N/A: ¡Hola! He vuelto, lamentablemente he estado muy ocupada entre el trabajo y mi mudanza, ya que a finales de noviembre me mudo de ciudad y todo es un caos pero ésta es una buena semana donde actualizaré esta historia y todas las otras que tengo pendientes, lo malo es que la próxima actualización puede que se tarde un poco, ténganme un poco de paciencia por favor.

Aldmagali: Aquí va el siguiente capítulo, gracias por leer.

StevieRaeSenju: Lo que le pasó a Yumi aun está cocinándose, quiero que la teacher tenga una mejor relación con Sachiko primero, pero ya pronto se sabrá, gracias por leer.

Lila: ¡Lo siento! Pero las actualizaciones no serán tan constantes pero siempre habrá una, ten fe.

Maria: Siempre continuaré mis historias aunque me tarde un poco, gracias por leer.

DaniFC: No sé por qué siempre escribo capítulos mas largos en ingles, pero tratare de que los de este fic sean más largos, lo prometo. Sobre tu pregunta, pues no estas errado.

: Lol! Sachiko is trying hard to get closer to Yumi, we just have to wait and see what happens, thanks for Reading. Btw, I love your stories, please write more.

Dinnca: Los gemelos son un amor, es muy divertido escribir sobre ellos además los dos ayudaran mucho en la historia. A mis personajes originales siempre les toca el trabajo pesado. Sachiko como madre es más sensible pero la relación con los gemelos mejorará a medida que ella se vaya dando cuenta que la vida no es solo trabajo.

Vic: Gracias por tomar el tiempo de leer mis historias, eso me hace feliz. Trataré de actualizar más a menudo pero depende mucho de mi tiempo libre que esta dramáticamente muy reducido.

A: Hola y gracias por leerme, no te preocupes que mis historias tendrán su final.

Kayio: Hasta aquí escuché el grito de fangirl jajaja, tus sospechas no están muy erradas pero shhh. Estoy tomando vitamina C y vitaminas casi todos los días para no enfermarme más.

Momo-chan: Gracias por leerme y tranquila que si terminaré ésta y mis demás historias.

Bettyful: There will be more surprises soon, you'll see. I love writing about Yumi and Sachiko so much that I want their relationship become better than the one portrayed in the light novels/anime. Thanks for reading.

Glo: Aquí va el próximo, espero te guste.

Oh, dos cosas más. Primero, gracias por el apoyo que le han dado a esta historia, de verdad lo aprecio mucho, disfruto bastante cada comentario y siempre tomo en cuenta las sugerencias que me dejan, ¡Muchas gracias a todos!

Segundo, en este capítulo aparece uno de mis personajes favoritos de este universo, la inigualable Sei que llega a amargarle la vida a Sachiko y a hacernos reír un poco.

¡Que lo disfruten!


6.- Cielo despejado


Sachiko no salía de su asombro, el té que sirvió la joven quedó frío e intacto en la taza. La presidenta no dejaba de contemplar su mano derecha, aquella mano que rozó los suaves labios de la teacher.

Que rostro tan hermoso y que labios tan delicados, los ojos Sachiko se abrieron aun más sorprendidos ante el descubrimiento de la presidenta. La elegante ejecutiva negó con la cabeza, no podía dar crédito a lo que sus pensamientos querían que reconociera.

Eso no puede ser posible, ella es la profesora de mis hijos, además la conozco apenas escasos días y, aunque sienta que la conozco de toda la vida, claramente es una mujer misteriosa pero encantadora y muy atractiva ¡Por María-sama! ¿Qué estoy pensando?, pensó una muy confundida Sachiko que, por fin, se fijó en la ya fría taza de té que le habían servido y decidió tomar un sorbo, el cual, por poco no devuelve pero eso no era de damas.

– Antes de que vayas a arrancarle la cabeza a la chica del té, debo decir en su defensa que esa taza tiene largo rato frente a ti, Sachiko – Youko comentó desde la puerta antes de pasar y sentarse donde, previamente, estuvo sentada Yumi – de todas maneras ya ordené más té así que, mientras tanto, me encantaría que me explicaras qué es lo que te tiene tan turbada – encima del escritorio, la abogada colocó la carpeta con el informe sobre la teacher.

