Capítulo V: El cachorro de Bael
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El chico odiaba las fiestas de su padre, no había nada divertido en ellas. Esos molestos desfiles de personas que apenas se soportaban las unas a las otras, pero que asistían para mantener apariencias ante individuos con los que suerte intercambian un par de palabras cada cierta cantidad de años.
En estos momentos habían cerca de 110 en el salón de fiestas del castillo, de esas 110 persona: 10 eran los guardias que funcionaban como teatro de seguridad, la mayoría de las fuerzas del castillo tenían prohibido pisar el salón en un vanidoso intento de su padre por mantener el ambiente festivo; 40 eran los sirvientes vestidos con ropas ligeramente formales que después de la fiesta deberían de devolver, ellos eran los encargados de traer y llevar las bandejas de comida, bebidas y demás nimiedades que a cualquiera de los presentes de les pudiese ocurrir; 57 eran los invitados que conversaban con esa fría cordialidad y apatía camuflada de sonrisas y risas; 3 eran los anfitriones de esta pequeña farsa, primero estaba su padre quien recibía a aquellos invitados que considerara a su nivel con vacíos elogios, luego su hermano menor que lucía bastante incómodo con su nueva posición, futuramente oficial, de heredero de la familia; varias veces sus miradas se encontraron solo para desviadas por temor a ser atrapados por su padre. Por ultimo estaba él, Sairaorg Bael, 11 años, pelo negro, alto para su edad, la oveja negra de la familia, el supuesto heredero en nada salvo en nombre y dentro de poco ni siquiera eso.
Como el hijo mayor de los Bael era de esperarse que asistiera a estos eventos, pero como el mayor fracasado y decepción en la historia de los Bael, no tenía ninguna obligación de saludar a nadie. Con tal de que estuviese presente en un rincón del salón era más que suficiente. Ninguno de los otro niños estaba interesado en empezar una conversación con él, una pequeña bendición en la opinión de Sairaorg, las miradas llenas de burla de esos pequeños bastardos eran suficiente como para darse cuenta de que si no fuera por el hecho de que se encontraban en el castillo de los Bael, no esperarían ni un solo segundo antes de comenzar a acosarlos con insultos y cosas peores. Una actitud típica de su especie, pero no por eso menos molesta.
Pero había diferente en esta fiesta en particular, los niños hablaban entre ellos y nadie parecía estar prestándole atención. El Bael que no puede usar el poder de destrucción era un chiste viejo y conocido, mientras que el rumor de que el menor varón de los Phenex haría su primera aparición pública aquí era algo más nuevo e interesante. Se oían murmuraciones que decían cosas como ´ ¿Será cierto?´ ; ´Escuche que tuvo una sesión de sparring contra un satán´ ; ´No seas tan crédulo, eso son solo los Phenex publicitándose a ellos mismos´ ;´El cerdo necesita un poco de salsa, está demasiado seco´; ´Ahora descubriremos si se trata un segundo Ruval Phenex, o solo una gallina´.
No tenía mucho sentido que Riser Phenex decidiera hacer su primera pública en esta fiesta y no en su cumpleaños como era la costumbre, sus familias ni siquiera tenían gran relación que digamos. Si no fuera por el hecho de que había visto su nombre en la lista de invitados, él mismo hubiera ignorado el rumor.
Debido a su posición también sabía que el rumor del sparring con el Lucifer, su padre había pasado horas enteras sermoneando al pobre Magdaran acerca de como era su obligación mostrar al infierno que una simple casa de marqueses no estaban a su nivel. Desde ese día su hermano debió empezar a leer sus libros de botánica a escondidas porque su padre los consideraba una perdida de tiempo. De cualquier forma, la veracidad del rumor confirmaba que el joven demonio debía tener una cantidad considerable de talento.
¨Con regeneración, Pyrokinesis y Aerokinesis cualquier idiota puede ser considerado talentoso¨ Tales pensamientos hicieron que la comida le supiera seca e insípida, una pena considerando que las tartas de manzana eran su platillo favorito.
Todo lo que tenía que hacer ahora era esperar que al seguramente lleno de sí mismo Phenex y ver como intercambiaba algunas vacías palabras con su hermano menor. La misma rutina de siempre, pero con la superestrella del momento.
No fue necesario esperar mucho tiempo porque a los pocos minutos uno de los sirvientes anunció la llegada de Ruval Phenex, el ave azul, y de Riser Phenex, tercer varón de los Phenex.
El heredero de los Phenex tenía fama de ser bien hablado, con una personalidad tan noble como su apariencia, un ejemplo a seguir para todo heredero en el inframundo decían varias voces. Por otra parte, poco se sabía de la personalidad de Riser Phenex.
Sairaorg Bael esperaba a ver a un chico arrogante, sin ningún reparo para presumir su fuerza delante de todo aquel que considerara más débil, ya saben, la típica actitud de cualquier demonio en el mundo, en otras palabras, lo normal.
Pero lo que vio fue…
…
…
Exactamente lo que esperaba.
La primera cosa que hizo el niño Phenex al entre fue gritar a todo pulmón.
´¿Dónde está ese chico Bael?´
Una pequeña sonrisa se asomó en la boca de Sairaorg al ver al famoso Ruval Phenex disculparse por la conducta de su hermano menor antes de dirigirse a la mesa y comenzar a charlar con el resto de los invitados.
El chico sí que era ruidoso para tener 10 años. Pero aparte de tener un volumen de voz un tanto alto, el chico era exactamente como esperaba. Con un semblante que demostraba su arrogancia buscaba a su hermano menor, el futuro heredero de los Bael. En verdad que no envidiaba que Magdaran tuviera que molestarse con intercambiar cortesías con estos demonios.
Riser Phenex recorría la sala saludando apresuradamente a los otros jóvenes demonios quienes intentaban entablar una conversación con él antes de seguir su camino. Los ojos del Phenex buscaban a su presa, en este caso su hermano pequeño, y era obvio que no pararían hasta haberla encontrado.
O por lo menos eso era lo que imaginaba Sairaorg hasta que ese pájaro saludó cordialmente a su hermano antes de seguir caminando y pararse delante suyo.
-Encantado de conocerte Sairaorg, heredero de los Bael, volvámonos mejores amigos y hagamos de nuestras familias los mayores aliados en todo el inframundo - el ave extendiendo su mano hacia él.
Sairaorg, heredero de los Bael, en verdad le gustaba el sonido de esa frase, pero eso eran solo palabras.
El chico de pelos negros no esperaba este desarrollo. En estos momentos no estaba seguro de cómo reaccionar, por un lado no había sido confundido con su hermano menor, por el otro era evidente que tendría que arreglar algunos cuantos malentendidos.
- El placer es mío Riser Phenex - dijo mientras sacudía la mano del chico - Mientras agradezco tu oferta de amistad, creo que hay algunos malentendidos.
- No, no hay ninguno. A causa de mi entrenamiento no he tenido mucho tiempo de hacer sociales o cosas parecidas, pero mi posición implicaba que tarde o temprano debía aparecer en estos círculos. Fue entonces cuando pensé en si tenía que hacer esto mejor seguir el ejemplo de mi padre y volverme el mejor amigo de una futura importante figura.
La brutal honestidad del Phenex resultaba ciertamente llamativa, pero su línea de pensamiento era bastante corriente. Relaciones basadas en beneficios mutuos eran la regla en un inframundo donde tu sangre y poder lo eran todo, y si no tenías nada que ofrecer eras desechado como basura.
Como su padre se había desecho de él y de su madre una vez que su ineptitud para la magia de destrucción, el símbolo de su familia, fue confirmada. Riser también desecharía la idea una vez que se enterara, no que lo culpara por eso, era lo normal. Lo raro era que no lo supiera desde el principio.
