A/N: Hola, he vuelto. Disculpen la demora pero mi laptop se dañó y me tocó escribir en la odicina en los pocos ratos libres que tenia. Ya estoy trabajando en el siguiente capítulo asi que el próximo deberia salir pronto.

Guest: siempre trato que mis historias tengan pocos cabos sueltos por eso me encanta explicar todo con detalle. Gracias por leerme.

Thestral212: Quizas eres la mas privilegiada de todos quien me leen ya que tienes un contacto directo conmigo y pues me hace feliz que sigas esta historia con tanto empeño. Las peleas entre Sachiko y Shizuma son tal cual sayayin XD. Gracias por leerme.

Noeliaf87: Aqui va el siguiente capítulo :)

Alu19: gracias por leerme :)

Gg: Esta vez no quise hacer un personaje original para la antagonista sino usar a alguien que tiene potencial de ser una sociopata en potencia como lo es Shizuma, que bueno que te gustó :)

Gh: graciaspor el apoyo

Este capítulo es algo ligero y hasta gracioso. Eso quiere decir que el próximo quizássea intenso,quien sabe.

Enjoy!


14.- Efecto invernadero


Después de interminables reuniones de trabajo, Ogasawara Sachiko se sentía agotada. El estar todo el día ocupada sin un minuto de descanso la puso de mal humor por lo que la presidenta optó por tomar un ligero receso e intentó escapar de su oficina para ver a Yumi. Al salir de la misma, se topó de frente con su esposo.

– Sachiko, tenemos que hablar – la abordó el apuesto presidente.

– Estuvimos hablando todo el día, Suguru – la de ojos azules respiró profundo para calmarse y no estallar. Definitivamente estas jornadas de largas horas en la oficina la irritaban en demasía – lo que sea que me tengas que decir, ¿no pude esperar? –

Estuvimos hablando en reuniones, Sachiko – Suguru la miró con ligera molestia – de lo que tenemos que conversar es sobre algo referente a nuestra vida privada – lo último lo susurro para que solo la presidenta lo escuchara, a lo que esta levantó la ceja extrañada.

– ¿Oh? Eso es nuevo – comentó con sorna Sachiko antes de dar media vuelta y abrir la puerta de su oficina para entrar de nuevo, seguida por su esposo – ¿Podrías ser breve? me gustaría ir a merendar con Mio antes de que se vaya a clases de piano – agregó la presidenta con algo de irritación, los momentos que compartía con sus hijos y la teacher eran sagrados para ella ya que, sin importar que tan horrible haya sido su día, el mero hecho de estar con los gemelos y Yumi la llenaba de dicha.

– Quiero el divorcio, Sachiko – Suguru espetó con arrogancia. La presidenta lo estudio por algunos segundos en silencio. Instantes después, sacó una carpeta de una de las gavetas con llave de su escritorio y la colocó suavemente en frente de Suguru.

– Por mí no hay problema, es más – Sachiko abrió la carpeta y los papeles de anulación de su matrimonio con Suguru fueron revelados, a lo que el presidente abrió los ojos sorprendido – si firmas en este instante, el divorcio será efectivo en cuarenta y ocho horas – la presidenta sonrió satisfecha al ver la cara descompuesta que tenía Suguru – pero recuerda que, de acuerdo a nuestro acuerdo prenupcial, si el divorcio ocurre antes de que las clausulas se cumplan, pierdes todo. Por lo que te pregunto ¿Estás dispuesto a sacrificar todo por lo que hemos trabajado todos estos años por tu noviecito? –

– ¿Cómo sa…? No me digas que me has estado siguiendo Sachiko, eso es algo bajo hasta para ti – agregó Suguru con sarcasmo.

– No realmente, creo que se te olvida quien está al frente de la seguridad del conglomerado – comentó la presidenta en tono indiferente.

– Youko-sama no conoce limites, por lo que veo – agregó el apuesto presidente mientras leía los documentos – me imagino que ya sabes la identidad de mi pareja, Sachiko –

– Por supuesto – la elegante presidenta comentó con una sonrisa mientras extraía una fotografía de un compartimiento secreto de su escritorio y la colocaba sutilmente en frente de su esposo – tienes gustos interesantes, debo agregar –.

