En la mansión Kusakari estaba ocurriendo algo, justamente esto sucedía entre Runa y su hermana mayor Reina, con la peligris menor estando enojada.
- Onee-chan… - Exclamó por debajo.
- ¿Por qué te enojas? Solo estoy diciendo la verdad. – Respondió Reina con los brazos cruzados. – Si sigues persiguiendo mi sombra, no podrás mejorar como jugadora, aún utilizas todo lo que yo hago, no tienes un estilo propio.
- ¡Eso no es verdad! – Gritó. – Sé que puedo vencerte tal como soy.
- Runa… lo que haces es prácticamente todo lo que yo hago, la misma postura, el mismo agarre del bateo, mientras me sigas imitando, nunca podrás derrotarme.
- ¡Puedo hacerlo! – Sin decir más, Runa corrió de su casa, la mayor solo pudo soltar un suspiro.
- Esa chica no aprende…
Runa corrió sin destino alguno, estaba muy enojada en ese momento por las palabras de Reina, ella no perseguía su sombra, no la estaba imitando realmente, eso era lo que ella pensaba, al final fue desacelerando hasta llegar a un parque, ahí se apoyó contra un árbol.
- (Sé que puedo ganarle… yo no la persigo…) – Soltó unas cuantas lágrimas.
- ¿Kusakari-san? – Una voz llamó su atención, ahí estaba Kouki, el pelinaranja solo vio a Runa con lagrimas en los ojos. - ¿Qué pasó?
- … No es nada… - Se apresuró a limpiarlas. – Quiero estar sola…
- No es algo que pueda hacer. – Comentó este, a pesar de la molestia de la peligris, los dos se sentaron en un banco cercano. – Ahora, si estás un poco más calmada ¿podrías contarme lo sucedido?
- … Bien… - Tomó un respiro hondo. - … Discutí con mi Onee-chan.
- ¿De qué discutieron?
- … Ella ha observado unos vídeos de mi entrenamiento, ya sabes que el equipo sube vídeos a internet para darnos a conocer ¿no? – Kouki asintió. – Ella lo vio y me dijo… que no tengo un estilo propio.
- ¿No tienes un estilo propio?
- Eso no es cierto, solo son cosas de ella.
- … A decir verdad llevaba pensando en algo. – Comentó Kouki. – La forma en como juegas… no la siento como si fuera tuya.
- … ¿No me irás a decir lo mismo? Que solo soy una imitadora…
- No es eso, solo estuve pensando que veo a alguien más cuando juegas, que algo te falta realmente.
- ¿Qué me falta? No soy alguien tan falta de práctica, desde pequeña he estado entrenando junto a mi Onee-chan, he visto como juega, por eso es que sé cómo derrotarla.
- … Creo que encontré el problema. – Comentó Kouki. – Por ahora vamos a un centro de bateo ¿quieres?
Sin decir más, los dos se movieron hasta el centro de bateo, una vez que el pelinaranja pagó la entrada, así ambos ya estaban en las cajas, ahí este le pidió a Runa que entrara para batear.
- ¿Qué piensas ver? – Preguntó ella.
- Solo deseo observar algo, por ahora solo intenta batear como siempre.
- No sé que tengas pensado… pero lo haré. – La peligris se preparó con el bate y esperó a que la pelota saliera, se puso en posición mientras Kouki la observaba fijamente con su teléfono, ya entonces cuando esta salió disparada, ella bateó y voló hasta golpear una zona cercana al home run. - ¿Qué tal?
- … Sigue un poco más. – Runa continuó bateando cada pelota que salía, logrando dar en varias de ellas y el pelinaranja observando, una vez terminó y ella salió de la caja, se limpió el sudor.
- ¿Para que hicimos esto?
- Necesitaba tener la certeza de que no me estaba equivocando, para eso grabé tus bateos. – Así se lo mostró a Runa, como ella estaba bateando. – Entonces ahora abro un video de un partido de Kaio… y aquí la diferencia. – Puso los dos vídeos uno al lado del otro, más en específico donde Reina bateaba, ahí Runa lo vio… la postura, la forma en como sostiene el bate, incluso la mirada, eran iguales.
- … ¿Esa soy yo?
- Todo este tiempo estuviste jugando el mismo estilo que tu hermana y parece que no te diste cuenta… me hace pensar que la admiras ¿no?
