El despertador sonó y como si fuera rápido, ella se despertó, Tsukishima estaba lista para otro día de clases, cambiándose a su uniforme y bajando hasta el comedor.

- Buen día hija.

- Buen día madre. – Saludó a su madre y se sentó a desayunar, comiendo en silencio la tostada y el café que tenía en la mesa, al terminar, se levantó. – Ya me voy.

- Cuídate. – No hubo más intercambio entre ambas. Salió de su hogar para para llegar hasta Satogahama, como tal realizaba de forma diaria, se quedaba frente a la puerta observando a los demás estudiantes y asegurándose de que estén limpios y en orden.

- Ahí está de nuevo ella…

- ¿Qué acaso no se cansa de hacer eso todos los días?

- Solamente le gusta arruinar nuestra diversión.

- ¡Los escuché! – gritó a lo que esos alumnos corrieron, la pelinegra soltó un suspiro. – No entienden para nada lo bueno del orden.

- Senpai. – Vio a Matsuoka llegar en ese momento.

- Matsuoka-kun… al menos en esta ocasión no estás tan desarreglado pero tu corbata no está bien puesta. – Ella le ayudó a acomodársela ante la vista de todos, un momento de vergüenza para el pelinegro y con otros alumnos que se reían de lo que presenciaban. – Listo.

- Eso no fue necesario, todos observaban.

- No debería dar vergüenza el ser alguien muy bien ordenado, ahora puedes seguir. – Este siguió mientras Tsukishima continuaba con su trabajo. Al pasar las clases, Matsuoka solo tenía algo en mente: ¿Por qué Tsukishima era de esa forma? ¿Qué la llevó a ser alguien tan obsesa con el orden? Son preguntas que deseaba responder.

Llegó la hora del almuerzo. Matsuoka fue para la cafetería a ver si alcanzaba al menos los buenos panes, ahí vio a algunas de las compañeras de equipo de Tsukishima, quizás ellas podrían saber un poco más.

- ¿Estás segura de esto Tsubasa-chan?

- Si, dicen que es el pan más delicioso así que debo de alcanzarlo, ayúdame Tomocchi.

- Esto… disculpen. – Habló hacia ellas aunque no escucharon por todo el tumulto que se armaba en la lucha por esos panes, al final fue arrastrado hasta que finalmente acabó.

- ¡Lo hice! – La castaña celebró haber alcanzado uno. – Y es de los buenos.

- Bien hecho Tsubasa-chan. – Sonrió al pelinegro.

- Esto, necesito hablar con ustedes. – Finalmente pudieron prestar atención al pelinegro, ambas lo vieron.

- ¿Sí? – Preguntó Tsubasa.

- Es sobre Tsukishima-senpai, quisiera saber si conocen porque ella es alguien muy obsesionada con el orden. – Preguntó, las dos se vieron.

- A decir verdad… no lo sabemos. – Respondió Tomoe.

- Es cierto, ella siempre me dice que sea una buena capitana y que debo estudiar más… la verdad es que es duro… - Tuvo tres gotones en su frente. – Podrías preguntarle a Akino-san, ella habla más con ella, además de que Tsukishima-san la obliga a estudiar.

- Claro, gracias. – Fue a buscar a la peliazul oscuro, según recordaba, la habían encontrado descansando en las afueras, quizás estaba en el mismo lugar, así es que fue a este. Al llegar a la parte trasera de a escuela, buscó por Akino, algo que no le tomó tiempo ya que la encontró recostada comiendo botanas.

- Otro buen día de descanso… ¿eh? Tu eres…

- Esto, Akino-senpai, no vine por lo que piensas, solo deseo saber algo sobre Tsukishima-senpai.

- Sobre ella… la verdad es que da miedo, me encierra en una habitación sin ventanas y me obliga a estudiar hasta que no pueda más. – Tuvo escalofríos en ese momento. – Es aterradora.

- Lo que deseo saber es ¿por qué ella es de esa forma? Tan obsesionada con el orden y limpieza. – Akino se puso a pensar en ese momento.

- Bueno… desde que la conozco ella es así, y pues eso igual pasó en la secundaria en su tiempo.

- Así que estudiaron juntas.

- Claro. – Respondió ella con una sonrisa. – Ella, yo y Emi-chan estuvimos juntas en la secundaria, en ese entonces las dos teníamos las peores calificaciones y apenas podíamos pasar, si no hubiera sido por Tsukishima-san, nunca hubiéramos podido terminar la secundaria, mucho menos entrar aquí en Satogahama.

- Así que le debes bastante.

- Ciertamente, aunque intento escaparme, ella siempre encuentra la forma de encontrarme y ponerme a estudiar, puede ser algo mala pero sabemos que se preocupa por nosotras y todos en general.

- Entonces no sabes por qué ella es de esa forma. – La morena negó con la cabeza.

- Lamento si no pude darte la respuesta que buscabas.

- No importa, al menos creo que la conozco un poco más.

- Ella realmente te preocupa ¿no? – Preguntó Akino con una sonrisa, el pelinegro se avergonzó ligeramente.

- Es que solo me he encontrado con ella muchas veces y me sigue molestando conque esté bien vestido.

