Hola aquí yo de regreso ¿como están? Se que he tardado un poco en actualizar pero estoy en finales así que que les puedo decir. En fin aquí les dejo un nuevo avance de esta hermosa historia que con cada capítulo nos envuelve más en una tormenta de sentimientos encontrados. Tan encontrados como que esto es un NicoMaki y parece más un HonoNico pero bueno es parte de la vida y las cosas bellas así como los grandes amores no se obtienen fácil.
Así que todavía pasaran unas cuantas cosas para que nuestra pelirroja tsundere recupere el corazón de Nico, lo siento pero Maki debe de sufrir por sus miedos e inseguridades para después volver madura, decidida y victoriosa; y entonces y solo entonces quedarse con la pelinegra.
Por último mención especial para "Waldemar16" que me hizo ver que tal vez ventilar como tal la relación de Cocoa y Kokoro sobrecargaría la historia, gracias por tu aportación me hiciste replantear ciertas cosas.
Sin más disfruten y comenten. Recuerden LoveLive no me pertenece.
Capítulo 13. Operación familia política: "Para conquistar un corazón, primero gánate su confianza".
HONOKA'S POV
Dios que voy a hacer, esta noche es la cena en casa de Nico-chan. ¿Qué me pondré? ¿Debo llevar algo a su casa o voy así sin nada? Nooo peor aún ¿cómo debo comportarme? según lo que note ayer la señora Yazawa es muy tranquila y amable, pero se ve que también es de carácter fuerte. ¡Aash tengo un mal presentimiento sobre todo esto!
-Oneechan, te habla mamá.
Mmm y si pido consejo ¿pero a quién? Umi-chan queda descartada por obvias razones, ¿tal vez a Kotori-chan? Ella ya paso por esto conoce a sus suegros y la adoran. Según me contó el día que los conoció todo salió a la perfección, aunque supongo que también sería bueno preguntarle a mi padre.
-TOC, TOC ¡tierra a oneechan! - decía Yukiho dándome unos golpecitos en la cabeza- he dicho que mamá te habla, te necesita en la cocina.
-Oh claro ya voy- decía volviendo en si sobando mi cabecita.
- ¿Oneechan te sientes bien? Es que te notas más torpe que de costumbre y mira que eso ya es mucho decir en tu caso- decía mi imouto de manera burlona.
-Mira tarada no te contesto como debiera solo porque en este momento tengo mucho en que pensar, además mamá está esperando y no quiero que salga a meterme a cucharonazos.
Soltaba dejando escapar un suspiro y dejando la tienda ante la mirada extrañada de mi hermana menor. Una vez a dentro fui a la cocina donde mi madre preparaba el desayuno para los cuatro.
- ¿Qué pasa mamá? Dijo Yukiho que me necesitabas- le decía de manera tranquila a mi progenitora.
-Oh Honoka, necesito que prepares el arroz y pongas la mesa- decía señalándome un bowl en el fregadero donde reposaba el arroz ya lavado.
Ante su petición solo asentí y comencé a colocar el arroz en la vaporera para después sacar la vajilla y cubiertos y comenzar a acomodar la mesa en completo silencio, ya que mi cabeza seguía dándole vueltas al asunto de la cena.
-Hey Honoka, HO-NO-KA- me gritaba mi madre sobresaltándome ya que no me percate de su llamado- Me puedes decir que te pasa, estas aterradoramente callada y no solo eso, sino que desde que entraste no has parado de suspirar.
-¡De verdad! Lo siento no me di cuenta es que veras… No olvídalo no es nada- de último minuto cambiaba de opinión ya que el asunto de mi estilo de vida nunca fue del todo aprobado por mi madre.
-Honoka cariño ven aquí, vamos deja eso y ven de una vez- decía mi madre con voz autoritaria pero amorosa por lo cual obedecí y me aproxime a su lado- Mira sé que todo este tiempo no he sido la mejor de las madres y que en vez de apoyarte incluso he llegado a juzgarte, pero cariño eres mi bebe y lo que sea que te perturbe puedes decírmelo con toda confianza porque te juro que no voy a fallarte.
Expresaba mi madre con todo cariño y sinceridad mientras colocaba una mano en mi hombro y con la otra acariciaba mi mejilla. Luego de esto di un último suspiro y comencé a hablar.
-Bu-Bueno verás hay una… una chica que al principio no me gustaba pero que después no sé cómo con el tiempo me enamorarme de ella. Pero ese no es el punto, a lo que iba es que pasaron "cosas" y pues peleamos y ahora justo ayer me reencontré con ella y entonces su madre me invitó a cenar, porque al parecer no sabía de mí y ahora quiere tratarme para saber si, bueno realmente no estoy segura para qué, pero el caso es que…
Hablaba de manera acelerada mientras manoteaba sin cesar ocasionando que mi madre frunciera el ceño y colocara sus manos en mis hombros para frenarme.
-Hey, Hey, Hey para por favor. A ver si entendí, dices que hay una chica de la que estas enamorada, pero que por ciertas circunstancias dejaste de ver y justo ayer te la volviste a encontrar ¿no?- yo asentí con la cabeza- Ok hasta ahí entiendo, pero ahora dices que la madre de esa chica te quiere conocer y por eso te invito a cenar ¿no?- volví a asentir- De acuerdo eso puedo entenderlo también después de todo yo al igual que ella soy madre y probablemente actuaría de la misma manera, pero realmente no le veo el problema, es decir solo es una cena es la oportunidad perfecta para volver a acercarte a esa niña y de paso conocer a su familia, que puede salir mal.
-Uuuy Okasa al parecer olvidas el pequeño detalle de que estamos hablando de Oneechan y probablemente va a arruinarlo con su torpeza- decía Yukiho desde la puerta.
Gracias por el voto de confianza "hermanita" y a que carajos viene esa negatividad tampoco es que sea torpe o un desastre y lo vaya a arruinar. Mooou a quien engaño esto puede salir mal en tantos sentidos.
¡Espera que demonios hace aquí Yukiho se supone que debe de estar cuidando la tienda!
-Si es así no tienes por qué preocuparte Honoka, tu solo se cómo eres. Tal vez a menudo seas torpe y desobligada, además de que comes demasiado y tiendes a hablar de más y a interrumpir con comentarios que no vienen mucho al caso, pero fuera de eso no hay nada por lo que debas de preocuparte- eran las palabras de "apoyo-consuelo" que me daba mi madre- Además solo necesitas causar… espera ahora que caigo en cuenta. YUKIHO QUE DEMONIOS HACES AQUÍ, SE SUPONE QUE DEBES DE ESTAR VIGILANDO LA TIENDA.
Era el grito de mi madre hacia la pelirrojiza quien pego un brinco para luego salir corriendo hacia la tienda. Una vez esto paso mi madre volvió a dirigir su atención en mí.
-Te decía Honoka que no tienes por qué sentir nervios y mucho menos miedo, solo causa una buena impresión en la cena, primeramente, llévale flores o algún presente a la madre de la muchacha, después llega puntual y presentable y durante la cena contesta con amabilidad a las preguntas que te hagan, pero sobre todo demuestra la educación que tu padre y yo te hemos dado. Una vez termine la cena si te ofrecen quedarte un poco más hazlo, pero procura que no sea demasiado tampoco hay que abusar de la hospitalidad de aquella familia y en cuanto a esa jovencita, déjale en claro tus intenciones y si todo marcha bien tráela a casa ya que quiero conocerla.
Oh dios mío de verdad dijo eso. Mi madre quiere que le presente a la persona con la que deseo formar un futuro. Cielos si esto me lo hubiera dicho hace unos años yo…yo…
-Ahora que sucede, vamos no llores cariño- me decía en tono calmado mi madre mientras me rodeaba con sus brazos- sé que durante mucho tiempo te he dado, bueno para que negarlo, la espalda pero lo cierto es que me aterra el hecho de que la gente se meta contigo y te hiera. Pero ya no huiré más y me quedare aquí apoyando a mi niña.
Mi madre me limpio con suavidad las lágrimas que corrían por mis mejillas para después regalarme una radiante sonrisa la cual hace mucho no veía dirigida a mí.
-Gracias mamá- expresaba aferrándome a su cintura.
-Snif, snif, snif, por fin… esto es tan… hermosohh- expresaba mi padre asomándose desde la entrada mirando la escena, este tenía el rostro bañado en lágrimas y recargaba su frente en el hombro de mi hermana que le acariciaba la cabeza con una expresión de pena ajena.
-Bu-Bueno ya estuvo bien de lágrimas, ahora- mi madre se limpiaba la cara y se alejaba unos centímetros de mi para calmar su rubor al vernos sorprendidas por el resto de la familia- USTEDES DOS HARAGANES A TRABAJAR QUE ESPERAN. Yukiho es la segunda vez que te llamo la atención y créeme que no habrá una tercera.
Terminaba en un tono de ultratumba mi madre apuntando con el dedo a mi hermana de manera acusadora haciendo que yo retrocediera unos pasos y que Yukiho y mi padre corrieran por sus vidas.
-De acuerdo, ya dejando en claro las cosas apurémonos con el desayuno y después te ayudó a prepararte al fin que es hasta la noche- mi madre daba un pequeño aplauso para señalar que era momento de dejar el drama y pasar a la acción.
Sin decir más me acerque al fregadero para lavarme la cara y coger la vaporera con el arroz ya listo. Lo coloqué al lado de la mesa en un pequeño recipiente para no dejarlo de lleno en el suelo y me dispuse a acomodar los platos que mi madre me iba tendiendo. El desayuno corrió con tranquilidad de vez en cuando mis padres se turnaban para darme consejos sobre comportamiento, conversación y actitudes adecuadas en la primera visita a casa de tus "futuros" suegros. También hubo ocasiones en que mi hermana interfería dando comentarios socarrones con respecto al asunto solo para molestarme sin embargo fue una mañana bastante productiva.
[Llamada]
-Si ¿diga? - sonaba una extrañada e infantil voz del otro lado de la línea.
-Hola Cocoa-chan, soy yo Honoka- esperaba a que reconociera mi voz la chica al otro lado- solo hablaba para preguntarte una cosa, puedes conversar o interrumpo tus clases.
-Oh Honoka-san ¿qué tal? No ya salí de clases, pero me quedé a… bueno no importa- guardaba silencio por un momento. "Algo me dice que esta chica anda metida en problemas de nuevo"- ¿qué pasa? ¿Qué se te ofrece?
-Bueno es que quería preguntarte, espera… antes que cualquier cosa ¿estás bien? Si necesitas ayuda no dudes en decírmelo puedo ir a recogeré si quieres- iba a seguir con el motivo de mi llamada, pero no podía dejar pasar el tema- de verdad no dudes…
-Basta por favor Honoka-san ya te dije que no pasa nada, nada que yo no pueda controlar, - susurraba una parte que aun así logre escuchar- ahora dime para que me llamaste.
-Pero, aaah de acuerdo- daba un gran suspiro y pasaba del tema por ahora- solo quería preguntarte si a tu madre le gustan en especial algún tipo flores.
- ¿Ah, Okasa? Pero no se supone que a quien pretendes es a Oneechan, no debería ser el regalo para ella- cuestionaba la chica al otro lado de la línea- Oh será que después de conocer a mi madre resulta que prefieres a las mayores, y yo que pensé que eras "lolicón" de corazón.
