Luego de haber trabajado, Kyoka finalmente podía darse un descanso, no pensó que llegaría a ser tan popular el puesto y que Eizan fuera como lo prometió, estaba nerviosa pero pudo sobrepasarlo.

- Buen trabajo Izumida-san. – Agradeció una chica. – Tu gran apariencia y aura delincuente nos ayuda mucho.

- Aunque no soy una… - Soltó un suspiro. – Al menos, si soy de ayuda, es más que suficiente.

- Puedes descansar ahora, ir a pasear y ver los otros puestos, además noté que tenías algo con ese Kouhai ¿no? ve con él. – Eso la puso nerviosa.

- E-Eso no es verdad… pero tomaré la sugerencia. – la chica soltó una pequeña risa. Kyoka salió para ver otros puestos, el caso es que Eizan seguía ahí. – Kureiji-kun.

- Oh senpai, parece que estás en tu descanso.

- Si… fue agotador pero ahora puedo ver otros, esto, no sé si quisieras acompañarme.

- Claro, yo igual aproveché a venir porque es mi descanso. – Eso la alegró.

- Vamos juntos entonces. – Los dos empezaron a moverse juntos, eso la tenía feliz y en sí parecía una especie de cita, el simplemente pensamiento la avergonzó un poco pero alejó aquello para enfocarse en lo importante.

- Hay muchos clubes que han realizado sus puestos ¿ustedes no hicieron nada? – Preguntó el rubio.

- No, ya todas en el equipo estábamos ocupadas con los puestos de nuestros respectivos salones que no pudimos hacer nada como equipo, pero tampoco es que haya sido necesario.

- Una lástima, me hubiera gustado ver cómo funcionan.

- En el próximo partido a llegar podrás averiguarlo. – Ella sonrió. Pasaron por varios puestos y mayormente era de comida o juegos.

- Ustedes. – Vieron un puesto de adivinación a lo cual los llamaron. – Si, les hablo a los dos, puedo ofrecer una visión de su futuro si quieren, incluso de su vida amorosa.

- ¡¿Vida amorosa!? – Kyoka no pudo evitar ponerse roja como un tomate. – P-Pero él y yo no somos…

- Solo bromeaba. – Soltó una pequeña risa. – Puedo adivinar cualquier futuro que me pidan.

- ¿Lo intentamos senpai? – Preguntó Eizan, a pesar de lo que dijo antes, no había nada que perder.

- Vamos Kureiji-kun. – Los dos entraron al pequeño toldo y se sentaron, la chica tenía la bola de cristal enfrente.

- ¿Qué es lo que quieren que les adivine?

- Bueno… los sucesos que ocurrirán hoy. – Respondió el rubio, la adivina asintió, en ese momento empezó a mover sus manos alrededor de la bola de cristal.

- Veamos que tienen los dioses para ofrecer a ustedes dos el día de hoy… - la observó con mucho cuidado. – Ya veo… parece que podrían llegar problemas.

- ¿Qué tipo de problemas? – Preguntó la pelimorada.

- Una visita totalmente inesperada… una mala vibra que azotará a este festival y los tiene a ambos en la mira… les sugiero que se pongan alertas, podría ocurrir algo malo alrededor de ustedes.

- Entiendo, gracias. – Asintió Eizan. Al salir ambos, parecía que las palabras de la adivina seguían en sus mentes. - ¿Crees que suceda algo malo senpai?

- No lo sé, pero quizás solo pudo haberlo dicho por querer ser convincente.

- Pero igual lo dijo con una seriedad notoria, en cualquier caso, si pasa algo, debemos actuar. – Ella asintió, no sabía que podría ocurrir pero necesitarían encontrarse alerta.

Nakano seguía paseándose por todos lados mientras tomaba fotos, ya tenía varias importantes para el reporte del periódico, por lo que se sentía satisfecha.

- Supongo que es todo por hoy.

- ¿Acabaste Ayaka? – Joaquín apareció en ese momento.

- Si, ya deberán estar satisfechos con lo que he hecho.

- Yo igual he tomado varias fotos, pero creo que la que mejor me salió es esta.

- ¿Cuál? – La peliverde se asomó a ver en su cámara, entonces la foto que se vio fue una de ella misma, feliz mientras tomaba una foto. - ¿Eh? ¿Yo?

- Si. – Este sonrió. – Todas las demás fotos que tomé son buenas, pero en esta tengo el ángulo perfecto.

