Capítulo II: Un día normal y otro para llorar
Anteo se encontraba de muy buen humor esta mañana. Era sin lugar a dudas un gran día, el sol rojo brillaba allí arriba en el cielo violeta, las pequeños familiares voladores cantaban con sus simpáticas voces en el jardín y soplaba una pequeña brisa a la que él personalmente le gustaba llamar ´un beso de otoño´. Oh, y su pequeño estudiante estaba a unos pocos segundos de caer desmayado después de una corta carrera de calentamiento. Ciertamente era un precioso día.
- NO DIJE QUE PARES, SIGUE CORRIENDO INTENTO DE LOMBRIZ ROSTIZADA.
Alentar a sus estudiantes era el deber de todo buen profesor, posición que Anteo estaba comenzando a disfrutar cada vez más. Fue toda una sorpresa el que haya podido obtener ese puesto, pero una sorpresa bien recibida, después de todo esto era mucho más entretenido que su trabajo habitual. Ser el capitán de la guardia de la casa Phenex y ser la reina de su señor Aurelio-sama no era para nada un mal trabajo (por Satán que odiaba el título de reina, pero tristemente la posición de rey pertenecía a su señor y llamarse a sí mismo reino era estúpido), principalmente porque incluía una gran paga, buena comida, ropa de calidad (amaba sus camisas de licra negra, mucho mejor que las togas que usaba en el pasado), armas gratis y gran equipo de entrenamiento. Parte de él todavía echaba de menos esos días en la isla de Irasa donde luchaba contra cualquiera que le molestara y comía cualquier cosa que pudiera cazar, era un gran vida…hasta el hijo de puta de Heracles apareció y lo arruinó todo.
No es como si se arrepintiera de haber reencarnado en un demonio y de haberse convertido en un guardia del inframundo, es solo que a veces era difícil no echar de menos su vida como un gigante libre que podía luchar cuando quisiera.
Es por eso que no tuvo ninguna objeción cuando Mephisto-sama apareció un día, hace ya un año, arrastrando al tercer varón Phenex mientras le decía que se asegurara de entrenar al niño para que su cuerpo pueda soportar su poder demoníaco… bueno, a decir verdad las palabras que el viejo demonio usó fueron algo más en las líneas de:
´Asegúrate de poner algo de músculos y huevos en este remedo de pingüino´.
Anteo no había tenido un estudiante desde que entrenó a un joven Ruval hace unas décadas atrás. Esto no fue por falta de interés en su parte, sino por el hecho de que nadie quien no tuviese la capacidad regenerativa de los Phenex podía sobrevivir a su régimen de entrenamiento por más de unos días. Aurelio-sama le había prohibido intentar trabajar a los nuevos reclutas después de verse obligados a utilizar lágrimas de fénix en esos pobres soldados por vigésima vez. Él había querido entrenar al joven Revido, pero su rey se lo negó argumentando que ese niño no tenía ningún talento para el combate y que estaría mejor aprovechando su tiempo para estudiar. Por eso fue una agradable sorpresa el poder jugar con Riser a pesar de lo joven que era, incluso Ruval ya había pasado por la pubertad cuando comenzó su entrenar con él.
- Siento a mis músculos desgarrarse por cada paso que doy.
- Si terminaste de correr comienza con tus abdominales y después sigue con flexiones de brazos. Recuerda, 20 series de 100 para la primera, y 10 de 50 para la segunda.
Y hablando de Riser. Anteo no tenía ninguna fuerte opinión sobre el tercero de los niños Phenex. Durante el primer mes de entrenamiento resultaba obvio que el niño no disfrutaba el ejercicio físico, pero cuando Anteo le ordenaba dar diez vueltas, el pingüino intentaba dar 11 mientras se quejaba. Sin embargo, después de pasar un año bajo las alas del gigante de oscuros cabellos… seguía quejándose mucho, pero al menos no había perdido su intensidad.
Personalmente él prefería a su hermano Ruval quien era mucho más amistoso. El mayor de los a niños fénix había heredado el pelo rubio anaranjado y los ojos rojizos de su padre, y también su habilidad para llevarse bien con cualquiera. El chico podía hacer amigos en cualquier sitio que visitara. Riser, para terror de Anteo, se parecía físicamente mucho más a su madre, y si bien no era un amargado, nunca se convertiría en el alma de la fiesta.
