Capítulo VI: Piezas diabólicas y hemo-erótica.


...


La habitación se encontraba decorada con motivos de color bermellón, una obvia referencia al blasón del ave eterna. Candelabros de un brilloso vidrio refinado iluminaban el interior junto a unos finos rayos de luz natural, al menos tan natural como podía ser algo originado de un sol artificial, que atravesaban las ventanas.

Aquel espacio de mezclas lumínicas estaba de todo menos vacío puesto que se encontraba rebalsando de personas, y en medio de toda esa turba de gente estaba el joven varón Phenex. La muchedumbre se componía de miembros de su familia y miembros de sus nobiliarios, varios sirvientes y guardias de la mansión, e incluso Sairaorg junto a su madre y a algunos miembros del nobiliario que el león había empezado a formar.

En medio de todo esto se erguía el ahora un joven puberto con 13 años de edad vestido con un traje de color anaranjado que a veces se confundía con el color de las antorchar que allí brillaban, sus ojos azulados no delataban miedo o siquiera impaciencia, sino que miraban detenidamente a la figura que oficiaba este pequeño desfile, su padre.

El señor de la casa Phenex estaba delante del joven, su mirada seria y erguida figura gritaban su dignidad. Con un movimiento que no era demasiado rápido ni demasiado lento ordenó a los presentes guardar silencio, pues era hora de dar inicio.

Posando sus ojos bermellones sobre su tercer hijo varón, dijo en una voz grave y poderosa.

- Hemos decido que ya es hora de entregarte tus piezas ¿Sabes lo que eso significa?

- Que finalmente voy a forma parte de un sistema que promueve la esclavitud excusándose en la necesidad de repoblar nuestra especie, a pesar de que hubiese sido mucho más rápido y eficaz el invertir en la producción de elixires de fertilidad para demonios. Todo esto porque los pilares del Ars Goetia deseaban profundizar la brecha entre los demonios de clase baja y los de clase alta a fin de ser capaces de abusar su autoridad sobre estos nuevos demonios que serían considerados lo más bajo de los bajo en este sistema de castas. Francamente, los demonios que dan buen tratamiento sus nobiliarios son la excepción a la regla más que la norma. Es decepcionante ver el número de idiotas que los tratan como si fueran perros de combate, juguetes sexuales, cosas para torturar o una abominable combinación de las tres. Tampoco ayudó que Ajuka Beelzebub no solo fue demasiado cobarde como para empujar el proyecto de elixires de fertilidad, que ya estaba en desarrollo, sino que él mismo fue quien creó las piezas diabólicas siguiendo los caprichos de los dirigentes de Ars Goetia.

Todos los presentes en la habitación callaron por unos momentos. Algunos como Revido trataban de contener su risa, mientras que otros como Ruval maldecían mentalmente. Pero todos guardaron silencio, bueno, todos salvo Mephisto Pheles quien comenzó a aplaudir y con una voz llena de orgullo exclamó:

- ¡Yo le enseñé todo lo que sabe!

A crédito de la cabeza de los Phenex, este no pareció inmutarse en lo más mínimo (por lo menos no exteriormente) ante las palabras de su hijo y de su tutor. Una vez que los aplausos se detuvieron, él señor de la casa continuó como si nada hubiese pasado.

- Las piezas diabólicas son en estos días un símbolo de tu posición en el inframundo. Y como imagino que intentaste expresar hace unos momentos, el nobiliario es un reflejo del rey al que sirven. ¿Tienes alguna pregunta?

¨Más de las que debería preguntar¨ En el interior de su bolsillo derecho yacía un papel arrugado, lleno de garabatos y palabras ilegibles para la mayoría de las personas, y en dicho papel estaba escrita una larga lista de preguntas que Riser había preparado de antemano. Pero por el momento se contentaría con solo dos preguntas.

- Unas cuantas en realidad. Las piezas diabólicas usualmente se entregan a los niños de las casas nobles cuando estos tienen entre 8 y 10 años ¿Hay algún motivo por el que me las entreguen ahora y no antes? Además, pensaba que uno debía dirigirse a la capital para esta ceremonia.

Tal vez dos preguntas eran demasiado pocas, tres estarían bien. Y donde caben tres caben cuatro, pero el número cuatro es usualmente considerado de mala suerte en Japón por lo que cinco preguntas serían más adecuadas. Y por amor a Satán, ellos eran demonios, el número seis les venía como anillo al dedo.

- Ese sería normalmente el caso, pero gracias a Mephisto-sama aquí presente quien fue la anterior cabeza del departamento de desarrollo tecnológico e investigación del inframundo, además de haber sido uno de los encargados del proyecto de las piezas diabólicas durante sus fases iniciales. Fue también por su consejo que no tuviésemos planeado entregarte tus piezas hasta que cumplieras 15, pero la situación ha cambiado.

Estaba implícito en las palabras de su padre que este no era el momento adecuado para explicar la situación. Al menos podría preguntar otras cosas.

- ¿La espera tiene algo que ver con volverme más fuerte y tener una mayor de obtener piezas mutadas? ¿Cómo funciona eso? Quiero decir, si ese fuera el caso, Lucifer-sama debería tener un set de piezas mutadas y todos sabemos que ese no es el caso. ¿Podrías leer el contrato que escribí para mis posibles seguidores? Es tan solo un borrador, pero intenté que fuese similar al que hiciste para Anteo, pero todavía no estoy seguro sobre las clausulas respecto a las vacaciones pagas. ¿Estaría mal visto si…

Sus preguntas fueron interrumpidas por su padre quien levantó su mano en señal de que guardara silencio, cosa que por un motivo INEXPLICABLE causó que mayoría de los presenten soltaran un suspiro de alivio. Las preguntas tendrían que esperar…por el momento.

- Gracias, prometo hacerlos orgullosos.

- No nos agradezcas, no te estamos entregando un regalo, sino una responsabilidad. Un nobiliario es un reflejo del rey al que sirven, en vista de que has expresado tu intención de volverte un satán, es necesario que aquellos que elijas sean capaces de afrontar el peso de tus metas y convicciones. Y no dudo de que traerás gloria a nuestras familia – una pequeña sonrisa ,azucarada con un poco de afecto, se asomó en el rostro de su padre al decir esto último - Ahora, estoy seguro de que todos los presentes están de acuerdo con que toda esta formalidad es innecesaria, así que no perdamos tiempo y comencemos.

