N/A: Hola a todos, no tengo excusas para el tiempo que me he tardado pero les comento que debido a la situación de mi país (Venezuela) me toco mudarme para el país vecino (Colombia) y a transición no ha sido fácil ademas que el ritmo de mi vida ha cambiado severamente por lo que no he tenido mucho tiempo libre para escribir, pero aquí esta un capitulo nuevo, faltan quizás un par mas y esta historia estará finalizada.
Thestral212: Aquí va otro! sorry por la demora, espero que aun quieras leer esta humilde historia a pesar de los retrasos.
Luna del Desierto: Gracias por leerme, espero que este capitulo también sea de tu agrado.
licborrego: Jajaja mi kokoro esta arrugado porque me he tardado tanto en poder publicar, pero aquí va otro, gracias por leerme.
bettyful: Here's a new update, enjoy!
lili: Sachiko celosa hace mis días felices.
Guest#1: aquí va otro capitulo, que lo disfrutes :).
Guest#2: Muchas gracias :D
Guest#3: Aquí ya va el nuevo capitulo, sorry por la espera.
Guest#4: Muchas gracias por el apoyo
Enjoy!
10.- Parcialmente soleado
En lo alto de la torre Ogasawara, Sachiko revisaba el resultado de la investigación que había llevado a cabo su onee-sama con respecto a Shizuma Hanazono.
– Como puedes ver, Hanazono-san tiene más de un esqueleto en su closet – Youko le pasó un sobre oscuro a Sachiko la cual abrió para revisar su contenido.
Lo que encontró sorprendió a la presidenta. Había registros médicos de ataques similares al que sufrió Yumi y cómo fueron silenciados pagando pequeñas fortunas a las afectadas. Aparte, el sobre también contenía fotografías que eran el testimonio gráfico de las 'preferencias' de la también presidenta Hanazono.
– Tiene años portándose 'bien' al menos en apariencias – la abogada le pasó otro sobre con fotografías de la mujer de cabellos plateados entrando a un sitio conocido por sus 'practicas' en el área sadomasoquismo. En otras fotografías se mostraba el estado de sus parejas sexuales.
– Entiendo que es una persona excéntrica, pero, ¿Cómo pensamos abordarla? – los ojos de Sachiko se oscurecieron al recordar lo aterrada que Yumi ha vivido del contacto físico gracias a Shizuma.
– Pues tanto el conglomerado Hanazono como el Ogasawara se manejan en los mismos campos, pero, a diferencia del de Shizuma que ha reportado dos años consecutivos de pérdidas, el grupo de empresas que tu diriges está en constante expansión y arrojando resultados positivos – la abogada tomó un poco de té para luego proseguir – por lo que propongo es comprar acciones de las partes del conglomerado Hanazono que aun producen dividendos y, progresivamente, tomar la mayoría accionaria de todos los grupos de empresas que están a nombre de Shizuma para que quede atada de manos económicamente –.
– Pero, ¿Cómo hacerlo sin que se dé cuenta de nuestras intenciones? –
– Me tomé la libertad de crear varias empresas que estarán a nuestro cargo pero que no hay forma de que las relacionen con los Ogasawara y serán las pantallas para la compra de las acciones, incluso – la abogada sirvió más té para ambas – ya varias empresas están en marcha y, actualmente, tenemos una cantidad importante de acciones en algunas de nuestras ramas más prolíficas –.
– Onee-sama, nunca dejas de sorprenderme – comentó complacida la presidenta mientras tomaba un poco de té.
– Recuerda que yo si leí el informe psicológico de Yumi-chan y, por lo que me has comentado, apenas conoces una mísera parte de lo que ella pasó gracias a la zorra de plata, como le dicen en los bajos fondos a Hanazono Shizuma – agregó la abogada en tono serio y amenazante, ese tono que hacía temblar a sus enemigos y que, incluso, a su petite soeur intimidaba.
Sachiko suspiro largamente y recordó algo que decidió compartir con Youko – pues veras, onee-sama anoche mientras dormí junto a Yumi – la presidenta frunció el ceño ante la mirada divertida de la abogada – no es lo que crees, de hecho…– Sachiko tomó un sorbo más de té para luego proceder a relatar su historia.
