Hola de nuevo, aquí va el tercer capítulo, espero lo disfruten. Por cierto, si tienen dudas o preguntas no duden en escribirme un comentario o mensaje privado. Para los que han visto la serie ¿Se acuerdan cuando Sachiko acosaba a Yumi después de que esta rechazó su rosario? Bueno, aquí eso no pasa pero el sentimiento sobreprotector de la gran Ogasawara está muy presente, así que ténganlo en mente mientras leen a Sachiko y sus interacciones.
Dinnca: Es así, Sachiko no se aguanta nada y menos si alguien se acerca a sus retoños. Nunca había escrito sobre Suguru pero pues no creo que nadie lo va a querer en esta historia jejeje. Shimako aparece como un ángel aquí pero eso no quiere decir que Yumi no le llame la atención y eso significa problemas. Oh, y ya pronto aparecerá Sei lo cual siempre es divertido. Gracias por leerme.
Maria: Si, aquí es el choque de titanes jajaja, Sachiko nunca reacciona bien a nada.
Yhanchin: Yeah it's better if you wait. Translations get crazy and you'll get confused. I think this story will be shorter than Oh Sister! But I will try to maintain the same quality. Thanks for trying to read it anyways.
Lila: Gracias por leerme, me agrada que te guste. Yumi tendrá una evolución interesante como personaje y no será tan débil como parece, no te preocupes. Si ya abriste la cuenta mándame un mensaje privado y empezamos a trabajar.
StevieRaeSenju: Una de las cosas que te darás cuenta a medida que leas mis historias es que cada cosa tiene una razón de ser, ya verás. Gracias por leerme y comentar.
Glo: Muchas gracias por leerme y comentar.
Este capítulo está dedicado a mi alumna más pequeña y brillante que ahora adora Sailor Moon por mi mala influencia. Vicky, feliz cumpleaños número 7 (la pequeña Ogasawara Mio está inspirada en mi maravillosa alumna).
¡Que lo disfruten!
Corriente fría
Al oír esa imponente voz, Mio quedó petrificada. Yumi levantó sus marrones ojos y su expresión fue de absoluta sorpresa. Frente a ella estaba nuevamente la 'princesa ejecutiva' dirigiéndole una gélida mirada.
Entonces ella es la esposa de Kashiwagi-sama y madre de los gemelos, de cerca es aún más hermosa que cuando la vi en el café esta mañana; ¡Qué suerte tienen algunos hombres!, pensó la teacher de castaños cabellos.
– ¿Es usted sorda o cree que estoy jugando? Le hice una pregunta y demando que la responda inmediatamente – Sachiko exigió mientras se acercaba de manera imponente. Mio se zafó rápidamente del abrazo de Yumi y se puso al frente de ésta con sus pequeños brazos extendidos a manera de defender a su teacher de la furia de una muy posesiva Sachiko.
– Madre, no te molestes – la pequeña Mio expresó con lágrimas en los ojos – ella es…– los añiles ojos de la niña se posaron en el rostro amable de su profesora que le colocó una mano en el hombro y Mio volteó rápidamente y se refugió en un nuevo y cálido abrazo que la teacher le proveyó.
Yumi se puso de pie con la niña en sus brazos y una suave expresión mientras consolaba a la pequeña con palabras cariñosas. Después de unos instantes, Mio posó su cabeza en el hombro de la teacher y cerró los ojos con un tenue suspiro. Sachiko observó todo aquello con sorpresa, era la primera vez que veía a su hija a gusto con una persona extraña.
Y lo más sorprendente es que se dejó cargar en brazos y consolar por ésta completa desconocida, aunque algo en ésta mujer me es familiar pero desconozco qué será, pensó una muy sorprendida Sachiko. Yumi posicionó a Mio mejor en sus brazos de manera que uno de ellos quedara libre para luego aproximarse con pasos seguros a la 'princesa ejecutiva' y le extendió su mano.