Termina en tono de burla aquella chiquilla impertinente mientras se soltaba a reír a carcajadas causando que apretara con fuerza el aparato en mi mano hasta el punto que este crujio un poco.
- ¡Cierra la boca mocosa! Por si no lo sabias ese es el tipo de protocolo que se debe seguir al asistir a la casa de tu futura… cof, cof, cof… es decir ese es el protocolo que se aplica al asistir a una cena a la que se es invitado- lanzaba un bufido intentando calmarme- Tsk tu que vas a saber si todavía no sabes ni limpiarte las babas, mucho menos sabrás sobre estas cosas.
- ¡Oye relájate solo bromeaba! Además, se lo suficiente de esto como para aconsejarte que en vez de flores traigas un poco del delicioso pan que hace tu familia- respondía con una extraña seriedad- después de todo el motivo de la cena es para conocerte y para ello que mejor que mostrar algo característico de tu linaje. A mamá siempre le ha gustado conocer a fondo a la gente con la que nos relacionamos y cuando digo "a fondo" quiero decir que desea conocer TODO acerca de ellas desde familia, pasatiempos, planes a futuro y en tu caso, tus intenciones para con Oneechan. Así que como consejo, mejor trae algo rico por ahí dicen que "no hay nada mejor para amansar a las fieras que la comida y la música".
¿Intenciones? Bueno supongo que no es de extrañar ya que al parecer la señora Yazawa es del tipo de madre sobre-protector.
-Ah y eso si mejor piensa bien en que le dirás cuando te pregunte qué es lo que quieres con Nico-nee- soltaba una pequeña risa y después guardaba silencio a manera de suspenso- porque créeme Honoka-san que a mi madre no hay quien la esquive.
-Ah va-vale tus palabras logran tranquilizarme no tienes una idea de cuanto, gracias- le respondía titubeante y con sarcasmo- ahora como demonios sobreviviré a esa cena.
-Jajajaja lo siento no quería asustarte, pero de verdad no te preocupes todo saldrá bien. De hecho, tienes un poco de ventaja- hablaba con tranquilidad mientras de fondo se escuchaba el sonido de una puerta cerrándose y un bajito "Estoy en casa".
-Así y cuál es esa "ventaja" de la que hablas- preguntaba algo desconfiada mientras seguía peleándome con mi guardarropa.
-Que me agradas… Oh ahorita lo hago un segundo- eso ultimo no iba dirigido a mi sin embargo sus primeras palabras me dejaron clavada en mi sitio- como habrás notado si hay alguien en la familia Yazawa que sea sobre-protectora con su familia, aparte de Okasa claro, esa soy yo. Nunca me ha gustado que cualquier tipo o tipa se acerque así sin más a mis hermanas… en especial a "una de ellas"- soltaba en un breve susurro- por lo que es muy difícil que alguien sobreviva a este tipo de "eventos" si me lo propongo, pero te repito que me agradas y hay algo que me hace pensar que tus sentimientos por Nico-nee son sinceros, así que no hay porque estar nerviosa ya que me tienes de aliada.
Vaya esta chica sí que es un sacó de sorpresas, en un minuto es una burlona insoportable y al siguiente me está dando su apoyo.
-Pues si es así supongo que te tomare la palabra y ya puedes ir quitando el "san" y dejarlo solo en Honoka, aunque si quieres ya puedes irme llamando "Oneechan" de una vez, cuñada- le decía con algo de burla ya que podía imaginarme su reacción.
-HEY HEY HEY PARA EL CARRO SI, EL HECHO DE QUE ME AGRADES NO SIGNIFICA QUE TE APRUEBE COMO "CUÑADA". Además, no cantes victoria porque en eso la que tiene la última palabra es Nico-nee y temo decirte que de los cuatro es la más orgullosa y testaruda- ante sus palabras no pude evitar dibujar una sonrisa recordando a la enana y su complicado carácter- Y bueno también está el pequeño y "pechugón" detalle de Nozomi-nee, la mejor amiga de Oneechan ella tampoco será fácil de ganar.
-Oh Nozomi no creo que sea tan difícil, desde que Nico-chan nos presentó le agrade y tú misma viste como me saludo ayer así que no me preocupa tanto- respondía con un poco de confianza.
-Si yo fuera tú no me fiaría, Nozomi-nee es una embaucadora es incluso peor que "Lupin III" (1) y Carmen (2) juntos, detrás de esa encantadora sonrisa se esconde la mismísima caja de Pandora (3), por lo que es mejor…- Cocoa iba a continuar advirtiéndome sobre la amiga de Nico, pero una voz que parecía traviesa pero que a la vez escondía un tono de enojo la interrumpió.
-Con que hablando mal de tu Oneechan Cocoa-chan, me haces sentir triste- expresaba obviamente la pelimorada del otro lado de la línea- y ligeramente molesta.
- ¡No-No-Nozomi-nee! Jajajaja yo so-solo… ¡Oneechan ayuda! - se escuchaba el grito de Cocoa seguido de un golpe sordo y varios pasos apresurados- ¡No, no kyyyyaaaa!
Uy algo me dice a mí que la alcanzó, pobre Cocoa-chan espero que Nozomi-chan no la asesine sino tendré una aliada menos.
- ¿A qué viene todo ese jaleo? Cocoa que hace tu teléfono tirado a mitad del pasillo- se escuchaba la voz de Nico-chan del otro lado de la línea- Uy todavía está con la llamada, ¿si diga?
Ay dios mío aun no estoy lista para hablar con ella, pero sin duda esta es una oportunidad única y no pienso desaprovecharla.
-Hola Nico-chan, soy yo Honoka- respondía en tono casual sin embargo por dentro estaba que moría de nervios.
- ¿Eh? Honoka, espera, pero ¿Qué? Ósea ¿Cómo? - expresaba con duda la pelinegra, de hecho, podía imaginar que separo el teléfono de su oído para observar el número.
-Así es la misma ¿Cómo estás? - continuaba con tranquilidad.
-Bi-Bien gracias ¿y tú?... Espera antes de eso me quieres explicar que haces llamando a mi hermana- decía con tono receloso- es decir cómo es que tienes su número.
Ante esto solo solté una leve carcajada para luego aclararme la garganta y responder.
-Ella misma me lo dio ayer en la tienda de mis padres, y tranquila no planeo nada extraño con tu pequeña hermana no siento atracción por las menores- "Al menos de edad"- y solo le llame para preguntarle la hora en la que debo llegar a tu casa para ser sincera ayer estaba tan sorprendida que no recuerdo si tu madre me lo mencionó.
-Oh ya, es verdad lamento si soné grosera no fue mi intención, pero me cayó de extraño- soltaba de jalón dejando salir un suspiro- En cuanto a la hora supongo que a las 8 estará bien, si te soy sincera yo también estaba sorprendida ayer y tampoco recuerdo jaja.
Uff por poco me quedo en blanco pero al parecer me creyó.
Sonaban de nuevo los gritos de fondo de Cocoa y unas cuantas palabras de la pelimorada.
-A las 8 será entonces, espero no les moleste que lleve un pequeño presente como agradecimiento por la invitación- dejaba salir preparándome para cortar.
-Ah no es molestia, pero que no sea algo costoso de otra manera no podremos aceptarlo- respondía con amabilidad la ojicarmín.
-No es costoso, pero si significativo y ahora Nico-chan te puedo pedir un pequeño favor- cuestionaba preocupada.
-Si claro dime- contestaba con convicción la mayor.
-Crees que podrías ir a salvar la vida de Cocoa-chan es que hace un buen rato que la escuchó gritar- decía con ligera pena por mi pequeña aliada.
- ¿Cocoa? ¡Dios Cocoa! ¡Nozomi suéltala ahora mismo! - al fin sempai caía en cuenta de la situación- Bueno Honoka te veo al rato debo salvar a mi hermanita de las garras de ese moustro pechugón.
-Jajaja si claro hasta el rato Nico-chan, ah y… bueno me gustaría que habláramos a solas al terminar la cena sino te molesta- cuestionaba haciendo notar mi nerviosismo.
-Oh desde luego… yo también necesito decirte algunas cosas- guardábamos silencio ambas por un momento hasta que otro grito nos alertó- Bueno Honoka te dejo debo irme.
Terminaba aquella llamada la pelinegra dejándome con una sonrisa.
[Fin de la llamada]
-Vaya esa llamada salió mejor de lo que espere, ahora a pedir refuerzos.
Volvía a usar mi celular y marcaba nuevamente un número.
-Si Kotori-chan hola, necesitó que vengas a mi casa, ¿Qué? No tranquila todo bien de hecho más que bien justo por eso te llamaba, veras necesito que me ayudes a escoger un conjunto de ropa algo así como no tan formal pero más allá de lo casual- le daba tiempo a la voz entusiasmada de mi mejor amiga para responder- Vale aquí te espero y te cuento los detalles, sale bye.
Una vez corte baje a avisarle a mi madre sobre la elección de mi presente, cosa que le gusto bastante ya que nunca perdía la oportunidad de promocionar nuestros deliciosos dulces, así que se puso a seleccionar cuales de nuestros panes y dulces tradicionales serían los adecuados para la ocasión. Seguido de esto comenzó a presionar a mi padre para que horneara más panes de melón y "Homura" manjūs.
Después de darme el baño de mi vida y una vez que llego Kotori nos pusimos de lleno con el tema de la "cena" y de que usaría.
-Entonces la madre de Nico-chan te invitó a cenar como agradecimiento por llevar a una de sus hijas menores y para conocerte por tu pasada, y no puedo evitar decirlo, "breve relación" con su hija mayor- al decir esto la peligris hacia movimientos graciosos con sus manos acentuando sus palabras mientras ponía mala cara- ¡No, Honoka-chan, NO!
Terminaba gritando y arrojando con frustración una prenda al suelo.
-Ah, eh, ¡¿Qué?!- articulaba extrañada por su reciente acción.
-Esto Honoka-chan, E-S-T-O- levantaba la falda antes arrojada al suelo y la agitaba ante mis ojos- Esta cosa, es decir, como siendo tan linda puedes tener guardado algo tan… tan…- la ojimiel lucia realmente frustrada e incluso parecía costarle horrores terminar la frase tanto que su suave rostro se contraía en una mueca- HORRENDO y antiguo, tan antiguo que juraría que huele a naftalina. Si Mitzi-sensei mi maestra de moda en Francia viera esto se suicidaría de depresión.
Ok había olvidado el "pequeño" detalle de lo intensa que es Kotori-chan cuando se trata de moda.
-Kotori-chan es solo ropa cálmate- decía inocentemente con una sonrisa.
- ¡No es solo ropa, HONOKA, es tu vida! ¡TU VIDA! - gritaba haciendo que pegara un brinco y pusiera mis manos en posición defensiva- Tu guardarropa es tu vida y lo que yo veo aquí Honoka-chan es algo tan triste, tan triste que me dan ganas… me dan ganas… snif, snif- y comenzaba a sollozar usando mi falda como pañuelo.
¡Ay no es cierto! De verdad esta… Oh si lo está, está llorando ¿y ahora qué hago? si Mio-chan y Umi-chan se enteran de que hice llorar a Kotori-chan me mataran. Esas dos molestas son peores que todos los yakuzas juntos. Noooo piensa Honoka piensa por tu vida.