Era la mitad de la noche y Yumi dormía plácidamente en los brazos de Sachiko, de repente la teacher empezó a moverse violentamente despertando a la presidenta cuando los ruegos de ser dejada en paz aumentaron en volumen, adicionalmente Yumi empezó a empujar a Sachiko para alejarse de ella mientras seguía dormía.
La presidenta trató desesperadamente de despertar a la teacher, pero no lo logró por lo que decidió sujetarla fuerte y susurrarle suavemente palabras cariñosas al oído y, después de interminables minutos, Yumi se calmó y logró volver a dormir buscando el calor corporal de Sachiko y la presidenta la abrazó toda la noche.
– Como ves onee-sama, Yumi no ha superado del todo el trauma causado por la Hanazono – Sachiko pronunció el apellido con desdén.
– No es para menos – Youko se estiró ligeramente y sacó una carpeta escondida en un fondo falso de una gaveta de su escritorio – esta es la versión preliminar del informe que habías pedido aquella vez con respecto a Fukuzawa Yumi-sensei, la versión completa la tengo en mi poder, pero creo que heriría demasiadas sensibilidades – agregó la abogada mientras colocaba frente a la presidenta la oscura carpeta, coloración usada para los archivos confidenciales del conglomerado.
Apenas Sachiko abrió la carpeta, sus ojos se abrieron horrorizados al ver una fotografía que reflejaba el estado en que había sido encontrada Yumi cuando fue rescatada de las garras de Shizuma Hanazono.
Las manos de Yumi estaban en puños, tenía diversas cortadas por todo el cuerpo y uno de sus ojos estaba hinchado y morado. Su brazo derecho y su pierna izquierda se encontraban en un ángulo raro por lo que Sachiko pudo inferir que, en el mejor de los casos, estaban dislocados, pero en el fondo, ella sabía que la probabilidad que ambas extremidades estuviesen fracturadas en varias partes era sumamente alta.
Sachiko suspiró largamente mientras leía el informe médico. Fractura de brazo derecho y pierna izquierda, la última en tres partes propinado con un objeto contundente. Las marcas en el cuerpo fueron causadas por una especie de cuerda de cuero, la presidenta dedujo que se trataba de un látigo.
El ojo morado fue ocasionado por un golpe directo y astilló parte del hueso del rostro. Su nariz estaba ligeramente inflamada por lo que, de acuerdo con el informe médico, se debía a un hematoma. Aparte, las uñas de sus manos eran prácticamente inexistentes, aparentemente Yumi había arañado las paredes en la desesperación del encierro.
Por último, tenía pequeñas cicatrices de heridas cauterizadas con algo caliente, mientras otras estaban aún abiertas mas no sangraban. En la espalda de Yumi se lograban vislumbrar rombos rojizos a lo que los doctores atribuyeron como diversos latigazos contando más de ochenta en la espalda de la joven Yumi, al leer esto, la presidenta apretó la carpeta con furia. Lo único que la consoló era que no había rastros de abuso sexual, aparentemente, la zorra de plata obtenía placer enteramente a través de propinarle dolor a sus víctimas.
Sachiko no pudo contener las lágrimas y sollozó en silencio mientras Youko mandó un mail rápidamente a su secretaria para luego levantarse y envolver con sus brazos a su petite soeur. Youko dejó que Sachiko botara todas las lágrimas que deseara, al final la omnipotente presidenta era humana también por lo que un momento de debilidad era permitido, a pesar de lo terca que su petite soeur podía ser.
Le tomó a la abogada alrededor de media hora calmar a su exaltada petite soeur que, de un salto, se puso de pie y se dirigió a la puerta con pasos seguros, misma actitud que Youko reconocía muy bien: su petite soeur estaba decidida en buscar y destruir a Shizuma Hanazono con sus propias manos inmediatamente.
– Sachiko – Youko pronunció el nombre de su hermana menor con cautela y ésta se detuvo con la mano apretando el pomo de la puerta – no dejes que la ira nuble tu capacidad para tomar decisiones, se lo debes a Yumi-chan –. Al escuchar ese nombre y después de varios segundos apretando el pomo con una fuerza tal que era capaz de arrancar la puerta de cuajo, Sachiko suspiró largamente por un par de minutos antes de voltear a ver a su onee-sama con un rostro serio, pero menos iracundo.