-Después reducir la lista de posible candidatos y con la recomendación de tu prima Rias Gremory, he decidido que eres la opción más viable para convertirte en mi mejor amigo. Por supuesto que habrá una especie de prueba, pero no te preocupes, serán solo unas cuantas preguntas .
Y eso lo explicaba todo. Su pequeña prima Rias y el resto de los Gremory siempre habían tenido un cierto cariño por él y por su madre. Podía imaginar la niña convenciendo a su prometido de volverse amigos con la pobrecita desgracia de los Bael.
¨Tch, solo pensarlo es insultante¨
Ahora todo que cabía por averiguar era si su prima le contó todo a su prometido.
- Rias tiene un cierto don con las palabras, si no molesta me encantaría escuchar todo lo que mi primita te dijo sobre mí.
- Sairaorg Bael, 11 años,hijo de Misla Vapula, buena actitud aunque a veces demasiado humilde, hijo mayor de los Bael y por tanto futura cabeza de su casa noble que ostenta el título de Gran rey. Eso y un par de historias tuyas, incluyendo la de la mula en la bañera.
En verdad no era una sorpresa que su pequeña Rias haya omitido algunos detalles significativos, la niña todavía no entendía lo cruel que podía llegar a resultar la amabilidad para aquellos quienes no estaban acostumbrados a ella o no la deseaban. Lo único que le quedaba a alguien como Sairaorg era un orgullo, que aunque inútil, era lo que lo mantenía cuerdo. No que la culpara por ello, en verdad era mejor si Rias nunca llegaba a una situación donde tuviera que entender el sentimiento.
- Ya veo, imagino que también te contó acerca de fui desheredado por no tener el poder de destrucción y que por tanto mi hermano menor , Magdaran Bael, es el heredero.
Una pausa apareció en la pequeña conversación. El Phenex parecía estar ordenando sus pensamientos uno por uno.
- Tal vez haya olvidado mencionar algunas partes. - dijo Riser palabra por palabra -Y eso explicaría la cara que puso de Ruval cuando le explicaba mi plan.
- En vista de que ya hemos aclarado el malentendido mi hermano esta por allí, háblale de botánica, los arboles de frutas que cuida en el jardín son una maravilla.
El consejo fue más con la intención de hacerle un favor a su hermano que al chico rubio, después de todo estaba seguro de que Magdaran disfrutaría mucho más hablar de botánica y fertilizantes que sobre cualquier cosa que se le ocurriera al Phenex.
Ahora el chico pájaro iría a saludar a su hermano y él recogería unas tartas para llevárselas a su madre. O al menos ese era el plan hasta que notó que el Phenex seguía allí parado.
-No hay ningún malentendido, por supuesto que lo sabía, ¿Quién te crees que soy? No hay forma de que no estuviera enterado y no tuviera un plan de respaldo. La primera prueba como mi amigo probatorio era que me dijeras una verdad que por supuesto ya sabía de antemano.
El tono de su voz delataba tal seguridad que se lo hubiera creído si no fuese una obvia mentira para salvar su orgullo.
- ¿Sabes que eso arruina el resto de tu plan de hacerte amigo del heredero? – era casi divertido señalar esto.
- Y he aquí la fase dos del plan de amigo probatorio, todo lo que tienes que hacer es volverte el heredero. Esa parte es bastante fácil, solo tienes que ser el más fuerte y todo arreglado.
La expresión del Phenex lucía lo suficientemente sincera, no había motivo para enojarse con aquellos que no podían entender.
- ¿Y cómo te esperas que me vuelva más fuerte que mi hermano sin el poder de destrucción?
-¿Quién necesita de esa mierda? Lo he visto siendo usando por el mismísimo Lucifer y déjame decirte que son luces navideñas sobrevaloradas. No necesitamos de esas cosas para hacerte casi tan increíble como yo, la palabra casi es importante.
¨Espera ¿Qué son las luces navideñas? No, eso no es importante¨ El Phenex había tenido el descaro de burlarse del poder de destrucción. Lo peor de todo era que parecía convencido de sus propias palabras. No, no debía enojarse, el chico simplemente no entendía nada.
-Fácil para ti decirlo, tu tiene todas las estúpidas habilidades tu familia.
Y acababa de ofender al clan Phenex en medio de la fiesta de su padre. Esto no terminaría para nada bien.
- Ey, casi todas las habilidades de mi familia son geniales, pero yo mismo soy mucho más increíble que solo eso, mis poderes son solo un buen acompañamiento secundario. No es mi culpa que pongas excusas para seguir siendo débil.
¨ ¿Excusas?, ¿EXCUSAS?¨
- ¿Qué quieres decir con eso?
Era molesto, el Rubio no sabía nada y seguía hablando. Era molesto, era estúpido, era un idiota. Era…era…
- Quiero decir que eres débil y no estas más que poner que excusas para seguir siéndolo. Quejarte todo el día, escuchar My chemical romance en una habitación a oscuras, no entrenar para volverte fuerte.
- JAJAJAJA.
Para su propia sorpresa, la primera reacción de Sairaorg fue reír como si le hubiesen contado el mejor chiste del mundo. Sus carcajadas resonaron por todo el salón ganándose la mirada de muchos, pero él ya no estaba prestando atención mientras se desdoblada de la risa.
En un momento determinado las carcajadas terminaron. El niño de pelos negros tomó aire y le gritó al Phenex en la cara.
-¿QUÉ RAYOS PUEDE ENTENDER ALGUIEN COMO TU SOBRE SER DÉBIL? ¿CREES QUE NO INTENTÉ ENTRENAR? – hacer esto era una mala idea, pero no podía parar, una de las pocas fuentes de orgullo que le quedaban eran su tenacidad, y ahora esta había sido puesto en duda - Comienzo cada maldito día intentando usar Destrucción y cuando eso falla intento usar mi herencia de Vapula solo para encontrarme que no puedo domar siquiera a un gato. Es lo mismo con cualquier otro estúpido tipo de magia, intento usar agua como los Sitri, fuego como los Phenex, o simplemente algo, un rayo, oscuridad, una bola de energía…pero nada, algo tan estúpido como levitar unos pocos metros son los límites de lo que puedo hacer con mis poderes demoníacos.
El volumen de su bajaba conforme el discurso continuaba.
- No tengo ningún talento, ese llamado que el resto de los demonios dicen escuchar cuando usan sus habilidades es inexistente para mí. No es solo la Destrucción, hay muchos demonios que no tienen una habilidad familiar y sin embargo pueden hacer grandes cosas, yo no tengo nada de eso. Si pudiera hacer un solo hechizo, podría practicar hasta volverme el mejor usándolo, pero no tengo nada. No puedo volverme fuerte. Mi hermano esta por allí, ve a molestarlo a él.
Lo que había comenzado siendo un grito terminó siendo casi un susurro. La última parte ni siquiera había sonado como una orden, sino más bien como una confesión y un pedido. No había planeado decir tanto, pero se sintió correcto, mientras más hablaba más pudo sentir como aquel nudo en su estomago se desataba. Había contado un secreto que incluso él solo conocía a medias. La tenacidad era su orgullo, pero el estaba al tanto de que eso no le ayudaría para dejar de ser débil. A nadie le importaba el que revelaba algo que todo el mundo sabía.
El nudo en su vientre se había desatado, todo lo que quedaba era una molesta sensación de vacío. Sairaorg se encontró mirando al suelo, no había razón para no hacerlo. Su padre estaría furioso con él una vez que la fiesta terminara. Todo lo que quería ahora era estar solo.
-Mírame a los ojos cachorro de Bael – dijo el niño en un tono severo que contrastaba con su anterior actitud - No necesitas magia para levantar tu cuello y mirarme a los ojos, hazlo ahora.
La desgracia de los Bael levantó lentamente su cabeza y miró los fríos ojos azules Phenex . No eran los ojos del fuego o los incendios, sino los de la tundra. Una ventisca sin furia aparente, solo severidad.
- Golpéame.
- ¿Por qué har..