Sachiko levantó la cabeza y observó a su onee-sama por unos instantes. La elegante abogada estaba a la espera de una reacción de su parte pero la presidenta no sabía cómo desenrollar la maraña de sentimientos encontrados que se arremolinaban en su interior.

Por un lado, ella estaba al tanto de la química y paz que emanaban de sus interacciones con la teacher eran algo digno de destacar. Por primera vez en su vida, Ogasawara Sachiko se sentía apreciada más allá de la imagen que todos tenían de ella: la bella, inalcanzable e imponente presidenta de una de las empresas más grandes del mundo.

Adicionalmente, Yumi despertaba en ella su instinto protector. Desde aquella noche que la teacher huyó de su inesperado abrazo, Sachiko ha demostrado tener inmensurable paciencia al punto de haber estado al pendiente de ella desde el momento que se atrevió a transgredir la privacidad de su apartamento, asistirla en la ducha y hasta prepararle algo de comer.

Sus hijos, especialmente Mio, tenían un excelente concepto de su teacher. La profesora de tiernos ojos café, era atenta y dedicada a sus actividades. Tenía una alta ética de trabajo y eso también le llamaba la atención a la presidenta. Todo eso sin mencionar el incidente con el suéter rosado y la paz que le inspiraba la sutil esencia que emanaba del mismo y que le recordaba la dulzura de ciertos ojos achocolatados.

Entonces, ¿Cómo definir todo aquello para obtener la ayuda de mi onee-sama sin revelar demasiado?, pensaba una indecisa presidenta mientras Youko observaba cómo las murallas tan bien construidas alrededor del corazón de Sachiko se iban fracturando y poco a poco empezaban a ceder.

– Sachiko – enunció la abogada mientras veía el dubitativo rostro de su petite soeur – tengo en mi poder el informe que pediste sobre Yumi – al escuchar aquello, la presidenta reaccionó.

– Dámelo onee-sama, quiero leerlo – Sachiko extendió su mano para agarrar la carpeta pero Youko la alejó de su alcance.

– Sé que es lo que más deseas, pero primero, quiero hacerte algunas preguntas – la abogada comentó en tono serio y Sachiko suspiró largamente, ella sospechaba la dirección que ésta conversación tomaría, y no se equivocó.

– Primero que nada, quiero que me digas ¿Qué sientes cuando piensas en Yumi-sensei? – la abogada fue directo al grano y la presidenta contuvo la respiración.

– Siento que quiero protegerla de todos los males del mundo, onee-sama pero no sé el por qué – Sachiko confesó ruborizada hasta la punta de las orejas – quizás porque es aquella joven que debió ser mi petite soeur y nunca lo fue o, a lo mejor, por su reacción cuando la abracé en el café pero siento que es mi deber resguardarla de todo mal –

– ¿Te gusta, verdad? – Youko preguntó sin rodeos y Sachiko se vio acorralada.

– Honestamente no lo sé onee-sama pero, lo que si te puedo asegurar, es que me llama mucho la atención y eso me confunde – contestó la presidenta con un mayor sonrojo en el rostro.

– Entiendo – Youko sonrió de repente – eso quiere decir que Sei me debe una cena con langosta, limpiar la casa y ayudar a las gemelas con sus tareas por dos semanas –

– ¿A qué te refieres, onee-sama? – Sachiko preguntó confundida

– La troglodita apostó conmigo que mi petite soeur estaba muerta por dentro y yo le dije que no era así sino que no había llegado la persona adecuada, por lo que gané – la abogada sonrió victoriosa y Sachiko suspiró irritada.

– ¡Onee-sama!, ¿podrías dejar de apostar sobre mi vida? Cada vez te pareces más a la troglodita de Sei– protestó la presidenta mientras Youko reía.

– Después de tantos años juntas es natural que algo adopte de ella, igual siempre apuesto a tu favor Sachiko – Youko comentó divertida y la presidenta entornó los ojos.