Mephisto no esperó a ser llamado, o siquiera señalado antes de aparecer frente al joven cargando un polvoriento portafolios azabache. Sin dar ninguna clase de explicación, el antiguo demonio sostuvo el rectángulo con sus huesudos brazos dejando ver unas extrañas marcas azules trazadas en el objeto.

No era un círculo, símbolo de la perfección y el infinito, como normalmente cabría esperar de un artículo producido en el inframundo. Tampoco eran runas, reliquias olvidadas por la humanidad que solo algunos miembros del panteón nórdico eran capaces de utilizar. Dudaba que fuese siquiera un lenguaje, pues no veía patrones en esas form…no, la palabra forma no era una manera adecuado de referirse a esas marcas. Si estuviese obligado a compararlas con algo, diría que parecían raíces, o mejor aún, un sistema circulatorio. Sí, esa era una gran comparación, un cuerpo con un sistema circulatorio externo, él como rey, se convertiría en el corazón. Solo faltaba sangre.

Riser extendió su mano y con la misma suavidad con la que limpiaba su guitarra, tocó el maletín e hizo fluir su poder. Las líneas, antes de un frío azul, brillaban en un cándido esplendor anaranjado.

Y mientras su poder, su magia como a su maestro le gustaba llamarla, circulaba las falsas raíces del rectángulo azabache, en la habitación circulaba el silencio. Aquel vacío sin sonido casi parecía una melodía acompañando al espectáculo de las luces cálidas, pero pronto canción fue interrumpida por sonido.

El joven podía sentirse a sí mismo en aquel objeto, su corazón palpitando al mismo ritmo que los destellos parpadeantes. Aquello ahora parte de él o tal vez él era parte de aquello; probablemente un poco de ambos.

Las luces cálidas que parecían tan vivas hasta hace unos momentos se calmaron y las raíces antes muertas adoptaron el color que Riser tantas veces había visto en el naranja amarillento del sol de la mañana cuando visitaba el mundo humano. El ruido de cerrojos abrirse se oyó en la habitación, y el rectángulo decorado se abrió revelando su contenido al joven varón.

Quince piezas de un material que no podía identificar tomaban cinco formas distintas. Ocho eran los chatos peones, tan simples y pequeños. Tres eran los pares de piezas gemelas, dos torres firmes y robustas, dos eran los caballos cincelados de tal manera que parecían tener vida propia, dos alfiles cuyo nombre en algunos idiomas hacían referencia a los obispos, pues la cristiandad había ejercido su influencia en esos lugares, y por último estaba la dignísima reina, sin más compañía que su propio poder.

Doce eran las piezas negras con finos motivos anaranjados recorriendo sus cuerpos, este era el color que todas sus piezas deberían tener. Pero tres eran piezas diferentes, sus colores estaban invertidos, brillando como la puesta del sol en el mundo humano. Un alfil y dos peones.

- ¿Solo tres? Con las molestias que me tomé para crear estas piezas esperaba al menos cinco piezas mutadas- dijo Mephisto con una mueca que traicionaba sus duras palabras.

¨ ¿Creadas por Mephisto y no por Beelzebub?¨ Había demasiadas implicaciones en esas palabras, pero antes de que pudiese hacer una preguntar un estruendoso aplauso comenzó a sonar.

*Clap* *Clap* *Clap* *Clap**Clap* *Clap**Clap* *Clap**Clap* *Clap*

- Tres piezas mutadas, Oniisama es asombroso.- dijo una voz aniñada de su hermana que se acercaba a él para abrazarlo.

- Por supuesto que lo soy.-Fue la respuesta inmediata de Riser mientras despeinaba los cabellos de su hermana con su mano.

La chance para obtener tres piezas era ridículamente baja, era cierto que seguramente el anciano haya sido parcialmente responsable por eso, pero la mayor del crédito seguía siendo suyo…probablemente.

Detrás de su hermana (a una distancia menor de la que él hubiese preferido) estaba un joven de catorce años de pelo negro. Su pseudo-amigo/rival , Sairaorg, que había crecido bastante en estos últimos años pasando de ser un alto escuálido a lucir como alguien quien se volvería la segunda venida de Rambo , cosa que normalmente sería considerada positiva en un rival, sino fuera por el hecho de que Ravel había comenzado a mostrar cierta…admiración por el muchacho.

Lo seguían una bella chica de pelos rubios, y dos jóvenes que parecían de una edad similar a la suya, uno tenía una larga cabellera de color arena y el otro estaba usando una armadura que parecía bastante incomoda.

- Personalmente no me sorprende, esta es la clase de cosas que esperaría de mi rival, pero debes saber que esto solo es una motivación más en mi camino hacia nuestra batalla destinada por… no recuerdo el resto. Kuisha, ¿Tienes el papel con el discurso?

- Si no mal recuerdo, Sairaorg-sama le pasó el papel con el discurso a Liban – dijo calmadamente la chica de ojos verdes.

- Discúlpeme Sairarog-sama, no traje el discurso conmigo, pero puedo recitárselo de memoria si quiere.- ofreció el joven con la larga cabellera de arena .

Un cansado suspiro se escapó de entre los labios del joven de ojos purpura.

- No te preocupes, es culpa mía por haberlo olvidado en primer lugar. De cualquier manera, felicidades por tus piezas y gracias por la invitación. - sin timidez alguna, el león de pelos negro palmeó fuertemente su espalda antes de parar y señalar a sus seguidores - Esta es mi reina, Kuisha Abaddon, y mis caballos, Beluga Furcas y Liban Crocell.

- Es un placer conocerlo, Riser de la casa Phenex - dijeron los tres al mismo tiempo que ofrecían una ligera reverencia.

Por un lado estaba la heredera de la célebre casa de los Abaddon cuya influencia tenía poco y nada que envidiar a los miembros de Ars Goetia. Por el otro, un miembro de clan Furcas, famosos domadores que caballos que mantenían una cercana relación con la Vapula. Y por último, un jodido miembro del extinto clan Crocell, seguramente un mestizo en vista de que su casa seguía siendo considerada extinta, pero no por eso menos impresionante.

Por amor a todos los demonios, ¿Había una tienda abierta con miembros de familias nobles en oferta? Lo siguiente que le dirían será que el Crocell tenía un equipo sagrado. No, no era el momento de estar celoso cuando era obvio que su propio nobiliario sería incluso más increíble que eso. Lo que tenía que hacer ahora era iniciar una conversación calmada y que demostrara sus modales.

