Capítulo VII: Un contrato en una noche de luna.
...
- Ustedes lo sabían.
No era una pregunta ni una acusación, era simplemente poner por explicito algo que ya todos sabían.
- Si te refieres a la niña, sí. Era un tanto obvio que estaba asustada hasta de su propia sombra, me sorprende que no te hayas dado cuenta. - respondió el dragón casualmente como si le hubieran dicho algo sobre el clima.
- ¿Asustada? La niña nos teme. ME TEME.
Lo peor de todo era que Riser ya lo sabía. Era por eso que su pecho le dolía cuando miraba a la niña, era por eso que temía estar cerca de él. Pero no era algo que quería aceptar.
Él era el genio de la familia Phenex, el huevo de oro de su generación, se suponía que debía ser admirado , no esto. Y entre todas las personas que podrían haberle temido, la primera fue una persona que sería parte de su nobiliario. Y ella era la usuaria de una longinus, uno de los apodados asesinos de dioses. Y aún así era tan débil.
Debía haber un error. Alguien que iba a ser su compañera no podía ser tan débil, ella no podía temerle él.
- No es para tanto niño. Si estás preocupado, hazla tuya ahora y no dejes que nadie se atreva a tocarla, de esa forma la niña no tendrá ningún motivo para tener miedo.
Los dragones, por naturaleza, separaban el mundo en dos partes, su propiedad y sus enemigos. Todo aquello que no entraba en un grupo pertenecía al otro. Esta visión del mundo estaba libre de toda malicia o arrogancia (esto último resultaba difícil de creer debido a lo orgullosos que eran estas criaturas por regla general, pero no menos cierto), de la misma manera en que un todos los seres vivos consideraban una reacción natural el evitar el dolor, el odiar todo lo que no poseían y desear poseerlo todo era algo innato en los dragones.
Para estas criaturas, toda relación que no fuera una de odio, era una variante de la de poseedor y el objeto poseído. Intentar explicarles una relación de igualdad era una pérdida de tiempo pues no estaban genéticamente predispuestos para tales conceptos.
Los padres eran dueños de su hijo hasta que estos los superaran, entonces la relación simplemente se invertía. Siempre había una dominante y un sometido. Es fácil pensar que este tipo de dinámicas terminaría en situaciones de tiranía y esclavitud, y aunque no era imposible, la naturaleza orgullosa de los dragones hacía de esas situaciones algo raro. Un dragón estaba convencido de que era su responsabilidad cuidar sus posesiones y protegerlas de peligros externos.
Tannin era un primo ejemplo de cómo este comportamiento podía dar resultados tan honorables como positivos. El antiguo rey dragón había aceptado volverse ¨propiedad¨ de Mephisto a cambio de obtener recursos que le permitían proteger a su gente, a quienes él consideraba su propiedad. Según lo que le contado su maestro, los dragones odiaban la idea de ser propiedad de alguien más débil que ellos, y era por eso que ahora Tannin consideraba a Mephisto como parte de au tesoro y por tanto se sentía parcialmente responsable por la seguridad del anciano y no tenía problemas en hacerle un par de favores de vez en cuando, después de todo, cualquier tesoro necesitaba un poco de mantenimiento cada tanto.
Era por esta lógica que Riser no podía culpar a Tannin por sus palabras, todo eso sonaba lógico en la cabeza del lagarto. El dragón solo estaba tratando de animarlo, pero sus palabras solo lo enfurecieron todavía más. La idea de tener que proteger continuamente a cualquier compañera suya era simplemente ridícula en su cabeza, él no necesitaba una compañera, más aún una usuaria de longinus, que no pudiese pararse con sus propias piernas.
Unas piernas tan finas y frágiles. Un cuerpo demasiado pequeño como que para soportar su propio peso. Unos ojos temerosos, con miedo a su propia sombra.
¨Pero no es su culpa, fueron los vampiros quienes le dieron una razón para tener miedo, fue su familia quien desobedeció las leyes naturales del mundo y se comportaron como pedazos de mierda. Fueron ellos, no ella. Fueron…NO¨
Se rehusaba a justificar cualquier forma de debilidad. La niña era débil y cobarde, y no importa qué clase de excusa utilizara, esa verdad no dejaba de ser menos cierta.
El dragón pareció haber tomado su silencio como su forma de aceptar su consejo y se dirigió a su cama a intentar descansar.
- Toma - dijo repentinamente el gigante mientras le lanzaba un trozo de papel.
- ¿Qué es esto? – preguntó el joven mientras empezaba a inspeccionar el papel.
- Un mapa hacia la habitación de la niña. Es de día y la mayoría de los vampiros están durmiendo, de todas formas ve por los pasadizos resaltados en rojo para que no te vean.
En el mapa estaban prolijamente trazados los distintos pisos del castillo junto a todos los pasillos subterráneos que deberían de haber sido un secreto. Un talento que verdaderamente no esperaba de un gigante que se la pasaba comiendo y entrenando.
- ¿Cómo?
También quería preguntar ´ ¿Por qué?´, pero esa no era la pregunta correcta, no ahora cuando ya conocía la respuesta. Él todavía tenía que hablar con la niña.
- Hijo de Gaia y este castillo está hecho de piedras y roca - respondió relajadamente - Y si pasas por las cocinas tráeme un poco de carne y algo de fruta.
Uno pensaría que un pasadizo secreto debería de ser un pasillo oscuro, y con moho creciendo en las paredes debido a la humedad y una que otra rata para que colabore con la ambientación.
Esto pasillo, por el otro lado, estaba iluminado con una cantidad ridícula de luz natural a pesar de no haber una sola ventana. Las paredes estaban cubiertas de un vidrio polvoriento, prestándole más atención pudo ver que se parecía mucho a las ventanas de una catedral, con varios dibujos en ellas. Por Satán, lo único que lo hacía parecer algo secreto era el frío (cosa que era simplemente resultado del clima de la región) y las telarañas.
Afortunadamente para su salud mental, no tardó mucho en llegar ante la entrada secreta. Lentamente, como si temería que esta lo quemara vivo, llevó su mano a la pared y luego de tomar un poco de aire empujó la falsa pared finalmente entrando a la habitación.
El cuarto estaba en mazmorras tan alejado de las demás habitaciones del castillo como era físicamente posible, no era un lugar donde una criatura de sangre caliente pudiese encontrar acogedora, y dudaba que siquiera un vampiro de pura sangre encontrara a este un ambiente agradable. Incluso el corredor lleno de telarañas estaba en mejores condiciones que este lugar, este lugar era demasiado frío y sucio como para ser habitado.
Y la vio sentada en su cama todavía sin percatarse de su presencia…si uno podía llamar cama a un colchón en el piso sin siquiera sabanas, lo único que la guardaba del frío usando una vieja camisola que dejaba ver su huesuda figura. Y por lo visto esto era insuficiente pues allí estaba temblando de frío una niña demasiado pequeña para su edad, demasiado frágil para ser capaz de luchar. Una criatura que solo podía ser llamada débil.