- Dije que me golpees, ¿O acaso crees que necesitas magia para eso?
Esto era inútil.
-No hay ningún punto en hacer eso.
-No lo hay, pero hacerlo demostrará mi punto a una cría de león sin garras. HAZLO GATITO DEBILUCHO.
Pero ¿Por qué seguía hablando? Quería algo de silencio, quería estar solo un rato.
-Ya par..
-GOLPÉAME, ESTÚPIDO GATO DESNUTRID…
*BUM*
Sairaorg golpeó el rostro de Riser Phenex con toda a fuerza que tenía en un intento de conseguir algo de silencio, pero el Phenex ni siquiera se inmutó al recibir el puño. Sus nudillos dolían y sangraban, era probable que estuviesen fisurados. Era casi cómico como su mano parecía haber sido golpeada por un martillo mientras que la cara del Phenex seguía intacta.
El hijo mayor de los Bael, miró su mano destruida por unos momentos. Lo que pasó a continuación lo sorprendió incluso a él.
*BUM*
Usando su mano lastimada, el chico de pelos negro volvió a golpear el rostro de Riser con incluso más fuerza que antes. Pero el resultado fue el mismo que antes, no, en realidad fue incluso peor pues ahora su puño se encontraba de color morado y no cabía duda de que esta vez sus huesos estaban rotos.
La desgracia de Bael posó sus ojos de nuevo en el chico fénix para ver su reacción y por unos momentos creyó ver una chispa, un pequeño atavismo de felicidad en la gélida mirada del niño, pero esta desapareció prontamente como si nunca hubiese estado allí.
-Sairaorg Bael, eres débil. No usé mis poderes demoníacos para defenderme, mi regeneración no necesitó ser activada, y sin embargo aquí estoy, perfectamente sano. Mi cuerpo es fuerte gatito y te garantizo que aún con el poder de destrucción hubieras sido demasiado débil como para hacerme daño.
No era un tono de reprimenda, ni de burla, ni nada por el estilo. Era el mismo tono que alguien usaría para decir que cosas como que el agua se congela si hace mucho frío. Una verdad tan absoluta como trasparente.
-Esto, esto no prueb…
Antes de que pudiera continuar defendiendo su maltrecho orgullo, Riser Phenex se dio la vuelta y lentamente comenzó a alejarse de él.
-Tenías razón, no te entiendo. Mi fuego es caliente, mi regeneración es rápida, y mi viento no conoce barreras, pero yo soy aún más increíble que todo eso. Y ahora ¿Te volverás fuerte o seguirás siendo solo un gato?
…
Su encuentro con el cachorro de león estuvo más allá de lo que las cosas que había llegado a esperar. Hubo una conversación, hubo palabras y hubo emociones, el resultado de aquellas cosas que fueron aparecerían con ayuda del tiempo.
Varias criaturas trataron de interrumpir su andar, pero él las ignoró a todas. Ellos eran seres vacíos y sus palabras valían menos que la sombra que produce el viento. Riser no tenía nada que discutir con aquellas criaturas, si ellos querían cantarle alabanzas, maldecirlo o esparcir rumores podían hacerlo, después de todo ¿Qué peso tienen la palabras de seres de por si vacíos? Su conversación con el cachorro solo sería compartida por aquellos oídos que él mismo elija.
Sus pies lo llevaron hasta estar delante de Ruval, hermano suyo y camarada en sangre quien al verlo acercarse se alejó de aquellas criaturas con las intercambiaba insípidas frases.
Sus ojos bermellones cálidos como las chispas que saltaban de la chimenea del amado hogar se posaron sobre él. Su sangre le sonrió, no con la sonrisa que utilizaba en banales conversaciones que tenían lugar en absurdos festejos, sino con la sonrisa que su hermano guardaba solo para sus verdaderos amigos y su familia.
- Mis palabras fueron dichas y el cachorro de las bestias las ha oído.
- Respira hondo hermanito, ya paso todo.
Riser hizo como se le indicó y para su sorpresa consiguió calmar unos nervios que no había notado antes.
- Ahora puedes hablar normalmente.
- Ey, estaba hablando normalmente - se quejó el joven.
Ruval lo miró seriamente antes de soltar una pequeña risa.
- Seguro que sí campeón. Vi lo que pasó y déjame decir que parecías un actor en una obra de teatro clásica. Y ahora que lo pienso, sería una buena idea ir a ver una en familia, o tal vez un musical.
- No es mi culpa, pasaron cosas que no esperaba, admito que entre en pánico y tuve que improvisar un poco. Y tú, si sabías que Sairaorg no podía usar destrucción deberías de habérmelo dicho - recriminó el niño al su hermano mayor.
El hermano mayor levantó sus manos en señal de rendición en un intento de aplacar la hilarante ira de su hermanito.
- Es cierto que podría haberlo hecho, pero es una prueba de carácter afrontar situaciones para las que uno no está preparado - se defendió Ruval - Y si bien estoy feliz de que no hubieras dejado de lado al niño después de saber eso…diría que podrías haber manejado la situación mucho mejor.
- Repito: entré en pánico.
- Literalmente le gritaste que te golpee en medio de la fiesta de su padre, créeme que eso tendrá repercusiones para él. - señaló Ruval haciendo uso de la mayor fuente de sabiduría a la que tiene acceso toda la criatura inteligente independientemente de su especie: el sentido común.
Ambos compartieron una pequeña risa incomoda por eso. Riser por sentir poco de vergüenza por haber perdido las riendas de la situación de una manera tan acelerada y Ruval por cómo había permitido que esto sucediera en primer lugar.
El pequeño momento de humor terminó cuando Riser hizo una pregunta con un cierto aire de culpa.
- ¿Hay algo que pueda hacer por ahora?
- Puedes esperar y reflexionar sobre cómo podrías haber manejado conversación. Incluso si no eres no eres el heredero, incluso si no te gusta mucho hacer sociales, necesitas trabajar tus habilidades sociales.
Un suspiro se escapó del joven Phenex antes de que intentase cambiar el tema.
- ¿Y con cuánto me calificarías?
La mirada de Ruval se posó por unos momentos en la figura Sairaorg Bael quien se encontraba parado en silencio, ignorando todos los murmullos (seguramente ofensivos) que tenían lugar a su alrededor. Su experiencia con las personas le permitió notar que aquel no era el silencio de los rendidos que caen para no volver a levantarse, sino que parecía estar pensando en una respuesta para la pregunta de su hermano pequeño.
- 4/10, perdiste muchos puntos cuando empezaste a gritar como si estuvieras en una de tus sesiones de entrenamiento. No es un mal recurso, pero no era el contexto adecuado.
- Tch, ¿Podemos ir a casa? No creo que sea buena idea quedarnos aquí después de esa pequeña escena. Oh, y gracias por acompañarme aquí en tu día libre.
- Ni lo menciones, somos familia después de todo.
Ambos hermanos caminaron juntos hacia los círculos de teletransportación a las afueras del castillo. Pero antes de que pisaran el bello diagrama que tenía dibujado el emblema de su casa, Riser hizo una última pregunta.
-¿Podrías darme algunos consejos sobre cómo socializar eficientemente?
Llevando su mano a su barbilla Ruval simuló reflexionar profundamente sobre si aceptar o no el pedido de su hermanito.
-Solo si prometes ponerlos en práctica cuanto antes.
...
Mansión Phenex, 3 días después:
La pequeña Ravel leía un pequeño libro que su madre le había regalado por su último cumpleaños, en su hermosa y blanca encuadernación brillaban letras de oro que decían ´El principito´. Sumergida en la relectura de una sus historias favoritas apenas y prestaba atención a su hermano tocando una canción su guitarra demoniaca.
El joven varón se encontraba practicando los acordes de un tema llamado Californication , y si bien su avance no era malo. Estaba teniendo algunos problemas con la segunda parte de la canción, nada demasiado grave pero resultaba un tanto tedioso el empezar a fallar cada vez que llegaba a aquella parte.