– En fin, entiendo que estés confundida y que te llame la atención Yumi-sensei pero – la abogada rozó con sus dedos la superficie de la carpeta antes de continuar – ¿Estás segura que quieres averiguar sobre Yumi-sensei así y no esperar a que ella sea la que se abra y te cuente? Mira que, si ella se entera que espiaste en su pasado sin su consentimiento, podría ser contraproducente – le advirtió seria la abogada y la presidenta frunció el ceño, ella sabía que su onee-sama tenía razón.

– Entonces, ¿quieres que espere a que ella sea la que me diga qué fue lo que le sucedió, onee-sama? – la presidenta no estaba contenta ya que estaba acostumbrada a los resultados inmediatos.

– A la larga, es tu decisión Sachiko pero es mi deber, de eterna onee-sama, aconsejarte en lo que considero la mejor opción para su naciente relación – Youko tomó un sorbo del tibio té que recién habían traído mientras observaba a su petite soeur.

– Después del incidente de hoy, creo que tienes razón onee-sama – susurró distraída la presidenta y Youko levantó una ceja – ¿Serías tan amable de explicar a qué te refieres, Sachiko? – la presidenta se sonrojó al instante cuando imágenes de lo ocurrido con Yumi invadieron su mente.

– Hoy casi la beso – susurró una sonrojada presidenta antes de tomar un sorbo de su té mientras su onee-sama la miraba con la boca abierta.

– ¿Qué tu qué? Por María-sama, si actúas así y, según tus palabras, nada más te llama la atención Sachiko – comentó la abogada con sarcasmo.

– ¡Onee-sama! – exclamó la presidenta mientras soltaba una risa nerviosa.


Los siguientes días Yumi evitó a Sachiko. Cada vez que terminaba su clase se apresuraba en abandonar el salón para no tener que toparse de frente con la presidenta cuando ésta le traía la merienda tanto a Mio como a Kosuke.

Se evitaron toda la semana e incluso, la teacher disminuyó sus visitas a Yamayuri café, para así sortear el encontrarse con la elegante presidenta cuando la misma se detenía por algo de comer o beber.

La teacher sentía que necesitaba alejarse de Sachiko ya que sentía una clara atracción hacia ella y no quería arriesgar su trabajo. Con lo que no contaba la profesora castaña es que Sachiko también estaba mostrando cierto interés hacia ella y no era nada paciente como para esperar sentada por resultados que necesitaban acciones más directas.

Por lo que el lunes siguiente, Sachiko decidió encarar a la teacher. La presidenta salió de su oficina media hora antes de que terminara la clase de Mio y decidió ir a visitar a su onee-sama para hacer tiempo además, de allí podía estar al pendiente de la profesora ya que el salón de clases estaba al final del pasillo. Al ver que su petite soeur lucía ansiosa, Youko decidió interrogarla.

– ¿Podrías quedarte quieta un segundo, Sachiko? – La abogada comentó con tono irritado – te noto ansiosa y me encantaría saber el motivo –

– Es que hoy voy a encarar a Yumi ya que me ha estado evadiendo en los últimos días, onee-sama – la presidenta comentó inquieta mientras miraba su reloj por enésima vez y la abogada suspiró pensativa.

En el fondo, mi petite soeur no deja de ser la misma adolescente insegura e impaciente que era mientras asistíamos a Lillian, pensó la abogada mientras entornaba los ojos.

– Hagamos algo Sachiko – Youko comentó mientras tomaba un poco de té – en el momento que Yumi-sensei finalice su clase yo voy a merendar con Mio y así ustedes pueden hablar aquí en mi oficina, yo le daré órdenes a mi secretaria para que no sean interrumpidas, ¿te parece? – propuso Youko a la presidenta.

– Me agrada la idea onee-sama – comentó Sachiko con una sonrisa mientras un sutil sonrojo se esbozaba en sus mejillas y, al ver la hora, ansiosa, le mostró el reloj a la abogada a manera de indicarle que la clase debería estar finalizando en los próximos cinco minutos.

Youko tomó la bolsa con las galletas con avena y pasas que estaban destinadas para la merienda de Mio y se dirigió a la puerta, antes de salir observó a su petite soeur y no pudo evitar esbozar una sonrisa.

Solo espero que Sachiko sea capaz de superar sus propias limitaciones y no deje que su impaciencia saque lo peor de ella, tengo el presentimiento que Yumi-sensei va a ser una influencia muy positiva en la vida de mi petite soeur, pensó la abogada mientras veía lo ansiosa que estaba la presidenta.