La niña era demasiado patética, demasiado frágil, demasiado débil. No le gustaba ver esto, la maestra de una longinus no debería mostrarse nunca tan débil. Ellos eran asesinos de dioses, no unos fracasados. No deberían estar en una habitación tiritando a causa del clima, ni ser tan estúpidamente flacos.
No esperaba que fuesen tan increíbles como él o el león, pero esperaba algo más que este estado. No era bonito de ver.
Un fuego ardió nuevamente dentro de él, pero se negó a responder a su llamado. No sabía qué clase de calor era ese, pero definitivamente no era el que necesitaba en este momento.
Con su voz llamó en silencio a otra flama y ordenó al mundo que la oyera. Una cálida corriente de aire sopló la habitación como si de un suave beso de primavera se tratase.
Fue entonces cuando la niña notó su presencia, sus ojos de rojo pálido mostraron primeramente gran sorpresa, antes de pasar a ser miedo, causando una puntada más en el corazón de Riser.
- Señor Riser - la niña se inclinó al saludarlo, pero el joven fénix sospechaba que esto era para no mirarlo a los hijos.
Él era increíble, debía mostrar su majestuosidad y hablar con confianza.
- Hija de la luna, quiero hablar contigo.
.
El demonio de rojo estaba en su habitación y era extremadamente importante que ella no lo ofendiera. Su padre había sido bastante insistente en lo importante que era el muchacho estuviese satisfecho con su…acuerdo. Y ella como un idiota no se percató de que estaba allí mismo hasta que este le habló.
Fueron palabras del joven las que revelaron su presencia e hicieron que la niña levantara la vista y lo mirara con cierta confusión. Su figura, alta para su edad(o tal vez no, ella en realidad no tenía con quien compararlo), sus cabellos amarillos y ojos azules revelaban que no era de estos lugares. No sería muy extraño que cometiera una confusión.
- Hija de Abel - lo corrigió con la mayor educación posible, en verdad no deseaba hacerlo enojar.
- Mhhh, repite eso.
No debió haberlo corregido. Lo hizo sin pensar y ahora estaba enojado. Esto no iba a terminar bien, pero el joven rubio le ordenó repetirse.
- Hija de Abel, ese es el título dado a las damphiras en estas tierras.
El demonio la miró como si hubiera dicho algo estúpido, lo cual no era muy agradable que digamos, pero era preferible a una mirada furiosa.
- Pfff, jajajajajajaja . Perdona, pero ¿creen que son descendientes de Caín?
Esa no fue la reacción que la niña esperaba, pero ciertamente era mejor que estar a merced de la cólera de alguien. Ahora solo tenía que responder de la forma más correcta posible.
- Todos los vampiros descienden de él, a quien el dios de la biblia marcó como castigo por haber matado a su propio hermano menor Abel. Fue el progenitor de toda nuestra raza y lo más cercano que los vampiros tenemos a algo sagrado.
Esto era conocimiento común entre todos los vampiros. Incluso una mujer y una bastarda como ella lo sabía. Era sorpresivo que él no lo supiera, pero tal vez simplemente no le interesara. Su hermano le había advertido que los demonios, especialmente los Phenex, eran extremadamente orgullosos y no les importaba nada que no fueron ellos mismos. Parte de ella pensaba que sonaban bastante parecidos a los vampiros, pero no era tan idiota como para compartir tales pensamientos con nadie.
- En realidad, varios estudios han localizado el origen de los vampiros en África, la hipótesis más aceptada por los investigadores es que la especie fue producto de un ritual de magia negra que salió muy bien o muy mal. La única razón por la que tienen una debilidad por elementos cristianos fue porque ustedes se aliaron con nosotros los demonios en una de las principales batallas contra el cielo, y el de arriba no se lo tomó muy bien que digamos.-compartió el demonio con una sonrisa.
- Oh – Fue su respuesta, con un tono algo decepcionado.
Parte de ella quería reírse como lo hizo el chico, después de todo uno de los slogans despectivos más usados por su raza estaba basado en una mentira. Tuvo que morder sus labios para no sonreír ante la idea de sus ancestros inventando una historia para no sentirse tan mal después de haber hecho enojar al gran D.
- Lo siguiente que me vas a decir es que creen que Drácula era un vampiro real y no un personaje ficticio de un libro. Es cierto que estaba basada en alguien real, pero te aseguro que Vladimir Tepes, el famoso empalador, era 100% humano.
Eso…no era su culpa, todos los vampiros creían eso, toda su familia decía con orgullo que el empalador formaba parte de su linaje. La joven no pudo evitar sonrojarse.
- Además, hija de la luna te queda mucho mejor, combina con el rubio pálido de tus cabellos, un claro de luz de luna.
Valerie no sabía lo que era un claro de luz de luna, pero estaba segura de que le gustaría ver uno alguna noche, y el nombre era sin dudas bonito.
¿Sería Gasper un hijo de la luna? Si lo fuera, significaba que eran prácticamente hermanos, un pensamiento que hizo feliz a la niña. Pero no podía sonreír, no delante del chico. Incluso si parecía tener intenciones de lastimarla aún no debía deshacerse de su cautela.
- Dulce hija de la luna, ¿quién soy?- preguntó el joven con una voz solemne.
- Riser Phenex, tercer hijo del adinerado clan Phenex del inframundo. A modo de cerrar, fue decidido por el Rey Tepes que me volviera tu concubina y parte de tu numeroso harem. - Contestó ella de forma mecánica.
Al parecer esto no fue una buena respuesta, pues el joven empezó a masajearse las sienes y a murmurar algunas palabras que ella no conocía pero que podía intuir que eran maldiciones. Era un poco cómico si tenía que ser honesta.
- Primero, no tengo un harem ni pienso tenerlo, está prohibido para los satanes tener uno y como obviamente seré en el mejor satán de historia, no tiene punto que siquiera se me cruce por la cabeza. Segundo, no eres mi concubina, tienes una linda apariencia y todo eso, pero eres demasiado… - el chico se detuvo unos momentos para observarla detenidamente – pequeña y tímida para mis gustos, y además ya tengo una prometida con una excelente apariencia y una ligeramente decen… una personalidad.
Las palabras del demonio la relajaron un poco, ella no estaba preparada para afrontar la vida de una concubina, especialmente ESA parte. Por el otro lado, no pudo evitar sentirse ligeramente ofendida, su apariencia fue literalmente la única razón por la que su padre le permitió vivir en el castillo y su personalidad era buena, Gasper se lo había asegurado muchas veces.
Pero si el demonio no la quería a ella, eso significaba que…
- Entonceees, ¿Por qué? – preguntó intentando simular ignorancia.
- Sé sobre el cáliz - y la niña sintió miedo.
Por alguna razón fue el demonio quien apartó su mirada, lucía lastimado. Se preguntó si tenía alguna herida o algo por el estilo.
– Sé que lo despertarte en tu intento de huida que protagonizaste con un amigo; sé que tu hermano lo sabe y trata de mantenerlo un secreto de tu pad…del rey de Tepes; lo que no sé es por qué aceptas todo eso, creo que tengo una idea, pero necesito escucharlo de tu boca.