– Fukuzawa Yumi, la nueva profesora de inglés de sus hijos, mucho gusto – musitó la castaña de manera fría, aún conservaba su segura actitud ya que su clase había terminado hace poco y se encontraba en lo que ella misma llamaba el 'modo teacher' en el cual la profesora dejaba de lado su timidez y manifestaba confianza y seguridad en si misma.
– Oh – aquello tomó por sorpresa a Sachiko ya que había olvidado completamente el hecho que los gemelos iban a empezar clases privadas de inglés con una profesora que su esposo había contratado – un placer Fukuzawa-sensei – la mujer de cabellos negros extendió su mano para estrechar la de la teacher.
Cuando sus manos hicieron contacto, tanto la presidenta como la teacher sintieron como electricidad recorría sus cuerpos por lo que ambas se sonrojaron al instante.
¿Qué fue esa sensación?, pensaron al unísono.
– O…Ogasawara Sa…Sachiko, un gusto conocerla – tartamudeó una aun sorprendida presidenta.
Ni aun en las situaciones más intimidantes he tartamudeado ni mucho menos dudado, por María-sama ¿Qué me sucede?, pensó una confundida Sachiko.
Los segundos pasaron lentamente mientras sus manos seguían unidas y marrones y azules ojos se detallaban de tal manera que parecía que se fusionarían hasta que una infantil voz interrumpió el mágico momento.
– ¿Madre, estás bien? – Mio se había incorporado y observaba a su madre con una expresión de absoluta sorpresa, era la primera vez que veía a su madre sonrojada y tartamudeando.
Aquellas palabras hicieron reaccionar tanto a la teacher como a la presidenta que, rápidamente, separaron sus manos y voltearon a ver a la niña con un ligero sonrojo en sus mejillas. Sachiko extendió sus brazos y Mio pasó de los brazos de su teacher a los de su madre. La presidenta le dio un beso en la mejilla a su hija antes de bajarla de nuevo al piso.
– Estoy bien Mio, además mira – Sachiko sacudió una pequeña bolsa que tenía en una de sus manos – traje la merienda – la presidenta sonrió al ver a su hija emocionada, la niña había heredado su debilidad por los dulces. Yumi las observaba en silencio.
Se ven absolutamente adorables, madre e hija son hermosas y su parecido es innegable, la teacher sonrió ante la escena que estaba presenciando.
Una joven cargando una bandeja con tibio té apareció por la puerta y lo dejó en la mesa donde, previamente, la castaña estaba ensenando a su pequeña alumna. Yumi se acercó a la mesa y guardó su laptop junto con el resto de sus cosas en el maletín que había traído con ella. La teacher decidió que era un buen momento para marcharse.
– Nos vemos el miércoles Mio-chan – le dijo la teacher a su pequeña alumna en inglés a lo cual esta le respondió con suave 'yes teacher' y un tierno abrazo a su cintura. Yumi bajó la mirada y sonrió con ternura mientras acarició ligeramente la cabeza de la niña.
– Un placer Ogasawara-sama, buenas tardes – Yumi trató de controlar el sonrojo en sus mejillas fallando miserablemente, sin embargo pudo mantener una mirada seria. Sachiko, por su parte tampoco pudo disimular que sus mejillas se tornaran rosáceas y su mirada fue de sorpresa al ver la indiferencia mostrada por la teacher de cabellos castaños.
Innumerables hombres y mujeres habían caído bajo el encanto de la presidenta, bien sea atraídos por el poder y nobleza de su apellido o, simplemente, por la innegable belleza que Ogasawara Sachiko representaba. Pero, en la opinión de la hermosa presidenta, la teacher no se inmutaba por nada de aquello y eso le causaba curiosidad.
– Fukuzawa-sensei – la presidenta usó su tono de voz más amable para captar la atención de la esquiva profesora.
– Teacher está bien, Ogasawara-sama – respondió Yumi desde el marco de la puerta, ya estaba por irse.
– ¿Le gustaría tomar un té y probar algunas galletas? Son deliciosas – ofreció una amable presidenta y Mio levantó una ceja al ver el excesivamente cordial comportamiento de su madre.