¨Tal vez debería dejar de pensar en eso y concentrarme en cosas que si importan… pollo para cenar suena bien ¿Debería asarlo o hervirlo? ¨
- Oh, veo que terminaste, ¿QUÉ ESTAS ESPERANDO? YA SABES QUE HACER.
El gigante estaba seguro de haber escuchado unos cuantos insultos mientras veía a Riser pararse en un pequeño círculo en medio del campo de entrenamiento. Con una sonrisa en su rostro, Anteo se dirigió a realizar su ejercicio favorito.
El gigante de más de 2 metros de altura medía casi el doble que el polluelo de fénix, a pesar de encontrarse en su forma encogida, pero el niño se mostraba indiferente de la diferencia de tamaño la única emoción que podía ser vista en su rostro era enojo y tal vez un poco de exasperación. La joven victim…estudiante adoptó una guardia típica de boxeo, repartiendo su peso entre sus dos piernas.
-Puedes comenzar - dijo Anteo manteniendo una postura relajada sin ninguna guardia.
Riser no se hizo esperar. Inmediatamente saltó hacia el gigante golpeándolo con un gancho en su sien seguido de una patada a la barbilla.
*Crack*
Anteo pudo escuchar la tibia del chico romperse al chocar contra su mandíbula. Pero al momento en que su pierna tocó el suelo, estaba perfectamente sana salvo unos cuantos moretones.
-¿Qué esperas? Cont…
Sus palabras fueron interrumpidas por los nudillos de Riser golpeando su nariz. Una ráfaga de puños, patadas, codos y rodillas golpearon el rostro del gran hombre sin detenerse.
*Crack* *ClocK*
*Click* *Crack* *Crack*
El sonido de huesos romperse y dislocarse llenó el oído de los combatientes, sonido al que ambos ya estaban demasiado acostumbrados. Una de las ventajas de ser un gigante era que tu cuerpo era naturalmente más solido que un piedra y sumando el hecho de que él era considerado como poderoso incluso para los estándares de su gente, vamos a decir que era bastante resistente.
*PLOM*
La ráfaga de golpes fue interrumpida por un solo puño del coloso a la cara de Riser, quien fue arrojado varios metros atrás por la fuerza del golpe.
- Felicitaciones por mantenerte consiente.
Dijo el gigante mientras Riser se levantaba del suelo. Su nariz, completamente destruida, se estaba reparando a una velocidad impresionante quedando prácticamente como nueva, si bien un poco hinchada.
Una corriente de aire soplar en su dirección y vio los brazos del joven Phenex cubrirse en una delgada capa de llamas. Lo siguiente que vio fue al niño golpeándolo fuertemente en su estómago.
-Arghh…- fue el sonido que se escapó del coloso.
En vez de seguir el asalto, el joven fénix intentó volver a tomar distancia, solo para ser recibido con una patada en su costado que consiguió partirle las costillas por la fuerza del impacto.
*Cough* *Cough*
El niño empezó a toser sangre antes de derrumbarse en el suelo.
Este era usualmente el punto en que sus peleas llegaban a su fin por lo que el gigante se sentó en el suelo a esperar a que el muchacho se levantara.
Pasaron 5 minutos antes de que Riser despegara su rostro de la tierra.
-¿Cuáles fueron tus errores?- preguntó el gigante.
Esta era una rutina diaria para ambos. Anteo noqueaba al chico y cuando este despertaba debía reflexionar sobre el enfrentamiento.
- Bajé mi guardia mientras te golpeaba, no me defendí correctamente. – repitió el niño con exasperación.
El gran hombre emitió una carcajada al escuchar ese tono. Ese era un error que el muchacho cometía todo el tiempo, bajar sus defensas cuando se encontraba a la ofensiva. Poco a poco Anteo se aseguraba de implantarle la costumbre de siempre mantener su guardia en alto a base de golpes, después de todo el dolor era sin dudas el mejor maestro.
- ¿Y…?
- No estoy seguro - Admitió Riser con cierta vergüenza.
- Después de golpearme en el estómago retrocediste, eso abrió una ventana que me permitió contraatacar con una patada.
- Pero me hubieses golpeado de todas formas si me quedaba cerca de ti.
- Jajaja, sin lugar a dudas. Pero al menos hubieras mantenido la iniciativa. Recuerda que los gigantes tenemos un cuerpo sólido y ustedes los Phenex pueden recuperarse de sus heridas, así que no deberías asustarte de avanzar.
