N/A: He tenido un poco mas de tiempo libre estos dias y me he puesto a escribir para mantener mi sanidad mental asi que aqui va otro capitulo. Mi plan siempre ha sido en terminar esta historia en 15 capitulos pero pues mi musa es la que decide asi que ya veremos que tan extensa sera esta, mi humilde historia.

licborrego: La espera fue corta esta vez, gracias por leerme.

Mery: Pues hay personas que reaccionan de manera sonora y otras que solo se congelan y Yumi forma parte de las ultimas pero menos mal siempre hay alguien que la ayuda. Esperemos que siga protegida.

dinnca: feliz 2018!. Pues no todo el mundo reacciona de la misma manera y la teacher ha pasado por mucho asi que se le perdona el terror. Shizuma es alguien que me llama la atencion porque tiene una personalidad algo retorcida y egoista en la historia original, aqui simplemente se amplifico, esperemos a ver si tiene redencion. Gracias por leerme

Hop: Gracias por leer, aqui va el proximo capitulo.

Enjoy!


13.- Tormenta eléctrica


En Japón, cada compañía importante tenía su propio departamento de seguridad que velaba por el bienestar de los empleados y sus familias, sobretodo si se trataba de los altos ejecutivos, o, los presidentes Suguru y Sachiko, sus gemelos y demás familiares cercanos.

Una de las encargadas de la seguridad en el conglomerado Ogasawara, no era otra que la mano derecha de la presidenta, Mizuno Youko. Ella tenía el más alto acceso y su rango le permitía dar órdenes en caso de contingencias relacionadas a la presidencia y su familia.

Por lo que, al llegar al Yamayuri café, sentir que su teléfono vibró y ver que era un texto del departamento de seguridad, la abogada se excusó para hacer una llamada y Shimako le prestó su oficina para proporcionarle más privacidad.

– Espero que esto no sea un simulacro porque es mi fin de semana libre, Kato-san – comentó Youko algo irritada. El departamento de seguridad solía hacer simulacros de emergencia los fines de semana y la abogada había decidido tener una vida más normal por lo cual el encargado de esos ejercicios era el jefe de sección, el mayor retirado, Kato Soujiro.

– Es una situación real, Youko-sama – agregó rápidamente el jefe de sección – Ogasawara-sama esta siendo seguida por un auto sospechoso y otro está vigilando la residencia de Fukuzawa-sensei, estamos en proceso de identificar a los tripulantes ya que sus protocolos son parecidos a los de nosotros por lo que pienso que son de algún departamento de seguridad de otro conglomerado –

– ¿Está Sachiko al tanto de esto? – preguntó apresurada.

– No Youko-sama, el protocolo dicta que solo en caso de extrema emergencia los presidentes serán informados – comentó el mayor – hasta el momento solo están vigilando los movimientos de Ogasawara-sama, pero aparentemente tienen interés en Fukuzawa-sama también –

Tiene que ser Shizuma, no me cabe la menor duda, pensó Youko mientras escuchaba los pormenores de lo que estaba aconteciendo mientras su petite soeur iba en camino al café.

– Haga una simulación entre los protocolos del conglomerado y compárelos con los del conglomerado Hanazono, estoy segura que ellos son los que están detrás de esto, Kato-san – afirmó la abogada con una certeza casi total – aparte, quiero que se refuerce la seguridad de la mansión Ogasawara y se incremente la seguridad en las demás propiedades, incluyendo la residencia de Fukuzawa-sensei –

– De inmediato, Youko-sama – contestó Kato, después de unos segundos dando órdenes volvió al teléfono – los escoltas de Ogasawara-sama están siendo informados del nuevo protocolo al igual que los de Suguru-sama para que refuercen la protección al mismo, además me acaban de informar, que todos en la mansión Ogasawara están a salvo y la seguridad ha sido incrementada –

– Excelente, envíe refuerzos a los guardaespaldas de Sachiko-sama para que se encarguen de los que la siguen y todo bajo el protocolo ninja – ordenó la abogada.

Una de las cosas que más molestaba a Sachiko era tener guardaespaldas por lo que siempre trataba de escabullirse y ante su éxito en el proceso, el departamento de seguridad junto con Youko desarrollaron el 'protocolo ninja' que no era más que el reentrenamiento de los encargados de la seguridad de la presidenta para que fuesen indetectables para la misma y así garantizar su seguridad por lo que, sin saberlo, Sachiko continuaba protegida.

– Ya los refuerzos están en camino y actuarán apenas Ogasawara-sama llegue a su destino, el protocolo ninja siempre está activo cuando se trata de la presidenta, Youko-sama – aseveró Kato a la espera de más órdenes.