Mamá jamás insiste tanto ni es tan amable ni siquiera con papá, la teacher debió caerle muy bien, pensó una sorprendida Mio que decidió aprovechar la distracción de su madre y comer más galletas de las que generalmente le eran permitidas, ya que, le fascinaban las galletas de la tía Shimako.
– Quizás en otra oportunidad Ogasawara-sama, de todas formas, gracias por la invitación – respondió la teacher de modo tajante, ya con un mejor control sobre su sonrojo – con su permiso me retiro – sin más Yumi cerró la puerta y caminó con pasos seguros hacia el ascensor.
Yo si soy bien idiota, acabo de desperdiciar una oportunidad de acercarme más a la princesa ejecutiva, pero de todas formas ¿para qué? Si ella está casada y tiene hijos. Ah no, y mejor ni pensar en esa mirada de hielo que casi me mata del susto pero, ¡se sonrojó! ¿Y esa chispa al estrechar su mano? Definitivamente algo raro pasó allí, pero mejor ni pienso en eso, razonó una seria Yumi mientras esperaba el ascensor.
La profesora no se percató que mientras estaba allí, sumergida en sus cavilaciones, Mizuno Youko salió de su oficina sorprendida de escuchar la voz de Sachiko, ya que, la misma se había dirigido a su despacho en el último piso de la torre Ogasawara.
Desde la puerta de su oficina, Youko miró hacia los ascensores y observó a Yumi que tenia la mirada perdida, estaba sumida en sus pensamientos a la espera del elevador.
Esa postura dubitativa la he visto en otra parte. Sé que he visto a esa chica en algún otro lugar, mucho antes de aquella tarde en la sala de espera de presidencia, quizás en Lillian, bueno ya me acordaré, caviló Youko mientras se acercó a su secretaria.
– Nami-san, ¿Está Sachiko en este piso?, creí haberla escuchado – la abogada preguntó y su secretaria se sorprendió al verla, no se había percatado que Youko había salido de su oficina – Mizuno-sama, Ogasawara-sama pasó directo a la ultima oficina, la que remodelaron recientemente, ella sigue allí con Mio-sama –
– ¿Con Mio? – la abogada preguntó más para sí misma que a su secretaria – y la señorita que está esperando el ascensor ¿Quién es? –
– Ella es la nueva tutora de inglés de los gemelos de Ogasawara-sama – respondió Nami prontamente. La información había llegado al departamento legal apenas Yumi firmó su contrato pero la secretaria sabía que su jefa había pasado eso por alto, ya que no era una de sus funciones. Mizuno Youko estaba a cargo de los contratos más delicados y productivos para la empresa: adquisición y fusión de compañías.
– Oh… – la abogada sonrió para sí, ya tendría más oportunidades de conocer a la dubitativa teacher de los gemelos de su petite soeur – voy a ver a Mio-chan y a Sachiko, vuelvo más tarde – la secretaria asintió con la cabeza para luego retomar su trabajo.
Es la primera vez que alguien me desprecia un ofrecimiento, definitivamente este desconcierto es algo que no me es familiar. Hay algo en esa profesora que me provocó una sensación extraña, su toque hizo que mi corazón latiera con más fuerza y no lo comprendo. Definitivamente algo me motiva a querer saber más de ella ¿Serán sus cálidos ojos pardos? ¿Será la dulzura con la que trató a Mio? Pero antes de seguir con mi análisis debería disculparme con ella, la traté de manera muy soez por apresurarme a sacar conclusiones, yo creo que si me apresuro aun la puedo alcanzar, pensaba Sachiko mientras tomaba un sorbo de su té.
– Madre, la teacher es muy amable – Mio comentó con algo de recelo, no estaba acostumbrada a charlar de manera casual con su madre.
– Si, lo es – la presidenta respondió distraída en sus cavilaciones.
– Tía Youko-sama siempre dice que es bueno disculparse cuando cometemos errores, madre – Mio tomo la taza de té en sus manos y tomó un silencioso sorbo, como toda una pequeña dama. Sachiko levantó la mirada y observó a su hija y no pudo sentirse más orgullosa.
