N/A: Hola aquí les traigo otro capítulo de este fic que parece estar gustando bastante, eso me alegra mucho. A pesar de que sigo enferma (infección en la garganta y fiebre alta) no he dejado de escribir, espero les guste.

Dinnca: Jajaja amo a Youko por ponerle carácter a Sachiko, jamás dejará de ser su onee-sama, la troglodita [según palabras de la Ogasawara] llegará pronto quizás en dos capítulos. Shimako es amigable y me agrada escribir de ella, aunque no parezca jejeje. Suguru es un idiota pero pues el también es víctima de las circunstancias, creo. Gracias por leer.

Aldmagali: Aquí va el nuevo capítulo para que no sufras tanto, esta autora lee sus peticiones.

Thestral212: Si, aun ando algo enferma pero ahí voy, gracias por los buenos deseos. Me agrada que te guste mi humilde historia esta no creo que sea tan extensa como Oh Sister! Pero espero que te agrade tanto como yo disfruto escribiéndola. Espero seguir contando con tu apoyo y comentarios para mis capítulos futuros, muchas gracias por leerme. Con respecto a tus P.D.: Shimako siente un tipo de interés hacia Yumi pero ambas no se han molestado en etiquetarlo por lo que ya se verá, con respecto a Touko pues, todo es posible aunque honestamente la detesto bastante pero depende mucho de hacia dónde gire la historia.

Maria: Aquí está el próximo, disfrútalo.

La historia está dando un giro interesante, espero les guste. Por cierto, estaba pensando en hacer un omake de esta historia asi como lo hago con Oh Sister!, ¿les gustaría? Me encantaría leer sus opiniones al respecto.

¡Disfruten del capítulo!


4.- Vientos de otoño


Una mañana de otoño como cualquier otra, hojas de diversos tonos marrones caían por doquier formando una alfombra multicolor. La estatua de María-sama resplandecía en el medio del ceniciento ambiente mientras secas hojas flotaban al viento.

Espera – una melodiosa voz llamó a una figura que se estaba retirando después de haber dirigido sus oraciones a María-sama. Una adolescente Yumi volteó a ver a quien la llamó tan encarecidamente para encontrarse con los más hermosos ojos azules que había visto en sus dieciséis años.

Eh, ¿me está llamando a mí? – Respondió la estudiante castaña de primer año aun sorprendida – Si, yo fui quien hablo y le estaba llamando a usted, no hay error alguno – respondió una seria Sachiko – Sujete esto, por favor – comentó antes de pasarle su maletín a Yumi – oh… – fue lo único que salió de sus labios.

Sachiko acercó sus manos al uniforme de Yumi mientras ésta cerró los ojos y recibió la total atención de Sachiko la cual anudaba nuevamente la bufanda de Yumi – Tu bufanda esta arrugada – agregó la heredera en tono serio – Tu apariencia siempre debe ser impecable – comentó mientras terminaba de ajustar la bufanda de Yumi – María-sama está observando – Sachiko nuevamente tomó su maletín de las manos de la castaña y ese ligero roce trajo un pequeño sonrojo a las mejillas de Rosa Chinesis en bouton por lo que rápidamente se alejó no sin antes decir un suave – Gokigenyou –

Yumi quedó paralizada por unos segundos que parecieron horas para luego responder nerviosa – Go…¡Gokigenyou! Muchas gracias – a lo que Sachiko volteoo y ambas quedaron observándose por unos instantes.

Ésta joven es definitivamente hermosa ojalá me eligiera como su petite soeur, me encantaría ser como ella de elegante aunque no me disgustaría que me regalara esa sonrisa todos los días solo a mí, aunque primero debería saber cómo se llama, pensó una mas sonrojada Yumi.

Detesto las mañanas, definitivamente no son mi fuerte pero hoy fue un buen día para levantarse temprano, que hermosos ojos café, denotan una sinceridad y ternura poco común, me gustaría conocer más de ella, caviló Sachiko con un sonrojo mucho más leve, tantos años de entrenamiento para saber cómo comportarse en sociedad estaban dando sus frutos.

Después de estudiarse por alrededor de un minuto, Ogasawara Sachiko dio media vuelta y siguió su camino mientras la petrificada castaña la vio alejarse.

Dos días después, Fukuzawa Yumi fue transfería a St. Miator y nunca supo el nombre de aquella hermosa adolescente de hermosos ojos azules.

