Tsukishima seguía sin tener idea alguna de lo que siente Ikki y sabe que pronto deberán volver a la ciudad, su tiempo en las aguas termales se hacía cada vez más corto con solo un día más de hospedaje, así que necesitaba averiguarlo en ese lapso de tiempo o no volvería a tener otra oportunidad más.

- (Esta vez tengo un plan aunque deba ser algo extremo… según recuerdo, hay un cobertizo en la parte trasera… así deba obligarlo a decirlo, lo averiguaré)

- Ey Tsukishima-san. – Tsubasa llegó en ese momento. – Vamos a jugar Twister entre todos, me gustaría saber si tú también quieres jugar.

- Estoy ocupada Arihara-san, será en otra ocasión.

- Está bien… nos vamos a divertir. – Sin decir nada más la castaña se retiró, en ese momento Tsukishima soltó una risa malvada por debajo.

- Haré que me confieses tus sentimientos Matsuoka Ikki, quieras o no… - Siguió riendo a solas mientras algunas trabajadoras la veían de forma extraña.

En otro lugar, Tsubasa llegó con el resto que estaba reunido en una de las habitaciones, al entrar vio que tenían preparado el tapete en aquel momento.

- Lo siento, pero no pude invitar a Tsukishima-san.

- Bueno, seremos solo nosotros. – Expresó Saito. – Mejor, así tenemos números pares para jugar.

- Entonces vamos a empezar. – Expresó Emi con una sonrisa. Mientras tanto Ikki estaba observando por la entrada, supo que los demás jugarían Twister pero no se sentía con ganas, en momentos como ese prefería pasar estudiando, por esa razón sacó su libreta.

- Matsuoka-san. – Tsukishima llegó en ese momento. - ¿Estudiando?

- Sé que es raro para un momento de relajación como este pero no tengo nada más qué hacer.

- Entiendo, la verdad es que esperaba hacer lo mismo pero realizarlo aquí en la entrada no parece el mejor lugar, conozco uno mejor ¿me acompañas?

- Bueno, si es usted senpai, no hay problema alguno.

- Claro, vamos, es por aquí. – Los dos se levantaron, en ese momento la pelinegra sonrió por debajo. – (Jaque mate)


Los demás ya estaban listos para empezar su juego de Twister, estaban en yukatas por lo cual añadía algo de dificultad para estirar las piernas aunque lo harían lo mejor posible.

- Entonces vamos a empezar, ya con el sorteo que hicimos los primeros cuatro en jugar serán Emi-chan, Karuizawa, Komugi-chan y Sanosuke. – Informó Tsubasa, los nombrados fueron a la alfombra. - ¡Es hora de empezar, gira la ruleta Fudo-kun!

- Bien. – Giró la ruleta en aquel momento. – primer jugador, mano izquierda en azul.

- Ese soy yo. – Saito colocó su mano en el círculo.

- segundo jugador, pie derecho en verde.

- Ahora voy yo. – Akino colocó su pie, ya conforme fueron pasando más de las instrucciones de Fudo, fueron haciendo posiciones más complicadas.

- Esto es difícil. – Exclamó Emi la cual estaba por encima de Saito.

- Ni me lo digas. – Kanno estaba por detrás de Akino, pareciendo que sujetaba su trasero, en ese momento Tsubasa respiró fuertemente.

- Esta vista es interesante. – Sus ojos brillaron.

- Tsubasa, estás disfrutando esto… - Comentó Fudo por debajo. – (Ella realmente es una pervertida por dentro.)

- Ya pronto deberá llegar nuestro momento Keita-kun, espero jugar contigo. – Shiina abrazó al pelinegro.

- No tan cerca Yukari…

Volviendo a Tsukishima e Ikki, los dos se movieron un poco lejos de la casa principal del hotel hasta llegar a donde estaba el cobertizo, el pelinegro miraba por todos lados.

- Senpai ¿Qué hacemos por aquí? Es un poco alejado del resto.