No fue una orden. Si no fue una orden no necesitaba responder, era posible que eso enfurezca un poco al demonio, pero no podía responder.
- Discúlpame, a decir verdad mentí cuando dije que no sabía la respuesta. Yo…necesito escucharlo.
Por supuesto que el demonio lo sabía. No había caso en tratar de esconder algo que él ya sabía.
- Gasper - susurró la niña – su nombre es Gasper y es un damphiro como yo. Tengo que salvar a Gasper.
Sus palabras fueron recibidas con un celo fruncido. Eso no era justo, ella solo había contestado tal y como se lo pidieron a pesar de que hubiera preferido no decir nada.
- Y crees que yo no te permitiría salvarlo.
El creciente enojo en la voz de demonio significaba que sería castigada de nuevo.
- Marius me dijo que los demonios no me permitirían hacer uso del cáliz, una herramienta del dios de la biblia, y que debía mantenerlo un secreto.
- No entiendo cómo puedes creer una sola palabra de esa rata voladora que no protege a su sangre, su familia. Además, cualquier demonio estaría desesperado por apoderarse del cáliz y hacer su sirviente, te harían usarlo todo el tiempo.
¿Familia? Sí, Marius era un miembro de su familia, y desde que descubrió que tenía el cáliz dentro se volvió el único que le hablaba. No eran cercanos, y de ser honesta no estaba segura que quisiera que se volvieran cercanos. El concepto de relaciones de sangre siempre le pareció extraño, como una damphira la sangre era comida y poco más, un líquido rojo ningún valor sentimental. Y para comprobar esta teoría estaba Gasper, la única persona cercana a ella, el damphiro no tenía una sola de común con ella y sin embargo el chico era algo más valioso para Valerie que su familia.
Le costaba entender el desprecio en las palabras del demonio, ella y su familia eran extraños, y nadie hacia nada por extraños sin una razón. Marius hablaba con ella porque quería ser rey y a cambio él la ayudaría a reunirse con Gasper.
Pronto su mente se dirigió a la segunda parte de las palabras del demonio. Si podía usar el cáliz que aún podría usarlo para salvar a Gasper y reunirse nuevamente con él.
- Pero es cierto que no te permitiré usarlo mucho, y absolutamente no sin supervisión.
Sus ojos se abrieron en sorpresa. ¿Estaba manipulándola? Le acababa de decir que toda su especie estaría encantada de permitirle usar el cáliz y ahora simplemente le prohibía usarlo. Ella lo necesitaba, y lo necesitaba mucho. Sin el cáliz, Gasper seguiría muerto. Sin el Sefirot ella…se quedaría sola.
No, cualquier cosa era mejor que eso.
- Lo necesito, necesito salvar a Gasper. Por favor haré cualquier cosa, seré tu sirvienta, luchare por ti, calentare tu cama, solo déjame usar el cáliz para salvar a Gasper.
No le importaba si su tono era desesperado. Si tenía suerte el demonio sentiría algo de pena por ella y él había admitido que era bella incluso si no era su tipo, así que tal vez podría convencerlo con eso.
Pero el rostro del joven se mantuvo igual de solemne cuando se acercó a ella y la sostuvo de los hombros. Incluso si la sostenía suavemente, podía sentir las pesadas manos sosteniendo sus clavículas para no dejarla ir. Sus ojos la miraban firmemente como si fuese la única cosa en el mundo, ese azul parecía ser capaz de quemarla, como a un vampiro normal bajo la luz del sol.
- Vas a morir – las palabras del demonio no fueron una amenaza.
¨ ¿Y eso qué importa?¨ Fue la pregunta que no se atrevió a pronunciar en voz alta. Pero el joven malentendió su silencio y creyó que ella no lo entendía.
- No necesito ser un genio para saber que estas abusando del cáliz y puedo asegurarte que esa triste excusa de hermano tuyo también está al tanto de los efectos del uso prolongado de esa longinus. ¿Empezaste a escucharlos?
Incluso sin que el demonio lo aclarara, ella sabía que se estaba refiriendo a las voces de los muertos. Cada día ella podía oírlos en sus sueños, murmuraciones de fantasmas que querían ser escuchados por alguien. Voces que se burlaban de ellas, le daban consejos, contaban secretos o lloraban por ella, voces que nadie salvo ella podía o debía jamás escuchar. Si ese era el precio para salvar a Gasper, lo pagaría. Y con tanto coraje como pudo reunir asintió en respuesta.
El demonio de ojos azules le sonrió un poco antes de desviar su mirada de nuevo y otra vez parecía adolorido a pesar de no tener ninguna herida aparente..
¨Tal vez si ofrezco sanarlo me dejará practicar con el cáliz¨
- ¿En verdad crees que está muerto?
Lo estaba, y ella que usar el Sefirot para devolverlo a la vida.
- Marius me dijo que Gasper…
- ¿Escuchaste su voz entre las murmuraciones? – preguntó el joven con una voz suave.
Eso no significaba nada, las decenas y a veces cientos de voces hablaban al mismo tiempo y era muy difícil distinguirlas. Una vez que domine su poder podría rescatar a su amigo desde las voces.
- Si ustedes eran tan cercanos como diez, entonces deberías de haber sida capaz de escucharlo.
Eso no podía ser verdad. No quería fuese verdad y ese deseo, hasta entonces callado, la lleno de culpa.
- Gasper está vivo. – dijo la niña con un tono desolado.
Ella no sabía dónde estaba, y sus poderes no la ayudarían a encontrarlo.
- Sabes, todavía no tengo un jodida idea de quién es Gasper – el demonio dijo con una pequeña sonrisa en sus labios en un intento para animarla. La misma clase de expresión que ella había usado tantas veces con su amigo en el pasado.
- Gasper - susurró la niña – su nombre es Gasper y es un damphiro como yo. Es unos cuantos años menor que yo y es mi mejor amigo, el hermano pequeño que nunca tuve.
Un hermano menor que ella prácticamente deseó que estuviera muerto para así poder revivirlo y no tener que estar sola más tiempo. Tuvo que morder sus labios para no reírse de lo cruel que eran sus deseos.
- Sabes, yo también tengo una hermana menor, su nombre es la Ravel. Es extremadamente inteligente, y bonita, apostaría que es mucho más tierna que ese Gasper, pero supongo que es de esperar de mi hermanita.
Y ahora un supuesto cruel demonio estaba tratando de animarla, probablemente con un interés en mente, pero al menos estaba siendo amable…y en este momento quería hablar con alguien. Es por eso le mostró una pequeña sonrisa, que por alguna razón sorprendió visiblemente al demonio.
- Creo que sería un poco difícil de decidir. Gasper tiene un cutis mucho más bonito que el mío. Es tan tierno, amaba ponerle vestidos y arreglar su cabello, una vez incluso lo convencí para que me dejara ponerle un uniforme de sirvienta.
