Capítulo VIII: El dragón inmundo de la luna creciente
...
-Mi nombre es Creusey Asmadeus, gran príncipe del infierno por gracia de mi sangre y verdadero satán. Por mi legítima autoridad de gobernante, comando que me entreguen al cáliz o sean exterminados.
Uno de los malditos líderes de la facción de los antiguos satanes estaba frente a él junto a un pequeño ejército de magos y demonios. Siendo positivos, no se trataba de un descendiente del primer Lucifer, por lo que no estaban verdaderamente contra las cuerdas.
Sí, el rey dragón con su fuego mostraría la capacidad para la destrucción que le dio su puesto como una de las criaturas más peligrosas en el inframundo, y él junto al gigante eran más que suficientes para vencer a ese ejercito de pacotilla.
Que el enemigo contara con cerca de 100 soldados a no significaba absolutamente nada frente al indiscutible poder que ellos tenían; que estuviesen rodeado, a la defensiva, y con una niña que sería secuestrada o fatalmente herida si se descuidaban unos segundos, no afectaba el hecho de que su victoria estuviese escrita en piedra. Pero por alguna extraña razón su cabeza se sentía cómo su respiración se había acelerado un poco y sus manos estaban empezando a tiritar de manera casi imperceptible.
¨Esto es solo anticipación¨ se convenció a sí mismo.
Era imposible para alguien que había enfrentado al Lucifer carmesí estar nervioso por un enfrentamiento contra perdedor que había perdido el derecho a utilizar su propio apellido. Obedeciendo a la dignidad otorgada por dicha proeza, mordió su propia lengua hasta hacerla sangrar y mientras el sabor metálico inundaba su boca formó una sonrisa en su rostro .
- NO.
Un Phenex como él no tenía el derecho de sentir miedo al ser un ave nacida para la grandeza, era su responsabilidad ser fuerte, tenía que serlo.
- Soy un fénix y no seré domado por nadie. ¿Estás de acuerdo hija de la luna?
Tomando a la niña temblante de sus huesudos hombros le mostró la sonrisa más creíble que era capaz de formar en esta situación.
- Suuuusss oreejass son graciooosas – señaló la niña también con una falsa sonrisa - ¿Estáss segurrro de que no es un elfo?
En otras circunstancias se hubiera doblado de la risa por el chiste, pero al menos sirvió para calmar su ´anticipación´. Y tan discretamente como pudo se quitó su traje y ordenó a la niña que se lo colocara mientras él se preparaba para luchar, un poco de armadura y resistencia al calor le vendrían mucho mejor a alguien todavía tan débil como ella que a un gran inmortal como él.
Esto no le hizo gracia al elfo quien frunció su ceño.
- Es una pena ver a un miembro de las nuevas generaciones elegir a una puta mestiza por sobre su propia razAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH.
Cualquier cosa que Creusey haya intentado decir fue prontamente interrumpida por una piedra golpeando uno de sus ojos a alta velocidad.
- BAJASTE LA GUARDIA MALDITA MOSCA. - rugió el gigante.
- Eso no fue un movimiento honorable para un guerrero.
El gigante hizo caso omiso del regaño del rey dragón y los dos intercambiaron unos cuantos gestos entre ellos. Entendiendo el mensaje, la figura del rey en purpura se elevó en el aire y tomando la aún adolorida figura del demonio de orejas puntiagudas entre sus garras, la arrastró en dirección a las nubes perdiéndose así de vista.
- Riser escúchame bien, Tannin matará al duende y yo al resto, pero tendrás que proteger a la niña de cualquier mosca que se me escape. No dudes o retrocedas.
¨Como si eso fuera una opción¨ pensó el joven sarcásticamente mientras exteriormente sonreía arrogantemente.
- Adelante siempre adelante.
- Correcto, no bajes tu guardia y diviértete, no es todos los días que puedes masacrar a esta cantidad de enemigos. – dijo el gigante sonriendo de oreja a oreja.
Dandose la vuelta, Anteo saltó en dirección a las fuerzas enemigos aumentando visiblemente de tamaño medida que se acercaba a sus ´presas´.
*Bum*
En el lugar donde aterrizó ahora se alzaba un gran gigante de entre 15 o 20 metros de altura, era un poco difícil de decir con todo lo que lo que estaba pasando. Grandes manos , demasiado ágiles para sus dimensiones, comenzaron a abofetear demonios y magos por igual como si efectivamente se tratasen de moscas molestas. Quienes lo atacaban clavándole sus tridentes en sus carnes no vivían por mucho más tiempo antes de que atrapados entre sus dedos y estrujados hasta convertirse en un pedazo más de carne picada.
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.
Rugía el coloso con una mezcla de furia y éxtasis, su rugido ocultaba los llantos de sus víctimas quienes encontraban su fin como cuerpos destrozados, haciendo que el joven varón dudara que algo como esto mereciera ser llamado batalla. Entre las vísceras, la sangre, las armas y los gritos podía ver al gigante sonriendo. De indescriptible felicidad se cubría su rostro mientras aplastaba la cabeza de un mago sin nombre, y esta no desaparecía cuando algún demonio conseguía dejar sus armas clavadas en su cuerpo. No era una imagen agradable de ver ni de oler, pero era una que todos los satanes habían seguramente visto durante las múltiples guerras de la raza de los demonios, era algo a lo que tendría que acostumbrarse.
- Entréganos a la niña.
Las palabras de un demonio cualquiera devolvieron su atención a su propia situación. Valerie y él se hallaban rodeados por tres enemigos, ´tres moscas´ que habían escapado.
Con la mueca más arrogante de la que era capaz, cargó sus piernas de poder demoníaco y avanzó. Moviéndose a alta velocidad, Riser golpeó con fuerza el esternón del demonio que había hablado.
*Crack*
El sonido de huesos romperse no era un desconocido para él, y si bien ahora era raro que se fracturase algo cuando entrenaba, no significaba que hubiese olvidado el sonido. Pero la sorpresa le sobrevino cuando se notó que no eran SUS huesos lo que se habían roto.
Está nueva sensación duró poco pues rápidamente se movió en dirección a los dos enemigos restantes golpeando el cuello de uno con su codo y apuntando un rodillazo a las costillas del que quedaba. A cada ataque le siguió el sonido de algo partirse, era como si esas criaturas estuviesen hechas de cartón corrugado o algo igual de frágil.