-Pero ir a lo kamikaze es estúpido.
-No se trata de ser un kamikaze - corrigió el gigante - se trata de mantener la iniciativa y tomar al toro por los cuernos. Siempre debes ir hacia adelante, solo hacia adelante. Es cierto que puedes perder o morir si avanzas, pero si retrocedes siempre mueres. Sin iniciativa mueres, si tienes la iniciativa siempre tienes una chance de ganar. ¡Adelante, siempre adelante! – exclamó el orgulloso coloso.
- Eso no suena como algo que Ruval o la mayoría de los demonios harían.
- Eso es cierto –concedió el gigante – pero es lo que un gigante o un cabezadura haría, y tú eres mucho más cabezón que tu hermano.
¨Ya se, creo que hoy comeré carne de búfalo. Ahora la pregunta es si debería asarlo o tener un estofado¨
-No soy un cabezón. - lloró el cabezón.
-Niño, me golpeas a pesar de que te rompes los huesos siempre que lo haces, lo cual significa que eres un orgulloso gigante o un cabezadura.
-Aaaargh, ya verás, cuando peleemos usando magia, te rostizaré vivo.
-Cuéntame eso el día en que dures más de dos golpe. - se burló Anteo - Ahora si ya descansaste lo suficiente, PÁRATE Y CONTINUA CON EL RESTO DE TU EJERCICIO FÍSICO, TÚ, INSIGNIFICANTE REMEDO DE PÁJARO DODO.
¨Definitivamente la asaré, estoy de humor para eso. Después de esto iré a las cocinas¨
Esta clase de conversaciones ya eran parte de la rutina diaria de Anteo. No era para nada una mala rutina; despertar, comer, entrenar, comer, hacer sus guardias, comer y tener sexo con alguna linda diablilla si tenía ganas. El gigante de pelos negros en verdad disfrutaba estos días. Ojala que el niño creciese rápido para poder darle un desafío, pero no había ningún apuro para eso, el mero hecho de tener un compañero de entrenamiento era una sensación bonita.
-GOLPEA MÁS FUERTE DEBILUCHO.
En verdad era una agradable mañana.
Un Riser de ocho años sentía dolor desde cada pequeña parte de su cuerpo, y habría jurado que podía sentir dolor de partes que ni siquiera eran suyas. Incluso después de un año no sentía que su cuerpo estuviese soportando mejor el entrenamiento, estaba en mejor estado que antes, pero no lo suficiente como para no sufrir después de una de esas sesiones de ejercicio.
Entrenar con Anteo era una tortura en la mayoría de los sentidos que tenía la palabra, pero no podía quejarse…literalmente no podía quejarse. No es que hubiese problema con quejarse cuando estaba a solas con el colosal capitán, a quien poco le importaba que lo hiciera, el problema era si Mephisto llegaba a escucharlo. El joven fénix había hecho un trato con el viejo demonio hace cosa de un año. Este acuerdo surgió a raíz de las insistencias de Riser para que Mephisto le enseñase algún hechizo impresionante y súper poderoso, a lo que el viejo respondía:
´Como si un niñato como tu pudiera siquiera soportar la presión del más débil de mis hechizos.
Después de varias semanas de molestar al anciano maestro, este finalmente le ofreció un acuerdo con una sonrisa:
´Hagamos esto, si puedes resistir entrenar con alguna persona de mi elección sin largarte a llorar, te enseñaré algo divertido´
Lo que pasó a continuación fue que Mephisto ató a Riser con un hechizo de cadenas mágicas y lo lanzó hacia el capitán de la guardia.
A estas alturas el tercer varón de los Phenex ya no estaba tan interesado en aprender un súper hechizo, pero quejarse en frente del viejo y dejar de entrenar con el gigante sería lo mismo que darle a Mephisto la razón. Y antes muerto que concederle cualquier clase de victoria a su decrepito maestro.
Después de un merecido baño con agua caliente y haber comido una gran cantidad de comida, Riser se dirigió a la biblioteca. William le había prometido explicarle que hacer y qué no hacer durante una sesión de tortura. La mayoría de personas se hubiesen alejado de cualquier personaje que tuviera tales conocimientos, pero la mayoría de personas no eran hijos de su madre. Todos los miembros del nobiliario de su madre tenían esa de clase de talentos y Riser ya se había acostumbrado. Además, William siempre le preparaba galletas de limón acompañadas de té con leche. Siempre era agradable hablar con William.