Era común para los hermanos pasar el tiempo de esta manera en sus ratos libres, Ravel que descansaba de leer sus textos leyendo trabajos de ficción y Riser quien escuchaba y practicaba música. Era común para el chico tocar alguna que otra canción que le pidiera su hermana. Estos eran momentos relajantes que solo los desalmados se atreverían a interrumpir.
- Riser-sama, tiene visitas esperándolo en la recepción. - avisó un sirviente.
- ¿Son Ruval o Revido?
- No mi señor, discúlpeme pero me ordenaron no revelar la identidad de las visitas para, y solo repito, ´mantener la tensión y causar un mayor impacto´.
Eso sonaba a algo que Rias haría. No era cosa común que tuviera visitas que no fuesen sus hermanos, así que las posibilidades eran: Rias Gremory, la princesa carmesí, su prometida, la niña pelirroja o todas las anteriores.
No estaba particularmente de humor para esto. No porque se tratase de Rias, los dos se habían se llevaban relativamente bien con él introduciéndola a la música y ella al anime (habían acordado que la banda sonora de Madoka Magika era increíble y que Roy Mustang era uno de los personajes más geniales jamás creados), aunque Riser seguía sin poder respetar a la niña, quien siempre ponía excusas cuando él la invitaba a sus sesiones de entrenamiento, desperdiciando así su potencial. Pero seguía siendo buena siempre y cuando no mencionaran temas tabúes (el acuerdo matrimonial era uno de ellos) que pudieran dar inicio a una pelea.
Una visita de Rias no era la mala noticia, pero desde hace unos meses que estar en compañía de Rias implicaba la presencia de alguien que solo podía ser definido como débil y estúpido.
-¿Te acompaño Onii-san? – preguntó su hermanita separándose a duras penas de su libro, la niña nunca se había llevado con su prometida.
-No es necesario, pero hazme un favor y guarda mi guitarra.
-Puedes contar conmigo – la sonrisa en su rostro demostraba que estaba feliz de poder seguir leyendo.
...
Riser caminó por los rojos pasillos de la mansión hacia donde se encontraban los círculos de transporte. Podría parecer exagerado el necesitar círculos de transporte para moverte en tu propia casa, pero cuando considerabas que la extensión de la residencia era tan ridículamente grande que si decidieras caminar normalmente tardarías horas en recorrerla por completo, terminaba por ser perfectamente entendible necesitarlos.
Su padre admitió en más de una ocasión que una mansión tan grande que resultaba extremadamente impráctica, pero también le había dicho que el tamaño servía como una demostración de poder. ´El tamaño importa´ le decía conteniendo su risa.
En verdad le hubiese gustado teletransportarse el mismo, pero las runas dibujadas por toda la mansión evitaban cualquier magia de transporte que no tuviese lugar en algunos pocos sitios designados de la residencia. Entendía la importancia de dicha medida de seguridad pero seguía siendo molesto.
¨Con un poco de suerte la visita resultará menos molesta que esto¨. Después del desastre en la fiesta de los Bael en verdad que no estaba del mejor de los humores. Nada permanente se decía él, una vez que continuara con sus planes su estado de ánimo mejoraría.
-Ara, ara, Phenex-sama ¿No sabe que es de mala educación hacer esperar a tan hermosas damas? Pero supongo que era de esperarse.
¨Y mis esperanzas de tranquilidad se van por el caño¨ Fue lo que pensó al escuchar la voz de esa supuesta dama.
Lo primero que vio al entrar a la habitación fue a Rias Gremory recostada en un sillón con su cabeza apoyada en uno de sus puños tratando de parecer amenazante, y en la no tan humilde opinión de Riser, fallando estrepitosamente.
Parada a su lado se encontraba una criatura de pelos oscuros que tenía aproximadamente la misma edad que su prometida. La futura reina del nobiliario de Rias lo miraba con una sonrisa forzada, gesto que Riser devolvió por sus buenos modales.
- Estoy de acuerdo con eso, es por eso que vine a recibir a mi bella princesa carmesí tan rápido como pude. Pero supongo lo educado sería recibirte a ti también, cuervo desplumado.
- Oh Phenex-sama, me lastima el corazón ver a una gallina rostizada usar insulto de aves.
Este era un acontecimiento habitual entre los dos niños. Pero antes de que las cosas escalasen aún más, la aguda voz de la niña pelirroja los separó.
-Ya paren, no vinimos aquí para que se peleen como perros y gatos.
Era imposible evitar una pelea cuando ambos estaban en la misma habitación. La relación de Riser con Akeno Hajima podía ser descrita con palabras como horrible, terrible, espantosa y cualquier otro termino similar que uno se le pudiera ocurrir. Al comienzo ambos niños se llevaban bastante bien, con Riser adulando su apariencia tal como había aprendido en sus lecciones con Revido, y con Akeno respondiendo de forma bastante coqueta (cosa que a veces molestaba a la princesa roja). Pero desde que el Phenex se enteró de que la futura reina de Rias se negaba a usar su herencia de caído las cosas fueron de mal en peor. No fueron pocos los intentos del joven varón para convencer a la niña de que era un desperdicio renegar de su legado, argumentando que cualquiera aumento en su poder no solo la beneficiaria a ella, sino también a Rias.
Desde el punto de vista de Riser, el acceso a la magia de luz propia de los ángeles y los caídos, sería una ventaja increíble en un enfrentamiento cuando un miembro de cualquiera de las tres facciones de la biblia, y no fueron pocas las ocasiones que alentó a Akeno a usar dicha habilidad.
Al comienzo la niña educadamente se negaba explicando que ellas simplemente no quería tener nada ver con esa parte de su familia, pero eso solo causo que Riser insistiera con más ahínco argumentado que era amoral negar a tu propia familia y la sangre de los caídos seguiría corriendo por sus venas independientemente de que si usara su legado o no.
Esto prontamente se convirtió en un círculo vicioso en donde Akeno se rehusaba a usar sus poderes como un caído y Riser insistía que era una amoralidad y un desperdicio. Esta misma rutina se repetía cada vez que estos dos hablan entre ellos y no tardó mucho en dar lugar a su actual relación.
No fue hasta que Rias los amenazó a ambos que estos no volvieron a tocar el tema mientras ella estuviera presente. No que no empezaran pelear en cada oportunidad que tuvieran.
-Estamos aquí para que Riser me explique qué rayos le hizo a mi primo.
El primo sobre el que ella le había dado información a medias, cosa causó un efecto domino que terminó con su predicamento actual. Ese primo. Pero decir eso significaría admitir que él no sabía algo que al parecer todo el mundo en la fiesta sabía y que su plan falló miserablemente porque fue malo improvisando.
-Me subestimas mucho querida, todo eso fue simplemente la fase uno de mi brillante plan para asegurarme la amistad de Sairaorg Bael. Admito que mi discurso motivacional haya podido ser algo brusco, pero te garantizo que nada de eso importará una vez llegados a la infalible fase dos.
Era obvio para Riser que nadie con medio cerebro se llegaría a tragar esa mala excusa, pero era divertido ver a una niña de siete años masajeando sus sienes con gran exasperación.
-Haz el favor de explicarme ¿Cómo humillar públicamente a mi primo y hacer que su padre lo expulsara a él y a su madre del castillo forma parte de tu brillante plan?
Por unos momentos el niño Phenex creyó haber escuchado mal. Pero la mirada furiosa de la Rias lo convenció de que había oído perfectamente.
-Me estás diciendo que su padre los expulsó a él a su madre.
-Si, ¿en que estabas pensando?
´Primero el fénix´ le había hecho repetir su padre tantas veces. Familia antes que el inframundo, y el inframundo antes que el individuo. Era algo tan obvio, tan obvio, y por alguna razón criaturas como el cuervo desplumado no podían entenderlo.