Sin bajar su guardia se dispuso a seguir atacando, pero ninguno de sus oponentes daba señal de que fuera a levantarse y prestando más atención pudo notar que solo uno estaba respirando, aunque con obvia dificultad. Todo lo que permanecía a su alrededor eran tres cuerpos sangrantes.
Eso no podía ser todo. Él sabía que era fuerte, pero alguien quien se había atrevido atacarlo no debería ser tan débil. No debería haber sido tan fácil.
¨Esto es un insulto¨ pensaba mientras su enojo causaba un pequeño aumento en la temperatura.
Si se atrevieron a mandar a gente tan débil tras ellos significaba que lo estaban subestimando demasiado. Lo cual era conveniente, pero no menos insultante.
- ¿Por qué están brillando? - preguntó Valerie.
Dando una segunda ojeada a los cuerpos Riser notó símbolos de color azul brillando intensamente en ellos. La sangre que se derramaba comenzó a moverse de manera anti natural hasta formar un círculo alrededor de los niños.
Para cuando el muchacho fue capaz de reconocer el diseño del círculo en que estaban parados solo pudo decir una cosa:
- Me cago en tod..
Sus sabias palabras fueron interrumpidas por una luz que los cubrió de pies a cabeza e instantes más tarde no quedaba nadie parado en ese lugar.
…
Cuando finalmente los luces se apagaron notó a Valerie aún a su lado y que estaban en lo que debía ser un pequeño pueblo en medio de los valles y montes, no podía ver a Tannin ni a Anteo por ninguna parte, por lo que debieron de haber sido transportados una distancia bastante decente si no eran capaces de ver a esos dos pelear. Con un poco de suerte todavía estaría en territorio de Rumanía.
- Valerie, ¿estás bien?
- Ambos estamos vivos, así que creo que sí estoy bien.
Los jóvenes comenzaron a explorar el territorio desconocido en busca de alguna pista de donde se encontraban. La vista de calles de piedra iluminadas por antiguas farolas hubiera sido muy pintoresca y hermosa si no fuera por el pequeño detalle que decenas de cadáveres. El olor a sangre y mierda lo hizo considerar taparse la nariz, pero su orgullo no se lo permitía, si la niña podía soportar el aroma sin siquiera pestañear no había razón para que él no pudiera hacerlo. Parte de él se preguntaba cómo era posible que Valerie mantuviera un rostro inexpresivo ante la visión de una carnicería sangrienta que teñía el piso de rojo, no era… por unos momentos había olvidado que su alfil era un vampiro, esto probablemente solo le abría el apetito.
Volviendo a los cadáveres, por sus ropas pudo identificar de qué se trataban de magos y demonios, además de varios exorcistas. Si tuviera que adivinar diría que la vieja facción planeaba tenderle una emboscada, pero antes de que pudiesen intentarlo y fallar, fueron atacados por un grupo de la iglesia. Era un poco extraño que no hubiera civiles ente las bajas, pero calculó que habían sido evacuados por los miembros de la iglesia antes de la batalla.
Pasados uno minutos terminaron por arribar a una de las plazas que a diferencia del resto pueblo se encontraba libre de cadáveres (probablemente por su cercanía a la capilla los demonios y magos evitaron confrontaciones en ese lugar), salvo una pequeña excepción.
- Ese de allí todavía respira – dijo acercándose al cuerpo de un exorcista, este estaba cubierto de heridas y de tanta sangre que la única forma de explicar que siguiera con vida era que la mayoría del rojo que lo cubría no era suyo.
Cuando Riser se acercó para ver al sobreviviente se sorprendió un poco al ver que este parecía tener una edad similar a la suya, tal vez ligeramente mayor. Era impresionante para un humano el sobrevivir a esta clase batalla, más aun para uno tan joven.
Casi tenía ganas de someterlo a una prueba para ver si era digno de una invitación a su nobiliario. El pensamiento murió casi instantáneamente cuando recordó que una facción entera persiguiéndolos y que el exorcista probablemente los atacaría en el momento que notara que eran demonios. No que importara, el exorcista fallaría su prueba de todas formas, así de altos eran sus estándares.
- ¿Quieres lo cure con el cáliz? – preguntó la damphira.
- ¿Quieres curarlo?
El joven Phenex estaba interesado en sus razones, aún no conocía bien a su nueva amiga y quería saber cómo se comportaría en estas circunstancias.
- En realidad no. Es un completo extraño y no me interesa lo que le pase. Te preguntaría si puedo comerlo, pero no tengo hambre en estos momentos. Además, ¿No nos atacará? Es un exorcista después de todo. – respondió la niña como si estuviera hablando del clima.
Los ojos del muchacho se abrieron como platos mientas la escuchaba hablar tan casualmente acerca de comer a alguien segundos después de ofrecerse a curarlo. No esperaba una actitud tan ´demoníaca´ de una chica del tamaño de su hermanita.
– ¿Te pasa algo? No me digas que te lastimaste peleando con esos demonios, ¿Dónde te duele? No te preocupes, estoy segura de que puedo curarte sin problemas. Toda va a estar bien, todo va a salir bien - el tono extremadamente inquieto contrastaba de manera casi ridícula con el que había usado hace apenas unos segundos.
¨Y pensar que esta es la primera de mis pares¨. Si era positivo, podía interpretar esto como que cualquier miembro de su nobiliario sería demasiado increíble como para comportarse de manera más…normal.
- Estoy bien, estoy bien. Unos gusanos como esos no podrían siquiera rasguñar mi piel.
Esto evidentemente relajó a la niña quien empezó a sonreír tenuemente.
- Aaughh – este sonido causó que los jóvenes voltearan hacia el cuerpo.
- Cierto, casi me había olvidado del cadáver. ¿Qué hacemos con él?
- No es un cadáver si todavía respira. – corrigió el Phenex.
- Los damphiros también somos llamados cadáveres vivientes a pesar de que respiramos.
- Por amor a… ¿Quién fue el idiota que dijo eso? Esa expresión no tiene sentido. Tal vez en poesía como un oxímoron.
- ¿Qué es un oxímoron? ¿Después podrías enseñarme algunos poemas? Suena bonito.
- Iiilllfffuuuu.
Sí, él también se había olvidado del exorcista medio muerto que estaba en sus pies, pero antes muerto que admitirlo.
