Aprovechando que quedaban días para su siguiente partido, las chicas decidieron aprovechar su tiempo para hacer otras cosas, una de ellas era la capitana, Arihara Tsubasa estaba en camino hacia un evento en un café y es que habría un día especial de béisbol, algo que le llamó la atención.

- Realmente no puedo esperar esto, lástima que Tomocchi o alguna de las demás estuvieran ocupadas. – Mientras iba en camino hacia el lugar, vio a alguien conocido. - ¿No es Saionji-kun? Quizás deba llamarlo. – Eso pensó pero vio una expresión sombría en su rostro, se lo pensó por unos momentos. – (¿Le pasará algo? No sé… creo que debería seguirlo…) – Sabía que no estaba bien pero no podía evitar preocuparse por él. Al final decidió darse la vuelta para ir tras él a una distancia que no pudiera darse cuenta.

Al seguirlo, vio por donde es que iba, fue entonces que lo vio entrar a una florería, no sabía a quién compraría flores pero no había otra razón más que verse con alguien ¿quizás una chica? Pensó en esa posibilidad por unos segundos y la molestó un poco.

- (No creo que se vea con otra chica… no sé por qué me molesta pensar en eso…) – Luego de verlo salir de ahí, siguió tras él, ahora es que veía como llevaba el ramo de flores y también entró a una dulcería por unos dangos los cuales envolvió, así que fue ahora a la estación, con la castaña por detrás. – (Parece que irá a algún otro sitio…) – Al verlo pagar el metro, ella hizo lo mismo y fue por un vagón detrás, nada más viendo por la ventana observó a Fudo tranquilo, ella realmente no tenía idea de a dónde estaba yendo pero eso no parecía algo para llevar a una cita o reunirse con una chica, sino que era algo más, parecía que iría a visitar una tumba…

Sus sospechas se hicieron realidad cuando lo vio bajar, ella igual lo hizo y así es que lo siguió por detrás, fue entonces que este entró al cementerio, así es que ella pudo saberlo y se mostró triste. Ya entonces a la lejanía lo vio estar frente a una tumba.

- Hola papá… - Empezó a hablar el pelinegro, se sentó frente a la tumba, no sin antes remojar con algo de agua esta para limpiarla, decía "Tumba de la familia Saionji" y había unas cuantas flores algo marchitas, así es que decidió quitarlas para reemplazar por las nuevas que compró, al igual que poner los dangos en un pequeño plato que estaba al frente. – Ya es otro año… espero que estés bien, tengo mucho de qué platicarte… ¿sabes? He vuelto al béisbol… no jugando realmente pero como entrenador, puede ser increíble ¿no? – Soltó una pequeña risa. – Cierta chica un poco fastidiosa me estuvo presionando para que entrar a su equipo como entrenador, pensé en un principio que era un bicho raro.

- (¡¿Bicho raro!?) – Tres rayas de pesimismo aparecieron en la frente de Tsubasa.

- Pero, igual ella fue la que me abrió los ojos, estuve usando tu muerte como una excusa para alejarme de lo que amo… me engañaba pensando que fue el béisbol lo que terminó matando y eso me llevó a odiarlo, pero fue gracias a ella que pude ver que eso no era cierto… solo cargué con un resentimiento sin sentido, estuve cegado debido a ello por mucho tiempo, es por eso que quiero declararlo frente a ti… no volveré a rendirme nunca más en el béisbol, me esforzaré siendo un gran entrenador para el equipo y después de ello… me volveré un profesional como tú, haré que estés orgulloso tal como cuando era pequeño, eso es una promesa… y un hecho.

- Saionji-kun… - Tsubasa sonrió por debajo, hasta hace poco Fudo siembre se vio muy sombrío y serio, tenía una expresión triste, pero todo eso cambió, realmente ayudaba al equipo y se le observaba más feliz, Tsubasa estaba alegre por eso, de que hizo bien en acercarse a él, ya en ese momento ella pisó una rama. – (Rayos)

- ¿Quién anda ahí? – Preguntó el pelinegro, Tsubasa ya no tenía caso para esconderse, así que salió de forma tímida.

- Esto… hola.