- Es un placer ver que Sairaorg cuenta con individuos de tal nivel a su servicio, aunque debo admitir que me impresiona que él jamás hubiese comentado sobre belleza de su reina.

Que uno considere coquetear con la reina de tu mejor amigo una forma de mostrar buenos modales era usualmente una señal de que pasabas demasiado tiempo con Revido. Tampoco ayudaba mucho que la joven en cuestión parecía salida de una revista de modelaje, con su figura de reloj de arena, con redondeado y generoso busto que solo crecería aún más con el tiempo. Una belleza casi completa en su opinión, habían algunos detalles que podrían mejorar pero no era su lugar decir esas cosas.

- Sí, Sairaorg-sama debió haber mencionado algo como eso – la voz de su hermana pequeña delataba un buena cantidad celos que su amigo no pareció notar.

¨ ¿Arruinaría mi amistad con el león si decidiera castrarlo como medida preventiva? ¨

La suave, y tal vez ligeramente sugestiva risa de la reina lo sacó de sus pensamientos.

- Agradezco el cumplido incluso si fue solo por educación, pero de ser honesta tú tienes una mejor figura que yo.

Las opciones de Riser en este momento eran seguir conversando con la heredera de los Abaddon o amenazar con castrar a su mejor amigo si este se acercaba a menos de cinco metros de su hermana. Lo ideal sería cambiar el tema de la conversación y hablar tranquilamente sobre cualquier cosa. O también…y mierda, la chica estaba esperando a que dijese algo.

- Jajajaja. Aprecio tu buen gusto, pero incluso una apariencia como la mía palidece ante algo tan grato a la vistAUCH.

Un golpe en su nuca interrumpió sus palabras, pero antes de que pudiera quejarse o contraatacar, una mano que era pura piel y huesos lo tomó del cuello de su traje y comenzó a arrastrarlo.

- Tenemos que discutir un par de cosas y ciertamente no voy a quedarme esperando a que tus hormonas decidan tomarse un descanso.

Lo que más frustraba a Riser era que nadie salvo el nobiliario de Sairaorg (quienes veían esto por primera vez) parecía sorprendido por esto. Es verdad la mirada de su madre prometía una muerta lenta y dolorosa al viejo Mephisto, pero no estaba para nada sorprendida. Tristemente este ya era un acontecimiento casual en la mansión Phenex, algo tan natural como oír a los pájaros cantar.

Mientras era llevado hacia quien sabe dónde, podía escuchar los gritos del león prometiéndole una tarta de manzanas como regalo.

Siendo positivos su maestro probablemente le explicaría la situación que su padre había nombrado. Podía entender que su maestro estuviera ansioso para hablar con él si era algo verdaderamente importante que no pudiese ser dicho en público, incluso si dicho publico eran amigos y sirvientes. Pero eso no significaba que su maestro no sea un bastardo.

- Alabado sea el señor en las alturas.

Una insufrible jaqueca dura unos minutos, la satisfacción era eterna.

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El joven Phenex hubiera podido pensar en varios lugares más adecuados para tener una conversación que las cocinas. No podía negar que era uno de los sitios más privativos de la casa debido a la cuestionable ética del trabajo que el cocinero Rolando hacía, el gordo demonio le había dicho que él cocinaba dos tipos de platillos, ´platillos deliciosos´ para los Phenex y los amigos de estos, y ´platillos eficientes´ para aquellos que le caían mal a su madre. El problema con la ubicación era que resultaba difícil tomarse seriamente una conversación cuando podías oler las cebollas de la cena de anteayer. Hablando de comida, más tarde le diría a Rolando que prepare arroz amarillo con pollo para cenar, de postre unas frutillas con crema estarían bien, o un poco de ensalada de frutas, él estaba de humor para algo frutal, pero nada ácido, nunca fue capaz de comprender porque su padre le agregaba jugo de limón a su vino.

- ¿Me estás escuchando? - preguntó un vejete muy enojado.

- No particularmente, creo que te estabas quejando de sobre la pubertad y lo que esta hace a los jóvenes.- Respondió tranquilamente el joven.

El anciano barbudo lo miró con furia, o quizás no, la mirada furiosa de Mephisto siempre fue demasiado parecida a su mirada gruñona normal.

- Solo voy a repetir esto una vez.

Y esta era la señal para comenzar a prestar atención, a estas alturas sabía que este era el tono serio del viejo.

- Tu juego de piezas es uno de los prototipos que fabriqué cuando aun era parte del ministerio de tecnología. No pienses que son únicas o mejores que las piezas convencionales, de hecho solo tienen tres funciones: convertir a su usuario en un demonio, brindar un bono de poder al usuario y ser devueltas al rey en caso de que el usuario fallezca.

A medida que Riser pensaba en la información la expresión en su rostro paso por una multitud de sutiles y no tan sutiles cambios: aburrido por lo parecido que eso sonaba a un juego piezas normales, luego una de sorpresa que prontamente se convirtió en contemplación, la contemplación dio lugar a la compresión y a algo de pánico, y finalmente una expresión reflexiva que prontamente terminó en serenidad se hizo presente en el joven.

- Oh...oooooooooooooooooooooooooooooooooooohh.

- Efectivamente, estas piezas no pueden revivir al usuario por lo que es teóricamente imposible reclutar a alguien en contra de su voluntad. Los usuarios no están obligados o siquiera instados a aceptar ordenes de su rey, ellos podrán desobedecerte, escapar y hasta matarte sin correr el riesgo de volverse errantes, y antes de que preguntes mis razones para darte estas piezas dime, ¿Es un esclavo alguien lo suficientemente increíble como para estar en tu nobiliario?

Eso era simple y llano intento de manipulación que solo podría engañar al más crédulo de los idiotas si este estuviese borracho y con una severa contusión. Y extrañamente tenía razón, si él iba a ser el más asombroso de todos los demonios era lógico que su nobiliario fuese simplemente lo mejor que el mundo tuviese que ofrecer, y un esclavo no alcanzaba los estándares mínimos para ser parte de su fuerza.

- No importa que nombre uses, no importa que como los trates o que si estos verdaderamente te aman, tampoco si ellos quieren o no servir al amo. Alguien que no puede abandonar o desafiar a su maestro es un esclavo. Tú eres mi estudiante, y si quieres la lealtad de alguien tendrás que ganártela.