- Si en verdad puedes curarlo sin que eso tenga un efecto negativo en tu salud, hazlo. En caso contrario usaré algo que medicina que traje conmigo. Y no debería atacarnos, la paz entre la iglesia y el inframundo pende de un hilo por lo que no se atreverían a dañar a un miembros de los pilares del infierno, y si seguimos en Rumanía tampoco tocarían a alguien con la sangre de los Tepes a no ser que ataquemos primero. Incluso si lo hiciera, puedo vencerlo sin dificultad.
La chica de piel pálida asintió su cabeza y lentamente se arrodilló ante el exorcista colocando ambas manos sobre el corazón de este.
Una luz más blanca que nada que el demonio hubiese visto antes empezó a emitirse desde las manos de Valerie, un resplandor que no era amable como uno esperaría de un milagro sanador, ni una pizca de calidez o compasión estaba presente allí, tampoco nada de frío o desprecio, la luz simplemente era luz. Aquella emanación sagrada estaba libre de toda mancha ya sea de pecado o de virtud y a pesar de verlo por primera vez podía entender que era algo que estaba más allá del concepto del bien y del mal. Era muy diferente a lo que veía cuando él usaba su magia, no podía escuchar ninguna voz, ni una orden, verdad, susurro, canción, o mentira. Esta magia era silencio, y mientras que los demonios rompían las leyes de la naturaleza, la luz no podía sentirse más natural, como si fuera uno de los secretos que la misma naturaleza hubiese olvidado tener.
Entre medio de esa luz creyó poder distinguir a tres reliquias tan diferentes como iguales formando un triángulo, o quizás esa una sola reliquia separada en tres partes, cada una tan completa por sí misma como la suma de las partes. Riser no estaba seguro de entender esto.
La luz iluminaba las heridas del exorcista y para la sorpresa del varón, estas no se cerraban, sino que eran rellenadas por una sustancia que no podía ser descrita como líquido, solido o gaseoso. La extraña sustancia que solo se dejaba describir como pura parecía contaminarse al entrar en contacto con el cuerpo del exorcista y lo que alguna vez fue pureza se volvió carne.
El tiempo pareció insignificante por unos momentos y la única palabra en la cabeza del fénix fue:
¨Bello¨
- Sabía que estabas lastimado, debiste haberme dejado que te curara primero. ¿Dónde te duele? Déjame ver ¿Te duele aquí?
Una damphira prácticamente trepando su cuerpo para buscar alguna herida devolvió a la realidad.
- Si te dije que estoy bien, estoy bien. No soy tan débil como ser herido sin que lo note.
Esta vez fue la niña quien lo miró confusa y todavía preocupada.
- Pero estás llorando.
- No estoy lloran... - sus propias palabras fueron interrumpidas al sentir gotas recorriendo sus mejillas.
Esto era bastante humillante, él era un Phenex y como tal no debería llorar a menos que sea para producir unas estúpidas lágrimas de fénix.
- No estoy llorando, es solo que ver eso fue ciertamente…hermoso - incluso si no admitiría que estaba llorando, no tenía problemas con reconocer algo bello cuando lo veía.
La preocupación en el rostro de la damphira fue prontamente reemplazada por una sonrisa juguetona.
- Ya, ya. Está bien si quieres llorar, después de todo la genial hermana mayor Valerie está aquí para limpiar tus lágrimas - decía la chica mientras estiraba sus brazos para limpiar su rostro con el traje naranja que le había prestado para defenderse, exactamente de la misma forma en que él lo había hecho en el castillo.- Hazme un favor de niño grande y quédate quieto hasta que la hermana mayor Valerie termine de limpiarte.
Con un rostro que gritaba ´no estoy impresionado´ el demonio levantó a la niña tomándola de las axilas y con un tono serio le dijo:
- Dame una buena razón para no lanzarte por los aires en este momento.
- ¿Somos amigos y soy una chica?
- Tu primer argumento solo me da más razones para hacerlo y el segundo es invalido en vista de que creo en la igualdad de género.
*Cough* *Cough*
El sonido hizo que Riser ´accidentalmente´ soltara a la niña haciendo que esta cayera al suelo de forma poco agraciada. Con sus prioridades en orden, el joven de pelos rubios ignoró la mirada enojada de la niña y se concentró en la tercera persona allí presente.
A unos pocos metros de ellos se encontraba parado el joven exorcista usando un largo saco negro, uniforme típico para aquel trabajo, todavía empapado en sangre fingiendo un ataque de tos para llamar su atención. De su cintura colgaban las fundas de 3 espadas, dos de ellas eran blancas sin ninguna decoración mientras que la tercera estaba pintada de negro adornado con motivos color oro.
Sus cabellos eran plateados a pesar de su corta edad y más sorpresivos eran sus ojos de un color rojo rubí que, a entender de Riser, no era habitual en humanos.
La expresión del joven mostraba una gran serenidad.
- Oh, me había olvidado del cadáver. - dijo la niña levantándose del piso.
- ¿Cómo puedes olvidarte de eso? Que no te quepa duda que ni por un solo instante olvide que él estaba allí. Y deja de llamarle cadáver, eso ya ni siquiera cuenta como un oxímoron.
- Lamento interrumpir este…momento, pero creo que es correcto presentarme a mis salvadores. Soy el descendiente del famoso asesino de dragones Siegfried , cuyo nombre comparto, y como podrán apreciar soy un exorcista.
- Entiendo, ¿y cuál es tu nombre?
- Ammh, Riser, él acaba de decir que se llamaba Siegfried.
- Lo que acaba de decir es que ese es el nombre de su ancestro, y nadie en su sano juicio se llamaría igual que su ancestro, eso sería muy confuso y malo para el autoestima de cualquiera.
- Siegfried es técnicamente mi apellido - compartió el exorcista con una fría sonrisa.
- ¿Ves? Ahora eso tiene mucho más sentido. ¿Y tu nombre es…?
- Irrelevante en estos momentos. Si bien estoy sumamente agradecido, debo preguntarles algo ¿Por casualidad están ustedes afiliados a la iglesia? – el descendiente de Siegfried mantuvo su todo cordial mientras tocaba con el pomo de sus armas, cosa que hubiera sido amenazante si el demonio no fuera obviamente más fuerte.
No que culpara al joven por ser cauteloso. Uno tendría que ser retrasado para no serlo luego de ser rescatado por unos desconocidos tras un batalla mortal, especialmente cuando uno de los desconocidos era muchísimo más fuerte que tú. Debería de cuidar sus palabras al explicarse.