Pero mientras se dirigía a la biblioteca fue envestido por la espalda. La culpable era una criatura caótica, repleta de energía y vestida en telas celestes. Los ojos de la criatura, azules como los suyos, lo miraban con detenimiento, atentos a cuál sería su siguiente acción. Era demasiado tarde para escapar. Tal vez podría distraerla lo suficiente para…
-Riser, Riser, vamos a jugar a algo.
Su pequeña hermana, Ravel, estaba saltando de la emoción en frente a suyo.
-Lo siento Ravel, pero tengo planes.
-Oh hermanito querido, mi pajarito tecnicolor, camarada en sangre, orgullo de los Phenex, mi aprendiz en las artes amatorias. - habló Revido quien estaba siguiendo a su hermana.- estoy seguro de que te enseñé que un caballero siempre tiene tiempo para una dama, incluso cuando no lo tiene.
- Primero, es Ravel, tan tierna como sea, estoy seguro de que todavía no es una dama.
- Soy una dama, soy una dama. – Se quejó la no-dama.
- Segundo, me dirigía a hablar con William.
Revido lo miró con un aire pensativo. A sus 18 años ya media casi 1,8 metros de altura. El color de su pelo junto al traje rojo que tanto amaba usar ayudaba a que cada día se pareciese más a su padre, desde su postura hasta su aire casi intimidatorio.
¨Intimidatorio si no se tratase de Revido¨
-Mi tonto hermano menor, a pesar que puedo entender que encuentres interesante las disciplinas de las que nuestro amigo William está tan orgulloso, creo que sería mejor hacer un favor a Ravel y jugar con ella ¿No te parece?
Revido seguía igual que antes. Con una sonrisa en el rostro siempre molestaba a Riser diciéndole que juegue con él o tratando de enseñarle las reglas para ser un caballero. El joven varón no estaba seguro de cómo hacia Revido para encontrarlo entre medio de sus lecciones y entrenamientos, después de todo la mansión era gigantesca y estaba seguro que el su hermano también tenía que estar ocupado ahora que se había empezado a trabajar en la compañía de comunicación de la que su madre era dueña.
- No me dejas otra elección, Ravel, ataca.
- Riser onii-san, por favor juega un rato conmigo - Suplicó la pequeña niña de 4 años con los mejores ojos de cachorrito de los que era capaz, esos grandes ojos azulados temblaban de manera adorable.
Riser suspiró derrotado. No había forma en que pudiese ganar contra aquella mirada de su hermanita.
- No deberías haberle enseñado a hacer eso. - Revido se encogió de hombros ante la acusación.
- En mi defensa, fue nuestra madre la que le enseñó la técnica.
- Vamos al patio, no mejor tócame algo de música, vamos a tu habitación y toca algo bonito.
Habiendo aceptado su destino, Riser simplemente asintió y los acompañó a su cuarto. Una vez allí sacó una guitarra roja de su estuche comenzó a tocar.
…
Hace dos años
Riser estaba sentado en la biblioteca esperando a su muy anciano maestro. Fue sorpresivo ver a Mephisto silbando una melodía como si estuviera de muy buen humor. Si ese era el caso, aprovecharía para pedirle que le enseñara a teletransportarse como sus hermanos.
Pero antes de que siquiera pudiera decir una palabra, el profesor de grises cabellos colocó un estuche de cuero negro en la mesa frente a él.
-Ábrelo- ordenó el viejo sonriendo, cosa que resultaba rara de ver.
El joven Phenex hizo como su maestro pedía y sacó del estuche un objeto rojo alargado, hecho de plástico y metal, en un lado del objeto se extendían unas seis cuerdas. El objeto no sorprendió tanto a Riser como cabría de esperar, tras haber sido sometido a tantas lecciones para inculcar el espíritu del rock and roll en su persona y de teoría musical, no le llamaba la atención que el anciano trajese una guitarra eléctrica. Pero todavía había una cosa que no entendía.
-No hay ningún cable o amplificador aquí dentro - después de haber sido forzado a ver tantos vídeos de conciertos y humanos tocando, era obvio que notaria que faltaban estas cosas.
- Estúpido mocoso, soy el gran Mephisto Pheles, uno de los más grandes inventores que el mundo haya conocido y tu guía espiritual en el eterno recorrido que es la música.