¨Como si eso fuere a cambiar algo¨

No había manera de que alguien tan carismático como él no pudiese convencer a alguien de seguirlo voluntariamente. Y cualquiera que quisiera ser parte de su fuerza tendría que ganárselo porque él no aceptaría a ningún debilucho bueno para nada.

- ¿Por qué es un secreto?

- ¿Aparte de porque es extremadamente ilegal y los vejetes del Ars Goetia tratarían de destruirnos a ambos de forma sutil? Ninguna razón- el viejo debía amar su sarcasmo.

- De cualquier manera, la razón por la decidí entregarte sus piezas antes de lo planeado es esta: felicidades, te conseguí una linda Damphira como tu concubina.

Los ojos azulados de Riser miraron al anciano con tanta inexpresividad como era físicamente posible. Después de converse a sí mismo de que golpear al viejo era un pésima idea, inhaló con gran resignación antes de hablar.

- Ambos sabemos que lo sacaste de contexto solo para molestarme. Explícate.

Las siguientes murmuraciones acerca de lo aburrido que podía llegar a ser hicieron que se arrepintiera de no haber intentado golpear al viejo.

- Hace unos meses recibimos rumores de la aparición de una extraña emanación de energía sagrada en el interior de Rumanía. Luego de un de varias semanas recopilar información por distintos medios descubrimos que la energía se originó de una niña llamada Valerie Tepes, hija bastarda del rey de Tepes con una mujer humana. Al parecer la niña intentó escapar y despertó su equipo sagrado por primera vez. No es normal para un equipo sagrado emitir una cantidad pura y vasta de luz sagrada, por lo que nuestra primera sospecha fue que se trataba de una longinus. Unos cuantos sobornos y un poco de espionaje confirmó esto, y se trata de la que a mi parecer es la longinus más peligrosa de todas, El cáliz del Sefirot que gobierna los principios de la vida y la muerte permitiendo al usuario modificar desde un nivel genético a cualquier ser vivo, hablar con los muertos e incluso devolverlos a la vida. Después de descubrir esto hablé con tu familia y ellos comenzaron a iniciaron unos acuerdos comerciales con el clan Tepes en Rumanía, a modo de sellar el acuerdo, el rey Dred Tepes ofreció a su hija después de insinuaron que eras un pervertido o alguna cosa por el estilo, no pedí los detalles de eso.

Una mueca afloró del anciano. Riser no podía estar seguro sobre qué clase de mueca era esa, o mejor dicho, él no quería saber qué clase de mueca era esa. Esa no era una expresión de su maestro cascarrabias, aquello era algo nacido de Mephisto Pheles, el demonio que se hizo famoso por sus contratos. Sus labios se torcían en un cruel placer, ,sus dientes afilados prometían dolor a quien arruinara su diversión, y sus ojos eran la peor parte, ellos sonreían como si un chiste hubiera sido contado, invitándote a reír hasta que te dieras cuentas que tu eras el chiste. No era una vista para nada agradable.

- Fue ciertamente una sorpresa que el rey de Tepes desconociera que su hija poseyese una longinus y estaba bastante feliz de tener una oportunidad de deshacerse de ella. Al parecer uno de los hermanos de la niña ocultó el hecho en un plan de ganar más poder - Mephisto dejó escapar una risa burlona- El idiota pensaba era sutil, y ahora no podrá revelar la verdad a menos que desee afrontar la ira de su padre.

El rostro de su maestro volvió su ´gruñosidad habitual´ y calló por unos instantes invitándolo a hablar.

- Ignorando el hecho de que ni siquiera quiero una concubina, ¿Sabes que por ley un satán no puede poseer un harem? Por no decir que obviamente la querrán de vuelta cuando descubran que tiene el cáliz.-señaló mientras trataba de no pensar en lo tentador que sonaba tener a la usuaria de una longinus como su primera compañera.

Longinus, las trece armas creadas por el dios de la biblia que tenían la capacidad de matar a los dioses. Desde la muerte de Heracles en manos del usuario de una longinus siglos atrás, estas trece reliquias han sido objeto de respeto y temor para cualquier panteón. En los ojos de Riser, cualquier criatura que contara con una de estas armas tenía el potencial de ser increíble.

-La chica solo será una concubina nominativamente. Además, dudo que ella quiera volver, le estarás haciendo un favor sacándola de allí. Los vampiros son unos pedazos de mierda tan racistas como la vieja facción de satanes y los miembros del clan Tepes siempre fueron bastante misóginos, así que puedes imaginar el tratamiento que recibía una mujer, bastarda, mitad humana. No es una sorpresa que haya intentado escapar.

Los Tepes sonaban bastante similares a la cabeza de los Bael. Era una pena que la huida de la niña hubiese fallado, pero esta vez no fue él quien jodió la situación, así que no tenía ningún motivo para sentirse culpable. Y a pesar de esto, algo dentro de sí estaba quemando. No era el llamado de su magia, ese calor era muy distinto al que sentía en estos momentos. Este extraño fuego no le era desconocido, varias veces había ardido dentro de él, podía recordarlo en su primera conversación con el león o en su enfrentamiento con el lucifer para dar un ejemplo. No sabía bien que era, pero ciertamente no le gustaba.

Tratando de alejar su cabeza de tal sensación, comenzó a reflexionar sobre el resto de las palabras de su maestro. Las implicaciones de esas lo hicieron apretar los dientes con indignación.

- Me acabas de decir que estabas en contra de la esclavitud maldito viejo ¿Cual mierda es la diferencia entre un esclavo y alguien que no tiene ninguna verdadera opción salvo hacer lo que digo? Es demasiado humillante para alguien como yo tener que recurrir a eso.

Un esclavo en todo salvo en nombre, tener a alguien así como parte de su nobiliario es lo mismo que admitir que fue demasiado patético como para ganar la lealtad de sus piezas por sus propios medios. Patético no es una palabra que deba ser pronunciada en la misma oración que Phenex.

- De ninguna manera dejaremos una maldita longinus con los vampiros. Y recuerda que ella elegirá entre si apoyarte en tu camino a la satanidad o simplemente venir con nosotros. Es cierto que eres tú quien tendrá la ventaja en todas las negociaciones, pero será ella quien decida si participar en tus Rating Games, ser tú amante o simplemente una invitada en la mansión. Este va a ser un contrato injusto, pero un contrato en donde ella podrá elegir. Incluso si se vuelve parte de nobiliario podrá seguir eligiendo, y eso es mucho más de lo que pueden presumir la mayoría de los demonios.