-¿Su padre?
-Sí, su padre, Lord Bael. ¿Te das cuenta de lo que causaste?
Las lecciones de su padre eran un emblema de orgullo para el fénix, verdades que daban forma al mundo y aun así un debilucho como el señor de los Bael se había atrevido a romper una ley primordial e incuestionable.
-De acuerdo, ya lo decidí.
-¿Estas escuchándome?
-No creo que el pajarraco te esté prestando atención Rias-sama.
-Voy a colocar a Lord Bael en el puesto número…- el joven Phenex comenzó a contar con sus dedos - siete de personas a las que voy a golpear una vez que me vuelva un satán.
Hacer eso era lo correcto. Que un debilucho como Lord Bael estuviese jerárquicamente por encima de cualquier miembro de su familia era simplemente insultante. Hasta el más bajo de los sirvientes de los Phenex era infinitamente más valioso que ese supuesto gran rey.
-Y no, no me está escuchando.
- ¿Quién es el número uno? – preguntó Akeno no pudiendo resistir su curiosidad.
- Ajuka Beelzebub – contestó Riser con bastante indiferencia.
Las niñas abrieron sus ojos sorprendidas por la mención del nombre del satán. Esto era aún más sorpresivo cuando uno consideraba la fijación de Riser con ese título.
- Espera, ¿por qué quieres golpear al mejor amigo de mi hermano?
- ¿Aparte de porque posibilitó un sistema de esclavitud con sus invenciones, volverse un satán sin una buena razón y ser origen de los llamados diablos errantes? Meh, supongo que no me gusta el color verde.
Dos pares de ojos miraban con incredulidad al joven Phenex.
-Volviendo a lo importante, ¿Dónde se encuentra el cachorro de león ahora?
Rias fue la primera en recuperarse de la casual declaración de Riser.
- Está en el territorio de los Bael, pero todavía no sabemos dónde. Tú causaste esto, tienes que disculparte y arreglarlo.
- Y por eso mismo he decido saltear la fase dos de mi brillante plan y pasar directamente a la infalible fase tres que no compartiré con ustedes en este momento a fin de mantener la tensión y causar un mayor impacto.
Curiosamente estas palabras parecieron aplacar la ira de la niña, pues en vez de seguir recriminándole, asintió con una mirada seria.
-Por favor no lo arruines.
-Jajajaja, no te preocupes mi bella flor, ¿Cuándo he arruinado algo?
La pelos negros abrió su boca para contestar pero antes de que pudiese decir algo el Phenex agregó:
-Pregunta retórica.
…
Territorio de los Bael:
Pasó casi una semana entera hasta que el paradero exacto de Sairaorg y su madre fue descubierto, la familia de dos se encontraba en una pequeña casa ubicada en uno de los muchos barrios bajos de la zona fronteriza. No era un sitio demasiado seguro, pero ningún demonio del lugar se atrevía a intentar algo contra ellos por miedo a ofender a Lord Bael y atraer su ira. No como si a él le hubiese importado, pero ellos no lo sabían. Es probable que los hubiera mandado a ejecutar por mera cuestión de imagen, pero no se hubiera apurado en hacerlo. Y para ser honestos, era poco probable que pudiesen hacer mucho en contra la familia aunque quisieran. Los demonios de los barrios bajos eran de los más bajo de la clase baja, la mayoría de ellos eran incapaces de usar la más simple de las habilidades mágica y sus cuerpos solo eran un poco más resistentes que el de los humanos. Un demonio de clase alta como Lady Bael podría haberlos derrotados a todos sin ninguna dificultad.
Encontrar la casa tal vez haya sido difícil, pero pedir permiso para ir a visitarla sin ser acompañado por nadie fue estúpidamente fácil. Riser sospechaba que esto se debía a que literalmente no había nadie capaz de hacerlo sangrar en ese lugar. De cualquier manera, lo importante en ese momento era que él se encontraba golpeando la vieja puerta de la casa esperando a ser atendido.
La despintada puerta de madera se abrió, pero la persona que lo recibió no fue justamente la que estaba esperando.
-Oh, tú debes ser Riser Phenex, Venelana nos informó que vendrías. – una mujer de pelo marrón y con unos ojos violeta idénticos a los de Sairaorg lo atendió - Soy Misla Bael. Por favor pasa y toma asiento.
Esta mujer era la madre del cachorro de león y un miembro del clan Vapula, famosos por sus habilidades de criar y domar bestias, especialmente leones. Una dama de su nivel estaba usando la clase de ropa barata que uno esperaría de estas partes. Resultaba obvio que no le fue dado dinero cuando decidieron expulsarla.
¨Ofender de esta manera a un miembro de los Vapula es prácticamente lo mismo que una bofetada a todo el clan. Se nota que aparte de ser un debilucho Lord Bael también es retrasado. Espera, ¿Por qué estoy sentado? ¿Por qué rayos me está sirviendo té? ¿Por qué mierda todavía no dije una sola palabra desde que llegué?¨
Estas y más preguntas llenaron la mente de Riser. No era como si él estuviera en pánico, no, todo esto era parte de la fase cuatro del magnífico plan que había hilado en su prodigiosa mente. Lo único que necesitaba hacer ahora era decir una palabras que hubieran podido salir de la boca de Ben Jonson.
-Muchas gracias. Discúlpeme pero ¿Dónde el gato...?, espere, quiero decir el cachorro, no, quiero decir Sairaorg quiero decir ¿Dónde está Sairaorg?
Porque todos sabemos que Ben Jonson era un payaso y que la verdadera calidad estaba en los versos de Shakespeare.
La antigua señora Bael se alegró notoriamente al escuchar la pregunta de Riser, tal y como él había planeado. Esto demostraba su inigualable genio que incluso los satanes reconocen.
-Sairaorg está entrenando en un bosque cerca de aquí, no tardará en venir. Desde tu conversación en la fiesta, mi hijo comenzó a entrenar su cuerpo sin parar y francamente no sé si sentirme orgullosa o preocupada. Viendo que viniste desde tu territorio hasta aquí puedo suponer que tienes una par de cosas sobre las que hablar con él.
- Si, hay un par de cuestiones que me gustaría discutir con tu hijo sobre su candidatura como mi amigo. Espero que no tenga problemas con eso.
-Dudo mucho que alguien se hubiera tantas molestias solo para burlarse de nosotros y personalmente me encantaría que mi Sairaorg tuviese amigos de su edad. Mi hijo siempre fue un poco solitario prefiriendo la compañía de los animales a la de las personas, no puedo contar la cantidad de veces volvió a casa con rasguños y mordidas después de haber intentado jugar con un perro o un gato callejero.
-Eso concuerda bastante con las descripciones que Rias me dio sobre él.
- Riser, me agrada la idea de que tú y mi hijo se vuelvan amigos, pero hay un malentendido que creo que debo corregir. - la mujer enderezó su espalda, y por unos momentos pareció ser tan alta como un coloso - Sairoig Bael es fuerte, mucho más fuerte de lo que crees. Él podría haber odiado a su hermano menor por haberlo reemplazado como el heredero, pero mi hijo ama al pequeño Magdaran a pesar de todo. Podría haber maldecido a mi esposo por cómo nos trató, pero hasta este momento sigue orgulloso del nombre de Bael. Podría haberse rendido, pero ahora está entrenando su cuerpo hasta el agotamiento. Podría…podría haberme odiado por no haberlo dejado nacer sin el poder de destrucción, pero Sairaorg nunca me mostró otra cosa que no fuera amor y cariño, preocupándose por mi salud, hablando conmigo, ayudándome a limpiar, incluso cocinando para mí. Tal vez sea mi mirada como madre, pero te garantizo que Sairaorg no es débil.
El joven fénix se quedó pensando en las palabras de Misla Bael, eran palabras agradables y tenían cierto sentido. Sus palabras fueron la canción de amor de una leona a la criatura que esta más amaba, su cachorro. Una melodía que ciertamente causo que la opinión que tenía el ave sobre la bestia mejorara.