- ¿No necesita electricidad o algo como eso? –tras meses de insultos del viejo, el niño de 6 años había empezado a desarrollar una inmunidad frente a ellos.
El anciano lo fulminado con su mirada. Sus ojos negros podían helar la sangre de cualquiera.
- En respuesta a tu idiotica pregunta, esta es una guitarra diseñada por mí. En vez de utilizar electricidad se alimenta de poder demoníaco, y obviamente que no necesitaras de un amplificador, solamente debes controlar cuanta energía influyes dentro del maravilloso instrumento.
Mephisto acarició suavemente su creación mientras la miraba con ojos que solo había visto en su madre cuando estaba con él o con Ravel.
-Ya he buscado algunas guías en YouTube, comenzaremos trabajando tu postura, algunos ejercicios simples, y si aprendes rápido, una que otra canción infantil.
No podía entender por qué su maestro de magia estaba tan obsesionado con que aprendiera sobre música y cultura humana. En estos momentos estaba seguro de saber más sobre Jimmy Hendrix que sobre la historia de la gran casa Phenex.
- Deberíamos estar aprendiendo sobre magia.
- Lo que deberías hacer es hacer como digo.
- Pero me dijiste que pensara sobre tus órdenes y decida si son tontas o no- se quejó Riser en un tono más berrinchudo de lo hubiese querido.
- Bueno…decide esto, aceptar que te muestre un sentimiento único y una verdad más antigua y poderosa que la magia a través de la música, o buscar otro profesor.
No había nada más que discutir. Incluso cuando su profesor fuera más caprichoso que él, seguía siendo Mephisto Pheles, el más grande usuario de magia solo detrás de Ajuka Beelzebub quien había sido su estudiante. Si perdiera la oportunidad de aprender de tan famoso demonio, sería muchísimo más difícil alcanzar el poder de un satán, cuyos poderes superan incluso los de su padre y su hermano Ruval.
- ¿Puedo aprender a tocar algo de Pink Floyd?
- Mira eso, al menos tienes buen gusto.- dijo su profesor recobrando su buen humor.
…
Cuando había terminado de tocar su público lo recibió con unos estruendosos aplausos. Ravel incluso se había empezado a saltar. Riser no pudo evitar sonreír en dirección a su hermana pequeña, su entusiasmo era genuinamente contagioso. De seguro él era mucho más calmado cuando tenía 4 años. Por amor a Satán, esperaba que ese haya sido el caso, porque si no, se sentiría muy avergonzado de sí mismo.
- Otra, toca otra más - pidió una pequeña criatura mientras aplaudía.
-No me se muchas canciones todavía, y hay pocas que me siento verdaderamente tocando. - trató de excusarse Riser – Las que acabo de tocar son Money y Wish you where here.
-Bueno hermanito, esto será un éxito con las chicas, después le pediré a alguna de mis aman...amigas que te presenten a sus hermanas pequeñas.
Un ruido se escuchó en la entrada de la habitación, lo cual era extraño ya que los sirvientes sabían muy bien cómo hacer su trabajo de forma silenciosa haciendo la menor cantidad de ruido posible. La puerta comenzó a abrirse y pudo ver a su padre ingresar a la habitación.
- Espero no estar interrumpiendo nada.
- Papiiiiii- su padre sonrió cuando Ravel fue corriendo a abrazarlo- Riser estaba tocando ese instrumento humano, creo que se llamaba gitala.
- Ya veo. - respondió con un tono neutral antes de girar su cabeza en dirección a Riser- ¿Qué tal va tu entrenamiento?
- Estoy entrando mi resistencia, técnicas físicas y mentalidad de combate con Anteo quien me recomendó empezar a usar ropa de licra resistente al calor. Mephisto por el otro…
- Mephisto-sama – corrigió su padre.
- Mephisto-sama está haciéndome practicar el controlar la temperatura de mis flamas, alejarlas de mi cuerpo y a cambiar la densidad del aire.
Su padre asintió la cabeza y parecía bastante conforme con el reporte de de su hijo.
-Excelente, como esperaría de mi hijo - una ligera sonrisa apareció en su rostro – Recuerda que en el inframundo el poder es lo principal. Espero grandes cosas de ti, Riser, mi pequeño fénix.