– Tienes razón Mio, ya regreso – la presidenta se levantó y dirigió a la puerta – me dejas galletas Mio-chan, mira que solo me he comido dos – la niña asintió con la cabeza mientras sonreía sonrojada.
Sachiko caminó rápidamente en dirección a los ascensores para encontrarse de frente con Youko – ¿Sachiko, para dónde vas? –
– Debo disculparme con ella, onee-sama – la presidenta comentó mientras trataba de continuar su camino.
– ¿Con quién? – la abogada le preguntó a su petite soeur mientras la seguía en dirección a los ascensores – Con Yumi – susurró suavemente Sachiko, disfrutando como el nombre de la teacher se deslizaba por sus labios de manera melodiosa.
¿Yumi, sin honoríficos?, definitivamente quiero conocer a esta tal Yumi que hace que mi petite soeur se agite de ésta manera y deje de lado toda la formalidad que la caracteriza, pensó una sonriente Youko mientras caminaba detrás de Sachiko.
– No está aquí – la presidenta susurró desconcertada mientras miraba a todos lados – yo quería disculparme con ella…– la expresión de la elegante mujer de cabellos negros se tornó desolada.
– ¿Con quién te querías disculpar, Sachiko? ¿Quién es esta Yumi de la que hablas? – preguntó Youko con cierta preocupación, era raro ver a su petite soeur así de ansiosa.
– Es la teacher de los gemelos, hoy la ataqué verbalmente cuando la vi abrazando a Mio porque no sabía quién era esa mujer que abrazaba a mi hija de manera tan afectuosa – Sachiko suspiró mientras bajaba la mirada, sabía que su onee-sama la iba a reprender y así fue, en efecto.
– Pensé que ya controlabas mejor ese carácter, Sachiko – Youko sentía que su trabajo guiando a su petite soeur no tenía fin a pesar de haberse graduado de Lillian hace un poco más de una década – ahora seguro no vuelve por tu imprudencia –
– Le dijo a Mio que la vería el miércoles onee-sama, así que de seguro me puedo disculpar con ella ese día – Sachiko respondió mientras caminaban de regreso a la oficina donde estaba la menor de los gemelos Ogasawara.
– ¿Y vas a esperar que ella sea la que se aproxime? La que cometió la falta fuiste tú Sachiko – el regaño fue interrumpido en el instante que entraron a la oficina donde se encontraba Mio la cual, al ver a la abogada, caminó rápidamente a su encuentro.
– Tía Youko-sama – la pequeña saludó a la abogada con respeto.
– Solo dime Tía Youko, Mio-chan – con una tierna sonrisa fue recibida la antigua Rosa Chinesis mientras la pequeña se acercó y esperó a que Youko se agachara para abrazarla tiernamente.
– Tía Youko, y ¿cool tía Sei? – preguntó inocentemente la pequeña heredera mientras su madre entornó los ojos y la abogada soltó una suave carcajada.
– Definitivamente Sei se va a poner feliz porque finalmente aceptaste decirle así, Mio-chan – agregó una divertida Youko mientras Sachiko lucía indignada – para responder tu pregunta, ella vuelve de viaje la próxima semana así que apenas regrese le diré que acordemos para que la veas a ella y a las gemelas, ¿te parece? – Mio sonrió y asintió encantada antes de acercarse nuevamente a la mesa para tomar otra galleta.
Youko y Sachiko se sentaron una frente a la otra y se dispusieron a tomar una taza de té – no creas que nuestra discusión terminó, Sachiko – susurró Youko a su petite soeur que la miró con aprensión – espero que te disculpes con la teacher cuanto antes y sin excusas – remató Youko antes de comer una galleta y ver como la arrogante presidenta asentía cabizbaja – si onee-sama, me disculparé a la brevedad –
El resto de la merienda entre la abogada, la presidenta y la pequeña heredera pasó sin incidentes. Instantes después, Sachiko ordenó a su chofer que llevara a Mio a su clase de piano en la mansión para luego regresar a su oficina nuevamente.
Cuando el ascensor anunció su arribo al último piso de la torre, Sachiko recorrió la distancia de éste hasta el escritorio de su secretaria.