Esas son simplemente excusas. No, él mostrará a la murcielaga lo grandioso que era hasta el punto en que sea ella quien le pida hacerla parte de su nobiliario.

- Es obvio que ella se aceptará, soy demasiado genial como para que no lo haga, pero seré yo quien tenga la última palabra en todo esto. Si ella es verdaderamente digna de formar un contrato conmigo, será el mejor acuerdo que el mundo haya visto y lo firmará por voluntad propia, no importa que tanto me tome convencerla.


...

Las preparaciones duraron tres días y tres noches. Luego de una serie de discusiones se decidió que decidió que Riser sería escoltado por el gigante Anteo y por el olvidado rey dragón Tannin, quien era también la reina de Mephisto.

Algo exagerado a su parecer, después de todo estábamos hablando de un gigante cuya fuerza se decía que era cercana a la del mismísimo Heracles antes de su ascensión, y de un antiguo rey dragón, parte del top 10 de los Rating Games y del que se rumoreaba que la única razón por la que no estaba en el top 3 es porque se encontraba retirado, pero aún más impresionante que todo eso era que Mephisto guardaba cierto respeto por el dragón hasta de decir que merecía el título de rey mucho más que esas otras cinco lagartijas que lo ostentaban. Para colmo le dijeron que le hubiesen asignado más guardias si no fuera por el hecho de que los Tepes probablemente se negarían a recibir a una potencial fuerza armada de mayor nivel.

Cuando preguntó por qué simplemente no enviaban a la niña aquí, fue su madre la que le respondió:

´Bueno pichoncito, es para evitar que el cáliz sufra…un accidente o se pierda en el camino. Rumanía nunca fue el territorio más seguro después de todo.´

Es así como él y Anteo terminaron frente uno de los círculos de transporte de los Phenex.

- Tannin estará esperándolos del otro lado. Niñato, trata de no meterte en más problemas de los que puedas sobrevivir.

- Como si esos debiluchos pudiesen matarme.

Los vampiros eran reconocidos por su habilidad de infectar humanos y controlar ghouls, no por su poder como especie. A lo largo de toda la historia no había un solo registro de ellos hubiesen producido siquiera un solo individual que estuviese al nivel de los satanes. Existían una gran cantidad de mitos y leyendas de vampiros capaces de asesinar dioses, ¿Datos verificables? no, ni uno solo. Uno verdaderamente no debía esperar mucho de una especie que podría ser exterminada usando pan de ajo.

- Dice el pingüino que todavía no ha podido vencerme en un sparring.

Una helada mirada de su madre congeló al gigante de pelos negros quien todavía tenía sus instintos de auto preservación intactos. Independientemente de lo divertido que era ver a Anteo en aquel estado, Riser todavía algo que decir a su madre, a pesar de que era algo de lo que no quería hablar.

- Mamá… creo que, ya sabes, no es necesario – las palabras formaban nudos en su garganta y se rehusaban a salir, pero él no sería más débil que unas estúpidas palabras - No creo… no creo que llevar viales con lágrimas de fénix sea necesario, mi regeneración es impecable.

Vergonzoso, sentirse incomodo mencionando eso era vergonzoso. Era un genio controlando sus llamas y el aire, su cuerpo era estúpidamente fuerte para su edad, y no dudaba de que nadie en su generación, con la futura excepción del león, tuviera chance de vencerlo. Y a pesar de todo eso, unas meras tres palabras le molestaban. Ridículo.

Su madre tan solo le sonrió y acariciando su cabeza le dijo:

- Entiendo pajarito, pero no podemos decir lo mismo la niña del cáliz, ya hablamos de lo inseguras que son las rutas en Rumanía. Es simplemente una medida formal de seguridad.

- Pero…

- Sin peros Riser. Asegúrate de ser educado, no inicies ninguna pelea con los vampiros, y no olvides lavarte los dientes, incluso si pueden regenerarse, el mal aliento aún queda allí. Entiendo si debes…´Coquetear´ con la niña para mantener apariencias, pero unos simples cumplidos serán más que suficientes y solo con esa niña, no quiero que se te vuelva una costumbre. Si alguien te ofrece alguna clase de polvo o pastilla lo rechazas, siempre mantente cerca de Tannin o Anteo, no insultes a nadie, ponte unas pijamas antes de irte a dormir, no olvides usar algo de desodorante, no…

- De acuerdo, esto ya se puso ridículo- exclamó Mephisto mientras activaba el círculo mágico, cortando las palabras de su madre.

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Frente a los ojos del joven fénix se extendían un amplio campo de verde, montes de distintas alturas se elevaban formando así numerosos valles en los discurrían varios cuerpos de aguas, no sabía si se trataban de arroyos o ríos, solo sabía que el viento helado soplaba y les daba la bienvenida a estas tierras.

Pero entonces una sombra lo distrajo del paisaje. Se escuchó el sonido de alas agitarse y una figura de aproximadamente 2 metros se hizo presente frente a ellos. Su forma era la de un reptil bípedo humanoide, todo su cuerpo salvo su pecho estaba cuerpo por escamas purpuras bien pulidas, y de su cabeza crecían dos largos cuernos amarillos cuyo filo nadie se atrevería a poner en duda. El dragón habló con una poderosa voz.

-Mhh, ustedes deben ser Anteo y Riser Phenex.

-Saludos –el gigante no parecía muy impresionado.

-Es un honor conocerlo, rey dragón Tannin.

Solo un estúpido cuestionaría el poder del dragón, que aun estando semi-retirado, era considerado de los demonios más fuertes en la ultimate-class.

-Solo Tannin, dejé de ser un rey dragón hace ya un largo tiempo.

-¿Quién va a corregirme?- preguntó Riser de forma más agresiva de lo que había previsto.

- HAHAHAHAHAHA- una persona cuerda hubiera jurado que eso era un ataque sonoro y no una carcajada, lamentablemente no había ninguna presente – creo que puedo entender porque le agradas a Mephisto. Mi trabajo consiste en que tú y la Dhampira regresen en una sola pieza.