- Es un lugar secreto después de todo. – Tuvo que mentir, en ese momento abrió el cobertizo. – Vamos dentro, ahí se encuentra unas mesas que podemos sacar.

- Claro. – Él fue el primero en entrar, ya entonces Tsukishima le siguió y fue entonces que tuvo que hacerlo de forma disimulada en la cual comenzó a cerrar la puerta.

- Tiene razón senpai, hay mesas, podemos sacar una. – Así entonces tuvieron que agarrar una para moverla. – Ahora senpai, abra la puerta.

- Claro. – La pelinegra se acercó pero lo intentó. - ¿Eh? No abre.

- ¿En serio? – Ikki se acercó para buscar abrirla pero no pudo. – Es verdad… estamos encerrados.

- Esto es realmente, hay que llamar por ayuda. – Exclamó Tsukishima pero por dentro sonrió. – (Jeje, todo está saliendo como lo planeé, lo mejor es que evité que Matsuoka-san trajera su teléfono, así que solo yo tengo el mío pero esconderé ese hecho.)

- No tengo mi teléfono ¿Qué hay de usted senpai?

- Lo siento Matsuoka-san, pero tampoco traje el mío… estamos encerrados aquí hasta que alguien venga a abrir la puerta.

- No hay de otra, esperemos entonces. – Con eso dicho Ikki fue a sentarse, todo salió tal y como Tsukishima planeó, ahora podía aprovechar ese momento sin que nadie moleste para hacer las preguntas que esperaba.

- Entonces Matsuoka-san, tengo algo que deseo preguntarte.

- ¿Qué es senpai? – Ella tragó saliva en aquel momento.

- Bueno… no sé si estoy equivocada al respecto pero no pierda nada en intentarlo. – Se puso nerviosa. - ¿Qué opinas de mí?

- ¿De usted? Bueno… - Se llevó la mano al mentón. – No es una mala persona, siempre vio en mí como alguien del cual preocuparse y realmente aprecio lo que ha hecho por mí, nunca viendo por encima debido a mi situación, es una gran persona.

- Y-Ya veo… - Se sonrojó totalmente en ese momento, agradecía que estaba oscuro para que no viera su sonrojo. – Pero no era la respuesta que esperaba.

- ¿En serio? Así la veo como amiga.

- No hablo de amiga, sino como… mujer… - Expresó por debajo, de un modo tan leve que no se podía percibir.

- … Ya entiendo… - En ese momento Ikki se acercó a ella.

- ¿Matsuoka-san? – De un modo que la sorprendió, fue acorralada por el pelinegro contra el muro, ella chocó su espalda contra este mientras su rostro se iba acercando más, eso la hizo sonrojarse al máximo. - ¿Qué haces?

- Ya decía yo que toda esta situación era demasiado conveniente, el quedar encerrados, así que lo planeaste ¿no es así?

- Matsuoka-san, no tengo idea de lo que hablas.

- No tienes que seguir haciéndote la tonta, pensé desde hace unos días que estaban haciendo algo extraño pero ahora he logrado entender, entonces esto es lo que querías saber senpai.

- M-Matsuoka-san… - Ella cerró los ojos por los nervios, por si acaso ella extendió sus labios, invitándolo sin oponer resistencia.

- Mano izquierda, rojo. – Seguía el juego, ahora Tsubasa, Fudo, Keita y Shiina estaban jugando, ahí el amigo de Shiina pasó su mano izquierda pero entonces sintió algo suave con su hombro.

- Ah~ Keita-kun, eres un loquillo~ - Shiina se estremeció, el gemido repentino de su amiga hizo que Keita se sonrojara.

- Ya basta Yukari.

- Pie izquierdo en amarillo. – Ahora Fudo necesitaba pasar su pie pero justo estaba Tsubasa en medio.

- Vamos Fudo-kun, pasa tu pie por mi entrepierna. – La castaña obviamente esperaba que ese fuera el caso y se notaba por el brillo en sus ojos, el peliazul puso rostro inexpresivo.