-Ah etto… Kotori-chan… [snif, snif, la ojimiel seguía llorando]… No llores por favor, mira te prometo que después de esto iré de compras contigo y dejare que escojas todo un nuevo guardarropa para mi ¡vale! - le decía cariñosa dándole palmaditas en la espalda a la peligris mientras la abrazaba- pero ya tranquila.
-Snif, snif, incluyendo accesorios- me respondía con la voz entre cortada y con ojos ilusionados como si estuviese viendo una alpaca esponjosa.
-Si incluyendo accesorios- era mi respuesta haciendo que Kotori cambiara su actitud en menos de 2 segundos por la de una chica con unos ojos tan brillantes que parecían arrojar fuego- Ah ahora podrías ayudarme a encontrar algo decente para que use esta noche.
Esta actitud me da más miedo que la otra, algo me dice que hubiese sido mejor enfrentar a Mio y Umi furiosas.
-Claro, aunque luego de ver esto será difícil- soltaba un suspiro y miraba con molestia nuevamente la falda- veamos es una cena por lo cual los colores oscuros serían los adecuados, pero ya que es otoño tal vez algo más ligero en tela y color sería lo mejor, además de que es un evento importante pero no en extremo formal, mmm tal vez esto y combinado con esto. ¡Si lo tengo! ¡Honoka-chan listo tengo el look perfecto para ti!
Luego de una larga discusión sobre que no era necesario peinarme termine finalmente de alistarme quedando con un conjunto de falda con volados y blazer color melón acompañado de una blusa lisa sin mangas color blanco, un collar de cuentas ni muy grandes ni muy pequeñas color dorado y mi cabello recogido del lado derecho en un chongo bajo. Por último, un muy ligero maquillaje que consistía en solo brillo en los labios y sombra brillosa en los parpados.
- ¡Kyyyyaaaa! Honoka-chan te ves increíble- decía entre gritos y saltos la peligris rodeándome y admirando cada ángulo de mi figura- espera no te muevas te tomare una o tal vez 10 fotos para mi colección de Honoka-chan.
¿Su colección de Honoka-chan? Ok eso es extraño pero su-supongo que no debo preocuparme ¿o sí?
-Mmm Kotori-chan, de… de casualidad ti-tienes colección de fotos de ¿alguien más o solo de mí? - preguntaba temerosa.
-Claro que si, Honoka-chan no es la única persona interesante y linda que seguir de cerca, también tengo de Umi-chan, Azusa-chan de ella tengo una lindísima con orejas de gato, obviamente de mi sensual novia y últimamente he empezado una de Nico-chan, la cual titularé "las dos caras de Nico", bueno aun no me decido por el título pero luego me pondré en ello- decía Kotori-chan con una radiante y tierna sonrisa- Ahora levanta tu mano y has esto- me mostraba movimientos para que los replicara- Kyyyyaaaa eso es.
-¿Ah Kotori-chan? Me estas asustando- le decía retrocediendo un poco.
En definitiva, Kotori-chan es un tanto extraña, lo más aterrador es que dice las cosas con total inocencia.
Afortunadamente alguien comenzó a tocar la puerta de mi habitación cortando con aquella incómoda situación.
- Adelante.
- ¿Honoka estás lista? Son las 7 y apenas tienes tiempo para llegar…- al abrir la puerta y mirarme mi madre se quedó sin palabras.
-Qué le parece Yuriko-san, cree que Honoka-chan esta lista para su encuentro- expresaba con orgullo mi amiga hacia mi madre.
-Más que lista Kotori-chan, eres increíble cómo pudiste transformar a mi hija en esta señorita- "Ósea cada vez me convenzo más de que mi madre lejos de ayudarme me hace bullying"- luce hermosa en definitiva tienes que venir en otra ocasión para continuar con el trabajo.
-Descuide ya me encargue de eso, convencí a Honoka-chan de que cambiara su guardarropa.
Convencer, más bien yo diría que me chantajeo.
-Excelente Kotori-chan, dime cuando y me asegurare de darle el dinero suficiente, el cual después será descontado de su paga obviamente- "Ok será mejor que empiece a participar o estas dos acabaron conmigo en todos los sentidos".
-Perdonen que interrumpa su conversación sobre como dejarme en bancarrota, pero debo salir ya o llegare tarde- decía frenando la plática entre mi madre y mi mejor amiga, para después dirigirme a la cama tomar mi bolso y salir del cuarto.
-Es cierto será mejor que salgas ya, de prisa abajo esta tu padre con el obsequio que llevaras- decía mi madre sacándome a empujones- Cariño estas hermosa estoy segura de que esa cena será todo un éxito y la familia de esa chica terminará amándote- se frenaba para darme esas cálidas palabras mi madre- asegúrate de dejarle en claro a esa chica que una Kousaka una vez que se enamora no se rinde.
-Claro- era lo único que salía de mis labios acompañado de una gran sonrisa.
-Para ser sincera yo esperaba que tu decisión estuviera dirigida hacia "alguien" más Honoka-chan, pero realmente te veo muy segura con Nico-chan así que solo te deseo suerte y ve con todo- decía aquello Kotori haciéndome pensar un momento en cierta peliazul, sin embargo, agite la cabeza alejando aquella idea, me despedí y salí volada hacia abajo.
-Wooow cariño te ves guapísima- decía mi padre recibiéndome con una sonrisa y colocando un arcón, demasiado grande, con productos "Homura" en mi auto en la parte del copiloto.
-Vaya lo admito te ves muy bien Oneechan- decía Yukiho parada afuera de la tienda- supongo que Kotori-sempai hace milagros.
-Sí, de hecho, deberías pedirle ayuda a lo mejor con suerte y con TODO su talento consiga cambiar tu fea cara- le respondía molesta por su comentario.
-Así pues, si pudo mejorar tu cara de simio entonces conmigo no le costara tanto- respondía cruzándose de brazos.
- ¿A quién le dijiste cara de simio? Tu mocosa precoz, no creas que no escucho tus quejidos hasta mi cuarto todas las noches- le replicaba recordándole sus actividades nocturnas causando un gran sonrojo en mi imouto.
-Así pues, tú no te quedas atrás, yo también he escuchado como te quejas y llamas entre gemidos a Sono…
- ¡Basta! Dejen de revelar sus intimidades afuera de la tienda y sobre todo en presencia de su padre. ¡Cielos mis pobres oídos!- se interponía entre las dos mi padre mediando la situación- Y tu Honoka tienes que irte ya, según dijiste la casa de los Yazawa está a media hora de aquí vas con el tiempo justo.
- ¿Qué? Oh diablos, continuaremos con esto luego mocosa- le daba un beso en la mejilla a mi padre y subía a mi auto emprendiendo camino hacia la casa de mi sempai no sin antes echar una última ojeada asegurándome de no olvidar nada.
HONOKA'S POV END
NICO'S POV
- ¡Nozomi suéltala ahora mismo! - corría hacia la recamara de mis dos hermanas gemelas para parar a aquel demonio pelimorado.
-Con que igual a Lupin III y a Carmen, creo que me tienes en un muy mal concepto Cocoa-chan- decía en un tono aterradoramente delicado- mira que comparar mi sonrisa con la caja de pandora, eso es imperdonable. ¡Washi Washi…!
Nozomi arrinconaba a una muy pálida Cocoa quien se encogía en una de las esquinas de la habitación sujetando con fuerza su pecho, la pelimorada se preparaba para su legendario ¡Washi, Washi Max! Así que sin esperar más corrí y me interpuse entre ella y mi hermana.
-Alto Nozomi ya fue suficiente, mira como la tienes pobre Cocoa vas a traumarla de por vida- encaraba a mi mejor amiga intentando liberar a mi hermana de sus garras- ahora dime ¡que rayos pasa!
-No interfieras Nicocchi esto es entre Cocoa-chan y yo- intentaba pasar de mí sin embargo me puse firme.
-He dicho que no Nozomi, si vas a castigar a mi hermana al menos quiero saber porque- decía aún firme y cruzándome de brazos- además una cosa es que me tortures a mí de esa manera, pero ellas están todavía en desarrollo, deja de manosearlas.
-ARA Nicocchi ¿estás celosa? - decía aquella pechugona haciendo que se me saltara una vena de la sien por el coraje- si es por eso no te apures tengo para todas.
Ante esto retrocedí y me cubrí el pecho con los brazos.
Mierda ahora viene por mí, que hago piensa Nico. ¡Piensa!
-No-Nozomi es-espera oye ¡aguarda! Ni-Nico nii nece…- decía con pánico ya que estaba casi sobre mí- ¡necesita tu ayuda!
- ¡¿Ara?!- expresaba la ojiturquesa entre extrañada y sorprendida provocando que frenara todo movimiento a lo que yo aproveche para escabullirme fuera de su alcance.
-Necesito que me ayudes a alistarme, ya sabes para la cena de esta noche- decía conteniendo un suspiro de alivio y con la esperanza de que con eso se calmara- sabes estoy al-algo nerviosa.
Terminaba poniendo un puchero y desviando mi mirada, lo cierto es que no era del todo mentira ya que si estaba algo nerviosa por la presencia de Honoka y sobre todo por el interrogatorio que nos esperaba a ambas de mi madre.
- ¡Oh ya veo! Eso es excelente Nicocchi- "De verdad, pues yo no le veo lo positivo a esto"- veamos por ahora he terminado contigo Cocoa-chan, pero no he olvidado lo que dijiste así que luego volveré a castigarte.
Ante esto mi hermana sin pensárselo dos veces se puso de pie y salió despavorida de la habitación chocando con su hermana gemela quien no tardo en salir tras de ella.
-Ahora veamos Nicocchi busquemos algo lindo y provocativo que haga que se le escurra la baba a Honoka-chan en cuanto te vea- decía Nozomi guiñándome un ojo para luego darse la vuelta y dirigirse a la que antes fue mi habitación en esa casa, una vez ahí comenzó a hurgar en mi guardarropa tirando mi ropa por todos lados- Mmm supongo que un vestido estaría bien- colocaba sobre sus brazos cierto "vestido rojo" y me lo mostraba- tal vez podrías usar de nuev…
- ¡No! - respondía de manera demasiado fuerte y tajante- aaah ese vestido no pienso volver a usarlo, salvo bajo dos circunstancias, así que por favor elige otro.
Rectificaba mi tono de voz y desviaba mi mírada para acabar sentándome en la cama.
-De acuerdo, solo era una sugerencia además este vestido es demasiado formal para la ocasión- Nozomi ponía nuevamente el vestido en su lugar y volvía a buscar- pues creo que tendremos que ir al departamento a buscar allá.
-Tengo una mejor idea vengan conmigo ambas- aparecía mi madre en el umbral de la puerta y nos hacia la seña de que la siguiéramos lo cual hicimos Nozomi y yo después de intercambiar una rápida mirada- ya tenía pensado desde antes darte esto, pero no había encontrado el momento.
- ¿Qué es mamá? No serán algunos de los extraños juguetes que solías usar con mi padre ¿verdad? - le decía horrorizada recordando cierta caja que encontré a los 8 años y que me hizo tener pesadillas hasta los 10.
- ¡Ara! Yo si quisiera verlos- decía la pelimorada levantando una mano, a lo que yo solo le di un manotazo- auch Nicocchi no eres nada divertida.