Debido a las múltiples barreras colocadas en los alrededores del territorio de los Tepes, era extremadamente difícil y muy mal visto teletransportarse directamente dentro del territorio, por lo que no quedaba otra alternativa más que caminar… podrían haber volado, pero eso hubiese significado perderse la oportunidad de apreciar de un paisaje por fuera del inframundo, y silenciosamente acordaron disfrutar de la caminata bajo el sol. Esto no era menos que curioso en vista de que la luz solar tenía afectos adversos en los demonios, el que la molestia disminuyera a medida de que uno fuera ganando poder no significaba que esta desapareciera, a pesar de esto los tres parecían recibir las radiaciones del astro con cierto goce. Riser no podía hablar por los otros dos, pero la cosa que más amaba del mundo humano aparte de su música, era sin duda el sol. La debilidad que le causaba quedaba olvidada tras ese brillo de la estrella que lo invitaba a acercarse, esa suave calidez que lo arropaba mientras le revelaba secretos que no comprendía.

El camino fue largo, y bastante más vivo de lo que el joven esperaba. El dragón y el gigante conversaban sobre estilos y filosofías de peleas, y sobre un posible sparring entre los dos. En cierto punto Riser se unió a la conversación y lanzó varias preguntas que el antiguo rey estuvo feliz de responder.

Aunque después de un rato las conversaciones empezaron a tornarse un tanto extrañas.

-…Y es por eso que durante el sexo, uno de los dragones usualmente termina siendo noqueado y el otro termina tomando la posición superior.

- Oh, eso se parece al sexo entre gigantes, solo que con menos llaves y más cosas rotas.

- Admito que suena como algo bastante interesante, y creo que puedo ver porque el tamaño de los cuernos es importante, pero sigo sin entender porque la cantidad y viscosidad del veneno que uno pueda producir es atractivo para las hembras.

- Tampoco estoy del todo seguro, no es como si ellas se lo traguen. Y en respuesta a tu pregunta sobre nuestras escamas….

Estas conversaciones ayudaron a que el tiempo, y cuando el sol se ocultó habían llegado frente a la barrera del castillo de los Tepes, allí fueron recibidos por una pequeña embajada de vampiros, sus rostros mostraban que no eran bienvenido, pero ¿A quién podría importarles las opiniones de esos debiluchos con desilusiones de grandeza?

Porque solo la palabra desilusión explicaba por qué casi todas las construcciones seguían el modelo de arquitectura gótico a pesar de que las profundas implicaciones religiosas del mismo, implicaciones que eran literalmente dañinas para ellos. Todo lo que un exorcista necesitaba para armar una iglesia era colocar una cruz y un altar dentro de cualquier edificio.

Por suerte para su salud mental, no tardaron mucho en arribar al castillo en el centro de la ciudad, una construcción que si bien palidecía ante lo que uno hallaba resultaba imponente para su tamaño, más aun si uno tomaba en cuenta la cantidad de pasillos ocultos y mazmorras subterráneas que debía tener. Las vampiros siempre habían amado los sus mazmorras, y pasajes subterráneos, o dormir en ataúdes. Eso ultimo era una costumbre entre los vampiros en Europa, incluso sus primos en América, Asia o África lo encontraban ridículo, después de todo había poca diferencia entre eso y cavar tu propia tumba.

Se estaba distrayendo demasiado, lo importaba en eso momento era conocer a su futura seguidora y largarse de aquí. Riser estaba ansioso por conocerla, se preguntaba si se parecería un poco al león en vista de que los padres de ambos eran basura, o sobre que tan fuerte sería, después de todo una longinus, incluso una con funciones de soporte, era un arma temida por los demonios. De cualquier forma, su intento de escape demostraba que tenía los huevos…los ovarios bien puestos.

En la entrada del castillo fueron recibidos por el rey de Tepes, quien a veces olvidaba que gobernaba unas cuantas montañas en una tierra fría y no el mundo, su apariencia era la del el típico estereotipo de vampiro que aparecía en las películas, con su piel pálida, ojos rojos, cabello negro y traje negro. A su derecha estaban parados sus dos hijos cuyo aspecto era solo una versión más joven que la del rey.

- Sean bienvenidos a mi morada - dijo la escuálida criatura con la condescendencia de la que solo un vampiro era capaz. Era una frase tan estereotípica que casi la confundió con un intento del vampiro de hacer un chiste.

Se intercambiaron saludos educados y otras tediosas cortesías que casi hicieron dormir al joven, cosas que nadie escuchar ni leer, pero que formaban parte integral de la vida de las altas esferas.

- Esta es mi amada hija Valerie. Como padre me duele ver a progenie abandonar el nido pero como rey se...

Las palabras del rey de los vampiros fueron ignoradas por el joven en favor de finalmente posar su mirar en la niña que estaba esperando conocer, la chica del cáliz, aquella que se volvería una figura legendaria en el inframundo junto a él y el resto de su nobiliario.

Quería verla, quería hablarle, quería tener un sparring y mostrar a todos lo increíble que eran aquellos que luchaban a su lado. Y cuando finalmente la vio aparecer de entre sus hermanos se sintió…. No estaba seguro sobre que estaba esperando, pero ciertamente no era esto, no esperaba quedarse paralizado al verla.

La pequeña niña le llegaba a la altura del hombro, siendo solo un poco más alta que Ravel a pesar de que debía tener una edad similar a la suya. Su figura era fina y delicada, su piel era porcelana, más blanca que el vestido de novia en el día de su boda; su cabellera era larga llegando hasta sus caderas, su color era rubio como el suyo, pero si el cabello del fénix era el oro del sol, el de la niña era la luz de luna que iluminaba en el cielo de la noche; sus ojos eran rojos, pero a diferencia de los del rey de Tepes, estos no eran el carmesí de la sangre, sino un rojo algo más pálido, casi fantasmagórico; y su vestido de color bermellón, color que probablemente eligieron para complacerlo, su tono cálido y vivo contrastaba con la naturaleza de la damphira.

Una emoción afloró en el pecho del muchacho al ver a la chica, una emoción de la prontamente se sentiría avergonzado...inquietud. La muchacha era por toda regla hermosa, tendría que estar ciego para negarlo, pero cuanto más veía, más crecía ese sentimiento en su pecho. Algo dolía, y no entendía el porqué.

¨Es una muñeca¨

Con su blanca piel de porcelana, sus miembros finos, sus atrapantes ojos de rojo fantasmagórico, su fino vestido y sus cabellos cual la luna. Tan hermosa como una muñeca, tan frágil como una. ¿Se rompería si la tocara?

Aun con el cáliz que revelaba los principios de la vida a su usuario, ella parecía tan muerta. Con su piel blanca como un cadáver, sus miembros delgados, el vestido que habían elegido para ella, sus cabellos casi blancos y sus ojos, algo con esos ojos, un misterio que lo hacía sentir incómodo.

