N/A: Bueno, primero que nada feliz 2017, espero que sea bueno para todos. Yo se que he abandonado esta historia demasiado pero aqui estoy, he vuelto y les tengo este capitulo nuevo, espero sea de su agrado. Por otro lado, como he comentado es un relato algo ligero comparado con mis otras historias por lo que es mas tierna. No hay mucho que pueda decir mas que mil disculpas por la tardanza y que tratare en lo posible de actualizar mas seguido, lo prometo.

Aldmagali: Sorry por la larga espera pero aqui va otro mas.

Glo: Gracias, la mudanza fue un exito y ya tengo mas chance de escribir.

Momo-chan: Aqui va otro capitulo, gracias por leer.

Meh: NO olvido la historia, aqui estoy.

Hu: Que bueno que te gusto, gracias por leer.

ee: Muchas gracias por leerme, me hace feliz que mi historia guste tanto.

ke: Si, no hay muchas historias en espanol por eso decidi hacer esta, tranquila que si la termino.

Feru: Oh, gracias! muchas gracias por leer.

licborrego: Ya me mude y fue un caos pero sali viva y aqui estoy con otro capitulo.

fiorelex: Gracias por leer, que bueno que te ha gustado hasta ahora.

noeliaf87: Aqui va la continuacion, disculpa la espera.

Sasha Otsutsuki: Sorry por la larga espera, el proximo saldra mas rapido, lo prometo.

NOTA: Capitulo dedicado a Thestral212 que gracias a su sutil presion, el capitulo salio aun mas rapido.

¡Que lo disfruten!


7.- Chubascos dispersos


Eran alrededor de las siete de la noche cuando la teacher se había quedado dormida en la tina. La temperatura del agua descendía pero Yumi no se inmutó hasta que el sonido de una llamada a su celular la hizo reaccionar.

– ¿Si? – contestó una somnolienta castaña

– ¿Yumi-sensei? – una seria voz expresó del otro lado de la línea

– ¿Youko-sama? – preguntó la teacher con curiosidad.

– Hola Yumi-chan, ¿te desperté? – la abogada le preguntó con un tono que denotaba algo de pena.

– Si…digo ¡no! Youko-sama – Yumi se sonrojó mientras salía de la tina y cubría su cuerpo con una toalla a su vez, la abogada soltó una carcajada.

– Bueno mi llamada es para hacer una pregunta rápida, Yumi-chan – Youko optó por ir directo al grano.

– ¿En qué la puedo ayudar, Youko-sama? – preguntó la teacher con cierta curiosidad mientras dejaba la toalla caer y vistió su cuerpo con una bata.

– ¿Tienes planes para mañana en la noche? – la ex rosa roja preguntó sin chistar.

– No creo, ¿Por qué la pregunta? – la teacher respondió dudosa

– Excelente, así nos podrás acompañar a cenar mañana – contestó la abogada mientras decidía por la teacher.

– ¿Cenar? ¿Ah? ¿Dónde? ¿Por qué? – Yumi preguntó de manera rápida, se le notaba nerviosa ante la súbita invitación.

– No te estreses Yumi-chan, es simplemente una cena en familia para que conozcas a mis gemelas y así decidamos un horario para que empiecen a ver clases contigo, además Sachiko y los gemelos también asistirán – la última frase fue pronunciada lentamente a manera de que el aletargado cerebro de Yumi tuviese el tiempo suficiente de reaccionar.

¡Oh! Una invitación para cenar y para conocer a mis potenciales nuevas alumnas, eso suena bien además no creo poder negarme a una petición de Youko-sama ya que es aún más intimidante que cuando era Rosa Chinensis además los gemelos Ogasawara estarán allí y creo que dijo que también Sachiko-san irá, definitivamente eso es un incentivo bastante tentador, pensó la teacher mientras no emitía palabra alguna.

– Dicen que el que calla otorga, Yumi-chan – comentó la abogada en tono divertido.

– A…acepto la invitación, Youko-sama – la teacher suspiró resignada.