– Excelente, espero actualizaciones cada hora y llamadas solo si la situación se complica, Kato-san – la puerta de la oficina de Shimako se abrió levemente y Shimako le comunicó por señas que ya Sachiko había llegado y cerró la puerta de nuevo – Ogasawara-sama acaba de llegar, así que espero que la situación se resuelva cuanto antes, Kato-san –

– Entendido, Youko-sama – el mayor retirado esperó a que la abogada diera por terminada la llamada para salir de su oficina y actualizar las órdenes que le habían dado.


Justo cuando Youko salió de la oficina de Shimako y se sentó al lado de Sei, Sachiko y Yumi entraban tomadas de la mano y con una amplia sonrisa y un aura de satisfacción y plenitud jamás vista. A lo que todas las rosas amarillas, que esta vez habían llegado temprano, y Sei se miraron y todas reaccionaron de maneras diferentes a lo radiantes que se veían la teacher y la presidenta, lo cual, solo significaba una cosa.

Una sonriente Yoshino, le daba codazos a su esposa y la maestra de kendo solo se sonrojó, Eriko se rio divertida, Sei soltó una sonora carcajada y hasta Youko se sonrió ligeramente. La escritora fue la primera en expresar el pensar colectivo.

– Um, ¿noche ocupada, señoritas? – al ver el sonrojo de ambas, Sei se volteó y se dirigió a su esposa en voz no muy baja – te dije que algún día tu hermanita se iba a poner los pantalones, o será ¿bajárselos? y se iba a convertir en una mujer, aunque se tardó unas cuantas décadas – después que su esposa le dio un codazo, la rubia se calmó un poco – de todas maneras, felicidades niñas o, mejor dicho, niñas grandes –

– Gracias, Sei-san – Yumi respondió con la cara teñida de rojo mientras se sentaba frente a la escritora.

– ¡Yumi! – exclamó una apenada presidenta.

– Pero si ya lo saben, Sachiko – la sonrojada teacher replicó – o es que, ¿te avergüenzas de lo que pasó? – le susurró a la presidenta quien lució sorprendida antes de acercarse a la teacher y susurrarle al oído para que solo ella la escuchara.

– ¡Jamás, Yumi! – protestó Sachiko – tu eres lo mejor que me ha pasado y anoche fue inolvidable y espero repetirla pronto – agregó la presidenta con el rostro carmesí.

– Ay, pero que lindas me recuerda a mi esposa cuando era joven y bella – bromeó la escritora e, inmediatamente, Youko le haló la oreja – ¡Ay! Okey, okey, mi esposa sigue siendo joven y bella – y la mesa explotó en risas.

Después de almorzar y soportar las bromas de Sei, las rosas amarillas e, incluso, su onee-sama, Sachiko mantuvo la calma gracias a Yumi.

– ¿Y qué piensan hacer las tortolitas el resto del dia? – preguntó Eriko mientras se servía una nueva copa de vino tinto.

– Pues jugar a la doctora y la enfermera sexy, ¿Qué más? – comentó Yoshino antes de chocar los cinco con Sei.

– A diferencia de ustedes, nosotras somos unas mujeres con algo más en la cabeza que estar bajo las sábanas – espetó Sachiko.

– Pues eso de la doctora y la enfermera sexy suena bien – pensó Yumi en voz alta y la mesa se quedó en silencio a lo que ella reaccionó sonrojándose profusamente.

– Pero miren nada más, nos salió traviesa la teacher – agregó Sei y todas empezaron a reír nuevamente a lo que la presidenta entornó los ojos, pero el sonrojo de sus mejillas delataba que había considerado lo confesado por Yumi.


Cuando aun todas estaban en el café, el teléfono de Youko empezó a vibrar nuevamente y, al ver la pantalla, la abogada pudo observar que era un mensaje del mayor Kato a lo que se excusó a los sanitarios brevemente. Después de cerciorarse que no había nadie allí, Youko llamó al jefe de seguridad para recibir la tan ansiada actualización de la situación.

– Dígame que tiene buenas noticias, Kato-san – agregó la abogada con autoridad.

– Efectivamente, Youko-sama – afirmó el mayor – sus sospechas sobre los elementos peligrosos provienen del conglomerado Hanazono, lástima que su entrenamiento es tan laxo que fue sencillo neutralizarlos y capturarlos sin que Ogasawara-sama se diera cuenta –

– Excelente, favor informarme vía electrónica el resultado de los interrogatorios – Youko cerró los ojos y se acarició el puente de la nariz – espero que la situación esté totalmente controlada –

– Así es Youko-sama, pero el protocolo ninja se implementará a todos los altos cargos a partir de este momento, incluida su familia, la cual ya está asegurada desde hace más de una hora – informó Kato y la abogada respiró aliviada.