– Keiko, necesito una copia del horario de clases de inglés de los gemelos – la presidenta le dijo sin mirarla mientras pasaba a su oficina – inmediatamente, Ogasawara-sama – respondió pronta la secretaria y se dispuso a buscar la información en su computadora.
La presidenta caminó directamente a su escritorio y tomó asiento en su imponente silla presidencial, levantó la vista y cerró los ojos mientras se recostaba en el espaldar de la silla. No pasaron ni cinco segundos cuando la imagen de un par de hermosos ojos marrones apareció en su mente.
¿Por qué esos ojos me llamaron tanto la atención? Ella es simplemente una empleada más pero, a su vez, está a un nivel completamente diferente. Tiene un aire de seguridad interesante pero sé que debajo de esa imagen posee un lado tan frágil como el cristal. Quiero saber más de ella y disculparme de manera apropiada.
¿Pero por qué tanto interés en ella?
Yumi.
– Ogasawara-sama – una suave voz hizo volver a Sachiko parcialmente – Yumi… – susurró suavemente al abrir los ojos y encontrarse no con los ojos marrones de sus fantasías, pero si con los verdes de Keiko, su secretaria.
– Ah… – Sachiko se encontraba ligeramente confundida pero se recuperó rápidamente – dime Keiko – dijo la presidenta en un tono serio – la información del horario de las clases de inglés de los gemelos – la secretaria de ojos verdes explicó rápidamente – me tomé la libertad de agregar la información de contacto de la profesora, por si también la necesita –
– Gracias, siempre tan eficiente – sonrió satisfecha Sachiko al no tener que inventar una excusa para obtener la información sobre la teacher de ojos achocolatados – no necesito nada más por el momento, te puedes retirar Keiko – la secretaria asintió y se retiró en silencio mientras Sachiko sonreía satisfecha.
En ese mismo instante, Fukuzawa Yumi entraba a su apartamento y se dirigió al baño para tomar una rápida ducha. Las galletas que estaba comiendo Mio son las mismas que vende Shimako en su café, y sintió un gran antojo de probarlas.
Mientras se desvestía en su habitación, Yumi pensó en la clase con su tierna alumna y en el encuentro de hoy con la 'princesa ejecutiva'.
Definitivamente Mio-chan es una dulzura de niña pero se nota que la comunicación con sus padres no es muy buena, quizás es porque suele ser tímida. Creo que si diseño unas actividades un poco más interactivas ella se logre abrir más. Por otro lado, su madre casi me mata del susto.
Ogasawara Sachiko.
El nombre me suena familiar y esos hermosos ojos azules los he visto en algún momento remoto del pasado ¿Será que la conocí cuando viaje de intercambio a Europa en mi último semestre de universidad? O ¿Quizás durante el colegio? Pero alguien así de hermosa hubiese sobresalido en St. Miator, cavilaba una pensativa teacher cuando aplicaba acondicionador a su rebelde melena castaña.
Mientras Yumi se enjuagaba el cabello, una cadena con una pequeña medalla con la imagen de la Virgen María brillaba entre sus senos, era el único recuerdo que la teacher poseía de su corto paso por el colegio Lillian para señoritas.
Cuando la teacher y su hermano eran adolescentes, sus padres decidieron inscribirlos en los prestigiosos colegios Hanadera, en el caso de Yuuki y a Yumi en Lillian. Lamentablemente, su estadía en dichas instituciones fue muy corta debido a que el padre de los hermanos Fukuzawa fue transferido a otro distrito y debieron mudarse por lo que, también, cambiaron de escuela y Yuuki ingresó a un colegio para varones mientras Yumi empezó a asistir a St. Miator.
Fue allí donde la teacher se volvió más introvertida debido a un incidente con una de las alumnas de un grado superior al de ella, gracias a ello Yumi se convirtió en una persona que teme a intimar con otros mas allá de una relación amistosa, y es por eso que a sus treinta años recién cumplidos, Yumi continuaba siendo virgen.
