Hubo una fecha que Nakano había esperado por bastante tiempo y finalmente llegó, para ello se puso en marcha en aquel momento.

- (Me preparé de forma definitiva, ahorré todo lo necesario, incluso saltándome algunos almuerzos y trabajé de medio tiempo, todo para conseguir el monto necesario y finalmente está aquí) – La peliverde se estaba dirigiendo al centro comercial por una razón. Justamente en ese momento fue que entró a una tienda de electrónica donde lo vio. – Ahí está…

Una cámara Fuji de último modelo, se puede decir que era la más moderna que había con la mayor nitidez posible para sacar fotos en HD total, la peliverde ansiaba tener esa cámara ya que le permitiría tomar las mejores fotos y no perdería la oportunidad.

- Finalmente eres mía bebé…

- Ayaka, veo que igual estás aquí. – Vio a Joaquín que se acercó.

- Castellano-kun ¿también viniste a comprar una cámara?

- Sí, supongo que no fui el único en darse cuenta de la maravilla que representa esa cámara. – Soltó una risa.

- Ahorré bastante para conseguirla, ya es la única oportunidad que tengo para conseguirla.

- Bien, vamos a comprar una juntos entonces. – Los dos fueron al mostrador para pedir la cámara pero surgió un problema.

- Lo siento, pero solo nos queda una en stock. – Eso sorprendió a ambos.

- ¿Qué hacemos? – Preguntó la periodista.

- Puedes tenerla Ayaka. – Respondió el hondureño para su sorpresa. – La esperabas bastante ¿no? Yo puedo comprarla en otra ocasión.

- N-No, me sentiría mal si la compro a expensas de tu bondad… en eso prefiero que tú la tengas.

- No es necesario, tómala para ti.

- Reitero, puedes tenerla Castellano-kun.

- Ya dije que es tuya Ayaka. – Los dos siguieron explicando que el otro puede comprar la cámara mientras la tendera solo se quedó viéndolos con una sonrisa.

- Que lindos los dos, se apoyan como una pareja. – Al decir eso, la peliverde se sonrojó.

- ¿Sabes qué? Así no llegaremos a ningún lado, tenemos que llegar a un acuerdo de una forma que los dos estemos satisfechos. – Respondió la periodista.

- Tienes razón, no pensé que los dos seríamos así de tercos. – Soltó una risa el pelinegro, en eso Nakano llegó a tener una idea.

- Ya se me ocurrió como es que podremos resolver todo este asunto: con una competencia.

- ¿Competencia? – Preguntó Joaquín, Nakano asintió.

- Sí, y tengo justamente el tema necesario ahora mismo… será una competencia de quien toma las mejores fotos de las parejas de nuestro de equipo de béisbol. – Anunció ella. – Como hoy es un día libre, puede que muchas de las parejas ya formadas estén saliendo, lo que haremos es rastrearlas y tomar la mejor foto que se pueda sobre ellas, sin importar en que posición estén o a donde hayan ido, quien tome la mejor foto con base en calificaciones que pondremos los dos, será el ganador y obtendrá la cámara.

- No estoy seguro ¿no sería eso espiarlos? – Preguntó él, la peliverde sonrió con seguridad.

- No es un crimen si nunca nos descubren, ahora no hay que perder el tiempo, demos inicio a esta competencia. – Sin decir nada más ella se fue en ese momento, quedando él solo.

- Tienes una novia algo interesante. – Expresó la tendera.

- No es mi novia… pero si admito que es interesante.


- Gracias por acompañarme Kakeru-kun. – Expresó Nozaki, ella y su pareja estaban caminando juntos y es que la rubia quería comprar algo en una tienda de repostería.

- No es nada Yuuki-san, estoy libre cuando lo desees.

- Jeje~ - Ella sujetó la mano del rubio y fueron así agarrados, lo que no sabían es que justamente detrás estaba Nakano la cual logró verlos y desde entonces los ha estado siguiendo.

- (Aquí tengo a mis dos primeros sujetos, veamos que es lo que pueden ofrecerme.)

La pareja llegó a la tienda que buscaban, esta contaba con distintos instrumentos para hacer postres y moldes.

- Prometí a Tsubasa-san y las demás que prepararía dulces de mochi, así que necesito comprar lo necesario.

- Si tienes una idea de como hacerlo ¿no? – Preguntó Kakeru.

- Tengo la posibilidad de darles forma de gatitos, como es algo que a Ukita-san podría gustarle. – Ella se veía feliz. Los dos siguieron viendo cuando finalmente encontró lo que ella buscaba. – Ahí está. – Se estiró para alcanzarlo pero no llegaba. – No llegó…

- Espera un momento. – Kakeru la sujetó de la cintura para ayudarla un poco a levantarse, eso la avergonzó.

- Esto… gracias Kakeku-kun…

- (Ahora) – Nakano tomó la foto tan rápidamente como pudo del momento, sonriendo por una foto exitosa y se fue de ahí rápidamente.

