- Es increíble que estemos en camino a esquiar a las montañas.
- Es cierto, tu suerte es grande Chiyo-chan, como tus pechos.
- ¡Y-Yuzu-chan, no digas eso!
Fue durante una pequeña rifa que se hizo en el centro comercial, Chiyo sacó el premio grande que era pasar un día en las montañas para esquiar, así fue que invitó a sus demás amigas y no solo ellas, también estaban Kouki, Makoto, Kurao e Iketeru también los acompañaban.
- ¿Están bien con que nos invitaran? – Preguntó el peliazul, Yuzu asintió.
- Claro, mientras más seamos, mucho mejor.
-Nunca he esquiado, así que será una experiencia interesante. – Expresó Kurao. – Iketeru, será mejor que no ruedes cuesta abajo.
- Mejor cállate. – Le dio un golpe en el hombro sabiendo que se burlaba de su gordura.
- Estamos cerca. – Señaló Runa. Pudieron ver por las ventanas del autobús las montañas y nieve que caía, la rubia estaba muy emocionada al respecto. Al poco tiempo el vehículo se detuvo y bajaron.
- La nieve es muy bonita. – Exclamó Chiyo.
- Menos mal trajimos abrigos. – Comentó Lin. Ahí Yuzu empezó a correr. - ¡Oye, no corras!
- ¡Descuida, no es que me pase nada! – En ese momento la rubia se cayó de rostro al suelo, Kurao la ayudó a levantarla.
- Se te advirtió y aun así te caíste.
- Jeje… se siente frío y fresco.
- No pierdan el tiempo, tenemos que ir. – Señaló Runa. Todo el grupo se movió hacia la cabaña para registrarse, una vez lo hicieron, solo tenían que recibir el equipo para esquiar el cual se pusieron y entonces pasar a las pistas seguras en aquel momento.
- Solo quiero preguntar algo ¿alguno sabe esquiar? – Preguntó Kouki, ninguno dijo nada.
- Esto… tenemos la pista de principiantes ¿lo intentamos? – Sora señaló aquella montaña pequeña. Todos fueron ahí para intentarlo.
- ¡Yo voy primero! – La rubia pasó para intentar dominar la pista, sosteniendo los palos para impulsarse. – Esto… creo que solo debo impulsarme.
- ¡Yuzu, recuerda esa técnica de pizza y papas fritas! – Gritó Sora.
- Es cierto, veamos… pizza… papas fritas… pizza… papas fritas… - Movía sus pies mientras se deslizaba de forma lenta pero al menos no se caía. - ¡Lo hice!
-Puede que sea más fácil de lo pensado. – Comentó Chiyo, ahora ella fue a intentarlo pero tenía un poco más de dificultad. - ¿Eh? Siento que me voy hacia adelante.
- Por qué será. – Expresó Sora de forma burlona. La pelirrosa siguió intentándolo y así el resto fue probando lo que era esquiar, ya quienes pudieron tomar más velocidad fueron Makoto y Kouki.
- ¡No es justo, ustedes dominan rápido cualquier cosa! – Se quejó Yuzu, ambos se detuvieron en aquel momento.
- Mientras se tenga sentido del equilibrio, no es nada complicado… incluso esto podría servir de un buen entrenamiento.
- No más entrenamiento, por favor… ya sufrimos bastante en esa semana. – Expresó Lin, el resto de chicas asintió.
- Parece que pasaron por cosas duras. – Exclamó Kurao con una risa.
- No estamos aquí para entrenar, vamos a divertirnos. – Comentó Yuzu. Todos continuaron esquiando durante un rato más, al final Chiyo acabó agotada y fue a la cabaña para descansar y estar cálida, ahí también vio a Iketeru.
- Iketeru-senpai. – Ella asintió, el gordito tenía una taza de chocolate caliente y una dona.
- Te dan chocolate y donas gratis luego de esquiar, deberías probarlo, está caliente y delicioso.
- Claro. – Asintió ella, tomando los suyos, se sentó al lado de él. – No esquiaste demasiado.
- Jeje, mi cuerpo no está hecho realmente para esquiar, yo estoy mucho mejor en una superficie plana como un ring de sumo.
- Es cierto senpai ¿conseguiste entrar a un establo?
- ¡Claro! Encontré un buen establo con gente amable, seguro podré perfeccionar mi técnica ahí. – Iketeru se veía contento, Chiyo también estaba feliz de que al menos él pueda seguir adelante. – Eso poco a poco me acerca a mi sueño de ser profesional.
- Es bueno saberlo, debo decirlo que tienes músculos bien trabajados. – Señaló Chiyo. - ¿Puedo tocar?
- Ok, si no tienes un problema con ello. – Ella empezó a tocar el brazo de Iketeru, sentía la grasa pero igual el músculo.