Y su pecho normalmente frío por su biología como no muerta, se calentó un poco con estos recuerdos llenos de nostalgia.
- Cuando lo trajeron aquí por primera vez parecía tan asustada, como un pequeño y tímido animalito. Nos hicimos amigos muy rápidamente, todo lo hacíamos juntos, explorar, estudiar, jugar. Él le tenía miedo a todo y era yo quien lo arrastraba para nuestras aventuras. Era algo así como su protectora, aquella que le mostraría todo lo bonito que había a nuestro alrededor. Eso era lo que creía, pero en realidad… Gasper era más valiente que yo.
Decir fue cálido y doloroso, como comer una sopa muy caliente y que esta te queme la lengua, pero que haga que dejes de sentir frío.
El demonio de ojos azules soltó sus hombros y la miró con una expresión que ella no podía identificar.
- Tengo una última pregunta. Si tuvieras la oportunidad de la oportunidad de reunirte con Gasper y yo no te lo permitiera ¿Huirías de mí? ¿Me atacarías? ¿Maldecirías mi nombre?
El demonio rubio había sido amable con ella y parecía una buena persona. En estos momentos no creía, o quería creer, que él no le permitiría reunirse con Gasper. Lo mejor sería responder que no, que no se atrevería. Por experiencia conocía muy bien lo peligroso que era desobedecer incluso en un caso hipotético como este. Pero el joven había sido amable con ella, incluso si fue con un interés en mente.
- No, no te odiaría. – Los ojos del muchacho estaban mirándola con neutralidad – Pero sí huiría de ti, incluso si tuviera que atacarte.
Valerie cerró sus ojos temiendo haber despertado la ira del demonio. Y esperó su castigo con los ojos cerrados. Y siguió esperando. Pasados algunos minutos no pudo evitar abrir sus parpados para saber que estaba pasando.
El demonio estaba sonriendo de oreja a oreja con la expresión más alegre que había visto en su rostro hasta el momento y ella no sabía cómo reaccionar. Que el joven comenzase a reír no ayudó para nada.
- JAJAJAJAJA, ESO ES MUCHO MEJOR, ASÍ ES COMO DEBERÍA SER.- el joven se detuvo a tomar un poco de aire. - Bueno, no es como si en verdad pudieras lastimarme, pero la intención es lo que cuenta.
No podía entender lo que pasaba por la mente del muchacho.
- ¿No estás enojado? – preguntó Valerie confundida.
- Por supuesto que estoy enojado, pero no por esto. De hecho, diría que acabas de mejorar mi ánimo confirmando una teoría mía. Cualquier miembro de mi nobiliario está destinado a ser increíble. – la respuesta fue dado en un tono extrañamente jovial.
Y antes de que pudiese poner sus pensamientos en orden, el demonio tomó aire y alas de fuego de extendieron de su espalda, alas formadas llamas que simulaban ser plumas danzaban con un ritmo caprichoso. Esto hizo retroceder a niña, hasta que prontamente se dio cuenta de que no había hostilidad en ese fuego. Al parecer el joven solo quería añadir algo de dramatismo, ella había visto a varios vampiros hacer lo mismo con sus capas. No pudo evitar que se le escapara una pequeña risa.
- Te considero digna de ser la primera entre mis pares. Valerie Tepes, hija de la luna, hagamos un trato. Dime ¿Cuáles son tus sueños?
Una relación basada en dar a recibir, no muy diferente a la que tenía con su familia, pero al menos el demonio era más amable que ellos.
- Quiero reunirme con Gasper.
Su voz por primera vez en mucho tiempo tiene un cierto semblante de firmeza, algo que normalmente traería desagradables consecuencias si decidiera usarlo en el castillo, pero al parecer el muchacho le agradaba ver eso en otros.
- ¿Qué más? Cualquiera de mis pares debería estar rebosante de sueños increíbles.
Otro deseo…no estaba segura de que podía pedir. Ni siquiera estaba segura de querer otra cosa. Si pudiera reunirse con Gasper después de tanto tiempo sería más que suficiente. Volvería a tener un amigo. ¿Qué más podía alguien querer?
- ¿Puedo pedir lo que quiera?
Quería a su amigo, todos los otros deseos eran innecesarios. Reunirse con él, hablar, jugar y hacer un montón de cosas juntos. Pero tal vez…
- Tus deseos son solo tuyos. Si por ejemplo quisieras quemar este castillo…no me molestaría ayudarte a ganar la fuerza necesaria para eso.
¨ ¿Para qué? ¨ Desear algo como eso era estúpido. Uno tendría que ser muy tonto para desperdiciar sus deseos en algo así. Quemar a unos extraños no haría nada por ella, todo lo que ella quería era un simple cosa.
- No quiero…no quiero estar sola.
No debía ser mucho pedir ¿Verdad? Si recuperara a su amigo ya no le molestaría el frío, la comida tendría mucho mejor sabor, las mismas paredes grises de siempre revelarían juegos que ellos nunca antes hubiesen imaginado, hablarían durante la hora de dormir y se divertirían mucho. Las cosas serían bonitas.
Es algo muy lindo y simple de entender, pero ¿Por qué el demonio la estaba mirando de esa forma? El frío azul de sus ojos se aclaró bastante y ahora se asemejaba un poco a uno los ríos que durante el verano podía ver a lo lejos desde las torres del castillo.
- Idiota, ese deseo y estaba incluido en cualquier clase de contrato que hubiésemos firmado. Encontraremos tu pequeño amigo en menos de un santiamén, así que apúrate y dime que quieres además de eso.
El tono duro del demonio contrastaban bastante con el significado de lo que este había dicho. Ahora tenía que pensar en una respuesta, bastaría con decir algunas cosas insignificantes y el demonio probablemente estaría conforme.
Y cuando abrió su boca para hablar, ningún sonido salió de ella. Extraño, debería ser algo muy simple, solo unas cuantas palabras, pero por más que lo intentara, nada salía.
Valerie comenzó a pensar en que decir, a buscar una palabras para responder a la pregunta. Muy a su pesar, aquellas palabras hicieron que su pecho apretara un poco, como si hubiese algo que quisiese salir. No le gustaba esta sensación, no era dolorosa como Marius la cortaba para que pudiera practicar con el cáliz curando la herida, o como sentir a su estómago comerse a sí mismo, ni tan cansina como estar rodeada por las mismas frías murallas de piedra mohosa tampoco se era tan malo como comer un apestoso pedazo de carne cruda, y a pesar de que no debería ser tan malo como todo eso, ese bollo dentro de su pecho era mucho más incómodo.
La mano del demonio se apoyó en delicadamente sobre su cabeza si fuese una niña pequeña. Ella estaba bien, no necesitaba que la tranquilicen, lo que necesitaba era a su amigo, no unos tontos deseos. Y sin pensar en las consecuencias intento tomar la mano del muchacho y sacarla de su cabeza, pero no podía ver bien donde estaba. Por alguna razón su visión se había tornado borrosa, lo cual era raro ya que los damphiros deberían tener una excelente vista. Preocupada llevó una de sus manos a sus ojos para ver que estaba mal con ello, y por alguna razón los encontró un tanto húmedos.