– Tienes razón onee-sama – agregó la presidenta con un tono frio para luego dirigirse de nuevo hacia donde se encontraba la abogada y ésta suspiró aliviada; lo que menos necesitaba era lidiar con esta complicada situación y una furiosa Sachiko al mismo tiempo.
La presidenta se sentó frente a Youko y esta última llamó a su secretaria para que les trajera más té. La abogada sabía que iba a necesitar de todas las tácticas imaginables para llegar a una solución para el problema que tenía entre manos y, a su vez, lograr que Sachiko no fuese cegada por su ira y usara todas las conexiones con los bajos fondos que había heredado tanto de su padre como labrado por sí misma y desapareciera físicamente a Shizuma Hanazono.
– Entonces, Sachiko – comenzó la abogada después que su secretaria les sirvió el té y se había retirado de la oficina dejándolas solas nuevamente.
– Entonces, onee-sama – replicó una más calmada presidenta luego de tomar un sorbo del humeante té.
– Esta va a ser la manera como vamos a proceder – agregó la abogada mientras abría otra carpeta oscura que contenía diversos documentos – recuerda que la paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces, Sachiko – al ver la ligera sonrisa que se asomó en el rostro de la presidenta, Mizuno Youko procedió a explicar los pormenores del plan que iban a ejecutar para hacer que Shizuma Hanazono pagara lo que le había hecho a Fukuzawa Yumi años atrás.
-oOo-
La campanilla de la entrada hizo que los grises ojos de Shimako voltearan hacia la puerta y una sonrisa apareció en su rostro casi de inmediato al ver de quien se trataba.
– Yumi-san, muy buenos días – agregó la dueña del café al ver a la castaña entrar a su establecimiento.
– Buen día Shimako-san, ¿habrá alguna deliciosa galleta que pueda acompañar con tu delicioso té? – preguntó la teacher mientras se sentaba en su mesa favorita.
– Por supuesto, Yumi-san – respondió la angelical dueña del café mientras daba instrucciones a una de las meseras para que les trajera una combinación especial para su clienta favorita.
Instantes después, la mesera en jefe les sirvió una interesante combinación de macarons y té verde y ambas deleitaron lo aterciopelado del té que se llevaba a la perfección con la suavidad de los macarons.
La dueña del café aprovechó la oportunidad para ponerse al día sobre los pormenores de su vida y la de la teacher. Le comentó sobre la reciente renuncia de su jefa repostera por lo cual había estado muy ocupada con el café, mientras la teacher le habló sobre sus alumnos y toda la diversión que era ensenarles.
Entre sonrisas y bromas, Shimako alistó la canasta para el picnic que tenía planeado y, minutos después, tanto la teacher como la dueña del café se dirigieron al parque para admirar los cerezos.
Luego de elegir un sitio en el tope de una pequeña loma y extender el mantel a cuadros que Shimako trajo consigo, Yumi se sentó a admirar lo hermoso del paisaje. Los arboles de cerezo invadían todo el espacio en rosáceas hileras, las flores de los cerezos estaban abiertas y sutiles pétalos se desprendían de las ramas, los cuales eran llevados por el viento asemejando una sutil lluvia rosa. La teacher se sintió feliz de poder disfrutar todo aquello, pero algo, mas específicamente, alguien le hacía falta.
Sachiko…
– Estas pensativa Yumi…san – Shimako agregó mientras miraba a lo lejos.
– No realmente, o bueno si…– Yumi titubeó.
– Es por Sachiko-sama, ¿verdad? – la angelical dueña del café comentó con un dejo de tristeza.
– ¡Si!, ¡No! ...no sé – agregó la sonrojada teacher con una tímida sonrisa y una luz en los ojos que Shimako jamás había visto antes.
– Estás enamorada de Sachiko-sama – más que una pregunta fue una afirmación y Yumi se limitó a asentir con la cabeza – entiendo…– fue lo único que Shimako se limitó a decir mientras volteaba a ver hacia otro lado para ocultar la ligera tristeza que nublaba sus grisáceos ojos.
Yumi sintió como la atmosfera entre la dueña del café y ella cambió notablemente pero no logró entender del todo la repentina pero ligera variación por lo que decidió despejar su mente y se excusó por un momento para tomar un pequeño paseo por el hermoso parque.
