El viaje había terminado y todos volvieron a la ciudad y continuaron sus actividades normales, por el otro lado que ya regresaron a las practicas, había alguien que estaba en un problema.
- (¿Qué hago?) – Akino estaba descansando nuevamente como hacía diario. – (Este fin de semana me propuse el buscar una forma de seducir a Sanosuke-kun, pero nada funcionó… me hace creer que no tengo nada que me haga ver sexy…) – En eso su ardilla la golpeó en un costado. - ¿Qué pasa Lou-chan? – Empezó a hacer sus típicos ruidos de ardilla. - ¿En serio? ¿Qué no me rinda? – Un chillido de afirmación. – Lo sé, pero tal parece que no le atraigo en nada, ni siquiera si me desnudara quizás no me de atención… - Lou nuevamente la golpeó. – O-Oye eso duele, entonces ¿Qué quieres que haga? – En ese momento la ardilla empezó a susurrarle al oído mientras ella asentía. – Ya… supongo que podría funcionar… ¿lo hacemos?
Pasado el tiempo y después de clases así como las practicas, tenían que guardar todo en los almacenes, en esta ocasión Akino pidió hacerlo y para ello llamó al pelimagenta para que le ayude a cargarlo.
- Gracias por venir Sanosuke-kun. – Exclamó la morena con una sonrisa.
- No es nada senpai, tampoco es que pudiera ignorar la llamada si cargas cosas tan pesadas.
- Aprecio lo caballero que eres. – Sonrió ella, pero por sus adentros se estaba riendo de forma malvada. – Debemos llevar esto al almacén, ya sabes, que está detrás del edificio.
- Claro, empecemos a cargarlo todo. – Empezaron a llevar cajas y demás, avanzando hasta llegar a la sección trasera de la escuela, donde los almacenes para equipos deportivos se guardaban, así ambos trabajaron hasta finalmente dejar el último, siendo Sanosuke quien lo dejaba. – Ese sería el último.
- Gracias por todo Sanosuke-kun, ahora podemos irnos.
- Claro senpai, quizás hoy pueda completar un videojuego que tengo pendiente. – Cuando el joven quiso ir a abrir la puerta, notó algo. - … ¿Eh? ¿No abre?
- Jejeje… - La morena soltó una risa por debajo, tenía la llave del almacén, la cual guardó en el bolsillo trasero de su falda. - ¿Qué? ¿estamos atrapados?
- Ese parece ser el caso… - Este soltó un suspiro. – Quizás podamos escalar hasta la ventana.
- ¿Crees poder hacerlo?
- Si junto estos caballos que usamos para saltar, podría conseguirlo. – Así empezó a hacer todo el trabajo para llegar, pero claro que Akino había pensado eso de antemano, por eso lo preparó antes de ir a ese lugar. Cuando subió a la cima, quiso abrir la ventana. – Parece que está cerrada por fuera.
- Ya veo… parece que debemos esperar hasta que alguien nos saque.
- Parece ser el caso. – Exclamó Sanosuke, Akino sonrió para sus adentros.
- (La primera fase de mi plan ha funcionado, agradezco a Lou-chan por cerrar la ventana por fuera, ahora estamos aquí solos, sin que nadie nos moleste, podré replicar el efecto de estar solo con una chica para que se fije en mí, por si acaso tengo esto. – Alcanzó en su bolsillo un condón. – (Se lo pedí a Honjou-senpai por si era necesario, pase lo que pase, Sanosuke-kun se fijará en mí el día de hoy)
- Tengo otra idea para escapar. – Exclamó Sanosuke y Akino le vio con curiosidad, en eso sacó su teléfono. – Puedo llamar a alguien y nos saque de aquí.
- Eh… eso… es verdad… - Se le había olvidado que tenían sus celulares, la morena chasqueó la lengua por debajo. – (Maldita sea, como se me olvidó algo tan importante…)
- Solo debo llamar a uno de mis amigos para que nos saque y…
- Antes de eso Sanosuke-kun ¿podría ver algo con tu teléfono?
- ¿Qué no tienes el tuyo?
- Lo dejé en mi bolsa, siempre que entrenamos para evitar que se caigan o hagan daño.
- Bueno, si tienes alguna compañera que pueda sacarnos, te lo dejo a ti.
