Al acabar los entrenamientos del equipo, las chicas se prepararon para retirarse a sus hogares, Shizuku tuvo el mismo pensamiento cuando volvió a ponerse el uniforme y salió, ya al pasar la puerta, alguien le esperaba.

- ¡Ahí estás Tsukahara Shizuku! – Era el mismo chico que le había retado anteriormente, la pelinegra soltó un suspiro.

- ¿Qué necesitas? – El joven sacó su espada de madera.

- ¡Un duelo! – Sin perder el tiempo fue directamente a atacarla, la pelinegra rápidamente sacó su espada igual y bloqueó el ataque del chico rubio sin problemas. - ¡¿Cómo!?

- Tienes aberturas muy obvias. – En ese momento se dio la vuelta y golpeó la mano de este, haciendo que soltara su espada. – Atacar sin un plan o una buena postura es imprudente.

- Eso no importa. – Nuevamente recogió su arma y volvió a atacarla, lanzando varios golpes los cuales ella fácilmente lograba bloquear. – Mierda.

- Esto no tiene caso. – Shizuku decidió demostrarle la diferencia entre ambos, yendo un poco más enserio cuando en ese momento ella atacó con mayor severidad al joven que buscaba defenderse, se dio cuenta de la potencia de los golpes de la pelinegra y que poco podía hacer, así este cayó de sentón al suelo mientras la espada de la chica le apuntaba al cuello. - ¿Ya me dejarás en paz?

- Tsk, solo no estaba concentrado… - Exclamó por debajo, ella le ofreció la mano para ayudarlo a levantarse pero este no aceptó. – No creas que solo por haberme ganado hoy me rendiré, no voy a detenerme hasta que finalmente te derrota.

- No lo entiendo… de todos modos ¿Quién eres que buscas seguir con esto? – Preguntó ella.

- Será mejor que lo recuerdes Tsukahara Shizuku, Kogame Issei será quien te derrote al final. – Sin decir nada más, este se retiró, la pelinegra solo pudo verlo irse.

- Que chico más raro…

Ella regresó una vez más a su hogar, este era un dojo de kendo donde acudían varios alumnos, su familia ha estado completamente metida en la disciplina desde tiempos de su bisabuelo, de ahí que entre la rama familiar se transmitiera el conocimiento de sus técnicas, ella tiene en mente el puesto de sucesora cuando llegue el momento aunque con sus ocupaciones con el equipo de béisbol la han alejado un poco, a pesar de ello, desea ser quien lleve el peso del dojo sobre sus hombros cuando crezca.

- Ya estoy en casa. – Informó, una mujer de cabello negro igual que ella se asomó.

- Bienvenida Shizuku. – La saludó, la pelinegra sonrió.

- Estoy en casa Okaa-sama ¿Oto-sama sigue en el dojo?

- Claro, ya terminaron las clases así que debe estar meditando.

- Gracias. – Fue directamente al dojo que se situaba en la parte trasera de su casa, este tenía un tamaño grande, se situaba un jardín con un estanque y estaba hecho de madera, la chica vio a un hombre de cabello azulado oscuro sentado sobre sus rodillas en medio de la habitación, varios posters con escritura de caligrafía en tinta y trofeos estaban en estantes de ese dojo, también una foto de Shizuku más joven sosteniendo un trofeo. – Oto-sama.

- Shizuku. – Respondió este con seriedad para luego sonreir, yendo a abrazar a su hija. - ¿Cómo estás? Espero que bien, te extrañaba.

- Ya basta Oto-sama. – Se quejó aunque sonreía, su padre era alguien muy estricto en el kendo pero con ella cambiaba radicalmente, realmente le tenía mucho aprecio. – Necesito hablar de algo contigo.

- ¿Enserio? Puedes decirme todo, sabes que tu padre es muy confiable.

- Eso lo sé. – Soltó una pequeña risa. - ¿Conoces acerca de los Kogame?

- ¿Kogame? – El padre se llevó la mano al mentón. – Se me hace conocido…

- Es que se presentó un joven de primer año en mi escuela, retándome a un duelo, dice que lo hace para recuperar el honor de su familia.

- ¿En serio? – Ahí el padre buscó recordar hasta que finalmente se acordó. – Ya veo… así que es de esa familia Kogame.

- ¿Sabes algo? – El padre asintió.

- Esto es algo antiguo, cuando tu abuelo aún era el dueño del dojo, tuvimos una pequeña alianza con otra familia poseedora de un dojo de Kendo, en aquel entonces tu abuelo y el dueño de ese otro dojo eran muy amigos por lo que la amistad entre ambos era bastante fuerte y la relación entre ambos dojos parecía ser un hecho, es entonces cuando yo tenía trece años que se decidió un acuerdo: yo, como próximo maestro del dojo, si me casaba con la hija de su amigo, podríamos juntar ambos dojos y formar una escuela grande que sería la dominante de esta prefectura.