-oOo-
Para Shimako, los cerezos en flor tenían un significado muy especial. Años atrás fueron testigos del momento en que Sei la escogió como su petite soeur y le hizo esa promesa silente de siempre estar a su lado. Siempre que ésta rosa blanca sentía melancolía, se dejaba llevar por la sutil belleza de los cerezos, en los cuales siempre encontraba paz y sosiego.
La dueña del café decidió cerrar los ojos y extender los brazos para dejarse envolver en la suave lluvia de pétalos que escapaban de las ramas de los cerezos y una suave sonrisa adornó su rostro, era como si cada pétalo que se posaba en ella absorbiera partes de su tristeza y la sustituyera por una sutil serenidad.
Estaba tan absorta en aquello que no escuchó como alguien se aproximaba lentamente hasta que unas suaves palabras la sacaron de su ensimismamiento.
– Estos cerezos pasarán de estar en su punto después de hoy – una suave voz comentó detrás de Shimako y ésta abrió los ojos levemente sorprendida – sería una pena que los disfrutara yo sola, por lo que es perfecto que alguien más haya venido a verlos, ¿no le parece? – los grisáceos ojos de Shimako se encontraron con unos color ébano y los pétalos de los cerezos en flor quedaron suspendidos en el aire por unos instantes mientras el tiempo se detuvo y dos medias almas que se estuvieron buscando toda una vida por fin se encontraron por un efímero instante.
– ¿Es acaso por la belleza de los cerezos en flor que lo ha olvidado? – preguntó la dueña de los ojos de ébano.
– ¿Ol…olvidado? – Shimako tartamudeó con un ligero sonrojo esparciéndose por sus mejillas.
– El poder hablar – agregó la de los ojos de ébano con una sonrisa que iluminó el corazón de la dueña del café.
– A…aca…bo de recordar cómo – Shimako sonrió nerviosa.
– En este hermoso lugar con cerezos en flor es mejor una sonrisa que un par de hermosos ojos tristes, espero que nunca deje de reír, ángel de los cerezos – agregó la de ojos de ébano con un gran sonrojo mientras removía algunos pétalos del cabello de Shimako para luego colocar un pañuelo al lado de la perpleja dueña del café, y, después de esbozar una amplia sonrisa, la de los ojos de ébano se dio media vuelta, alejándose de manera un poco apresurada.
– ¡Espera! – Shimako susurró, pero ya era demasiado tarde, aquella sutil presencia de desvaneció tan rápido como apareció, pero algo cambio en la dueña del café, que ahora ansiaba la presencia de aquella joven como una mariposa revoloteando alrededor de un jardín de ensueño.
-oOo-
Un poco alejada de dicho encuentro, Yumi caminaba a la orilla de un pequeño lago en el centro del parque. Viendo un pequeño montículo de rocas, la teacher decidió acercarse y tomar varias en sus manos antes de lanzarlas una a una al lago. Ella solía hacer competencias con su hermano para ver quien las lanzaba más lejos las cuales casi siempre ganaba ella.
Al lanzar la última roca, una segunda piedra aterrizo cerca de donde se hundió la de ella lo cual la sorprendió, pero no tanto como quien la lanzó.
– ¡Kosuke! – la teacher exclamó con sorpresa.
– Hola teacher-mami – el niño la saludó con una amplia sonrisa mientras Yumi salto ligeramente sorprendida cuando los delgados brazos de Mio la abrazaron por un costado – ¡Mama-Yumi! – exclamó la niña y Yumi se agachó para abrazarla afectuosamente.
– Pero, ¡qué casualidad! – agregó una rubia en voz alta mientras traía de la mano a una de sus gemelas mientras la otra corrió para acercarse a Mio y abrazarla a lo que la niña Ogasawara se sonrojó ligeramente –
– ¡Sei-sama! No pensaba verla hoy – agregó la teacher con una sonrisa.
– Pues es un lindo día para disfrutar de los cerezos, además mi petite soeur debe andar por aquí también, digamos que es una pequeña reunión familiar, además…– la rubia se acercó a Yumi y le susurró al oído –…creo que no te molestaría ver a la mamá de estos lindos gemelos que te quieren tanto – a esto la teacher se sonrojó y Sei soltó una carcajada.