¨ ¿Estoy llorando?¨ Hace mucho tiempo que Valerie no lloraba, la última vez había sido hace ya varios meses atrás, cuando ella creyó (o tal vez deseó) que su amigo estaba muerto. Entonces ¿Por qué estaba ella llorando ahora? Y tal vez en un intento de responderse a si misma comenzó a hablar.
- Quiero viajar y ver el mundo. Odio este castillo, esta habitación, la oscuridad, odio el frío, odio la comida fría, la noche - lagrimas que no sabía que estaba guardando se derramaban de sus ojos - Quiero poder broncearme*snif* un poco bajo el sol, comer comida deliciosa, visitar una isla tropical, aprender a cocer, ver películas *snif*, ir de pesca, y dejar de escuchar a estos estúpidos espíritus y vampiros.
Su rostro estaba empapado de lágrimas y mocos. Tantas veces que le había dicho a Gasper que ensuciaría su ropa si seguía llorando tanto y ahora era ella la que lloraba y tenía la cara hecha un desastre.
-Mierda, debí haber un pañuelo o algo. Quiero decir, tus sueños son algo digno de ti, hija de la… sabes qué, vamos a limpiar tu cara primero, y tal vez comer un refrigerio antes de continuar.
La visión de Valerie estaba demasiado borrosa debido a las lágrimas como para ver lo que el demonio estaba haciendo. Cuando se dio cuenta de que el muchacho había apagado sus alas e intentaba limpiar su rostro con las mangas de su traje no pudo evitar llorar aún más. Era lo mismo que ella había hecho con Gasper tantas veces antes.
El demon…no debería haber problemas con que lo llamase por su nombre, después de todo no creía que el chico se molestara por eso. Riser estaba tratando de calmarla ofreciéndole cosas como cantarle una canción, regalarle algún libro o jugar con ella al ajedrez mientras suavemente limpiaba su cara con su ropa.
- Estoy bien, no soy una niña – dijo la no niña tratando de no llorar (y fallando).
- Eres toda una dama crecida, así que hazme un favor como una dama y quédate quieta hasta que termine.
No era difícil conectar los puntos y darse cuenta de que el niño estaba tratándola como si fuera su hermana pequeña. Eso no era justo, ella estaba acostumbrada a ser tratada de esta forma, era ella quien usualmente hacía esto con Gasper.
Para salvar la poca dignidad de chica madura que le quedaba hizo su mejor esfuerzo para quedarse quieta hasta que el joven terminara su trabajo.
- ¿Estás mejor?
*Snif* La niña asintió con su cabeza. Ya había llorado lo suficiente.
- Bien, ¿Quieres continuar o prefieres que comamos algo antes?
Era extraño ver al joven actuando de manera amable. Incluso si era parte de un acuerdo para beneficio de ambos, era innecesario que actuara de esta forma, después de todo eran extraños. Y sin embargo él estaba actuando como un hermano mayor que no estaba seguro de que hacer. Era un poco divertido.
- Pffff. JIJIJI. Estoy bien continuemos – dijo mientras se mordía los labios para contener la risa.
Riser levantó su ceja al ver esto, y murmuró algo acerca de cómo era tan complicada como su hermana y una tal Rias.
- Estaba por hacer un grandioso discurso acerca de cómo yo juraría ayudarte a hacer tus sueños realidad a cambio de que tú me ayudes con el mío. Y después te revelaría mi sueño.
- ¿Es volverte un satán?
El joven pareció impactado por la pregunta.
- Por supuesto que recuerdo habértelo revelado antes, esto fue una prueba para ver si me estabas prestando atención antes, ahora la siguiente prueba es qué me digas cuando exactamente te lo revelé - dijo en un vano intento de preservar su orgullo.
En retrospectiva, se sintió ligeramente avergonzada de haber tenido miedo de este chico. Le recordaba un poco a Gasper, al menos en lo torpe que podía ser a veces.
- Cuando explicaste que no era tu concubina.
El muchacho asintió su cabeza con aprobación e intentó volver a poner una compostura seria.
- Eres bastante atenta, como era de esperarse de un futuro miembro de mí nobiliario. Y con respecto al resto de mi discurso.
- Acepto - dijo la niña inmediatamente haciendo que Riser volviera a perder su compostura.
¨ ¿Es malo que encuentre esto divertido?¨ pensó para sus adentros.
- Espera, todavía faltaban por lo menos tres líneas épicas que quería decir. Estamos hablando de tu alma, el equivalente moderno a venderle tu alma al diablo, literalmente estas ofreciéndote a modificar la estructura de tu alma.
- Gracias al cáliz entiendo perfectamente lo que implica esto para mi alma y acepto.
El muchacho parecía confundido, como si no estuviera seguro de cómo reaccionar.
- Sé que soy asombro y que mi carisma te ha convencido, pero creo que deberías escuchar el resto, al menos la parte de como mis piezas no te esclavizan, no tienes que preocuparte por volverte un errante y las vacaciones pagas.
- Todo eso suena muy bien y acepto.
Ver al chico de pelos de oro inclinar su cabeza en una mezcla de exasperación y derrota fue extrañamente gratificante. Hace mucho que no jugaba con alguien de esta forma.
- Solo toma la pieza y terminemos con esto.
Riser extendió su mano y le ofreció un pequeño objeto de color anaranjado. Ella no sabía mucho del ajedrez, pero pudo identificar al objeto como un alfil. Se veía bastante bonito para ser un objeto que modificaría su alma de forma permanente e irreversible…tal vez por eso fuese diseñado para ser bonito.
Cuando sus dedos tocaron la pieza una sensación de calor amenazó con apoderarse de ella, y sin saber cómo debería reaccionar simplemente le dio la bienvenida, y todo su cuerpo se sintió tan cálido. Y la pieza ya no podía ser vista por ninguna parte.
- No me siento tan diferente.
Para algo que debía ser unos de los mayores cambios en su vida, no fue una experiencia muy impresionante que digamos. Y aunque haya estado preparada para afrontar algo de dolor, estaba feliz que no fue necesario.
- Un damphiro comparte bastante de la anatomía de los demonios y sus debilidades. Los mayores cambios fueron respecto a tus reservas de magia, y si no fueran tan escuálida notarias que eres algo más fuerte y resistente que antes. Pero recuerda, este poder no es un regalo, sino una responsabilidad.
- Hablando de poder, sé que tengo el cáliz y todo eso, pero no estoy segura si soy lo suficientemente fuerte para ayudarte en nada, ni siquiera soy lo bastante fuerte para ayudarme a mí misma. El cáliz del Sefirot es lo único que puedo ofrecerte, pero ya me dijiste que no me dejarías practicar tanto como debería.
Era difícil creer que alguien que quisiera su ayuda para volverse un satán le pusiera tantas restricciones para usar su única habilidad con la que podría ayudarlo.