- Soy Valerie Tepes, hija del actual rey de Tepes y este es mi amigo y superior directo, Riser Phenex, tercer hijo del clan Phenex, unos de los pilares del inframundo. Mientras intentábamos regresar al inframundo fuimos atacados por un grupo de magos y demonios, los mismos que sospecho que los atacaron a ustedes, y fuimos transportados a este lugar por un círculo mágico enemigo. Después de explorar lo que parecía ser el resultado de una atroz batalla, vimos que aún quedaba un individuo con vida y sin perder el tiempo decidimos hacer uso de mi equipamiento sagrado y curar tus heridas. Seguimos sin tener idea de donde estamos, así que apreciaríamos un poco de información o tal vez un mapa.
A pesar de mantener un rostro inexpresivo, Riser no pudo evitar una mezcla de asombro y orgullo al escuchar a Valerie explicar la situación al exorcista. Aunque ahora que lo pensaba no debería estar sorprendido si recordaba su conversación con la damphira, ella era más competente de lo que dejaba ver y su desempeño en estos momentos era un 9/10…si no fuera por el hecho de que niña había dicho todo esto mientras se escondía nerviosamente tras su espalda sin poder mirar al muchacho de pelos plateados a la cara. En verdad que tendrían que trabajar en eso.
- Mi señor me ha bendecido con un poco más de vida. Que mis salvadores hubiesen simplemente pasado por aquí es impresionante, pero deberé disculparme por mis acciones.
En un fluido movimiento el exorcista desenvainó su arma revelando una hoja metálica que brillaba con luz propia. Haciendo uso de un sutil juego se pies se acercó hacia aquellos quienes lo habían salvado y sin espacio para la duda rebanó con su filo cuanto tenía por delante, pero antes su espada pudiese completar su recorrido un pilar de llamas de llamas surgió del suelo haciendo retroceder al atacante unos cuantos metros.
¨Un arma sagrada o por lo menos bendecida¨ pensó Riser mientras tocaba un pequeño corte que no sanaba en su mejilla derecha.
- ¿Qué crees que haces? No tenemos nada que ver con los individuos que los atacaron, soy un miembro del clan Phenex, pelear aquí traerá grandes consecuencias para ambos.
El idiota estaba atacándolos. Estaba seguro de ser bastante más fuerte que el exorcista, pero asegurarse de tanto los ataques del descendiente del matadragones como lo suyos propios no dañen a Valerie iba a ser un tanto molesto. Tendría que descartar sus ataques basados en aerokinesia y pirokinesia a fin de no golpear por accidente a la damphira dejando como su opción más viable el uso de ataques físicos.
Con un poco de suerte no iniciaría otra guerra por apalizar al pelos plateados.
- Te creo y me disculpo por esto, pero eres un demonio y por tanto un enemigo de mi señor. Mis órdenes fueron cortar a cada enemigo al que encuentre, independientemente de cualquier norma o acuerdo establecido, incluso a costa de mi vida.
Un miembro de un grupo radical, por supuesto que después de luchar contra una facción extremista del infierno, se toparía con alguien de una facción extremista de la iglesia. Por lo menos el muchacho era educado, y como si se tratara de un mal chiste, aquel que intentaba matarlo era posiblemente la persona más educada que haya visto.
- ¿Tan poco vale tu vida?
Cualquier forma de vida salvada por él, debería tener la descendía de sobrevivir por lo menos otros cinco años. Que el muchacho estuviera prácticamente suicidándose retándolo a un pelea era un sinsentido.
- Mi vida vale en función a cuanto pueda servir a mi señor. Soy la espada que vive solo por su voluntad, e independiente de lo que me pase, una damphira y un demonio como ustedes deben ser exterminados.
- Mmmmh, en realidad los dos somos demonios. - corrigió Valerie tímidamente.
Esas palabras al parecer solo motivaron al exorcista quien desenvainó su segunda hoja y con un arma en cada mano lanzó su segundo ataque. Y si bien el corte era un poco más lento que el primero que había ejecutado, ahora los ataques venían uno tras otro sin dar descanso, un tajo a la altura de la garganta seguido de otro a las piernas y una apuñalada en las costillas. El joven Phenex esquivaba cada ataque ya sea por agacharse en el momento justo, saltando o inclinándose hacia atrás, pero no importaba cuantos evitara, estos no se detenían.
A medida que este festival de esgrima continuaba, Riser comenzaba a sudar cada vez más y su piel poco a poco iba adoptando una coloración rojiza.
¨One hot minute¨
El demonio inclinó su cabeza para un costado a fin de evitar un corte a la altura de sus ojos y contraatacó con una patada al hígado del exorcista que consiguió hacerlo retroceder unos cuantos metros hacia atrás. Si bien el golpe tuvo cierto efecto, el descendiente de Siegfried había conseguido bloquear a tiempo con una de sus espadas y Riser no pudo evitar gruñir al notar que su pierna estaba adolorida tras haber pateado un arma bendecida.
A partir de aquí la tormenta de filos se volvió mucho más simple de esquivar, con ´one hot minute´ activado los movimientos del exorcista parecían ocurrir en cámara lenta. Por lo menos hasta que el exorcista lanzó sus dos espadas al aire antes de ingresar en su rango de ataque y usando ambas manos desenvainó su tercera espada. Fue entonces cuando el mundo pareció congelarse y una gran espada de casi dos metros se acercó a él buscando su muerte.
Podía ver a la hoja de colores roja y negra acercarse centímetro a centímetro y sin embargo no fue capaz de moverse inmediatamente. La precisión que ejercía esta arma le recordaba a lo que sintió cuando el Lucifer carmesí utilizó su magia contra él, pero si en la magia del satán había vislumbrado una contradicción que terminaría con la destrucción de todas la cosas, todo lo que sintió al ver la espada fue odio. La espada lo odiaba a él y a todas las cosas, el arma no intentaba ocultar esa verdad.
Un grito lo hizo salir de su estupor y esquivar el ataque, no estaba seguro quien de los tres fue el que profirió el sonido, pero no era el momento para estar pensando en detalles.
Tras haber evitado el corte, inició su contraataque, pero mientras lanzaba su golpe sintió un intenso dolor en su brazo derecho y en su pierna izquierda, pero de todas formas no detuvo su golpe, por experiencia sabía que detenerse terminaría en aún más dolor, y su puño hizo contacto con el rostro del exorcista mandándolo a volar.
Tomando un pequeño respiro investigó el estado de sus heridas y pudo ver que no sanaban, al parecer había sido cortado con una de esas espadas benditas pero no entendía como algo como eso había sido posible hasta que vio que dé la espalda del joven exorcista nacían dos brazos metálicos, más similares a los de un dragón que a los de un humano, y esos brazos sostenían las espadas que el espadachín había lanzado.