-Jajaja Nozomi tiene razón cariño, eres una mojigata- me daba aquel golpe bajo mi madre causando las carcajadas de mi mejor amiga.
- ¡No lo soy! Y la prueba está en mi etapa en la preparatoria- contestaba con molestia sin tomar en consideración lo que provocarán tales palabras en mi madre y finalmente me adelante a ambas, entrando de lleno en la recamara de la mujer de ojos rojos.
-Touché creó que ahora si te la regreso Miyuki-chan- escuchaba el susurro de la ojiturquesa a mi madre.
-Am sí, eso me lo busque sólita- comentaba antes de darme alcance- bueno ahora ambas ayúdenme y saquen del closet la caja blanca de plástico del fondo.
Luego de un profundo suspiro me acerque junto con Nozomi y sacamos la caja que nos pidió.
- ¿Y ahora? - preguntaba impaciente.
-Ábranla solo que con cuidado tiene bastante tiempo ahí debe tener toneladas de polvo- daba instrucciones mi madre mientras se sentaba en la orilla de su cama- el primer conjunto fue el que use en mi primera cita con tu padre.
Después de tomar la precaución de limpiar la caja la abrimos revelando un bonito vestido color rosado y saco a juego blanco con pétalos de sakura, para seguir con más ropa y vestidos diversos que parecían que habían pertenecido a mí ya que la talla era casi la misma.
-Wooow mamá esto esta hermoso, pero en verdad ¿fueron tuyos? Recuerdo que papá solía mencionar que eras un poco robusta- preguntaba mientras sacaba prenda por prenda y la admiraba, la ventaja era que cada conjunto o pieza venia cuidadosamente guardada en una bolsa perfectamente sellada.
-A tu padre solo le gustaba fastidiar, lo cierto es que cuando yo tenía tu edad era igual de delgadita que tu- soltaba con tono melancólico- solo con la diferencia de que yo si tenía busto.
No podía solo quedarse callada, tenía que dar justo en la llaga.
-Pues de eso hace bastantes años- soltaba contraatacando el comentario anterior.
-Que dijiste niña impertinente- respondía con una voz de ultratumba arrojándose sobre mí y comenzando a forcejear.
-Aaagr tu empezaste, ese comentario sobre tu pecho estaba de más no necesitó que me lo recuerdes y para que sepas aún puede crecer- decía evitando que me cayera de lleno encima mi madre.
Durante unos minutos forcejeamos en el suelo entre risas hasta que un sonido nos distrajo.
-Aaah- un suspiro, cuando mi madre y yo dirigimos nuestra vista hacia el lugar de donde vino observamos a Nozomi con una expresión triste.
¡Oh no esto me huele a que es por su familia!
Sin esperar más le dirigí una mirada cómplice a mi madre la cual afortunadamente capto enseguida. Me puse de pie y aproveché que estaba de rodillas para colocarme atrás de la pelimorada y abrazarla por el cuello.
-Que hay con esa mirada no habías dicho que me ayudarías- le decía en tono suave colgándome de su cuello como koala en árbol- mira que hoy necesitó un poco de tu "Nozomi power".
-Lo siento Nicocchi, es que al verlas no pude evitar pensar en mis padres, hace bastante que no se de ellos- respondía con la mirada gacha mientras se aferraba a mis brazos- La última vez que hable con mi madre me dijo que ella y mi padre pasarían un tiempo en Tokio por negocios.
-Tranquila cariño tus padres probablemente estén ¿ocupados?, pero eso no quiere decir que no piensen en ti- decía mi madre uniéndose al abrazo pude notar lo que le costó decir aquello, tanto a ella como a mí nos molestaba el hecho de que los padres de Nozomi dedicaran más tiempo a su trabajo que a ella- además no estás sola nos tienes a nosotros que te amamos más que si poseyeras nuestra sangre, ¿verdad Nico?
-Claro sabes que me encanta ser la hermana mayor de esos tres, pero solo contigo puedo ser la hermana pequeña a veces, cuando siento que ya no puedo más busco a mi… Oneechan para acurrucarme entre sus brazos- decía pegando mi rostro al suyo para así ocultar mi creciente sonrojo- te lo he dicho antes "no sé qué sería de mi sino te hubiera conocido Nozomi".
-Nicocchi, eso sonó un poco romántico- respondía socarrona sin embargo su voz era ligeramente llorosa luego de eso recargo su espalda contra mí y apreto mis brazos.
-Bu-Bueno basta de esto- se aclaraba la garganta mi madre y se limpiaba las pocas lágrimas que reposaban en sus mejillas- ahora hay que empezar a arreglarnos porque si no nos comerá el tiempo.
-Tienes razón ¡vamos! - también me deshacía de mis lágrimas y me incorporaba de un brinco- lista Onee…Oneechan.
Soltaba desviando mi mirada y con una tierna vocecilla como la que a veces usaban mis hermanas conmigo para apelar a mi corazón.
-Jajajaja de acuerdo y ¿Nicocchi? - se incorporaba y me dedicaba una sonrisa pícara que señalaba que no saldría nada bueno de sus labios, al menos para mi claro- de ahora en adelante quiero que me llames así.
- ¡Queeeeee! – "Dicho y hecho esa sonrisa no traería nada bueno"- Creo que Cocoa acertó en eso de la caja de Pandora.
-Dijiste algo Nicocchi- decía colocándose en posición de Washi Washi.
- ¡No nada! - expresaba con terror ganándome una ceja levantada de Nozomi- Onee-Oneechan.
Finalmente me sonrió con tranquilidad y se dispuso a escoger la ropa que usaría.
Aaah creo que esto me costara más de lo que creí, pero bueno lo que sea con tal de no ver de nuevo esa mirada en sus ojos turquesas. En fin, ahora a dar prioridad a lo importante del día de hoy.
Luego de correr de aquí para allá, de ayudar a mis hermanos a vestirse, de pelearme por hora y media con Cocoa para que se colocara el vestido que le seleccione y de ayudar un rato a mi madre en la cocina, al fin llegó la hora.
-Bueno mis bellas mujeres…Ajam [llamaba la atencion el pequeño hombre de la casa, Kotaro]… y galante caballero- mi madre se corregía mientras se colocaba al frente nuestro- Son las 7:50 pm así que repasemos el plan. Cuando Kousaka-san llegue, Nozomi tu estarás…
-En la puerta aguardando a que toque, después la recibiré y le indicare que pase a la sala donde…
-Cocoa y yo la recibiremos, le pediremos su abrigo y Kotaro se encargará de ofrecerle asiento- proseguía mi pelinegra hermana menor.
-Muy bien, luego de eso los tres la avergonzaran un poco con preguntas incomodas…- ante aquella declaración mire con molestia a mi madre, quien intento corregirse- ajam es decir le harán platica. Mientras Nozomi se disculpa y va conmigo a aguardar en la cocina- seguía su disparatado plan mi madre- una vez venga a la sala comenzare a interrogar… cof, cof… es decir a conocer un poco a Honoka-san y pasados unos 15 minutos aparecerás Nico.
-Bien todo listo demos por iniciada la operación "conociendo el relleno secreto de los bollos de Honoka-chan"- soltaba Nozomi haciendo que entrecerrará los ojos y la mirara con molestia por la estupidez que salió de su boca.
-Nozomi eso suena pervertido- le replicaba sin embargo como era costumbre me ignoro.
-Esperen, pensé que se llamaba "avergoncemos a Oneechan y a su posible pingüina" (4)- decía otra bobería mi imouto castaña.
Muy bien pequeña Cocoa con que tú también eres parte de estas tonterías, pues no cuentes conmigo para salvarte de nuevo de las garras de Nozomi.
-Aguarden, no se llamaba "operación verdaderas intenciones"- ahora cuestionaba con extrema seriedad Kokoro.
¡¿Qué?! ¡Por KAMI! Kokoro te creí la más cuerda de esta casa y ahora me sales con esto que decepción- pensaba con frustración mirando a los locos integrantes de mi familia.
-Bueno basta de nombres ridículos, casi son las 8- decía el pequeño y dulce Kotaro. "Al parecer mi hermano es el único miembro con consciencia en la familia"- lo verdaderamente importante es avergonzar a Oneechan y a su nueva novia.
OK, yo creo que… ME RETRACTO DE LO QUE PENSÉ. ¡TODOS SON UNOS DEMENTES! Aaaagr Kotaro me agradabas más cuando solo repetías las últimas frases de todo… Espera dijo ¡¿novia?!
-Kotaro tiene razón, chicas lo importante es obtener diversión a costa de Nico y Kousaka-san- concluía mi madre de manera solemne.
-Muy bien es suficiente… ¡YO ME LARGO!- decía más que molesta lanzando los brazos al aire y encaminándome a la puerta, pero a unos pasos de tocar la perilla sonó el timbre.
-Ya llego todos a su posición- gritaba mi madre mientras yo me quedaba paralizada frente a la puerta con la mano estirada- Cocoa, Kotaro, saquen a Nico de aquí.
-A la orden- escuchaba la voz al unísono de mis hermanos para luego sentir un jalón en cada uno de mis brazos lo cual causo que mis pies se alejaran un poco del suelo.
De un momento a otro pase del umbral de la casa a una de las habitaciones, quedando en completa soledad. Segundos después escuche la puerta abrirse y un par de voces, entre ellas la de aquella pelinaranja enérgica.
-Uff ya llego, ahora que hago no quiero salir ¡no estoy lista! -despertaba de mi ensoñación y me daba cuenta de la realidad, había llegado la hora de enfrentarla y de hablar probablemente de aquel día.
Bien Nico cálmate solo respira… si solo respira profundo y se sincera. Después de todo la que tiene menos culpa de lo que ocurrió aquella noche es Honoka, cometiste un error y como toda una Yazawa debes de asumir tu responsabilidad. Además, no creo que Honoka tenga intenciones de discutir, si fuese así no hubiera reaccionado de esa manera al confundir a Kokoro contigo ¿o sí?
Mi debate mental se vio interrumpido por un par de golpes en la puerta que lograron sobresaltarme, di un par de respiraciones profundas para tranquilizarme y una vez lo conseguí abrí la puerta encontrándome con los carmines ojos de Cocoa.
-Ya puedo hacer acto de presencia o aún no han terminado de "divertirse"- decía con tono sarcástico.
-Si Oneechan y si fuera tú me daría prisa- decía con algo de pena y preocupación mi imouto- creo que ma-mama aaah.
- ¡Ay no mamá! – gritaba haciendo a un lado a mi hermana para después salir disparada hacia la sala encontrándome con una pelinaranja roja como tomate y con la mirada perdida- MAMÁ QUE DEMONIOS LE HICISTE.
- ¿Yo? Nada solo le di la bienvenida ¿verdad Nozomi-chan? – mi madre dirigía una mirada complice a la pelimorada quien sonrió en respuesta.
-Me consta Nicocchi solo estábamos saludando a Honoka-chan- me sonreía con inocencia.
¡MENTIRA! SI ALGO NO POSEE NOZOMI ES INOCENCIA.
NICO'S POV END
HONOKA'S POV
Muy bien Honoka tu puedes, solo debes de estirar tu dedo y tocar el timbre. Si solo eso, es muy fácil ¿verdad? Y si es tan jodidamente fácil porque no lo he hecho desde hace 5 minutos en vez de estar aquí plantada.
Bueno ya basta de bobadas…[suspiro]… aquí vamos.