-Primero, tu ´tanto como deberías´ es suicidada, y no pienso dejar que ningún miembro de mi nobiliario adquiera una actitud autodestructiva, solo el gran D sabrá cuantos ensayos tuve que escribir sobre no autodestruirme en una pelea, cosa que es una exageración en vista de que mi regeneración me deja como nuevo instantes después, pero estoy divagando. Y si me hubieras permitido continuar con mi grandioso discurso sabrías que el cáliz por si solo es demasiado poco como justificar el uso de mis piezas.
- Prometiste ayudarme, y sin cáliz no tengo nada con que devolverte el favor.
Y los extraños no eran amables con otros sin esperar algo a cambio y si ella no tenía nada que ofrecer entonces Riser no tendría ningún motivo para ayudarla, esa era la esencia de un contrato.
- El cáliz es una mera herramienta y por poderosa que sea, no es más que el uso que le da su usuario. Lo que quiero es que tú me ayudes porque tu fuerza es más que solo un cáliz.
Una herramienta que él había dicho que podía matar a dioses en las manos de una damphira.
- Ambos sabemos que no soy exactamente la definición de fuerza - mencionó Valerie .
- Sin dudas eres débil en este momento, quiero decir, estas prácticamente en los huesos.
La forma de gesticular del muchacho mientras decía eso era un poco innecesaria, pero no le faltaba razón.
- Siempre han dicho que los vampiros somos cadáveres vivientes, creo que yo soy un esqueleto viviente.
El joven la miró con los ojos bien abiertos por unos segundos antes de cubrirse la cara con ambas manos y respirar profundamente.
- Voy a hacer de cuenta que ese chiste nunca pasó y continuar – dijo Riser por una razón desconocida, Gasper siempre se reía de sus chistes.
- Apenas llegamos a la mansión te asignaremos un plan alimenticio. Pero antes de esto debes saber, Valerie, yo te reconocí como alguien increíble.
- Acabas de decir que soy débil.- señaló ella.
Y la joven estaba de acuerdo con eso. Si ella no podía usar el cáliz, ella seguiría estando sola.
- Ser increíble es más que solo poder, es potencial. Lucifer es el demonio más fuerte del inframundo pero yo soy mucho más increíble y por eso creceré hasta superarlo.
El chico volvió a tomar una postura solemne que demandaba respeto, pero esta vez no hubo alas ni nada por el estilo, lo cual era un poco decepcionante en vista de lo hermosas que lucían.
- Valerie Tepes, hija de la luna, yo, Riser Phenex, el ave inmortal te reconozco como increíble. ¿Aceptarás luchar a mi lado y hacer nuestros sueños una realidad?
Y aquí estaba un demonio llamado Riser Phenex preguntándole si quería hacer algo…juntos. Eso alegró bastante a la niña, ya que si luchaban juntos después podrían hacer otras cosas más divertidas.
- Jijijijij. Disculpa, es solo que me parece que hicimos esto fuera de orden.
- ¿De quién es la culpa? – preguntó el muchacho con un toque de exasperación en su voz.
El chico era un tanto divertido y era más amable de lo que un extraño debía ser. Eso le dio una idea a la niña quien con tanta gracia como pudo reunir colocó una de sus manos sobre su pecho y se inclinó ante el muchacho
- Yo, Valerie Tepes, hija de la luna, compartiré mi lucha y mis sueños con Riser Phenex, el ave inmortal si este me promete una cosa.
- ¿Tiene que ver con tus deseos? Como prometí, te ayudare a hacer tus sueños una realidad, y encontraré a Gasper antes de que puedas decir superescalifragilisticoespialidoso.
Esa palabra sonaba divertido, más tarde le preguntaría que significa y la usaría en un trabalenguas, adivinanza o algún otro juego. Sí él aceptaba su deseo podrían jugar a las charadas después…si es que aceptaba.
- Algo como eso. Prometiste que me ayudarías a hacer más amigos. Quiero que te vuelvas mi segundo amigo en el mundo.
Si eran amigos el chico tendría una razón para ser amable y ayudarla a encontrar a Gasper. Y mientras tanto podrían hablar y jugar juntos. Y cuando encuentren a Gasper los tres podrían quedarse despiertos todo el día contando chistes y otras cosas.
- JAJAJAJAJAJA. Muy bien, me parece justo y eres lo suficientemente increíble como para ser mi amiga. Valerie, ahora serás mi segunda amiga en el mundo.
Un sentimiento casi olvidado creció en el pecho de la niña cubriendo parte del vacío que había sentido desde hace meses. Todavía faltaba una parte y ella sabía que era lo que faltaba, pero hacía mucho tiempo que no se sentía tan…cálida.
Ella no era una pequeña niña llorona, pero incluso una madura hermana mayor tenía el derecho a llorar.
- Por amor a satán, me hice amigo de una llorona. Estos trajes son más difíciles de limpiar de lo que parecen.
A pesar de sus palabras, Riser volvió a limpiar su rostro como lo había hecho antes. Aunque no fuera a decirlo en voz alta, ella vio una pequeña sonrisa en el rostro del joven mientras secaba su cara. Y esto solo la hizo llorar un poco más.
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Esto no había salido como esperaba. Él hizo un excelente trabajo y los resultados fueron excelentes, pero ciertamente no esperaba que una niña que al principio parecía aterrada hasta de su propia sombra, terminaría por abrirse a él hasta el punto de estarle limpiando los mocos dos veces. Y todo esto en menos de una hora.
Si el león lo viera se reirá de él, bueno en realidad se reirá por unos segundos antes de proponer un abrazo grupal o algo parecido.
Fue más sencillo de lo esperado, demasiado sencillo para ser honesto, la niña…no, Valerie había confiado en él demasiado rápido. Quizás la niña se sentía sola y estaba feliz de poder abrirse a otros, o quizás simplemente fuese algo crédula. Estos eran problemas que te tendrían que arreglar más adelante o se meterían en problemas y ningún miembro de su nobiliario se metería en situaciones de las que no pudiese salir.
Riser tenía la esperanza que la mayoría de esto se solucionase cuando encuentre a ese tal Gasper, quien SIN LUGAR A DUDAS ESTABA VIVO. Y teniendo en cuenta lo asombrosa que era la red de espías de su familia y su gran intelecto, el damphiro sería hallado en menos de un mes y tendrían un problema menos.
Mientras tanto Ravel sería una buena compañera de juegos para ella, su hermanita apreciaría tener una amiga de su….tamaño. En este punto no estaba seguro si el estado de Valerie se debía al abuso del cáliz, o porque esos vampiros no la alimentaban lo suficiente. Apenas ganara el suficiente poder, se aseguraría de moler a golpes a todos los habitantes de este castillo. No lo haría por ella, la niña no sería tan débil como para necesitar que alguien tomase justicia por ella, es solo que los vampiros habían roto una ley natural y es obvio que merecían ser golpeados, simplemente eso. Sí, su decisión de agregar unas cuantas personas más a su lista de gente que deben ser golpeadas no tenía nada que ver el nuevo miembro de su nobiliario.