– Bueno Mio-chan, hemos terminado por hoy – comentó la teacher a su pequeña alumna mientras enrollaba el cable de su laptop con prontitud.

– Teacher, ¿no va a merendar conmigo?, madre ha preguntado por usted varias veces cuando ha traído la merienda y se pone triste cuando usted no está – Mio comentó con una sonrisa inocente y la teacher había quedado sin palabras.

¿Sachiko-san se pone triste si no me ve? Definitivamente debe haber un error, quizás la niña está asumiendo cosas que no son porque no creo que la hermosa presidenta me vea con los mismos ojos que la veo yo, Yumi sonrió y acarició tiernamente la cabeza de Mio antes de tomar su maletín y despedirse de la niña.

– Ahora que la veo de cerca si la reconozco, Fukuzawa-sensei o debería decir Yumi-chan – comentó una voz desde la puerta y Yumi volteó sorprendida para encontrarse de frente con Mizuno Youko.

– ¡Rosa Chinesis! – fue la frase que salió de los labios de Yumi en el momento que vio a la abogada que recibió las palabras con una pequeña carcajada.

– Han pasado más de diez años desde que alguien me había llamado así, Yumi-chan – comentó Youko con una sonrisa – pero ya veo que también me recuerda –

– Claro Youko-sama, usted y Rosa Gigantea son las únicas miembros del Yamayurikai que llegué a conocer durante mi corta estadía en Lillian – sonrió la teacher castaña mientras Mio corrió hacia Youko.

– ¡Tía Youko! – la pequeña se abrazó a la cintura de la elegante abogada a lo cual ésta sonrió complacida y la teacher aprovechó para retirarse.

– Yumi-sensei – la abogada la llamó cuando ya la teacher se aproximaba a la puerta y esta volteó a verla con curiosidad – ¿Dígame Youko-sama? –

– Un consejo – la abogada le hizo señas para que se acercara a lo que la castaña obedeció y Youko le dijo en voz baja – la labor de una petite soeur es apoyar a su onee-sama y, a veces, las cosas hay que verlas desde diferentes ángulos para entenderlas porque no todo es como parece, tenlo siempre presente Fukuzawa Yumi-sensei, le deseo una fructífera tarde – Youko sonrió para luego concentrar toda su atención en la pequeña Mio.

La teacher quedó estupefacta con las palabras de la abogada pero se limitó a asentir y, luego de despedirse de su pequeña alumna con un abrazo, se retiró en silencio.

Aún abstraída en sus pensamientos, la teacher caminaba distraída por el pasillo en dirección a los ascensores, por lo que no supo reaccionar a tiempo cuando delicados dedos envolvieron su muñeca izquierda y la halaron en dirección a una amplia y elegante oficina para luego cerrar la puerta.

Cuando los achocolatados ojos de Yumi lograron enfocarse en el intento de encontrar una respuesta a tan inesperado movimiento, quedaron petrificados ante la presencia de severos azules observándola con ansiedad e impaciencia y, aquello hizo que la teacher recordara un fragmento olvidado de una conversación que tuvo lugar un poco antes de ser transferida de Lillian a St. Miator.

Fukuzawa Yumi, primer año, salón melocotón – una nerviosa adolescente de cabello castaño se presentaba frente a dos de las tres 'rosas' que presidian el Yamayurikai o consejo estudiantil de Lillian

Ya veo – respondió Mizuno Youko ó Rosa Chinesis, como era llamada por las demás alumnas – ¿Cómo se escribe en kanji? – preguntó la rosa roja mientras intercambiaba miradas con una divertida rubia de ojos grises que Yumi logró distinguir como Satou Sei ó Rosa Gigantea.

– "Fukuzawa", como en Fukuzawa Yukichi – contestó la castaña con nerviosismo – "Yu" es el radical 'shimesu' que se encuentra en la palabra "derecha" y "mi" como el del año de la serpiente – completó la ansiosa adolescente de ojos achocolatados y Rosa Gigantea sonrió complacida.