– Espero que no estés atormentando a la teacher de nuestras hijas, Sei – una autoritaria voz exclamo por detrás de la rubia que palideció ligeramente.
– Youko, mi amor que bueno que la dictadora de tu jefa te dejó libre y nos puedes acompañar – la rubia contestó mientras se volteaba.
– Pues si estoy aquí también no creo que deba ser calificada de dictadora, Satou-san – agregó una seria voz detrás de su esposa y los ojos de la rubia se abrieron de par en par con sorpresa para luego escudarse detrás de la teacher.
– ¡Oh, Ogasawara-sama! – Sei replicó con una sonrisa juguetona mientras agarraba a Yumi de los hombros y la empujaba ligeramente – aquí le ofrezco este humilde presente que espero sea de su agrado – una sonrojada teacher se acercó unos pasos a la también sonrojada presidenta y ambas compartieron un abrazo algo incómodo lo cual esbozó sonrisas tanto en Youko como en Sei.
– ¿No te parece verlas como si estuvieran en el colegio? – la rubia susurró a su esposa que simplemente sonrió mientras asentía con la cabeza para luego caminar hacia donde estaban sus gemelas para saludarlas afectuosamente, llevando consigo a su rubia esposa para así darles algo de privacidad y espacio a la presidenta y a la teacher.
– Yumi, no pensé encontrarte aquí – Sachiko comentó sonriente.
– Pues vine a ver los cerezos con…– Yumi fue rápidamente interrumpida por una contrariada y, claramente, celosa presidenta.
– ¿Con quién viniste, Yumi? – Sachiko preguntó con voz seria.
– Con Shimako-san, pero no sabía que ella se iba a ver con su onee-sama y mucho menos que iba a ver a tus niños aquí junto con las gemelas Satou ni a ti – Yumi sonrió algo nerviosa, no le agradaba el hecho de que Sachiko se molestara con ella.
La presidenta no tuvo tiempo de replicar algo más ya que sus gemelos se abrazaron a sus piernas. Sachiko bajo la mirada y su ira se esfumó, solo sus hijos tenían ese efecto en ella además de Yumi, por supuesto.
Después de saludar a los gemelos, Mio tomó la mano de Yumi mientras Kosuke la de su madre y los niños dirigieron a la teacher y a la presidenta al sitio donde se encontraban Youko y Sei para luego seguir las indicaciones de Yumi hasta el área que ocupaba Shimako debajo de dos frondosos cerezos.
Sachiko cambió posiciones con su hijo y su brazo serpenteó alrededor de la cintura de la teacher para traerla hacia sí ligeramente en un gesto posesivo, a lo que Sei no pudo contener la risa e, incluso, Youko tuvo que voltear a otro lado para ocultar su sonrisa al ver lo territorial y celosa que era su petite soeur con Yumi.
Shimako se reacomodó con cierta incomodidad en el mantel bajo la mirada penetrante de Sachiko. La dueña del café sabía que medirse a la presidenta en cualquier ámbito representaría una guerra sin cuartel hasta que la última saliera victoriosa y Shimako deseaba ser una buena amiga para Yumi, aunque, a pesar de que ella hubiese querido que su relación con la teacher fuese un poco más íntima, se había dado cuenta de que aquello no sería posible al observar la evidente química que exudaban Yumi y Sachiko cada vez que estaban juntas.
Mientras los niños jugaban, Sei se recostó de uno de los árboles y su esposa usó una de las piernas de la rubia como almohada para tomar una siesta. Por su parte Shimako, decidió tratar de buscar a aquella misteriosa señorita de ojos de ébano por lo que optó en caminar un poco en la misma dirección que la misma había tomado.
Sachiko trató de ocultar, sin éxito, un largo bostezo a lo que Yumi sonrió ante el sonrojo de la presidenta ya que aquella acción no era considerada apropiada para una señorita de sociedad.
– Sachiko – Yumi pronunció el nombre con afecto, le encantaba cómo sonaba el mismo sin ningún honorifico, denotando la cercanía entre ambas.
– ¿Si, Yumi? – la presidenta respondió con una pequeña sonrisa y lágrimas en sus ojos, ciertamente había sido un largo bostezo.