– Muy bien, espero tener información actualizada cuanto antes, Kato-san – agregó la abogada mientras se miraba en el espejo del baño.

– Por supuesto, Youko-sama – respondió el mayor y la abogada dio por terminada la llamada antes de volver a la mesa.

Esperemos que la situación con respecto a Shizuma no empeore. Tantos años que pasó fuera del país y tenía que volver justo ahora y acosar a Yumi-chan. Menos mal los planes que llevamos con Sachiko están bastante adelantados y eso me tiene un poco más tranquila, siempre y cuando mantengamos a salvo a la teacher, ya que, tanto ella como mi petite soeur merecen ser felices y, honestamente, jamás había visto a Sachiko tan dichosa como hasta ahora y eso es digno de atesorar,pensó la abogada mientras retocó su maquillaje antes de volver a la mesa.

– Si no supiera que me amas tanto como dices, diría que tienes una enamorada secreta que te mantiene pegada a ese teléfono, Youko – comentó Sei con una sonrisa que denotaba que estaba algo molesta por la prolongada ausencia de su esposa.

– Es trabajo anata, lamentablemente una situación como la del restaurante se podría repetir con más frecuencia si no se toman medidas por lo que debo prevenirlo – susurró la abogaba mientras le daba un beso en la mejilla a su esposa – además, si te quisiera engañar, lo haría tan bien que no te darías cuenta, Sei – agregó Youko con un dejo de malicia.

– ¡Fría y calculadora! Por eso me encantas – se carcajeó la escritora antes de voltear a ver a la presidenta – por cierto, Sachiko, las gemelas nos están volviendo locas porque quieren saber dónde y cuándo va a ser la fiesta de cumpleaños de Kousuke-chan y Mio-chan –

– Pues aún no he decidido qué hacer más allá de una fiesta y quizás una pijamada – Sachiko comentó algo pensativa. Faltaban apenas tres semanas para que el cumpleaños de los gemelos y, con lo rápido que suele pasar el tiempo, ya debería tener los preparativos más adelantados – de hecho, iba a planificar todo lo relacionado con eso esta semana –

– Ya que estamos todas aquí, ¿Por qué no lo hacemos juntas, Sachiko? – ofreció Yumi mientras, levemente, rozaba el brazo de la presidenta.

– Pues si no les molesta – Sachiko agregó con algo de pena, no era del tipo de pedir ayuda con frecuencia.

– Claro que no, Sachiko si todas amamos a tus gemelos – agregó Rei con una sonrisa – además, nuestras Hikari-chan y Kiseki-chan también nos están volviendo locas con lo mismo – comentó Yoshino mientras entornaba los ojos.

– Solo a todas ustedes se les ocurre tener hijas casi al mismo tiempo – Eriko manifestó antes de tomar un sorbo de su vino.

– Deko-chin tu hija va al mismo colegio, salón y año que mis hijas así que ¿Qué hablabas de tener hijos al mismo tiempo? – se burló Sei de la rosa amarilla que entornó los ojos mientras las demás se rieron – aquí la lenta es mi pequeña Shimako que ni novia tiene –

– ¡Onee-sama! – la dueña del café protestó con un sonrojo – todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos – agregó de manera críptica mientras la imagen de Noriko invadía su mente.

– Lo divertido va a ser cuando lleguen a la secundaria, vamos a ver quiénes serán las rosas entre nuestras hijas – comentó Youko con cierto orgullo, ella sabia que sus hijas iban a ser las próximas rosas, pero para eso faltaba al menos unos cuantos años.

– Creo que se están adelantando demasiado, ¿no les parece? – Yumi expuso antes de tomar una galleta y un trozo de queso de un plato cercano – mientras tanto, ¿Por qué no mejor nos concentramos en el presente y organizamos la fiesta de los gemelos? –

– ¡Uy! Definitivamente hubieses sido una rosa roja, Yumi-chan – bromeó Sei mientras señalaba a su esposa y a la presidenta – igual de mandona como estas dos – todas rieron mientras las dos anteriormente mencionadas ignoraron a la escritora. Instantes después, todas dieron ideas para la celebración del cumpleaños de los gemelos Ogasawara.

Al final, optaron por una fiesta en los jardines de la mansión de los padres de Sachiko para luego acampar y hacer una pijamada junto con los niños así las rosas compartirían un poco más y los niños podrían disfrutar más del fin de semana.