Un nombre que augura cosas buenas – agregó la rosa blanca mientras se acercaba a Yumi y la abrazaba sin reparo – y además, es abrazable y hace sonidos graciosos, ¿Nos la podemos quedar, Youko? – preguntó divertida la rubia al ver como Yumi trataba de escapar de su abrazo sin éxito.

De repente, la castaña fue liberada del invasivo abrazo y la rubia ahora se sobaba la ahora roja oreja, el movimiento fue tan rápido que Yumi no pudo ver qué fue lo que sucedió.

Disculpa la agresividad de Sei, ella no tiene remedio – comentó Youko mientras tomaba asiento frente a Yumi – el motivo de haberte llamado es para saber si te gustaría asistirnos aquí en la mansión de las rosas ya que estamos algo cortos de personal y… – Youko fue prontamente interrumpida por Rosa Gigantea.

Verás Yumi-chan, sucede que Rosa Chinesis es una onee-sama muy permisiva que ha dejado que su petite soeur se rebele y no asista a las reuniones del Yamayurikai concernientes al festival escolar por lo que necesitamos a alguien que dome a la bestia – comentó con una sonrisa nerviosa la rosa blanca al ver la mirada amenazadora que le lanzaba Youko.

Y ¿creen que yo puedo? – preguntó nerviosa mientras se señalaba a sí misma.

Pues no todos tienen la habilidad de captar la atención de la terca esa – comentó Sei con una sonrisa.

Y mucho menos de ser amonestada con la mayor demostración de coqueteo que mi petite soeur ha sido capaz de expresar hasta el momento – Youko completó la idea de la rosa blanca.

Si le hubieses rozado la mejilla con tus dedos no habría duda que Sachiko se hubiese rendido a tus pies justo en ese momento que te acomodó la bufanda del uniforme – comentó Sei antes de lanzar una carcajada y Yumi se sonrojó completamente al darse cuenta que la persona que había arreglado su apariencia frente a la estatua de María-sama el día anterior, era la petite soeur de Rosa Chinesis.

Lamentablemente, a pesar de haber aceptado ayudar en la mansión de la rosas, esa misma noche sus padres anunciaron su traslado de Lillian a St. Miator por lo que no pudo ni ayudar al Yamayurikai ni, mucho menos, saber el nombre de Rosa Chinesis en bouton.

– ¿Yumi? – llamó una delicada voz con un toque de nerviosismo. Cuando Yumi enfocó la mirada nuevamente y salía de su estado de ensoñación se sorprendió notablemente de sus acciones.

Sachiko y la teacher estaban paradas muy cerca la una de la otra y los dedos de la mano derecha de la última rozaban la mejilla de una muy sonrojada pero petrificada presidenta, mientras la otra mano de Yumi estaba entrelazada con la de Sachiko.

La teacher no alcanzaba a comprender en qué momento sucedió aquello, lo último que recuerda es haber revivido algo de su tiempo en Lillian.

Oh, seguí el consejo de Rosa Gigantea aunque un poco tarde, pensó Yumi sin moverse ni un milímetro de la posición en la que se encontraba, los azules ojos de Sachiko la tenían hipnotizada, aquellos mismos ojos que ya no se notaban ansiosos sino cálidos.

Por su parte, Sachiko tampoco se atrevía a moverse ya que no quería que la teacher reaccionara como aquella vez que la abrazo de improviso. Después de largos segundos observándose, Yumi se dio cuenta de a quién estaba tocando de manera tan intima y saltó sorprendida alejándose de la presidenta que observaba sus movimientos sin lograr ocultar el terrible sonrojo que invadía sus mejillas.

– Disculpe Sachiko-san, no era mi intención invadir su espacio personal – la teacher dio varios pasos hacia atrás y, sin darse cuenta, tropezó con el borde de una de las sillas de la oficina y vio como el mundo daba un giro inesperado.

Yumi sintió como caía en cámara lenta mientras Sachiko reaccionó y trato de auxiliarla pero, al no ser lo suficientemente fuerte, cayó encima de la castaña profesora. Al abrir sus achocolatados ojos no pudo evitar encontrarse con los azules de la presidenta que tenían una envolvente calidez.

Ésta vez fueron los dedos de Sachiko los que rozaron la mejilla de la teacher mientras sus labios esbozaban una sonrisa.