- Eso no lo sabía… - Exclamó ella por debajo.

- Incluso a mí me tomó por sorpresa, conocía a la hija de su amigo, era una chica muy hermosa y fuerte, aunque no tanto como tu mi querida. – Sonrió el padre. – El caso es que el trato estaba a punto de cerrarse pero entonces ocurrió algo fuera de su control…

- ¿Qué sucedió?

- Conocí a tu madre. – Expresó el padre con una sonrisa nostálgica. – Cuando la vi por primera quedé profundamente flechado así que busqué todo para que lograra salir conmigo hasta que lo conseguí luego de tres meses, era alguien muy difícil. – Soltó una pequeña risa. – La verdad es que, hablé de esto con mi abuelo acerca de rechazar ese matrimonio, no parecía sumamente feliz al respecto así que solo lo pude convencer de la forma que ambos conocíamos, en un duelo. A decir verdad, me dio una paliza total pero no me rendí, me seguía levantando con tal de que aceptara la relación con tu madre, al final vio que iba en serio, habló con su amigo acerca del rechazo del matrimonio, parecía ir bien pero… este no se lo tomó de la misma manera. Pronto ambos dojos dejaron de comunicarse y también tu abuelo no volvió a hablar con los Kogame nunca más, se había roto una amistad debido a que preferí a tu madre.

- No tienes que culparte de eso, nadie tenía que decidir tu vida y puedo ver que eres feliz. – Respondió Shizuku, el padre sonrió. – Así que eso pasó, entonces ya veo por qué me está retando, creo que carga con el rencor de lo sucedido en ese tiempo…

- Actualmente considero que es una tontería seguir con algo así, que espero que logres resolverlo.

- Eso haré. – Asintió Shizuku. – Ahora que conozco la historia completa, creo tener una idea de lo que puedo hacer al respecto para que todo se calme.

- Buena suerte Shizuku, tu padre siempre te apoyará. – La pelinegra ya sabía la razón detrás de todo eso, ya pensaría en cómo es que haría que se calme ese rencor, trabajaría en ello.


Nuevamente Yuzu, Chiyo y Lin comían juntas en el almuerzo, la rubia buscó llevar a Runa pero esta se fue tan pronto sonó la campana.

- Realmente es alguien dura. – Comentó la pelinegra.

- Seguro en algún momento aceptará comer con nosotras – Respondió Chiyo mirando a Yuzu. – Yuzu-chan, seguro seguirás con ello.

- Claro, no me rendiré hasta que logremos ser grande amigas. – Expresó con energía. – Si queremos ser una gran batería como dijeron Ryuusei-kun y Matsubara-kun, tenemos que confiar más en la otra.

- Eso dices, pero ella sigue huyendo. – Remató Lin, causando que una nube negra apareciera sobre Yuzu.

- ¡Y-Yuzu-chan! – Chiyo buscó animarla.

- No importa… sé que en algún momento lograré que se abra a nosotras, somos del mismo equipo así que confiar en las demás es importante.

- A veces me sorprende lo positiva que es… - Exclamó Chiyo.

- Dímelo a mí que la conozco desde la secundaria. – Expresó Lin. En otro lado, Runa estaba comiendo sola en la parte exterior de la escuela, solamente bebiendo un cartón pequeño de leche y su otra mano ocupada en su celular jugando, no hacía nada más.

- Así que aquí estás sola. – Escuchó una voz, levantó la vista para ver que era Kouki. – Deberías estar con tus demás compañeras.

- No es necesario. – Respondió ella, regresando su vista al juego, el pelinaranja soltó un suspiro, al final se sentó a un lado. - ¿Por qué te sientas?

- Así no estarás tan sola. – Respondió, la peligris no le dio importancia y siguió jugando, el joven observaba de reojo lo que jugaba. - ¿No te aburre eso?

- Para nada, siempre he tenido los juegos desde que recuerdo. – Respondió para continuar, la peligris seguía sintiendo la mirada de Kouki sobre ella a lo cual no lograba concentrarse mucho y eso la molestaba. - ¿Tienes que seguir mirando?

- ¿Qué tiene de malo? Tampoco es que tenga mucho qué hacer aquí.

- Entonces vete.

- Pero de ese modo estarías sola. – Ella soltó un suspiro.

- ¿Cómo puedo hacer que te vayas?

- Así que eso quieres… entonces me iré, si logras derrotarme en béisbol. – Exclamó sacando una pelota, ahí ella levantó la mirada para luego sonreír de lado.