-Mi estimadísimo Padre, sangre de mi sangre a quien debo la vida, recuerda que Riser no puede participar en los Rating Games hasta que cumpla mínimamente 14 años, no hay necesidad de preocuparse en este momento. Por otro lado ¿Te gustaría quedarte a escuchar algunas canciones? Personalmente estoy tentado a convertirme en el futuro manager de mi hermanito.
Dijo Revido con una sonrisa de oreja a oreja. Él siempre sonreía y le jugaba bromas. Riser no quería saber nada de tocar en televisión para todo el inframundo, ya era demasiado que tocara en frente de su familia y de Mephisto.
- No tengo tiempo por el momento, pero lo tendré en cuenta en cuando me haya desocupado. Ravel, mi niña, mamá te llama, ve con ella a la sala de estar.- Respondió su padre mientras salía de la habitación.
- Ya voy, ya voy, adiós Riser Onii-san, Revido Onii-san. – dijo su hermanita mientras salía corriendo de la habitación.
Antes de que se cerrara la puerta la voz de su padre dijo una última cosa.
-P or cierto, dentro de 3 días será la primera ceremonia de Riser. Estén preparados.
- Como digas mi noble progenitor. – Fue la respuesta que Revido dio en nombre de los dos hermanos que quedaban en la habitación.
Riser no esperaba pudiera participar de la ceremonia siendo tan joven. La gran ceremonia de la pena, el lugar donde finalmente producirá sus primeras lágrimas de fénix, la milagrosa medicina que puede sanar prácticamente cualquier herida de forma instantánea. El líquido que permitía compartir las maravillas de la regeneración de los Phenex con otros demonios y en gran parte la razón por la que su familia, a pesar de tener el rango de Marques, era usualmente considerada la más adinerada de las 72 casas nobles. Era un honor para él poder demostrar su valor en tan importante ceremonia. Todo el esfuerzo que había comenzaba a ser reconocido.
-Hey Riser, respóndeme una cosa - las palabras de Revido lo sacaron de sus pensamientos - ¿Te gusta tocar la guitarra?
Por unos momentos el joven varón no sabía que decir. En verdad no esperaba esa pregunta. Nunca había pensado demasiado sobre las lecciones de Mephisto sobre música, siempre las había visto como una molesta condición para que el anciano accediera a enseñarle a usar magia. Pero cuando pensaba en los discos que el anciano le daba, o en tener una guitarra entre sus dedos. No podía decir que era molesto.
Era una sensación rara, principalmente porque no tenía ninguna razón para hacerlo. El viejo le había taladrado la cabeza con la historia del rock, jazz, etc, y le pasaba un millar de discos para escuchar, pero nunca le había preguntado si en verdad había escuchado lo que le entregaba. Prácticamente lo había amenazado para que estudiara cómo tocar aquel condenado instrumento, pero después de unas semanas no había vuelto a tocar el tema.
Fue él quien comenzó a escuchar los discos por su cuenta, fue él quien continúo practicando con la guitarra que Mephisto le había entregado. Estaba haciendo algo que no servía para nada, algo que no ayudaría a su familia a ganar prestigio, algo que no lo haría más fuerte de ninguna forma. Estaba contactando con algo creado por humanos, algo que sin dudas muchos demonios mirarían con desaprobación, algo a lo que su padre simplemente mostraría indiferencia.
Estaba haciendo algo sin motivo, algo que no tenía sentido.
…
…
-Sí…creo que sí me gusta hacerlo.
Los ojos de su hermano le recordaban a los de su padre. Eran del mismo rojo anaranjado, pero si los de su padre se sentían como llamas llenas de vida que saltaban de aquí para allá, las de Revido eran más calmas, un bermellón que uno no utilizaría para prender un fuego, sino para calentar una comida fría hasta llevarla a una temperatura ideal para comer.
Esos ojos le miraron con un toque de júbilo en ellos.
-Si algún día quisieras volver a tocar algo, apreciaría mucho que nos dejaras a Ravel, madre y a mí escucharte.
Fue lo último que dijo antes de salir de la habitación. Y en la habitación quedó Riser por sí solo, pensando en la ceremonia de la que pronto sería parte.
Estaban en la habitación donde tendría lugar la ceremonia. Las puestas están cerradas asegurando que nadie salvo miembros de la Phenex verían lo que allí acontecía. Dentro de la habitación había 7 personas en total. Riser estaba allí con sus padres, sus hermanos, incluyendo a Ruval, y la esposa de este último.