- Claro. – Ella tomó el teléfono, en ese momento ella sonrió victoriosa, así se alejó un poco y entonces empezó a hacer de todo con el teléfono para gastarle la batería la cual estaba a la mitad, abriendo las aplicaciones que más carga daban al celular, al final este se apagó. – Uh…
- ¿Pasó algo? – Preguntó él.
- Se acabó la batería cuando estuve a punto de llamar.
- ¿En serio? Lo cargué bien esta mañana, no pudo ser.
- Parece que se acaba rápido ahora… ahora nuestra última vía de escape ha desaparecido.
- Es verdad, ahora solo debemos esperar. – Resignado, el pelimagenta fue a acostarse, en eso Akino celebró para sus adentros.
- (¡Finalmente, ahora nadie nos molestará! Llegó el momento que tanto esperaba…) – Akino hizo las preparaciones, desarreglándose un poco el cabello, abriendo botones de su blusa para mostrar escote y levantándose la falda. – (Perfecto, ningún hombre podré resistir ver a una chica tan indefensa)
- Ey senpai, quizás podríamos hacer algo para matar el tiempo y…
- Sanosuke-kun… - El joven levantó la mirada, viendo a Akino recostada y su imagen, tenía la falda levantada de modo que casi podía ver su ropa interior, esta se movió, mostrando su escote. – Estoy un poco asustada… ¿Qué tal si nadie viene a rescatarnos? Podríamos estar toda la noche encerrados.
- No piense así senpai, seguro alguien, tarde o temprano llegará a vigilar por acá, en ese momento gritaremos para que abran.
- Pero por ahora, no hay nadie cerca… tengo miedo… - Se abrazó a sí mismo mientras parecía querer llorar.
- Senpai… no esté asustada. – El joven se acercó a ella para abrazarla. – No está sola, aquí estoy con usted para confortarla todo lo que necesite.
- Sanosuke-kun… - Ella se sonrojó levemente, aprisionándolo igual en un abrazo. – (Si, esto es lo que quería, solo debo presionar un poco más…) Esto… ¿podríamos seguir un tiempo así?
- Claro, hasta que te calmes.
- Bien~ - Siguió el abrazo, mantuvo sus pechos contra él de modo que pudiera sentirlos, si lograba sentir aunque sea un momento en que desea tocarla, ella habrá ganado.
- … Senpai, puede detenerse.
- … ¿Eh?
- Lo digo por esto. – En ese momento Sanosuke mostró algo en su mano izquierda, era la llave del almacén, la morena se quedó estupefacta.
- C-Cuando…
- Durante el abrazo. – Sonrió este. – ya decía yo que la situación era demasiado conveniente, estar encerrados en un almacén, los dos solos, la ventana sellada y que de repente me quede sin teléfono, todo este plan fue demasiado elaborado para usted senpai.
- … Ya veo… - Ella soltó un suspiro. – Sanosuke-kun, lo he intentado todo, incluso este plan que puede ser estúpido y sacado de una comedia romántica, pero es que me quedé sin opciones, admito estar desesperada, incluso le pedí consejos a Honjou-senpai ¿sabes lo bajo que debo de caer para llamar a la ramera de la escuela por consejos de seducción? – En algún otro lugar, la inglesa estornudó. – Ya no sé que hacer, que hasta tengo como última opción asaltarte y violarte.
- No, por favor senpai, mantenga su dignidad al menos. – Exclamó Sanosuke. – Realmente aprecio lo mucho que se ha esforzado por mí respecto a querer llamar mi atención, no creo que ninguna otra chica se ha esforzado tanto como usted.
- ¿En serio?
- Creo que demasiado. – Soltó una pequeña risa. – Supongo que en parte tengo la culpa porque no me expresé bien al respecto sobre mis razones de que no puedo verla de forma romántica. – Ella se quedó en silencio, para escuchar todo. – Supongo que debería empezar desde el inicio, esto va desde la secundaria…
"Flashback"
La secundaria estaba en sus horas normales, jóvenes estudiando, practicando deporte y otras actividades diarias, eso era lo común, pero igual… ¿hacían tratos a escondidas?
- Tsk, lo trajiste ¿no? – habló un joven, Sanosuke sonrió.