Takuto y Shinonome se encontraban en un parque, la peliazul estaba sentada de frente con su pareja, más bien entre sus piernas y él abrazándola.

- Esto… Takuto, es vergonzoso, nos están viendo.

- ¿Qué importa? Somos pareja, así que es normal, además tu accediste a venir a esta cita conmigo y me dijiste que yo planeara todo solo.

- No pensé que lo harías de esta forma… - Ella estaba totalmente roja. Joaquín llegó a verlos, así que se escondió detrás de un arbusto y enfocó su cámara, ya entonces fue que tomó la foto.

- (Lo siento por ambos… pero Ayaka seguro no me dejará en paz si no compito.) – Y se fue.

- ¡Vamos Fudo-kun! – Tsubasa arrastraba al pelinegro de la mano.

- Espera Tsubasa, no creo que sea necesario apurarse. – Expresaba este. Cuando la castaña iba demasiado apurada, esta se tropezó.

- ¡Wuah!

- Me arrastras. – Se llevó a Fudo con ella, ya entonces ambos estaban en el suelo, con el pelinegro abrazándola. – Eso fue peligroso.

- Jeje… lo siento, es que realmente quiero llegar.

- La próxima vez no corras de esa forma. – Nakano aprovechó a tomar la foto de los dos abrazados y fue a buscar a otra pareja.

Kojou y Tomoe estaban sentados en la mesa de una cafetería, los dos compartiendo una malteada.

- ¿Qué tal la película? – Preguntó este.

- No estuvo mal… pensé que escogerías otra como la primera vez. – El peliverde soltó una risa.

- Me gustan mucho las idols y todo eso, pero igual sé cuándo algo te incomoda.

- Es verdad… aunque puede que me empiecen a gustar, si es que estás dispuesto a enseñarme.

- Claro, hay de todo, la verdad, siento que tu junto con algunas chicas podrían haber sido idols. – Eso sorprendió a la pelinegra.

- N-No es verdad, no nos veo cantando y llevando esos trajes, aunque conociendo a Tsubasa-chan… creo que ella si sugeriría algo así de no haber conseguido formar el equipo.

- Conoces muy bien a tu amiga. – Ella empezó a reír. Ya entonces ambos tomaron de la malteada por la pajilla doble que tenían, entonces se tomó una foto del momento y Joaquín se fue.

- Chikage-senpai ¿A dónde vamos hoy? – Preguntó Kiribe, la inglesa sonrió.

- You know where we going today. – Así fue que ella señaló justamente a un hotel. – Kiribe-kun, ha pasado tres días desde que no lo hacemos, así que me he estado aguantando.

- E-Entendido Chikage-senpai. – Este tragó saliva. Ambos entraron al hotel y luego ya estaban en una habitación.

- Entonces Kiribe-kun, que vuele la ropa.

Los dos se despojaron de sus ropas y entraron a la cama para empezar el acto. Nakano estaba en el ducto de ventilación para tomar la foto.

- (No puedo creer que esté viendo esto, pero debo tomar la foto…) – Con sonrojo y todo, obtuvo la fotografía y salió de ahí lo más rápido que pudo.


Fueron encontrando a más parejas y tomando fotos de momentos íntimos entre ellas, así fue con Carlos y Tsukumo, Ukita y Howard, Saito y Emi, Taiga y Kurashiki, los gemelos con Iwaki y Asada. Cada foto que tomaron mostraba un momento amoroso de esas parejas, al final terminaron y volvieron al punto de partida.

- Creo que ya pasamos por todas las parejas. – Señaló Nakano. – Entonces Castellano-kun, vamos a mostrar nuestras respectivas fotos.

- Entendido. – Así fue que pasaron cada una de las que obtuvieron y las revisaron cuidadosamente. Lo que calificaban era la pose, iluminación, nitidez y demás, así cada quien observó las fotos del otro para sacar sus respectivas calificaciones.

- Con eso terminé.

- Yo también.

- Entonces… ¿Cuál es tu calificación Castellano-kun? – Preguntó ella.

- Tienes un buen enfoque para las fotos, tampoco noté bordes oscuros o demasiado brillantes, lo captaste todo a la perfección… puedo darte un cien.

- Eso no es justo. – Ella hizo un puchero. – Tus fotos son igual de buenas, no les encontré error alguno, yo igual te doy cien.

- … Entonces volvemos al mismo punto. – El hondureño soltó una pequeña risa. – Los dos sabemos sacar lo mejor de las fotografías.

- Es verdad… ¿sabes qué? Aceptaré tu oferta y tomaré la cámara yo.

- Entiendo… sé que le sacarás un gran provecho, después de todo las mejores fotos para el mejor periódico. – Soltó un guiño, ella sonrió.

- Es verdad… - Así fue a pedir la cámara, pero ocurrió algo.