Después de afinar detalles, Eriko se fue para encontrarse con su esposo e hijos mientras Yoshino y Rei concertaron en llevar a sus hijas a la torre Ogasawara durante la semana para que Yumi las evaluara y organizaran clases para ambas para luego retirarse. Por su parte, Sei y Youko decidieron en ir a buscar a sus hijas temprano y recoger a los gemelos de Sachiko a donde sus abuelos para ir al cine.

Mientras tanto, la presidenta se excusó a la oficina de Shimako para atender una llamada por lo que las que quedaron en la mesa fueron, la dueña del café y Yumi quienes entablaron una conversación amigable.

– Okaa-sama – la presidenta saludó respetuosa.

– Sachiko, ya los gemelos se están arreglando para que los venga a buscar tu onee-sama – Sayako replicó en tono amable – y me gustaría que pasaras por la casa hoy para cenar con tu padre –

– Pues debo organizar unas cosas primero Okaa-sama y apenas las solucione llamaré para confirmar mi asistencia, por cierto ¿puedo llevar a una invitada? – preguntó la presidenta con cierto nerviosismo.

– Por supuesto, espero tu confirmación más tarde – agregó Sayako – ah, y Sachiko espero con ansias una respuesta sobre el divorcio que tu onee-sama está tramitando para ti –

– Pero ¿cómo sabes de eso, okaa-sama? – preguntó la presidenta con evidente sorpresa.

– No eres la única con influencias y oídos alerta para escuchar cosas que me interesan, Sachiko – replicó la matriarca Ogasawara con una sonrisa – de todas maneras, era algo que veía venir, aunque para tu padre, será algo inesperado por lo que espero que hablemos más de eso esta noche durante la cena –

– Esta bien, okaa-sama apenas organice todo, te confirmaré mi asistencia – la presidenta replicó sintiéndose repentinamente cansada. Hablar sobre este tipo de temas le absorbían la energía rápidamente.

Al ver por la ventana de la oficina divisó a lo lejos una figura familiar y frunció el ceño inmediatamente. Ese porte elegante y peligroso, esos ojos de esmeralda y su largo cabello plateado hicieron a Sachiko sentir como la sangre le hervía al recordar lo que le había contado Yumi el día anterior.

Sin pensarlo dos veces, salió como disparada de la oficina y, en rápidos pasos, atravesó el umbral de la puerta de entrada no sin antes advertir tanto a Yumi como a Shimako que no se acercaran a la puerta. A pocos metros de distancia, Hanazono Shizuma se deleitaba en ver las flores de cerezo caer, justo en la entrada del Yamayuri café.


– ¡Mierda! – exclamó Youko mientras revisaba sus correos encriptados, lo cual era la usanza del departamento de seguridad del conglomerado Ogasawara.

– Algo muy malo debió haber pasado para que uses la palabra que por la que más me regañas, Youko – replicó Sei mientras daba un giro a la derecha lo cual las encaminaba a la mansión Ogasawara.

– Shizuma está en la entrada del café y Sachiko acaba de salir a enfrentarla – de repente las manos de la abogada empezaron a temblar ligeramente.

– ¡Mierda! – la escritora sonrió nerviosa – bueno Youko, es hora que dejes que tu petite soeur enfrente sus demonios sola, igual los guardaespaldas están allá ¿no? –

– Por supuesto, pero… – intentó protestar, pero fue rápidamente interrumpida por su esposa.

– Pero nada Youko, ella es una Ogasawara – Sei detuvo el auto en un semáforo en rojo – y por tanto tiene muchas más influencias de las que tienes tu porque su apellido pesa tanto como el del mismo primer ministro en todos los ámbitos, incluso en los bajos fondos, no por nada ustedes son respetadas hasta entre los yakuza – la luz cambio a verde y la escritora aceleró – carajo, si son uno de los zaibatsu más influyentes en casi todo el globo –

– Yo sé Sei, pero siempre he estado ahí para asistir a Sachiko desde que la hice mi petite soeur – Youko frunció el ceño ligeramente ya que detestaba perder un argumento, pero ella sabía que su esposa tenía razón – pero pues sí, esta vez la dejaré que enfrente este demonio sola –

– Y qué sexy demonio – ante la mirada cargada de celos de su esposa, la escritora optó por sonreír y así alivianar la tensión de la conversación de minutos atrás – realmente Yumi-chan las sabe buscar hermosas y poderosas, mira que dos de los zaibatsu más poderosos e influyentes peleándose a la teacher, un honor peligroso –

– Demasiado, diría yo – la abogada suspiró para luego ver por la ventana – tengo fe en Sachiko así que la dejaré solucionar este encuentro de hoy, igual los guardaespaldas están en el lugar –

– Exacto, en dado caso, si hay pelea de gatas, ahí si la puedes ayudar sacándola de la cárcel – agregó Sei con una carcajada y Youko entornó los ojos para luego sonreír ligeramente al imaginarse a su petite soeur en dicha situación.