La teacher dobló un suéter que Mio había dejado cerca de ellas y lo colocó en sus piernas para luego hacer un pequeño gesto que la presidenta entendió inmediatamente y obedeció sin chistar; en menos de cinco minutos, Ogasawara Sachiko estaba sumida en un profundo sueño mientras la teacher jugaba con el cabello de la presidenta.
– Se nota que ambas están agotadas – comentó Sei abriendo un ojo y Yumi volteó a verla sorprendida, ella había asumido que la rubia escritora estaba descansando desde hace rato.
– Si…– agregó la teacher mientras miraba el sereno rostro de Sachiko – creo que están trabajando mucho –
– Ellas siempretrabajan en exceso – afirmó la rubia mientras posaba una de sus manos en la cabeza de su durmiente esposa – tienen mucho en común, estas dos – una ligera sonrisa se asomó en el rostro de Sei – solo que a ti te tocó la versión más celosa, posesiva y estirada de mi Youko –.
– Sea cual sea la versión, Sachiko se ha convertido en alguien muy importante para mí, Sei-sama – confirmó la teacher en voz alta.
– Me alegro mucho Yumi-chan – la escritora agregó en tono sincero – a pesar de lo difícil que suele ser Sachi de presi, ella tiene un hermoso corazón que merece ser amado –
– ¿Quién diría que la bromista escritora Satou Sei es una romántica? – Yumi comento con una suave risa – pues yo tengo fe en que estaremos bien –
– ¿Bien? Más que bien – Sei hizo un gesto con la mano para que la teacher se acercara – jamás había visto a la amargada de Sachiko tan feliz ni tan entusiasmada con alguien y eso ya es un gran progreso el cual te agradezco mucho ya que cuando su petite souer está feliz, mi Youko es más productiva en nuestra intimidad y eso es algo que siempre me va a ser feliz – Sei agregó con un guiño mientras se alejaba de una muy sonrojada Yumi.
– ¡Sei-sama! – exclamó la teacher mientras su rostro se enrojecía cada vez más y la rubia escritora soltó una carcajada.
Media hora más tarde, la presidenta y su onee-sama despertaron y llamaron a los niños. Al mismo tiempo, Shimako se sentó con un dejo de frustración luego de buscar por largo rato a la de ojos de ébano, sin éxito.
Sei y Yumi sirvieron la comida y todos se sentaron a comer y a disfrutar de los cerezos por el resto de la tarde entre risas y bromas, fue una merecida pausa en lo ajetreado de sus vidas.
-oOo-
Mientras las familias de las rosas rojas y blancas disfrutaban viendo los cerezos en un parque de la ciudad, la campanilla del Yamayuri café anunció la entrada de un nuevo cliente. En los momentos que Shimako salía, dejaba a Hibiki encargada. Los ojos amarillentos de la sub gerente se posaron en la nueva cliente y la saludó con amabilidad.
– Bienvenida a Yamayuri café, ¿en qué la puedo servir? – preguntó Hibiki con una sonrisa.
– Eh, si – agregó la clienta que seguía embelesada con la decoración del lugar; algo en ese sitio le era familiar y la hacía sentir como en casa – vengo por el anuncio donde solicitan a una chef pastelera – agregó apresurada.
– ¡Oh! Ya veo – exclamó Hibiki algo pensativa – si me deja su currículo nos pondremos en contacto con usted ya que la dueña salió y quizás no vuelva hasta mañana, ¿señorita…? –
– Nijou – musitó suavemente – Nijou Noriko – y sus ojos de ébano brillaron con entusiasmo, realmente le encantaría trabajar en ese café.
– Muy bien señorita Nijou-san, apenas Shimako-sama vuelva le haré saber de su interés en ser parte de nuestro staff – replicó Hibiki amablemente y Noriko asintió sutilmente para luego disculparse y retirarse rápidamente ya que su teléfono empezó a sonar. Hibiki observó como la chef de ojos de ébano salió del café y bajó su mirada para ojear el currículo que la anterior le había dejado para luego colocarlo con los demás en el escritorio de Shimako para que ella los revisara al volver.
N/A: Ojala les haya gustado ya que espero con ansias sus comentarios y muchísimas gracias por leerme.
