Shinonome se había quedado dormida durante el viaje a Tokio, por lo que no sabía cuanto tiempo había pasado, ya entonces escuchó el altavoz.
- Próxima parada, Tokio. – Aquello la despertó, frotando sus ojos, vio a través del paisaje que ya se observaba edificios.
- (Así que llegué… un paso más cerca de encontrarlo… no puedo acobardarme, ya llegué demasiado lejos, iré donde se encuentra y le diré lo que siento.)
El tren se detuvo en aquel momento, ya una vez la peliazul bajó, vio la estación y entonces subió hasta la entrada, viendo como mucha gente se paseaba.
- Si hay mucha gente en Tokio… lo que esperaba… ahora… ¿Dónde encontraré a Shimada-san?
Sin un rumbo fijo, Shinonome empezó a caminar para al menos ubicarse, Tokio era una ciudad grande por lo que no sería algo sencillo. En el camino vio muchas cosas nuevas para ellas pero seguía sin saber por dónde ir.
- Ahora… ¿Dónde voy? – Se preguntó viendo el sitio donde estaba, edificios grandes, letreros luminosos y gente vestida como maids. - ¿Akihabara? No pude haber ido muy lejos, además esos trajes… que indecente.
- ¡Umi-chan!
- ¿Eh? – Una mano la sujetó y una chica totalmente desconocida la estaba arrastrando.
- Ahí estás Umi-chan, dije que debíamos encontrarnos frente al Animate.
- E-Espera, no sé de quien hablas pero… - Shinonome no pudo excusarse al ser arrastrada contra su voluntad, al llegar estaba un grupo de chicas que nunca antes había visto en su vida.
- Ey, ya llegué y traje a Umi-chan conmigo.
- ya dije que no soy quien crees que soy. – Expresó ella con enojo.
- Esto… Honoka-chan, creo que te equivocaste de persona. – Expresó una chica de cabello grisáceo largo.
- ¿Eh? No puede ser, solo mira, igual tiene cabello largo azul y ojos morados, e incluso tiene la misma expresión gruñona.
- A quien llamas gruñona… - Una vena apareció en su frente.
- Honoka, pueden ser iguales pero obviamente ella es otra persona. – Comentó una chica de cabello negro y coletas.
- … ¿Ups? – Se rascó la nuca.
- Lamento lo sucedido, nuestra amiga te confundió con alguien más. – Se disculpó una rubia de aquel grupo.
- No importa… apenas llegué a esta ciudad en busca de alguien pero no sé dónde pueda encontrarlo.
- ¿Buscas a alguien? Podríamos ayudar. – Sugirió aquella pelinaranja. – Esto… a modo de disculpa por haberte confundido con alguien.
- No importa… no sé si puedan encontrar a alguien de apellido Shimada.
- ¿Shimada? – La pelirroja pensó en algo en aquel momento. – Creo recordar que hay alguien con ese apellido hospitalizado en el hospital de mi familia. – Shinonome reaccionó ante aquello.
- ¿Puedes decirme donde es? – Pidió. Ya luego de que le dijeran la dirección, se movió hacia aquel sitio, no tardó mucho en llegar cuando vio el edificio. – Aquí es… hospital Nishikino.
Fue a la entrada, había gente pero no sabía cómo es que podría localizarlo, ya seguro estaría dentro de ser posible, al entrar fue a la recepción.
- Un placer ¿en qué podemos ayudarle?
- Esto… estoy buscando a Shimada ¿se encuentra disponible?
- ¿Shimada-san? Ahora mismo tiene visitas, si es un familiar, podría…
- Descuide, solo quiero que me diga la habitación, yo iré. – No hubo cuestionamiento ya cuando entonces la peliazul comenzó a moverse por los pasillos, pasaban las enfermeras, ya entonces empezó a los números de habitaciones. – Habitación 205… es esta.
Vio que la entrada estaba abierta, por lo que solo acechó en aquel momento, dentro estaba Takuto, quería hablarle pero no estaba solo.
- Madre ¿estás bien? – Preguntó el que parecía ser su padre.
- Si… no te preocupes, me recuperaré. – Sonrió la anciana que estaba recostada en la cama con un catéter en su mano. – Pronto volveré a casa.