– Tan interesantes como los tuyos – el hombre comentó con una sonrisa – respóndeme algo, ¿te hace feliz? –

– Mucho más de lo que cualquiera se pudiese imaginar – los ojos de Sachiko brillaron con ilusión y su rostro se adornó con una amplia sonrisa – honestamente Suguru, ¿Por qué no esperas hasta después del cumpleaños de los gemelos? Ya solo faltan unos días y eso nos ahorraría parte del inevitable escándalo que se avecina –

– Está bien, Sachiko – replicó Suguru mientras se recostaba en la silla y suspiró largamente – lo voy a firmar de una vez, pero introduciremos el divorcio después del cumpleaños de los gemelos y así todos quedamos en paz ya que igual debemos seguir trabajando juntos – después de firmar cuidadosamente, el presidente cerró la carpeta y se la devolvió a Sachiko que se levantó y la guardó en su caja fuerte.

– Ahora si me disculpas, quiero ir a compartir con Mio antes de que se retire – Sachiko se dirigió lentamente hasta la puerta seguida por Suguru.

– Y con la teacher, ¿no? – el presidente bromeó y Sachiko se sonrojó ligeramente para luego voltear y agregar con aire presuntuoso, buscando que la presidenta se sintiera intimidada o apenada.

– ¡Por supuesto! – respondió Sachiko con orgullo y, sin más, se dirigió a los ascensores.


– Y con esto terminamos por hoy, Mio-chan – Yumi agregó con una sonrisa que se amplió cuando la pequeña Ogasawara se abalanzó hacia ella y le abrazó las piernas.

– Gracias mamá Yumi – la niña susurró y la teacher se agachó para abrazarla, así las encontró Sachiko cuando se recostó en el umbral de la puerta.

– Buenas tardes, ¿interrumpo algo? – la presidenta comentó con una sonrisa mientras colocaba la merienda en la mesa. Ni siquiera un minuto después, apareció una asistente de Youko con una bandeja con leche para Mio y té para Yumi y Sachiko.

– Para nada, Sachiko – respondió la teacher mientras le daba una galleta de nueces con queso crema a la pequeña heredera que seguía abrazada a su madre – que bueno que cuentas con algo de tiempo para visitarnos, ya Mio-chan te extrañaba –

– ¿Es cierto eso, Mio-chan? – La presidenta sentó a su hija en sus piernas y la abrazó suavemente.

– Si, mami, pero mamá Yumi también te ha extrañado ya que a cada rato miraba hacia la puerta a ver sí venias – comentó la niña antes de tomar un trago de su vaso de leche. La teacher miró hacia otro lado con la cara carmesí y Sachiko soltó una suave carcajada que atrajo la atención de la teacher que se sonrojó aún más.

– ¡Tan lindas las tortolitas! – agregó una voz desde la puerta y Sachiko frunció el ceño ligeramente.

¡Es como si todo el mundo quisiera meterse en mis asuntos!, pensó la presidenta ligeramente irritada mientras Mio se bajó de su regazo para ir a saludar a Saki que venía de la mano de Sei para su clase de inglés con la teacher.

Mientras las niñas se saludaban, Sei se acercó y se sentó al lado de Yumi, tomó una galleta y se sirvió té – entonces, ¿Cuándo es la boda? – la teacher se ahogó con la galleta que estaba masticando y empezó a toser mientras Sachiko tuvo que pasar un largo trago de té para evitar escupirlo, ya que aquello no era digno de damas de sociedad.

– !Sei-sama! – Yumi exclamó luego que tomó abundante té para pasar el trozo de galleta que la había ahogado gracias al comentario de la rubia escritora.

– Es que tanto amor les sienta bien – Sei comentó antes de mordisquear la galleta que tenía en la mano izquierda mientras que, con la derecha, tomaba otra – Yumi-chan se ve más relajada rodeada de adultos y tú te ves menos como un robot y más como una más de los mortales todos, Sachiko – la rubia agregó con una sonrisa antes de comerse la segunda galleta en dos mordiscos, la escritora tenía una gran debilidad por las galletas que su petite soeur vendía en el Yamayuri café.