- (Lo sabía, realmente ha conseguido un equilibrio sin ser alguien obeso… esto es asombroso) – Se sonrojó.
- ¿Pasa algo? Estás callada. – Eso la despertó en aquel momento.
- N-No es nada senpai… creo que podrá conseguirlo, estaré apoyándole.
- Gracias, si tengo alguna pelea, espero vayas a verme.
- Claro.
Mientras tanto afuera seguían esquiando, Kouki y Makoto ya tomaron más confianza y pasaron a circuitos un poco más grandes, los dos bajaban a buena velocidad.
- ¿Cómo es que aprendieron tan rápido? – Preguntó Sora, en eso Runa frunció el ceño.
- No voy a perder. – Su espíritu competitivo se encendió en aquel momento y fue a una colina de nivel intermedio, ella se plantó firmemente y con el impulso empezó a bajar, sintiendo el viento en su rostro. – (Debo mantener el equilibrio, entonces…) – En ese momento sin querer uno de sus esquís llegó a topar con una piedra, causando que se fuera de lado. - ¿Eh? ¡Me voy a caer!
- ¡Runa-san! – Kouki llegó a tiempo para sujetar a la peligris de que impactara la nieve con fuerza, logrando que recuperara el equilibrio. – Eso estuvo mal, casi te lastimas por querer intentar algo a lo que no estás acostumbrada.
- Esto… sí, lo lamento… - Se disculpó por debajo, el pelinaranja sonrió.
- No quisiera que te lastimes, la próxima vez avísame ¿sí? – Ella quedó algo asombrada y sonrojada.
- Sí… - Expresó por debajo en vergüenza.
Yuzu y Kurao se habían alejado un poco del resto, la rubia esquió todo lo posible pero siempre de una velocidad lenta, al igual que el castaño.
- Ya me aburrí, mejor juguemos en la nieve. – Señaló ella, tomando algo de nieve para formarla una bola. - ¿Hacemos una guerra?
- Realmente sigues siendo esa niña, la nieve igual te emocionaba mucho cuando caía y jugábamos de pequeños. – Señaló Kurao.
- No puedo evitarlo, es que es emocionante.
- Siempre vas a tu propio ritmo… yo ya no puedo seguirlo.
- Dejaste de entrenar y hacer deporte, en cambio yo entreno todos los días. – Exclamó con una sonrisa segura.
- Igual siempre fuiste alguien con mucha energía y que probaba muchas cosas, por eso me sorprendió un poco que insistieras con el béisbol desde hace años.
- Es algo que no puedo abandonar y además tengo amigas y Senpais muy confiables, quiero llegar hasta el final y ganar este torneo con todas.
- … Creo que nos alejamos un poco del resto. – Señaló Kurao y es que no sabía donde estaban.
- Esto… Kurao-niisan, no crees que ambos…
- Por cualquier cosa, no te separes de mí. – Expresó el castaño. Justo en la cabaña ya estaban todos, excepto por ellos dos.
- No puedo creerlo… Yuzu realmente se perdió… - Lin soltó un suspiro.
- Por suerte Kurao está con él, así que sabrá mantenerla a salvo. – Expresó Iketeru. - ¿Avisamos al staff para que los busquen?
- Hagamos eso. – Señaló Kouki. Así fueron a dar el aviso y que pronto se pondrían en movimiento para encontrar a ambos.
- ¿Podemos ayudar en algo? Sea buscando cerca de aquí. – Sugirió Makoto, el resto tampoco podía quedarse de brazos cruzados y salieron para llegar a ver si tenían suerte en encontrarlos.
En otro lado estaban Yuzu y Kurao dentro de una pequeña cueva que lograron encontrar por suerte, la rubia estaba totalmente cubierta por su abrigo.
- Lo siento Kurao-niisan, tengo algo de frío…
- Descuida, acércate. – Ella se acercó y entonces la abrazó, eso la sorprendió. – Recuerdo que eres algo friolenta, tu temperatura baja con facilidad, así que siempre te abrazaba cuando era invierno para que mantuvieras tu temperatura.
- Eso… no lo recordaba… - Expresó por debajo, teniéndolo de cerca le daba vergüenza, quizás cuando era niña no le daba importancia pero ahora veía a Kurao de otra forma, ya tenía otros pensamientos al respecto y siendo una chica y él un chico, era todo distinto. - … Es cálido…
- Seguro han de haber reportado nuestra desaparición, solo necesitamos esperar a que nos encuentren. – Vio afuera como empezó una pequeña ventisca en ese momento y entraba algo de nieve, Kurao sujetó a Yuzu para cubrirla.