- Me rindo. – Se levantó del tapete para sorpresa de Tsubasa.

- ¡Eh! Pero Fudo-kun, se supone que rozarías mi entrepierna, quiero decir, jugarías.

- (Tsubasa-chan es toda una pervertida.) – Pensaron las otras tres chicas. Volviendo con Tsukishima e Ikki, la pelinegra extendió sus labios, esperando que ocurriera algo.

- Senpai…

*Flick*

- Auch, eso dolió. – Ella se sujetó la frente. - ¿Por qué hiciste eso?

- Porque me invitaste a hacerlo. – Él soltó un suspiro. – Senpai, yo haré la pregunta ¿pensabas que iba a besarte?

- Eh, esto… - Ella miró al suelo en vergüenza.

- Si quieres saber las cosas, deberías preguntarlas directamente en vez de planear una estupidez como la de encerrarnos.

- ¡Ok, es mi culpa! – Ella finalmente admitió. – Es que yo… realmente no tengo nada de experiencia en esto, siempre me preocupó más el hecho de mantener la disciplina o las cosas en orden, por lo que tópicos como el amor y todo eso es extraño para mí, no supe como hacerlo sin parecer como una idiota, si tienes algo que decir, hazlo ahora. – Reclamó ella.

- Senpai, ahora me estás haciendo ver como el malo aquí.

- E-Esa no era mi intención… - Ella bajó la mirada, ya en ese momento Ikki la abrazó, eso la puso roja. - ¿Matsuoka-san?

- Realmente eres algo torpe en algunas cosas senpai, eres totalmente responsable cuando se trata de lo académico, pero en cosas como tus propios sentimientos, eres igual que las otras cuatro que tanto pones a estudiar. – En ese momento la soltó. – Supongo que lo que esperas que diga es lo siguiente… Tsukishima Yui-senpai, desde hace un tiempo me gustas.

- ¿Eh? - No esperaba que esas palabras la pusieran en un trance donde su mente se puso en blanco. – Esto…

- Eres alguien responsable y puede parecer que seas muy seria e incluso aguafiestas pero igual tienes tus puntos buenos, lo haces porque te preocupas por los demás, deseas lo mejor para ellos, así como buscaste ayudarme cuando yo mismo no podía hacerlo, siempre me vigilaste y buscaste animarme, eso realmente lo aprecio… además, lo cierto es que me pareces muy linda.

Ella se había quedado sin habla, su cabeza estaba que expulsaba humo de la vergüenza que estaba sintiendo en ese momento, eso hizo que Ikki soltara una pequeña risa.

- ¿Qué es gracioso? – Fue lo primero que pudo articular luego de todo lo que ella sentía.

- Es interesante verte perder tu expresión seria y segura de siempre.

- E-Eres un tonto… - Ella se cruzó de brazos, volteando la mirada para esconder su vergüenza. – No es justo…

- Entonces senpai, ya dije lo que tanto deseabas ¿satisfecha?

- Si realmente… yo soy inexperta en todo esto del tema de los sentimientos y el amor, así que no sabía como abarcarlo, de cierto modo ahora me siento aliviada.

- Senpai… no creas que todo habrá terminado aquí. – Nuevamente la acorraló contra la pared.

- ¿Matsuoka-san?

- No creas que el hecho de que solo nosotros dos estemos encerrados aquí, un chico y una chica, y además estés solo en yukata pase impune. – Ella palideció en aquel momento.

- ¿Qué vas a hacer?

- Vas a desatar a la bestia senpai y seguro te gustará.

- ¡Espera Matsuoka-san, aunque sea espero tengas protección!


- No es justo. – Tsubasa estaba haciendo pucheros en aquel momento, el juego terminó sin que la castaña pudiera conseguir lo que esperaba.

- Tsubasa, solo es un juego, no tiene por qué ser así.

- Es que realmente quería que me tocaras. – Exclamó por debajo, los demás solo tenían gotones en sus frentes, en ese momento regresaron Tsukishima e Ikki.