- Yo… - Ella bajó la mirada. - … Si hubo un tiempo donde la admiraba, después de todo es la mejor jugadora, fue campeona, me hacía ilusión pensar que tenía una hermana tan fuerte y por eso seguí sus pasos, practiqué por todo lo que veía de ella, pero cuando le dije de mis planes de entrar a Kaio… ella me rechazó, me dijo que no era necesario que entrara al equipo y por eso me recomendó ir a Satogahama, aunque pensé que era un equipo inferior… tuve una razón para entrar, ahora para derrotar a mi Onee-chan…
- Pero al final la admirabas tanto que te apropiaste de su estilo de juego sin darte cuenta…
- Yo… a este paso no podré derrotarla ¿Qué puedo hacer para lograrlo?
- No deseas regresar a tu casa ¿cierto? – Ella asintió. – Parece que no tenemos otra opción… puedes venir a la mía. – Eso sorprendió a la peligris.
- ¿Estás seguro? Puede que sea una molestia…
- No realmente. – Sonrió este. – Tampoco puedo dejarte abandonada, a estas alturas ya somos amigos ¿no?
- … Yo… - Ella no supo que decir, no entró realmente al equipo para hacer amigos, solo quería demostrarle a Reina que fue un error rechazar su entrada a Kaio, pero al conocer a Yuzu, las demás de primero, a todo el equipo y aun más a Kouki, sentía que algo estaba cambiando.
- Si te preocupa lo que tu familia pueda decir, llama y di que dormirás en casa de una amiga, eso cubrirá todo.
- … Bien… - Fue todo lo que dijo. Hizo lo sugerido por Kouki y llamó por su teléfono a su hogar, explicándole a su madre que dormiría en casa de otra chica, porque decir que iría con Kouki iba a ser una negativa total; una vez lo hizo los dos se movieron hacia el hogar del pelinaranja.
- Lamento si pueda ser un poco pequeña, eres de una familia rica ¿no? Así que podrías verlo de esa forma. – Llegaron, era una casa común de la zona residencial, pequeña para los estándares de la peligris. – Vamos, entra.
Abriendo la puerta, entraron, Runa pensó si la familia del pelinaranja estaría ahí, pero no se encontraba nadie.
- ¿No está tu familia aquí?
- No, mi padre trabaja hasta muy tarde y no tengo madre. – Eso sorprendió a Runa. – Descuida, tampoco es que me moleste demasiado, se separaron cuando tenía tres años así que no recuerdo mucho sobre ella, por ahora pasa, prepararé la cena.
Runa fue a sentarse en la sala mientras que Kouki pasó a la cocina, ya entonces comenzó a preparar comida para ambos, ahí ella no esperaba que fuera tan bueno, aunque ya tuvo una pequeña muestra cuando preparó aquellos panqueques el fin de semana que tuvieron el entrenamiento infernal en las aguas termales. Poco después ya le señaló para que fuera a sentarse al comedor, estando ahí dos platos.
- ¿Te gusta el tonkatsu? – Ella asintió. – Me alegra, preparé suficiente, puedes servirte cuanto arroz quieras.
- Itadakimasu. – Una vez agradecieron, comenzaron a comer en silencio, la peligris se sorprendió al ver lo buena que era la comida, en su hogar tenían a un chef pero siempre eran platillos demasiado caros y extravagantes, algo normal como eso era más su preferencia, al poco tiempo terminaron. – Gracias por la comida.
- ¿Quieres darte un baño? – Preguntó Kouki.
- Pero… no tengo ropa para ponerme después.
- Puedo prestarte una playera. – Eso la sonrojó un poco, no pensaba que podría llevar ropa de Kouki, y como tal estaba agotada, aceptó el baño. Al entrar a la bañera que era pequeña, dejó el agua caliente cuando se sumergió, relajándose en ese momento. – Dejaré la ropa aquí, tarda lo que quieras. – Respondió él al otro lado para luego salir.
Para Runa, que el pelinaranja haga todo eso por ella le era muy extraño, no entendía porque estaba siendo muy amable e incluso invitarlo a dormir a su hogar siendo que los dos estaban solos, lo veía como alguien totalmente raro.
Al salir de la bañera, ya se cambió de ropa, llevando una playera holgada y un short cortesía del pelinaranja, le era extraño no llevar sujetador debajo más que solo sus bragas, así que tenía vergüenza de salir. Ya al hacerlo, subió las escaleras hasta la habitación de Kouki, este había preparado un futón.
