"Mi nombre es Kakehashi Momoko, soy una profesora de la preparatoria Satogahama así como también asesora del equipo de béisbol femenino, soy alguien muy feliz en mi trabajo y me gusta ayudar a mis alumnos a divertirse y que se esfuercen, por ciertos motivos los acompañé a pasar un fin de semana en un resort, es una oportunidad única en la vida para relajarme, pero solo hay un pequeño problema…"
- No tengo novio con quien pasar estos momentos. – Exclamó con lagrimones. Estaba en la playa, recostada en una de las sillas plegables. – Incluso compré este traje de baño sexy pero no hay ningún hombre que me vea.
- ¡Vamos! – Vio a Tsubasa correr junto a Fudo, los dos sujetos de las manos.
- ¿Por qué mis alumnas tienen mejor vida amorosa que yo? No es justo, igual quiero enamorarme, es feo que siga siendo virgen a mis 24 años. – Empezó a llorar en ese momento. – No… no es momento para deprimirme, he intentado de todo, mis amigas me han invitado a mezclas para buscar pareja, he puesto mi perfil en Tinder y otros sitios e incluso he intentado seducir a hombres guapos en la calle… pero nada resulta… debo tomar mi camino otra vez… aprovecharé este lugar y buscaré un novio, juro que lo conseguiré en esta ocasión.
Kakehashi Momoko tenía una misión y era intentar conseguir novio antes de regresar de su pequeño viaje de fin de semana, no importa cuanto esfuerzo llegue a tomar, ella se esforzaría por conseguirlo.
- El único problema… ¿hay siquiera hombres aquí?
La profesora decidió abandonar la playa para regresar al hotel, con la toalla envuelta alrededor de su cuerpo, ella buscó regresar a su habitación para cambiarse una vez más y de tal modo ver en otros lugares, el sitio en sí estaba en medio de la carretera por lo que no es que pudiera ir a una ciudad cercana y buscar, al estar pensando seriamente en el asunto, acabó chocando con alguien, cayendo de sentón.
- Eso dolió…
- ¿Estás bien?
- Si… esto, gra… - Al abrir los ojos quedó asombrada, era un hombre que parecía tener su misma edad, tenía un ligero bronceado y cabello negro, ojos de color azul y un buen porte. – (Que guapo…)
- Déjame te ayudo. – Le ofreció la mano, la profesora aceptó para levantarse. – Lamento si choqué contigo, parecía que estabas distraída.
- No es nada jeje… - Estaba un poco avergonzada, el joven sonrió.
- Si no hay nada más, debo irme, después de todo tengo un espectáculo que preparar.
- ¿Espectáculo? – Preguntó ella, el joven asintió.
- Si, la verdad es que soy de Hawái pero trabajo aquí, soy uno de esos que manejan bastones con fuego y los agita.
- Oh, no lo sabía, parece un espectáculo interesante.
- Si quieres, puedes ir a verlo, me presentaré en la piscina en pocos instantes.
- Estaré ahí, gracias… esto…
- Stephen, me llamo Stephen Walls.
- Oh… Momoko Kakehashi, ya sabes, primero mi nombre.
- Entendido, ya llevo un tiempo viviendo en Japón así que aprendí el idioma y sé que primero va el apellido, entonces nos vemos Kakehashi.
- Si… Walls-san… - El joven se fue, ya al estar sola la castaña suspiró. – (Que guapo… y parece que está soltero, quizás esta sea mi oportunidad para finalmente conseguir novio… ahora que lo vi no puedo dejarlo ir… debes pelear con todo Kakehashi Momoko)
Kakehashi fue a la piscina, ya que la presentación de Stephen estaba por empezar no se cambió, quería verlo y entonces intentaría acercarse más a él.
- Kakehashi-sensei. – Ahí estaban Iwaki y Asada. - ¿también vino a ver el espectáculo?
- Si. – Asintió ella. – No creo que sea bueno el estar encerrada en mi habitación.
- Bien dicho. – Sonrió la animadora, abrazando a su gemelo. – Aoba y yo nos hemos divertido bastante.
- Igualmente Tenma-kun y yo. – Ahora la pelimorada abrazó a su pareja. – Oh… lo siento Sensei, se me olvida que mencionar sobre parejas la molesta.