Una palmada en su espalda lo regresó a la realidad y pudo notar que los Tepes los habían dejado solos. Había perdido su oportunidad de hablar con esa niña, apenas y recordaba algo sobre una cena cerca de las 4 de la noches, que era la hora de la cena para los vampiros, pero el resto de las imágenes que se venían a la mente eran los de la niña muerta, la niña damphira, la niña del cáliz, la niña. No fue hasta que ingresaron a sus habitaciones designadas que empezaron a hablar.

- Hace mucho que no conocía a alguien tan arrogante como ese vampiro - decía Tannin mientras trataba de acomodarse en una cama que resultaba demasiado pequeña para sus alas - Y soy un dragón viviendo en una montaña llena de dragones.

- Los quince minutos que pasó hablando sobre su árbol genealógico fueron el infierno - el gigante antes de voltear a mirar al joven - Ey pingüino, dinos qué pasó, estuviste extrañamente callado durante el balbuceo del murciélago.

Riser volvió a pensar en la niña y esa opresión volvió a su pecho. No le gustaba aquel dolor desconocido. El dolor era horrible en todas sus formas.

¨ ¿Es amor?¨

No, no lo era. Lo que crecía en su pecho no era fuego ni huracán, la chica lucía demasiado frágil para prender nada en él. Y aunque lo fuera no importaría, él había venido aquí en busca de su primer aliado, nada más y nada menos. Y ese dolor seguía allí.

- Es esa chica, hay algo en ella que no puedo ubicar. Desde su postura hasta su mirada, hay algo en ella.

No esperaba que lo entendiesen cuando ni él mismo se entendía, por lo que fue sorpresivo ver a al dragón asentir con un aire de entendimiento y al gigante caer en una meditación por unos segundos.

- Felicidades, te daría algunos consejos para el apareamiento, pero no estoy segura que el cuerpo de la dhampira soporte nuestra forma de hacer las cosas.

No, eso no era lo que el niño...

- La niña es todavía un poco joven y la maternidad sería peligrosa para su salud. Esto no sería un problema para la mayoría de los demonios, pero teniendo en cuenta lo fértiles que parecen ser los Phenex, te recomiendo que uses protección durante los primeros años.

Admitía que era su culpa por haber seleccionado pobremente sus palabras. No con gusto, pero lo admitía.

- Me refiero a lo frágil e inexpresiva que era. No creo… que pueda ser parte de mi nobiliario.

Esto solo era una verdad a medias, era verdad que la chica no era un tanto flacucha, pero el motivo de sus palabras fue escapar de la niña, si verla le dolía no quería hacerlo.

- Meh, lo frágil se puede solucionar con algo de entrenamiento. Siempre he querido entrenar a una amazona y creo que será una buena compañera de entrenamiento para ti.

- No es mi lugar opinar sobre tu nobiliario, pero como un guerrero dragón puedo decirte que el valor de una persona solo se hace evidente cuando esta enfrenta a la adversidad. Habla un poco con ella sobre sus luchas antes subestimarla, mi intuición me dice se convertirá en un valioso aliado.

Cuando hablaba de enfrentar la adversidad ¿Se refería a él o la niña? Qué ridiculez, la mera idea de un fénix temiendo o retrocediendo ante la adversidad era ridícula. Esa lagartija estaba delirando. Y en su delirio lo había acusado de cobarde. Ese delirio de seguro era contagioso, eso explicaría porque siquiera pensó que una criatura tan pequeña podría lastimar a alguien tan increíble como él.

La decisión ya estaba tomada, la próxima vez que la viera tendrían una conversación y sería la mejor conversación que la niña hubiese tenido en su vida.

-Por supuesto que hablaré con ella durante la cena, mi palabra será vida presentada a la no muerta, mi fuego, que es mi sangre, bailará al ritmo que marque nuestra conversación.

Una tensión que él niño no había notado antes desapareció de la habitación, y sus dos compañeros se miraron el uno al otro con una expresión más relajada.

- Si no mal recuerdo, la sangre cargada con un poco de poder demoníaco, aparte de nutritiva, puede servir de afrodisíaco para los vampiros y teniendo en cuenta que puedes regenerar tu sangre, no creo que vayan a tener problemas en la cama.

- Con que a eso se referían con que la cantidad y la viscosidad del líquido importaban.- exclamó Tannin impactado por la revelación.

Riser los miró con una callada exasperación y decidió que solo quedaba una cosa para hacer en casos como este.

- Alabado sea Dios en las alturas.

.


La cena comenzó puntualmente en el horario previsto. Cuatro largas mesas cubrían el salón, cada una de ellas ubicadas a distintas alturas, siendo las más altas exclusivas para el rey de Tepes, sus hijos y algunos de sus más cercanos confidentes.

El rey de los vampiros había tenido el descaro de colocar a Riser y a su propia hija en el segundo nivel, y aun peor, se había atrevido a colocar a un antiguo rey dragón y al legendario gigante en la mesa más baja, no que esto parecía molestarlos mientras devoraban todo lo que tenían frente a ellos, pero ese no era el punto.

Ignorando la inmadurez del vampiro, el joven fénix había podido notar dos cosas: la primera fue que la dhampira era la única mujer presente en la cena; la segunda era que mientras todos le habían lanzado una hojeada de vez en cuando luego de que el rey de Tepes lo presentara, nadie se molestó en regalar una mirada a la niña que estaba sentada a su lado. No, era más correcto decir que los presentes se esforzaban en hacer de cuenta que ella no estaba allí. Riser estaba seguro de que este no hubiera sido el caso si supiesen de la longinus de la niña, y se reía para sus adentros pensando en los insultos que le lanzarían cuando lo descubrieran. El que el hermano de la niña lo estuviese mirando con furia solo lo hacía reír aún más.

Otra vez se estaba escapando. Habían pasado ya treinta minutos y aún no inició una conversación. Cada vez que miraba los ojos inexpresivos de la niña sentía una punzada en su pecho y deseaba escapar del castillo. No tenía nada de sentido, era mucho más fuerte e increíble que la niña, pero aun así no se atrevía a dirigirle la palabra. Que temor tan estúpido, no era si aquellos ojos le hayan atraves...

Una epifanía ocurrió.

¨No, eso es imposible¨ trató de convencerse el niño. La idea era impensable, atroz y ridícula.