– Perfecto, entonces mañana un auto te estará buscando a las siete de la noche – agregó la abogada con una sonrisa – que pases buenas noches Yumi-chan –

– Igualmente Youko-sama – a pesar de haber finalizado la llamada hace más de un minuto, la teacher aun seguía viendo el teléfono con algo de asombro.

A ver si entendí, mañana en la noche tengo una cena en casa de Youko-sama junto con su esposa e hijas. Adicionalmente, estarán los gemelos de Sachiko-san junto con ella y quizás, su esposo, la profesora castaña frunció el ceño ante la posibilidad de encontrarse nuevamente con Suguru, no es que el apuesto hombre le desagradara, sin embargo, el hecho de estar casado con Sachiko no le era del todo grato, especialmente ahora que sentía una creciente atracción hacia la elegante presidenta.

– Realmente espero no tener que ver a Suguru-sama mañana en la noche – la teacher comentó para sí mientras se ponía una pijama. Después de cambiarse, la profesora optó por una cena ligera para luego leer un libro en la cama.

A pesar de que la lectura era interesante y el tema se le hacía entretenido, Yumi no lograba concentrarse totalmente en el texto frente a sus ojos. Su mente divagaba en exceso y su mirada terminaba reposando en el mismo lugar una y otra vez: su maletín de trabajo que contenía la tarjeta que le dio Sachiko.

Debería al menos guardar su número en mi teléfono, si, definitivamente eso haré, la teacher dejó el libro a un lado de la cama para luego aproximarse a su bolso y buscar la ansiada tarjeta. Al encontrarla, volvió a sentarse y reposar su cuerpo en el espaldar de la cama. Tomó su teléfono y guardó la información que le proporcionó la presidenta, ahora el dilema de Yumi residía en si llamar o escribirle, a Sachiko o no.

Mientras tenía el teléfono en la mano, la repentina vibración del mismo la hizo soltarlo sorprendida cayendo este en la cama. Yumi sonrió ante su torpeza para luego agarrar el aparato nuevamente y revisar sus mensajes.

Era Shimako invitándola a un picnic para celebrar el hanami de ese año a lo cual Yumi aceptó gustosa, ya que, la idea de observar los cerezos en flor le brindaba cierta serenidad a la profesora castaña. Pensando en cerezos, la teacher logró por fin conciliar el sueño.

Al acercarse la medianoche, al otro lado de la ciudad, Sachiko discutía con esposo. La presidenta se enteró de la poca atención que le estaba prestando Suguru tanto a los negocios como a los gemelos.

– No puedo creer que perdimos la posibilidad de expandirnos a Oceanía porque desapareciste el fin de semana y no firmaste los documentos – Sachiko gritó enfurecida – además hubo reunión de padres en Hanadera y ni siquiera te presentaste –

– ¿Y por qué no fuiste tú? Yo estaba ocupado – Suguru le respondió de mala gana.

– ¿Ocupado? Si tu secretaria me mostró tu agenda y no tenías nada pautado para ese día, ni una reunión – Sachiko espetó irritada – además yo asistí a la reunión de Mio en Lillian que era en el mismo horario, así que no mientas –

– A la larga la que quería hijos eras tú Sachiko, yo solo soy el papá postizo en esta farsa de familia que mantenemos – Suguru comentó en voz quieta y Sachiko enrojeció de la furia y su palma abierta impactó en la mejilla de Suguru. El hombre se tambaleó ante lo inesperado del golpe y un lado del labio inferior le empezó a sangrar levemente.

– ¿Cómo te atreves a decir eso? si los gemelos te adoran – Sachiko le dijo en un tono de voz amenazante – el hecho que no lo seas biológicamente no te hace menos padre además, yo no consideré este matrimonio una farsa porque yo si me casé enamorada –

– Y yo no, y sé que ya no lo estas, Sachiko – ante la cara de sorpresa de la presidenta, Suguru se sonríe con sarcasmo – no pongas esa cara, se nota a leguas que tus pensamientos están dirigidos a alguien más –

– No sé a qué te refieres con eso ya que yo solo estoy concentrada en mi trabajo – Sachiko se excusa rápidamente.

