Llegó otro día en el hotel de aguas termales para el grupo, se relajaban pero igualmente Tsukishima ponía a las chicas a estudiar para mejorar sus calificaciones, algo que estaban realizando en ese momento.
- Que así no es Arihara-san, tienes que utilizar la formula.
- Hnngh… ¡Ya estoy cansada! – La castaña arrojó la libreta al aire. - ¡Tsukishima-san, se supone que vinimos a relajarnos!
- Estoy con Arihara-san en esto, realmente no podemos llamar a este momento como un viaje de aguas termales. – Expresó Shiina.
- Vamos Yui-chan, divirtámonos como debe de ser. – Hanayama estaba con las demás, la pelinegra solo pudo soltar un suspiro.
- Bueno… hemos avanzado bastante, así que podría detenerme aquí. – Eso causó que las otras cuatro celebraran. – Pero una vez regresemos del viaje, las pondré a estudiar bajo llave ¿entendido?
- Sí… - Sintieron escalofríos en ese momento.
- Ahora que nos libramos del aburrido estudio, vamos a divertirnos como se debe. – Exclamó Tsubasa.
- ¿Qué podemos hacer? – Preguntó Akino, en eso a Shiina se le ocurrió una idea.
- Es de noche ¿no? Podemos hacer una prueba de valor. – Sugirió ella, no parecía una mala idea pero a Tsubasa le llegaron los recuerdos de Vietnam.
- Esto… Shiina-chan, debes saber lo último que sucedió cuando hicimos una ¿cierto? – Recordaban el suceso de la escuela de noche lo cual la hizo temblar.
- No creo que vuelva a suceder algo así, además esto es algo que debemos de hacer aunque sea una vez.
- Estoy dentro. – La pelirrosa se veía divertida con la idea.
- Yo igual, creo que podemos hacer mucho aquí. – Akino igual, ya como tal el consenso era mayoría, entonces se haría la prueba de valor. Llamaron a los chicos y ahora estaban en la entrada del hotel.
- Muy bien, vamos a ir en parejas y saldremos en intervalos de unos cinco minutos, nuestro objetivo es dar una vuelta al bosque y volver. – Explicó Shiina en aquel momento. – Como tal las parejas que saldrán serán los chicos que trajimos.
- Estaremos en esto senpai. – Comentó Ikki, la pelinegra asintió, ella estaba algo nerviosa por estar a solas con él pero igual sería su oportunidad para averiguar al respecto.
- Saquen un palo y quien tenga el mas corto, saldrá primero. – Con eso cada pareja agarró un palo, siendo Tsubasa y Fudo los primeros en ir.
- Te protegeré si ocurre algo. – Las palabras de Fudo hicieron que ella se sonrojara brevemente.
- Jeje, gracias… - Sujetó su brazo y los dos empezaron a caminar primero, pasados unos cinco minutos ahora sería la pareja de Hanayama y Saito los próximos.
- Vamos Saito-kun, esto podemos lograrlo.
- Claro, pero no me jales Emi. – Y así fueron, ahora tocaría a Tsukishima e Ikki.
- Adelante senpai.
- Sí… - Ya entonces los dos fueron, al adentrarse al bosque que tenía poca iluminación, daba una sensación algo tétrica, lo cual intranquilizaba un poco a la pelinegra.
- Estás viendo por todos lados ¿tienes miedo?
- ¿Eh? – Esa pregunta la tomó por sorpresa. – P-Para nada, no es que la oscuridad me asuste para nada. – En ese momento un arbusto se movió. – Kyah.
- Woah. – Ikki fue abrazado de repente por ella. – Senpai, solo es un pequeño animal.
- Eso lo sé… - Ya ella se dio cuenta de lo cerca que estaba con él, lo soltó rápidamente, escondiendo su rostro avergonzado. – Vamos, aun queda bastante recorrido por hacer.
Con la pareja de Hanayama y Saito, su viaje hasta el momento ha sido tranquilo, lo cual intranquilizaba un poco al pelinaranja ya que siempre pasaba algo al estar con su novia.
- ¿Qué ves Saito-kun? Estás mirando a todos lados.
- Solo me aseguro de que no salga nada… siempre acabamos en problemas de algún modo.
- Jeje, que estás diciendo nunca nos ha sucedido nada. – Saito solo pudo enarcar una ceja.
- ¿Estás segura? Recuerdas ese día que de repente me cayó una maceta en la cabeza cuando estábamos en una cita.
- Eso fue un accidente.
- Y la vez que confundiste tu bolsa con un saco lleno de dinero que unos ladrones tenían.
- No lo sabía, pero solo fueron coincidencias, no es que ocurra nada aquí, no puede haber osos… aunque Yuzu-chan me dijo una vez que se encontraron con uno. – En ese momento la pelirrosa chocó con algo peludo. – Y este pelo.
- Emi… mira delante de ti… - Ella señaló a donde apuntaba su novio, entonces lo vio, un oso grande estaba frente a ella.