- Descuida Asada-san, ya no más… - Expresó por debajo. En ese momento entraron los hombres del espectáculo, ahí estaba también Stephen, el moreno, al ver a Kakehashi le guiñó con el ojo, causando que ella se sonrojara. En ese momento encendieron los palos con fuego y empezaron a maniobrarlos, era todo un espectáculo acompañado de la música que tocaban con los tambores, unos cuantos los giraban y otros escupían para generar fuego, Stephen daba saltos mientras lo hacía girar en el aire y atrapaba sin quemarse, generando asombros en varios de los presentes. Al acabar la presentación, comenzaron a aplaudir, Stephen se veía feliz. Al ya alejarse todos, ella fue donde estaba el moreno.
- ¿Te gusto el espectáculo? – Preguntó este, ella asintió.
- Fue muy impresionante, se veía peligroso pero lo manejaste como si nada.
- Llevo practicando desde que tengo 12 años, así que esto no es realmente nada para mí. Ya que he terminado ¿quieres ir a beber?
- Claro. – Los dos se movieron a la barra, pidieron dos cervezas para tomar las cuales trajeron las jarras al poco.
- Al principio me sorprendió ver que solo hay jóvenes quedándose en el resort.
- Eso fue cosa de un alumno mío que consiguió rentarlo durante este fin de semana, yo solo los estoy cuidando.
- ¿Alumno? Así que eres una profesora.
- Si, todos son mis alumnos, enseño en una ciudad cerca de aquí, soy profesora y asesora del equipo de béisbol femenino.
- Béisbol, en Hawái es muy popular, nos gusta verlo y jugarlo.
- No lo sabía, la verdad es que conozco muy poco sobre el deporte, pero he estudiado muchos libros, anteriormente fui la asesora del club de Kendo pero la pasión de mis alumnas por querer formar el equipo desde cero me hizo querer volverme su asesora.
- Los apoyas bastante entonces.
- Claro, me siento muy feliz de haberlas apoyado en lo posible y de haber tomado esa decisión, no estoy nada arrepentida de lo sucedido. – Mientras los dos seguían hablando, a la lejanía Tsubasa y Fudo vieron a Kakehashi.
- Fudo-kun, Kakehashi-sensei está con un hombre.
- Si… parece que ella igual lo ha conseguido.
- Eso parece. – Sonrió la castaña. – Siempre se veía triste cuando ve a una pareja, así que me alegra que finalmente lo esté consiguiendo, ella también merece ser feliz.
Los dos siguieron hablando y divirtiéndose, conociendo más acerca del otro, como es que Stephen llegó a Japón hace unos cinco años y ha estado trabajando en el resort desde entonces, igual la vida en Hawái y mucho más, mientras lo conocía, más ansiaba Kakehashi de poder estar a su lado.
Llegando la noche, ella estaba en su habitación, recostada en su cama, ya solo quedaba un día más antes de regresar, el tiempo que pasó con Stephen fue muy divertido, ha sido un hombre muy atento y amable, sabe mucho y no solo tiene un buen físico y parecido, también una personalidad muy carismática.
- … Ya me he decidido… yo… le confesaré lo que siento…
Mientras tanto Stephen estaba descansando cuando recibió un mensaje en su teléfono, al revisar lo que era, sus ojos se abrieron totalmente y puso un rostro triste.
A la mañana siguiente, la profesora se levantó con energías pero igual nervios, necesitaba ver a Stephen y entonces decirle todo, era el mejor hombre que podría encontrar así que debía hacerlo.
- (Vamos Momoko, no te pongas nerviosa a estas alturas… sé que Walls-san podrá entenderlo… y no lo digo porque estoy desesperada, yo realmente siento que es el hombre que he estado buscando desde hace tiempo…) – En el pasillo vio a Stephen el cual estaba saliendo de una oficina, en ese momento sonrió. – Walls-san.
- … Kakehashi… - El moreno sonrió en ese momento. - ¿Me buscabas para algo?
- Bueno… la verdad es que tengo algo que decirte y… - Sus mejillas se pusieron rojas en ese momento.
- Yo igual debo decirte algo. – Eso la sorprendió.
