Un día importante se estaba acercando, San Valentín estaba demasiado cerca por lo que muchas chicas estaban en planes de cocinar chocolates para sus seres queridos, sea de amistad para amigos o su familia y algunos de amor para sus parejas, ese era el motivo de varias de las chicas en Satogahama que tenían novios, incluyendo a nuestras chicas del club de béisbol.

- Ya te dije que no tocarás la cocina Tsubasa-chan.

- ¡Tomocchi! – La capitana del equipo estaba suplicando a su mejor amiga para que pudiera cocinar chocolates para Fudo, pero la pelinegra estaba siendo bien reacia con su decisión de no permitirlo. – Prometo que haré buenos chocolates, mi cocina es buena.

- ¿En serio? – Tomoe tenía serias dudas al respecto. - ¿Acaso no recuerdas el suceso de hace dos años? Cuando preparaste chocolates para todo el salón, como la mayoría fue al hospital por intoxicación.

- Es que no sabía que la leche y el cloro tienen el mismo color, pero ahora prometo que lo haré bien, puedes vigilarme y corregirme todo lo que quieras, pero quiero hacer chocolates para él, es importante para mí, porfis~ - La castaña puso ojitos tiernos para buscar convencer a la pelinegra, Tomoe solo pudo soltar un suspiro.

- … Bien… - En ese momento Tsubasa empezó a celebrar. – Pero te estaré vigilando, si veo que cometes un error, te detendré para corregirte, lo que menos deseo es que quedes viuda antes de casarte.

- Lo haré Tomocchi, prometo que saldrá bien. – Tsubasa se veía confiada pero su mejor amiga sabía que iba a sufrir bastante en el proceso. Al terminar las clases, Tomoe acompañó a Tsubasa a su casa ya que ahí harían los chocolates para sus respectivas parejas, al abrir la puerta, estaba una de sus hermanas mayores, Misa a punto de salir.

- Misa-nee, he vuelto.

- Tsubasa, bienvenida, veo que igual viniste Tomoe-chan. – Respondió ella con una sonrisa.

- Hola… - Se veía derrotada, algo que llamó la atención de la Arihara mayor.

- ¿Pasa algo?

- Vamos a preparar chocolates para San Valentín. – Exclamó Tsubasa con una sonrisa, en eso fue que Misa entendió.

- Ya veo… buena suerte… - Se acercó a susurrarle algo a Tomoe. – Por favor, evita que la cocina explote.

- Eso haré… - Ya una vez ella se fue, las dos pasaron a la cocina, Tomoe empezó a preparar los tazones y moldes para los chocolates. – Es bueno que hayamos comprado chocolate para hornear antes de venir.

- Sí. – Ahí Tsubasa empezó a sacar los sacos que usarían, pero entonces Tomoe vio algo.

- Tsubasa-chan, eso no, es sal.

- ¿En serio? – Ya entonces revisó bien la etiqueta. – Oh, es verdad… pensé que era azúcar.

- Esto será más pesado de lo que pensé… - La pelinegra necesitaba manejar a Tsubasa y sabía que al final de ese día terminaría totalmente agotada.

La situación con otras chicas iba de la misma manera, varias de ellas querían preparar chocolate casero para sus parejas, el caso de Nozaki y Ukita, las dos acordaron en preparar juntas para sus respectivos novios.

- Así… eres buena moldeando Ukita-san. – Expresó la rubia.

- Ya he preparado algunos postres antes. – Respondió la castaña.

- ¿En serio? ¿Para quién?

- Para mi familia… nunca tuve un chico antes a quien darle…

- Oh… pero eso ha cambiado, las dos ahora somos felices y seguro a Thompson-san le gustará el pastel que harás.

- ¿Ya pensaste qué hacer? – Preguntó Ukita, la rubia sonrió mientras mostraba el pequeño boceto que hizo.

- Creo que a Kakeru-kun le gustará lo que sea que haga, pero quiero que sea especial y con algo de su gusto, por eso es que, al ser alguien que le gusta la informática y todo eso, pensé en darle una forma de una PC.

- Se ve complicado.

- No hay nada que no pueda hacer, quiero que esté feliz cuando le entregue mi chocolate así que haré mi mayor esfuerzo. – Y las dos continuaron. En otro lado, Honjou estaba en su hogar, ella parecería que iba a preparar chocolate pero no hizo nada, en vez de ello, tenía una sorpresa mayor para Kiribe.