- Claro, tengo el mejor material que puedes pedir. – En eso abrió su mochila y lo que dejó caer eran… revistas eróticas, videos, películas y doujins. – Adelante, ya sabes que mis artículos los consigo desde el bajo mundo.
- No podía esperar nada más del mayor pervertido de nuestra escuela, gracias, te pagaré todo. – Sanosuke era conocido como un gran comerciante de material erótico, no solo eso sino que igual tenía una mente muy pervertida, tanto que podía adivinar las medidas de las chicas con solo observarlas y siempre estaba en momento donde pudiera ver sus bragas.
- ¡Sanosuke Kanno! – La voz de una chica se hizo escuchar mientras el pelimagenta huía.
- Es la presidenta de nuevo, hora de correr. – Así empezó a huir, una chica de largo cabello azulado empezó a perseguirlo.
- ¡Esta vez te atraparé por tus crímenes de perversión!
- En tus sueños. – Le sacó la lengua. Eso era cosa de todos los días, el joven era bien conocido por sus tendencias pervertidas y el consejo, más en concreto la presidenta, se encargaba de capturarlo y recriminarle aunque este era muy escurridizo.
- Bonitas bragas. – Sonrió al ver a una chica por debajo, esta se cubrió la falda.
- ¡Pervertido! – Este salía huyendo, satisfecho de su acto, esa era la vida diaria del pelimagenta, no le molestaba para nada expresar lo pervertido que era.
- Ese Sanosuke Kanno, realmente no lo aguanto… - Expresó la presidenta por debajo.
- ¿Qué haremos con él? – Preguntó un miembro del consejo.
- Esta vez lo atraparemos de una vez por todas, y para ello pondremos una trampa. – Sonrió esta.
Pasó el tiempo, Sanosuke caminaba por los pasillos cuando vio algo en el suelo, era una revista.
- ¿Quién lo habrá dejado aquí? – Empezó a leerla hasta que vio otra, se empezó a formar un camino, recogía todas y cada una de ellas hasta entrar a un salón que estaba a oscuras. – Hay varias que no tenía, las llevaré con mi colección y… - En ese momento se prendieron las luces, tuvo que cubrirse los ojos, hasta finalmente ver a la presidenta.
- Estás acorralado Sanosuke Kanno, tus días de perversión se terminan aquí.
- Eh presidenta, lindo día ¿no? Por cierto, veo que su copa D sigue hermosa como siempre. – Ella se cubrió los pechos, sonrojándose.
- Tu… ¡Eso es lo que no soporto! Esta vez te llevaré directo a la dirección, para que recibas tu justo castigo como te lo mereces.
- Inténtelo si puede, pero sabe que no puede atraparme. – Ella saltó para caer encima de él pero le esquivó. – Eso estuvo cerca.
- ¡No huyas, todos, tras él!
Los miembros del consejo empezaron a ir tras el pelimagenta pero este los esquivaba y se golpeaban ellos solos, empezando a caer uno por uno al estar en un espacio cerrado, solo quedando él y la presidenta, esta gruñó por debajo.
- No puede ser… ¿Cómo eres tan escurridizo?
- Me muevo gracias al poder de las chicas, aprecio todo sobre ellas y verte me hizo inspirarme, ahora estamos solos.
- Maldita sea… ¿por qué haces esto? Antes no eras tan pervertido, en el jardín de niños.
- Lo recuerdas ¿no? – Expresó este. – Pasó tiempo, pero créeme que nunca olvidaría a quien fue mi primera amiga, y ahora estamos en posiciones diferentes, te volviste más directa, a la par que más hermosa.
- ¿Eh? – Ella se sonrojó. - ¡N-No me distraigas!
- Estoy hablando con la verdad, como es que pudiste crecer demasiado, más que nada esos pechos.
- ¡Y-Ya basta! – Exclamó con vergüenza y tapándose.
– Puede que hayamos sido amigos de pequeños, pero ahora yo tomé un camino, uno que me hizo ver la luz y está lleno de revistas eróticas.
- … Realmente cambiaste… - Ella bajó la mirada. – Déjame decirte algo, cuando entramos a la secundaria, estaba feliz de saber que logramos entrar a la misma escuela, pensé que sería una nueva oportunidad para acercarme a ti, pero verte tan cambiado, vender material erótico, observar bajo las faldas de las chicas, ya no eras el mismo de antes, por eso tuve que endurecer mi personalidad y volverme presidenta, para detenerte de hacer todo eso.
