N/A: Hola a todos y muchas gracias por leer mi humilde historia. Pido disculpas por el retraso pero en vez de mejorar me enfermé más y me dio neumonía. Lo bueno es que ya estoy bien de salud por lo que publicaré con un poco más de frecuencia.
Thestral212: Para que Touko llegue a mi historia tendría que ser algo inevitable y por el momento puedo seguir huyendo de ella, jejeje. Quizas en un futuro aparezca por aquí. Mi visión con respecto a Sachiko es un poco más japonesa y ellos no ven el sexo como algo placentero sino algo que complica las cosas, sumado a eso la forma como nuestra querida presidenta ha sido criada hace que mi teoría sea algo valida. Quise enfocarme en unos personajes más humanos que en otras historias por lo que cada interacción entre Yumi y Sachiko está muy bien pensada y su relación irá creciendo poco a poco ya que hay varios obstáculos en el camino, como la vida misma pues. Gracias por leerme.
dinnca: Ésta Sachiko es madre por lo que es más emocional y además tiene a su lado a su onee-sama que la ha vuelto más humana. Lo de Yumi será revelado poco a poco. Los gemelos son una dulzura, están basados parcialmente en dos alumnos que tenían esa edad cuando empecé a darles clases. Sei aparecerá en el próximo capítulo.
Aldmagali: Me alegra que te haya gustado el capítulo. Espero que éste también te guste.
Vic: Gracias por los buenos deseos, ya estoy bien. Qué bueno que te gusta mi historia.
Maria: Yo quiero una Sachiko así para mí solita jajaja. Ella es madre y pues cocinarle a sus hijos es algo que disfruta mucho y Yumi también cocina.
Guest: Así es, la relación de ellas crecerá poco a poco, como la vida misma. Shimako siente atracción y Yumi pues...digamos que Sachiko es la dueña de ese corazón pero aun ninguna lo sabe. Con respecto a Suguru hay muchas cosas que vienen por ahí.
StevieRaeSenju: Si bueno, Sachiko se pasa de tonta a veces creyendo en Suguru pero ya veremos qué pasa.
Glo: Gracias por leer, aquí va el próximo capítulo.
Guest: Estaba algo enferma por eso mi retraso en la publicación.
Luzy: Aquí va el nuevo capítulo.
Como comenté cuando empecé con esta historia, las actualizaciones no serán tan frecuentes ya que tengo otros proyectos que tienen un poco más de prioridad debido a la longitud de los mismos. Eso no quiere decir que dejaré esta historia de lado, sino que no esperen actualizaciones tan rápidas pero si habrán.
¡Que la disfruten!
5.- Lluvia con sol
La mañana llegó muy pronto en opinión de Sachiko. Fue la primera vez en mucho tiempo que dormía tan bien. El sutil aroma a duraznos frescos con un toque de vainilla se podía sentir envolviendo aún a la presidenta y a sus dos hijos.
La elegante presidenta se despertó con una sonrisa que no lograba borrar de su rostro. Se zafó sutilmente del abrazo de sus dos retoños para luego dirigirse al baño a tomar una larga ducha. Mientras el vapor se acumulaba y la cálida agua hacia contacto con la suave piel de Sachiko, ésta se encontraba perdida en sus cavilaciones.
Definitivamente mi onee-sama tiene razón, nada en la vida pasa por casualidad. El haberme encontrado con Yumi de nuevo definitivamente es una señal, después de tantos años aparecen frente a mi esos ojos tan hermosos que me impactaron desde la primera vez que los vi, caviló una ahora sonrojada Sachiko que rozó sus mejillas con la punta de sus dedos para sentir la creciente calidez que allí se acumulaba.
¿Por qué me sonrojo? ¿Por qué sentí electricidad en el momento que nuestras manos se tocaron? Siento que no entiendo nada, como si la vida se hubiese vuelto un camino cubierto de neblina por todos lados, creo que debo hablar con mi onee-sama, continuó en su monólogo mental la hermosa presidenta mientras salía de la ducha y se colocaba una bata de baño.
Al mirarse al espejo, Sachiko no pudo evitar sonreír. Ya no tenía ojeras y la sonrisa que ahora adornaba su rostro la hacía verse rejuvenecida, con una expresión serena y eso le agradó a la presidenta.