- Oh… hola… ¿Y dónde está Bubu? – El animal rugió con una gran fuerza, asustando a ambos.
- ¡Corramos! – Saito sujetó el brazo de su novia y empezaron a correr en ese momento. Shiina y Keita que estaban por detrás, escucharon el rugido.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó el pelinegro.
- Parece un animal… tengo miedo Keita-kun, protégeme~ - La castaña se sujetó fuertemente del brazo de su amigo, este podía sentir sus pechos.
- Yukari-san… estás demasiado cerca…
- Jeje~ es que realmente tengo miedo, o acaso es que estar así te molesta.
- No es eso… - No podía decirle que era incomodo sentir sus pechos, aunque debía admitir que eran suaves.
- Keita-kun, conozco un atajo. – La castaña sujetó a su amigo del brazo y se salieron del camino en aquel momento. – Vamos por aquí.
- ¿Estás segura? No creo que debamos irnos del camino que establecimos.
- Confía en mí, sé que con esto llegaremos antes. – Ella sonaba bastante segura al respecto, por lo que no tuvo de otra que seguirle. La última pareja que eran Akino y Kanno iban a su propio ritmo.
- Es bastante tranquilo por aquí. – Expresó el chico, la morena asintió.
- La verdad es que me gusta estar aquí, más estando a tu lado. – Ella abrazó a su pareja, el joven sonrió. – La verdad es que no hemos intimado bastante~
- No creo que estés sugiriendo lo que creo que dices. – Ella asintió.
- Desde hace un tiempo he querido decirlo, no sé si quieras, pero…
- No es eso Komugi-senpai, yo igual deseo hacerlo. – Eso alegró a la morena.
- Genial, vamos detrás de un arbusto, Lou-chan, quédate aquí a vigilar. – La ardilla asintió y entonces los dos fueron detrás de un arbusto a hacer cosas de adultos.
Volviendo a la pareja de Tsubasa y Fudo, el viaje de ambos ha sido bastante tranquilo, la castaña podía sentirse protegida gracias al peliazul que seguía a su lado, en eso vieron una salida.
- Fudo-kun, veo que pronto saldremos, vamos. – Los dos fueron para poder salir del bosque, entonces al llegar vieron un paisaje muy lindo. – Wow…
El cielo estaba totalmente cubierto de estrellas, ahora que estaban en un campo abierto, podían verlo todo, la castaña quedó totalmente asombrada.
- Es hermoso. – Comentó Fudo a su lado.
- Es verdad, el cielo no está tan lindo como en la ciudad, con tantas estrellas.
- Supongo que valió la pena hacer esto al final. – Sonrió por debajo el peliazul, Tsubasa corrió por el campo mientras seguía mirando al cielo, Fudo se quedó a observarla divirtiéndose.
- ¡Ven Fudo-kun, acompáñame!
- Ya voy. – Así fue tras ella para acompañarla. Regresando a la pareja de Tsukishima e Ikki, los dos continuaban avanzando con precaución.
- ¿Qué tan largo es este camino? No parece tener fin. – Se quejó la pelinegra en aquel momento.
- Es solo una vuelta senpai, resista un poco más. – Ikki buscó animarla.
- Eso espero, la verdad no me gusta esto. – Sintió que la sujetaron de su mano. - ¿Eh?
- Así se siente más tranquila ¿no?
- Esto, sí… - Ella bajó la mirada mientras sus mejillas se pusieron rojas. – (Creo que es un buen momento para preguntarle… tengo que hacerlo…) Esto, Matsuoka-san, quisiera saber algo.
- ¿Si senpai? – Ahora que tenía su atención, debía hacer la pregunta pero empezó a sentirse muy nerviosa en aquel momento. – Que ibas a decir.
- Bueno… lo que quiero preguntar es si… tu… acaso sientes algo por…
- ¡Oso! – Ese grito de repente interrumpió a la pelinegra, entonces vieron a Hanayama y Saito que corrían a toda velocidad. - ¡Corran, es un animal salvaje!
- ¿Animal salvaje? – Los dos escucharon un fuerte rugido que iba a sus espaldas, ya entonces vieron a la criatura correr.
- ¡Un oso! – Gritó la pelinegra con miedo.
- Senpai, corramos. – Ikki sujetó a Tsukishima para correr lejos de ahí, el animal era sumamente peligroso y no podrían hacer nada contra él.
- ¿A dónde vamos Saito-kun? – Preguntó Hanayama, en ese momento él empezó a buscar por donde ir.
- Ya sé, vamos por la izquierda. – Así fueron por ese lado y saltaron para esconderse detrás de un árbol. – Creo que por aquí podremos cuidarnos y dejar que se vaya lejos.
- Eso espero…
- Oh… así Kanno-kun…
- Komugi-senpai…
- Espera Saito-kun… ¿escuchaste eso? – Los dos se quedaron callados, empezaron a escuchar unos ruidos y gemidos cerca. – Es por ahí.
