Kojou estaba en el hospital, no pensó que después de los exámenes empezara a sentir un dolor agudo en el abdomen, ya luego de que lo llevaron a consultar, se reveló que era apendicitis y que debían de operarlo, por esa razón no pudo asistir a clases pero al menos dejó el mensaje sobre su situación.
- Espero no se preocupen demasiado… - Pensó este mientras pensaba en cierta persona que quizás si estaría muy preocupada. En ese momento entró una enfermera.
- ¿Te sientes bien?
- Claro, el dolor ha disminuido.
- Me alegra saber eso, por cierto, tienes visitas. – En ese momento entró por detrás aquella chica que conocía.
- Hola Minamoto-kun.
- Kawakita-san, así que viniste a verme.
- Claro, estaba preocupada cuando escuché sobre el hecho de que fuiste hospitalizado.
- Me alegra saberlo.
- Entonces… te dejaré a solas con tu novia, suerte~ - La enfermera se fue, y ese hecho hizo que los dos se sonrojaran.
- L-Lo siento Kawakita-san, parece que se hizo la idea equivocada.
- D-Descuida… por ahora traje algo que espero pueda aliviarte. – Mostró que trajo una bolsa con frutas. - ¿Puedes comer?
- Un poco… el dolor ha bajado pero tampoco puedo hacer mucha fuerza, así que no puedo comer cosas grandes.
- Lo cortaré en trozos por ti. – Se sentó a un costado y tomando un cuchillo, empezó a cortar una manzana en forma de conejos para que le sea más fácil al peliverde comer los trozos, así cuando terminó, esta se los pasó. – Esto… ¿te alimento?
- ¿Qué quieres decir?
- Ya sabes… abre la boca y lo meto… - Ella se veía algo avergonzada, Kojou no quería presionarla mucho pero igual quería hacer.
- Si…
- Entonces, lo haré… di ah. – Kojou abrió su boca y tomando un trozo, Tomoe lo fue acercando a su boca para que masticara, era la primera vez que daba de comer a un chico y eso realmente la ponía muy avergonzada. - ¿Está bueno?
- Sí, gracias por esto Kawakita-san. – Sonrió Kojou, eso también la puso feliz. – Estaba algo aburrido aquí solo por lo que aprecio que hayas venido.
- ¿No será peligrosa la operación? Después de todo debería dar miedo.
- Ya me han dicho que es algo menor, por lo que no sucederá nada, solo me van a retirar el apéndice y que puedo vivir sin él, la verdad nunca pensé que deberían de operarme. – Empezó a reír pero entonces se sujetó el abdomen, eso preocupó a la pelinegra.
- No deberías forzarte, aún debe dolerte.
- Lo siento, no quiero asustarte de ese modo.
- No es nada… pero igual estoy preocupada, nunca antes me han operado, así que siendo la primera vez debe ser aterrador.
- Mentiría si dijera que no estoy nervioso, pero al menos que estés conmigo me ayuda a calmarme.
- Minamoto-kun… - Tomoe se sonrojó, ya como tal siguió dándole de comer hasta que acabó todo. - ¿Estuvo bueno?
- Sí, gracias nuevamente por todo.
- No es nada… solo por saber ¿Cuándo te operarán?
- Me avisaron que sería esta noche, para que mañana solo descanse y entonces me den de alta.
- … Lo tengo, entonces me quedaré para cuidarte por mientras.
- ¿En serio? – Eso sorprendió a Kojou, la pelinegra asintió.
- Ya le avisaré a mis padres, por mientras espera. – Así Tomoe salió de la sala, no le molestaba que ella se quede todo el tiempo hasta que llegue la hora de la operación, en sí lo apreciaba bastante.
Pasó un rato, el peliverde seguía recostado en la cama cuando se abrió la puerta nuevamente, debía ser Tomoe quien estaba de regreso.
- Kawakita-san, que bien que hayas vuel… - En ese momento se quedó callado, la pelinegra entró pero tenía otra ropa, llevaba puesto un traje de enfermera, con la cofia e incluso la falda era corta. - ¿Qué pasó?
- Bueno… cuando hablaba con mis padres acerca de cuidarte, la misma enfermera de hace rato estaba de paso y me escuchó, entonces me arrastró para cambiarme a la fuerza… y es vergonzoso, la falda es muy corta ¿no me veo mal?
- … ¡No, te ves muy bien! Es solo que me sorprendió… - Kojou no podía apartar la vista de ella, por dentro pensaba en lo linda que se veía, el uniforme se ajustaba bien a su figura, incluso hacía resaltar sus piernas que le daba una buena vista y su pecho se veía más grande que con el uniforme escolar.