Los círculos cuidadosamente tallados en suelo de mármol estaban listos. Las antorchas iluminaban la habitación, y las llenaban de un suave aroma que el joven no podía identificar, o siquiera clasificar.
Todo estaba listo para comenzar. Su padre fue el primero en pararse en medio del círculo sosteniendo una copa repleta de agua en su mano. No era la primera vez que veía la ceremonia, pero esta sería la primera vez que tomase parte de ella por lo que estaba prestando muchas más atención que de costumbre.
Una corriente de aire cálido nacía de su padre quien prontamente se cubrió en mantos de fuego que parecían bailar al mismo ritmo que las antorchan que rodeaban el círculo. En medio de una danza que solo podía ser descrita como viva, apareció una canción. No, era mucho más correcta describir a aquel sonido como lo que era, un llanto. Un sonido nacido del dolor, la pena, la tristeza y muchas otras emociones que era incapaz de nombrar, pero que lo llamaban como si quisieran que él también las sintiese.
Lágrimas que goteaban del rostro de su padre cayeron en la copa. Un raro fenómeno con el que Riser ya estaba familiarizado ocurrió, el agua dentro de la copa pareció encenderse fuego mientras brillaban todos los colores que una llama podía llegar a tener.
Cuando el llanto acabó, también lo hizo la ceremonia. El agua de la copa había cambiado, su apariencia y transparencia seguían igual, pero ahora una forma de energía muy distinta a la demoníaca o a la utilizada por cualquier otra especie emanaba del líquido.
Cuando su padre camino fuera del círculo, fue el turno de Ruval quien ejecutó la ceremonia de igual manera, y después le siguió Revido.
Finalmente era su turno, no admitiría que sentía nervios, pero quizás otros lo notaron porque antes de que ingresara al círculo su padre tomó su hombro y susurró a su tercer varón:
-La razón por la no dejamos a nuestros miembros no formar parte de la ceremonia, no es porque no puedan hacerlo, sino porque no entenderían lo que significa la ceremonia. Como ya te he explicado varias veces, tenemos que vaciar nuestras emociones cuando lloramos. Lagrimas que nacen del egoísmo de nuestro propio corazón no pueden curar a otras personas. En esta ceremonia lloramos en lugar del mundo, lloramos las lágrimas que no mundo es incapaz de producir. No lloramos porque sintamos algo, lloramos para que el mundo pueda también llorar. Ahora ve mi pequeño fénix.
Tomando una copa se paró en medio del círculo y siguió lo mismos pasos que el resto de su familia. Las antorchaban bailaban al ritmo de sus llamas. El joven vacío su cabeza de emociones, no debía sentir nada mientras lloraba. Llorar sin ninguna razón, lágrimas vacías que en verdad no le pertenecían. Llorar un sinsentido.
Su llanto llovió sobre la copa y al igual que como pasó con el resto de su familia, esta pareció prenderse fuego de todos los colores.
La ceremonia había terminado, pero cuando se fijó en el contenido de la copa, sintió miedo. Seguía siendo agua común y corriente.
-¿Queeé pasó? ¿Hice algo mal? – preguntó aterrado a su familia quienes lo miraban con confusión.
-No, no hiciste nada mal. Si lo hubieras hecho la copa no hubieses brillado como lo hizo. Hazlo de nuevo, tal vez el problema sea la copa - ordenó su padre.
Y así lo hizo. Riser volvió a ejecutar la ceremonia, todo transcurrió de manera correcta, pero el resulto fue el mismo.
-¿No estoy vaciando mi cabeza de emociones? ¿QUÉ RAYOS ESTOY HACIENDO MAL?
- No hay nada malo en tu forma de hacer la ceremonia, inténtalo de nuevo.
Y volvió a hacerlo. Y después otra vez. Y otra vez. Y otra…
-¿Cuál es el problema?- preguntó Riser con lágrimas en su rostro, lágrimas que no eran arte de la ceremonia.
Su familia lo miraba, insegura de lo que estaba pasando. Parecía que Ravel había querido decir algo, pero su madre tapó su boca antes de que hablara. Los miró a los ojos uno por uno, pero nadie respondió. Esto no podía ser posible, él era un genio, incluso Mephisto lo admitía a regañadientes. ¿Por qué sus lágrimas no hacían lo que debían hacer?. Él había hecho todo de manera correcto, que la copa se prendiera fuego era prueba de ello. No podía ser, él era el orgullo de los Phenex, ¿Por qué tenía que fallar ahora, porque ahora y no antes?