– Y después yo soy el mal padre – Suguru se burla mientras se limpia su sangrante labio con un níveo pañuelo.

Al ver que Sachiko se acercó de manera amenazante y levantó la mano para propinarle un nuevo golpe, el apuesto hombre agarró la muñeca de la presidenta en el aire para evitar que ésta le agrediera nuevamente y, al aplicar presión, Sachiko dio un paso atrás mas Suguru no la soltó sino que apretó la muñeca con aun más fuerza – ¿será que debo hacerte entender de manera más contundente que quiero ser libre de esta farsa? – Sachiko jaló su muñeca para sí, escapando así de las manos de su esposo.

– ¿Sabes qué? Siento que ya no te conozco Suguru – la presidenta comentó exasperada mientras se sobó su ahora sonrojada muñeca – esta situación se está volviendo insostenible –

– Es la primera vez en mucho tiempo que estoy de acuerdo contigo, Sacchan – Suguru comentó con sorna – creo que es hora que restablezcas tus prioridades, además las clausulas están por prescribir –

– El cumpleaños número seis de los gemelos es en un mes – Sachiko agregó mientras se dirigía a la puerta – acto seguido, las clausulas impuestas a nuestra presidencia prescribirán un mes después de esa fecha, por lo que en aproximadamente dos meses podremos divorciarnos –.

Sachiko se detuvo con la mano en el pomo de la puerta y agregó sin voltear – espero que sea la última vez que te atrevas a lastimarme Suguru, buenas noches – sin más, la presidenta salió del cuarto con un portazo.

Al llegar a su habitación, Sachiko se sentó en su cama y exhaló un largo suspiro. No era la primera vez que Suguru la había tratado con rudeza pero la presidenta siempre había ocultado cualquier tipo de signo de manera muy discreta, al extremo tal que ni su misma onee-sama sabia de los malos tratos que su petite soeur era victima ocasional.

Por lo general, Suguru era una persona amable pero desde hace aproximadamente un par de meses, su actitud se había tornado más distante pero, a su vez, agresiva. Dicen que las palabras hieren más que los golpes y Sachiko por fin lo entendió.

En medio de sus cavilaciones, una leve sonrisa se fue dibujando en el contrariado rostro de la presidenta al acariciar el suéter de Yumi que se encontraba a un lado de la cama. Aquel trozo de suave tela se había convertido en una especie de talismán para Sachiko al punto que le era imprescindible rozar levemente aquella prenda si quería conciliar el sueño rápidamente.

– Yumi – el nombre escapó suavemente de los labios de Sachiko mientras sus dedos recorrían la suave tela del suéter de la teacher. La presidenta tomó su celular de la mesa de noche y se encontró con unas llamadas perdidas y varios mensajes. Los relacionados con su trabajo ni se molestó en abrirlos ya que, de acuerdo con ella, esos podían esperar pero si abrió unos que le interesaban sobremanera. El primero era de Sei.

'Hola Sacchan! ¿Me extrañaste? Ja, ja, ja Youko me dijo que mañana cenarás aquí en la casa y que viene tu novia, ohhhh muero por conocerla. Por cierto, los gemelos se pueden quedar a dormir y yo los llevo mañana al colegio, se que a Saki y a Miyoko les encantará la idea'

Sachiko no pudo evitar sonreír y entornar los ojos, Sei era la única en hacer que la presidenta tuviese reacciones contradictorias pero a su vez, cómicas. El segundo mensaje le interesaba aun más, era de su onee-sama.

'Sachiko, Yumi-chan aceptó ir a la cena de mañana. Tu chofer la puede buscar a las siete de la noche. Por cierto ya Sei se comprometió a buscar a tus gemelos a sus clases por lo que alístales lo necesario para que pasen la noche en casa, hablamos de eso mañana de todas formas'.