Una cosa que Sei tenía muy clara era su habilidad para hacer que Sachiko se sintiera apenada y le diera la razón, pero esta vez, la presidenta se armó de valor y, luego de respirar profundamente, tomó la mano de una sorprendida teacher y encaró a la rubia con una sonrisa arrogante – pues humana o no, yo quiero estar con Yumi y no tengo miedo de admitirlo –. La rubia se suspiró y se acercó al oído de la presidenta.

– Eso está muy bien y de verdad espero que no la trates mal Sachiko porque Youko quiere mucho a Yumi-chan y sabes cómo es de sobreprotectora con los que quiere – la presidenta recordó un incidente cuando Mio tenía cuatro años y Saki cinco.

Una tarde, las niñas estaban en el parque con una de las nanas y se separaron de sus hermanos jugando al escondite. De la nada, dos hombres trataron de secuestrarlas y gracias a Saki que gritó asustada, los de seguridad del conglomerado pudieron localizarlas y prevenir el secuestro.

Fue realmente difícil hacer que Youko no los mandara a asesinar por atreverse a secuestrar a su hija y sobrina y, gracias a Sei, la abogada se calmó, pero se aseguró que los hombres obtuvieran una pena alta y dos años después, los secuestradores seguían purgando parte de los veinticinco años de prisión que les fueron otorgados.

– Lo tendré en cuenta, Sei-san – susurró la presidenta para luego reincorporarse y terminar su té. Una vibración en el bolsillo interno de su chaqueta le alertó que el chofer de Mio había llegado por lo que se despidió de Sei y Yumi para acompañar a su hija a donde el chofer la estaba esperando a lo que Saki decidió unirse.

Ahora solas, Yumi se sentía apenada ante las demostraciones de afecto que Sachiko había tenido y Sei no podía estar más divertida.

– Dime, Yumi-chan ¿para cuándo es la boda? – la escritora preguntó antes de soltar una carcajada.

– Creo que una boda es algo apresurado, ya que apenas nos estamos conociendo, Sei-sama – agregó la teacher antes de tomar de su té.

– Ah, ¿sí? No sabía que conocerse era empezar por dormir jufhmp…– la frase fue interrumpida por una mano sobre la boca de la escritora, era Youko que había entrado sin avisar.

– Espero que mi esposa no se esté portando de manera impertinente contigo, Yumi-chan – la abogada agregó en un tono peligrosamente dulce e, inmediatamente, Sei supo que estaba en problemas.

– No realmente, Youko-san – la teacher defendió a la rubia – simplemente está siendo tan incisiva como siempre –

– Youko, tu sabes que yo quiero lo mejor para tu hermanita y para Yumi-chan – la rubia enfatizó pretendiendo inocencia y la abogada entornó los ojos ligeramente.

– Eso espero, anata – aseveró Youko y Sei le lanzó un beso al aire, haciendo que el ambiente perdiera su tenso carácter.

– Pero ya en serio, Yumi-chan – la abogada se sentó elegantemente al lado de su esposa e hizo una pausa mientras servía una taza de té y lo probaba para ver si satisfacía sus gustos mientras la escritora y la teacher estaban a la expectativa de sus próximas palabras – ¿para cuándo es la boda? Mira que hay mucho que planificar para esa solemne unión – Sei no pudo evitar soltar una carcajada al ver la seria actitud de su esposa, que era cuando más le gustaba bromear.

– ¿Usted también, Youko-san? No puedo creerlo – la teacher exclamó en un tono excesivamente dramático para luego reírse junto con la abogada y su rubia esposa.


Después de despedir a su hija, Sachiko tomó la mano de la pequeña Saki y se dirigió a los ascensores. Un suave ping les indicó la llegada del mismo y tanto la presidenta como la pequeña heredera del zaibatsu Mizuno ingresaron y se dirigieron al penúltimo piso para que Saki recibiera su clase con la teacher.

Un suave jalón a la manga de su chaqueta hizo que la presidenta bajara la mirada – ¿Qué sucede Saki-chan? –

– Tía Sachiko-sama, necesito hablar algo muy importante con usted – musitó en tono serio la pequeña de cabellos oscuros lucía pensativa, pero mantuvo la mirada ante la curiosidad con la que la observaba Sachiko.