Mientras elegía su atuendo del día Sachiko no pudo de dejar de pensar en Yumi, la presidenta asumió que era porque le caía bien la teacher pero, a su vez, no entendía su comportamiento hacia la profesora castaña.
Sachiko decidió usar un traje oscuro con pantalones a rayas, camisa blanca y tacones altos de punta plateada, lucía totalmente imponente y hermosa. Después de aplicarse unos sutiles toques de maquillaje, la presidenta decidió despertar a los gemelos.
Al entrar de nuevo a la habitación, encontró a Kosuke estirándose mientras Mio apenas abría los ojos con cansancio, había heredado la misma debilidad en las mañanas de su madre.
– Buenos días niños – Sachiko saludó a sus hijos mientras se sentaba a los pies de la cama. Kosuke sonrió y empezó a saltar en la cama divertido.
– Hola mami, mira la patada voladora que me enseñaron en karate ayer – el niño saltó y pateó el aire mientras la presidenta suspiraba ligeramente irritada.
Si desde siempre, yo he amado dormir ¿A quién salió de hiperactivo este niño? María-sama dame paciencia, pensó Sachiko mientras observaba a su hijo con una ceja levantada.
– Kosuke, no saltes en la cama y anda a ducharte y vestirte mientras yo termino de despertar a tu hermana – ordenó la presidenta mientras se levanto y se acercó a donde Mio continuaba dormida.
– Está bien mami pero ¿podemos desayunar juntos hoy? – el niño preguntó dudoso desde la puerta. Sachiko levantó la vista y se quedó observando a su hijo mayor por unos segundos, habían pasado varias semanas desde la última vez que desayunó con sus hijos, todo por culpa del trabajo. La presidenta tomó una decisión en ese instante y así se lo hizo saber a Kosuke.
– Si estás listo en menos de veinte minutos no solo desayunaremos juntos, Kosuke – Sachiko sonrió y acarició el rostro de Mio – sino que comeremos fuera y los llevaré al colegio – al anunciar esto la pequeña heredera abrió sus somnolientos ojos y miró a la presidenta con sorpresa.
– ¿Podemos desayunar donde la tía Shimako, madre? – preguntó Mio mientras se sentaba y abrazaba a Sachiko.
– Siempre y cuando estés lista en media hora, Mio – le respondió la presidenta con una sonrisa.
– ¿Por qué a ella le das más tiempo para estar lista? – Kosuke cruzó los brazos y fingió estar molesto – no es justo –.
– Kosuke… – Sachiko miró su reloj antes de continuar – te quedan dieciocho minutos – el niño se sorprendió y salió corriendo en dirección a su habitación.
– Predecible – dijeron al unísono madre e hija para luego verse las caras y reírse.
– Mio-chan, si quieres puedes usar mi ducha para bañarte, yo le aviso a tu sirvienta que te traiga el uniforme para acá – Sachiko se levantó para darle espacio a Mio para que saliera de la cama.
– Está bien – la pequeña niña salió de la cama y caminó hasta el baño para luego detenerse y voltear a ver a Sachiko – ¿te puedo hacer un comentario sin que te molestes, madre? – preguntó Mio algo nerviosa.
– Por supuesto – Sachiko replicó un tanto dudosa, cuando su hija le pedía permiso para hablarle de algo, por lo general solía ser cuando hacía inquietantes observaciones lo cual siempre dejaba a la presidenta pensando largo rato.
– Te ves mejor con una sonrisa en las mañanas mami y espero que, quien la haya causado, te cause más todos los días – sin más Mio cerró la puerta del baño y se metió a la ducha. Sachiko sonrió aun más.
Fukuzawa Yumi despertó bastante temprano y su sonrisa denotaba lo placido de sus sueños. Su realidad se fusionó con su onírica ficción en un invernadero donde una muy joven Sachiko era consolada por una versión aun más joven de la castaña profesora que abrazó a la pelinegra y acarició su larga cabellera mientras sustituía las lágrimas del rostro de Sachiko por tiernos besos.