Volviendo al tema anterior, la pequeña damphira necesitaba ganar unos cuantos kilos y algo de musculo. Una muñeca no sobreviviría al entrenamiento necesario para dominar al inframundo.
Por eso, recordando las palabras del gigante, empezó a reunir tanta de su magia como le fuera cómodo en su brazo derecho antes de extenderlo en dirección a la niña que finalmente había parado de llorar.
- Come –ordenó.
- No, no podría - dijo nerviosamente Valerie quien captó el mensaje sin ninguna complicación.
- Hace unos minutos me amenazaste con golpearme en caso de ser necesario, y ahora es necesario que comas un poco para dejar de parecer una muñeca esquelética. Además, literalmente puedo regenerar cualquier parte de mi cuerpo, incluyendo mi sangre, de forma casi instantánea.
- Muchas gracias por la comida.
Unas pequeñas y frías manos sujetaron su brazo, y los pálidos labios de Valerie se abrieron dejando ver unos pequeños colmillos blancos como la leche. Con cierta dubitación, la niña acercó su boca al brazo del Phenex y lo mordió. Los caninos de la damphira atravesaron sin esfuerzo la piel y los músculos del muchacho quien podía sentir su brazo relajándose bajo los sedantes naturales producidos en la saliva de los vampiros.
Toda posible molestia resultada de la mordida desapareció como si nunca hubiese estado allí, dejando la sensación de unas finas manos prácticamente abrazando su brazo y la de los suaves labios de Valerie besando su piel.
Delante de él aparecía la imagen de una niña de una delicada piel blanca como la leche y unos despeinados cabellos que robaron su color a la luna que por la noche observa a sus niños soñar, la pequeña criatura no parecía estarle prestando atención a nada salvo a continuar alimentándose de su sangre, succionando cada vez más y más como si nunca hubiera comido hasta saciarse en su vida. La niña lucía diferente en estos momento, un sentimiento salvaje se tiñó su cada aspecto de su ser y la frágil figura de una muñeca fue reemplazada por la de una bestia devorando celosamente a su presa. Poco a poco la joven apretaba sus dientes con más ferocidad en la carne del muchacho amenazando con desgarrarla y sus dedos como garras se aferraban de su brazo como si temiera que este escapara.
El brazo del joven comenzaba a molestar un poco, pero eso no importaba en aquel momento. Un nudo que el Phenex había sentido en su interior desapareció, dejando en su lugar una pequeña llama que el reconocía muy bien.
¨Crecerá fuerte¨ pensó Riser con una suave sonrisa en sus labios y sin pensar lo que estaba haciendo, con su mano libre empezó a despeinar los cabellos de la muchacha como tanto veces lo había hecho con Ravel.
Sin separarse de su comida, Valerie levantó sus ojos para mirarlo, sus ojos de rojo fantasmagórico ahora brillaban con un tono escarlata mucho más vida de la que un no-muerto debería jamás poseer.
La salvaje damphira lo miraba con una extraña expresión que resultaba ligeramente familiar pero que no podía ubicar, sus mejillas también tiñeron de rosa y su piel, que normalmente debería ser fría, se sentía caliente en contacto con su brazo.
La respiración de Valerie se había tornado rápida y entrecortada. Y….MIERDA. Fue en ese momento que Riser recordó TODO lo que había dicho el gigante.
Al ver a la niña acercarse su cuerpo cada vez más al suyo lo hizo tomar la única decisión que su pánico lo hizo considerar sensata.
- Alabado sea Dios.
- AAAAHHH.
La niña se separó de su brazo y se lanzó a su colchón sujetando su cabeza y chillando con aparente dolor. Mientras tanto Riser simplemente tenía un fuerte dolor de cabeza, tras tantos años de decir eso había comenzado a desarrollar una especie de resistencia.
- ¿Qué pasó?
- Nada, nada, es solo que creo que puse poder mágico en mi sangre y eso causo unos pequeños efectos adversos.
Si el rostro sonrojado era una indicación de que esta entendió lo que había pasado.
- Es por eso que sentía cosquillas en….
- SÍ. Y mi primera orden como tu rey es no hablar de esto. Y ve a dormir, saldremos esta noche.
Pero antes de que pudiera dirigirse a la salida, Valerie tímidamente le hizo una pregunta.
- ¿Podrías…hacer algo de magia y dejar la habitación así de cálida? No me gusta el frío.
¨No, no puedo¨
Él podría haber calentado la habitación, pero en el momento en que se fuera de allí la temperatura volvería a bajar debido a la estructura del castillo, y el contraste sería incluso peor para la salud de la damphira. Eso no podía ser, la salud de sus subordinados eran su responsabilidad a menos de que estos hiciesen algo estúpido.
Consideró darle su traje, después de todo la prenda de vestir estaba hecha con la seda de los gusanos ceniceros que habitaban las zonas volcánicas del inframundo, un costoso material no solo más resistente que una buena armadura, sino que estaba diseñada para transmitir y conservar el calor. Si se la daba a niña la mantendría caliente por unos días.
Pero antes de que pudiera quitarse el traje, vio como la niña observaba nerviosamente entre él y la puerta. Fue entonces cuando se dio cuenta de que ella hizo su pregunta con la esperanza de que él tuviese que quedarse, la chica no quería estar sola.
Eso era molesto, alguien reconocido por su persona como increíble no debería ser tan dependiente de otros.
Valerie pareció haber notado su expresión y agregó rápidamente.
-Si no puedes está bien, una hija de la luna debería ser más que capaz de soportar un poco de frío.
Y ahora estaba tratando de manipularlo con culpa. Pero él era Riser Phenex, y se negaba mostrar piedad ante cualquier forma de debilidad, mucho menos si trataban de controlarlo de forma tan obvia...
¨ Aunque ahora que lo pienso, uno necesita bastante valor para intentar manipularme de una forma tan estúpida¨
- Está bien me quedare, pero no pienses que no me di cuenta de lo que estabas haciendo.
- Sabía que dirías que sí, hace mucho tiempo que no tengo una pijamada con nadie, esto será genial. Yo te contaré sobre Gasper y el castillo y tú me hablarás acerca de su tu casa y tu familia, y después podemos jugar a contar acertijos.
- ¿No vas a tratar de negar que trataste de manipularme para que me quede?
Valerie se encogió de hombros ante la pregunta.
- ¿Para qué? Era bastante obvio.
Los nervios de la sinvergüenza que ya no le tenía miedo.
- JAJAJAJA. Elegí a alguien con los ovarios bien puestos como mi primer aliada, debo ser genial para esta clase de cosas.
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Haber permanecido despierto toda la noche no era tan malo considerando que como un demonio de clase alta no tenía problemas en no dormir durante unos pocos días siempre y cuando aún tuviera una buena reserva de energía mágica en su interior.
Haber tenido que pasar toda la noche hablando y jugando con Valerie fue algo más agotador, pero ya había esta clase de cosas varias veces con Ravel.