- ¿Hablas enserio? Debes saber quién soy y lo que puedo hacer, no tendrías oportunidad.

- Estás hablando muy temprano, comprobémoslo aquí y ahora. – Respondió el pelinaranja, Runa cerró su teléfono mientras centró su atención.

- Y bien ¿Cómo deseas enfrentarnos?

- Veamos… - Kouki observó, entonces miró a un árbol cercano y tuvo una idea. – Podríamos hacer esto: Observa ese nido de pájaros de ahí, lancemos hacia este y que logre pasar en medio del nido sin darle, para ello necesitas precisión y puntería.

- Tonterías, empezaré primero. – Runa tomó la pelota, así ella se preparó justamente desde esa distancia, en aquel momento que levantó la pierna, lanzó la pelota, esta voló en línea recta, pasando a través del nido sin darle. – Listo.

- Ya veo… realmente no lo haces mal, tienes buen manejo de la pelota, pero ahora observa esto. – Kouki fue por la pelota y se preparó, esta vez tomando una distancia un poco más alejada que la de Runa, el joven lanzó en ese momento la pelota, la peligris olo pudo observar lo limpio que fue el lanzamiento y entonces este tomó una curva lo cual la sorprendió, pasando por encima del nido y aterrizando sobre el pasto.

- ¿Qué fue eso? – Preguntó ella. – Se supone que debería pasar a través de este.

- Esa fue mi condición para ti, pero no la mía y creo que viste de lo que soy capaz. – Respondió este, Runa gruñó por debajo. – Supongo que eso corresponde mi victoria.

- … Como sea… - Exclamó por debajo, sentándose de mala gana, Kouki soltó una pequeña risa, poniéndose a su lado. - ¿Por qué insistes en estar aquí?

- ¿Para qué más? No creo que esté bien dejar a una chica sola, además de que deberías empezar a llevarte mejor con tus compañeras del club, veo que todas se esfuerzan bastante, si respondieras de la misma forma, seguro aportarías bastante.

- No necesito que me digas eso, solamente entrenaré lo que sea para conseguir mi objetivo. – Declaró, el pelinaranja soltó un suspiro.

- Enserio eres bastante terca…

- Aunque… ese lanzamiento que hiciste no estuvo nada mal… podría dejar que me ayudes un poco… - Exclamó con algo de vergüenza, Kouki sonrió al escucharla.

- Claro, aunque no pueda jugar aquí realmente, podría ayudarte en ello, seguro nos llevaremos bien. – Respondió aunque esa no eran las intenciones de Runa, vio su habilidad y que quizás podría ayudarle en el futuro, así que buscaría su ayuda, aunque sea aguantar todo eso.


Shizuku nuevamente estaba en los pasillos, había pensado en algo para tratar con Issei y de tal modo, si estaba por pronto aparecería…

- ¡Tsukahara Shizuku! – Tal y como pensó, el rubio hizo acto de presencia. – Exijo otro duelo.

- … Bien, vamos. – Respondió ella. Ambos llegaron hasta el gimnasio de la escuela en aquel momento, no había nadie por lo que no serían molestados, el rubio sonrió.

- Así que finalmente decidiste dejar de huir, esta ocasión no será como la anterior así que podrás saborear la derrota aquí y ahora.

- Antes de eso, deseo hablar contigo. – Respondió, confundiendo al chico.

- ¿Hablar?

- Si… déjame decirte que me han contado todo… acerca de lo acontecido entre nuestras familias…

- Así que lo escuchaste… seguro supiste todo lo que te contaron de ese lado pero nada del nuestro. Mi abuelo realmente estaba muy entusiasmado por el hecho de que esa alianza pudiera hacerse, mi madre era quien se casaría y traería prosperidad hacia nuestro dojo pero entonces lo cancelaron, puede que ahora su dojo tenga alumnos pero el nuestro es otro asunto… dejamos de recibir estudiantes y ahora portamos una gran deuda que no es fácil de pagar, todo mientras ustedes siguen creciendo. – Issei apretó el puño. – No es justo que solo ustedes se encuentren bien y nosotros seamos quienes sufrimos todo, debido a ello, nuestro dojo está en peligro de cerrar.

- … No sabía eso…

- Claro que nadie lo sabe, estaban muy ocupados creciendo como para darse cuenta de nuestro estado pero eso cambiará ahora. – Le apuntó con su espada. – Si puedo derrotarte a ti, Tsukahara Shizuku, próxima maestra del dojo Tsukahara, entonces podré restaurar el honor de nuestro dojo y la gente escuchará que yo, Kogame Issei te derroté, a lo cual la gente volverá a acudir a nuestro dojo y podremos pagar las deudas.