Perfecto, ya que Sei-sama va a buscar a los gemelos yo puedo ir a buscar a Yumi y así charlar un poco con ella antes de la cena para así evitar que se ponga nerviosa cuando conozca a la troglodita, Sachiko trazó su plan mientras se cambiaba de ropa y, al acostarse, logró conciliar el sueño rápidamente mientras sus dedos asían de manera posesiva, la suave tela del suéter de Yumi.


Al día siguiente después que la teacher terminó de darle clase a Kosuke, Sachiko entró al salón para disfrutar de una rebanada de pastel de zanahoria y té para ella y para la teacher mientras que, su hijo mayor acompañaría su rebanada con un vaso de leche.

– Me alegra mucho que aceptaras la invitación de mi onee-sama, Yumi-san– comentó Sachiko mientras tomaba un sorbo de su té.

– ¿La teacher va a ir a cenar con nosotros hoy, mami? – Kosuke observa con alegría a Yumi – ¿De verdad? ¡Qué bueno! – el pequeño empieza a moverse inquieto mientras la presidenta lo observa con irritación. Sintiendo la molestia de Sachiko, Yumi le coloca una mano sobre el antebrazo ante lo que ésta se calma notablemente.

– Kosuke-chan, ¿Recuerdas lo que aprendimos en clase hoy? – Yumi le preguntó con una tierna sonrisa.

– Si teacher, que no debo interrumpir cuando los adultos hablan – es en ese momento que Kosuke entiende su falta y voltea a ver a su madre sonrojado – ¡Oh! Disculpa mami, no lo vuelvo a hacer –.

– Está bien Kosuke-chan, ahora termina tu leche para que vayas a tu práctica – agregó una sorprendida Sachiko al ver lo mucho que su hijo mayor obedecía a la teacher. Minutos después el chofer buscó a Kosuke y la presidenta quedó a solas con Yumi.

En el momento que Sachiko estiró su brazo para agarrar la tetera, unas marcas violáceas en la muñeca de la presidenta captaron la atención de Yumi y, sin pensar, tomó su antebrazo suavemente para observar las marcas aún más de cerca.

Sachiko solo la observo en silencio mientras Yumi arremangó la camisa de la presidenta y, delicadamente, le dio vuelta a la mano para observar cuatro líneas gruesas marcadas en un tono violáceo intenso.

La teacher trazó las inflamadas líneas con la punta de los dedos y Sachiko sintió cómo su corazón aceleraba su ritmo y la piel de sus brazos se erizaba. Un tipo de atmosfera que la presidenta no supo identificar invadió el ambiente y el ceño de Yumi se frunció de repente.

– ¿Por…qué…? – los castaños ojos de la profesora se oscurecieron y sus facciones se endurecieron denotando ira contenida.

– Yumi…– Sachiko estaba tan sorprendida con la reacción de la teacher que no sabía que decir así que optó por recurrir al contacto físico, delineando el contorno del rostro de Yumi con la punta de los dedos haciendo que los ojos de la teacher volvieran a su dulce color almendrado.

La profesora volvió en sí y, al verse tan cercana a la presidenta, soltó su muñeca e intentó alejarse de la misma para ser detenida por Sachiko que aproximó su rostro un poco más y marrones sintieron derretirse ante la mirada penetrante de sonrientes azules.

– Ah, lo siento Sachiko-san no fue mi intención acercarme así – la teacher quedó petrificada esperando qué movimiento pensaba hacer la sonriente presidenta.

– Lo que acabas de ver es resultado de un malentendido que no llegó a mayores – Sachiko acomodó el puño de su camisa para que la marca no fuese visible pero sin retirar su rostro del de la teacher que distaba a escasos centímetros – pero gracias por la preocupación, lo aprecio inmensamente, Yumi – las silabas del nombre de la teacher resbalaron de una manera un poco atrevida de los labios de la presidenta que optó por levantarse para ocultar su repentino sonrojo que igualaba en lo rojizo a las mejillas de la teacher que, no pasó por alto, la ausencia de honorifico en su nombre.

– No fue nada, Sachiko-san simplemente que no me gusta que las personas que son importantes para mí, sufran – apenas las palabras salieron de los labios Yumi, ésta se sonrojó aun más y, ahora, hasta las puntas de sus orejas se tiñeron de rojo. Sachiko no volteó a verla sino que siguió hasta la puerta.