- Así que ya terminaste.
- Sí… - Respondió por debajo.
- ¿Quieres jugar? Tengo una consola aquí. – Eso activó el interruptor en la peligris que con gusto aceptó jugar, pasando un buen rato los dos jugando, mayormente ganando Runa. – Eres muy buena.
- He practicado bastante con este juego. – Respondió ella con una pequeña sonrisa, entonces esta se borró, mirando al suelo.
- ¿Qué harás ahora? – Preguntó Kouki. – Ya sabes lo que sucede.
- … Sí, me enfoqué demasiado en mi Onee-chan que sin querer realmente me volví una sombra de ella… no estaba equivocada.
- Pero eso es algo que puedas superar. – Comenzó a hablar Kouki. – Puedes encontrar tu propia fuerza y estilo de juego, ya nunca más tienes que ir tras de ella, si realmente deseas mostrar que puedes derrotarla, debes hacerlo con tu propio estilo.
- Es verdad. – Respondió ella por debajo. – Supongo que es mejor empezar de nuevo desde cero, como cuando era pequeña… - En eso miró a Kouki a los ojos. – Gracias, Matsubara-kun.
- No es nada Kusakari-san. – Respondió este con una sonrisa.
- … Runa… - Expresó por debajo. – Puedes llamarme por mi nombre. – Eso le sorprendió, ella realmente no se había vuelto tan cercana con otros como para permitirle llamar por su nombre, eso le puso feliz.
- Entendido Runa-san, entonces puedes llamarme igual por mi nombre.
- E-Entonces… Kouki-kun… - Sus mejillas se pusieron rojas, eso puso muy alegre a este. - ¿Por qué esa sonrisa?
- No pensé que fueras tan vergonzosa.
- E-Eso no es verdad. – Expresó ella con un puchero, para luego sonreír. - ¿Jugamos un rato más?
- Claro. – Pasaron un rato más jugando videojuegos hasta que finalmente era hora de dormir, el pelinaranja fue a apagar las luces, ya entonces con ella acostándose en el futón y Kouki en su cama, pasó unos segundos en silencio.
- … ¿Estás despierto? – preguntó ella.
- Sí ¿quieres algo?
- Bueno… solo quería decirte… gracias…
- … No hay de qué, para eso son los amigos ¿no?
- … Sí... amigos… - Ya entonces se quedó dormida, Kouki sonrió por debajo para igual dormir, esa noche fue tranquila para ambos.
La alarma sonó, el pelinaranja movió su mano para apagarla, pero entonces sintió algo suave que empezó a sujetar, poco a poco empezó a abrir los ojos, entonces lo vio, Runa estaba en su cama, durmiendo a su lado, no supo en qué momento ocurrió pero no solo eso, también estaba agarrando su pecho.
- ¿Runa-san?
- … ¿Eh? – Ella igual empezó a abrir los ojos, entonces se dio cuenta de lo sucedido, estaba frente a Kouki y su mano en el pecho de esta, poco a poco se fue poniendo roja.
- ¡KYYYYYAAAAAAAH! – Con ese fuerte grito, ella saltó hacia atrás, no sin antes darle una bofetada al pelinaranja. - ¡Que haces en mi futón!
- ¿Futón? Estabas durmiendo en mi cama. – Reclamó este, ella estaba muy avergonzada cubriendo su pecho. - No me digas que te confundiste.
- ¿Confundirme? – Intentó hacer memoria, recordó despertar en la madrugada para ir al baño pero estaba muy adormilada, en eso debió entrar a la cama con Kouki, esto la puso roja. – Es mi culpa…
- ¿Lo ves? No hice nada.
- … Pero tocaste mi pecho… - Expresó por debajo.
- Eso fue un accidente.
- Pero aun así lo tocaste… pervertido… - Kouki soltó un suspiro.
- Esto no irá a ningún lado… mejor me cambio, ve al baño a cambiarte, debemos ir a la escuela, así que vuelve a tu casa para ponerte tu uniforme.
- Bien… - Ella fue a cambiarse a su ropa normal al baño, lo sucedido esa mañana aún la tenía avergonzada, pero decidió dejarlo de lado, una vez lo hizo, ya entonces vio que Kouki estaba cambiado. – Entonces… nos vemos.
- Claro, nos veremos en la escuela. – Al despedirse, salió de la casa, no creyó que dormiría en el hogar de un chico, por lo menos nadie se enteró de ello…
- ¿Kusakari-san? – Esa voz la dejó helada, volteó a ver lentamente ene se momento, ahí estaba Chiyo.