- N-No te me quedes viendo, me da mucha vergüenza.
- L-Lo siento… - En ese momento entró la misma enfermera.
- Muy bien Minamoto-san, es hora de tu baño.
- ¿baño? – Preguntaron al mismo tiempo, esta sonrió pasándole la cubeta y esponja a Tomoe.
- ¿Puedes encargarte de bañarlo? Es fácil.
- P-Pero yo…
- Descuida, solo debes de lavarle el torso, a menos que desees lavar también la parte inferior. – Tomoe se puso roja como un tomate en ese momento, la enfermera soltó una risa. – Es broma, solo pídele que se relaje y se quite la bata por arriba. – Una vez ella se fue, quedaron los dos solos nuevamente, la pelinegra realmente estaba muy avergonzada.
- Esto… parece que no tengo otra opción, quítate la bata.
- Bien… - Kojou se retiró la bata mientras la pelinegra observaba, viendo el torso desnudo de Kojou la tenía embobada. – No te me quedes viendo.
- E-Es cierto… voy a empezar… - Remojó la esponja mientras se acercó a él, ya que pasó por el frente Kojou pudo ver el escote de Tomoe y juró ver blanco dentro, era su sujetador, eso lo sonrojó al máximo. - ¿Pasa algo?
- N-No es nada… cerraré los ojos por si acaso. – Decidió cerrarlos ya que podría ver más, la pelinegra empezó con su labor, pasando la esponja húmeda, podía sentir la suavidad de la piel del peliverde.
- (Es tan firme… siento algo de su músculo… además de cálido…) – Ella siguió pasando la esponja hasta pedirle que se pusiera de espaldas, ahora empezó a tallar por la zona posterior, la espalda firme de Kojou por la cual pasaba sus manos.
- (Las manos de Kawakita-san se sienten muy suaves, nunca pensé que ella me daría un baño en esta situación, no sé si sentirme bien o avergonzado.)
- Creo haber terminado. – La pelinegra sintió alivio de acabar, con solo pasar una toalla para secarlo, ahora este se encontraba más limpio y volvió a ponerse la bata. - ¿Qué tal?
- Me siento fresco, gracias por el baño.
- N-No es nada… creo que debería de llevar esto de regreso y… - Cuando ella estuvo por darse la vuelta, su pie resbaló con un charco de agua lo que causó que cayera de frente a Kojou, en ese momento sus rostros estaban a centímetros, sus pechos hundidos en el torso de este, él no pudo evitar ver sus labios tan cerca, ella tampoco pudo desviar la mirada, se quedaron así unos segundos.
- Ejem. – Fueron despertados de su letargo cuando la enfermera estaba en la entrada. – Vine a buscar la cubeta pero mira que atraparlos a punto de besarse, son unos pillos. – Fue así que los dos se pusieron totalmente rojos. – Si van a hacer esas cosas, que no sea aquí, esperen al menos hasta que estén en una de sus casas.
- T-Tienes la idea equivocada, nosotros no realmente…
- Pero es obvio que los dos se gustan, tienen una alta tensión sexual que esto casi parece la trama de uno de esos hentai de enfermeras que hay… aguanten, sé que siendo jóvenes tienen alborotadas las hormonas y no puedo decirles nada, solo que usen condón.
La enfermera se fue, el ambiente era tan incomodo para ambos que nadie pudo decir nada, así pasó el tiempo hasta que Kojou finalmente fue llevado para su operación, Tomoe solo pudo rogar porque todo saliera bien.
- Me alegra que todo terminara… - El peliverde salió del hospital, al final le extirparon el apéndice y solo tenía una pequeña cicatriz, no sintió nada debido a la anestesia y ahora solo necesitaba recuperarse un poco para luego volver.
- Que bien que haya salido sin problemas. – Expresó Tomoe.
- Sí, solamente me recomendaron tomar unos medicamentos y un día más de descanso, después de eso estaré listo para volver a la escuela.
- Me alegra… eso si fue toda una experiencia, nunca pensé que llevaría un uniforme de enfermera.
- La verdad… es que te viste muy linda con este… - Confesó Kojou con las mejillas sonrojadas, eso causó que ella igual se avergonzara.
- Ya veo… la verdad es que la enfermera me regaló el uniforme en agradecimiento por haber ayudado… si quieres… no sé, un día lo vuelvo a llevar puesto…
- Me gustaría… - Los dos siguieron avanzando, con ella ayudando al peliverde para volver a su hogar, sus padres se habían adelantado a regresar porque tenían cosas pendientes de sus trabajos, así al llegar, Tomoe ayudó a abrir la puerta y entonces meterlo dentro, ahora no había nadie.