- Ya veo… - Estaba algo avergonzada al respecto. – La próxima vez avisa.

- Es que sabía que, si te lo decía, lo rechazarías.

- Por eso mismo, no quiero que me publiquen como parte del mural del festival.

- Descuida, no lo haré, la conservaré para mí mismo, una foto que es solo especial para ambos.

- Especial… - Ella se sonrojó levemente. – En ocasiones dices cosas muy raras Castellano-kun.

- Es que solo me encanta ser sincero, y la verdad es que es mi primera vez acudiendo a un festival escolar japonés, en Latinoamérica nunca hacemos algo así.

- ¿No tienes festivales escolares?

- Para nada. – Hizo ademán con la mano. – Lo único que hacemos son cosas aburridas como excursiones a alguna fábrica o bailables donde nos obligan a bailar una canción antigua o algo así. Por eso las festividades escolares de Japón me parecen más llamativas.

- Ya veo, faltan más cosas, como por ejemplo se vendrá una excursión a Okinawa para los de segundo dentro de mes y medio.

- Oh, eso lo espero. – Sonrió el hondureño. Mientras los dos seguían avanzando, fueron a la entrada, solo quedaba ver algo ahí para finalizar, era entregar las fotos al consejo, así que tenían que encontrar a Tsukumo y Carlos.

- ¿Los ves Castellano-kun? – Preguntó la peliverde, este negó con la cabeza.

- No, pero parece que aquí no pasa nada. – En ese momento un grupo entró a la escuela, era grande. - ¿Quiénes son ellos?

- ¡Sal de ahí Izumida Kyoka! – Estaban llamando a la pelimorada.

- ¿Buscan a Izumida-san? – Preguntó Nakano.

- Puede que quieran algo con ella.

- Es cierto… ¡Oigan! – Los llamó, el grupo de delincuentes vio a la peliverde. – Si buscan a Izumida-san, está con su puesto en el segundo piso.

- Oh gracias. – Agradeció un delincuente, pero el líder lo apartó.

- ¿Qué haces idiota? Somos delincuentes, no hay que ser amables.

- Pero es que esta chica lo dijo amablemente, es lo menos que podemos hacer.

- Como sea… ¡Vamos tras ella!

- ¡Siiii! – Y empezaron a correr lejos mientras ambos los vieron ir.

- ¿Eso estará bien Ayaka? Parecían ser delincuentes.

- Lo estará, tampoco es que puedan causar problemas. – Y por su lado, siguieron buscando a Carlos y Tsukumo.


- ¡Aaaaaah! – Taiga golpeó a una máquina para probar fuerza y los números fueron reflejados en este, mostrando una cantidad de 140.

- Wow, es muy alto. – Expresó Takuto con asombro, estaban junto a Shinonome y Kurashiki que estaban en sus descansos.

- Es increíble ver que alguien tenga tanta fuerza la verdad. – Comentó Shinonome.

- Jeje, Taiga siempre fue conocido por esa gran fuerza, no es de extrañar que cuando bateaba, la mayor parte del tiempo hacía home runs.

- Me das demasiado crédito Takuto, yo era fuerza bruta pero tu tenías la estrategia y mejores jugadas.

- Por eso fuimos una pareja muy temida en nuestro tiempo de secundaria.

- Me gustaría escuchar más historias al respecto. – Comentó Kurashiki.

- Algún día, fueron nuestros mejores momentos pero igual hubo algunos duros, cuando sienta que pueda, te lo contaré. – Respondió el castaño, su pareja asintió. En ese momento vieron pasar al grupo de delincuentes, ahí Taiga reconoció a algunos de ellos. - ¿Eh? ¿Maruo?

- Un momento… ¡Pero sí es el jefe Taiga! – El grupo rodó al castaño, estos se veían alegres.

- Chicos, no pensé encontrarlos aquí. – Este igual se veía alegre de verlos.

- ¿Los conoces Taiga-san? – Preguntó Kurashiki.

- Claro, son de la pandilla que formé hace un año cuando aun era un delincuente. – Se veía alegre de hablar de ellos. - ¿Cómo han estado?

- Bien. – Respondió el líder. – Después de que te retiraste y me dejaras el mando, he estado llevando nuestra pandilla por buen camino.

- Me alegra saber eso, he estado algo desconectado de lo que ha pasado cuando decidí enfocarme en volverme entrenador.