Finalmente, después de todo el miedo y dudas que me carcomían el cerebro, me arme de valor y toque una sola vez el timbre. Cerca de 30 segundos después la puerta se abrió de par en par revelando a una pelimorada con una sonrisa traviesa en su rostro.
-Buenas noches Honoka-chan, pero que puntual eres o será que…- colocaba un dedo en su barbilla en un gesto pensativo- estas ansiosa por ver a Nicocchi- soltaba haciendo que la temperatura aumentara en mi cuerpo de una manera nada saludable- Pues pasa te estábamos esperando.
Finalizaba sonriendo de manera radiante al ver que había logrado avergonzarme, seguido de esto se hizo a un lado y me dio acceso al departamento.
-Ho-Hola Nozomi-chan, gra-gracias- decía tartamudeando debido a la mirada un tanto perversa que me lanzo, por lo cual solo di un par de tímidos pasos al interior.
-Oh vamos no seas tímida y pasa de una vez- intervenía con voz risueña la ojiturquesa guiándome hasta la sala a empujones donde se encontraban tres chicos aguardando- mira te presento a los miembros más jóvenes de la familia Yazawa. El pequeño hombre de la casa es Kotaro-kun- el niño de unos 10-12 años hizo una corta reverencia ante mi presencia.
-Un gusto Kotaro-kun- correspondí a su reverencia- soy Kousak...
-Lo sé, usted es Kousaka-san, por favor tome asiento y si me lo permite quisiera hacerle una breve pregunta- decía pensativo el joven a lo cual solo asentí y me dispuse a sentarme- Si tú y Nico Oneechan se casan, cuando vayan de vacaciones ¿me llevarían con ustedes? - eran las palabras de aquel pelinegro que logro que se me cayera la mandíbula de la impresión.
- ¡¿Qué?! ¡Cas-Casarnos! ¡¿Eh?! - sonaba una mini risa a mi costado por lo cual mire a la pelimorada.
-Bien, ahora te presento a las gemelas que también son hermanas menores de Nicocchi- me señalaba a las dos restantes en la sala- bueno al parecer ya conoces un poco a Cocoa-chan pero a su gemela no tanto así que ella es Kokoro-chan, niñas porque no "conversan" mientras traigo a Miyuki-chan.
Terminaba dándoles un pícaro guiño a las gemelas el cual causo escalofríos en mi persona.
-Mucho gusto Kousaka-san, yo soy Kokoro y antes que nada quisiera agradecerle por lo de ayer- ante esto levante la ceja con duda- me refiero al hecho de haber traído a Cocoa a casa, gracias por eso.
Luego de ello me dedico una reverencia.
Es una linda chica y parece amable, o al menos no es tan agresiva como Cocoa o tan imprudente como ese niño con el pelo rebelde- pensaba dedicando una mirada algo recelosa al chico.
-De nada y no es necesario que sean tan formales solo díganme Honoka- respondía con una sonrisa comenzando a sentirme más tranquila
-Se lo agradezco, pero no es correcto tomar tanta confianza con alguien a quien apenas se conoce, a menos que…- seguía con ese tono amable y calmado la menor para enseguida sonrojarse y proseguir- …usted y Oneesama ya hayan, ya sabe, pasado a tercera base.
- ¡EH! - fue lo único que salió de mi boca a manera de grito.
-Me refiero así han tenido sex…- al parecer creyó que no entendí su pregunta e iba a aclarármela, pero la calle.
-Claro que entendí a que te referías, mi reacción fue… QUE DEMONIOS CON SUS PREGUNTAS- decía alterada.
"Que rayos con estos chicos de ahora". Y tu Cocoa no se supone me ayudarías- pensaba dirigiéndole una mirada a la castaña quien me dedico una mirada culpable.
-Disculpen la tardanza- entraba la pelinegra mayor seguida por Nozomi- Oh Honoka-san que alegría que hayas venido, ¿eso es para mí? - decía refiriéndose al arcón en mi mano.
- ¿Qué? Así en re-realidad es para su familia, es un obsequio de mis padres para su familia en agradecimiento por invitarme a su hogar- le entregaba aquel regalo a la madre de Nico seguido de una sonrisa.
-Vaya sí que es grande y pesado, además luce delicioso muchas gracias. Así que a esto se dedica tu familia, a la elaboración de pan y dulces tradicionales- decía curiosa y tal vez algo sorprendida la pelinegra.
-Por ahora, ya que mi hermana y yo estamos estudiando para ampliar en un futuro, quisiéramos que "Homura" tuviera sucursales o tal vez innovar en el mercado de los dulces- decía decidida y orgullosa del patrimonio de mi familia.
-Oh ya veo eso suena increíble Honoka-san y es un plan que requiere tiempo y sobre todo dedicación- le entregó el arcón a Nozomi que se encargó de llevarlo a la cocina y comenzó a acercarse lentamente a mi- dime, si realmente tienes pensado tu futuro entonces no tienes tiempo para distracciones y si es así ¿entonces en donde entra mi hija Nico en todo esto?
Aquello me pasmo por unos segundos, ósea, realmente me había hecho esa pregunta.
No entiendo a esta familia solo me han visto una vez como pueden estar seguros de que pretendo a Nico-chan. A menos que… si debe de ser eso, no hay duda. Nico es sumamente abierta con su familia por lo que es obvio que saben lo que paso, pues bien, señora Yazawa, si tiene dudas sobre la seriedad de mis sentimientos sobre su hija, entonces tendré que dejárselo en claro.
-En cada parte de mi plan a futuro- me ponía firme y miraba con intensidad aquellos orbes carmínes que ahora se mostraban sorprendidos- mis planes no pueden estar completos si no está su hija a mi lado. Señora Yazawa, para mi Nico-chan no es un pasatiempo o un juego. ¡Yo voy muy enserio con su hija!
Desvíe por un segundo mis orbes azules de aquellos carmín, encontrándome con cuatro pares más de ojos, unos me miraban con sorpresa por mis palabras y actitud mientras que otros me veían con un brillo de emoción y empatía.
-Vaya eso sí que no lo vi venir- era lo primero que decía la pelinegra una vez sobrepuesta- vas tan enserio ¿cómo para presentar a Nico a tu familia? O tan enserio ¿cómo para dentro de muchos años hacerla tu esposa?
Trague pesado ante los cuestionamientos de la madre de Nico, pero ya había hablado y no me echaría para atrás.
-Si de hecho, mi madre desea conocerla cuando sea el momento adecuado- dejaba escapar el aire que había retenido antes de decir lo siguiente- y si… si su hija me acepta y todo marcha bien, dentro de MUCHOS años convertiría a Nico en la señora de Kousaka Honoka.
Soltaba lo último un tanto fuerte por lo que sin resistir más desvíe mi mirada de la anfitriona, encontrándome con que Nozomi aplaudía levemente, Cocoa-chan levantaba el pulgar hacia mi como signo de aprobación, Kokoro-chan me miraba con los ojos húmedos y una sonrisa, y el pequeño Kotaro estaba sentado en el suelo frente al televisor ignorando todo lo que pasaba alrededor ya que jugaba un videojuego.
Una leve y cálida risa me hizo mirar de nueva cuenta a mi anfitriona, quien sin esperar se aproximó a mí y acercó sus labios a mi oído.
-Pasaste la prueba de manera rápida y victoriosa Honoka-chan- me susurraba- tienes mi aprobación para pretender a mi hija y espero que seas lo suficientemente lista para que antes de ganar su cuerpo, te ganes su corazón.
¿Lo logre? ¡De ver-verdad conseguí su autorización! No me lo creo y ahora ¿qué hago? Debo agradecerle o tal vez reiterar lo que he dicho.
-MAMÁ QUE DEMONIOS LE HICISTE- escuchaba la voz alarmada de Nico-chan.
Bien es momento de seguir, ya dejé en claro las cosas con su madre ahora el siguiente paso es demostrárselo a ella.
- ¿Honoka estas bien? - sentía su cálida mano en mi mejilla haciendo que carmín y celeste se encontrarán como no lo hacían desde hace mucho- Mira si mi madre- volvía su mirada molesta a la mujer que la dio a luz- o alguien más de mi familia- ahora pasaba su mirada a la ojiturquesa que se mostró ofendida- te dijeron algo inapropiado o te hicieron sentir incomoda, yo no me ofenderé si deseas retirarte.
Solté un corto suspiro y subí mi mano libre, ya que en la otra traía un pequeño obsequio para ella, hacia su rostro pasando suavemente las yemas de mis dedos por su mejilla mientras la miraba y poco a poco sonreía.
-Descuida estoy bien, o más que bien diría yo- le mostraba una enérgica sonrisa causando que un tenue pero notorio sonrojo se apoderara del rostro de mi sempai- solo conversaba un poco con tu hermosa familia. Ah, por cierto, esto es para ti espero te guste.
Le entregaba una pequeña capsula de cristal de aproximadamente 12 cm la cual contenía una sola orquídea blanca, la cual tomó dando un paso atrás apartándose un poco de mi y haciendo que alejara mi mano de su rostro lentamente.
-Me encanta muchas gracias, ajam…- se aclaró la garganta para sobreponerse de su nerviosismo por mi cercanía- es realmente hermosa pero... luce un tanto costosa.
Me miraba de manera acusadora ya que me había dejado en claro que no aceptaría regalos costosos, ante su mirada me apresure a hablar.
-Descuida en realidad no es tan costosa como luce, hice caso a tus palabras y decidí traer este pequeño, pero significativo recuerdo en vez de un ramo de flores "costoso" y "ostentoso"- sonreía un tanto nerviosa debía hablar rápido antes de que rechazara mi obsequio- es solo un botón de orquídea blanca, que en el lenguaje de las flores significa "la pureza del amor".
Ante mi declaración Nico se sonrojo furiosamente y desvió su mirada al suelo mientras apretaba entre sus manos la capsula y la pegaba a su pecho. En ese instante la señora Yazawa asintió con una sonrisa llamando a todos para que se encaminasen al comedor quedándonos al final Nico y yo.
-Bi-bien vamos antes de que nos quedemos sin cena- intentaba desviar el tema la pelinegra mientras se daba la vuelta y comenzaba a retirarse, pero antes de que diera un paso la cogí de la mano- Honoka yo… yo no sé qué decirte so-solo…
Terminaba con la mirada en el piso ante mi incesante mirada, por lo cual acorte la distancia y tome con mi mano su barbilla levantándola hacia mí.
-Espera Nico-chan no tienes que decir nada justo ahora, tranquila solo quería decirte que… te ves preciosa- le decía cogiéndola con mi otra mano suavemente de la muñeca y jalándola un poco hacia mí, admirándola de arriba abajo y notando por primera vez el bello vestido rosado que entallaba a la perfección su esbelto pero firme cuerpo. Su rostro estaba finamente maquillado con un poco de sombra, mascara para pestañas y un gloss rosado muy tenue en sus delgados y muy besables labios. Su cabello era lo mejor ya que su flequillo caía con suavidad por los costados de su rostro y su demás cabello estaba atado en una coleta alta que le daba un aire de madurez increíble.
De esta manera lograba desviar la tensión del momento ya que lo último que deseaba era presionarla.