- … Sakurada-san…
- Esto… esa es la casa de Matsubara-kun ¿no?
- ¿Qué haces aquí?
- Bueno… vivo por esta zona igual. – Confesó la pelirrosa con algo de incomodidad, precisamente era un ambiente incomodo para ambas. – Y bueno… ¿dormiste con él?
- No digas nada. – Amenazó la peligris con un aura roja a su alrededor. – Si te atreves a contarle a alguien sobre lo que viste, te silenciaré de la peor forma posible.
- ¡S-Sí! – Respondió Chiyo por temor a ella, sin decir más la peligris se fue, los sucesos pasados fueron extraños para ella pero igual reconfortantes.
- (Kouki-kun… esta vez si jugaré como yo misma… y espero que me ayudes…) – Sonrió por debajo, sin saber que igual estaba sonrojada, quizás más empezaría a cambiar dentro de ella.
Yuzu estaba lista para un nuevo día en su hogar, miró al techo ese poster de béisbol que tenía y en la repisa unas cuantas fotos del equipo de secundaria del cual formó parte, también de cuando era niña cuando jugaba con dos chicos, si no fuera por ellos, ella nunca hubiera incursionado al deporte.
- (Aunque no sea la mejor, este nuevo inicio para mí ha sido grandioso… Iketeru-oniisan, Kurao-Oniisan, donde sea que estén, espero me observen fortalecerme más en el béisbol, cuando pensé en abandonarlo… encontré una nueva luz) – La rubia se cambió a su uniforme y luego de un desayuno, ya se fue con camino a Satogahama. - ¡Bien, otro día de prácticas!
- Cuidado. – Sin darse cuenta, la rubia casi choca con un chico, se veía mayor que ella por unos dos años.
- Lo siento… un momento… - En ese instante ella reconoció unos cuantos rasgos del chico, cabello castaño claro. - ¿Kurao-Oniisan?
- Esa forma de llamarme… ¿Yuzu-chan? – El joven miró a la rubia, era un chico alto, de complexión algo musculosa y cabello castaño claro corto. - ¿Realmente eres tú?
- Sí eres Kurao-Oniisan. – La rubia lo abrazó. – No pensé que habías vuelto, pensé que te mudaste a Saitama con Iketeru-oniisan.
- Bueno, por razones aparentes volví aquí y estudiaré mi último año de preparatoria en Satogahama. – Eso la sorprendió.
- ¿Entrarás a Satogahama? No lo sabía, yo igual estudio ahí, entonces vamos a estar juntos. – Expresó con alegría, el joven acarició el cabello de la rubia.
- Parece que me sigues teniendo cariño, como era de esperarse de mi autoproclamada hermana menor.
- Jeje… aunque bueno, ya crecí mucho, no soy esa niña de antes, además sigo jugando al béisbol.
- Entiendo, parece que todas esas practicas de niños te habrán servido.
- Bueno… no soy tan buena, además decidí empezar desde el inicio otra vez, luego de descubrir que me gusta nuevamente.
- Entiendo… estaré observándote entonces. – Respondió este. – Por cierto, recibí noticias de que Iketeru también volverá.
- ¡En serio, Yay! – Celebró ella. – Espero volvamos a estar juntos como siempre, cuando éramos niños.
- Eso espero, ya debo irme.
- Yo igual, nos vemos Kurao-Oniisan. – Se despidió de él. Dos chicos, parte del pasado de Yuzu, estaban de vuelta y eso traería un cambio en ella y también nuevas amistades para las chicas de primero.
Ninja Britten 11: Pues sí, siendo como es Tsukumo no es que pueda saber como se siente jaja pero al menos ya es otra pareja y además ya es presidente, a ver como le irá.
Bueno, finalmente salió el cap 13 del anime y, como se esperaba, se enfocó en las chicas de primero, debo decir que esto trajo mucha información jugosa sobre ellas, respectivamente sobre sus personalidades y pasados y eso lo estaré plasmando en los próximos caps, este lo enfoqué en esa conversación que tuvieron Runa y Reina, ya igual al final hice alusión a Yuzu y los dos chicos con los cuales jugó de niña los cuales volvieron, ya los presentaré más correctamente el próximo cap, se vienen cositas para ellas jaja, hasta el próximo cap. Saludos.