En otra parte del vivido sueño, Yumi bailó un romántico vals, bajo la luz de la luna, con Sachiko mientras practicaban para una obra de teatro y, cuando los rostros de ambas no podían estar más cerca y un beso era la única opción, la hermosa presidenta huyó a los brazos de una versión más joven de Suguru. Esa parte, por supuesto que no le gustó a la castaña profesora.
El fragmento que la hizo despertar con una sonrisa fue la última parte de la sucesión de sueños que la teacher tuvo mientras dormía. En éste, Yumi recibió el rosario de Sachiko y se convirtió en su petite soeur y, además, la unión fue celebrada con el más dulce e intenso de los besos que la castaña haya recibido jamás.
No había manera, razón ni motivo para que Yumi no se despertara de buen humor. Eso sin contar la deliciosa cena que la presidenta le cocinó la noche anterior. Definitivamente su vida estaba dando un giro positivo y eso la llenaba de dicha.
Mientras se duchaba la teacher decidió desayunar fuera por lo que se vistió rápidamente y caminó la corta distancia que separaba su apartamento de Yamayuri café. Cuando la campanilla de la entrada sonó, Shimako no tuvo ni que voltear a la puerta para saber quién había arribado a su establecimiento.
– Buenos días Yumi-san, ¿A qué debo el honor de esta visita tan temprano en la mañana? – comentó sonriente la ocupada dueña del café; era la hora del desayuno y el café estaba repleto.
– Ya veo que estas muy ocupada, Shimako-san – comentó la teacher mientras miraba cómo la angelical dueña no se daba abasto con tanta demanda.
– Bastante, ya que, lamentablemente mi asistente en la cocina está enferma, por lo que no vino a trabajar y, además, una de las meseras está retrasada – comentó Shimako mientras le cobraba a un cliente.
– Si quieres te ayudo en la cocina, igual conozco casi todo el menú y no sería la primera vez – ofreció la teacher con una sonrisa. En varias ocasiones había ayudado un poco en la cocina del café, más que todo cuando estaban cortos de personal, como hoy.
– No puedo imponerte tanta molestia, Yumi-san, de todas maneras ya casi baja la cantidad de clientes – Shimako replicó agitada.
– Por lo mismo, no me gusta la idea de verte estresada, Shimako-san – agregó la teacher mientras se dirigía a la cocina – yo me encargo de las ordenes que faltan – la castaña le guiñó un ojo a la angelical dueña la cual se sonrojó ligeramente.
En diez minutos, Yumi se puso al corriente con las órdenes, mientras las meseras, incluyendo a la que venía retrasada la cual acababa de llegar, atendían las mesas con eficiencia y la dueña pudo encargarse de la caja un poco más aliviada. Al cabo de veinte minutos, el flujo de clientes bajó a una cantidad manejable.
– Gracias Yumi-san, me has salvado la vida nuevamente – Shimako sonrió complacida mientras servía té para ambas. El sonido del horno hizo que la teacher se acercara a éste y retirara una bandeja con unos pequeños pasteles en forma de moneda. Tomó media docena y los colocó en un plato el cual acercó al mostrador donde la esperaba Shimako con las humeantes tazas de té.
– Es una receta con la que estuve experimentando hace poco, quiero que me des tu experta opinión, Shimako-san – Yumi tomó uno de los pasteles y lo acercó a los labios entreabiertos de la angelical dueña del café – ten cuidado que aún está caliente –
– ¡Tía Shimako! – los grises ojos de la ex Rosa Gigantea se abrieron más demostrando sorpresa cuando, al voltear, se encontró con dos pares de cálidos celestes y unos helados ojos azules que la miraban con una furia no muy bien contenida.
¿Por qué será que cada vez que Yumi está aquí, Sachiko aparece? Menos mal que las miradas no matan, pensó una sonriente Shimako mientras saboreaba el pastel que le dio la teacher.
– Buenos días Mio-chan – saludó la profesora castaña a su alumna que levantó la mirada sorprendida.
– ¿Teacher? – la pequeña preguntó curiosa para luego acercarse a la castaña y abrazar su cintura.
– ¿Te gustaría probar una moneda de almendras? Las acabo de sacar del horno – ofreció la amable profesora mientras la pequeña asintió con la cabeza entusiasmada a lo que la castaña le acercó una a los labios y la niña masticó emocionada.