- Si, volverás. – Obviamente sabía del poco tiempo que le quedaba, Takuto sonreía suavemente, aunque era una sonrisa triste, Shinonome pudo verlo desde ahí.
- (Shimada-san realmente está preocupado por su abuela… no creo que pueda hacer nada aquí…) – En ese momento ella se dio la vuelta para irse, lo que no sabía es que Takuto vio de reojo y reconoció su cabello.
- (¿Ryo-chan?) – Eso le sorprendió, miró a sus padres. – Vuelvo en un momento.
- Claro. – Le respondió su madre, así este salió de la habitación. Shinonome ya estaba por salir del hospital en aquel momento cuando…
- Ryo-chan.
- ¿Eh? – Volteó a ver con asombro, Takuto estaba frente a ella. – Shimada-san.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó, en eso ella se avergonzó.
- E-Esto… solo es que no me despedí adecuadamente, eso es todo. – Se cruzó de brazos, el peligris soltó una pequeña risa.
- Es bueno ver que sigas como siempre… a pesar de aquello… - Shinonome bajó la mirada, en aquel momento apretó el puño.
- Esto, quería hablar de algo, si podrías…
- Antes de eso ¿puedes esperar? Estaba visitando a mi abuela, no sé si después de aquello podremos hablar todo lo que quieras.
- … Está bien. – Shinonome aceptó, Takuto sonrió mientras volvía, quedando ella en la entrada, al principio estaba nerviosa por lo que diría pero al ver que no le dijo nada al respecto pudo relajarse. – (Ya tendré mi oportunidad… esta vez podré hacerlo…)
Una vez terminó la visita de Takuto, tuvo un pequeño momento duro en explicar a sus padres lo sucedido, al menos estos parecieron entender lo lejos que viajó ella y entonces fue aceptada a quedarse en su casa, por el momento ella estaba descansando cuando ya les avisaron para comer.
- Espero te guste. – Expresó la madre.
- Gracias. – Shinonome agradeció cuando ya empezaron a comer.
- Realmente fue una sorpresa que vinieras de lejos, Takuto tiene una chica muy valiosa. – En eso ella se sonrojó.
- Ryo-chan realmente se sentía triste sin mí.
- ¡E-Eso no es verdad! – Quería esconder su vergüenza.
- Entonces ¿te gusta mi hijo? – Preguntó la madre, la peliazul se puso totalmente roja en aquel momento.
- Madre, ella no creo que aguante demasiado.
- Jeje, lo siento pero es que está siendo tierna.
- Eso lo entiendo. – Asintió Takuto. Apenas y Shinonome logró aguantar toda la platica cuando finalmente acabaron de comer, ya afuera sentados en el jardín estaban ambos.
- Así que Taiga y las demás pagaron tu pasaje… es algo que harían. – Empezó a reír el peligris. – Seguro me diste una buena sorpresa.
- Yo… estaba algo arrepentida, más que nada después de lo que dijiste.
- Ya veo… entonces… ¿me darás una respuesta? – Shinonome se sonrojó, empezó a jugar con sus dedos.
-B-Bueno… yo… - Las palabras no podían salir de su boca en aquel momento, ya que tanto se había convencido de hacerlo y entonces nada salía totalmente. – (¿Por qué es tan difícil decirlo? Ya finalmente lo tengo al frente, solo son unas palabras.)
- Parece que es complicado ¿no? – Sonrió Takuto. – Después de todo es algo importante que tienes que expresar a alguien, no es como si fuera algo fácil… ya sé, mañana podríamos salir juntos.
- ¿Salir juntos?
- Si, ya que estás aquí en Tokio, podría mostrarte algunos lugares icónicos. – Como tal Takuto tenía cosas preparadas, ya así al final entraron para dormir, llegó el día siguiente, ya de tal modo el peligris avisó a sus padres de que ambos irían a un lado, así empezaron a moverse.
- ¿Por donde vas a llevarme? – Preguntó ella.
- Seguro, y conociendo lo mucho que te gusta, quizás deseas ver este lugar aunque sea una vez. – La peliazul no sabía a que se estaba refiriendo, ya entonces al llegar, ella se asombró.