- Arihara…

- Lo siento Saionji-kun, es que te vi estando solo y te veías triste. – Se disculpó la castaña.

- No es nada… ya que estás aquí, supongo que podrías conocerlo.

- ¿Eh? – Tsubasa se vio sorprendida, ya entonces se acercó ahsta quedar frente a la tumba.

- Papá, ella es la chica de la que te hablé.

- Eh… esto… mi nombre es Arihara Tsubasa, un gusto conosherlo… - Se dio cuenta que se mordió la lengua, sonrojándose, Fudo soltó una pequeña risa.

- No deberías estar tan nerviosa.

- Es que… no pensé que harías esto, eres malo. – Hizo un puchero.

- Tú fuiste la que decidió seguirme a escondidas, no puedes escapar.

- Entiendo… - Miró la tumba. – Su hijo… Saionji-kun nos ha ayudado bastante, ganamos nuestro primer partido del torneo de invierno y gracias a él y sus entrenamientos, realmente me encuentro feliz de tenerlo dentro de nuestro equipo, también lo apoyaré en todo lo que quiera hacer a futuro, no permitiré que nunca más esté solo.

- Arihara… gracias por eso. – Sonrió el pelinegro, Tsubasa se sonrojó levemente. Al terminar la visita, empezaron a regresar juntos. - ¿Tuviste algo que hacer antes?

- ¡Es cierto! – Se acordó en ese momento. – Iba a ir a un evento en un café, hoy hay un día dedicado al béisbol y darán objetos exclusivos, no puedo creer que se me haya olvidado.

- Si quieres, puedo acompañarte.

- ¿En serio? – Sus ojos se iluminaron. – Me gustaría, vamos. – Sujetó su mano para ir, entrando al metro para volver, ella realmente no deseaba perderse nada de ese evento.


Al llegar, la castaña estaba totalmente ilusionada, el café en sí estaba bastante decorado con motivos del día, incluso las meseras llevaban uniformes de béisbol.

- Esto es increíble… - Expresó ella con mucha emoción. – Entremos.

- Claro. – Los dos entraron, las mesas tenían estampado de pelotas de béisbol, había fotos de famosos jugadores tanto de Japón como de Estados Unidos y mucho más.

- Bienvenidos, aquí tienen el menú. – Presentó una de las meseras, Tsubasa empezó a revisar y es que incluso las comidas tenían el motivo.

- Yo pediré el omelette con forma de pelota.

- Una malteada. – ordenó Fudo.

- Claro, por cierto, hacemos descuentos para parejas ¿ustedes lo son? – Al escuchar eso, Tsubasa se sonrojó totalmente.

- N-No lo somos, solo amigos… - Expresó por debajo con algo de dolor.

- Entendido, en un momento se lo traemos~ - Y se fue. La castaña empezó a jugar con sus pulgares, ahora por lo que dijo la mesera, estaba nerviosa al encontrarse a solas con el pelinegro.

- Ahora entiendo por qué querías venir. – Empezó a hablar él. – Realmente está bien decorado.

- Es verdad, además de los artículos exclusivos que dan solo en este día, mira eso. – Fue entonces que señaló a un estante. – Habrá una cabina de bateo, dependiendo de tu puntaje, podrías llevarte alguno de los artículos y el primer lugar es eso. – Mostró una tarjeta dorada. – Es una tarjeta de Béisbol ultra rara, se dice que solo existen diez ejemplares, la quiero realmente.

- Ya veo… - Poco tiempo después llegó la mesera con sus pedidos y empezaron a comer, la gente siguió llegando y realmente era un ambiente divertido.

- Muy bien, llegó el momento que todos estaban esperando. – Una chica se puso al frente con un micrófono. – Espero que estén listos porque daremos inicio a nuestra competencia de bateo, ya observaron los premios que tenemos, incluida la carta ultra rara de béisbol, u objeto de coleccionistas que amablemente se nos fue donado para esta ocasión, quien desee obtener esta carta, que pase al frente.

- Llegó la hora. – Expresó Tsubasa, pero cuando quiso ir, muchas otras personas estaban ahí, formando fila. – Hay mucha gente…

- Arihara ¿podrías dejarme esto?