- Lo siento, pero… se llevaron la última unidad disponible, vuelva otro día. – En ese momento la peliverde cayó de rodillas.

- No puede ser… perdí mi oportunidad… me distraje…

- Ayaka… - Joaquín buscó consolar a la peliverde. – Habrá otra oportunidad mañana quizás, o podremos buscar en otra tienda, no te rindas.

- Lo sé, pero… ahorré tanto para el día de hoy.

- Creo que igual lo que hicimos fue divertido. – Respondió el pelinegro. – Así que no hay necesidad de estar tristes.

- … Supongo que tienes razón. – ella sonrió. – Gracias por acceder a lo que dije, aunque haya sido una tontería.

- No es nada.

- Ahí están. – Escucharon una voz y ambos voltearon a ver, ahí estaban Taiga y Kurashiki. – Los descubrimos en su pequeño juego.

- ¿Eh? – La peliverde no sabía qué pasaba.

- Sentí que nos habían tomado una foto y parece que mi presentimiento no se equivocó. – En eso fue que el castaño vio las fotos que tenían en sus manos. – Y no fuimos los únicos.

- … Esto… Castellano-kun, la situación se ve mala.

- Tienes razón… ¿a la de tres?

- Claro.

- ¡De que hablan! – Exclamó Kurashiki, entonces los dos contaron y empezaron a correr lejos de ahí.

- ¡No huyan! – Taiga buscó detenerlos. Los dos corrieron lo más lejos que se podía de ahí, aunque sabían que al día siguiente en clases estarían perdidos cuando el resto se entere, a pesar de ello, Nakano empezó a reír.

- ¡Eso fue peligroso pero emocionante!

- Tienes razón. – Joaquín le acompañó en su sentimiento. Los dos ya se detuvieron una vez vieron que no había persiguiéndolos, estaban agotados.

- Los perdimos. – Expresó la peliverde.

- Es verdad, pero mañana ya no tendremos por donde escapar.

- Es verdad… ya me imagino a Kurashiki-senpai y a Shinonome-san regañándome… será algo horrible… por cierto ¿Dónde estamos? – No sabían hasta donde habían llegado.

- Mira eso. – Ahí a un lado tenían una tienda de fotografía.

- Nunca la había visto… ¿entramos?

Los dos entraron en ese momento, era una tienda vieja pero contenía tantas cosas interesantes.

- No pensé que siguieran vendiendo rollos de relevado, eso es muy antiguo. – Expresó Nakano.

- Ha de ser una de esas tiendas vintage para fotógrafos.

- No pensé que jóvenes entrarían. – Ahí estaba el tendero de la tienda. - ¿Les interesa la fotografía?

- Sí, aunque en realidad buscábamos el último modelo de la Fuji.

- Sí, esas cámaras modernas, considero que hay mucho encanto en las cámaras antiguas de rollo, aunque ya la gente de ahora no las aprecia demasiado.

- Yo lo hago. – Respondió Joaquín, en eso tomó una Kodak antigua. – No tienen la mejor iluminación ni alta definición, pero el trabajo de revelado es grandioso.

- Parece que lo entiendes chico. – El dueño sonrió. - ¿Quieren ver?

- Eso haremos. – Respondió el hondureño. Así estuvieron viendo, Nakano realmente podía decir que Joaquín amaba la fotografía, al final este usó su dinero en comprar una cámara antigua y rollos para fotografía.

- ¿Estás seguro Castellano-kun? Pensé que usarías tu dinero para la Fuji.

- Descuida Ayaka, soy feliz con lo que obtuve. – Expresó este. – Además, en la naturaleza y paisajes, este tipo de cámaras son mucho mejores para sacar lo mejor de un sitio, igual expresa más que una fotografía digital.

- Si eso dices. – En ese momento un flash la sorprendió, le había tomado una foto. - ¿Por qué hiciste eso?

- Quería estrenar la cámara y lo hice con la persona que más aprecio. – Respondió él, eso causó que ella se avergonzara. – Pronto haré el revelado y te la mostraré.

- No lo hagas, puse un rostro muy raro.

- Será mi fotografía más preciada. – Respondió. Nakano terminó ese día quizás sin conseguir lo que buscaba pero si llegó a pasar tiempo con Joaquín y saber más de él, ya el futuro podría tener más acercamiento mientras llega a descubrir lo que ella siente.


Ninja Britten 11: Izumida si se enojó al máximo cuando se involucraron en su cita, ya eso realmente la hizo desatarse y pues con Tokyo Revengers, no fue mal anime y se mantuvo emocionante al final, me gusta de ese tipo.

Este cap involucró a Nakano y Joaquín, por esa cámara hicieron una competencia y si vieron a las diversas parejas en sus momentos íntimos, aunque ambos lo pagarán más tarde, pasaron buenos momentos juntos, ya nos vemos en el próximo cap con otra historia de otros personajes. Saludos.