- Está muy frío… - Expresó por debajo, ella respiraba agitadamente, ya entonces Kurao tocó su frente, estaba caliente.
- (Le dio fiebre… espero que nos encuentren rápido) – Solo pudo seguir abrazándola, en eso se quitó su abrigo para cubrirla a ella y no se enfriara mucho más. Mientras tanto el resto seguía buscando.
- ¡Yuzu-chan!
- ¡Kurao! – Los llamaban sin respuesta alguna, la nieve empezó a caer con algo más de fuerza.
- ¿Algo de suerte? – Preguntó Kouki, el peliazul negó con la cabeza. – Esto realmente es malo, no creo que aguanten más en este ambiente.
- Es cierto… - En eso llegó Runa. – Kusakari-san ¿encontraste algo?
- Vi una cueva… no sé si ahí encontremos algo.
- No perdemos nada en intentar, vamos. – Los tres fueron hacia aquella cueva que estaba un poco alejada, ya entonces al llegar, vieron dentro, ahí estaba Kurao. – Ahí están.
- Llegan a tiempo. – El castaño sonrió. – Yuzu necesita más cuidado, le dio fiebre.
- Entendido, la llevaremos con cuidado, vamos por ahora. – Así lo ayudaron a levantarse y llevaron a la rubia en brazos.
Yuzu no entendía que pasó, empezó a abrir los ojos, sintiendo que estaba recostada sobre algo suave, era una almohada.
- Yuzu-chan… despertaste… - Chiyo sonrió de alivio al verla.
- Chiyo-chan… ¿Qué pasó?
- Te dio fiebre, por suerte Nakashima-senpai te mantuvo caliente todo el tiempo.
- … Entiendo, lamento haber causado problemas.
- No es nada, por ahora descansa. – Chiyo salió de la sala, ella se quedó ahí recostada, recordando lo poco que sucedía y como Kurao la mantuvo caliente, eso la hizo avergonzarse.
- (Kurao-niisan hizo eso por mí… luego le agradeceré por todo…)
Pasó un tiempo, Yuzu pudo sentarse en la cama y el resto la visitó para aliviar sus preocupaciones, así ella empezó a comer un plato de ramen que sirvieron.
- En serio, nos preocupaste bastante y ahora estás comiendo como si nada. – Expresó Lin, la rubia comía sin problema alguno.
- Jeje, es que tengo hambre.
- Lo importante es que estás a salvo. – Expresó Iketeru. – Hiciste bien en protegerla Kurao.
- Lo que sea por mi hermanita. – Respondió esta, eso hizo sonrojar a la rubia.
- Ya pronto nos iremos ¿disfrutaron del día? – Preguntó Kouki.
- Fue divertido, a pesar de los contratiempos, esquiar fue una gran actividad. – Comentó Sora, el resto también sentía lo mismo, fue un día divertido.
- Yo llevaré a Yuzu a su hogar, pueden dejármelo. – Comentó Kurao. Así una vez ella estuvo mejor, ya pudieron irse, entrando al autobús para volver a la ciudad, esa experiencia fue algo que se puede decir, disfrutaron bastante. Una vez se separaron, solamente quedaban Yuzu y Kurao.
- Esto… Kurao-niisan, yo… realmente te agradezco por protegerme. – Expresó por debajo.
- Fue algo que quería hacer, eres alguien muy preciada para mí.
- Sí… jeje… cambiaste bastante.
- ¿En serio? ¿Cómo? – Preguntó enarcando una ceja.
- Eres más varonil, realmente no me había dado cuenta, pero eres todo un hombre ahora. – Respondió esta. – Supongo que yo crecí igual como mujer.
- Para mí sigues siendo una hermanita. – Acarició su cabello. – Pero igual debo admitir que creciste para volverte alguien hermosa.
- Es verdad, ya no soy una niña.
- Pero sigues comportándote como una. – Respondió este con una sonrisa burlona, eso molestó a Yuzu.
- ¡Kurao-niisan! – Los dos siguieron hablando durante el camino, Yuzu estaba realmente agradecida por lo que hizo y puede que ahora lo viera una forma distinta, sabe que muy pronto podría cambiar la relación entre ambos.
Ninja Britten 11: La competencia si nos dejó muchos momentos de las parejas y Honjou no sabría hacer otra cosa, ella no sabe controlarse en ese aspecto jaja.
Bueno, aquí ya vimos como las de primero y los chicos se divirtieron esquiando, aunque hubo el problema de que se perdieron Yuzu y Kurao pero los rescataron, ya se ven más uniones de las respectivas chicas, ya el siguiente cap veremos algo más de una pareja antes de ya pasar al siguiente partido, se vienen los partidos finales y estos serán muy duraderos, eso lo prometo, hasta el próximo cap. Saludos.