¨Pero se equivoca¨
Antes de que el niño rubio pudiese dar una respuesta, se escuchó el sonido de la puerta abrirse. Un joven un poco más alto que Riser ingresó a la habitación. Su pelo negro tal la noche se encontraba casi tan empapado de sudor como su mangas largas gris. Pero la cosa que más llamó la atención de Riser fueron los nudillos maltrechos del muchacho.
-Mamá, ya llegué. – fue solo en este momento en que el chico se percató de su presencia - Ummm hola, no pensé que tendríamos visitas.
-Hola. Es entendible, no es como hubiera avisado que los visitaría.
El chico de pelos negros asintió y tomó asiento en la mesa.
Otra vez silencio.
Lo incomodo que se sentían los niños hizo reír a Misla Bael. Una parte de ella deseaba quedarse a ver la conversación, pero no creía que ninguno de los niños fuese a tratar de decir mientras el adulto de la habitación siguiera presente.
Y aun sin tener eso en consideración, en verdad necesitaba marcharse para su trabajo en el bar. Era increíble lo popular que era su comida cuando ni siquiera era tan buena cocinando. Ella sabía que los demonios no disfrutaban especialmente del sabor de sus platillos, sino que iban para sentirse poderosos al comer algo preparado por un demonio de clase alta miembro del clan más poderoso del infierno. No que importase en realidad, a ella le gustaba cocinar y ver la satisfacción en el rostro de quienes comían sus platillos. Todos estaban felices, así que era algo para celebrar.
- De acuerdo niños, yo me voy a cocinar al restaurante, cuiden la casa mientras no estoy aquí.
La mujer salió de la casa dejando a los niños solos, inseguros de como romper el silencio.
¨ Cuando no estés seguro de que hacer, ve hacia adelante... pero no menciones a William¨
- ¿Entrenando duro?
- No lo suficientemente duro si me preguntas. Tenías razón con eso, si no puedo mejorar mis habilidades mágicas entonces debo fortalecer mi cuerpo. Tengo que compensar todo el tiempo perdido.
- Una digna resolución.
El cachorro de león había tomado a pecho sus palabras. Eso era una buena señal.
-No es que no aprecie la visita, pero ¿Por qué estás aquí?
Siendo positivos el Bael parecía todavía más incómodo que él en estos momentos. Era momento de empezar.
-Jajaja, por varias cosas, primero y principal era para escuchar tu respuesta a mi pregunta y discutir el prospecto de una alianza. Y en de forma secundaria a, ya sabes disculparme por lo que causaron mis palabras -dijo Riser mirando alrededor de la casa - Y ofrecerles un alojamiento en el magnífico territorio de los Phenex.
- No te preocupes por eso, mi padre planeaba expulsarnos desde hace y un largo tiempo. Si no eras tú, él hubiera encontrado otra excusa para deshacerse de nosotros.
Esa respuesta se sintió como un clavo en el pecho de Riser. Esa clase de cosas eran un sinsentido.
-Bueno, las cosas mejorarán después de la mudanza, ya he seleccionado un alojamiento digno de miembros de Ars Goetia. Nuestro territorio cuenta con posiblemente la mejor situación económica en todo el inframundo, nuestras vistas son mejores y las mujeres más bellas.
Si uno cometía un error, lo reparaba. Un error que cometió en la fiesta llevó a esta situación. Incluso si era algo que hubiese pasado de todas formas, cometer esta clase de error era inaceptable para una persona con tanto talento como él.
-Agradezco la oferta, pero debo rechazarla. Según las leyes de nuestra casa, abandonar el territorio implicaría renunciar a mi derecho de utilizar el apellido de Bael, y como demonio mi orgullo me inhibe a aceptar caridad, incluso si está dada con las mejores intenciones.
Podía entender a los que refería. Él Bael solo estaba protegiendo su orgullo y el de su linaje, era admirable, pero no lo que Riser necesitaba en este momento.
-No estarás en deuda, solo estaré ofreciendo algo equivalente o lo que cause, es lo correcto. Esto, esto no es correcto, no es justo, lo que hizo tu padre a su propia sangre, lo que yo accidentalmente incité. Eso no debería haber pasado, eso no debería pasar, es antinatural. Lo que Lord Bael hizo fue patético, y yo le di la excusa perfecta para que lo hiciera.
´Todos salvo tu sangre podían llegar a ser tus enemigos´. El mero pensamiento de tenido una participación en algo que iba en contra una ley tan natural como esa lo enfurecía. Algo que estaba encontraba en contra del orden del mundo.
-Riser, somos demonios, es normal.
No, no lo era. Eso era demasiado patético para ser normal.
- Pero..
- Lo que padre hizo fue lo que el 95% de los habitantes del infierno harían. Esta clase de cosas son la regla en las familias demoníacas. Todos compiten entre ellos para ganar aún más poder y si no les sirves se deshacen de ti; si eres como yo y naces sin las habilidades de tu familia, te vuelves la oveja negra y tratan de sacrificarte en la primera oportunidad que tienen. Lo que es raro y antinatural son familias como los Gremory que intentan ayudar a parientes lejanos como nosotros aunque no obtengan ningún beneficio de ello. Por tu reacción puedo calcular que tu familia es igual de antinatural, y por amor a Satán, te aseguro que es totalmente anormal que un demonio trate de hacer lo que es supuestamente correcto o que busque a otro para disculparse.
De acuerdo, eso es simplemente ofensivo. Los Phenex eran la definición de lo que todo demonio debería aspirar a ser. Para darse cuenta de eso bastante con mirar a Ruval, su hermano mayor seguía las lecciones de sus padres y era él a quien el resto de los demonios llamaban ´el heredero perfecto´, y los Gremory habían producido uno de los demonios más poderosos de la historia, solo por detrás del original Lucifer. Era obvio que el resto del inframundo estaba equivocado mientras su familia tenía razón.
-No es mi culpa que el resto de los demonios sean idiotas con menos neuronas funcionales que una medusa. La conducta de mi familia y mi brillante plan para ganar aliados son infinitamente superiores a lo que ellos puedan pensar – dijo un tanto aireado.
-Sí, esa es una actitud mucho más arrogante, y por tanto, más demoníaca.- concedió el cachorro de león- Aunque debo admitir que hay un par de cosas que no me quedaron en claro sobre tu plan.
-Entendible, la genialidad de mi plan puede resultar enceguecedora para la mayoría.
Un plan que había tenido que rearmar y revisar un par de veces basado en nueva información. Una estrategia que incluía grandes cantidades de improvisación. No era algo que una persona sin una gran capacidad de adaptación pudiese apreciar.
-¿Por qué un Bael? Es cierto que somos la casa noble con el rango más alto, pero la mayoría nuestro poder político proviene reside en nuestro ancestro Zekram Bael, nuestra cabeza es prácticamente una posición estética, hacerte amigo del heredero no te permitirá ganar muchas ventajas políticas. Tus mejores opciones serían hacerte amigos de Sona Sitri , Diodora Astaroth , o Zephyrdor Glasya-Labolas que tienen una conexión a los actuales satanes. Y si tengo que ser sincero, casi cualquier casa noble ubicada al este del inframundo sería una mejor que los Bael, al menos así podrías establecer nuevas rutas comerciales.
El niño fénix no respondió la pregunta de forma inmediata. Las palabras de Sairaorg eran ciertas, había muchas alianzas que resultarían más favorables para su familia. Pero esto no era algo solamente para su familia, esto era también algo para él. Algo suyo. Nadie en su familia se lo pidió, a lo mucho comentaron lo bueno que era que decidiese hacer amigos.