- Descuida Taiga-kaichou, prometo llevarlo mucho más allá, nuestra leyenda nunca morirá.

- Gracias Maruo. – Ambos chocaron brazos – Eso me lleva a algo ¿Qué hacen aquí?

- Resulta que estamos asaltando este festival, después de todo nuestra gran rival se encuentra aquí.

- ¿Cómo que asaltar? – Eso confundió a Taiga.

- Verás Kaichou… durante un tiempo hemos sufrido derrotas muy humillantes, todo debido al tigre de la ciudad.

- ¿Qué no es el león rabioso?

- Yo pensé que era el oso peligroso.

- ¡Como sea! – El líder los calló. – El caso es que, debido a esas derrotas, nuestra reputación ha estado cayendo, fue entonces que averiguamos que ella estudia en este lugar, así que vinimos a tomarla por sorpresa, al igual que a otro chico que se metió en nuestros planes. – Eso no parecía ser algo bueno, solo por verificar, Taiga preguntó.

- ¿A quien están buscando? – El líder sonrió.

- A Izumida Kyoka. – Fue entonces que ahí comprendió todo, Kurashiki y Shinonome se sorprendieron.

- ¿Cómo que a Izumida-san? – Preguntó Shinonome.

- … Maruo, sé que ya no estoy involucrado con la banda, pero déjame sugerirte algo: Es mejor que no hagas esto.

- ¿Eh? ¿Por qué? Siempre fuiste alguien que nunca retrocedía ante ningún reto, más bien, puedes ayudarnos, con tu gran fuerza y destreza, podríamos derrotarla.

- Déjame decirte por qué no puedo Maruo, en primera yo abandoné las peleas, nunca más volveré a esos días, en segunda, Izumida es parte del equipo que yo entreno y no pienso golpear a una de mis compañeras.

- … Ya veo… es una lástima, ver que perdieras tus colmillos una vez cambiaran las cosas, entonces ese grandioso líder que una vez nos mandó ya no existe nunca más… nos vamos chicos. – Y se fueron.

- ¿No deberíamos detenerlos? Van a atacar a Izumida-san. – Preguntó Kurashiki pero Taiga negó con la cabeza.

- No lo veo necesario, además no quiero crear un desastre aquí en el festival escolar, Izumida es más que suficiente para lidiar contra ellos.

El grupo siguió avanzando en búsqueda de la pelimorada, aunque no lograban encontrarla.

- Donde rayos se esconde…

- ¿Nada aún líder? – preguntó uno de los delincuentes comiendo algodón de azúcar.

- ¡Idiota! ¿Qué haces comiendo?

- Bueno, es que estamos en un festival escolar, debemos aprovechar. – El resto asintió ya que igual tenían comida, el líder se hizo un facepalm.

- Entiéndanlo, somos delincuentes, no seguimos las reglas, somos causantes de caos y destrucción.

- Pero es una lástima no probar comida tan deliciosa como esta. – El resto de los delincuentes estaban de acuerdo, el líder soltó un gruñido.

- ¿Por qué estoy rodeado de idiotas? – En ese momento su ojo captó una figura la cual reconoció, fue entonces que sonrió. – Finalmente te encontré~

Kyoka y Eizan seguían avanzando por los alrededores, viendo distintos puestos, en sí ha sido divertido para ambos.

- Han estado bastante bien ¿no? – Preguntó el rubio, ella asintió.

- Aunque ahí, algunos eran quizás demasiado femeninos que sentía que no iban conmigo.

- ¿Qué dices senpai? Fue lindo ver como sujetabas las flores y vestidos. – Eso la sonrojó.

- Entiendo… quizás podría seguir intentando y…

- ¡Izumida Kyoka! – Reconoció esa voz, volteó a ver pero fue así que un puño iba directo a su cara, logró sujetarlo con su mano, el líder de los delincuentes le había atacado. - ¡Esta vez acabaré contigo!

- Tu…

- ¡Senpai! – Eizan fue a su rescate pero el resto de delincuentes se puso frente. – Apártense basuras.

- Esto es entre nuestro líder e Izumida Kyoka, tu te enfrentarás a nosotros.

- Esto es venganza por humillarnos.

- Mierda… - Exclamó el rubio por debajo mientras fue a pelear contra ellos. La pelimorada logró apartar al líder, varias personas que estaban ahí huyeron despavoridas por el ataque.