Esa espada negra había sido solo una distracción para el verdadero ataque del muchacho.
El exorcista con una nariz morada y buena parte de su rostro hinchado se levantó tras haber recibido uno de sus puños (incluso si lo hacía a duras penas), demostraba que el tajo fue lo suficientemente profundo como para debilitar su golpe.
El joven de pelos plateados había conseguido herirlo, a pesar de ser más débil que él. Alguien con una edad similar a la suya le había causado daño, y aunque era obvio que su oponente no tenía chances de ganar, eso no lo hacía menos digno de respeto. Si no fuera porque la herida dolía como la mierda hubiese sonreído. El espadachín era ligeramente increíble.
- Detente, retírate ahora y podrás vivir para luchar otro día. Sería un desperdicio que tu señor perdiera a tan feroz guerrero en un conflicto sin sentido.
Pronunció palabras por palabras con el pecho en alto, incluso si sus heridas dolían eso no era excusa como para arruinar el momento. Y esta acción, muy a su sorpresa, se ganó una sonrisa del exorcista.
- Agradezco la oferta, pero no tengo tantos días como crees y cada día que no lucho por mi señor es un desperdicio.
Y sin más que agregar el espadachín alzó la gran hoja negra se lanzó al ataque. Tres espadas apuntaron su filo al cuerpo de Riser, una buscando su garganta, otra persiguiendo su hígado, y finalmente estaba la espada negra cuya estocada se dirigía a su pecho.
´One hot day´
Antes de que el acero hiciese contacto con su piel, el demonio lanzó una patada frontal que dio de lleno con el pecho del exorcista. Las hojas de tuvieron y cayeron al suelo mientras el joven de pelos plateados intentaba mantenerse de pie mientras su cuerpo entero temblaba y sangre se le escapaba de los labios.
- Eres fuerte, descendiente de Siegfried.
Fueron las palabras de Riser antes de que el descendiente se derrumbara de espaldas al suelo, terminando en una posición bastante similar a la que tenía antes de que esta ridícula pelea empezara.
Para alguien que decía estar dispuesta a morir peleando, el muchacho luchaba desesperadamente por respirar mientras parecía estar ahogándose en su propia sangre. El noble y calmado semblante del exorcista desapareció y todo lo que quedaba en su lugar era la figura de alguien de su edad que no quería morir, una imagen que en la mente del joven Phenex solo podía ser descrita como patética.
Ahora que la pelea había terminado, Valerie volvió a acercarse a Riser y miraba con algo de curiosidad mórbida al joven que estaba muriendo en el piso.
- Fue un desperdicio. - dijo ella pensando en que uso el cáliz en alguien que no solo no les dio direcciones, sino que además los atacó solo para terminar en el mismo estado en estaba previamente.
El joven de ojos azules no respondió inmediatamente, sino que siguió mirando al muchacho muriendo en el piso. Un idiota, pero un idiota con algo de talento.
- Sí, es un desperdicio.
La chica observó en silencio como el demonio buscó algo en los bolsillos de su pantalón y sacó una pequeña botella de allí. Abriéndola con sumo cuidado derramó su contenido en la boca ensangrentada del exorcista. A diferencia de como sucedió con el Sefirot, esta vez no hubo nada de luz ni alguna otra cosa inusual. El sangrado simplemente se detuvo y el espadachín se levantó lentamente del suelo sin emitir un solo sonido.
No hubo agradecimientos, ni preguntas de por qué el demonio lo había hecho, todo lo que hubo fue silencio. Riser simplemente se dio la vuelta y señaló a la niña para que lo siguiera.
- Valerie, nos vamos. Maestro de la hoja negra, no mueras hasta la próxima vez que nos veamos, un talento como el tuyo merece arder en la lucha contra un ave inmortal. El día en que luchemos espero ver algo más que solo una espada con un dueño.
Eso había sonado bien. De haber tenido algo más de tiempo hubiese coordinado con Valerie para que esta también dijese algo, pero se conformaría con esto por el momento. Una vez que volvieran la mansión le enseñaría a la niña como improvisar o le pediría a Revido que lo haga... pensándolo mejor, no dejaría que su hermano se acerque a NINGÚN miembro de su nobiliario sin que él o algún otro miembro de la familia estuviese presente.
Sin mirar hacia atrás comenzó a alejarse del exorcista con la damphira siguiéndole de cerca.
- ¿No crees que nos atacará mientras le damos la espalda? – preguntó ella.
- Es un caballero, estoy completamente seguro de que ellos deben tener un código de honor o algo. Confía en mí, sé lo que hago.
- Bueno, pero al menos déjame curarte, es peligroso seguir con esas heridas.
Pero antes de que el demonio de ojos azules pudiera asegurarle de que eran solo unos cuantos rasguños un ruido llenó los oídos de todos los presentes, el sonido de un aleteo. Todos ellos miraron instintivamente al cielo oscuro nocturno para localizar la fuente del sonido, pero cuando alzaron la cabeza no pudieron ver nada salvo estrellas y la luna.
*PUM*
Los tres observadores sintieron el impacto en el suelo y con cierto nerviosismo el joven varón de ojos azules bajó su cabeza y vio una nube gigante de polvo levantarse en el sitio donde, lo que sea que haya sido eso, cayó.
..
..
¨Peligro¨
Sus instintos le gritaban que huyera de allí tan rápido como pudiera junto con la niña. Y al parecer él no era el único que se sentía se esa manera, a unos metros suyo estaba el exorcista de pelos plateados sujetando firmemente la empuñadura de la espada negra mientras respiraba agitadamente mirando a la nube de polvo. Valerie por otra parte se había ocultaba detrás de él sujetándolo por espalda mientras temblaba como una hoja en un ventoso día de otoño. La única razón por la que el demonio continuaba allí parado fue porque su orgullo no le permitía huir, una decisión de la que después se arrepentiría.
Poco a poco la nube de polvo fue disipándose revelando tras de sí a un hombre relativamente joven caucásico de rostro un inexpresivo que lucía un tanto aburrido.