¨Pero tiene sentido¨ y odiaba que tuviese tanto sentido, y por primera vez en su vida temió tener razón. Mientras más pensaba, más iban encajando las piezas.

- Dulce Valerie - de la forma más suave cuanto su voz permitía pronunció por primera vez el nombre de la niña y pensó que quedaría bien en una canción.

La niña no reaccionó a sus palabras y esto solo confirmaba sus sospechas aún más. En estos momentos hubiese preferido que fuese amor, esa hubiera sido una explicación mucho menos horrible para el dolor en su pecho.

- Valerie - repitió acercándose a su oído causando que la chica se volteara.

Sus caras se encontraban muy cerca pudiendo sentir la respiración del otro en su piel, mas todo lo que mostraban sus rostros eran miedo en el caso de Riser e inexpresión en la niña.

- ¿Si?, señor Riser.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que acababa de escuchar la voz de la niña por primera vez. Era una melodía dulce y aguda, y por unos momentos se lamentó que las primeras palabras que la escuchó decir hayan sido pronunciadas sin ninguna clase de emoción aparente . El joven tenía miedo de continuar, pero por debía hacerlo, era su responsabilidad estar seguro.

- Valerie, ¿De qué color son mis ojos?

La pregunta había paralizado a la niña y confirmado sus temores.

¨Ella no lo sabe¨

Esos ojos de rojo pálido que parecían haber visto a la muerte a la cara, jamás se habían posado en su rostro.

- ¿De qué color son los del dragón o los del gigante?

Más silencio. La chica jamás los había mirado a ninguno de ellos y sus compañeros lo sabían, era por eso que se relajaron cuando les dijo que hablaría con ella. Riser no dijo nada más y con la mayor delicadeza de la que era capaz levantó el rostro de la niña a la altura del suyo. Por primera vez esos ojos desenfocados se centraron en los suyo y por primera vez el fénix pudo ver una emoción en la mirada de la niña. Era temor.

¨Me tiene miedo¨

El joven Phenex no dijo más y desvió su mirada hacia su comida, un gran plato de sopa de arroz y carne picada. Estaba helado y la carne se encontraba un tanto cruda, era fácil notar que estaba pensado para los gustos de los vampiros. No estaba de humor para eso por lo que sutilmente activo sus poderes demoníacos y comenzó a calentar su plato hasta el punto que comenzó a humear. Esto se ganó una mirada atenta de la niña...una mirada a su plato.

Maldiciendo interiormente, tomó el plato de la niña y lo calentó de la misma manera que lo había hecho hace unos momentos.

- Gracias.- dijo suavemente la niña antes de empezar a comer con una voracidad que dejaría en vergüenza a cualquier dragón o gigante.

¨Esto sabe horrible¨ pensó Riser mientras exterminaba el contenido de su plato tratando de no pensar en la niña.


Omake:

Mansión Phenex, un día antes de la partida a Rumanía:

- Es estúpido y no tiene sentido. Tonto, tonto, tonto.

Desde que había leído el libro reglamentario de las piezas diabólicas, el humor de la pequeña Ravel había resultado un tanto…difícil de calmar.

- ¿A qué te refieres? – preguntó Riser ya sabiendo la respuesta mientras le pasaba a su hermanita una taza de té de hierbas.

- Las piezas diabólicas, sus reglas son estúpidas. Especialmente los peones, son muy tontos. Supuestamente pueden transformarse en otras piezas en territorio enemigo, pero ¿Qué cuenta como territorio enemigo? No hay ningún manual explicando eso, por lo que fuera de los Rating Games es algo completamente subjetivo y hace que cualquier estrategia defensiva pierda significado, porque ¿Quién necesita defensa cuando puedes tener un total de 9 reinas destruyendo a tu enemigo? Y peor, parece que nadie aprovecha la regla de que los peones pueden transformarse con el permiso del rey, incluso si está limitado a un solo peón a la vez, se me ocurren cientos de maneras de abusar ese sistema. ¿En que estaban pensando cuando crearon estas cosas?

Por suerte, la niña tomó una pausa para beber su té. Tristemente no parecía que se estuviera relajando.

- No es tan malo Ravel. Hay varios deportes en el mundo con reglas peores que estas. – por calmada que pareciese su voz, interiormente se encontraba rogando para que su hermanita se tranquilizara.

- Nombra uno.- su tono dejó bien en claro la amenaza.

- ¿Has escuchado alguna vez sobre el quidditch?

- Ese es un juego ficticio.

- No, es real. Lo leí en un libro de historia de la magia en Europa.

Su hermanita lo miró con incredulidad, pero al menos le otorgó la oportunidad para que defendiera sus palabras.

- Todo comenzó una tarde en el Londres de 1881 cuando dos magos borrachos encontraron en par de escobas en un baño público, que curiosamente ahora funciona como un bar…

Después de haber sobrevivido a la mayoría de mis finales, he sido capaz de traer un nuevo capítulo. Fue una experiencia bastante curiosa el haber tenido que hacer exámenes en cinco lenguas distintas a pesar de no estar estudiando traductorado.

Con respecto al capítulo: este fue el capítulo que más he reescrito hasta la fecha, para dar un ejemplo, en un principio iba a resultar mucho más largo, llegando a las 18k palabras, pero esa vocecilla conocida como sentido común me advirtió que terminar de escribir, editar y corregir eso llevaría una cantidad de tiempo con el que no cuento por el momento, por lo que he decido dividirlo en partes.

Con respecto a las edades de los personajes y a las líneas de tiempo, la NL nunca las aclara por lo que no voy a complicarme demasiado con eso, mientras favorezca a la trama y no contradiga demasiado al canon estará bien para mí.

Esto tiene vampiros así que considerémoslo una actualización para celebrar el Halloween (cosa que no hacemos en mi país…o en la mayor parte de mi continente ahora que lo pienso). Hay un par de cosas con las que no estoy verdaderamente conforme, pero al menos me divertí describiendo la apariencia de Valerie (describir ofrece una gran cantidad de libertad creativa, es como escribir poesía pero sin tener que preocuparse por el verso o la métrica, poesía para perezosos supongo.).

Y finalmente, lo de la banda de rock iba a ser una especie de chiste. Probablemente algunos de los miembros del nobiliario de Riser sean ¨influenciados¨ por él y tomen como hobby tocar un instrumento, pero no necesariamente. No será un punto verdaderamente importante en la historia, pero meh, probablemente ocurra.