- Jeje, seguro se sorprenderá cuando sepa cómo será su chocolate…

Algunas chicas prefirieron comprar chocolates ya que no confiaban demasiado en sus habilidades de cocina, una de esas era Shinonome la cual recorría las tiendas buscando un buen chocolate para Takuto.

- No sé cual pueda ser bueno… aunque sé que él estaría satisfecho con cualquier cosa…

- Shinonome-senpai. – Reconoció esa voz, vio que Sora estaba ahí.

- Agatsuma-san, no pensé encontrarte aquí.

- Estaba viendo chocolates para dar el catorce, igual recibirás de mi parte. – Respondió la pelirroja con una sonrisa.

- Entiendo… ¿acaso tienes alguien más a quién darle? – Preguntó la peliazul, en eso Sora bajó la mirada.

- Bueno… tengo a alguien en mente… pero no es necesario que lo sepa senpai, usted le dará a Shimada-senpai por lo que veo.

- Sí… no puedo dejarlo sin chocolate, sé que me molestará al respecto. – Soltó un suspiro. – Así que busco algo medianamente bueno para regalarle.

- Ya veo… buena suerte senpai, yo igual seguiré en mi búsqueda. – Sin decir nada más, las dos tomaron caminos distintos, en eso Sora vio una vitrina con chocolates pero eran para dar como amor, por las formas de corazón que tenían. - … (No es algo que pueda darle a Makoto…)


- Buen trabajo en reunir nueces Lou-chan. – Akino agradeció a su mascota, estaba en la cocina con chocolate batido. – Mi chocolate con nueces especial será algo que Kanno-kun podrá disfrutar. – La ardilla asintió. – Bien, entonces tengo que continuar…

En ese momento su teléfono sonó, había recibido un mensaje de alguien quien nunca hubiera esperado.

- ¿Tsukishima-san? – Llamada por la curiosidad, revisó para saber que era lo que quería decirle.

Tsukishima: Akino-san.

Akino: Esto… ¿me envió mensaje para otra sesión infernal de estudio?

Tsukishima: ¡Claro que no! Esto… la verdad es que deseo pedirte algo de consejo.

Akino: ¡Claro! Puedo ayudarte con lo que quieras ¿Qué deseas saber?

Tsukishima: Es algo de lo cual no tengo mucho conocimiento y creo que tu podrías… más bien, eres la única a quién podría hablarle de esto.

Akino: No le sigas dando tantas vueltas Kirishima-san, quiero saber.

Tsukishima: Está bien… ¿me ayudarías a escoger chocolate?

- … ¿Eh? – La morena quedó asombrada en aquel momento, no esperaba que la siempre seria y estricta encargada del comité de disciplina esté buscando chocolate.

Akino: ¿No es una broma?

Tsukishima: ¡No estoy bromeando! En serio quiero conseguir chocolates.

Akino: ¿Le darás a alguien?

Tsukishima: Bueno… tengo a alguien en mente, pero no te daré detalles, esto es algo que deseo hacer sola.

Akino: ¡Vamos Kirishima-san! Quiero saberlo todo, si es un chico.

Tsukishima: Di algo más y la próxima vez que estudiemos, subiré la meta de tu calificación para obtener dulces.

Akino: ¡Todo menos eso! Bien, no diré nada. Si deseas obtener chocolates, ahora mismo estaba preparando unos para mi novio, para darle a alguien, es mejor que sean caseros así que puedes venir a mi casa y juntas prepararemos algo.

Tsukishima: Oh… me gustaría, estaré ahí en una hora.

Akino: Claro, yo estaré preparando mi chocolate por ahora, nos veremos luego.

Tsukishima: Claro… luego.

Ya entonces dejó el teléfono a un lado mientras la morena sonrió, Lou desvió la mirada.

- Lou-chan, esta tarde no estaremos solas, tendremos algo de compañía. – La ardilla asintió. – Tenemos que darlo todo por terminar nuestro chocolate.

Kyoka estaba también preparando chocolates, la mayoría de la cocina estaba manchada al igual que ella, puesto que estaba siguiendo una guía para hacerlos.

- Realmente nunca he hecho chocolate antes, pero me alegra que existan recetas en internet para hacerlas de forma fácil… me pregunto si a Kureiji-kun le gustará…

De solo pensar en la reacción que pueda tener el rubio, ella esperaba con ansias el momento en el que pueda dárselos.

- Bien… le daré todo mi esfuerzo a esto. – Sus ojos se encendieron como llamas.