Sachiko preguntó al Yamayurikai si sabían de aquella alumna de cálidos ojos café pero, cuando una alumna era transferida, dicha información era manejada exclusivamente por el departamento académico por lo que nadie le supo dar respuesta. Resignada, Sachiko no dio con el paradero de Yumi y, además, se negó a elegir una petite soeur.


Yumi se volteoo lentamente como hizo en aquella mañana de otoño y Sachiko cubrió su boca con sus dedos en señal de sorpresa.

– Eres tú, a pesar de no tener las coletas, sé que eres tú – la presidenta estaba sin palabras – yo sabía que si eras real – la princesa ejecutiva esbozó una gran sonrisa y, rápidamente, recorrió la distancia que la separaba de una aun sorprendida Yumi y la abrazo con fuerza.

La teacher tembló ligeramente al contacto para luego luchar y, así, escapar de los suaves brazos de la presidenta que la aprisionaban.

– ¡Suélteme! – Yumi logró zafarse del abrazo de Sachiko y la empujó hacia atrás a lo que la presidenta frunció el ceño confundida mientras la teacher salió corriendo del café con los ojos llenos de lágrimas. Afuera, el cielo estaba nublado y llevaba varios minutos lloviendo a cántaros.

– Shimako-san, ¿Por qué ella reaccionó así? – la presidenta preguntó con un aire de preocupación a la dueña del café.

– Con todo respeto Sachiko-sama, es mejor si le pregunta a ella – Shimako respondió con una enigmática sonrisa – Yumi no es muy abierta a compartir sus sentimientos con la gente y menos si se trata de su pasado –

– Entiendo – respondió la presidenta mientras mandaba un rápido mail a su secretaria – pero al formar parte de su pasado, me gustaría ser parte de su presente –

– Pues entonces espero que logre tender un puente entre ese pasado y el ahora, Sachiko-sama – sonrió la dueña del café mientras envolvía las galletas que Yumi no logró probar y se las puso en las manos a la presidenta – ella quería probarlas desde que las vio en su empresa hoy Sachiko-sama, así que por favor disfrútenlas juntas – comentó la dueña del café.

– ¿Cómo sabes que eso es lo que ella quiere? – Sachiko preguntó intrigada

– No sé lo que ella quiere pero, después de tantos años conociéndola a usted y a las demás rosas, he aprendido a leerlas y sé que eso es lo que usted desea, Sachiko-sama – Shimako respondió sonriendo y Sachiko tuvo la gentileza de sonrojarse. Instantes después, el teléfono de la presidenta vibró, anunciando la llegada de un nuevo mail, rápidamente Sachiko lo revisó y una sonrisa se dibujó en su rostro.

– Gracias por las galletas y la compañía Shimako-san, yo me encargaré de Yumi…sensei – Sachiko se aclaró la garganta para disimular la ausencia de honoríficos con los que se refirió a la teacher lo cual no pasó desapercibido por una sonriente Shimako.

– Definitivamente eres la digna petite soeur de la troglodita, son extremadamente parecidas – Sachiko replicó mientras dejó unos billetes en la mesa y tomó las galletas que le ofrecía la angelical dueña del café – la diferencia es que al menos no eres tan irritante y tus dulces son deliciosos – sin más, la presidenta se dirigió a la salida del café.

– De nada, Sachiko-sama – Shimako agregó para sí mientras tomaba un largo sorbo de su ya frío té.

La presidenta no esperó que el chofer saliera a su encuentro sino que caminó rápidamente hacia el auto y se montó en asiento de copiloto sorprendiendo al conductor – lléveme a esta dirección inmediatamente – le ordenó la presidenta mostrándole la pantalla de su teléfono y el hombre obedeció sin chistar. En menos de cinco minutos llegaron al lugar indicado.

Sachiko salió rápidamente del auto y, sin importarle la lluvia le ordenó a su conductor – puede retirarse, cuando lo necesite lo llamaré – a lo que éste asintió y miró sorprendido como la presidenta, que siempre caminaba con elegancia, corría bajo la lluvia en dirección a la entrada del edificio al que su jefa le ordenó llevarla.

– Segundo piso, apartamento 2C – murmuró una preocupada presidenta mientras esperaba el ascensor, Keiko le había mandado la dirección de Yumi y Sachiko tenía la imperiosa necesidad de verla y asegurarse que se encontraba bien.