– Hoy yo te pasaré buscando para ir a la cena, Yumi…san – la presidenta comentó mientras abría la puerta.

– Pero y ¿su esposo? – Preguntó la profesora para recibir una seca sonrisa por parte de la presidenta – él no irá – Sachiko afirmó – de hecho, ya falta poco para que deje de llamarse así – lo último no fue más que un suave susurro antes de cerrar la puerta por lo que Yumi quedó con la duda si esto último fue real o parte de su imaginación que añoraba a una presidenta soltera.


A las seis y media de la tarde un suave toque en la puerta de su apartamento puso en alerta a la profesora castaña, que aun no estaba lista.

– ¿Quién es? – gritó la teacher mientras caminó hacia la puerta.

– Soy yo, Sachiko – añadió la presidenta desde el otro lado de la puerta.

Los ojos de Yumi no pudieron notarse más sorprendidos ante el atuendo de Sachiko. La presidenta usaba un par de jeans oscuros ceñidos al cuerpo, zapatillas de tacón alto rojas, una chaqueta biker asimétrica de color negro, una camisa blanca con pliegues delanteros y una corbata delgada roja desanudada.

– ¡Guao! – la teacher no pudo evitar exclamar con un sonrojo en las mejillas.

– ¿Tan mal me veo que no me invitan a pasar? – Sachiko comentó con una sonrisa.

Al contrario, te ves tan sexy que no quisiera ir a ningún lado sino…, una muy sonrojada teacher pensó mientras se hacía a un lado para dejar pasar a Sachiko.

– ¿Te falta mucho, Yumi? – la presidenta preguntó con curiosidad mientras miraba de arriba abajo a la sonrojada profesora que usaba unos jeans azul oscuro y una camisa a rayas delgadas con los dos primeros botones abiertos, su maquillaje era sutil pero Sachiko no pudo evitar admirar lo hermosa que se veía Yumi con el cabello suelto.

– No Sachiko-san, solo necesito ponerme esta cadena pero no he podido cerrarla – la teacher le muestra a la presidenta una cadena de plata con una pequeña cruz con incrustaciones de piedras ámbar.

– Voltéate para ayudarte, Yumi – Sachiko agregó en voz suave y los brazos de Yumi se erizaron. Al darle la espalda a la presidenta levantó su cabello con una mano mientras que, con la otra, le daba la pieza de joyería a Sachiko.

La presidenta extendió la cadena y la colocó por delante del cuello de la teacher mientras se acercaba lo suficiente para que Yumi sintiera la sutil respiración de Sachiko en su cuello y lo suave de sus pechos en la espalda. La teacher sintió como su temperatura se elevaba ante lo inesperado de la cercanía de la presidenta.

Un crisol de nuevas sensaciones se arremolinaba en sus cuerpos y mentes y, tanto Yumi como Sachiko, no estaban del todo claras en cómo reaccionar, pero algo se estaba haciendo más evidente, y era que ambas se atraían de una manera cada vez más incontrolable.

El suave clic que se escuchó a continuación, provino de cuando Sachiko logró ajustar la cadena de Yumi en su sitio y, cuando sus dedos rozaron la parte trasera del cuello de la teacher, ésta suspiró largamente tratando de calmar sus nervios.

– Ah…¿Sachiko…san? – Yumi dio un paso hacia adelante para separarse de la cómoda pero tentadora cercanía de la presidenta – gracias por ayudarme, voy a buscar mi chaqueta y nos vamos – la teacher comentó mientras caminaba hasta su habitación en donde se sentó en la cama para calmarse un poco.

Siento que Sachiko está tan confundida como yo, a veces, parece ser tan cercana y cálida que me enternece pero, a veces, tiene un lado más agresivo que me hace desear conocer más de cerca las diferentes facetas que posee Ogasawara Sachiko, la mujer que ha invadido mis pensamientos, pensó Yumi mientras tomaba de la cama su chaqueta azul marina entallada y con detalles náuticos blancos.