- ¿Qué rayos haces aquí? Es un festival escolar. – Expresó ella con molestia, el líder sonrió divertido.

- Ya nos has humillado muchas veces, por eso en esta ocasión quise tomarte con la guardia baja y asaltamos en tu momento de debilidad. – Kyoka chasqueó la lengua.

- Ya te dije que no quiero pelear, pero sigues insistiendo, parece que no tienes cerebro.

- Eso no importa, una vez te derrote, nuestra banda reinará en esta ciudad. – Volvió al ataque con varios golpes, Izumida bloqueaba todos y cada uno de ellos en ese momento mientras se alejaba - ¿No vas a contraatacar o temes lastimar a alguien más?

- ¡Eso no es cierto! – Ella le devolvió un golpe en el abdomen, siendo derribado contra el suelo.

- ¡Que está pasando aquí! – Justo en ese momento llegaron Tsukishima y Matsuoka. - ¡Izumida-san, explícalo!

- ¡Aléjate Tsukishima, esto no es algo en lo que puedas intervenir!

- Estás arruinando el festival, eso es una clara falta, así que debo detenerte. – En ese momento el líder se levantó.

- Maldita…

- Tu. – la pelinegra le apuntó. – No sé quien seas y no me importa pero debes detenerte, el desorden está prohibido aquí.

- Cómo si eso me importara. – Buscó ir contra ella pero la pelimorada se puso al frente.

- Realmente intentaste atacar a una de mis compañeras ¿eh? – Izumida sonrió de forma peligrosa en ese momento. – Parece que deseas ir al infierno y con gusto te llevaré ahí.

- Eso esperaba, esta es la Izumida Kyoka que quería ver, ataca con todo.

- ya lo pediste, no te arrepientas después. – Ella empezó a lanzar golpes contra el líder, este igual respondía con suyos, siendo una pelea reñida.

- Esto… Tsukishima-senpai, creo que no podemos involucrarnos en esto. – Respondió Matsuoka.

- P-Pero el orden… y… el festival… - Ella bajó la mirada. – Sin orden, yo no puedo…

- Senpai, no hay caso, esto realmente está fuera de nuestras manos. – En ese momento ella soltó un suspiro…

- Así que… no puedo proteger el orden…

- Dejémoslo todo a ella, se encargará. – Siguió viendo mientras buscaba consolar a Tsukishima. Izumida continuó su pelea contra el líder, ambos estaban agotados luego de un rato.

- ¿Pasa algo Izumida Kyoka? No creí que te agotarías rápido.

- Para nada, si deseo proteger a mis compañeros, debo derrotarte.

- Ambos tenemos objetivos no muy alejados, hagamos de este el último ataque.

- Claro, ven con todo, perrita. – El líder empezó a ir con todo al igual que la pelimorada, así entonces lanzaron un solo golpe al unísono y todo se quedó en silencio, los dos estaban con las manos extendidas… pero solo el puño de Izumida logró impactar el rostro del líder, este tenía los ojos blancos mientras caía al suelo y sangre salía de su boca.

- ¡Líder! – El resto de delincuentes que estaba peleando contra Eizan se detuvieron al ver a su líder caído y fueron tras él. La pelimorada respiraba agitadamente.

- Ya lo vieron basuras, su líder ha caído, ahora lárguense de una vez. – Amenazó, estos asintieron, sujetando a su líder y huyendo lejos de ahí. – Finalmente…

- Lo hiciste senpai, estuviste genial. – Sonrió Eizan, Izumida igualmente lo hizo.

- Lamento que sucediera algo así… se supone que nos divertiríamos juntos y todo pero…

- No importa. – Este negó con la cabeza. – Lo importante es que no te pasó nada, sería una lastima que tuvieras una herida en el rostro lindo que tienes.

- ¡¿Rostro lindo!? – Eso fue demasiado para Izumida la cual expulsó humo y se acabó desmayando para sorpresa de Eizan, más allá de ello, todo volvió a la normalidad.


Cayó la noche y la fogata estaba encendida, al final el incidente pasó sin ningún otro problema más que solo los testigos que lo vieron, al menos no hubo desastres mayores gracias a Izumida que logró encargarse de ello.

- ¡Bailemos! – Tsubasa arrastró a Fudo para bailar alrededor de la fogata, así varias parejas fueron igual.

- Menos mal el festival terminó sin mayores problemas. – Shiho sonrió por debajo. – Tsukumo-san, secretario, fue gracias a su organización.