- Así es ella. – Soltó una pequeña risa. – Nos vemos después, debo procurar que no me encuentre.

- Está bien. – Ya se despidió de Akino. Tampoco obtuvo muchas respuestas al respecto, así que no tenía otra opción, debería buscarla en ese momento.


Tsukishima estaba Caminando por los pasillos como siempre, arreglando a quienes viera que no tienen bien su uniforme, aunque eso mayormente traía molestia en estos.

- En serio… parece que no conocen el orden.

- Senpai. – Vio entonces a Matsuoka que estaba acercándose.

- Ahora estoy ocupada, si necesitas algo, quizás después…

- prefiero que hablemos ahora. – Fue franco y directo, la pelinegra le vio de reojo.

- Bueno, si quieres hablar, solo espera a que termine, no tardaré mucho. – Este asintió. Espero a que ella ya acabara, una vez lo hizo, fue con él. – ya ¿de qué quieres hablar?

- No es mucho, solamente deseo saber un poco más, de todo esto que eres muy correcta y demás, solo quisiera conocer como es que empezaste a dedicarte a arreglar a otros y poner orden.

- Así que eso… - Ella soltó un suspiro. – No será algo muy largo, si es que deseas escucharlo.

- Claro, puedes contarme.

- Está bien… supongo que todo empezó en la primaria, para ese entonces aún no había desarrollado esto, pero fueron momentos muy distintos a lo actual…

"Flashback"

Una pequeña Tsukishima que iba en tercero de primaria estaba leyendo libros, solo escuchaba a los demás jugar y todo eso en el patio, más a ella no era algo que le interesaba realmente.

- Tsukishima-chan, juguemos. – Un grupo de niñas la invitó.

- Lo siento, pero no siento ganas de jugar.

- ¿Eh? Es que nos falta alguien en nuestro equipo y cómo estás sola.

- No creo que ella quiera jugar, nunca la hemos visto con alguien más. – habló otra niña.

- Ya veo… dejémosla sola entonces. – Se fueron sin más, la pelinegra no les tomó importancia.

- (No sé que tanto le vean de divertido el ensuciarse de lodo y demás.) – Pensó, ella no es que tuviera muchas amigas realmente y no le veía importancia alguna en estar sola, para una niña de su edad, ella lo veía normal pero en ojos de otras personas se veía como algo extraño.

Al salir de clases, la pelinegra caminaba a su casa, ella no iba acompañada de alguien, solamente estaba ahí, avanzando, sin que nadie vigilara, claro que eso podría traer problemas. Pasaba cerca del parque en aquel momento.

- Debo volver pronto, no quisiera que me regañen. – En aquel momento vio a un hombre parado frente a ella. - ¿Eh? ¿Quién eres? Debo volver a mi casa, así que podría hacerse a un la-

De repente la sujetaron por detrás, poniendo un pañuelo sobre su boca, eso alertó a Tsukishima, la estaban secuestrando, ella intentó resistirse con todo lo que pudo.

- Rápido, hay que subir a la niña a la camioneta, seguro pagarán por su rescate.

- Claro. – Fueron para subirla, pero los secuestradores no contaron conque un policía andaba cerca y vio la escena. - ¡Oh mierda!

- ¡Alto ustedes! – Este reaccionó rápido, yendo a defender a Tsukishima la cual fue soltada, el policía pudo encargarse de ambos secuestradores y apresarlos, llamando a sus compañeros. - ¿Estás bien?

La pelinegra empezó a llorar, abrazando al oficial, había pasado mucho miedo por casi haber sido secuestrada, el policía la confortó en ese momento. Luego que llegaron muchos más oficiales a arrestar a los secuestradores, la pelinegra estaba sentada en un banco, el policía le entregó un dulce.

- ¿Quieres? – preguntó este, ella asintió, tomándolo, el policía sonrió. – Eso fue peligroso, no debes caminar sola.

- … Lo siento…

- ¿No tienes amigos para ir a tu casa? – Ella negó con la cabeza. - ¿Y eso?

- No me importa estar sola…

- No es buen, al menos deberías tener uno o dos amigos.

- Estoy bien… en cuanto a lo antes, eso fue genial… gracias… - El policía sonrió.

- Solo hice mi trabajo, después de todo debo mantener el orden en la ciudad.

- Esto… ¿es bueno cuando todo es ordenado y correcto? – El policía asintió.

- Ciertamente, una sociedad es mucho mejor y más feliz cuando todo tiene un orden, de no ser así, todo se derrumbaría y ocurrirían cosas como lo anterior, gente mala que se aprovecha de los más débiles para hacerles daño, por eso estamos nosotros, quienes podemos poner orden.

- Yo… quisiera ser igual, una persona que sepa llevar a otros a lo correcto.

- Seguro podrás, si te esfuerzas, puedes conseguirlo. – Acarició su cabeza, los ojos de Tsukishima se iluminaron por primera vez en mucho tiempo, después de todo, había logrado conseguir una meta en su vida a partir de un posible desastre, desde entonces ella se enfocó en hacerlo realidad, tomando una postura más dura al respecto.