– Están divinas teacher – Mio volteó en dirección a su madre que se acercaba con pasos lentos mientras Kosuke ya estaba al lado de su hermana mirando hacia todos lados con curiosidad – madre, ¿te gustaría probar una? Están muy sabrosas –
– Buenos días, Sachiko-san – agregó una sonrojada teacher.
– Gokigenyou Yumi – la presidenta no pudo evitar esbozar una gran sonrisa – creo que le haré caso a Mio y probaré una – Sachiko se acercó hasta quedar al lado de Yumi, la cual, le acercó una moneda de almendras a los labios y la presidenta aceptó gustosa, la lengua de Sachiko hizo un ligero contacto con los dedos de Yumi e, inmediatamente, electricidad recorrió los brazos de ambas y el sonrojo tanto en el rostro de la presidenta, como en el de la teacher no se hicieron esperar.
El tiempo pareció detenerse para ambas mientras Sachiko degustaba lentamente el dulce obsequio de Yumi. Shimako notando aquello, decidió dirigir a los niños a una mesa cercana. No obstante, Kosuke interrumpió el mágico momento ya que el también quería probar las 'monedas'. El niño fue complacido por una sonriente Yumi.
– ¿Qué tal están las monedas? – preguntó la teacher a la presidenta.
– Están exquisitas, no sabía que tenías esos talentos ocultos Yumi – sonrió Sachiko mientras miraba de reojo hacia donde estaban sus hijos con Shimako.
– Sachiko-san, siéntese y comparta con los niños, yo les prepararé una sorpresa para desayunar – Yumi sonrió mientras caminaba al lado de la presidenta en dirección a la mesa donde se encontraban los gemelos – considérelo una forma de darle las gracias por anoche – la última parte fue solo un susurro pero Sachiko la escucho perfectamente y asintió amablemente.
– Shimako-san, yo les cocinaré el desayuno y luego te entrego la cocina de nuevo – le informó la castaña a la angelical dueña mientras ésta tomaba las órdenes de bebidas de los Ogasawara.
Minutos después, un delicioso aroma salía de la cocina junto con la profesora que traía el desayuno en una bandeja. Tres pares de azules ojos siguieron cada movimiento de la profesora hasta que ésta les sirvió el desayuno.
– ¡Tostadas francesas! – anunciaron alegremente los gemelos que empezaron a comer con gusto.
– ¿Cómo sabías, Yumi? – Sachiko comentó sorprendida mientras degustaba el dulce manjar.
– ¿Qué cosa, Sachiko-san? – la teacher preguntó confundida.
– Que éste es nuestro desayuno favorito – la presidenta contestó mientras seguía comiendo con gusto.
– No lo sabía, simplemente tenía ganas de comer algo dulce y me imaginé que ustedes también – sonrió apenada la teacher.
– Si aun no has comido, acompáñanos Yumi – ofreció la presidenta.
– No podría – la teacher contestó sonrojada.
– Por favor teacher – suplicó Mio con una mirada inocente, Yumi no tuvo otra opción que ceder. Instantes después, una mesera le acercó el plato que había preparado para ella y que había dejado en la cocina. Sachiko sonrió satisfecha y el desayuno continuó en una atmosfera impregnada de una inusitada familiaridad que sorprendió grandemente no solo a la presidenta sino también a la teacher. Shimako no salía de su asombro.
Mi onee-sama no me va a creer cuando le cuente, mejor obtengo pruebas, la dueña del café tomo su teléfono y, disimuladamente, sacó una fotografía de una sonriente Sachiko al lado de una divertida profesora y un par de sonrientes gemelos.
Luego del desayuno la presidenta tuvo que apresurarse para que los gemelos no llegaran tarde al colegio y ella a su junta matutina. Yumi se quedó un rato más en el café antes de seguir su camino hacia el gimnasio.
Las horas pasaron rápidamente en la opinión de Sachiko y al aproximarse la hora de almorzar, no se sorprendió cuando escuchó un toque suave en la puerta de su oficina. Cuando esta se abrió, se encontró con la cara sonriente de su onee-sama.