- ¡Eh! Gra-Gracias, tú también te ves muy linda Honoka- respondía con timidez haciéndome sonreír de manera deslumbrante- si te parece bien hablaremos de eso al final de la cena, yo también tengo algunas cosas que decirte. Por ahora pasemos, ya que nos esperan y si gustas puedes dejar tu blazer sobre el sillón.
-Claro, gracias hace un poco de calor- decía sacándome el saco y poniéndolo en el sofá para luego dirigirme a su lado y adelantarme un poco abriendo la puerta que llevaba al comedor- después de usted hermosa dama.
Decía con tono cortés y coqueto provocando una risita de su parte.
-Muchas gracias señorita que amable de su parte- decía en tono juguetón siguiéndome la corriente y pasando al fin a la mesa donde la familia Yazawa, incluyendo a Nozomi nos esperaban.
La cena incluyo tres tiempos, la entrada fue una crema de zanahoria la cual estuvo bastante buena, después de plato fuerte se sirvió pollo a la naranja con guarnición de vegetales a la mantequilla, resultando una cosa deliciosa, hasta ahí todo iba bien hasta que por último de postre se sirvió pastel de judías rojas.
-Espero les guste el postre, lo cierto es que tenía pensado hacer pastel de chocolate pero en el último minuto me decidí por intentar esto- decía de lo más animada Nico-chan mientras yo intentaba con todas mis fuerzas ocultar mi desagrado por las judías rojas- ¿Honoka estas bien? Si no se te antoja no es necesario que lo comas.
Al parecer no fui muy buena ocultando mi desagrado ya que la pequeña pelinegra se dio cuenta y después de su comentario el resto de la mesa también lo noto ya que ahora tenía sobre mi muchos pares curiosos de ojos carmín y unos turquesas.
- ¡Eh! No es eso- contestaba de manera rápida- es so-solo que quisiera ir antes al tocador si no es molestia.
Terminaba con un sonrojo en mi rostro, después de todo era vergonzoso tener la atención de todos sobre mí.
-Oh ya veo, por supuesto ah…- antes de que continuara la pequeña castaña se puso de pie.
-Descuida Oneechan yo le muestro donde esta- me hacia la seña de que la siguiera lo cual hice- enseguida volvemos.
Una vez fuera del comedor deje escapar un gran suspiro el cual fue notado por mi aliada.
- ¿Qué pasa? Realmente no quieres el postre que Nico-oneechan preparo- me preguntaba con tono de burla la castaña.
-No es eso, todo lo que ella cocina es delicioso es solo que…- antes de proseguir volvía a suspirar con pesadez- bueno en realidad detestó las judías rojas, sobre todo en pasta.
-Jajaja ya veo ¿y ahora que harás? Tienes dos opciones, la primera es comerlo y fingir que te gusta o la segunda, es que lo rechaces y con ello romper el corazón de Oneechan- eso ultimo lo decía con cara de pesar, obviamente intentaba manipularme y molestarme pero lo peor de todo es que lo había conseguido.
-De ninguna manera, voy a comerlo y no solo eso, sino que además lo disfrutaré para que lo sepas- decía retadora entrando al baño y cerrando la puerta tras de mí- Uff muy bien Honky, tú puedes es solo pasta de judías, si solo pastosas judías, diuuu. No, no puedo.
Mi determinación comenzaba a flaquear al recordar el sabor de aquella cosa, sin embargo, volví a respirar profundamente y me examiné en el espejo.
Vamos Honoka no seas cobarde es solo pasta de judías solo cómela, además la preparo Nico-chan, tu amada enana y "futura" novia, no puedes rechazar su cocina por nada, así que respira y vuelve de una vez- me decía a mí misma a través del espejo.
-Muy bien estoy lista volvamos- le decía a la castaña que me esperaba amablemente afuera del tocador- Oye enana hablando de romperle el corazón a tu Oneechan- comenzaba, era momento de volver al tema que desde hace un rato me preocupaba- Cuando piensas contarle lo que sucede en la escuela, o que, vas a esperar a que reciba una llamada ella y tu madre de la escuela diciéndoles que ocurre.
Cuestionaba a la castaña que se frenó de pronto, me miro extrañada por un momento, pero pese a esto no quito mi brazo de sus hombros donde reposaba.
-Eso no es asunto tuyo Honoka, así que por favor solo deja el tema- decía seria y molesta, aunque su mirada mostraba tristeza e incomodidad.
-No interfiero por molestarte, entiende solo me preocupo por mi pequeña aliada- le guiñaba un ojo mientras me ponía delante de ella- de verdad si necesitas ayuda no dudes en decirme, prometo no juzgarte ni burlarme ¿de acuerdo? - luego de esto le tendí mi meñique a manera de promesa, ella solo suspiro y al final unió su meñique con el mío- eso, ya ves como no es tan difícil confiar en la gente.
-Si esto hace que dejes de molestarme, aaah aceptó- decía con una sonrisa para luego dirigirse de nuevo al comedor- ya volvimos y estamos ansiosas por probar el postre de Nico-nee así que, porque no le sirves un gran trozo a Honoka, justo venía hablando de lo delicioso que luce.
Decía aquella traidora castaña, pero no le daría la satisfacción de negarme a aquel pastel. De tal manera que respiré profundo y sonreí de manera deslumbrante aceptando aquel postre, cogiendo un gran trozo con la cuchara y metiéndomelo en la boca.
Muy bien pasta de judías rojas ¡no podrás conmigo! además esto lo hizo Nico-chan, con sus hermosas y pequeñas manos así que no puede saber tan mal, ¿o sí?
-Mmm esta… delicioso…- decía de la manera más sincera, ya que era verdad a pesar de ser algo que no me agradaba sabía bien- tienes un talento increíble para la cocina.
-Verdad que si, mi Nico desde pequeña siempre ha tenido talento para la cocina, por ello me extraño que eligiera ser idol como primera opción antes de ser cheff- soltaba la señora Yazawa haciendo que dirigiera mi mirada con curiosidad hacia Nico.
- ¿De verdad? Yo hubiera jurado que desde siempre habías elegido convertirte en cheff- decía ligeramente extrañada y curiosa.
-De eso hace muchos años, es solo que a mamá le fascina decirlo- decía con un ligero tono de reproche hacia su progenitora que solo se encogió de hombros- pero bueno lo de ser idol cambio cuando salí de preparatoria, decidí que debía de concentrarme en algo más real, pero aun así nunca deje la música.
-Vaya, así que es por eso que cantas en el bar de Mio-chan- respondía a su afirmación- bueno debo de decir que he tenido oportunidad de verte en el escenario y también de probar tu cocina y realmente eres excelente en ambas cosas.
Decía acabando con mi trozo de pastel, ni cuenta me di cuando lo había comido todo.
Al parecer ya no odio tanto las judías rojas no cabe duda que esto del amor cambia a las personas, espera y ese lindo sonrojo será por lo que dije jaja. ¡Eh! ¿Qué ha sido eso? Tranquilo corazón que si sigues así todo el mundo te escuchara.
-Nicocchi tu cara esta roja- decía con burla la pelimorada a la pelinegra que se sonrojo más.
- ¡Cállate Nozomi! No molestes- decía con reproche la ojicarmín a su amiga que solo rio con satisfacción.
-Bueno ya no peleen y no coman tanto pastel que aún falta probar el obsequio que la familia Kousaka nos envió- decía mediando la situación la pelinegra mayor causando mis nervios ya que Nico me miro- Oh cierto, verás Nico, la familia de Honoka-san nos envió este delicioso arcón, al parecer son productos que elaboran en su tienda.
- ¡Vaya! Sí que es grande- decía Nico-chan causando mi sonrojo- dime Honoka en tu familia las cosas son así de grandes.
Esto lo decía al tomar entre sus pequeñas manos un manjū del doble de lo normal, al parecer mi padre se había entusiasmado al elaborar los dulces.
-Oh Nicocchi pero que atrevido de tu parte el preguntarle algo así a Honoka-chan, o acaso piensas en "futuro"- decía picara Nozomi dándonos a entender algo sexual a Nico y a mí.
En respuesta nos miramos por unos segundos para luego apartar nuestra mirada con vergüenza causando las carcajadas del resto de los Yazawa.
- ¡Ci-Cierra la boca Nozomi! – decía aún con vergüenza mi sempai.
-Nozomi-chan no es justo que te diviertas sola, pero creo que por hoy hay que dejarlas tranquilas- le dedicaba aquellas palabras la señora Yazawa a la pelimorada que solo hizo un puchero- bueno nosotras recogeremos esto mientras ustedes pueden ir a la sala.
-Si gusta puedo…- antes de tomar mi plato para llevarlo a la tarja la madre de Nico me freno.
-Descuida tu eres la invitada, así que no te preocupes mejor ve con Nico a la sala… [o mejor vayanse al cuarto]… respondía sin vergüenza alguna la ojiturquesa… ¡Nada de eso! Y para asegurarme, Cocoa ve con ellas- decía con tono un poco receloso la pelinegra mayor a la castaña que solo asintió con un saludo militar.
-Por dios déjense de tonterías- decía luego de un suspiro cansado Nico para luego dedicarme una mirada de disculpa- Vamos Honoka.
Me tendía la mano para llevarme camino a la sala, en ese momento mis mejillas adquirieron un leve tono rojizo, me sentía contenta por fin podría aclarar las cosas y dejar todo atrás para comenzar de nuevo y poder ganarme su afecto, pero el destino es cruel por demás cruel.
-EH, EH, EH, nada de tomarse de la manita, ni que se fueran a perder camino a la sala- decía poniéndose en medio de ambas la castaña desasiendo la unión entre Nico y yo, creándome unas ganas insoportables de darle un golpe a mi aliada por entrometida- ¿Qué? No me miren así solo sigo órdenes.
Decía un poco cohibida la pequeña hermana de Nico ante la mirada molesta de su Oneechan y mía. Al parecer a la pelinegra tampoco le cayo en gracia que su imouto interfiriera. El caso es que decidimos dejar pasar el asunto y procedimos a pasar a la sala, una vez ahí nos sentamos en el sofá con Cocoa en medio de ambas.
-Amm Cocoa-chan no tienes algo que hacer cariño- hablaba con dulzura Nico a su hermana que se empeñaba en interferir, sin embargo, parecía no importarle ya que tomo el control del televisor y lo encendió.
-Algo como ¿Qué Nico-nee? - preguntaba con toda la calma del mundo mientras yo respiraba profundo intentando mantener el control.
-No lo sé algo como ir a hacer tarea a tu cuarto, o ir a espiar a Kokoro-chan mientras se cambia- al decir esto la castaña se sonrojo tanto que parecía que explotaría- no lo sé lo que sea que no tenga que ver con que estés aquí entre ambas.
-N-No ten-tengo tarea si ¡Y para tu información no es mi culpa sino de Kokoro, ya que acostumbra a cambiarse en el cuarto en vez de en el baño!- se excusaba la castaña con su hermana que la miraba con una expresión que parecía decir "esa ni tú te la crees"- Bueno lo que sea, el caso es que no puedo perderlas de vista sino mamá se molestará conmigo y lo creas o no Oneechan a mí tampoco me hace muy feliz el estar de tercera rueda entre ustedes, sé que tú y Honoka tienen cosas que hablar.
Terminaba con un poco de tristeza mi aliada al parecer seguía manteniendo su palabra de ayudarme, pero por lo que dijo parecía atada de manos. Nico al notar esto me miro como esperando a que entendiera la situación lo cual hice además de que se me ocurrió una grandiosa idea.