Generalmente no me molesto en saber los detalles de la vida de mis empleados pero ella no es cualquier persona, es la que debió haber sido mi petite soeur en Lillian por lo que quiero saber que sucedió con ella, pensaba una inquieta Sachiko mientras el ascensor subía al segundo piso.

Al abrirse las puertas en el piso dos del edificio, la presidenta solo debió seguir el rastro de húmedos pasos hasta llegar a la puerta del apartamento 2C la cual encontró cerrada y, al intentar tocar, ésta se abrió ligeramente y Sachiko decidió entrar al apartamento.

Al quitarse los zapatos en la entrada, se dio cuenta que allí estaba el húmedo par que la teacher había usado para dar clases.

– ¿Yumi? – susurró suavemente la presidenta mientras se adentraba a territorio desconocido era la primera vez que estaba en dicho apartamento. Después de caminar unos pasos, dejó las galletas en la mesa y siguió caminando hacia la primera puerta que resultó ser una habitación vacía. Sachiko decidió probar suerte con la segunda puerta y al abrirla se encontró a Yumi sollozando debajo de la ducha.

Rápidamente Sachiko cerró la llave y el agua dejó de caer sobre la teacher pero ésta no se mueve y siguió llorando con sus ojos escondidos debajo de su castaño cabello. La presidenta se acercó a Yumi y le colocó una toalla grande alrededor de sus hombros a lo que Yumi tembló asustada para luego levantar la vista. Asustados marrones se encontraron con cálidos azules y Yumi se alejó de Sachiko.

– Tranquila, no te voy a hacer daño – comentó la presidenta con una dulce sonrisa y Yumi la observó largamente antes de aceptar la mano que ésta le ofrecía y se puso de pie, Sachiko optó por solo sostener su mano para evitar alguna otra reacción negativa.

– Yumi, por favor cámbiate a unas ropas secas mientras yo preparo té ¿Está bien? – la teacher asintió levemente y entró a su habitación mientras Sachiko se dirigió a la cocina.

La desventaja de nacer con servidumbre es que se prestan muy pocas oportunidades para cocinar pero menos mal le hice caso a mi onee-sama y tomé ese curso de cocina con ella, pensó satisfecha Sachiko mientras preparaba té verde con leche.

Por otro lado, si mi memoria no me falla llame a la teacher, Yumi, sin honoríficos.

Oh.

La presidenta se sonrojó y decidió preparar algo tibio para comer, ya que, al tener puesta ropa mojada sentía algo de frío.

En su habitación, Yumi se cambió de ropa lentamente aun no totalmente consciente de lo que había pasado.

Ahora recuerdo, Sachiko es aquella joven que conocí en Lillian y con la cual fantaseé por largo tiempo. Y ella me abrazó en el café y yo me asusté porque me hizo recordar a esa que me hizo tanto daño. Solo sé que después salí corriendo de allí bajo la lluvia y estaba empapada y me metí en la ducha con la ropa puesta y Sachiko me ayudó a salir y me dijo que me cambiara la ropa, pensó Yumi sin caer en cuenta aun.

¡Sachiko-sama está aquí! Y he pensado todo este tiempo en ella sin honoríficos.

Después de darse cuenta de la presencia de la 'princesa ejecutiva' en su apartamento, una muy sonrojada Yumi se vistió rápidamente cuando un delicioso aroma se filtró por la puerta, provenía de su cocina.

Al salir de su habitación y aproximarse al origen de tan delicioso olor, la teacher se sorprendió al ver a Sachiko muy concentrada cocinando.

– Por favor sírvenos un poco de té con leche que la cena está casi lista – Yumi obedeció en silencio. Se acercó a la presidenta por detrás y le susurró tímidamente – me podría pasar dos tazas de aquel gabinete, por favor – Sachiko se erizó al instante al escuchar la voz de Yumi tan cerca de su cuello, no había sentido a la teacher acercarse.

– Eh…si, aquí están – la presidenta le pasó las tazas por encima del hombro sin voltear a mirar a Yumi, por eso la teacher no pudo notar el gran sonrojo en la cara de Sachiko. La profesora castaña se concentró en servir el tibio té y cuando iba a abrir el paquete con galletas, Sachiko la regañó suavemente.

– Las galletas son para después de la cena, Yumi…sensei – la teacher sacó el labio inferior a modo de puchero – ¿Cómo sabe que iba a agarrar galletas? –

– Porque los gemelos harían lo mismo y cada alumno se parece a su maestro – Sachiko soltó una suave risa que hizo sonrojar a una risueña Yumi – Me comparan con niños de cinco años, no sé si sentirme halagada u ofendida – la teacher cruzó los brazos en señal de protesta y Sachiko se acercó a la mesa a tomar té.