– Yumi – susurró la presidenta y la teacher se encontraba en un dilema. Su terror al contacto físico seguía presente pero, también sabía que Sachiko no la iba a lastimar.

Al leer la duda y temor en el rostro de la profesora castaña, la presidenta se levantó prontamente y ofreció su mano a la teacher para que ésta se levantara del suelo.

– Lo siento Yumi, no quería incomodarte – susurró Sachiko mientras Yumi se levantaba apoyándose en su mano – simplemente quería discutir algo contigo –

– Creo saber hacia dónde va esta conversación Sachiko-san, y me disculpo por haberla evadido en estos últimos días – agregó rápidamente la teacher sonrojándose nuevamente.

– ¿Por qué me evitas Yumi? – La presidenta lucia herida – ¿Acaso he hecho algo que te moleste? –

– No es eso Sachiko-san – la teacher respondió nerviosa.

¿Cómo explicarle que me siento atraída por ella? Que invadió y se apoderó de mi mente desde el primer momento que la vi, que no puedo de dejar de pensar en ella y que, cada vez que me roza con sus delicados dedos, siento que mi piel se enciende y mi estomago se llena de mariposas, pensó una más sonrojada teacher mientras bajaba la mirada.

– ¿Entonces qué sucede Yumi? – Insistió Sachiko mientras se acercó a la teacher con pasos inseguros – ¿Te doy miedo? ¿Te incomodo? – preguntó la presidenta suavemente y la profesora castaña levanto la mirada incrédula.

– Al contrario… – la teacher susurró suavemente.

– Yumi, ¿Es acaso algo malo que quiera conocerte más? – Sachiko preguntó con una tierna sonrisa y la profesora castaña contuvo la respiración.

– Si lo dice por los gemelos le puedo asegurar que su educación está en buenas manos – la teacher trató de cambiar el tema y la presidenta acarició su brazo suavemente.

– Sé perfectamente que están en buenas manos por lo que eso no me preocupa, Yumi – comentó Sachiko mientras continuaba acariciando el brazo de la teacher que se sonrojó al contacto – simplemente me gustaría saber más de ti y tener una amistad y quién sabe, capaz terminamos siento íntimas amigas – manifestó la presidenta con un tono que no sonaba del todo inocente.

¡Un momento!, eso sonó a algo más, definitivamente Sachiko está coqueteando conmigo aunque debe ser mi imaginación, pensó alarmada la profesora.

¡Por María-sama! Acabo de coquetear con la teacher de mis hijos ¿Qué sucede conmigo?, razonó alarmada la presidenta que se sonrojó terriblemente.

– M…me…pa…parece bien Sachiko-san – tartamudeó la teacher mientras el rostro de la presidenta denotaba alegría mientras sacaba algo del bolsillo de su traje, era una tarjeta personal.

– Éste es mi número privado Yumi, si necesitas hablar siempre estaré disponible – Sachiko comentó con seriedad.

Ya que mi onee-sama no me dejó leer el informe debo esperar que confíes en mí para así conocerte mejor Yumi, pensó la presidenta con una sincera sonrisa.

La teacher dio un paso atrás para luego agacharse y sacar un papel y un lápiz de su maletín que estaba en el piso y anotó algo para luego acercarse nuevamente a la elegante ejecutiva – este es el mío Sachiko-san, ahora si me disculpa me retiro por el día de hoy –.

Sachiko tomó el papel y lo guardó en uno de los bolsillos de su traje para luego levantar el maletín de la teacher y entregárselo. Sus dedos se rozaron suavemente y ambas volvieron a sentir la ya familiar eléctrica sensación que experimentaban cada vez que sus pieles se tocaban, eso no evitó que se sonrojaran nuevamente.

Segundos después, la presidenta quedó sola en la oficina de Youko por lo que se fue a encontrar con su onee-sama que, seguramente, aun seguía en el salón de clases.

– ¿Cómo te fue Sachiko? – fue lo primero que le preguntoo la abogada apenas la vio entrar al desierto salón de clases, ya Mio se había ido a su clase de piano.

– Bien, me dio su número onee-sama – contestó contenta la presidenta mientras le mostraba el papel que le entregó la teacher.