- ¿En serio? Podríamos ir a un lugar más cómodo para hablar. – Los dos se movieron hacia el comedor, no había mucha gente en ese momento, así fueron a sentarse a una mesa. – Puedes hablar primero, lo mío puede esperar.
- Claro… - El moreno se rascó la nuca, Kakehashi pensó que quizás Stephen iba a decir lo mismo que ella, por lo que se hizo muchas ilusiones. – Realmente me divertí pasando ese rato contigo, eres una mujer muy divertida, apasionada y atenta con los demás, es algo que aprecio, fue poco tiempo pero me alegra haberte conocido.
- Yo siento lo mismo, eres un hombre muy talentoso, atento, amable y cariñoso, yo quisiera saber más cosas de ti.
- Pienso lo mismo. – Soltó una pequeña risa. – Por eso es mejor te lo digo ahora… - Kakehashi se quedó sin aliento, esperaba que fuera lo que estaba pensando. - … Yo no quería irme antes sin despedirme de ti…
- … ¿Eh? – La castaña se quedó sorprendida. – Como que… despedirte…
- Verás, anoche recibí un mensaje de mi hermano menor, mi madre cayó enferma y parece ser grave, quizás no resista mucho… por eso regresaré a Hawái para pasar aunque sea los últimos momentos a su lado…
En ese momento todo se fue para abajo para Kakehashi, sentía un vacío muy grande en su corazón y su mente estaba en blanco.
- … Esto… entiendo… la familia es importante después de todo… así que… ¿Cuándo te vas?
- Dentro de un par de horas, me iré al aeropuerto en la próxima ciudad, fue divertido haberte conocido.
- Esto… igualmente… - Mantuvo la mirada abajo. Al momento de quedarse sola no aguantó más, comenzando a sollozar. – (Por qué pasa esto… justamente cuando finalmente había conocido a alguien… acaso el destino no quiere que sea feliz…)
Pasado un rato, Kakehashi estaba sentada frente a la playa, estaba sola y con un aura de depresión a su alrededor, observando a otros divertirse, eso no la hacía para nada mucho mejor, soltó un suspiro.
- Kakehashi-sensei. – Tsubasa llegó en ese momento. - ¿Qué hace aquí? Pensé que estaría con ese hombre y… - Nuevamente suspiró y más alto. - … ¿Pasó algo?
- Arihara-san… yo… realmente tengo mala suerte con los hombres. – Se forzó a sonreír, la castaña sabía que algo le estaba pasando, así que se sentó a su lado.
- Quizás no sea la mejor para dar un consejo, pero al menos puedo escucharla. – De ese modo Kakehashi le contó todo lo sucedido a su alumna, esta varió en sus expresiones. – Ya veo… si su madre está enferma, poco puede hacerse.
- Lo sé, pero yo al menos quería decirle lo que sentía… ahora que se va, eso parece ser imposible.
- Sensei, va a arrepentirse si lo deja así. – Comentó Tsubasa, Kakehashi la vio con asombro.
- ¿Arrepentirme?
- Si, si lo que está sintiendo es de verdad, entonces debería decírselo y seguro la escuchará, o al menos responderá a ello.
- No lo sé… yo he intentado duramente años conseguir una pareja, ningún hombre me ha hecho caso, Walls-san es el primero que ha visto como soy y a pesar de ello me ha tratado con amabilidad, no puedo seguir abusando de eso cuando tiene asuntos más importantes, no quiero cargar su mente con otra preocupación.
- A pesar de ello, debe de hacerlo, yo también me preocupaba antes de salir con Fudo-kun, el confesar tus sentimientos no es sencillo y temía que quizás él me rechace o algo así… pero tomé el valor para hacerlo antes de haberme arrepentido o pensado que nunca se haría realidad, gracias a eso ahora soy más feliz que antes, seguro será lo mismo para usted.
- Arihara-san… - La profesora bajó la mirada. – Tienes razón… yo no quiero cargar con el arrepentimiento de nunca haberle dicho lo que siento, tengo que ir y decirle.