- Esto es…
- Así es, el Koshien, el estadio de béisbol más famoso de Japón.
- Yo… no creí que podría venir a este sitio.
- ¿Entramos? – Los dos pudieron entrar al estadio y entonces ver los alrededores, se encontraban fotografías de jugadores famosos que pisaron el estadio, bates, guantes y otros objetos autografiados.
- ¡Mira esto, y eso, y además! – Shinonome estaba todo emocionada pero al ver a Takuto, se calmó, poniéndose roja.
- Jeje, puedes emocionarte todo lo que quieras, seguro deseaba venir.
- Eso es verdad, pero… - Carraspeó su garganta. – Debo mantener las apariencias.
- Como digas. – Sonrió el peligris. Vieron más sitios del estadio y entonces fueron a las gradas, ahí el campo se veía un poco más grande de lo que estaba acostumbrada.
- Si que es un estadio grande y muy moderno… - Expresó ella por debajo. - … Quisiera algún día jugar aquí.
- Eso podría ser posible. – Expresó Takuto. – El béisbol femenino está en ascenso ¿no? Entonces podrían todas llegar a jugar si se llega a dar una copa femenina a nivel Japón.
- Eso estaría bien… igualmente como quiero jugar de manera profesional cuando sea grande, seguro podré pisar este estadio. – Ella cerró los ojos, imaginando toda la gente reunida, apoyando al equipo y entonces marcar un hit mientras se escuchaba un gran estruendo, una sonrisa apareció en su rostro. – Esa es una vista que deseo ver.
- Entonces tenemos que trabajar en esto, todo el equipo.
- Es cierto. – Asintió ella. Una vez salieron, fueron a ver otros sitios, en sí pasaron por un centro comercial al cual entraron y vieron muchas tiendas, claro que mayormente el interés de Shinonome estuvo en las tiendas deportivas y es que vio algunas cosas que eran imposibles de conseguir en su ciudad natal, al final fueron a comer.
- ¿Te parece pizza?
- Bien. – Así fue a pedirla y entonces fueron a sentarse mientras salía.
- ¿Disfrutaste de nuestra cita?
- Claro. – En ese momento resonó la palabra. - ¡Como que cita! – Exclamó totalmente roja.
- ¿Qué más podría ser? Una pareja como nosotros salió, obviamente es una cita.
- Y-Yo… eso no es verdad. – Estaba avergonzada, Takuto empezó a reír. - ¡No te burles de mí!
- Lo siento, pero es que realmente me divierte ver tus expresiones. – La peliazul frunció el ceño.
- A mí no tanto.
- Entonces… ¿te divertiste?
- Si… - Asintió ella, desviando la mirada. – Esto… realmente fue divertido… ver el Koshien y todas las tiendas deportivas… por lo menos tendré algo de que presumir a Arihara.
- Ya veo… - Takuto sonrió. – Pronto tienes que volver, no puedes saltarte más clases. – EN eso Shinonome bajó la mirada.
- (… Tengo que decirlo…) – Miró a Takuto fijamente. – Escucha... yo… - Nuevamente no podía decir nada, la vergüenza le superaba, pero no podía seguir así, tomó un fuerte respiro. - … La verdad es que… ya quiero darte una respuesta.
- Estoy escuchando. – Respondió este, ella buscó calmarse.
- … La verdad es que no fue justo cuando te fuiste, yo no pude decir nada, estaba molesta pero conmigo misma porque sé que no estaba siendo sincera, ya no quiero seguir huyendo… Shimada, tu… me… g-g-g… - Se le complicaba decir. – Me gus…
- No tienes que presionarte si quieres.
- No me estoy presionando. – Nuevamente lo intentó. Me gus… ¡Aaaah, por qué es tan difícil decirlo!
- No, debo hacerlo… Shimada… tu… ¡Me gustas! – Finalmente pudo decirlo, ella se sonrojó a tal grado que se cubrió el rostro con ambas manos. – Lo hice…
- Ryo-chan… - Takuto sonrió. – Era lo que quería escuchar.
- E-Entonces… ¿Qué harás? Todo es tu culpa, por haberme cambiado a alguien así.
- Con gusto aceptaré la responsabilidad. – Sujetó a Shinonome de la barbilla, para acercarla a su rostro. – No te arrepentirás. – Ella se puso roja.