- ¿Saionji-kun? – La castaña lo miró con asombro.

- Quiero ganar esa carta para ti, espero que no sea molestia.

-… N-No, para nada pero ¿por qué deseas hacerlo?

- Es que quisiera recuperar un poco mi forma, no he jugado en mucho tiempo y esto será una buena practica para ver si sigo teniendo el toque. – Sonrió de lado. – Solo observa. – Con eso, el pelinegro se puso en la fila.

- Realmente hay mucha gente… ok, tenemos este centro de bateo, lo que deben hacer es batear la pelota y darle al círculo que tienen al frente, si logran dar en el centro que cuenta como un home run, se llevarán el primer premio, mucha suerte a todos los participantes.

- Así que hay que hacer eso… - Pensó Fudo, se encontraban unas diez personas antes que él por lo que solo tenía que esperar a que llegar aus turno y que nadie pudiera llevársela antes. Así fue que pasó el primer participante que sujetó el bate y miró al frente.

- Solo tienen tres intentos. – Comentó la mesera encargada, este miró al frente y la máquina lanzó la pelota, aunque no logró darle, al lanzar la segunda pelota tampoco y a la tercera le dio pero se fue al costado. – mala suerte, por ese único bateo te llevas un premio de consolación, gracias por participar.

La gente fue pasando y todos resultaron en lo mismo, no lograban darle o simplemente no daba al centro y se llevaban premios menores, Tsubasa solo pudo esperar ansiosamente a que llegara el turno de Fudo. Fue entonces que ahora el pelinegro estaba al frente.

- Tenemos un chico lindo aquí, veamos que tal lo haces. – Expresó la mesera. Fudo se puso al frente y la vista fija en la máquina, la primera pelota fue lanzada pero él no se movió.

- Saionji-kun… - Tsubasa junto sus manos, observando al pelinegro. La segunda pelota fue lanzada pero tampoco se movió.

- ¿Qué pasa? No has bateado. – Preguntó la mesera, Fudo no se dejó distraer y esperó a la tercera, al ser lanzada la pelota, sus ojos se abrieron y lo hizo.

El sonido metálico del bate al golpear la pelota resonó por este y voló, para sorpresa de todos, golpeó justo al centro del círculo, Tsubasa igualmente quedó impresionada, Fudo sonrió de lado.

- Lo sigo teniendo…

- ¡Felicidades, has ganado el primer premio! – Empezó a felicitar la mesera, Tsubasa estaba realmente feliz. En ese momento le entregaron la tarjeta a Fudo y la castaña no tardó en ir hacia él, abrazándolo.

- ¡Lo hiciste Saionji-kun, eso fue impresionante!

- No fue nada… además, creo que deberías soltarme. – Tsubasa se dio cuenta que lo estaba abrazando y además la observaban, eso causó que su rostro se pusiera como un tomate, el pelinegro empezó a reír.

Un tiempo después, los dos ya salieron del café, Tsubasa tenía la tarjeta en sus manos, admirándola con emoción.

- Me alegra que pueda tenerla… gracias una vez más Saionji-kun.

- No fue nada… la sensación de haber bateado esa pelota se sintió bien… la verdad es que era algo que extrañaba.

- Es cierto, fuiste muy bueno. – Respondió ella, fue entonces que hubo un corto silencio entre ambos. – Esto… Saionji-kun, lo que dijiste hace rato, de volverte profesional…

- Igual escuchaste eso… - Se rascó la nuca. – La verdad es que… lo pensé y tiempo y decidí seguir los pasos de mi padre, no solo ser entrenador me satisface, quiero jugar en la liga profesional y quizás viajar a América a entrar a su liga.

- Eso es un gran sueño. – Sonrió ella. – La verdad es que yo igual aspiro jugar profesionalmente, aunque no sueño tan en grande como Shinonome-san que se lo toma enserio… amo realmente el béisbol que quisiera seguir jugando hasta que no pueda más.

- Parece que tomaremos caminos parecidos. – Miró al frente. – Puede que en una de esas volvamos a cruzar caminos, no estaremos muy alejados uno del otro realmente.

- Es verdad… ya me voy por aquí. – Señaló Tsubasa, Fudo asintió. – Nos veremos mañana.