-Sabes Nico-chan los panes de mi familia se disfrutan mucho más acompañados de un poco de chocolate caliente- decía con naturalidad ganándome una mirada curiosa de ambas ojicarmines- tendrás un poco, sino no importa yo conozco un lugar donde venden uno delicioso.
Ante esto Nico-chan siguió dudosa por un segundo, no fue hasta que Cocoa-chan entendió la intención detrás de mi ofrecimiento y hablo.
-Oneechan no tenemos nada de eso, pero yo creo que es una idea fabulosa ir por un poco de chocolate, además a Kotaro-kun le encanta- decía con una sonrisa la castaña haciendo que su hermana entendiera por fin la idea- yo iré a avisar, ustedes pueden adelantarse.
Terminaba guiñándome un ojo complicita por lo cual sonreí y enseguida me puse de pie cogiendo la mano de la pelinegra.
-Vamos Nico-chan- tiraba suavemente de ella para que se pusiera de pie- Cocoa-chan te esperamos en mi auto.
La castaña asintió para enseguida desaparecer, tome mi blazer y acelere el paso con Nico aún tomada de mi mano. De manera rápida atravesamos la puerta y comenzamos a bajar las escaleras, pero comencé a notar un poco de frío otoñal en mis brazos por lo que me frené a mitad de la escalera ocasionando que mi acompañante chocara levemente con mi espalda.
Seré imbécil, me salí tan rápido que no deje que Nico cogiera un suéter, bueno ni modo a aguantarse el frio.
-Toma colócate esto no quiero que te resfríes, si dañas tu garganta tu show en "µ's" se verá afectado y será una pena privar a la gente de tu hermosa voz- decía cubriendo su espalda con mi saco- Siento haberte sacado de tu casa así, pero de verdad necesitó hablar contigo- decía a unos centímetros de su cuerpo con mis manos reposando en sus hombros y mi rostro de frente al suyo lo cual nos causó inquietud a ambas, podía sentir como su cuerpo temblaba levemente ante mi cercanía- Te parece si vamos hablando mientras llegamos al auto.
Me di la vuelta después de ver como asintió con la cabeza y continue el paso al sentir como su mano se aferró a la mía.
-Bi-Bien yo quisiera hablar contigo sobre la… bueno ya sabes- "seré idiota porque es tan difícil decir lo que quiero decirle"- me re-refiero a lo que paso esa noche en el bar cuando Maki y yo nos peleamos.
Pude sentir un ligero apretón en mi mano, pero pese a esto proseguí hablando.
-Nico sé que esa noche me porté por demás infantil, no debí de buscar cualquier oportunidad para pelear con Maki, lo cierto es que… bueno… ella y yo…- "Aaah esto es tan difícil, pero si de verdad quiero que me acepte, antes debo de ser completamente honesta"- veras… ¡Maki y yo tuvimos una relación!
Terminaba gritando mientras me frenaba frente a mi auto y aguardaba por su respuesta.
-¿Tu y Maki-chan…? Honoka mírame- me decía con calma la pelinegra colocándose delante de mí y aguardando a mi mirada.
-Sí, si veras Maki-chan y yo fuimos novias por tres años casi cuatro- respondía mirando su rostro de sorpresa- la verdad es que las cosas entre nosotras hace mucho que no estaban bien, pero bueno fui demasiado orgullosa y miedosa como para terminarlo de una vez por todas. Fue hasta que Maki te conoció que ella tomo la decisión de decir aquellas palabras que hacía mucho estaban rondando por mi mente pero que no me atrevía a soltarlas, ya sabes el clásico "esto hace mucho que no funciona y lo más sano para ambas es terminar", en ese entonces el escucharla hirió mi orgullo y pues…- tragaba pesado lo siguiente que diría definiría TODO- se me ocurrió la estúpida idea de seguirla y ahí fue donde supe que estaba contigo.
El rostro de la pelinegra era un mar de emociones que iban desde la confusión hasta el enojo. Dio un par de pasos atrás y coloco sus manos en su cabeza mientras retenía lo que parecía ser un grito. Luego respiro profundo por unos minutos para después colocar su mirada nuevamente en mi causando que retrocediera como medio metro ante la mirada que me lanzó, sus hermosos orbes rubís que antes brillaban traviesos ahora parecían arrojar fuego y no de la clase de "fuego pasional" sino de aquel fuego que si te toca es capaz de hacerte polvo.
-Cuando lo supiste… jajaja fue por eso que me abordaste en "µ's" ¿no? – yo solo agache la mirada y guarde silencio- ¡Honoka! Mírame y responde.
Me ordenaba con un grito mientras todavía retenía su coraje se le veían ganas de golpearme y no podía culparla tenía todo el derecho de sentirse usada, después de todo mi intención en un principio fue esa.
-Sé que estas molesta pero te juro que no siempre fue así, una vez que te conocí mis intenciones cambiaron, cuando supe el tipo de persona que eras comencé a disfrutar estar contigo- le decía en tono bajo aun con la mirada gacha- si te hace sentir mejor pu-puedes golpearme.
Escuché un gran suspiro de frustración para después ver como la mano de la pelinegra se alzaba con fuerza en el aire, así que preparándome cerré los puños y apreté los dientes con fuerza esperando aquel golpe, sin embargo, este llego con suavidad a mi cabeza. Nico había cerrado su puño para darme un suave coco en esta.
-No voy a golpearte Honoka, aaah pero si te soy sincera creí que te habías acercado a mi porque te guste, o al menos porque había sido capaz de llamar tu atención… Ssssh aún no acabo- antes de decir la palabra "pero" coloco sus dedos en mis labios silenciándome- La verdad no te culpo supongo que estabas en tu derecho de querer luchar por Maki, aunque la manera en que querías hacerlo fue por demás inmadura y solo por no dejar te diré que ella y yo comenzamos a salir en serio cuando ella me aseguro que ya había termino su relación anterior y que era totalmente libre.
Decía firme y con calma la ojicarmin recargando su espalda en mi auto y observando con detalle mi expresión corporal.
-Lo creas o no, yo no soy el tipo de persona que tiene cualquier cosa con alguien que ya tiene compromiso, no sé, supongo que está bien para algunos y que quizás sea hasta valido, pero para mí Yazawa Nico eso no es correcto- decía mirándome a los ojos- Yo no bese o toque a Maki-chan hasta que fue enteramente libre.
-Yo realmente lo lamento, sé que mi actitud y mi manera de pensar de aquel entonces fue ridícula, pero de verdad… DE VERDAD créeme que tiempo después mis intenciones cambiaron solo que lamentablemente me di cuenta de ello un poco tarde- por mi declaración Nico me miro con una ceja levantada alentándome a continuar- No note cuanto me importabas hasta esa noche en que te des-descubrí con ella en aquel baño.
Nuevamente bajé mi mirada y fruncí el ceño ante el recuerdo de esa noche, mi pecho sintió una punzada ante la imagen de aquellas dos con la ropa desarreglada y respiración alborotada.
-Lo siento dejando de lado lo que me acabas de decir, yo debo disculparme por lo que hice- la pelinegra se colocaba enfrente de mí y ponía sus manos en mi rostro comenzando a darme suaves caricias en las mejillas- no tenía que haber aceptado ir con Maki a aquel baño, yo te había dicho que lo intentaría y a la primera oportunidad me fui a revolcar con mi "ex" como vil pu…- ahora era yo quien colocaba mis dedos en sus labios callándola.
-No, tu solo hiciste lo que tu corazón creyó correcto, siempre fui consciente de que tu corazón le pertenecía y aun así te obligué a que me aceptaras- al decir aquello mi corazón se sentía cada vez más pesado, pero para calmar un poco esa pesadez la tome de la cintura y la acerque a mi haciendo que me mirara sorprendida, aunque no se apartó- lamento mucho todo lo que te grite aquel día es que estaba muy molesta y bueno…
Sin esperar más Nico bajo sus manos de mis mejillas a mi cuello rodeándome con sus brazos y atrayéndome hacia ella en un fuerte abrazo, tan cálido y embriagante que si permanecía así más tiempo estaba segura de que perdería el control. Con toda la intención aspire profundo llenando mis pulmones de la deliciosa fragancia que emanaba de su cuello provocando un leve estremecimiento de su parte.
-Nico-chan sino te importa quisiera dejar todo eso en el pasado y si me das una oportunidad comenzar algo nuevo… Me gustas, es más estoy segura de que estoy enamorada de ti, así que por favor, por favor dame una oportunidad de poder ganarme tu corazón- le hablaba desde el fondo de mi alma presionándola más contra mi intentando fusionar no solo nuestros cuerpos sino también nuestras almas- Sé que las cosas entre Maki y tú no se dieron bien y que es muy probable que aun la ames… no te pido que la olvides, porque sería egoísta de mi parte, si quieres seguir amándola por mí no hay problema solo…- me separaba lo suficiente de ella para lograr unir su frente con la mía y así hacer que nuestros ojos se miraran- concédeme la oportunidad que ella tuvo. ¡Déjame estar a tu lado y te prometo que seré lo suficientemente valiente como para amarte cómo te mereces!
Terminaba con toda la pasión y convicción de la que fui capaz causando que los ojos de Nico-chan se abrieran de par en par para después volver a la normalidad y mostrar en la comisura un par de lágrimas que amenazaban con salir para que enseguida me mostrara una gran sonrisa.
-Honoka- decía con tono alegre y muy dulce mientras acercaba su rostro lentamente hacia el mío.
Oh si dios, por fin volveré a probar sus labios después de tanto. Esos finos y apasionados labios que se mueven tan bien, solo un poco más.
-Wooooow ¿Qué pasa aquí? – "Lo digo de nuevo, el destino es por demás cruel"- pueden dejar eso para después por ahora suban y vayamos por el chocolate porque todos nos esperan.
Decía con tranquilidad mi "adorable" aliada, irrumpiendo nuevamente en uno de los momentos más grandiosos de la noche, al menos para mí.
-Aaaaah empiezo a pensar que dios me odia- decía en tono infantil alejándome a regañadientes de la pelinegra quien rio divertida por mi frustración.
-Tranquila ya tendremos tiempo para eso- decía dirigiéndose a la puerta del copiloto y guiñándome un ojo de modo coqueto- vamos.
-Aguarda, eso es un ¿Sí? A mi proposición- preguntaba entusiasmada mientras corría a abrirle la puerta.
-Jaja así es Honoka eso es un SI- antes de entrar me beso en la mejilla y me sonrió.
-Eso es un ¿sí?, un sí, espera un SI- por fin caía en cuenta de lo que significaba así que sin poder contenerme luego de cerrar la puerta del copiloto di un gran brinco para enseguida correr de manera enérgica hacia mi lugar detrás del volante de mi automóvil.
Sin esperar más arranque el vehículo con destino a aquella tienda especializada en bebidas, donde se encontraba desde el más fino té hasta el más delicioso y espumoso chocolate. Durante el trayecto reino un profundo pero agradable silencio, de vez en vez dirigía una mirada a mi bella copiloto pelinegra quien me respondía con una hermosa sonrisa que hacía que mis mejillas se colorearan.