El zaibatsu, o conglomerados familiares estaban conformados por las familias más influyentes del país y su control se extendían en todos los ámbitos de la vida diaria de los japoneses. Las familias que los lideraban eran: los Hanazono, Hasekura, Shimazu, Mizuno y Ogasawara, estos últimos estaban íntimamente relacionados a tal punto que sus nexos databan de la época de los samuráis. Había otras familias con influencia, pero eran considerados descendientes de las cinco familias principales.

Sintiendo la presión del zaibatsu y el poder que escondía desde una tierna edad, Ogasawara Sachiko fue una niña tímida y callada que le costaba hablar con otros niños de su edad por lo que Sayako, su madre, optó en que cada vez que hubiese reunión entre los zaibatsu, la haría interactuar con los hijos de los otros miembros.

Una de esos niños era Hanazono Shizuma. Una pequeña y, en apariencia, frágil niña de ojos esmeralda y cabello plateado a la que Sachiko consideró como una pequeña callada pero adorable, pero aquello no podía distar más de la realidad.

En la presencia de adultos, la joven Shiizuma era tierna y delicada, pero cuando estaba sola con otros niños, se transformaba en una pequeña malintencionada. La joven Sachiko logró convencer a sus padres que la inscribieran en clases de pintura, caligrafía y hasta danza con el fin de hacer amigos cuando, en realidad, lo que quería era alejarse de lo perversa que era la joven heredera Hanazono, sobre todo después de aquel incidente que quedó sepultado en la memoria de la pequeña Sachiko.

Era una tarde soleada y la reunión del zaibatsu se había extendido más de la cuenta por lo que los pequeños herederos optaron por jugar a las escondidas, la única ausente ese día fue la pequeña Youko por encontrarse enferma. Por haber perdido en 'piedra, papel o tijera', Sachiko fue la designada a contar mientras los demás se escondían.

Después de contar hasta llegar a cincuenta, la pequeña Ogasawara empezó a buscar a los demás niños. Cinco minutos más tarde, ya había encontrado a casi todos menos a dos, Shizuma y la única heredera del emergente zaibatsu, Shimazu Yoshino lo cual preocupó a la joven Ogasawara ya que la pequeña era bastante frágil al haber nacido con una condición cardiaca bastante delicada por lo que su prima mayor, Hasekura Rei, siempre estaba al pendiente de ella.

Rei, quien decidió ayudar a la joven Ogasawara por estar preocupada por su prima, fue a buscarlas al lado norte de la mansión mientras Sachiko se dirigió al lado sur. Fue allí, en lo alto de un árbol de cerezos que vio como ciertas ramas se movían de manera poco natural.

Yoshino-chan ya te vi, baja por favor mintió la pequeña Ogasawara ya que solo sospechaba que se encontraba allí pero su instinto le decía que no estaba equivocada. El fuerte sonido de una rama hizo que Sachiko levantara la vista y allí vio como la joven Hanazono empujó a la pequeña Yoshino que se golpeó contra una rama y cayó al suelo sobre una alfombra de pétalos de cerezo.

Instantes después, Shizuma saltó entre las ramas, se dejó caer y, pretendiendo resbalarse, el peso de su cuerpo recayó encima de la pequeña Yoshino cuando esta intentaba levantarse golpeándole la rodilla y un sonoro crack fue escuchado que fue acompañado, segundos después, con el grito de dolor de Yoshino.

Siendo una niña que había, prácticamente, vivido en hospitales, la heredera de los Shimazu creció bajo estricta supervisión médica y además de su condición cardiaca, la pequeña era de estructura frágil por lo que no era extraño que se lastimara con facilidad, pero la joven Hanazono decidió llevarlo al extremo al levantarse y, en medio de risas macabras, pisar la pierna que se había lastimado la pequeña heredera de los Shimazu.

Una horrorizada Sachiko decidió intervenir, pero, la en apariencia frágil Shizuma, la empujó fuertemente y la heredera Ogasawara cayó al piso y se lastimó la frente con una raíz del árbol de cerezos que estaba escondida bajo la alfombra de rosáceos pétalos y, un hilillo de sangre empezó a bajar de su ceja derecha.

Para ser una Ogasawara, eres una pobre debilucha, Sacchan se burló Shizuma y le pisó la mano derecha mientras se agachaba y recogía una puntiaguda roca del suelo.