- ¿Debería llevarte a tu habitación?
- Sí, si no es molestia ya que subir las escaleras será algo pesado… - Así le ayudó a subir hasta finalmente entrar, entonces le dejó en la cama. – Casi a esta hora debo de tomar la medicina.
- Dame traigo un vaso con agua. – Tomoe bajó a la cocina para buscar el vaso, en eso vio la bolsa con el uniforme y pensó algo. Mientras tanto Kojou seguía recostado en su cama, ahora podía descansar y deseaba hacerlo, aunque con el hecho de que la pelinegra seguía ahí le hacía algo complicado el cerrar los ojos, entonces se abrió la puerta. – Ya estoy de regreso.
Tomoe entró y como tal llevaba de nuevo el uniforme puesto, Kojou le volvió a observar fijamente.
- Parece que te gustó usarlo.
- Puede que le haya agarrado un cariño… e igual porque se que te gusta que lo lleve. – Sonrió esta, así el peliverde tomó la medicina lo cual permitiría aliviar el dolor, ya entonces estaba más cómodo.
- Gracias por todo esto Kawakita-san, me has ayudado bastante cuando yo casi no he hecho nada.
- No es cierto… aún recuerdo todo lo pasado, cuando me salvaste y también de cuando éramos pequeños… eres un muy buen amigo que aprecio bastante.
- … Yo igual, durante tanto tiempo esperé que volviéramos a vernos y ahora estamos aquí, no pensé que aquella niña que una vez me habló al estar solo ahora ha crecido a ser alguien más hermosa.
- Minamoto-kun… - Tomoe se fue acercando a él, ya los dos estaban solos y no serían interrumpidos, de un momento para otro se lanzó sobre el peliverde y empezó a besarlo con brusquedad, Kojou tampoco se resistió después de todo estaba dejándose llevar por sus impulsos, los dos siguieron abrazados y besándose mientras la ropa de ambos salía volando. Pasó un rato, ahora estaban recostados, desnudos en la cama del peliverde, mirando al techo.
- … Realmente lo hicimos… Kawakita-san…
- Lo sé… yo… me dejé llevar por el hecho de estar solos y…
- Al menos tuvimos suerte de que mantuviera esos condones que Honjou-senpai nos dio. – El peliverde soltó una pequeña risa. – Esto… Kawakita-san… eso significa que…
- Fui poseída por la lujuria pero igual… no puedo negar que quería hacer esto desde hace un tiempo contigo, al saber lo mucho que me importas… yo quiero ser algo más contigo.
- Parece que ya lo somos, digo, hasta hace poco tuvimos… pues, hicimos el amor…
- Es cierto. – Ella expresó por debajo estando roja. – Pero quiero decirlo firmemente… yo quiero estar en una relación contigo, me gustas.
- Kawakita-san… yo siento lo mismo, desde hace tiempo que me gustas y quería decírtelo pero temía que nuestra amistad pudiera arruinarse.
- Lo entiendo, iba a ser raro que, siendo amigos de la infancia, una relación así cambie de forma rápida pero… me alegra ser correspondida, espero que sigas cuidando de mí… Kojou-kun.
- Claro… Tomoe-san… entonces ¿otra ronda?
- … Jeje, claro.
Mientras tanto en la sala, estaban dos figuras siendo los padres de Kojou que lograban escuchar los gemidos del acto.
- Cariño, nuestro hijo finalmente se volvió hombre. – Expresó la madre.
- Me alegra, y seguro cuenta con mis mismas habilidades con las que te conquisté. – La madre sonrió de forma coqueta.
- Parece que el impulso sexual viene de familia~
Kojou y Tomoe pudieron dar un paso importante y fueron mucho más allá, con su nueva relación por delante, pasarán mucho tiempo juntos en este nuevo inicio para ambos.
Ninja Britten 11: Ya es algo que Toma pensó a futuro y realmente tiene la dirección de hacia donde quiere ir, ya entonces con Kojou y Tomoe, si subieron mucho jaja.
Bueno, aquí ya vimos, al final la tensión acabó explotando y pues confirmamos otra pareja, además de que finalmente lo hicieron, puedo decir es la primera pareja que muestro que se acuestan, no cuento a Honjou y Kiribe que ellos lo hacen a diario jaja, ya avanzaremos con otro tramo para el próximo cap. Saludos.