- Y no ha funcionado, soy invencible.
- Eso veo… - Ella soltó un suspiro. – Realmente quise recuperar nuestra amistad, y más que nada… porque siempre tuve algo que decirte… pero eso se ha terminado, mi trabajo ahora es detenerte.
- Claro, si antes no huyo primero. – Los dos se encararon, en ese momento ella saltó, Sanosuke la esquivó y entonces fue a tocarla por el trasero, sacándole un grito. – Muy suave.
- Tu… - Empezó a perseguirlo, solo eran ellos dos, mientras más corría, más se agotaba, la presidenta bajó su velocidad. – No… debo seguir…
- Ahora estás a mi merced. – El chico empezó a mover sus manos de forma peligrosa, la presidenta le vio con miedo.
- Que… ¿Qué me harás?
- Descuida, solo será un toqueteo.
- ¡Noooooo!
- ¿Qué pasa? – Un profesor entró en ese momento, entonces viendo la escena, como Sanosuke estuvo a punto de asaltar a la presidenta, lo que sucedió a partir de ahí fue llamar a los padres y hablar, el pelimagenta acabó con una suspensión, pero más que nada, ver la expresión de la que alguna vez fue su amiga le dejó un nudo en la garganta, fue entonces que se dio cuenta de que se había pasado. Una vez regresó, todo el asunto quedó olvidado y por suerte no se propagaron rumores.
- … Hola. – La volvió a ver, esta desvió la mirada. – Ya no haré nada.
- … Lo siento… Sanosuke Kanno, por mi culpa…
- No, supongo que me lo merezco, esta situación me hizo ver que estuve mal, era muy inmaduro, quizás deba dejarlo de lado.
- Entiendo… aunque el daño fue hecho, yo… alguna vez te amé. – Eso lo sorprendió. – Ver como has crecido me hizo pensar que podríamos haber sido pareja pero todo esto sucedió… todo sentimiento hacia ti desapareció.
- Entiendo… supongo que me lo merezco, nunca llegar a ser amado.
- No quise decir eso. – Sanosuke negó con la cabeza.
- Será un castigo que me pondré a mí mismo, hasta que no pueda arreglarlo todo, nunca tendré una novia. – Ella no dijo nada, la expresión del joven lo decía todo, que cumpliría esa promesa hasta el final.
"Fin del flashback"
- Por esa razón es que no puedo corresponderla senpai, hice cosas horribles debido a mi perversión y lastimé a una persona muy importante para mí. – Expresó, la morena solo mantuvo la mirada al suelo.
- … No lo sabía… pero ya pasó tiempo, deberías de avanzar, ya no lo haces ¿cierto?
- Es verdad, pero realmente fue algo muy impactante, ver su rostro de tristeza y lágrimas, las caras de decepción tanto de mis padres como los de ella, no creo que pueda seguir adelante.
- Sanosuke-kun… - Akino quería hacer algo, abrazarlo y decirle que todo estaba bien pero eso no iba a arreglar las cosas, solo pudo quedarse quieta, él fue a abrir la puerta del almacén.
- Akino-senpai, aprecio todo lo que ha hecho por mí y que sus sentimientos sean sinceros, pero… realmente no puedo corresponderlos, ríndase conmigo… nos vemos. – Así él se fue, quedando ella sola, esta mantuvo la mirada al suelo durante un rato, apretando su puño.
- … No puedes decirme todo eso y entonces que yo me rinda… - Lagrimas empezaron a bajar de sus mejillas. – No quiero eso… no quiero que te resignes a estar solo, porque eso duele… - Miró al frente, con sus ojos llenos de lágrimas. – Sanosuke-kun… yo quiero ser la persona con la cual puedas sonreír y finalmente librarte de esas ataduras… te ayudaré para que puedas lograrlo…
Ninja Britten 11: Taiga demostró realmente su fuerza en todo esto y al menos fue algo que ayudó a las chicas para que puedan crecer bastante, ya veremos como se aplicará.
Bueno, ya regresemos y esta vez empezó de forma graciosa pero terminó triste, todo lo que pasó Sanosuke y se sabe las razones por las cuales no ve a Akino con ojos lujuriosos, ya luego abarcaremos más de este problema en capítulos futuros, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