El teléfono celular de la teacher empezó a vibrar pero no emitió ningún sonido ya que su dueña olvidó quitar el modo silencioso después de terminar de dar clases. La pantalla anunciaba una llamada que, después de unos segundos, finalizó. Yumi aun continuaba en la ducha y solo después de vestirse e ir a la cocina a buscar un vaso con agua fue que se dio cuenta que había dejado el teléfono en la mesa.
– Una llamada perdida, que raro – Yumi procedió a desbloquear su teléfono para revisar quien la había llamado – numero privado ¿Quién sería? – la teacher dijo para sí para luego encogerse de hombros, luego tomó su cartera y salió del apartamento en dirección a Yamayuri café.
– Espero tener esa información lo antes posible, Keiko – ordenó la presidenta mientras colocaba su celular en el escritorio y aceptaba unas carpetas que su secretaria le acercó.
– Si Ogasawara-sama, los encargados del departamento me respondieron que para el final de la semana tendrá un reporte en su escritorio – respondió Keiko antes de servirle té a su jefa la cual tomó un sorbo distraída para luego fruncir el ceño, definitivamente la secretaria debía mejorar sus habilidades para hacer té antes de que la presidenta la despidiera.
– Keiko, ¿tengo alguna junta o compromiso pendiente por el día de hoy? – preguntó Sachiko algo agitada, le ponía de mal humor no tomar un buen té al final de la tarde.
– No Ogasawara-sama, solo su firma en los documentos de las carpetas que le acabo de traer que ya fueron revisadas y firmadas por Kashiwagi-sama – Keiko respondió con una sonrisa, ella sabía que cuando la presidenta preguntaba sobre su agenda era porque planeaba irse temprano y eso significaba que ella también se podría ir a su casa a una hora decente.
Sachiko revisó rápidamente los documentos que ya había hojeado esta mañana antes de ser firmados por su esposo, al ver que no había habido variación alguna, decidió firmarlos y estampar su sello personal para luego devolver las carpetas a su secretaria.
– Keiko, que todo vaya directamente a la oficina de Youko-sama, después de ello te puedes retirar por el día de hoy y por cierto, ese reporte lo quiero a más tardar para mañana en la tarde – la secretaria asintió y se retiró mientras Sachiko llamaba a su chofer para que la esperara a su salida de la torre. Luego de esto, tomó su cartera y su teléfono y salió en dirección a los ascensores.
Al caminar fuera del edificio de la empresa, su chofer abrió la puerta del auto y la presidenta se sentó de manera elegante en el asiento trasero. Apenas su conductor cerró la puerta de piloto, Sachiko ordenó inmediatamente – a Yamayuri café, por favor – instantes después el oscuro y elegante auto de la presidenta Ogasawara se alejaba en dirección al café favorito de la misma.
Definitivamente necesito un buen té que me quite ese mal sabor de boca que me dejó esa barbarie preparada por Keiko, pensó la presidenta mientras cerraba sus ojos y reposaba un rato, aún después de tantos años, seguía sufriendo de mareos cuando andaba en auto.
A pesar de tener una amistad cercana a un año, Toudo Shimako conocía poco del pasado de Yumi. La profesora castaña siempre hablaba de cosas cotidianas pero optaba por omitir mucho de sus años como estudiante y eso le causaba curiosidad a la angelical dueña del café.
Al escuchar la campanilla de la puerta, curiosos grises se encontraron con cálidos marrones y Shimako sonrió, le encantaba que Yumi la visitara y dos veces en un día era un placer.
– Yumi-san, que gusto verte hoy nuevamente – comentó la angelical dueña mientras se sentaba al lado de la teacher en su mesa habitual. Al ocultarse el sol, ya el cerezo no prodigaba la misma oscuridad sobre su lugar favorito, por lo que Yumi no podía guarecerse bajo la sombra como solía hacer durante el día.
– Disfruto mucho del ambiente y la comida, Shimako-san – la profesora sonrió tiernamente antes de continuar – además, la compañía es bastante agradable también – el corazón de la angelical dueña se aceleró ligeramente mientras sonrió encantada, las casuales y tiernas palabras de la teacher siempre la hacían sentir dichosa.