- No fue nada. – Respondió la pelinegra. – Pero si tuviera que decir algo, fue el secretario Carlos, quien trabajó más duramente.

- E-Eso no es verdad, solo hice lo que cualquiera haría.

- Eso no es cierto, lo hiciste bien. – Ella sonrió suavemente, sorprendiendo al mexicano, Shiho soltó una pequeña risa.

- Este es el evento final, así que vamos secretario, saca a bailar a Tsukumo-san.

- ¡¿Sacarla a bailar!? Pero eso-

- Claro. – La pelinegra tomó la mano de Carlos y lo llevó a la fogata a pesar de que se negó, más que nada porque estaba avergonzado al respecto.

- Estás serán unas buenas fotos finales. – Nakano estaba fotografiando a las parejas en el baile. – (Se están divirtiendo… quizás yo no esté ahí, pero tampoco me molesta, ser aquella que toma fotos en las bodas…)

- Ey Ayaka. – Joaquín se acercó. - ¿Qué haces aquí sola? Pensé que bailarías igual.

- Castellano-kun… no es eso, la verdad es que prefiero estar aquí, ser la que siempre toma fotos, me alegra ver más como se divierten.

- A decir verdad, eso parece un poco solitario. – Respondió este para sorpresa de la peliverde. – Es mi primer festival escolar, y he visto un poco acerca de estos bailes finales en la fogata, pero no tengo nadie con quien bailar… Ayaka ¿bailarías conmigo?

- ¡Eh! – Eso la sorprendió al igual que se puso roja. – P-Pero yo… realmente no creo que sea lo mejor, además tengo dos pies izquierdos y…

- Vamos, será divertido. – El hondureño sonrió, por alguna razón ella no podía rechazarlo, soltó un suspiro.

- Te lo advertí, así que no te quejes si te termino pisando.

- No importa, el divertirse es lo importante. – Tomó su mano y ambos fueron, ella nunca pensó que estaría en esa posición.

Akino había logrado esquivar con éxito la responsabilidad de trabajar en el festival pero por alguna razón estaba triste, más por recordar lo ocurrido con Sanosuke en la mañana.

- Akino-senpai. – Hablando del diablo, este llegó, eso la sorprendió.

- S-Sanosuke-kun… - Bajó la mirada.

- ¿Pasa algo?

- No es nada… al menos pudimos esquivar las responsabilidades ¿no?

- Es cierto… - Aun los pensamientos de aquello seguían en su mente, necesitaba hacer algo.

- Sanosuke-kun. – Le miró fijamente. – No sé si quieras, pero bueno… ¿bailarías conmigo?

- … Claro. – Este sonrió, eso la puso feliz, aunque sabía que no había nada más detrás de ello. Ambos se movieron a la pista de baile.

- Al final fue un buen festival. – Izumida sonrió satisfecha al lado de Eizan. – No era lo que esperaba pero estoy satisfecha.

- Igualmente. – Sonrió el rubio. – Podríamos ir a bailar.

- ¡En serio, me gustaría! – Expresó con emoción aunque luego se calmó. – Esto… lamento haber sido ruidosa.

- No es nada. – Soltó una pequeña risa. – Me gusta que tengas demasiada energía, creo que conocí más lados suyos senpai.

- Kureiji-kun… claro. – Ella asintió suavemente, sus mejillas estaban pintadas levemente de carmesí. – Vamos a bailar. – Sujetó su mano y se movieron. El festival terminó sin problema alguno dejando buenos recuerdos en todos los presentes, algo que realmente se quedará con ellos y recordarán por mucho tiempo, ahora los siguientes días podían avanzar para todos y lo que estaba por llegar.


Ninja Britten 11: Honjou no sería Honjou si no hiciera algo así jaja, y pues ya como tal es algo que debía hacerse y es verdad, Tsubasa tiene acceso prohibido a la cocina jaja.

El Redentor 777: Ya hay mucho movimiento en el festival, y como tal esa obra si resultó un éxito, igual que el café de delincuentes, Izumida siempre tendrá la imagen sin importar que.

Bueno, aquí ya acabamos con el festival, Izumida pudo resolver todo y no se creó mucho desastre, así que fue un éxito hasta el final sin incidentes mayores, además de que logramos desarrollar algunas tramas de parejas, en el próximo cap veremos más de una trama, ya sabrán cual, hasta el próximo cap. Saludos.