¿Sachiko-sama?, es la primera vez que Saki-chan se refiere a mí con tanta formalidad ya que ella siempre me dice tía Sachiko-san o chan, pensó una algo contrariada presidenta mientras observaba como las pequeñas manos de Saki temblaban ligeramente, denotando cierto nerviosismo.

– ¿Sobre qué será, Saki-chan? – Sachiko preguntó con una cálida sonrisa. La pequeña miró hacia todos lados y, al cerciorarse que las últimas personas habían abandonado el ascensor y ahora seguían ascendiendo las dos solas, sus serios ojos grises se enfocaron en los azules de la presidenta.

– Quiero que seas la primera en saber que, cuando sea grande, me voy a casar con Mio-chan, tía Sachiko-sama – con el rostro encendido, la pequeña heredera del zaibatsu Mizuno hizo una respetuosa reverencia que coincidió con la llegada al piso en el que deberían salir del ascensor.

Apenas se abrieron las puertas, Saki salió presurosa seguida por una aun sorprendida Sachiko que no sabía qué decir ante lo inesperado de dicha confesión.


Al entrar nuevamente al salón, Yumi se levantó y se preparó para empezar su clase con la pequeña Saki, mientras Sei y Youko se retiraron a la oficina de la abogada, seguidas por una aun callada Sachiko. Después de varios minutos de silencio en los que el matrimonio Satou-Mizuno usaron para bromear entre ellas, los añiles ojos de Sachiko se enfocaron en su abogada.

– Onee-sama – el pálido rostro de la presidenta llamó la atención de Youko que frunció el ceño ligeramente al ver el aire de preocupación que plagaban los ojos de su petite soeur.

– ¿Si, Sachiko? ¿Ocurre algo? – preguntó presurosa la abogada y Sei optó por permanecer callada para ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Una ligera seña de su esposa le indicó que se retirara, pero Sachiko la tomó por el antebrazo y negó con la cabeza a manera de que la rubia escritora entendiera que no había necesidad de aquello.

– Es sobre…– Sachiko respiró y exhaló profundamente antes de continuar – Saki-chan – la escritora y la abogada intercambiaron miradas confundidas y, pacientemente, esperaron hasta que la presidenta estuviese preparada para explicar el porqué de su preocupación.

– Lo que pasa onee-sama es que cuando regresábamos de dejar a Mio-chan con el chofer, Saki-chan me encaró de manera muy seria y formal para decirme que…– la presidenta rozó el puente de su nariz con sus delicados dedos antes de continuar – cuando sea grande se va a casar con mi hija –.

Los oscuros ojos de Youko por poco no se salen de sus orbitas y Sei solo suspiró divertida.

– ¿Qué ella dijo qué? – la abogada se sonrojó de tal manera que su esposa pensó que se iba a desmayar de la pena.

– Bien por Saki-chan, saber a tan tierna edad lo que quiere, realmente está varios pasos adelante de todas nosotras – comentó divertida la escritora – ¿Cómo te hace sentir esto, Sachiko? –

– No trates de jugar a la psicóloga conmigo, Sei-san – Sachiko entornó los ojos mientras cruzaba los brazos.

– La gente parece olvidar que tengo una maestría en comportamiento humano – protestó la escritora en tono dramático y burlón.

– Sei, basta – le advirtió Youko al ver el estado de confusión de su petite soeur – Sachiko, lo que dijo Saki-chan no es motivo para alarmarse, recuerda que es solo una niña –

– Youko, yo no estaría tan segura de que sea una ilusión pasajera – el rostro de Sei se tornó serio – Saki-chan adora a Mio-chan y, si se da una relación entre ellas, lo mejor que podemos hacer es apoyarlas, pero todo a su debido tiempo –

– Aunque me cueste admitirlo, Sei-san tiene razón – Sachiko razonó en voz alta – es solo que no todos los días una niña de primaria declara sus intenciones con mi hija – la presidenta sonrió al escuchar las risas de su onee-sama y su esposa.