Y ahora debía decir el por qué. No que la respuesta fuese complicada ni nada, pero hasta entonces nunca se había molestado en organizar sus pensamientos para explicárselos a otra persona, nunca había necesitado hacerlo. No estaba seguro de cuál sería la mejor manera de comenzar, así que simplemente tomó una larga bocanada de aire y fue directo al grano.
-Porque quiero un igual.
Ojos violetas como el cielo sobre sus cabezas se centraron en su figura, esperando a que continuase.
- Toda relación entre demonios es una relación de poder. Hay alguien arriba y otro abajo. Pero si alguien estuviera por encima de mí solo podría verlo como una meta a alcanzar, alguien para envidiar y a quien debo superar para probarme. Y no creo poder amar a quien considero por debajo de mí, no significa que fueran a caerme mal ni nada, pero no podría formar un lazo solido con ellos.
Riser podría haber cortado en esta parte, pero no había tenido suficiente. Él quería seguir hablando y que alguien lo escuchase, tenían que escucharlo. No estaba hablando de cualquier cosa, en este momento estaba hablando sobre algo que él quería, algo que era importante.
- Todos en mis familias son tan increíbles como yo, ninguno tan talentoso, pero igual de increíbles, es por eso que puedo decir están a mi altura y que los amo y respeto profundamente. Cualquier criatura que decida amar, ya sea como un amigo, un amante o familia, debe poder pararse a mí misma altura. Seres que puedan e intenten vencerme, que puedan contradecirme o ayudarme. Criaturas junto a las que pueda crecer y volverme aún más increíble. Alguien que me haga decir, ´Eres increíble´. Quería poder decir eso a alguien que no fuera de mi sangre. Eso es lo que quiero.
- Nada mal, pero creo que eso hubiese funcionado mejor como una confesión amorosa.- dijo con el Sairaorg con una mueca un poco burlona.
Y alguien tenía que arruinar el momento. Siempre había alguien que no tenía apreciación por el arte ni lo épico.
- Ya cállate, fue un gran discurso. Además, mis discursos amorosos serían incluso mejores que esto.
- Todavía no me respondiste, ¿Por qué un Bael?
Riser se encogió de hombros, eso era muchísimo más simple de explicar.
-Si eligiera alguien relacionado con los satanes temería hacer algo que los ofendiera y terminar por empeorar la relación de los Phenex con los gobernantes del infierno. Créeme que ya tengo más que suficiente con Rias.
Le causó cierta gracia ver Sairaorg asentir la cabeza como si entendiera exactamente a lo que se refería.
- Los Bael eran la mejor opción entre las casas nobles con niños de edad similar a la mía. La gran fortuna de mi familia me pone en igual pie ante el poder político reducido con el que contaría el heredero de tu casa. Los Abaddon también eran una opción viable, aunque no fueran parte del Ars Goetia, pero personalmente preferiría una amistad masculina, o como dicen en los animes ´Una amistad nacida de los músculos´.
- Esto suena cada vez más como una confesión amorosa. – Otra vez puso una mueca burlona- Y prácticamente estás eligiendo a tus amigos como estuvieras comprando fruta.
Los nervios que podía tener este cachorro de negro. La única razón por la que todavía no lo había golpeado es por había conseguido aligerar el tono de la conversación.
-Te callas, lo que solidificó mi elección al final fueron las recomendaciones de Rias para tu candidatura y lo que me contó tu madre. Buena mujer, no tanto como la mía, pero tampoco voy a pedir imposibles.
Era una comparación injusta, pero también era uno de los mayores cumplidos en los que podía pensar.
- Jaja, estoy en desacuerdo con la última parte, pero dudo que vaya a sacar un mejor cumplido de ti.- y eso era más cierto de lo que imaginaba - ¿Sabes que mi hermano sigue siendo una mejor opción verdad? Es el Heredero, tiene el poder destrucción y además es mucho más simpático de lo que la gente piensa. Odio admitirlo pero tenías razón cuando dijiste que era débil.
-Por supuesto que tenía razón, tú eres sin lugar a dudas débil, mi hermanita podría patearte el culo sin siquiera sudar.
Riser nunca pensó en disculparse por sus palabras en la fiesta, después de todo eran totalmente ciertas. Él solo quería disculparse por las consecuencias de haberlas dicho en ese contexto determinado. Eso fue un estúpido descuido suyo.
-No parece que seas muy bueno haciendo amigos. – señaló exasperado el niño de pelo negro levantando una de sus cejas.
-Todavía no termino. Eres débil, pero eres increíble, si tus nudillos cubiertos en vendajes dicen algo, si tan solo la mitad de las cosas que me contaron Rias y tu madre son verdad, entonces quiere decir que mi primera elección fue correcta. ¿Qué no tienes el poder de destrucción? Nadie necesita luces coloridas, destruye el mundo usando tus músculos. ¿Qué no eres el heredero? Vuélvete fuerte y reclama tu sitio como futura cabeza de los Bael.
Esto también era cierto. Riser ya tenía una buena impresión del muchacho por todas las historias de Rias, el enterarse de que no fuera capaz de usar sus poderes demoníacos fue sorpresivo, pero no importaba mucho. Las únicas habilidades del inframundo que importaban eran la regeneración, pyrokinesis y aerokinesis, y uno todavía podía patear culos sin usarlas. Demonios como Anteo eran la prueba viviente de los músculos son una muy efectiva forma de poder.
El que lo haya golpeado con su mano rota favoreció su candidatura, como diría su maestro ´El niño tenía los huevos bien puestos´. Y finalmente Misla Bael, era una increíble madre. Es normal que su hijo también increíble. Todo lo que faltaba por averiguar era si el cachorro león tenía metas casi tan increíbles como el fénix.
- ¿Cuál es tu deseo?
¨Primero el fenix¨
- ¿Un deseo? Si tuviese que elegir uno diría que es hacer realidad el deseo de mi mamá. Ella siempre tan amable como para amar a su desgracia de hijo, tal vez demasiado amable para el inframundo.
¨El poder es lo principal¨
-La mayoría de los demonios ven la amabilidad como signo de debilidad, y aunque me avergüenza decirlo, incluso yo lo he hecho más de una vez. Pero ellos no son tan fuertes como creen.
¨Incluso un fósforo puede dar pie a un infierno¨
-Soy débil, pero voy…voy a volverme fuerte y cambiar el inframundo en un lugar donde la amabilidad de madre sea vista como signo de fuerza.
Una sonrisa de oreja a oreja cubrió su cara. Por supuesto que su elección fue correcta, él era un genio después de todo. Estaba emocionado, casi en éxtasis. Esa respuesta fue cuanto esperaba y tal vez un poco más. Una voz silenciosa compartió su emoción, pues era ella lo que él era. Una brisa recorrió la casa, y la temperatura de la habitación aumentó hasta parecerse a un beso de primavera.
No pudiendo contener su energía, el chico de cabellos dorados se puso de pie y señaló a su oyente.
-Yo, Riser Phenex, te reconozco a ti, león negro, como increíble. Ahora dime ¿Qué harás?
-¿Me estás hablando a mí? ¿Yo soy el león negro?
Y hasta aquí llegó su emoción.
-Y arruinaste el momento. Veamos, tienes pelo negro, eres la oveja negra de tu familia, tu madre es parte de una casa noble con la habilidad de criar y domar leones, el rango de los Bael es el de gran rey y el león es llamado el rey de las bestias, y finalmente los leones son geniales. Sí idiota, tú eres el león negro.
Esta vez Sairaorg lucía un poco avergonzado.
-Disculpa, es solo que me tomó por sorpresa, déjame intentarlo.- el niño aspiró profundamente y usando la voz más grave de la que era capaz continuó - Yo, el león negro, juro volverme tu igual, ave inmortal. Juro ganar poder y ser digno de llamarme rey de las bestias. Y prometo, quiero decir, juro que tomaré el título de satán cambiaré este mundo a imagen de mi único deseo. ¿Eso estuvo bien?