- Ojalá no sea un animal… - Los dos fueron a ver, mientras más se fueron acercando, más se escuchaba. – Es detrás de ese arbusto.
- A la de tres… - Al contar en sus mentes, en ese momento saltaron y lo que vieron los dejó asombrados.
- ¡Emi-chan! – Akino estaba encima de la entrepierna de Kanno que tenía su pantalón abajo, la morena se puso roja. - ¡Que hacen aquí!
- ¡Más bien, que hacen ustedes dos! – Saito se cubrió los ojos.
- Vaya Komugi-chan… felicidades por tu primera vez, hacerlo con la persona que amas es muy bonito y especial, así me sentí cuando Saito-kun y yo lo hicimos.
- ¡No es momento de hablar sobre eso! Un oso está cerca. – Eso alertó a los otros dos que se subieron la falda y pantalón rápidamente para correr. Cuando escucharon los rugidos del animal cerca, aceleraron el paso.
- Entonces Komugi-chan ¿se sintió bien tu primera vez? – Preguntó Emi.
- ¡Deja de preguntar eso, corramos! – gritó ella con vergüenza. Tsubasa y Fudo estaban totalmente alejados de todo el problema, aun encontrándose en el campo abierto.
- Fue muy bonito estar aquí… ya deberíamos volver Fudo-kun. – Sugirió la castaña, su novio asintió.
- Espero te hayas divertido.
- Sí. – En ese momento vieron como de entre los árboles llegaron corriendo Saito, Emi, Akino y Kanno. - ¿Chicos?
- ¡Un oso, huyan! – Exclamó Saito, en ese momento por detrás vieron a la criatura salir, Fudo colocó a Tsubasa atrás de él.
- Quédate detrás, te protegeré. – Ella solo asintió. Las otras dos parejas llegaron igual mientras el anima salvaje se acercó peligrosamente a ellos.
- Estamos perdidos, vamos a morir. – Exclamó Saito de forma dramática.
- Por lo menos Komugi-chan lo hizo con su novio antes de morir. – Comentó Emi lo cual sorprendió a Tsubasa.
- ¡Emi-chan, deja de decirlo! – gritó ella totalmente roja.
- Creo que eso es la menor de nuestras preocupaciones. – Comentó Kanno, el oso ya estaba muy cerca de ello, cuando este ya iba a atacarlos, en ese momento se escuchó el sonido de una escopeta.
- ¡Corre oso! – Quien salió fue un cazador que logró ahuyentar al animal con ese disparo, este se asustó por lo que se fue corriendo de ahí, eso trajo alivio a ellos.
- Están bien. – Quienes salieron eran Shiina y Keita.
- ¡Shiina-chan! – Tsubasa y las chicas se aliviaron de verla.
- Parece que lo hicimos Keita-kun. – Ella exclamó con una sonrisa de alivio. – Tuvimos suerte de encontrar esa cabaña del cazador.
- Es cierto jovencitos, hay osos en este bosque por lo cual es peligroso salir de noche. – Habló este con un fuerte acento sureño. – No deberían salir tan tarde a dar una vuelta.
- Eso es verdad… - Exclamó Saito con una risa nerviosa, al menos el peligro había pasado. El cazador se ofreció a llevarlos de regreso al hotel, de tal modo pudieron volver al poco tiempo.
- Que bien se siente estar de regreso. – Exclamó Saito aliviado.
- Es mejor no volver a repetir esto. – Exclamó Fudo a lo que el resto asintió.
- Al menos Komugi-chan pareció pasarla bien al hacerlo con su novio. – La pelirrosa no se callaría eso lo cual solo causaba que Akino se pusiera muy roja.
- Es cierto ¿y Tsukishima-san? – Preguntó Tsubasa. En aquel momento vieron llegar a la pelinegra y a Ikki.
- Volvimos. – Ella se sintió aliviada, el resto se acercó a ellos.
- ¿Están bien? – Preguntó Akino, ambos asintieron.
- Perdimos a ese animal, realmente lo pasé fatal. – La pelinegra estaba cansada.
- Todo salió bien al final, todos estamos a salvo. – Comentó Ikki.
- Claro, además de que Komugi-chan salió ganando cuando lo hizo con su novi… - Y la morena le tapó la boca a Emi para no seguir hablando. Esa noche pasaron momentos horribles pero igual será una experiencia que no olvidarán, del mismo modo Tsukishima aun le quedaba tiempo para averiguar sobre los sentimientos de Ikki, quedaba un solo día del fin de semana antes de volver.
Ninja Britten 11: A Tsukishima le costará averiguar la verdad de lo que siente Ikki, más que nada si hay interrupciones, pero esas chicas necesitan más los estudios al final jaja.
Ya tuvimos una prueba de valor y acabó saliendo un oso que los persiguió, Akino lo hizo con Kanno y Hanayama no dejará de mencionarlo jaja, ya otro día pasó sin que Tsukishima supiera la verdad, ya veremos qué se vendrá para este grupo, hasta el próximo cap. Saludos.