En la mansión Kusakari, Runa estaba sola en su cocina la cual era grande, aunque normalmente sus cocineros son quienes lo abarcan, en esta ocasión solo estaba ella.

- He jugado suficiente Cooking Mama, así que no debe ser tan difícil cocinar. – Expresó la peligris, teniendo todo lo necesario sobre la mesa. – Ahora probemos… primero tengo que colocar esta masa de chocolate solido sobre la mesa y entonces… aprieto A para cortarlo. – Tenía un control en su mano pero no sucedía nada aunque apretara A. - ¿Por qué no hace nada?

- Runa ¿Qué haces? – Reina apareció en ese momento.

- Onee-chan… estoy cocinando chocolate.

- ¿Con un control? – La peligris mayor enarcó una ceja. – Así no es cómo funciona la cocina.

- Pero en los juegos, todo se corta apretando botones. – La mayor soltó un suspiro.

- Runa, realmente no sabes cómo cocinar… déjame ayudarte un poco. – Reina se arrimó las mangas y en ese momento tomó el cuchillo. - ¿Cómo quieres que sea el chocolate?

- Bueno… había pensado en hacer tiras de chocolate como tabletas de lengua de gato, si sabes a lo que me refiero.

- Entiendo… empezaré a cortarlo. – La peligris empezó a hacer los cortes mientras Runa observaba, quedó algo asombrada de que lo hiciera con facilidad.

- Onee-chan, no sabía que pudieras cocinar.

- Obviamente en algún momento tendré que estar por mi cuenta, quizás me case y forme una familia, por lo que cosas como estas me serán útil a futuro. – Reina había terminado de cortar el chocolate. - ¿Quieres que tenga polvo espolvoreado?

- Claro. – Reina tomó una bolsa de azúcar en polvo y empezó a ponerlo por encima.

- Solo tenemos que mezclarlo y entonces agregar algo más de azúcar, podría hacer merengue para que tenga una cubierta cremosa. – Fue por los huevos, Runa estaba muy asombrada de las habilidades de su hermana mayor en ese momento, ya entonces tenía los huevos los cuales abrió y comenzó a batir, lanzando leche y azúcar dentro.

- Eres muy buena Onee-chan…

- Jeje, el béisbol no es mi única virtud después de todo, pero igual tendrías que ayudar en algo, no es justo para la persona que desees entregarle los chocolates que yo lo haga todo, pon de tu parte, te enseñaré.

- Claro. – Las dos hermanas continuaron preparando los chocolates, mostrando ese lazo que solo ambas tienen.


Regresando a la casa Arihara, la cocina estaba hecha un desastre, con muchos chocolates quemados y una Tomoe totalmente desarreglada y manchada, en ese momento estaba observando el horno.

- Tsubasa-chan… ya hemos hecho estado durante más de cinco horas… esta es la última oportunidad, si no sabe medianamente bien, deberás rendirte y comprar.

- Claro, eso prometimos. – La castaña tragó saliva. En ese momento el timbre de finalizado sonó del horno, así Tomoe tomó los guantes para sacar la bandeja con chocolates dentro, estos tenían forma de pelotas de béisbol, guantes y bates, ya entonces al dejarlo sobre la mesa, la pelinegra tomó uno de estos, nerviosa por probarlo. – Vamos Tomocchi, ahora debió salir bien.

- Eso espero… ya no tenemos más medicina para el estómago… - Agarró uno de los chocolates y lo observó, al menos no estaban quemados y tenía confianza en que toda la supervisión que le dio a su mejor amiga ha conseguido que sea al menos un chocolate decente, en ese momento se lo llevó a la boca para probarlo, Tsubasa solo podía mirar expectante cual sería el veredicto final.

- ¿Qué tal? – La pelinegra no dijo nada, pensó que había vuelto a salir mal pero entonces vio como Tomoe empezó a llorar.

- … Tsubasa-chan… sabe normal… es chocolate…

- Yo… ¿lo logré? – La pelinegra asintió, en ese momento Tsubasa empezó a saltar de alegría, finalmente había conseguido preparar chocolate normal luego de muchos intentos, abrazó a Tomoe la cual también celebró con ella, más que nada porque su estómago finalmente descansaría en paz luego de todo el sufrimiento que pasó. – Lo hice Tomocchi, estoy lista.

- Sí… felicidades, parece que al menos pudiste hacerlo.

- Si lo logré, entonces quizás pueda cocinar más cosas.