¿Por qué el contacto con la piel de Yumi me causa tanta dicha? Hay algo en ella que me llena no sólo de ternura sino de unas ansias de más, de develar todos los secretos que hay detrás de esa sonrisa, de esas caricias, de ese tierno sonrojo, definitivamente debo agradecerle a mi onee-sama por esta maravillosa oportunidad de acercarme un poco más al misterio que representa Fukuzawa Yumi, la mujer que se adueña de mi mente con más frecuencia de la que podría reconocer, aún de pie en el mismo sitio desde que se fue la teacher, Sachiko debatió consigo misma en su monólogo mental el cual fue interrumpido cuando Yumi volvió nuevamente a estar en la presencia de la presidenta.

– Estoy lista Sachiko-san – la teacher se detuvo frente a Sachiko que saltó ligeramente sorprendida cuando Yumi procedió a estirar su desarreglada roja corbata para anudarla prontamente – es que estaba torcida – la profesora castaña comentó con un ligero sonrojo y sin soltar la corbata susurró – ahora te ves mejor, Sachiko…– al escuchar el tono sensual en que la teacher pronunció su nombre, la presidenta suspiró suavemente y el ambiente que las envolvía a ambas se llenó de electricidad.

Sachiko sintió una atracción inmensa hacia Yumi por lo que, luego de dar un paso al frente y acercarse más a la teacher y ver que ésta no se sentía incomoda sino que la aproximó más halando la corbata para que su rostro estuviera más cerca, la presidenta sintió como el tiempo pasaba en cámara lenta mientras la distancia entre ambas iba desapareciendo y sus labios se acercaban a reclamar el ansiado tesoro que eran los de la teacher.

Un estridente sonido interrumpió el ansiado momento y la eléctrica atmosfera se resquebrajó, era el teléfono de Sachiko. Maldiciendo mentalmente a todos los antepasados de quien osó a entorpecer su mágico encuentro, la presidenta dio un paso atrás y Yumi soltó la corbata de la presidenta.

– ¡Qué! – Exclamó Sachiko con irritación – Oh, onee-sama, no pasa nada no te preocupes, Yumi y yo ya vamos saliendo para allá, nos vemos en unos minutos – al finalizar la llamada, Sachiko no sabía cómo encarar a la teacher.

Sintiendo la tensión entre ambas, Yumi abrió la puerta y volteó a ver a la presidenta – Sachiko-san es mejor que salgamos de una vez, no creo que debamos llegar tarde –

– Pero…– la presidenta protestó mientras Yumi esbozó una sonrisa – tendremos tiempo para hablar sobre cualquier cosa que necesite aclaración Sachiko-san – sin más, ambas salieron del apartamento rumbo a casa de Youko.

El trayecto fue corto y tanto la presidenta como la teacher estaban sumidas en sus pensamientos, ya que, en tan poco tiempo, habían franqueado límites de cercanía bastante discordantes.

Por otro lado, Sachiko jamás ha sido una persona paciente por lo que el silencio la estaba sacando de quicio. Afortunadamente, antes de que la presidenta optara por gritar exasperada, el viaje llegó a su fin.

– Por cierto Yumi, te traje tu suéter – la presidenta señaló el asiento trasero en donde la rosada prenda reposaba.

– Oh, gracias – comentó la teacher mientras bajaba del vehículo.

– ¡Mami! – el incómodo momento fue interrumpido por el grito de Kosuke al ver a la presidenta. El niño corrió desde la entrada para abrazar a su madre la cual lo recibió con los brazos abiertos, un poco más resignada al carácter hiperactivo de su hijo.

– ¡Hola teacher! – Mio optó por acercarse primero a Yumi y se abrazó a su cintura a lo que la teacher sonrió y le acarició la cabeza – Mio – agregó con voz suave.

– Ni en mil años hubiese esperado verte de nuevo, Yumi-chan – una sorprendida rubia comentó desde la entrada de la casa. Los ojos de la teacher se posaron en la dueña de la voz y una cálida sonrisa se dibujó en su rostro lo que a Sachiko no pareció agradarle ya que frunció ligeramente el ceño.