– ¿Aún ocupada, Sachiko? – preguntó la elegante abogada mientras tomaba asiento frente al imponente escritorio de la presidenta.
– Ya casi termino de revisar estos documentos – Sachiko tomó el teléfono e, instantes después, apareció Keiko con una tetera y elegantes tazas – ¿Te gustaría tomar el té mientras termino, onee-sama? – Youko asintió con la cabeza y la secretaria procedió a servir el té a su jefa y a la abogada.
– Keiko, aun espero el reporte que pedí ayer – Sachiko agregó en tono severo.
– Sachiko-sama, el reporte estará en su escritorio a las tres de la tarde – Keiko respondió antes de retirarse, dejando a la presidenta y su abogada solas en la oficina.
– ¿Qué reporte necesitas con tanta urgencia, Sachiko? – Youko preguntó intrigada
– Ah…pues es un reporte de personal – la presidenta replicó nerviosa
– Mi departamento tiene parte de esa responsabilidad, ¿Sobre quién necesitas un reporte? – la abogada preguntó levantando una ceja.
– Sobre…Yumi – Sachiko susurró pero Youko la escuchó claramente y esbozó una sonrisa.
– ¿Así, sin honoríficos? – comentó la abogada y la presidenta se sonrojó.
Tanta familiaridad me sorprende, hasta más sonriente estas hoy, Sachiko, pensó Youko mientras tomaba un poco más de té.
– Es importante saber quién es la que le da clases a los gemelos, onee-sama – la presidenta respondió ignorando la pregunta sobre su cercanía con la teacher.
– El chequeo de antecedentes se hizo previamente y no hubo nada irregular, Sachiko – comentó Youko mientras observaba detenidamente la reacción de la presidenta – de hecho, me gustaría que las gemelas vieran clases también, ¿habría algún inconveniente con eso? –
– Para nada onee-sama, me parece una excelente idea – la presidenta respondió sonriente.
– Entonces ahora contéstame lo que te pregunté, Sachiko – Youko agregó de manera inquisidora – ¿Para qué necesitas otro reporte sobre Fukuzawa-sensei? – Sachiko se sentía arrinconada, ella sabía que su onee-sama podría descubrir si estaba mintiendo por lo que decidió contarle lo que pasó la noche anterior cuando se consiguió a Yumi en Yamayuri café y después de reconocerla como la chica a la cual quería como su petite soeur cuando estudiaba en Lillian y abrazarla, ésta huyó asustada.
– Te dije que te disculparas, no que la asustaras, Sachiko – la abogada vio a su petite soeur con expresión seria.
– Pero si me disculpé onee-sama y hasta le preparé cena – la presidenta contestó ruborizada.
– ¿Qué? ¿En qué momento? – de la impresión, Youko casi deja caer su taza de té y el rostro de Sachiko se encendió aún más en el momento que le contó a su onee-sama como siguió a la teacher hasta su apartamento y cocinó para ella. También le comentó parte de la conversación que tuvo con la misma respecto a su temor a la cercanía con personas adultas.
– Ya veo – Youko dejó su taza vacía en la bandeja que estaba sobre el escritorio de la presidenta – ahora entiendo tu interés, y más si se trata de aquella muchacha que querías hacer tu petite soeur –
Pero sé que hay más, hay una atracción de parte de Sachiko hacia la teacher y, conociendo a mi petite soeur, se debe sentir muy confundida al no saber cómo identificar esos nacientes sentimientos hacia Yumi, pensó Youko mientras la presidenta terminaba su té.
– Estoy lista para almorzar onee-sama, ¿vamos? – comentó Sachiko mientras se levantaba de su silla presidencial y tomaba su cartera y teléfono.
– Por supuesto, hoy me provoca comer italiano – agregó la abogada mientras abría la puerta de la oficina.
– Me parece bien onee-sama, me agrada la idea de comer pasta el día de hoy – Sachiko salió de la oficina en dirección a los ascensores seguida por la abogada – además así te puedo contar lo que nos sucedió a los gemelos y a mí en el café de Shimako ésta mañana –
Después de almorzar un plato de deliciosa pasta casera con crema blanca a la vodka, Yumi tomó una ducha y eligió un par de pantalones azul oscuro, una camisa azul claro con el cuello y puños blancos y un suéter azul oscuro, se decidió por unos zapatos de suela baja ya tenía el presentimiento de que Kosuke iba a ser un reto ya que, por lo que puedo observar esta mañana, el niño era bastante hiperactivo.