No parecía la gran cosa con su figura alta y ligeramente delgada, su cabellera era una curiosa mezcla de mechones color negro carbón y rubio miel, extendiéndose hasta la mitad de su espalda; sus orejas puntiagudas recordaban a las de Creusey ; pero su característica más notable eran sus ojos, uno de cada color, no estaba seguro si contaba como un caso de heterocromía en vista de que uno de ellos era de un claro color ámbar, mientras que otro era negro, y no solo la pupila y el iris, sino que todo el globo ocular era completamente negro. Si no fuera porque por alguna razón este individuo lo aterraba, le hubiese preguntado si su condición tenía algún nombre específico o era solo una heterocromía un tanto rara. Riser estaba seguro de que si Rias lo viera diría que tenía la apariencia más anime que ella hubiese visto en su corta vida.
El corazón del muchacho se detuvo unos segundo cuando los ojos del hombre se anclaron en Valerie, y pudo sentir como las manos de la niña se aferraban en su espalda con incluso más fuerza que antes.
No podía avanzar, los cortes en su brazo y sus piernas dolían de tal forma que uno pensaría que volvieron abrirse con más profundidad que antes.
¨Toma a la niña y huye, vete de aquí¨ pensaba para su adentros, pero de ser honesto parte de él sabía que ya había perdido su oportunidad.
El silencio no fue roto por la niña asustada, por él ni por el hombre, sino por la otra persona que formaba parte de esta función.
- ¿Quién eres? ¿Estás con los demonios? ¿Tuviste algo que ver con el ataque? – el temor en su voz era camuflado por una gran cantidad de ira dirigida al hombre.
Los ojos de color negro y ámbar no se dignaron a siquiera mirarlo, todavía concentrándose en la damphira.
- Crom Cruach – fue la única respuesta del hombre.
El varón de los fénix fue el único quien comprendía el peso de tal nombre y muy a su pesar no pudo evitar temblar por los escalofríos que recorrieron su cuerpo.
- ¿Qué se supone que eso significa? Aclárate o me veré obligado a usar la fuerza.
- DETENTE ALLÍ MISMO. - gritó Riser para detener al exorcista antes de que este hiciese algo estúpido.
El espadachín lo miró esperando una explicación, no estaba feliz de ser interrumpido.
- Crom Cruach, el dragón malvado de la luna creciente, es considerado uno de los dragones más poderosos en la historia solo detrás de los dioses dragones y los dragones celestiales. – explicó lentamente.
El hombre vestido con un abrigo negro no confirmó ni negó sus palabras, tal vez lo haya considerado innecesario, Todo lo que hizo fue levantar uno de sus brazos y señalar.
- Estoy aquí por la niña.
Era oficialmente un mal día, el dragón malvado más fuerte de todos también estaba tras la niña, lo más probable era que estuviera trabajando junto a la antigua facción. Su temor dio paso a una pequeña llama que ardía furiosa, estaba enojado consigo mismo por tener miedo de un ladrón de niños. Eso no podía seguir así, debía pelear y ganar.
- No tengo interés en matar niños. Tomaré a la niña y me iré de aquí.
La respuesta del Riser fue levantar su guardia y prepararse para luchar.
- Hija de la luna, ve a esconderte dentro de alguna de las casas. Voy a estar ocupado unos minutos venciendo a un dragón.
Valerie lo miró con unos ojos llenos de… ¿Preocupación, miedo ? En estos momentos estaba demasiado centrado en su oponente como para estar prestando atención a esos detalles.
- Pero tú…
- ES UNA ORDEN.
La niña tragó su saliva y asintió. El joven Phenex fue capaz de escuchar sus pasos alejarse
- ¿Y tú? - preguntó la bestia desinteresadamente al exorcista que seguía allí parado blandiendo sus tres espadas.
- Soy una espada a servicio de Dios y el maestro de la espada malvada Gram, la más poderosa arma matadragones en existencia. Tu muerte tiene prioridad, el demonio puede ayudarme si eso quiere.
Ignorando la jaqueca que le causaba escuchar la mención del gran D, Riser llegó a apreciar el sentimiento, aunque dudaba que la ayuda del humano contara demasiado.
- El terrible hedor que me atrajo hasta aquí debió de haber sido esa espada. Qué molesto.
Y lo era, una batalla contra una criatura que se decía que era un igual a la del Ajuka Beelzebub o Sirzechs Lucifer, y a diferencia de su sesión de sparring contra el Lucifer, el dragón no tendría problemas con matarlo. Pero eso no importaba, Crom Cruach estaba intentado secuestrar a uno de sus compañeros al que él incluso había reconocido como un amigo. Sea un dragón malvado, un dios o incluso un satán; el joven demonio aún tenía que cumplir su parte del acuerdo con la damphira.
- Silencio bestia inmunda, un esclavo como tú no tiene derecho cuestionar nuestras decisiones. Soy un fénix y mis plumas son fuego, mis alas huracán y mis garras serán tu final. - esto no afectó al dragón quien miraba a los dos jóvenes con notable aburrimiento.
En un intento de dar veracidad a sus palabras, de su espalda nacieron alas de fuego que danzaban al ritmo de una canción de furia e indignación, listas para la batalla. Una batalla que probablemente lo mataría, una para la que aún no estaba listo, pero eso no importaba, él renacería de sus cenizas tantas veces como sea necesario para obtener victoria, perder daba más miedo que morir.
El joven demonio dio un gran pisotón en el suelo y exclamó su ataque.
¨Through the fire and the flames¨
Pilares de fuego se levantaron dentro del cráter rodeando al dragón. Torbellinos de flamas de tonos cálidos se elevaban y traían el infierno a la tierra. El aire seco y caliente hacía difícil respirar y todo lo que podía olerse en ese momento era el olor a quemado. Todo cuanto verse era una cúpula de fuego ardiendo dentro de un agujero iluminando la oscuridad.
El ataque de Riser no terminó allí sino que levantó ambas manos y el sonido de una tetera chillando se hizo oír.
¨Esferas de aires calientes´ + Aumento de presión + Control de temperatura¨
¨Second sun in the sunset¨
Burbujas de aire caliente salieron disparadas en dirección al cráter dando lugar a grandes explosiones de intensidad creciente.
*boom**BOOM* *BOOM*
El exorcista observaba con aparente sorpresa mientras decenas de estallidos ocurrían delante de sus ojos. No esperaba que el demonio tuviera esta capacidad destructiva.
¨Great second sun¨
La herida en el brazo del demonio comenzaba a sangrar a medida que una gran esfera de aire comprimido se formaba en sus manos, pero sus gemidos de dolor fue acallados por el chillido ensordecedor emitido de la esfera antes de salir disparada hacia aquel infierno de fuego.