-Mmm Nico-chan- me decidia a hablar aprovechando que nuestra chaperona, mi aliada castaña, se encontraba concentrada en su celular y traía puestos unos audífonos- ya que bueno… una vez que ambas sabemos las circunstancias que rodearon nuestra relación pasada…- "o casi inexistente, ya que en todo ese tiempo solo conseguí que me besaras una vez"- ahora quisiera que dejáramos en claro algunas cosas, si estás de acuerdo claro.
La ojicarmin me miro con detenimiento para después asentir dando paso a que siguiera con mis cuestionamientos.
-Bien pues quisiera saber cómo definiremos esto- aprovechaba el alto para retirar mi mano de la palanca y así estirarme y coger la suya, quedando nuestros dedos entrelazados- me refiero a que si solo lo llamaremos "salir" o será algo así como un "noviazgo de prueba".
Ante mi acción Nico solo se sonrojo para después desviar su mirada, pero aun así me dio un leve apretón como seña de que se encontraba de acuerdo. Luego respiro profundo y me miró fija y decididamente hasta que tuve que apartar mi mirada y mano porque ya estaba el semáforo en azul.
-Si te soy sincera no me siento con la fuerza de iniciar una relación, mucho menos después de… tú sabes- comenzaba para luego agachar la mirada en un gesto de tristeza, era obvio que aún le dolía hablar de Maki- pero quiero intentarlo, Honoka quiero empezar de nuevo, quiero seguir adelante y no solo con mis planes a futuro sino también en… el amor.
Seguido de esto poso su mano sobre la mía dándome una suave caricia.
Dios esa expresión tan linda me hace desear arrojármele encima, pero no, no debo. No aún…[suspiro]… aunque si sigue mostrándose tan adorable me la va a poner muy difícil- pensaba mientras me perdía en sus carmines ojos.
-Honoka esta poniendo una cara de pervertida que da miedo, ¿no te parece Oneechan?- articulaba la castaña sacándole de mi lindo transe.
-No, no, es ver-verdad- tartamudeaba sintiendo mi rostro caliente y apagando el motor porque ya habíamos llegado.
-De hecho es cierto Honoka- decía levemente sonrojada la pelinegra- pero descuida no pasa nada mejor bajemos.
Hacia el amago de abrir la puerta pero la detuve indicándole que yo lo haría. Con paso firme me baje del auto cerré mi puerta y me dirigí hacia el lado opuesto de esta, una vez ahí abrí la puerta y le tendí mi mano a sempai para ayudarla a bajar. Ya afuera le ofrecí mi brazo el cual tomo con una sonrisa y dedicándome un suave y dulce "gracias que cortés de tu parte". Como si se tratara de una novela romántica ante la luz de la luna llena ambas nos miramos a los ojos y sin percatarnos fuimos cerrando la distancia, mi corazón comenzó a sentirse frenético a medida que su aliento se iba aproximando a mi rostro, y al fin a la distancia de un suspiro.
[Tap,tap,tap]
-¿Qué no piensas abrirme la puerta? Pero que grosera- nuevamente mi aliada interfería golpeando desde adentro la ventana de mi auto y gritándome aquello, rompiendo por completo la atmósfera creada entre Nico y yo, seguido de esto me miró con el ceño fruncido- olvidalo ya lo hago yo.
Cocoa salió del auto y se interpuso entre ambas cogiendo a Nico-chan del brazo.
-Porque no te adelantas y vas ordenando Oneechan, toma mamá me dio esto para que pagues- decía angelicalmente tendiéndole unos yenes a su hermana mayor- nosotras te seguimos.
Nico nos dedicó una mirada recelosa a ambas a lo cual respondimos con una sonrisa mientras yo posaba mi mano en el hombro de Cocoa y ella colocaba una en mi cintura, sin decir nada la pelinegra comenzó a caminar dejando varios pasos entre ambas.
[Susurros]
-¿Qué demonios haces? Según dijiste que te agradaba y me ayudarías a conquistar a tu hermana- le decía lo más bajo que podía afianzando mi mano en su hombro y acercándola más a mí.
-Hey, hey para tus reclamos si, además yo no recuerdo que en ningún momento te dijera que te ayudaría a conquistar a mi hermana- decía de igual manera con voz baja clavando sus dedos en mi cadera- Si me agradas, pero si quieres más que la amistad de Nico-nee eso es algo que tu sola debes de ganarte.
[Término]
Paramos de susurrar y volvimos a sonreír de manera adorable ya que la pelinegra se detuvo y volvió su mirada ante ambas.
-Jaja es que es tan adorable- decía como si nada mientras ahora rodeaba con mi brazo los hombros de Cocoa-chan que me miro extrañada hasta que entendió y sonrió de igual modo.
-Jajaja lo sé, que puedo hacer si nací con el encanto de los Yazawa- respondía risueña dándome un corto abrazo ante la mirada dudosa de su hermana que luego de un rato suspiro y dejo de mirarnos para entrar al fin en la tienda.
-Crees que se lo creyó- decía dubitativa a la ojicarmín que me soltó para luego negar con la cabeza.
-¡Obvio no! Sabe que algo nos traemos pero por ahora no dirá nada y solo observara- respondía soltando un suspiro que alboroto su flequillo- En fin te decía que eso sola lo debes de conseguir además te estaba haciendo un favor.
-¡¿Un favor?! Qué clase de favor es arruinar uno de los mejores momentos de mi vida- le reclamaba cruzándome de brazos y frunciendo el sueño.
-Aaaish enserio que eres lenta- me ofendía mirándome con seriedad- si no deje que la besaras es porque no es el momento- la mire con cara "de que mierdas hablas"- Por los dioses tendré que explicártelo con manzanas. Si tu besas a Oneechan en este punto cuando apenas han medio aclarado las cosas lo arruinaras porque estarás haciendo todo de manera precipitada.
-¡Oh entiendo! Algo así como "gánate antes su corazón que su cuerpo"- expresaba recordando el comentario de la señora Yazawa- de tal manera que antes que cualquier cosa debo de dejar todo en claro con Nico-chan, tanto lo referente al pasado como ahora lo que planeamos formar.
-Quien lo diria mira, si cuando te lo propones piensas, buena chica- terminaba dándome unas palmaditas en la cabeza y encaminándose a la tienda.
-Gracias- le daba las gracias por el cumplí… espera- ¡Oye que te pasa, yo siempre pienso!
-Si ya lo note, aunque eres de razonamiento lento. Bueno ya hablando enserio, ese es justo el punto según me ha dicho mamá, si uno desea obtener algo debe de ser paciente.
-Mmm puede que tengas razón aunque tu hermana si que me lo pone difícil- ante aquello Cocoa-chan soltó una risita- Sera mejor que… ¡Carajo lo que me faltaba!
Soltaba con frustración observando con molestia a la acompañante de Nico.
-¿Qué pasa?- preguntaba extrañada la castaña poniéndose de puntitas para localizar a su hermana entre la multitud de personas.
-Nada es solo que Nico-chan esta con una persona con la que no esperaba encontrarme- la castaña volvió a mirarme extrañada- es una… vieja amiga mía y algo así como una "conocida" de tu hermana.
-¡Oigan ustedes dos, por aquí!- alzaba levemente la voz la pelinegra llamando la atención de su imouto y la mía a lo que solo pude responder con un asentimiento de cabeza y una mueca que se había quedado como intento de sonrisa.
Una vez lo suficientemente cerca alcance a escuchar como Nico le decía a aquella persona.
-Entonces así quedamos yo te contacto- en cuanto nos vio se volvió hacia nosotros con el ceño fruncido y voz suave- Que crueles al mandarme a apartar lugar, ustedes muy cómodas afuera mientras la pobre Nico nii es aplastada aquí.
Terminaba con sus manos en la cintura y un puchero de lo más lindo, una actitud de lo más encantadora que en otro momento probablemente me hubiera hecho sonrojar, sin embargo al ver a aquella persona ahí se me había escapado todo el buen humor que hasta hace un rato poseía.
-Lo sentimos Oneechan, mmm no vuelve a pasar verdad... Honoka- finalizaba dudosa la castaña viendo mi actitud incomoda.
-Disculpa no creí que estuviera tan lleno- decía seca y un tanto fría sin intención, pero me molestaba y dolía que aquella persona estuviera justo aquí hablando así como si nada con Nico-chan- Buenas noches.
Saludaba de manera cortés a aquella mujer que me miro con una ceja levantada ante el saludo tan formal que di.
-Ho-Hola Honoka y… mmm pequeña Nico- expresaba con algo de duda pero con una amable sonrisa mientras dirigía su mano a la cabeza de Cocoa-chan y desordenaba un poco su cabello.
-Aaaag en primera mi nombre es Cocoa, Yazawa Cocoa y en segunda es descortés y molesto que me toques sino has tenido la decencia de presentarte antes- expresaba con molestia la menor manoteando a aquella persona para luego dirigirle una mirada de desprecio.
-¡Cocoa no seas grosera!- le reclamaba Nico a su hermana que solo cruzó los brazos y desvío su mirada.
-Jajajaja tranquila Nico, tiene razón no debí hacer eso si antes no me he presentado- decía risueña para luego reparar de nuevo en Cocoa y en mi- Bueno Honoka ya me conoce así que solo me presentare con la pequeña Cocoa. Un placer soy…
HONOKA'S POV END
Y hasta aquí llega este capítulo 13 de la suerte, al menos para Honoka, espero hayan disfrutado de leerlo tanto como yo de escribirlo. Que les digo gracias por su paciencia y aportación para con esta historia, saben que me encanta saber su opinion y por supuesto que la tomo en cuenta. Ultimamente he recibido varios reviews que me han dado ideas y ganas de seguir escribiendo, bienvenidos a los nuevos follows y gracias a los follows que siempre comentan.
Bueno es MUY posible que haga actualización de este fic antes de "The Darkness of my heart" y la razon es tan sencilla como que llevo un avance mayor del capitulo 15 de esta historia que del 4 de la otra, asi que una disculpa para los que la han estado esperando pero prometo compensarlos con un capitulo largo, o quien sabe tal vez el dios del "gore y la oscuridad" me ilumine y logre acabar antes todo puede pasar.
Ah y una cosita más solo una pregunta: Hasta ahora aquien creen más merecedora del corazón de nuestra amada loli pelinegra, diganme por quien van Maki o Honoka. Y si escogen a una u otra diganme porque o que quisieran que hicieran estas chicas para que Nico se decida por ellas.
Notas:
1 y 2.- Ambos interesantes personajes son usados por Cocoa para definir a Nozomi haciendo referencia a que Lupin III ("El Castillo de Cagliostro") aparte de un ladrón era una persona astuta, audaz y seductora a su manera ya que al final con intención o sin ella consigue robarse de la princesa Clarice, por otro lado Carmen la gitana (Novela o opera del mismo nombre) era una gran embaucadora porque gracias a sus encantos consigue atrapar a Don José (cabo) y llevarlo a su perdición a su vez debido a sus ideales de ser siempre una mujer libre.
3.- En el interior de la caja se guardaban todos los males del mundo. Cuando Pandora mujer de Epimeteo (quien fue dotada de una tremenda curiosidad por los dioses) la abrió estos escaparon, pero al final cuando atinó a cerrarla, solo quedaba en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza. De esta historia surgió la expresión «La esperanza es lo último que se pierde».
4.- Por aquello de que los pingüinos solo tienen una pareja en toda su vida.