Afortunadamente, Rei llegó a su auxilio. Sintiendo que algo había salido mal cuando Sachiko no volvió al sitio que habían acordado, la heredera Hasekura decidió ir a ver qué había pasado con la pequeña Ogasawara y su corazonada no pudo ser más acertada.

Tomando una pequeña rama que estaba en el piso a modo de espada, Rei se plantó encarando a Shizuma mientras usaba una posición defensiva en sus clases de kendo. Con una risa maniaca y los ojos teñidos de un rojo intenso, Shizuma hizo caso omiso y le lanzó una piedra al rostro de Rei que no fue lo suficientemente rápida y le rasgó un pómulo.

Perdiendo la paciencia, la pequeña Hasekura usó su improvisada espada y golpeó un costado de Shizuma que se quejó momentáneamente para luego intentar atacar a Rei nuevamente que, en un rápido movimiento, golpeó la sien de Shizuma, noqueándola en el acto. Cabe destacar que Rei era una prodigiosa estudiante de kendo desde hacía más de un año.

Volteando hacia Sachiko, la joven Hasekura se acercó, la ayudó a levantarse y le agradeció a la pequeña Ogasawara por tratar de proteger a su prima. Desde ese momento ambas se volverían amigas, para satisfacción de Sayako.

Instantes después, los guardaespaldas de los Hanazono y Ogasawara llegaron, se llevaron a Yoshino a la casa principal y llamaron a los médicos de la familia para que la atendieran.

Una llorosa Shizuma acusó a Rei y Sachiko de haberla lastimado sin razón y la mamá de la joven Hanazono le creyó a pesar de las protestas de las dos jóvenes herederas.

Mientras los adultos discutían, la pequeña, cuyos ojos habían retornado a su esmeralda habitual, agarró una rama cercana y arrancó varias flores de cerezo antes de deshojarlas y pisar los caídos pétalos mientras sonreía con placer, imagen que quedó grabada en lo más profundo de la mente de Sachiko.

Las matriarcas Ogasawara y Hasekura se llevaron a sus hijas y las regañaron severamente, pero Rei no se despegó un momento de Sachiko y las niñas, tomadas de la mano, aguantaron las duras reprimendas de sus madres que, en el fondo, sabían que algo no estaba bien ya que aquel comportamiento agresivo no era natural en Rei ni, mucho menos, en Sachiko.

Los patriarcas se volvieron a reunir y el padre de Shizuma, Hanazono Shiro, que si tenía sospechas del comportamiento agresivo de su hija, pidió disculpas al consejo del zaibatsu y comunicó su decisión de internar a su única heredera, ya que su esposa estaba embarazada del futuro hermano o hermana de Shizuma, en un internado en Europa donde iba a estudiar sus primeros años de escuela para volver solo a cursar secundaria en St. Miator ya que la institución ofrecía educación solo esos años y era una tradición familiar que no se había alterado en el último siglo, la mitad del tiempo que tenia de fundado el prestigioso colegio.

Y fue justo allí cuando Sachiko logró alejarse de Hanazono Shizuma y convenció a sus padres de que la manera más razonable de acercarse y hacer amigos era a través de actividades compartidas por lo que también recibió clases de kendo y defensa personal entre otras actividades un poco más 'de señoritas'.

Tanto Sachiko como Rei y Yoshino fueron a terapia para intentar borrar esos recuerdos y hacerles creer que eran parte de un sueño y así evitar implantar un sentimiento de miedo ante la adversidad ya que aquello iba en contra de la filosofía de las familias del zaibatsu en donde sus herederos debían mostrar autocontrol, serenidad y valentía ante cualquier situación.


Shizuma tomó unas flores de una rama que sobresalía del cerezo y las deshojó con deleite y siguió con su mirada hasta que los delicados pétalos tocaron el piso para pisarlos con fuerza mientras sus ojos se cubrían de un ligero carmesí y su sonrisa se volvía más siniestra.

– Hanazono-san, esta sí que es una sorpresa inesperada – espetó Sachiko entre dientes con furia contenida cuando ese pequeño gesto de la zorra de plata le hizo recordar lo que el terapeuta de la familia había clasificado como parte de lo onírico.

– ¡Oh! Sacchan, tanto tiempo – comentó Shizuma con una sonrisa – pensé que no nos veríamos hasta que fueses la cabeza de los Ogasawara, pero como aún eres débil y no logras serlo – agregó la presidenta Hanazono con veneno.