*Boooooooooooooooom*
Un estallido mucho mayor que los anteriores ocurrió en el cráter haciendo que ambos jóvenes debieran cubrirse y el exorcista debió incluso clavar sus espadas benditas en el suelo para mantenerse allí parado.
Desgraciadamente un par de aleteos volvieron a escucharse y una figura de negro salió volando del cráter a tal velocidad que los jóvenes no vieron siquiera su sombra hasta que se colocó delante de ellos.
Sus alas de azabache negro se extendían amenazadoramente en el aire ocultando todo luz de estrellas detrás de ellas, y salvo que su ropa parecía haberse desgarrado, el hombre se encontraba en perfecto estado.
El espadachín no se hizo esperar antes de cargar ferozmente hacia el dragón blandiendo sus tres armas. El asalto comenzó con un tajo utilizando una de las espadas bendecidas, pero en vez de esquivar la bestia inmunda recibió el ataque con su propio puño, destrozando la espada en cientos de pedazos. El exorcista se hizo esperar e intentó apuñalarlo en los ojos con su otra espada bendita mientras los trozos de metal brillante todavía tapaban la vista la criatura. Tristemente pareció haber subestimado los reflejos de la bestia quien evitó doblando ligeramente su cuello.
Fue entonces cuando el joven de cabellos plateados sonrió, y con la malévola espada Gram asestó una estocada directamente en el rostro del dragón quien no podía esquivar en aquella posición. Su satisfacción duro poco cuanto notó que no podía mover su arma, Crom Cruach había bloqueado el ataque con una mordida, y ahora entre sus dientes yacía inmóvil la famosa hoja matadragones.
Aprovechando la distracción, Riser activó ´one hot minute´ y saltó al ataque. Ya sabía que incluso sus movimientos no eran capaces de atravesar las escamas del dragón, por lo que decidió imitar al exorcista y concentrar sus ataques en la cara de la de su enemigo. Mientras Crom estaba distraído mordiendo la espada malvada, el Phenex acercó sus palmas al rostro de la bestia disparó una gran bola de fuego a sus ojos.
Esto al parecer hizo enfurecer al dragón, pues con sus ojos cerrados empezó a agitar sus alas violentamente, creando una gran ráfaga de viento que prácticamente arrojó por los aires a los dos jóvenes.
Ambos vieron que al dragón limpiándose el hollín de su cara y escupiendo asqueado al suelo, probablemente para quitar el sabor de Gram de su boca.
- Sigo sin entender el la manía de los cristianos por luchar en nombre de un dios muerto. – comentó distraídamente la bestia mientras seguía escupiendo.
Riser abrió sus ojos con estupefacción al escuchar lo que dragón había dicho, una pequeña frase que en el remoto caso de que fuese verdad, cambiaría el mundo entero. Debía haber un error, nadie en su sano juicio anunciaría algo como eso mientras se limpiaba la lengua con su abrigo. Pero si fuese verdad, cosa que probablemente no era, las implicaciones serían enormes no solo para las facciones bíblicas, sino que repercutiría en el equilibrio de poder de todas las facciones. De seguro era solo un intento de la lagartija para distraerlos y ganar ventaja en el combate. Ciertamente había surtido efecto en el descendiente de Siegfried quien temblaba de rabia.
- ¿QUÉ BLASFEMIAS DICES? MALDITO HEREJE, SERÁ MEJOR QUE TE RETRACTES.
- ¿A qué refieres con un dios muerto? El líder de la facción sigue en pleno control del paraíso. ¿Es un plan para confundirnos?
El dragón malvado miró a los dos jóvenes con ojos cansados y murmuró con un obvio mal humor varias cosas de las cuales Riser solo alcanzó a escuchar algo entre las líneas de ´De saber que tendría que explicar esto, me hubiera quedado callado´.
- El dios de la biblia lleva como 1000 años muerto, no se los detalles pero que creo que murió luchando contra los satanes originales o algo a así. – explicó la bestia con desgana.
No había ningún motivo para creer sus palabras y era obvio que Crom no tenía intención de presentar pruebas, pero el dragón tampoco tenía razón para mentir y su personalidad no parecía del tipo que manipulara a la gente con engaños.
Independientemente si era verdad, una mentira, o un malentendido, lo que necesitaba era una manera de vencer a alguien mucho más poderoso que él, y la respuesta más obvia era conseguir que el exorcista apuñale al dragón usando a Gram. Mientras el espadachín siguiera sus brillantes órdenes durante este combate, sin duda ganarían.
- Mientes…mientes, mientes, mientes.
Tristemente el estado mental del exorcista dejaba bastante que desear en estos momentos.
- Entonces… ¿son los arcángeles quienes manejan el cielo y mantienen el secreto?
Tal vez con un haciendo un poco de tiempo el pelos plateados podría poner orden a sus emociones.
- ¿Secreto? Pensé que todos lo sabían. – dijo como si fuese obvio – Todos los dioses que conozco saben esto.
- Mientes, mientes, mientes, mientes, mientes, mientes.
Y evidentemente necesitaba más tiempo.
- ¿Cómo es que nosotros no sabemos nada de esto? Soy un miembro de los pilares del infierno, debería saber eso.
La pregunta obtuvo un ceño fruncido de Crom Cruach, lo cual no podía ser una buena señal.
- ¿Porque eres un niño o algo por el estilo? En realidad no me importa. Estoy cansado de juegos, si no se apartan de mi camino... atacaré.
La elección de palabras fue un tanto raro en opinión de Riser en vista de que habían estado peleando hasta hace solo unos instantes. La lagartija era demasiado arrogante si se atrevía a decir ese tipo de cosas, incluso si todavía era más débil que la bestia, seguía siendo estúpidamente fuerte para alguien de su edad. Sus pensamientos se desviaron a la batalla que acaba de tener, y sintió escalofríos en su espalda. La verdad era que el dragón inmundo todavía no había atacado ni una sola vez.
¨One hot day¨
No iba a perder, no podía perder. La derrota significaba que no cumpliría su parte del acuerdo con Valerie, y la idea de un Phenex fallando en cumplir con su palabra era simplemente impensable.
Por suerte el exorcista había vuelto a sus sentidos y en silencio el joven de pelos plateados hizo desaparecer sus brazos adicionales.
- Ey, ¿Qué planeas hacer?