– Yumi-sensei, me disculpo profundamente por haberla tratado mal en la tarde y lamento mucho más haberla asustado en el café momentos atrás, simplemente me sorprendí mucho de haberme encontrado de nuevo con aquella dulce adolescente que pasé años buscando y nunca supe de su paradero – Sachiko abrió el paquete de galletas y se sorprendió al ver que solo había tres por lo que partió una a la mitad y le acercó una parte a la profesora en una servilleta.

– Entiendo y lo lamento Ogasawara-sama no fue mi intención asustarla pero es que no soy buena con el contacto físico – Yumi replicó apenada.

– Pero abrazó a Mio-chan sin problemas – la presidenta comentó curiosa.

– Porque es una niña inocente, con los niños en general no tengo problema, más con los adultos se me dificulta bastante, lo lamento Ogasawara-sama – Yumi bajó la mirada avergonzada.

– Sachiko – la presidenta susurró con un ligero sonrojo en sus mejillas

– ¿Ah? – Yumi preguntó confundida.

– Llámame Sachiko y yo te llamare Yumi ¿te parece? – la presidenta agregó con una cálida sonrisa – ya el ramen está listo, voy a servirlo – Sachiko se iba a levantar cuando una suave mano de Yumi la detuvo y ambas se sonrojaron – espera – la teacher sonrió nerviosa – yo sirvo mientras se cambia de ropa, las que tiene están empapadas, puede cambiarse en la ropa que guste allá en mi habitación Oga…Sachiko-sama –

– Gracias Yumi…san – la presidenta aceptó la oferta y se dirigió al cuarto de Yumi a cambiarse mientras la teacher servía el ramen y le agregaba los fideos. Minutos después Sachiko salió vestida con un par de jeans, un suéter rosado y un par de zapatos deportivos blancos. La teacher la vio y quedó sorprendida al ver a Sachiko en ropa casual.

Jamás pensé que mi ropa le podría quedar tan bien a alguien tan hermosa y elegante como Sachiko-sama, pensó una callada Yumi que puso los dos tazones de ramen en la mesa.

– ¿Me veo mal? – la presidenta miró a Yumi con curiosidad al ver su reacción

– Al contrario, se ve hermosa Sachiko-sama – la teacher se tapó la boca rápidamente en señal de vergüenza por haber dicho exactamente lo que había pensado y la presidenta soltó una suave carcajada.

– Eres muy sincera y eso me gusta Yumi-san – Sachiko comentó mientras se sentaba a la mesa – esperemos que te guste mi comida, no soy de cocinar mucho pero me gusta la cocina – Yumi sonrió antes de probar el ramen.

– Esta delicioso, muchas gracias Sachiko-sama – la teacher comió animada mientras la presidenta degustó su comida con calma. Después de comer, cada una tomó una galleta y Yumi sirvió más té para ambas. Tanto la presidenta como la teacher disfrutaron de la compañía de la otra hasta que la vibración del teléfono de Sachiko interrumpió el tranquilo momento.

'Mami, quiero dormir contigo' Kosuke escribió desde su teléfono, el cual solo puede usar en casa.

'Madre, ya hice la tarea y practiqué piano ¿puedo dormir en tu cama hoy?' Mio escribió un correo desde su tablet. Sachiko sonrió y les respondió a sus hijos que llegaría pronto.

– Creo que es hora de partir, los gemelos me esperan – la presidenta se levantó y tomó su ropa para llevarla a lavar en casa y Yumi la detuvo – yo la lavo y se la entrego mañana – Sachiko la miró y negó con la cabeza – para nada Yumi-san mañana yo te devuelvo lo que me prestaste – la presidenta no aceptaba una negativa como respuesta así que ganó el argumento sin discutir.

– Buenas noches Yumi-san, mañana merendaré con Kosuke-chan, espero no rechaces mi invitación nuevamente – la presidenta se despidió con una sonrisa.

– Por supuesto que no Sachiko-sama, buenas noches – se despidió amablemente la teacher que no salía de su asombro con lo que acababa de ocurrir.

Siento que hoy lograré dormir bien, pensó una sonriente Yumi mientras lavaba los platos usados en la cena.