"Fin del flashback"

- Si no hubiera sufrido ese intento de secuestro, quizás las cosas hubieran sido distintas, por eso poco me importa lo que otros opinen de mí, deseo seguir siendo fiel a mis principios.

- No lo parece, pero eres realmente fuerte senpai, hasta hace poco pensaba que eras una enojona estirada.

- De nuevo con eso… - Apretó el puño con fuerza mientras una vena salía de su frente.

- Pero creo que ya te conozco mejor senpai, no considero que muchas personas intenten cumplir sus sueños y se esfuercen tanto por ello. – Ella se cruzó de brazos.

- Solamente hago lo que considero que es mejor para otros, así deba obligarlos, los ayudaré a cambiar. – Matsuoka tuvo un gotón en su frente.

- Eso te hará ganar más enemigos…

- No importa. – Ella sonrió de forma segura. – Creo en el orden y limpieza, llevar a otros por el camino correcto para evitar que se formen delincuentes, secuestradores o asesinos, pienso que empezar desde una temprana edad es lo mejor, por eso es que tengo en mente mi carrera para el futuro: seré maestra de preescolar.

- … Ok, eso es inesperado. – Comentó Matsuoka.

- ¿Acaso no crees que pueda hacerlo?

- No me refería a eso, si es un buen sueño… solo lamento a los alumnos que puedas tener…

- Te escuché. – Respondió Tsukishima con rostro inexpresivo. – Como sea, es lo que deseo hacer, ahora mismo el béisbol lo uso como forma de expresarme mejor… de alguna forma me dicen que no sonrío totalmente, así que pienso que practicar deporte me ayudaría.

- Realmente te esfuerzas bastante… yo hasta hace poco solo tomaba lo que fuera necesario e iba de tal forma, supongo que me has inspirado.

- Ya veo… entonces espero me sigas ayudando con esto.

- ¿Ayudar en qué?

- ¿En qué más? En mantener el orden. – En ese momento lo sujetó. – Debo de mantenerte vigilado, así que a partir de ahora me ayudarás en mantener el orden.

- Bien… tampoco es que tenga otra opción.

- Excelente, hagamos de Satogahama la escuela más ordenada de todo Japón ¿entendido?

- Si. – Parecía algo complicado el entender a Tsukishima pero Matsuoka ya parecía conocerla un poco más que el resto, no era una mala chica, sus aspiraciones eran buenas, aunque el método para llevarlo a cabo quizás no era el correcto del todo, ya vería si puede ayudarla en lo posible.


- Me voy por aquí. – Kurashiki se despidió de Taiga. – Nos vemos mañana Taiga-san.

- Claro Maiko, mañana. – Luego de un beso, los dos tomaron caminos distintos, en ese momento la pelirroja tomó su teléfono y mandó mensaje a un grupo privado.

Takuto: ¿Te alejaste de él?

Maiko: Claro, no sospechó nada.

Takuto: Menos mal, los reuní a todos en este grupo por una razón, el cumpleaños de Taiga será dentro de un par de días.

Tsubasa: Debemos hacer fiesta, comprar muchas bebidas y preparar la comida.

Tomoe: Me aseguraré de que Tsubasa-chan no toque la cocina.

Tsubasa: ¡Tomocchi! T_T

Takuto: La verdad es que quisiera hacer algo distinto que una fiesta, sino que algo más grande.

Chikage: ¡¿Una orgía!? Con gusto.

Shizuku: Honjou, si no quieres que te golpee la cabeza, no digas nada más.

Chikage: Solo sugerí, son malos :T

Takuto: Los 16 de Taiga deben ser especiales, porque quiero que hagamos algo más grande que una fiesta.

Yuuki: Esto… ¿Qué tal un viaje?

Aoi: Oh, me encantaría viajar, todos juntos.

Ayaka: El caso, es a donde.

Akane: esto… podría pedírselo a alguien que nos preste un lugar a donde… a Thompson-san.

Takuto: Oh claro, te lo encargamos Akane-chan. Entonces eso queda, una vez nos confirme, armaremos el viaje como una sorpresa, Taiga seguro se sorprenderá, Maiko-chan, asegúrate que no sepa nada hasta el día.

Maiko: Claro.

Terminó la conversación, La pelirroja realmente deseaba darle una buena sorpresa a su novio y todos en el equipó colaborarían al respecto, el cumpleaños del castaño sería algo grande y se asegurarían de que fuera un éxito.


Ninja Britten 11: La verdad que ahí los dos la salvaron y pues dejaron ya en paz finalmente, y pues lo del baile es algo que no podía quedarse atrás, así acaba todo festival escolar.

El Redentor 777: Ciertamente es una tradición de todas las escuelas japonesas la fogata, ya lo agregue porque quería hacerlo.

Bueno, ya conocemos un poco más sobre Tsukishima, para lo que aproveché este cap y que Matsuoka tiene su interés en ella, más bien ahora será arrastrado frecuentemente, y se viene el cumpleaños de Taiga, esta será una nueva serie corta de caps para lo que viene y las sorpresas, un viaje, ya verán lo que tengo planeado para ello, hasta el próximo cap. Saludos.