Ruval fue el primero en hablar.
- Bueno hermano pequeño, parece que vas a tener que conformarte con ser el más talentoso en nuestra familia.- Dijo en un tono juguetón intentando de animar un poco el ambiente - Pero ni te creas que te daré mi puesto en el top 10 de los Ranting Games, tendrás que arrancarme eso de mi frío y helado cadáver.
¿Por qué Ruval había dicho algo como eso?
- Querido no seas tan inmaduro - reprendió afectuosamente su cuñada - no ves que estás dando un pobre ejemplo a tus hermanos.
- No entiendo que pasa pero Riser Onii-san sigue siendo el mejor.- Afirmó Ravel con la convicción de la que solo los niños son capaces de mostrar.
No, esto no era correcto.
- No te preocupes mi pajarito tecnicolor. Estoy segura que simplemente hay un problema con las antorchas. Esas cosas no están hechas para soportar tantas ceremonias de forma sucesiva. –dijo su madre mientras lo cubría en un abrazo.
Era la primera vez que fallaba. No la primera que hacía algo mal, sino la primera que vez que en verdad fallaba. No entendía porque falló. No creía poder hacerlo de manera diferente y tener éxito. A pesar de que le decían, él sabía que no había ningún problema con el equipamiento. Simplemente falló y no podía hacer nada al respecto.
- Bueno sangre de mi sangre, hermano varón favorito, mi famoso aprendiz en las artes amorosas, no te preocupes por una tontería como esta, la familia tiene lágrimas de sobra, no necesitamos a otro llorón como Ruval o como padre.
No era justo. ¿Por qué le decían que no había ningún problema?
Si había un problema. Él había hecho algo mal. ¿Por qué estaban actuando de forma tan amable?
Su padre acarició su cabeza.
- Tus hermanos tienes razón, esto es demasiado insignificante como para que pueda importarle a alguien. Lo importante es que continúes con tu entrenamiento, después de todo lo único que importa para volverse un satán es ser fuerte.
No debían estar diciendo cosas como esta. La ceremonia era parte fundamental de la casa Phenex. No debían ser tan comprensivos después de un fracaso, no era justo. Deberían estarle diciendo que lo hiciese mejor. ¿Acaso no creían que pudiera hacerlo?.
- Por cierto ¿Qué deberíamos cenar esta noche? – fue la pregunta de su madre.
- POLLO, comamos pollo y papas fritas.
- Mi hermosa, dulce, tierna hermanita, ¿Cuántas veces te he dicho que el canibalismo está mal?
- Revido, deja de comparar el emblema de nuestra familia con un ave tan vulgar. - dijo fue padre tratando de no reír.
No era justo, no era correcto.
-Hermano menor ¿Qué te parece si más tarde vemos algunos vídeos de los top 10 en Rating Games? Como parte del top 10, tengo acceso a material inédito que no pasan por televisión.
Cuando alguien hace algo bien debe ser felicitado, cuando alguien hace algo mal debe ser corregido para que pueda hacerla la próxima vez. No era justo que su familia fuese buena cuando él se había fallado, como si ya no creyeran que fuera a lograrlo. El mundo no tendría sentido de esa forma.
.
Siguiente capítulo: Conociendo a los Gremory.
Notas del autor:
Por Satán que no tengo idea de cómo traducir algunas palabras.
Pensemos en la que el mayor dolor de cabeza me da, ¨Peerage¨ cuya más exacta traducción sería pares. Varios deciden traducir ¨members of his peerage¨ como ¨miembros de su nobleza¨. Lo cual es probablemente mejor traducción que la que elegí , pero es un tanto más confusa ya que también tenemos a las nobles familias de los 72 pilares que son parte de la nobleza del inframundo.
Para poder evitar esto, elegí simplemente traducirlo como nobiliario. (Sé que es un adjetivo, pero suena bien, así que hagamos de cuenta que funciona como un sustantivo)
En cuanto a otras expresiones en ingles…se quedarán en inglés. Este será el caso para Rating Games, Evil pieces, etc. Ya estamos acostumbrados a leerlas en inglés y no se me ocurre ninguna traducción decente para tales términos.
Anteo: un gigante de la mitología griega y quien guarda el noveno circulo del infierno en la Divina Comedia. Muerto a manos de Heracles.