Al Sachiko entrar a la mansión preguntó a la servidumbre si los gemelos habían cenado a lo que la ama de llaves respondió afirmativamente, luego le preguntó por su esposo a lo que ésta comentó que el mismo había salido hacia más de media hora. Sachiko agradeció la información y se dirigió a su habitación.

Desde que se casaron, Suguru y Sachiko dormían en habitaciones separadas. La presidenta se casó enamorada y ansiaba disfrutar de su vida de casada a plenitud pero el cristal de ese sueño se rompió en la misma noche de bodas cuando Suguru le anuncio sus intenciones de dormir en camas separadas ya que él no se sentía atraído físicamente hacia ella lo cual le destrozo el corazón a la enamorada Sachiko.

Después de allí optaron por tener una cómoda amistad en la que ambos eran libres de hacer lo que quisieran siempre y cuando guardaran las apariencias en público. A los ojos de los demás eran una pareja de ensueño pero en la privacidad de su hogar eran simplemente amigos.

Al punto que los gemelos fueron producto de inseminación artificial y Sachiko los tuvo por cesárea y los gemelos fueron registrados con el apellido más importante: Ogasawara.

A pesar de ser libre de salir con quien quisiera Sachiko optó por una vida concentrada en su trabajo y en sus hijos por lo que, a sus treinta y un años de edad recientemente cumplidos, la presidenta no había tenido intimidad alguna con nadie.

– Mami, llegaste – Kosuke corrió al encuentro con su madre mientras Mio la saludó formalmente – bienvenida a casa, madre – los gemelos abrazaron afectuosamente a Sachiko quien los recibió con una sonrisa.

– Ya las tareas están listas ¿verdad? – Preguntó en tono serio la presidenta y ambos asintieron con la cabeza – perfecto, entonces a ponerse las pijamas y cepillarse los dientes – está bien mami – contestó Kosuke antes de correr a su habitación – sin correr Kosuke-chan –

– Madre, me gusta el perfume de ese suéter ¿es nuevo? – Mio preguntó con pena

– Pues me prestaron el suéter ¿te gusta su aroma, Mio-chan? – Sachiko sonrió con ternura a su pequeña hija.

– Si, ¿podría usarlo para dormir, madre? – La pequeña se sonrojó ligeramente – es que el suéter es tan suave y huele tan bien, es como dormir entre nubes – la presidenta sonrió y acarició la suave mejilla de su hija menor – hagamos algo, ve a cambiarte de ropa y cepillarte los dientes y cuando vuelvas yo uso el suéter y te abrazo toda la noche ¿sí? –

– Está bien, madre – Mio besó la mejilla de la presidenta antes de dirigirse a su habitación a hacer lo que Sachiko le mandó.

Definitivamente el suéter tiene un olor dulzón y agradable, como a duraznos frescos con un toque de vainilla, entiendo absolutamente el punto de vista de Mio, el aroma da una sensación de placidez y tranquilidad que relaja los sentidos, pensó Sachiko mientras se cambiaba por un pantalón de pijama y una blusa de seda para luego ponerse encima el suéter de Yumi con un inmenso sonrojo en sus mejillas, la presidenta no quería reconocerlo pero sus acciones delataban su inesperada atracción hacia la teacher.

Mientras esperaba que los gemelos volvieran, Sachiko ordenó que lavaran los jeans de la profesora pero no quiso hacerlo con el suéter, ya que, a ella también la hacía sentirse protegida aunque su orgullo le impedía aceptarlo.

Sachiko se acostó en el medio de su inmensa cama e, instantes después, los gemelos aparecieron, acostándose uno a cada lado de su madre. Kosuke sólo tardó unos minutos en dormirse ya que estaba agotado mientras Mio abrazó a su madre afectuosamente.

– Hueles a la teacher y hueles a ti, madre – Mio comentó con los ojos cerrados, estaba quedándose dormida – ¿Es eso malo, hija? – Preguntó la presidenta mientras abrazaba tiernamente a la pequeña – al contrario, se complementan y eso me gusta, buenas noches – Mio le dio un beso en la mejilla a su madre y se durmió en su pecho.

¿Nos complementamos? Es un comentario bastante inusual pero me causa curiosidad el razonamiento de mi pequeña, pensó Sachiko largamente hasta que, agotada, el sueño la venció y el aroma a duraznos frescos con un toque de vainilla hizo que descansara plácidamente en el medio de sus gemelos y con una hermosa sonrisa.


N/A: Espero sus comentarios tanto sobre el capitulo como si les gustaría un omake, feliz semana…