Entonces todo fue cierto, no fue algo creado por mi imaginación. Yoshino si fue lastimada por Shizuma y Rei nos salvó, pensó la presidenta mientras la de cabellos plateados levantó una ceja fingiendo sorpresa.

– De hecho, Hanazono-san la reunión de los zaibatsu es en un mes y medio – respondió Sachiko dando varios pasos adelante, irradiando seguridad – y yo asistiré como cabeza de la familia Ogasawara, con todo el poder que ello implica –

– ¡Por fin! Pensé que no iba a ver el día en que fueses la jefa absoluta de los Ogasawara, Sacchan – Shizuma sonrió con inocencia y Sachiko levantó una ceja con desconfianza.

– Por favor deje de llamarme así, Hanazono-san – espetó la presidenta con irritación.

– ¡Oh! hasta que sacaste las pequeñas garritas, Sacchan – comentó Shizuma mientras se aproximaba con seguros pasos – me imagino que esa actitud mandona es lo que le gusta a mi Yumi, ya que eso le encanta de mí –

No menos de un segundo después, el sonido de una sonora bofetada fue escuchado y Shizuma se tambaleó ligeramente – Jamás te atrevas a pronunciar su nombre de nuevo, Hanazono-san – la presidenta logró registrar a tiempo el rápido movimiento de Shizuma y la mano de la de cabellos plateados jamás alcanzó la mejilla de Sachiko, quien apretó su muñeca con fuerza a lo que Shizuma gimió ligeramente para luego reír de manera siniestra.

– No sabía que disfrutabas del amor duro Sacchan – los ojos de Shizuma se tiñeron de rojo levemente – te puedo dar algunas lecciones si gustas – esta vez la zorra de plata fue más rápida y Sachiko apenas tuvo tiempo de reaccionar, pero su labio se rasgó ligeramente ante la agresión de Shizuma.

La presidenta recordó todo lo que había sido testigo con Yumi, el miedo a acercarse a la gente, las constantes pesadillas y todo lo que ha hecho que la teacher fuese una persona temerosa gracias a Shizuma y la visión de la presidenta se tornó roja.

Al ver como la zorra de plata se acercaba a golpearla, en tres rápidos movimientos, la presidenta esperó a la de cabellos plateados y la lanzó al piso.

Ogasawara Sachiko era una persona de temer en los negocios, pero también lo era a nivel personal, no por nada había sido entrenada para ser excelente en lo profesional sino también, secretamente, en artes marciales con lo cual había logrado mantener la serenidad hasta en los momentos más críticos.

La presidenta se inclinó frente a una aun sorprendida Shizuma que apenas lograba incorporarse y le susurró al oído – primero, no me llames con ese sobrenombre que aborrezco y segundo, te acercas a los que amo, y eso incluye a Yumi, y no habrá lugar donde te puedas esconder y yo no te consiga y te haga pagar, Hanazono-san – son una sonrisa de satisfacción, Sachiko le extendió la mano y la ayudó a levantarse mientras veía por el rabillo del ojo como tanto sus guardaespaldas como los de Shizuma venían a controlar la situación.

– Espero que tengas con qué respaldar esas palabras, Sacchan – Shizuma agregó con una sonrisa – mira que yo no soy de tomar bien las amenazas –

– Jiro-san, por favor escolte a Hanazono-san que ya se va a retirar – ordenó Sachiko a su jefe de guardaespaldas y este hizo una reverencia respetuosa y los hombres a su cargo se acercaron a los de Shizuma que, al verse superados en número, se acercaron a la de cabellos plateados que con un gesto los hizo mover mientras ella le dirigió una ultima mirada retadora a Sachiko.

– Nos vemos en la reunión del zaibatsu, Sacchan – sin más, la zorra de plata se retiró con su séquito y Sachiko respiró profundo para tratar de calmarse. La repentina adrenalina que sintió mientras estuvo en presencia de Shizuma se había esfumado y sus manos empezaron a temblar ligeramente.

Después de calmarse un poco, la presidenta entró al café nuevamente y fue recibida por un abrazo de parte de Yumi y ambas permanecieron en la misma posición por largo rato hasta que fue la teacher quien dio un paso atrás.

– Gracias Sachiko – la teacher susurró suavemente mientras tomaba las manos de la presidenta entre las suyas y las besó tiernamente.

– No hay nada que agradecer Yumi, yo dije que te iba a proteger y yo siempre cumplo mi palabra – Sachiko besó tiernamente a la teacher – todo va a estar bien, ya verás –.

Después de compartir un rato más con Shimako, Sachiko y Yumi decidieron volver al apto de la presidenta para pasar el resto de la tarde juntas ya que después iban a buscar a los gemelos a casa de su onee-sama.