- Tsukishima-san, bienvenida. – La recibió Akino. - ¿Dónde estaban?

- Ella me ayudó a estudiar biología. – Respondió Ikki, la pelinegra estaba muy roja como para hablar en ese momento.

- Tsukishima-san, tienes la yukata algo desarreglada. – Señaló Hanayama.

- No digan nada más… - Fue todo lo que pudo decir, buscando arreglarse la ropa.

- Ya mañana volveremos a la ciudad. – Comentó Fudo. – Fue divertido mientras duró.

- Es cierto, realmente lo disfruté ¿no es así Keita-kun? – Preguntó Shiina abrazando al chico.

- Sí, fue una experiencia interesante.

- Vamos a bañarnos por última vez. – Comentó Akino. Fueron a los baños nuevamente y al caer la noche, ya tenían que dormir, Tsubasa estaba en la sala, Fudo llegó en ese momento.

- Tsubasa, no me digas que sigues molesta por lo del juego.

- ¿Por qué no estarlo? Mis señales son bastante obvias, quiero tener sexo. – Confesó sin ningún tipo de vergüenza y para asombro del peliazul. – He escuchado ya sobre las demás que se han acostado con sus parejas, Tomocchi lo hizo con su novio, Honjou-senpai lo hace casi a diario, Komugi-chan ya lo hizo hasta Tsukishima-san ya lo hizo también.

- ¿Eso es cierto? – Fudo no podía creerlo.

- No quiero seguir siendo la única que se queda fuera del grupo, por favor, quiero que me lo metas tan profundo que no pueda sentarme.

- Oye, espera Tsubasa, no deberías hablar así. – El peliazul la detuvo, en ese momento soltó un suspiro. – Escucha… entiendo que tengas ese tipo de deseos y lo respeto, pero la verdad es que yo estoy esperando antes de tomar ese paso.

- ¿Por qué? ¿Acaso no soy sexy? Este cuerpo que he construido jugando béisbol es algo que debes aprovechar. – Se pasó las manos por las caderas.

- No me refiero a eso… estoy esperando porque quiero que nuestra primera vez sea algo especial, no algo salido de una calentura cualquiera, yo soy alguien que se preocupa más por los sentimientos que por acostarme solo porque sí, cuando llegue el momento te lo diré y ambos vamos a disfrutar.

- Fudo-kun… - Ella bajó la mirada, ahora sintiendo culpa. – Lo siento… parece que solo pensé en mí todo este tiempo.

- Descuida. – Él sonrió. – Prometo que, cuando llegue el momento, los dos vamos a disfrutar.

- Fudo-kun. – Los dos se besaron suavemente. – Está bien, prometo esperar.

- Eso es bueno… por cierto, deberías dejar de enviarme fotos desnuda a cada rato.

- ¿Eh? ¿Por qué? Pensé que te gustaba ver mi sexy y sensual cuerpo cada vez que salgo del baño.

- Casi me llenas la memoria del teléfono, hasta tengo que borrarlas.

- ¡Eres malo! – Empezó a darle golpes en el pecho. Ese fin de semana en las aguas termales llegó a su fin y el grupo regresó, ahora con Tsukishima que finalmente pudo conocer lo que Ikki siente, ella trabajará para entenderlo mejor mientras busca ser una pareja adecuada para él, los días continuaron pasando para todos.


Ninja Britten 11: Ya eso es algo que Hanayama nunca olvidará y se lo recordará por el resto de su vida hasta el final jaja, ya siempre las pruebas de valor salen mal, y esta vez culpa de un oso.

Este cap ya finalmente tuvo a Tsukishima en acción por averiguar que siente Ikki, lo encerró en el almacén trasero y lo que la tenía totalmente segura resultó en que se voltearon las mesas e Ikki dominó totalmente a la pelinegra jaja, ya entonces se puede decir que es otra relación consolidada, además no quedó duda que Tsubasa desea hacer el metesaca en algún momento jaja, hasta el próximo cap. Saludos.