- Usted puede Sensei, cuenta con mi apoyo. – Sonrió Tsubasa, Kakehashi asintió, levantándose para correr en ese momento. – Espero lo logre… y me sorprende haberle dado un consejo bueno, quizás estoy madurando. – Sonrió para sí misma.
Kakehashi corrió con todas sus fuerzas para alcanzar a Stephen antes de que se vaya, debía encontrarse en la entrada principal por lo que fue hacia esa dirección. Mientras tanto el hawaiano ya tenía sus maletas listas y las subió al vehículo, estaba listo, para irse, mirando por última vez al resort.
- Fueron buenos momentos en el trabajo… y también conocí a una persona maravillosa, pero ahora mi familia me necesita… - Ya estaba por subirse al vehículo cuando…
- ¡Walls-san! – Escuchó sus gritos, quedó asombrado al ver la castaña que llegó hasta la entrada, respirando agitadamente.
- Kakehashi…
- No te irás así como así… - Sonrió ella con esfuerzo, el moreno fue a ayudarla.
- Estás agotada.
- Lo sé, no estoy acostumbrada a correr… algo raro para una asesora de un club deportivo, pero no podía dejar que te fueras no sin antes decirte algo.
- ¿Qué quieres decirme?
- Justo lo que deseaba hablar esta mañana… Stephen Walls, has sido un hombre muy amable y atento, yo he sido una mujer sin nadie a su lado, imagina lo que es pasar 24 años de tu vida sin una sola pareja, estaba desesperada y lo intenté todo, incluso pensé en rendirme y aceptar que estaría soltera durante toda mi vida… hasta que llegaste, no solo me pareces muy atractivo, has sido un gran hombre, quizás el mejor que ha llegado a mi vida, yo finalmente pensé que tendría una oportunidad y llegaría a ser feliz, cuando me hablaste de que te irías de regreso a Hawái, me sentí vacía por dentro, pensé que era todo pero lograron darme un empujón, no quiero arrepentirme y haberme rendido antes de siquiera intentarlo… yo… te amo, por eso estoy triste de que te vayas.
- Kakehashi… - Stephen estaba asombrado, en ese momento sonrió. – Gracias por decírmelo, igual pienso lo mismo, fue corto el tiempo pero me has demostrado ser una gran mujer que se preocupa por otros, puedes tener tus defectos pero tus habilidades los eclipsan totalmente, yo igual deseaba conocerte mucho más… al decir que me amas, me ha puesto muy feliz.
- Eso significa que… - La profesora fue interrumpida por un par de labios que se unieron a los de ella, sus ojos estaban totalmente abiertos en ese momento, duró unos cuantos segundo antes de separarse.
- Esa es la respuesta que quería darte. – Sonrió Stephen, Kakehashi estaba en extremo roja. – No sabes cuanto me alegra haberte conocido… intentaré volver al menor tiempo posible, espero que puedas esperar.
- B-Bueno… he esperado casi toda mi vida… unos cuantos años más no creo que sea problema… - Expresó ella con una sonrisa, Stephen sonrió.
- Ya es momento de irme… prometo volver, espero que para ese entonces no me olvides… Momoko.
- Si… no lo haré, Stephen-san. – El moreno subió al vehículo el cual arrancó para alejarse, la profesora lo vio irse en ese momento mientras se tocaba los labios, una sonrisa se dibujó en su rostro en ese momento. – (Parece que el futuro será brillante para mí después de todo… prometo que esperaré una vida entera de ser necesario… nos vemos… Stephen-san…)
Kakehashi Momoko. Una profesora la cual no había tenido suerte con los hombres, ha dado un gran avance en su vida a partir de ese momento, esperaría todo lo que fuera necesario para cuando él vuelva… el hombre con el cual pasaría el resto de sus vida…
Ninja Britten 11: Si que Taiga pasó por mucho pero esas experiencias fueron lo que lo llevaron al lugar donde está, al menos de algo agradece lo sucedido.
Bueno, ya en este cap le di el foco a un personaje del cual poco ha llegado a tener participación, así Kakehashi ya logró buscar lo que tanto quería, aunque deberá esperar, ya al menos su esfuerzo fue recompensado, en el siguiente cap iremos a los últimos momentos del viaje, no se lo pierdan que intentaré sean buenos, hasta el próximo cap. Saludos.