– ¡Sei-sama! – la teacher se aproximó a la rubia la cual la abrazó fuertemente y Yumi soltó una carcajada cuando la ex Rosa Gigantea la levantó del suelo levemente.

– Creo que es más que suficiente Satou, a Yumi…san le incomoda el contacto físico – Sachiko agregó con furia contenida mientras Kosuke se acercó a Mio y la abrazó al ver que temblaba ligeramente, la niña era extremadamente sensible a los cambios de humor de su madre.

– ¡Oh! La presidenta ogro ha hablado – Sei soltó a Yumi la cual se acercó rápidamente a donde estaba Mio y la tomó en brazos mientras le lanzó una mirada seria a Sachiko, la cual bajó la cabeza avergonzada.

– Lo siento Mio, no era mi intención asustarte – la presidenta se acercó a la niña la cual se abrazó al cuello de Yumi y de Sachiko por lo que los rostros de ambas se acercaron peligrosamente, haciendo que las mejillas de tanto la teacher como la presidenta se tiñeran de un rojo intenso.

– ¿Estás viendo lo mismo que yo? – Youko le susurra en voz baja a Sei que asiente con una sonrisa.

– Tu hermanita está perdidamente enamorada y sometida lo cual ¡Es glorioso! – la rubia sonrió mientras observaba como Mio era abrazada por Sachiko para luego ser puesta en el suelo, a lo cual, la niña tomó una mano de su madre y una de la teacher y caminó con ellas hasta donde se encontraba la familia Satou-Mizuno.

El tener la mano de Mio entre la suya tranquilizó a la teacher ante lo inesperado del nuevo entorno. Sorprendentemente, ni Sei ni Youko la incomodaban debido a que las había conocido antes de aquel incidente.

Desde que volvió a ver a Sachiko, la teacher siempre se preguntó qué hubiese pasado de no haber sido transferida a St. Miator pero el pasado es algo que no se puede cambiar por lo que la teacher decidió mirar hacia el futuro.

Después de la cena, Yumi conoció a sus nuevas alumnas. Miyoko y Saki quedaron encantadas con la teacher por lo que Youko y Sei acordaron que las gemelas verían clases a partir del día siguiente.

Las horas pasaron en un abrir y cerrar de ojos y, tanto los gemelos Ogasawara como los Satou-Mizuno, se fueron a dormir mientras las cuatro adultas siguieron charlando animadamente. Misteriosamente, Sei se contuvo de hacerle bromas a Sachiko lo cual tenía en alerta máxima a la presidenta que no confiaba ni un poco en la rubia.

Después de varias botellas de vino, tanto Sachiko como Yumi fueron declaradas no aptas para conducir por Youko, por lo que Sei preparó la habitación de huéspedes que, irónicamente o premeditado por la rubia que fue la encargada de las bebidas, tenía una sola cama, lo cual tuvo sin cuidado a la presidenta y a la teacher que, luego de cambiarse en ropas más cómodas, suministradas por las anfitrionas, se acostaron una al lado de la otra.

A medida que la madrugada se acercaba de manera inexorable, la temperatura empezó a descender de manera constante por lo que Sachiko, que no era amiga del frío, se acercó a la fuente de calor más cercana que consiguió a su alcance: Yumi.

La presidenta abrazó a la teacher que, a su vez, volteó su cuerpo de manera que su cabeza reposara en el hombro de la presidenta que optó por deslizar una pierna entre las de la teacher.

Un sutil suspiro escapó de los labios Yumi mientras medio cuerpo reposaba plácidamente encima del de Sachiko que, a su vez, esbozó una hermosa sonrisa. Y así pasaron la noche, entre suspiros y sonrisas cobijadas por el manto nocturno mientras distantes estrellas fugaces adornaban el oscuro cielo, sinónimo de un nuevo amanecer.


A/N: Como ven ni estaba muerta ni estaba de parranda jejeje, espero les haya gustado y me lo hagan saber en un review...