- … Solo dime algo ¿eso es lo que realmente deseas?

- Si, así que ahora enfréntame. – Se puso en posición, la pelinegra no encontró ninguna duda en las palabras del rubio, iba totalmente enserio, si ella no respondía a esa seriedad como correspondía, le estaría faltando el respeto, ella se puso de la misma forma.

- Está bien, entonces, poniendo el honor del dojo de mi familia, te enfrentaré como deseas, Kogame Issei. – El rubio sonrió.

- Eso era lo que quería, espero estés lista para recibir de lleno el rencor de años de mi familia.

- Ven con todo. – El rubio comenzó su ataque con un golpe lateral al costado de Shizuku, ella lo bloqueó sin problemas y respondió golpeando al lado izquierdo de Issei, sintiendo el dolor. – Es tu culpa por buscar un duelo sin el respectivo equipo de protección.

- ¡Eso no importa! – Nuevamente regresó al ataque, Issei atacaba desde varios ángulos a los cuales ella bloqueaba, se veía poco pero lograba notar como tenía cierta habilidad, solo que no estaba bien pulida, nuevamente contraatacó para hacerlo retroceder.

- ¿Cómo aprendiste a luchar con espadas? – Preguntó ella.

- Mi abuelo me enseñó desde que tenía seis años, aunque solo pudo durante tres debido a que murió, no logró transmitirme todo así que entrené por mi cuenta, todo para este momento. – Respondió mientras regresaba al ataque, ahí es que ella supo, tenía el potencial de mejorar pero debido a la muerte repentina de su abuelo, se quedó sin saber más, por ello solo sabía lo básico más no tenía toda la experiencia que Shizuku cargaba, siendo que ella si recibió mayor entrenamiento por parte de su padre.

- No lo haces nada mal, pero estás fallando en tres aspectos importantes. – Respondió ella, yendo al ataque. – Número uno, mantienes tu guardia demasiado baja, si no logras defenderte bien, el rival usará eso como ventaja. – Lanzó un golpe fuerte. – Número dos, tu postura tampoco es la correcta, sostienes la espada con mucha fuerza que no te permite usarla de forma versátil y número tres… - En ese momento golpeó la espada de Issei, mandándola a volar. – Tu expresión es muy evidente, para luchar tienes que mostrarte calmado, si expresas totalmente tu frustración, el rival sabrá lo que tienes en mente…

- … Tsk, eso no es todo. – Respondió.

- Sé que no me compete decir esto pero… si hubiera una forma con la cual pudiera disculparme por lo sucedido con tu familia, quisiera hacerlo. – Expresó mientras hizo una reverencia.

- No hay nada que puedas hacer, nadie puede hacerlo, es un problema más grande de lo que una simple disculpa pueda arreglar.

- Ya veo… entonces me encargaré de ello, solo espera a las noticias. – Respondió antes de retirarse, Issei no tenía idea de lo que Shizuku estaba pensando pero ahí solamente lo vería, y es que ella no se quedaría quieta luego de haber visto lo que ocurrió ahí. La pelinegra salió en ese momento y tomó su teléfono, marcando a un número.

- ¿Hola? Si… a decir verdad, deseo que me ayudes con algo Onee-sama… sí, gracias, sabía que contaría contigo. – Respondió esta, colgando. – Kogame Issei… todos tus problemas se resolverán ahora…


Nombre: Issei Kogame.

Edad: 15 años.

Apariencia: un joven de cabello rubio, ojos rasgados, su complexión es promedio aunque lleva algo de músculo trabajado en los brazos, mayormente es de una estatura de 1.71 de altura y su ropaje puede ir de playeras holgadas con pantalones.

Personalidad: Alguien que busca mayormente enfrentamientos, es alguien que aprecia bastante a su familia por lo que haría lo que sea por estos, tiene la obsesión de restaurar el honor de su familia y el dojo para que pueda salir adelante, es alguien apasionado por el kendo por lo que busca ser un gran maestro en el futuro bajo su propio apellido.


Ninja Britten 11: Para que Runa se abra a otros, tomará su tiempo pero ya se logrará ver, al menos así lo tengo planeado, si que pasará un buen de caps antes de que se de cuenta y también Kouki anda trabajando en ello.

El Redentor 777: La verdad que Runa está siendo terca pero ya se verá lo que sucederá con ello, al menos con las chicas nuevas, las estaré trabajando poco a poco.

En este cap ya vimos ese lado de Shizuku e Issei, este quiere restaurar el dojo de su familia, la pelinegra tiene un plan que involucra a su hermana, ya veremos lo que sucederá ahí que será una sorpresa para este, nos vemos en el próximo cap. Saludos.