– No es cualquier niña de primaria, Sachiko – la escritora enfatizó en un tono más simpático – es el mejor partido que Mio-chan podría tener, esas dos juntas podrían dominar el mundo, estoy muy segura de eso – Sei levantó los brazos para reafirmar su punto y la presidenta junto con la abogara se rieron.

El teléfono de Sachiko vibró nuevamente y, al revisar sus mensajes, el calendario del celular le recordó que tenía una nueva reunión en diez minutos por lo que se excusó y se encaminó a la sala de juntas del área presidencial, donde se tenían las reuniones más importantes.

Por su parte, Youko le comunicó que llegaría unos minutos más tarde ya que su secretaria estaba terminando de imprimir el resto de los documentos que iban a necesitar.

Luego de cerciorarse que Sachiko había abandonado el piso, Sei no pudo evitar soltar una sonora carcajada.

– Dime que no tuviste nada que ver con esto, anata – interrogó la abogada a su sonriente esposa,

– Aunque quisiera admitirlo, honestamente no tengo nada que ver – Sei replicó mientras se limpiaba las lágrimas de sus grisáceos ojos – pero hay que reconocer que Saki-chan es más valiente que nosotras dos juntas porque hay que tener valor para enfrentarse a la presidenta del conglomerado más importante y decirle que se va a casar con su linda hijita que aún está en la primaria –

– Definitivamente tiene a quien salir así de inquieta, al menos Sachiko lo tomó bien, además, nadie sabe que pasará en el futuro –

– O si a Mio-chan le gusta nuestra hija – Sei agregó en tono pensativo – aunque, por la forma como se sonroja cuando Saki-chan la toma de la mano, yo diría que si – la sonrisa de la escritora se incrementó – y eso quiere decir que voy a ganar la apuesta si Saki-chan y Mio-chan empiezan una relación –

– Ya veremos, anata ya que aún falta para eso – la abogada replicó con una sonrisa. Instantes después, la puerta de su oficina se abrió y su secretaria le entregó los documentos que iba a necesitar para la reunión indicando así el fin de la visita de Sei que optó por quedarse en la oficina de su esposa esperando a que Saki terminara su clase con la teacher.


La junta que Sachiko y Youko tenían era la conclusión del plan que la abogada había diseñado para debilitar el poder del conglomerado liderado por Hanazono Shizuma. Todas las personas que estaban en la sala de juntas presidencial, eran los representantes de todas las empresas que, en meses, se habían encargado de adquirir la mayor cantidad de acciones posibles en las diferentes ramas que el conglomerado Hanazono tenía negocios.

El propósito era simple, hacer que las empresas de Shizuma tuviesen un descalabro económico, de modo que su atención se enfocara en tratar de salvar su imperio y dejara de lado el acoso hacia Yumi.

De no funcionar, Sachiko estaba preparando todo para llevar el conglomerado Hanazono a la ruina con la colaboración de los demás zaibatsu. Lamentablemente, Hanazono Shizuma se había hecho de muchos enemigos poderosos y que, además, trabajaban bien juntos.

– Espero que esta reunión informal del zaibatsu ayude a un mejor entendimiento entre las partes ya que nuestra sesión formal será en un mes cuando todas las nuevas cabezas de las familias del zaibatsu sean juramentadas de manera oficial – Sachiko agregó mientras los demás miembros asentían con la cabeza.

– La situación con el zaibatsu Hanazono se está volviendo insostenible ya que el mal manejo de sus operaciones internacionales y las sospechas de nexos con mafias asiáticas y de Europa del este nos está afectando a todos – Youko instó a que todos abrieran las carpetas que tenían al frente – por lo que se ha diseñado este plan que ya lleva varios meses en ejecución, para neutralizar las malas prácticas del conglomerado que lidera Shizuma-san –

La reunión duró menos de una hora, lo cual era algo inusual ya que normalmente los zaibatsu solían empezar sus sesiones en la mañana y terminar bien entrada la noche, pero esta era una reunión informal ya que no todos los miembros estaban presentes por razones obvias.