- Tampoco tientes a tu suerte. – Respondió la pelinegra. – Por ahora vamos a ponerlos en el refrigerador para luego envolverlos… tenemos que limpiar.

Todas acabaron con sus chocolates o los compraron, entonces llegó el día predilecto. El San Valentín en Satogahama se volvió un gran evento debido a la ya variedad entre alumnado masculino y femenino, con chicas entregando chocolates.

- Para ti Taiga-san. – Kurashiki le entregó sus chocolates al castaño en ese momento, con algo de vergüenza.

- Gracias Maiko. – Vio la caja donde tenía varios chocolates dentro. - ¿Lo compraste?

- Espero no sea molestia… no tengo mucha confianza en mi cocina, así que no quise arriesgarme.

- Entiendo, la intención es lo que cuenta. – La pelirroja sonrió a lo cual le dio un beso fugaz, ya poco después llegó Takuto. – Ey ¿recibiste igual?

- Ryo-chan me entregó hace poco. – Le mostró la caja. – Aunque me hubiera gustado que fueran caseros, eso vale mucho más.

- Por lo menos estamos teniendo un buen día. – Ya se sabe de los demás que han recibido chocolates, Kakeru recibió de Nozaki, Saito no esperaba nada por parte de Emi pero se sorprendió de que hiciera chocolate casero, aunque temió que pudiera haber confundido azúcar con picante pero estaba bueno, Howard disfrutó del pastel de Ukita y así cada chico recibió lo suyo.

Ya en otro lado Fudo estaba solo, recibió varios chocolates de otras chicas los cual aceptó, pero solo eran por amistad, ya entonces vio a la castaña al frente.

- Fudo-kun. – Tsubasa estaba algo avergonzada.

- Tsubasa, ya esperaba que vinieras.

- Sí… esto… toma. – Le pasó el empaque con los chocolates de forma de béisbol. – Los hice yo misma. – Eso trajo algo de nervios al peliazul.

- Acaso…

- ¡D-Descuida! – Se excusó rápidamente. – Tomocchi me ayudó a prepararlos y me aseguró que saben normal, no te pasará nada.

- Bien… - Decidió abrirlo y tomar uno, ya sabía de la pésima cocina de su novia pero decidió confiar en ella, en ese momento comió uno, quedando asombrado. – Sabe normal…

- ¿Ves? – Expresó ella con una sonrisa. – Cuando me esfuerzo, puedo hacerlo.

- Eso veo. – El peliazul sonrió suavemente. – Gracias por el regalo.

- Jeje… - Ella lo abrazó en ese momento. – Puedo asegurarte que mejoraré en mi cocina y entonces comerás todos los días.

- Por favor, no, no quiero morir antes de tiempo.

- Eres malo. – Hizo un puchero, pero ya entonces lo besó. – Feliz día de San Valentín.

Todos recibieron sus chocolates ese día y disfrutaron, ya justo en la noche Kiribe recibió un mensaje de Honjou de que fuera a su casa, no supo porque no le dio chocolate en la escuela, por lo que fue, así entonces abrió la puerta puesto que estaba sola y entonces le dijo que fuera a su habitación.

- ¿Chikage-senpai? – El pelimorado abrió la puerta solo para encontrar algo que lo dejó boquiabierto.

- Kiribe-kun~ - Honjou estaba recostada en su cama, pero la sorpresa era que estaba desnuda, lo único que cubría sus partes eran chocolates que lograban bloquear su desnudez entera, al lado había fresas y jarabe de chocolate. – Este es mi chocolate para ti, puedes echarlo sobre mi cuerpo y lamerlo~ y después nos divertiremos.

- Senpai… - Tragó saliva, ya entonces no resistió más, se quitó la ropa y asaltó a la inglesa para que ambos se divirtieran. Ese día de San Valentín fue especial para todos, uno que verdaderamente no olvidarían.


Ninja Britten 11: Ya le llegó el momento a Runa la verdad, pudo superar a su hermana, ganaron en el partido y además ya es pareja con Kouki, ya deberá poner en practica un poco lo que ha aprendido en juegos RPG que trae romance para seguir la corriente jaja.

Bueno, tarde pero aquí está el especial de San Valentín, con las chicas haciendo todo para cocinar o dar chocolate a sus parejas o enamorados y el punto aquí fue Tsubasa, muchos intentos fallidos lograron algo medianamente normal, al menos Fudo vive otro día xD ya nos veremos en el próximo cap con más cosas. Saludos.