– Me alegra que así sea, Yumi-san – Shimako replicó alegremente.
– Por cierto, hoy hiciste galletas con nueces y queso crema, ¿verdad? – Yumi preguntó curiosa, quería saber si no se había equivocado.
– Sí, pero fue una orden especial ¿Cómo lo sabes? – ahora Shimako estaba intrigada.
– Oh, porque yo vi el logo del café en una bolsa en mi trabajo hoy, ¿Te quedaron algunas extra? Me gustaría probarlas ya que no tuve la oportunidad de hacerlo debido a circunstancias…inesperadas – suspiró la teacher al recordar el incidente con Sachiko.
– No me digas que trabajas en la torre Ogasawara ahora – Shimako exclamó sorprendida.
– Pues sí, ¿Por qué? ¿Hay algo malo en ello? – ahora la que sentía curiosidad era la castaña profesora.
– Allí trabaja la esposa de mi onee-sama – Shimako replicó mientras le servían te tanto a ella como a Yumi. La angelical dueña le susurró algo a la chica que le sirvió a lo cual ésta asintió y se retiro para, instantes después, volver con las galletas que Yumi quería probar.
– ¿Onee-sama? – Yumi preguntó con ligera sorpresa.
Esa es una palabra que no escuchaba desde aquel corto tiempo que pasé en Lillian, pensó la teacher mientras tomaba un poco de té de rosas con miel.
– En Lillian le decíamos así a quien fuese nuestra 'guía' de un grado superior, por así decirlo – Shimako arremangó parte de la manga derecha de su camisa, dejando entrever un rosario de plata anudado en su muñeca – nuestro vinculo es representado por éste rosario que pasa siempre a la siguiente onee-sama, en mi caso Sei-sama me lo dio a mi –
– Me es familiar el proceso, de hecho yo asistí a Lillian por un corto tiempo – Yumi replicó antes de mostrarle su medalla de la virgen María y Shimako la observó sorprendida.
– No lo sabía – la angelical dueña contestó aun impactada – de hecho la esposa de mi onee-sama, Mizuno-sama es la grande soeur de Sachiko-sama quien es la presidenta de donde trabajas.
– Si, hoy conocí a Ogasawara-sama, le doy clase a sus gemelos – Yumi sonrió insegura.
– Sachiko-sama es intimidante al principio pero, después que te tomas el tiempo en conocerla, es una de las más leales amigas que se puedan desear, pero no te niego que tiene un carácter…difícil – Shimako sonrió antes de concentrarse en su té.
– Lo sé, ya tuve algo de experiencia con ese lado de ella hoy – Yumi agregó en tono nervioso, estaba recordando lo asustada que se sintió en la presencia de la presidenta.
– Ella es así, pero no lo hace por mal, ya verás que te llevaras muy bien con ella si le conoces mejor – Shimako tomó la mano de Yumi que reposaba cerca del plato de galletas que recién habían traído y la teacher se sonrojó.
– ¿Por qué será que cada vez que la veo está demostrando excesivo cariño a los demás, teacher? – una autoritaria voz preguntó mientras un par de azules ojos perforaban con la mirada a una indiferente Shimako, ya estaba acostumbrada a aquellos cambios de humor pero eso no evitó que se sorprendiera ligeramente, no había escuchado llegar a Sachiko.
No deja de ser la princesa de hielo pero hay algo más que autoridad en su voz, ¿celos?
Oh, eso es nuevo.
Mientras Shimako cavilaba, Yumi dio un pequeño salto y alejó su mano del cálido contacto de la dueña del café.
– Sa…Ogasawara-sama – la teacher la miró sorprendida y ligeramente asustada – ya…ya vengo, per…permiso – Yumi se levantó rápidamente para caminar hacia los sanitarios.
– Espera – Sachiko exclamó y sus ojos se abrieron aun más con evidente sorpresa, acababa de recordar de dónde conocía a Yumi. Por otro lado, la teacher se había detenido en seco, esa simple palabra le hizo recordar exactamente cuando y donde había visto a Sachiko por primera vez.
A/N: Espero sus comentarios, feliz tarde…