La presidenta tomó la decisión de pasar la noche en el apartamento junto a sus hijos y la teacher ya que, gracias a la presencia de Shizuma, Sachiko quería estar lo mas cercana a Yumi con el fin de mantenerla protegida y segura.

Adicionalmente, la presidenta llamó para cancelar su asistencia a la cena con sus padres hasta la siguiente semana por los mismos motivos. Y, por primera vez en su vida, Ogasawara Sachiko autorizó vigilancia para ella, sus gemelos y Yumi, sin saber que ya su onee-sama se le había adelantado.


De manera inexorable el lunes llegó y la rutina volvió a ser la norma. Sei junto con su esposa llevaron a sus hijas al colegio en donde se encontraron con Eriko, Rei y Yoshino que también llevaban a sus hijas.

Después de dejar a Kosuke en Hanadera, Ogasawara Mio se bajó del auto de la mano de Yumi para, inmediatamente después, tomar la mano de su madre y así entrar al colegio para luego despedirse y sonrojarse cuando Saki Satou-Mizuno la tomó de la mano para llevarla a su salón, a lo que Sei sonrió orgullosa de su pequeña.

Luego de entablar conversación por un rato, cada rosa entró a su auto y se dirigieron a sus trabajos, con la excepción de Sachiko y la teacher ya que la presidenta canceló todas sus juntas de la mañana para pasarla con Yumi.


Después de haber tenido una segunda reunión con la familia extendida de las rosas para desayunar, el Yamayuri café estaba en la hora donde la afluencia de clientes era menor por lo que Shimako había seleccionado la misma para hacer las entrevistas para conocer a los potenciales empleados que concursaban por el puesto de chef pastelero.

Luego de haber entrevistado a cuatro personas, Shimako se sentía agotada. Afortunadamente, solo quedaba una ultima entrevista para terminar y hacer su selección que, hasta el momento, estaba algo reñida ya que todos los candidatos tenían buenas referencias.

– Shimako-sama, la última candidata está aquí, ¿la hago pasar? – Hibiki anunció y Shimako asintió con la cabeza mientras tomaba el currículo de dicha persona y sus ojos se abrieron inmensamente al momento de reconocer el nombre.

– Buen día, mi nombre es…– la suave voz se detuvo en el momento que vio quien la iba a entrevistar.

– Nijou Noriko-san, un placer verte de nuevo – agregó Shimako con un ligero sonrojo.

– Toudo Shimako-san, que inesperada sorpresa – la chef de ojos de ébano comentó con cierto nerviosismo.

– Es increíble que una de las chefs de postres más reconocidas quiera venir a trabajar para este humilde café – afirmó Shimako con una sonrisa que tenia matices nerviosos.

– ¿Puedo hablar honestamente? – preguntó la de ojos de ébano y la dueña del café simplemente asintió con la cabeza – pues verá, sucede que hace unos meses tuve una ruptura amorosa bastante difícil y por eso decidí alejarme de Kioto y venir a Tokio para tener un nuevo comienzo, casualmente ese día del restaurante estaba cubriendo a una excompañera de clases que estaba enferma pero que vuelve al trabajo en unos días por lo que apliqué aquí porque me encantó el ambiente de hogar que me encontré aquí ya que creo que uno debe trabajar donde se sienta a gusto y eso creo haber encontrado aquí aunque la decisión no depende de mí…–

– Nijou-san – interrumpió Shimako y la chef se quedó calleada momentáneamente – bienvenida a Yamayuri café, esperemos que podamos trabajar bien juntas –

– Llámame Noriko, Toudo-san – la chef hizo una respetuosa reverencia.

– Solo si me llamas Shimako, Noriko – sonrió la dueña del café y la de ojos de ébano sintió como las hojas de cerezo que caían del árbol que cobijaba parte del café, se detenían en el aire y fue allí, en ese momento en el que el tiempo se detuvo por unos instantes, que Noriko empezó a creer que el amor a primera, segunda y tercera vista si existía.

Sin saberlo, la dueña del café sentía exactamente lo mismo. Era como cuando se viaja por todo el mundo buscando el significado de la vida y llega ese momento de detenerse y decir: he llegado a casa y Shimako, que tanto había andado errante por el mundo, por fin podía afirmar que en Noriko había encontrado esa sensación de hogar que tanto le había sido esquiva.


N/A: Es interesante como el amor actua de manera misteriosa en esta historia, ojala todos pudiesemos conseguir el amor como Shimako, seria hermoso, no creen?. Espero les haya gustado el capitulo y me lo hagan saber en un comentario, hasta el proximo capitulo.