Que una sirvienta del castillo te viera sentado en un colchón junto a la chica que era técnicamente tu concubina, con ojeras que revelaban que ninguno de los dos había dormido era ligeramente peor. Que dicha sirviente se disculpara por haberlos interrumpido y se fuera corriendo de allí dejando solo una muda de ropa para la chica era bastante peor.
Explicar a tus guardaespaldas porque una niña que estaba previamente aterrada de ti ahora era parecía seguirte para bromear contigo después de que pasaste toda la noche en su habitación a solas y la alimentaste con tu sangre era simplemente horrible. Especialmente cuando no paraban de felicitarte y darte consejos.
Afortunadamente, el resto de su estadía en el castillo fue corta y fueron prontamente despedidos por el rey de Tepes y algunos integrantes de su círculo que miraban a Valerie con cierto asco, seguramente producto de los rumores que habían comenzado a circular en el castillo.
Así fue cómo en una noche iluminada por la luna los cuatro comenzaron su regreso a la mansión Phenex. La niña aún actuaba tímidamente frente a sus compañeros, y apenas se atrevía a entablar el mínimo contacto visual necesario con ellos, pero también era la persona más animada en su camino de vuelta, corriendo de aquí para allá, señalando y preguntando a Riser si en el inframundo también había cosas como esas. Se arrepintió bastante de haberle contado sobre su hobby musical cuando esta le pidió que cantase algo… le pidió a un guitarrista que cantara. Intentar explicarle lo que era una guitarra y las diferencias entre un vocalista y un guitarrista terminó siendo en vano cuando Tannin se puso de acuerdo con la idea y comenzó a cantar una canción sobre un marino borracho con una voz que lastimaba los oídos de todos los presentes.
Al final fue él quien se ofreció a cantar a cambio de que el dragón no volviera a hacerlo, cosa que el antiguo rey aceptó de mala gana.
La canción que Riser eligió no fue una que el particular disfrutara, pero parecida correcta para esta situación, una caminata de noche junto a un damphira. Además, a su madre le gustaba la canción, así que tampoco era como si fuera mala.
No, en realidad la había elegido justamente porque venía como anillo al dedo para la situación.
Su voz no era ni de cerca tan buena como la madre, o un buen vocalista, pero por lo menos era mejor que la de Tannin. Y limpiando su garganta empezó a cantar una canción para una hija de la luna.
Valerie comenzó a aplaudir tratando de seguirle el ritmo mientras disfrutaba la canción y palabra por palabra escuchaba lo que salía de la boca del joven. Pero a medida que prestaba atención a la letra, más suave se volvían sus palmadas hasta que se detuvieron completamente.
´Dime luna de plata
Que pretendes hacer
Con un niño de piel, Ah, ah
Hijo de la luna´
Él no era un cantante y no le era difícil saber que estaba desafinando en algunas partes, pero Valerie estaba escuchándolo como si estuviera diciendo la cosa más importante del mundo. La muchacha había parado la marcha y con sus ojos escarlata se le quedó mirando mientras sus cabellos movidos por el viento nocturno se confundían con el brillo de la luna.
*Snif* *Snif*
¨Por amor a... la letra ni siquiera es tan triste¨
Para la canción había terminado, Valerie había comenzado a llorar otra vez. Y sin pensarlo demasiado, el muchacho se acercó a la niña para limpiarle la cara.
Esperaba que el dragón o el gigante hiciesen algún chiste sobre esto, pero cuando apartó su mirada de la niña para ver que estaban haciendo, los vio rodeándolos en postura de combate. De la oscuridad surgieron a su derecha varias figuras vestidas en túnicas que cubrían sus rostros, mientras que por la izquierda podía ver un buen número de demonios.
Frente a ellos se apareció un hombre con un largo y prolijo pelo negro y de orejas puntiagudas. Él había estudiado la historia del inframundo, su estructura actual y personajes importantes. Fue simple reconocer a esta persona y solo un pensamiento hacía justicia al predicamento en que se encontraban
¨Mierda, mierda, MIERDA¨
-Mi nombre es Creusey Asmadeus, gran príncipe del infierno por gracia de mi sangre y verdadero satán. Por mi legítima autoridad de gobernante, comando que me entreguen al cáliz o sean exterminados.
...
.
.
Extra: Pequeño malentendido.
- Miguel, ¿Paso algo bueno? Te veo de muy humor últimamente.
- Nada particularmente nuevo Gabriel, es solo que siguen llegando alabanzas para nuestro Padre de un niño algo particular.
- Todo niño es particular de alguna forma única, pero le estoy agradecida si fue capaz de ponerte en estos ánimos.
- Es un demonio. Uno que alaba a Dios de forma casi diaria, a veces más de una vez por día.
Uno de los corderos descarriados llamaba a su padre a pesar del dolor que esto le producía, ya sea a modo de penitencia o con la esperanza de ser escuchado por Dios en lo que fue su infinito amor, Miguel no estaba seguro, pero era imposible no conmoverse ante la tenacidad del pequeño.
- Lo admito, eso sí que es particular. Me gustaría conocerlo.
- Sabes que no podemos hacer eso.
El acuerdo paz entre las tres facciones estaba escrito en arena, un movimiento en falso y volverían a entrar en una guerra que no haría nada bueno por nadie. Era una cruel decisión abandonar a la oveja perdida cuando esta deseaba volver a la casa del padre, pero no había nada que pudiese por ella en estos momentos.
A pesar de esto aún guardaba esperanzas en su corazón, un mero arcángel como él no podía jactarse de conocer el futuro. Quizás llegue el día en que la paz sea alcanzada y que los demonios y los caídos puedan volver al paraíso, quizás algún día él y Riser Phenex podrían orar juntos sin que sea necesario que pasen 1200 años.
- A mí también me gustaría conocerlo.
.
Originalmente se suponía que este y el capítulo anterior deberían ser un solo capítulo (por eso el nombre de hemo-erótica del anterior).
Valerie...nunca fue un personaje con un gran personalidad que digamos, pero eso era el punto supongo. El uso excesivo del cáliz la dejó en como un cascaron vacío. En vista de que esto es anterior al canon tenía que darle una personalidad a la chica y bueno...aquí está (por lo menos lo básico). Con un poco de suerte será algo disfrutable para los lectores.
Por otra parte, se puede argumentar que incluir algo que literalmente puede revivir a los muertos tan pronto en la trama es una mala idea, pero en el canon se explica que el cáliz no puede reparar un alma y hay varios personajes con habilidades para dañar almas, por eso ataques de este tipo serán ligeramente más comunes (un parche para balancear un ítem bastante OP).
Tengo la costumbre de usar demasiadas palabras para escribir algo que puede ser resumido en pocas o directamente salteado. Con el tiempo espero aprender a diferencia en que momentos es correcto describir mucho y cuales es mejor simplemente continuar.
Los 1200 años son una pequeña referencia como se describe al gran Marques Phenex en ´la llave menor del rey Salomón´. Para quien le interese la canción que aparece aquí es ´Hijo de la luna´, hay una buena cantidad de covers de la canción en youtube.
Sin más que agregar...Adiós.