- Aceptable, pero necesitas mejorar un poco.
- No todo el mundo práctica sus discursos dramáticos
- No es práctica, es talento natural. Ya que finalmente he completado mi plan de hacerme amigos con el futuro heredero de los Bael, puedo llamar a esto un trabajo bien hecho.
El joven Phenex se encontraba orgulloso de sí mismo. Había manejado la situación de manera magistral. Un trabajo bien hecho merece una recompensa, después le pediría a Ruval entradas VIP para uno de sus juegos. Estaba seguro de que Ravel estará feliz de acompañarlo, y con un poco de suerte Sairaorg y su madre aceptarán una invitación.
Nadie podía arruinar su buen humor.
-Con respecto a eso, no creo que podamos ser amigos.
Excepto un estúpido león.
- Repite eso.
- La cosa es que no me siento tan increíble como me describiste, y aun no soy el heredero. Me duele admitirlo, pero no puedo llamarme tu igual, no por ahora.
Cuando Riser que alguien era increíble, esa persona era sin lugar a dudas increíble. Pero de nuevo, la opinión del león ahora tenía casi tanta validez como la suya.
-¿Y entonces cuándo? – su tono dejaba en claro que no estaba muy feliz por esto.
- Cinco años, en cinco años retaré a mi hermano por la título de heredero. Yo, el león negro, desafío al ave inmortal a un duelo en los Rating games dentro de cinco años, lucharé contra ti como la futura cabeza de los Bael, y seré lo suficientemente fuerte como para ser llamado tu igual. Riser Phenex, mi regalo para ti en nuestro enfrentamiento será tu derrota. Mi rival.
Una declaración de guerra y una arrogante promesa.
- Acepto tu desafío futuro rey de las bestias. Pero si pelearemos en los rating games, pelearemos con las reglas de los rating games. Con nuestros nobiliarios enfrentados. Mi rival.
Los niños se miraron atentamente. Ojos tan azules, que brillaban más que el mismo sol, se enfrentaban a ojos de un violeta tan profundo como un secreto guardado.
Chispas nacían de aquella pelea de miradas entre dos rivales destinados a enfrentarse en el futuro. La única cosa que se atrevía a pararse en medio de tan serio enfrentamiento era el más completo de los silencios. Un espectáculo épico del que cualquier bardo cantaría por décadas.
Tristemente ninguno de los niños pudo mantener una caria seria y prontamente comenzaron a reírse a carcajadas echando a perder el momento.
-Estoy tentado a hablar así todo el tiempo, es muy divertido.- dijo Sairaorg tratando de respirar entre risas.
-Pierde su impacto si haces eso, mejor guárdalo para ocasiones especiales. ¿Somos rivales amistosos?
-No entiendo mucho del tema, pero voy a decir que sí.
Era un poco frustrante para Riser que después de tantos problemas y discursos no haya podido conseguir un amigo, pero bueno, un rival era mejor que nada. Además, la línea divisoria entre un rival amistoso y un amigo siempre fue bastante confusa.
- Ven a venir entrenar a nuestra mansión de vez en cuando, estoy seguro que mi tutor amaría tener otra víctima.
-De nuevo agradezco la oferta, pero en verdad no quiero estar en deuda con nadie.
-No seas idiota, si Anteo decide entrenarte será su decisión, no la de los Phenex. Además, ser testigo de mi fantástico progreso debería ser un buen motivador para que entrenes aún más duro.
El joven Bael tampoco entendía muy bien lo que implica ser un rival amistoso, así que decidió que si entrenar juntos estaba incluido en el paquete, lo mejor era sacarle provecho.
-Tomaré tu oferta. Ahora, ¿Podrías abrir ventana por favor ? Lo haría yo mismo, pero hice demasiadas sentadillas y ya no siento mis piernas.
...
Omake:
- No sabía que tenías tatuajes.- dijo Sairaorg luego de haber notado unos diseños de tinta negra en el brazo de Riser.
- Son para entrenar, los dibujó Mephisto. Hacen mi cuerpo mucho más pesado y obliga a mis músculos a trabajar mucho más.
- Suenan bastante útiles.
-Los animes de Rias me dieron la idea. Yo quería una cámara de gravedad, pero Mephisto me dijo que era lo más estúpido que había oído en los últimos años, diciendo que mi corazón tendría demasiados problemas para bombear sangre, la diferencia de presión probablemente me mataría y en el raro caso que sobreviviera, me quedaría enano por el resto de mi vida, etc.
-¿Crees que pueda hacer me los coloque a cambio de algo?
-Depende ¿Tienes algún interés en tocar el bajo, o prefieres ser vocalista?.
...
...
Notas de autor:
Stray devil : diablo errante (errante suena mejor que vagabundo y estoy cansado de repetir la palabra demonio)
Evil Pieces: piezas diabólicas (de nuevo, cansado de repetir la palabra demoniaco y no creo que nadie en su sano juicio deba llamar ¨malvada¨ al instrumento en que se basa su orden social)
Por Dios que hay muchos discursos dramáticos en este capítulo. Afortunadamente tengo una excusa para eso…son divertidos de escribir (nunca dije que fuera una buena excusa).
El chiste sobre Ajuka Beelzebub será un detalle importante para la trama de capítulos posteriores. Solo digamos que la relación entre el satán y Mephisto es…complicada.
Como pudieron notar, la actitud Riser adquirió un tinte más humorístico y menos serio, después de su pelea con Lucifer se puede decir que se volvió un tanto más ruidoso y hasta vanidoso. Todos los capítulos hasta el momento fueron para mostrar la personalidad de Riser e intentar justificar el por qué es así, su forma de entender el mundo, y quienes influenciaron en él. La personalidad un tanto presumida que mostró en este capítulo será su personalidad base por el resto del fic (habrá desarrollo pero esta será la base).
Sairaorg es un buen chico, pero todavía no es la copia de los caballeros del zodiaco que todos conocemos y amamos. Estoy seguro de que habría sido mejor desarrollarlo a lo largo de varios capítulos, mostrando sus interacciones con Riser, pero eso hubiera tomado demasiado tiempo y en verdad quería hacer un pequeño time skip.
Riser comenzará a construir su nobiliario y provocará cambios que lo diferenciarán de la serie. Porque no hay gracia en meter un oc/ooc y no cambiar nada.
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Adelanto del siguiente capítulo: ¨Piezas diabólicas y la hemo-erótica¨ :
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-Hemos decidido que ya es hora de entregarte tus piezas ¿Sabes lo que eso significa?
- Que finalmente voy a forma parte de un sistema que promueve la esclavitud excusándose en la necesidad de repoblar nuestra especie, a pesar de que hubiese sido mucho más rápido, sencillo y eficaz el invertir en la producción de elixires de fertilidad para demonios. Todo esto porque los pilares del Ars Goetia deseaban profundizar la brecha entre la clase baja y los de clase alta a fin de ser capaces de abusar su autoridad sobre estos nuevos demonios que serían considerados lo más bajo de los bajo en este sistema de castas. Francamente, los demonios que dan buen tratamiento a sus nobiliarios son la excepción a la regla más que la norma, es decepcionante ver el número de idiotas que los tratan como si fueran perros de combate, juguetes sexuales, cosas para torturar o una abominable combinación de las tres. Tampoco ayudó que Ajuka Beelzebub no solo fue demasiado cobarde como para empujar el proyecto de elixires de fertilidad, que ya estaba en desarrollo, sino que él mismo fue quien creó las piezas diabólicas siguiendo los caprichos de los dirigentes de Ars Goetia.
Todos los presentes en la habitación callaron por unos momentos. Algunos como Revido trataban de contener su risa, mientras que otros como Ruval maldecían mentalmente. Pero todos guardaron silencio, bueno, todos salvo Mephisto Pheles quien comenzó a aplaudir y con una voz llena de orgullo exclamó:
-¡Yo le enseñé todo lo que sabe!