Y la teacher no se equivocó, ya que el pequeño no dejó de moverse desde el comienzo de la clase hasta el fin de la misma.
Comparado con Mio, Kosuke-chan es completamente opuesto. Mientras Mio disfruta de la lectura y tareas donde debe pensar, el niño solo quiere moverse, definitivamente actividades más enérgicas en donde pueda aprender en movimiento serán mejores para él, definitivamente es ideal que tengan clases en diferentes días, pensó la teacher mientras terminaba la última actividad que había programado realizar con el mayor de los gemelos Ogasawara.
– Teacher – Kosuke se plantó serio frente a la castaña profesora
– ¿Si, Kosuke-chan? – Yumi lo observaba con curiosidad.
Definitivamente tiene la misma mirada seria de su madre, va a ser un joven muy apuesto cuando crezca, así como lo es su madre que es tan seria pero sensible y es tan hermosa que me dan ganas de…Yumi por Dios, estas en frente de un niño pensar en hacerle lo indecible a su madre no es correcto además está muy casada. ¡Oh! Kosuke dijo algo pero no lo escuché por andar pensando en su mamá, pensó la agitada teacher mientras le pidió a Kosuke repetir lo que le había preguntado.
– Le hice dos preguntas teacher – comentó el niño algo huraño.
– Bueno a ambas digo que si, Kosuke-chan – Yumi respondió con una sonrisa y casi se cae de la silla cuando el niño se abalanzó sobre ella para darle un fuerte abrazo.
– Es cierto lo que me dijo Mio-chan, tus abrazos son tan suaves como los de mami – la teacher se sonrojó profundamente – teacher ahora levántese – la teacher obedeció mientras el niño se colocaba frente a ella.
– Ahora póngase en la misma posición que yo – el mayor de los gemelos Ogasawara quería enseñarle karate a su teacher a lo que Yumi accedió gustosa. Así los encontró Sachiko cuando llego con la merienda.
– Nunca pensé que alguien aparte de Sei-sama accedería a practicar karate con Kosuke – comentó la presidenta con una sonrisa que se ensanchó aun más al ver el sonrojo de la profesora.
– Mami la teacher es cool además huele como el suéter rosado que usaste anoche para dormir así como a vainilla y algo más…¿Qué fruta era? – Kosuke frunció el ceño intentando acordarse del nombre de la fruta que formaba parte del aroma que provenía del suéter que usó la presidenta la noche anterior.
– Hi…hijo, ¿Quieres galletas? – Preguntó Sachiko totalmente sonrojada – traje leche también – Kosuke saltó emocionado y se sentó para esperar que le sirvieran un vaso de leche mientras comía una galleta. Yumi se volteó a guardar sus cosas mientras un inmenso sonrojo cubría su rostro.
– Yu…Yumi – tartamudeó Sachiko suavemente – ¿Está bien un poco de té verde con leche? –
– Por supuesto, Sachiko…san – la teacher dilató al pronunciar el honorífico ya que aun no salía de su asombro.
¿Durmió con mi suéter? Por primera vez en la vida envidio a ese tonto suéter, pensó la teacher con una inmensa sonrisa mientras el té era servido por una joven.
¿Ahora qué va a pensar de mí la teacher? Por María-sama que éste niño es tan imprudente como la troglodita de Sei-sama, pensó una contrariada Sachiko que trataba de disimular su terrible sonrojo. Los segundos pasaron lentos y la tensión aumentaba mientras la joven servía el té mientras la teacher y la presidenta se sentaron una al lado de la otra. Al retirarse la chica, Yumi tomó un largo sorbo de su taza y Sachiko permaneció en silencio.
Los minutos pasaron lentos y ambas continuaban en silencio. Lo único que se escuchaba era el sonido que Kosuke hacia al tomar leche y comer sus galletas. La teacher observaba a la presidenta y sonreía para luego concentrar de nuevo su mirada en su taza de té al sentir que los azules ojos de Sachiko sobre su sonrojado rostro.