- Y-Ya veo… entonces… ¿somos pareja?
- Claro. – Expresó este. Ya entonces al regresar, necesitaba ir de regreso para no perder otro día de clases.
- … Seguirás aquí ¿no? – Preguntó Shinonome, el peligris asintió.
- Es lo que debo hacer, mi abuela necesita todo el cuidado posible, por lo que no puedo alejarme de su lado.
- Entiendo… - En ese momento Takuto recibió una llamada de su padre. – Parece que ella desea verme… y me dijo que vayas igual.
- ¿Yo también? – Preguntó Shinonome sin saber lo que pasaría.
Fueron al hospital, al entrar a la habitación, ya estaban los padres ahí, la anciana estaba recostada en la cama del hospital.
- ¿Eres tú? – Preguntó esta, la peliazul dio un paso al frente.
- Esto… señora Shimada, me llamo Shinonome Ryo, yo… - Señaló al peligris. – Soy la novia de Takuto-san.
- Ryo-chan… - Sonrió este, la anciana asintió.
- Ya veo… me alegra que mi querido nieto tenga a una novia tan atenta. – Ella no pudo evitar sonrojarse. – Al menos, antes de irme de este mundo, me alegró haber conocido a alguien que quisiera a mi nieto. – En eso miró a Takuto. – Escucha, no sería bueno que la dejes después de estar con ella, puedes regresar a tu antigua escuela.
- ¿Abuela? – Eso sorprendió al peligris. – Pero se supone que tengo que estar contigo.
- ¡No seas idiota! – gritó la anciana para su sorpresa. - ¿Piensas dejar sola a esta chica? Eso es inaceptable, así que regresa con ella, no importa si ahora vivirás en un apartamento solo, pero hazla feliz.
- … Eso haré. – Asintió él con una sonrisa, entonces miró a Shinonome. – parece que regresaré más temprano de lo pensado.
- Ya veo… - Ella sonrió por debajo. Ya tenía que hacer sus maletas por lo que se iría después, acompañó a Shinonome a la estación.
- Parece que podré volver mañana, no le digas nada al resto, que sea una sorpresa. – Soltó un guiño, Shinonome asintió.
- Entonces nos vemos mañana. – La peliazul se despidió, él igual lo hizo, ya entonces que se había dado la vuelta, Takuto fue sujetado de los hombros.
- ¿Qué? – No pudo decir nada cuando sintió un par de labios unirse a los suyos, Shinonome lo besó en aquel momento, ambos cerraron los ojos durante un buen rato antes de separarse.
- E-Esto… es solo de despedida ¿entendiste? – Expresó ella con mucha vergüenza, Takuto soltó una pequeña risa.
- Claro, eres muy tierna. – Acarició su cabello, ella ahora estaba que expulsaba humo.
- E-Entonces, ya me voy… nos vemos mañana… - Finalmente se despidió para entrar al tren, recostándose contra el asunto. – (No puede ser, realmente lo hice) – Estaba muy avergonzada, se llevó la mano a los labios. – (Así que lo besé… no estuvo mal…) – Sonrió por debajo, el tren comenzó a avanzar, viendo el paisaje por la ventana. - … Puede que esto no sea malo después de todo…
Shinonome empezó a volver a su hogar, ahora con una nueva felicidad en su vida, ella estaría por vivir varias cosas de ahora en adelante junto a Takuto, algo que la haría muy feliz para el futuro.
Ninja Britten 11: La verdad que Takuto llegó tan profundamente al corazón de Shinonome que sufrió la partida, ya si que ahí Sora y Taiga ayudaron a que ella se decida para ir lo cual fue bueno.
El Redentor 777: Pues Shinonome sí que pasó de todo en su estancia, pero ya se ve que al menos salió bien, sin ningún problema.
Bueno, aquí llegamos, ella finalmente dijo lo que sentía y fue correspondido, ya tenemos otra pareja y lo mejor es que Takuto vuelve, no se fue por mucho realmente jaja, ahora ya con otra pareja que logró juntarse seguiremos avanzando, ya verán para quienes será el siguiente cap entonces, hasta el próximo cap. Saludos.