- Claro, nos vemos. – Tomaron caminos separados. Tsubasa fue la primera en llegar a su casa en ese momento, siendo recibida por sus hermanas mayores, ya en ese momento ella entró en su habitación, tirándose a su cama, admirando la tarjeta que Fudo ganó por ella.

- … (Saionji-kun realmente ha sido muy amable, me alegra haberlo traído al club, pero también…) – Su corazón empezó a latir fuertemente. – (Puede que yo… esté empezando a sentir eso igual por él…)


Academia Futakotama, todo el equipo estaba entrenando en ese momento, o más bien, Hifumi se encargada de dar ordenes y el resto de jugadoras estaban obedeciendo.

- ¡Más rápido o sino las golpearé! – Amenazó, eso hizo que las demás corrieran con mayor velocidad. – Esta vez me encargaré de derrotar a Satogahama y también a esa chica del lanzamiento extraño, no volveré a perder.

- Capitana Hifumi, alguien desea verla… - Comentó una jugadora, la rubia volteó a ver con un rostro de pocos amigos, asustando a la chica.

- ¿Así es como tratas a tus jugadoras?

- … Kousaka Tsubaki. – Hifumi sonrió gratamente al ver a la rubia llegar en ese momento, posando su bate sobre su hombro. - ¿A qué se debe tal honor que la capitana del equipo campeón venga a verme?

- Nada realmente… en realidad vine porque este sujeto de aquí me dijo que lo hiciéramos. – Señaló al chico.

- Vamos Tsubaki, no seas mala. – Se rascó la nuca.

- Realmente no tengo idea de lo que piensas…

- Enserio… - Un gotón apareció en su frente. – Déjame presentarme, me llamo Fujiwara Kanei, soy el entrenador del equipo de Kogetsu. – Hifumi enarcó una ceja.

- ¿Qué asuntos tiene un entrenador conmigo?

- No es nada, ya sé que en su próximo partido se enfrentarán a Satogahama ¿no es así?

- Si, no es asunto tuyo, así que déjanos en paz o te destrozó la cara.

- N-No quiero eso realmente… - Soltó una risa nerviosa. – En realidad vine porque quizás podría darles un poco de ayuda.

- ¿Ayuda? – Hifumi le vio de reojo. - ¿De qué ayuda hablas?

- Bueno, Futakotama es un equipo fuerte y nunca han llegado más allá de los cuartos de final, me gustaría cambiar un poco las cosas y así enfrentarse a nuestro equipo.

- … Pareces alguien astuto, como un zorro, no sé si deba confiar en ti.

- No es nada que pueda perjudicarte, en realidad podría darte algunos consejos sobre cómo lidiar con las estrategias de Satogahama, las conozco muy bien así que eso te será beneficioso. – Hifumi dudó por unos segundos mirando al rostro de Kanei, fue entonces que una sonrisa apareció en su rostro.

- Tienes mi atención ¿Qué es lo que tienes que decir? – Kanei sonrió.

- Verás… los conozco muy bien porque su entrenador también mi fue compañero de equipo… así que podría decirte todo lo que sé para contrarrestarlos y de tal modo puedas ganarles.

- Juegas sucio… - Una gran sonrisa se formó en el rostro de Hifumi. – Me agradas, dime todo con lujo de detalles.

- Por supuesto… seguro sabrás sacarle provecho a esta información que te diré… - Un brillo surgió en sus ojos.


Ninja Britten 11: Pues sí que ya fue hora, por lo menos los padres de Hanayama pudieron darle ese empujón a Saito que realmente lo necesitaba y de ese modo ya son algo oficial, aunque igual seguirá sufriendo de ella jaja.

El Redentor 777: Pues se logró, sí que ahora son una pareja oficial y seguro tendrán más por delante, cuantas cosas podrán suceder al respecto.

Bien, ya tuvimos un cap con Fudo y Tsubasa, ella se dio cuenta de lo que siente y pues pronto hará avances, el siguiente cap ya será el partido contra Futakotama, es hora de la revancha y más porque parece que vendrá algo peligroso al respecto, ya lo sabrán en el próximo cap. Saludos.