Instantes después la puerta de la oficina se abrió y el chofer de Sachiko entró, venía a buscar a Kosuke para llevarlo a su entrenamiento de karting.
– Nos vemos el jueves, pink sweater teacher – exclamó el niño antes de abrazar tiernamente a Yumi.
La presidenta imploró a María-sama que se abriera un hoyo en el piso para caer y así escapar de la situación embarazosa que su hijo le estaba causando; lamentablemente María-sama no escucha peticiones de desastres por lo que las oraciones de Sachiko fueron en vano.
– Bye Kosuke-chan – respondió la teacher con una suave carcajada mientras el niño se retiró con el chofer.
– Yu…Yumi, puedo explicarlo – la presidenta trató de defenderse y Yumi la observó divertida.
– Yo entiendo que le agrade mi suéter, pero de ahí a dormir con él, Sachiko-san, ¿no le parece algo excesivo? – bromeó la teacher mientras Sachiko abrió la boca para replicar pero ninguna palabra salió de sus labios.
– Tranquila Sachiko-san, era una broma – Yumi colocó una de sus manos sobre la izquierda de la presidenta que reposaba sobre la mesa y Sachiko la miró sorprendida. Las manos de la princesa ejecutiva parecían tener mente propia porque su otra mano se posó encima de la de Yumi y la acarició por unos instantes.
La teacher se congeló al tacto pero al ver en los cálidos ojos azules de Sachiko se relajó nuevamente, se sentía segura en la presencia de la hermosa presidenta. La mano derecha de Sachiko fue subiendo suavemente por el antebrazo de la teacher mientras su rostro esbozó una hermosa sonrisa y sus ojos denotaron una calidez que mantenía a Yumi hipnotizada mientras esos delicados dedos delineaban el contorno de su suéter y seguían su camino ascendente por el brazo, pronto la teacher sintió como su piel reaccionaba y sus brazos se erizaron totalmente mientras su rostro se acercaba lentamente al de la presidenta.
Los dedos de Sachiko continuaron su ascenso hasta detenerse en el rostro de Yumi y rozar suavemente sus labios. Sin pensar, la presidenta también se acercaba hacia el de la teacher.
Sus rostros se encontraban a escasos centímetros cuando el mágico momento fue interrumpido por una joven que venía a traerles otra taza de té. Yumi fue la primera en reaccionar y se levantó abruptamente, tomó su maletín y se dirigió a la puerta.
– Ha…hasta ma…mañana, Sachiko-san – fue lo último que dijo la teacher antes de salir prácticamente huyendo de la oficina, por suerte, el ascensor estaba en ese piso por lo que entró rápidamente al mismo y mientras las puertas se cerraban, no pudo evitar suspirar largamente.
¿Qué fue eso? Casi beso a mi jefa, no, no, a mi muy casada con hijos jefa, Yumi no esperó al chofer sino que decidió caminar para luego tomar un taxi que la dejaría en su apartamento.
– Nami-san necesito ver el reporte sobre Fukuzawa-sensei que pidió Sachiko antes de que ella lo revise – la abogada ordenó a su secretaria por teléfono.
– Enseguida Youko-sama – contestó la secretaria mientras tomaba la carpeta y se dirigió a la oficina de su jefa.
Al recibir el informe de manos de su secretaria, Youko se encontró con los antecedentes de la teacher y su historia después de haber sido transferida de Lillian a St. Miator, incluyendo el incidente en dicha escuela que explicaba el temor de la profesora castaña hacia el contacto físico. Anexados también estaban el informe del psicólogo y la identidad de la persona que había atacado físicamente a Yumi. Al leer el nombre Youko contuvo la respiración.
– Definitivamente a mi petite soeur no le va a gustar nada esto y menos al saber quién fue la que atacó a Yumi-chan – comentó para sí la abogada.
Normalmente es complicado lidiar con el carácter de Sachiko, no me imagino cómo será después que lea este informe, Youko cerró los ojos y suspiró resignada, sabía que un gran dolor de cabeza y una tormenta se acercaban.
N/A: Gracias por leer y espero sus opiniones en un comentario...