Al terminar, las esposas Hasekura Rei y Shimazu Yoshino, representantes de sus respectivos zaibatsu y amigas de las rosas rojas desde el colegio, optaron por llamar a la onee-sama de Rei, Torii Eriko para ir a cenar juntas en el café de Shimako después de la hora de cierre. Youko, por su parte, contactó a Sei y Sachiko decidió ir a recoger a Yumi y todas acordaron verse en una hora en Yamayuri Café.


Después de cenar, todas disfrutaron de unos deliciosos postres cuya delicadeza y sabor sorprendieron hasta la más escéptica. Luego de una ronda de elogios, Shimako presentó a la nueva chef pastelera del Yamayuri café, Nijou Noriko quien se comprometió a suministrar tanto el pastel como los diferentes platillos para el cumpleaños de los gemelos Ogasawara que sería en exactamente una semana.

Por su parte, Sei no podía estar más feliz de ver a su pequeña hermanita con una sonrisa sincera e ilusión en los ojos, al punto que optó por no bromear tanto a costillas de ella.

Luego de las respectivas despedidas, Shimako se quedó para limpiar antes de cerrar y Noriko optó por ayudarla. Después de que la chef terminó de organizar la cocina y la dueña del café terminó de barrer y limpiar las mesas, Noriko se dispuso a secar y guardar los platos.

Shimako entró a la cocina, y se acercó a ayudar a la chef. Cuando la última le pasó uno de los platos a la primera, los dedos de ambas se rozaron y el tiempo se detuvo lo suficiente para que ambas se miraran a los ojos y se perdieran en su propio mundo. El sonido de dicho plato estrellándose con el suelo fue lo único que registraron antes de que la burbuja de ensueño que habitaban explotara.

– Yo lo recojo, Shimako-san – alcanzó a musitar Noriko antes de dar media vuelta para buscar una escoba mientras la dueña del café empezó a recoger los pedazos más grandes para desecharlos en un cubo de basura cercano.

Uno de los fragmentos tenía una parte muy afilada y cortó la delicada piel de la palma de la mano de Shimako quien soltó el resto de los fragmentos que había recogido, alarmando a Noriko que acudió en su auxilio inmediatamente.

– ¿Estás bien, Shimako-san? La cortada no es muy profunda, menos mal – Noriko acercó una silla con su otra mano para que Shimako se sentara – voy a buscar el botiquín para curar la herida, por favor quédate quieta que yo me encargo de todo – en lo que a Shimako le pareció un par de fugaces segundos, la chef recogió el plato roto y volvió con el botiquín en sus manos.

– Unas manos tan delicadas no deberían ser lastimadas con nada más duro que los pétalos de una rosa recién cortada – susurró Noriko mientras desinfectaba la herida.

– Las rosas tienen espinas tan dolorosas como estar atrapada en un laberinto, Noriko – Shimako agregó con suave voz mientras veía como las mejillas de Noriko se teñían de un oscuro rosáceo.

– Jamás te perderás porque la luz de mi corazón te guía a través de las más oscuras sombras y, al final de ese camino… – agregó Noriko tal como si se tratara de un poema recitado directamente de sus corazones.

– Nuestras almas se encontrarán para no dejarse jamás – Shimako rozó la mejilla de la chef con la punta de sus dedos quien, a su vez, levantó la mirada para luego, lentamente, cerrar los ojos y acercarse a la dueña del café quien hizo lo mismo. Y fue allí que sus almas por fin se encontraron y sus corazones estallaron en dicha al compartir el primer beso del resto de sus vidas.


Sachiko llegó tarde a casa después de dejar a Yumi en la suya, y ya sus gemelos estaban dormidos. Después de un extremadamente largo día de trabajo, la presidenta apenas tuvo energía para cambiarse a sus pijamas y no supo mas de si.

A pesar de ser una persona que tenia sueño ligero desde que nacieron sus gemelos, por primera vez en su vida, las fuerzas le fallaron a la presidenta y no escuchó el teléfono que sonó hasta altas horas de la noche y que la presidenta jamás contestó.


N/A: Saki es la niña más adorable del mundo! (después de Mio, claro está). Me imagino que todas quedaron como Sachiko, verdad?. Espero les haya gustado éste capítulo ligero. Esperemos que nos trae la musa en el próximo, espero sus comentarios y muchísimas gracias por leerme.