– ¿No lo tenias ya, Sachiko? – Youko preguntó con una sonrisa.

– Si pero ¿no me dijiste que dejara las cosas fluir? Ella me lo dio de su puño y letra – se excusó la presidenta y la abogada no pudo evitar reírse.

Definitivamente estas dos actúan como un par de adolescentes, yo creo que a nivel de sentimientos ambas están en la misma sintonía, aunque aún no se han dado cuenta, pensó Youko mientras continuaba riéndose y Sachiko la miraba con sorpresa.

– Por cierto, la troglodita llega esta noche – comentó la abogada mientras se le ocurrió una idea que quizás ayudaría a su petite soeur y a la teacher a acercarse un poco más.

– Huy, ¡Qué emoción! – Sachiko comentó con sarcasmo antes de entornar los ojos.

– ¿Qué te parece si mañana en la noche cenamos en familia? Sei, las gemelas, tus gemelos, la teacher, tú y yo – propuso Youko y Sachiko sonrió ante la perspectiva de comer con quienes consideraba su familia.

Me parece una excelente idea ésta que propone mi onee-sama, así los gemelos juegan con las niñas ya que Kosuke asistiendo a Hanadera no tiene tantas oportunidades de interactuar con ellas, pero mi onee-sama mencionó a alguien más, oh, ¿será que escuché bien?, pensó la presidenta.

– ¿La teacher? – Sachiko preguntoo sorprendida.

– Si claro, así conoce a mis gemelas para ver si empiezan clases con ella pronto – comentó la abogada – yo la llamo más tarde para confirmar, no te preocupes por eso Sachiko –

– Pero… – intentó protestar la presidenta para ser nuevamente interrumpida por su onee-sama

– Sin peros, es importante que tanto Sei como yo la conozcamos mejor para que sepamos si las gemelas van a estar a gusto con ella en clases y sé que tanto tu presencia como la de los gemelos hará que ella se sienta más cómoda – Youko sonrió y la presidenta la observó con recelo – o, ¿crees que tengo segundas intenciones, Sachiko? –

– Por supuesto que no, onee-sama – la presidenta respondió algo nerviosa cuando su teléfono vibró, era su secretaria anunciándole que la junta vespertina con los directivos estaba por iniciar por lo que Sachiko y Youko se apresuraron a la sala de conferencias.


Gente iba y venía con un ritmo acelerado, taxis se detenían al lado de los autobuses que venían de los hoteles para dejar a los pasajeros en el ajetreado aeropuerto. Mientras tanto, una rubia de ojos grises esperaba su maleta en la correa número 5, eran las ocho de la noche y Satou Sei había llegado a su país después de pasar las últimas tres semanas de gira por Estados Unidos y otros países del continente americano.

Al tomar su maleta, se dirigió a la salida y un par de niñas se abrazaron a su cintura, las gemelas Miyoko y Saki la recibieron emocionadas, detrás de ellas venía Youko, su esposa y el amor de su vida.

– He cumplido mi promesa y he vuelto sana y salva, Youko~chan – comentó la rubia con una sonrisa.

– Bienvenida de nuevo, anata – la abogada abrazó a la escritora y las cuatro mantuvieron el abrazo familiar por unos segundos para luego separarse cuando Sei optó por ir al baño antes de emprender el regreso a casa.

Al salir de los sanitarios, la rubia escritora divisó a lo lejos una figura familiar.

¿Ese no es Kashiwagi-kun? Pero ¿Quién es esa persona con la que va hablando de manera tan melosa?, no me digas que por fin decidió salir del closet, pensó una sonriente Sei mientras se dio media vuelta y caminó hacia su verla pensativa Youko se acerca a la rubia para saber el motivo de su cambio.

– Estás rara Sei ¿Pasó algo? – la abogada le pregunto susurrando a su oído.

– Como diría Deko-chin, acabo de ver algo muy interesante – le respondió en voz baja para luego mordisquearle sutilmente la oreja – pero eso lo hablaremos después del postre, amor – la escritora soltó una carcajada al ver el sonrojo en el rostro de la seria abogada mientras caminaban en dirección al auto junto con sus gemelas.


N/A: Gracias por leer y no se olviden de dejar un comentario…