La pregunta fue ignorada por el exorcista que levantó a Gram en el aire. La espada malvada prontamente comenzó a brillar con un brillo rojizo que recordaba a Riser de los ojos de la damphira cuando comía de su sangre. Y como si le estuvieran leyendo la mente, sangre comenzó a gotear de la nariz del muchacho. Eso no podía ser saludable.
Sin parecer perturbado por esto, el exorcista seguía preparando su ataque mientras miraba a la bestia con unos ojos llenos de odio. El demonio dudaba de que tuviera un plan.
Por su parte, el dragón había adoptado una postura de combate que guardaba más similaridades con las bestias del clan Vapula que con un estilo de combate que él reconociera, y sus manos se habían cubierto de las mismas escamas azabaches que cubrían sus alas.
- Muere – dijo el descendiente de Siegfried con una voz que no debería pertenecer a alguien de su edad, mientras saltaba directamente frente a una poderosa bestia milenaria que evidente estaba preparando su ataque.
- ESPERA.
El espadachín ignoró sus palabras e intentó cortar a la bestia por la mitad en un golpe que contuviera todo su odio.
¨Un desperdicio¨
El dragón malvado lanzó un solo puño directo al pecho del exorcista, pero antes de que esa mano escamosa hiciese contacto, un chillido se hizo escuchar y en un veloz movimiento el joven Phenex empujó al exorcista del fuera del camino.
Entonces fue silencio. Un silencio lo bastante corto como para ser comparado al movimiento del segundero de un reloj, pero que por alguna razón pareció tan largo.
El demonio de los ojos azules estaba cara a cara con Crom Cruach, y a pesar de lo mucho que le molestaran esos ojos de ámbar y negro, todo en lo sentía era frío en su pecho.
- RISER.
A sus espaldas escuchaba la desesperada voz de Valerie. Ahora que lo pensaba, tenía un buen volumen con un par de lecciones podría convertirse en una cantante medio decente. Quizás le pidiese a su madre que le de algunos consejos para la niña, ella siempre ha tenido la mejor voz en la familia. Se aseguraría de incluir a Ravel en las lecciones, no había forma de que se perdiera la oportunidad de ver a su hermanita cantando como su madre.
Y pronto volvió a escuchar llantos, por todos los infiernos que la damphira lloraba demasiado. ¿Por qué lloraba ahora?
Bajando su miraba pudo ver el brazo ensangrentado del dragón atravesando su pecho, pero extrañamente no estaba adolorido o asustado, seguramente por las las endorfinas, la adrenalina, o algo similar. Era la primera vez que tendría que regenerar su corazón, o parte de sus pulmones, o lo que sea que estuviese roto allí adentro.
Esto todavía no contaba como derrota, apenas el dragón sacara su manos de entre sus costillas él se regeneraría y le partiría el culo. Pero cuando la bestia efectivamente hizo eso, Riser no se desplomó en el suelo, no tenía la fuerza necesaria en sus piernas para seguir parado. Regenerar esos órganos tomó bastante más energía de lo previsto.
Unas pequeñas y huesudas manos tocaron su cuerpo y el mundo se cubrió en pureza. Valerie estaba usando el Sefirot en él sin su permiso, después tendrían que repasar esa pequeña regla de no usar una reliquia que puede joder tu cabeza sin una orden explicita o bajo supervisión, pero eso sería después de que destruya al dragón. La luz sagrada no lo dañaba a pesar de ser un demonio, y como si del abrazo de alguien amado se tratase, fue envuelto en algo que lo hizo sentirse seguro. Poco a poco pudo sentir una llama cálida nuevamente susurrando una canción que solo él podía conocer en su pecho, una melodía nostálgica que el joven no podía reconocer pero sabía que extrañaba. Y con sus fuerzas renovadas, aunque todavía adolorido, se puso de pie.
Nadie le prestó atención.
- Vámonos, no lo mataré – dijo Crom mirando a Valerie.
La niña sudaba y respiraba con pesadez, el uso del cáliz ciertamente costó bastante de su estamina. Ella no se atrevía a mirar al dragón malvado a la cara, por lo que cabeza estaba agachada, por unos instantes sus ojos se posaron en los puños de la bestia y en el pecho del Riser. Sus afilados colmillos mordieron sus finos labios rosas manchándolos de un rojo que en otras circunstancias hubiese podido ser confundido con lápiz labial.
Volteándose de nuevo hacia el dragón con su cabeza aun baja, asintió suavemente y comenzó a caminar hacia él.
Fue en ese momento en el que sintió una fuerte presión en su brazo, pero más sorprendida que adolorida giró su cabeza para ver al muchacho de pelos dorados mirarla con unos ardientes ojos helados.
- NO.
- Vas a morir. – fueron las palabras de la damphira, la misma que él le había dirigido el día anterior, no eran una amenaza, sino la verdad de los resignados.
- Soy un jodido fénix, morir solo significa revivir unos segundos más tarde. Y todavía no perdí, solo estaba calentando antes de patearle el culo a la lagartija.
El dragón en cuestión no lucía impresionado ni enfadado por esas palabras, solo aburrido.
- Estoy harto de entretener infantes.
De acuerdo, incluso si temporalmente era más débil que la bestia, estaba seguro que alguien que se fue a esconder quien sabe dónde por más de un milenio no podía ser tan asombroso como él. Esa cosa no era un dragón, Tannin era un dragón, Crom no merecía tal título...pero si luchaban, Riser perdería.
Saber eso solo hacía que su pecho doliera aún más. Por eso pensó en palabras crueles, cosas que le sirvieran para despreciar a la bestia y conseguir una revancha.
- Lagartija cobarde, tuviste este pequeño calentamiento cuando nosotros estamos cansados tras haber peleado, y fuiste tan patético como para usar trucos psicológicos para perturbar al exorcista. En verdad no me sorprende que tras haber desaparecido 1000 años sigas siendo más débil que los dragones celestiales. Te desafío a una pelea y si en verdad te haces llamar un dragón aceptarás.
Los ojos de la bestia no miraban en su dirección, fue ignorado como su no estuviera allí. Como una hormiga o una mosca, como alguien débil, como algo que no merecía ni un solo vistazo. Sintió como la bilis se asomaba por su garganta con un sabor amargo y asqueado comenzó a incendiar el aire que respiraba. Ahora el sabor a humo se hacía presente en su boca con cada respiración. Sus escalofríos desaparecieron para dar lugar a algo que le quemaba por dentro una emoción que le era muy conocida, pero que nunca antes había sentido de esta forma, algo que el odiaba.
Humillación.
Él estaba siendo ignorado por un pedazo de mierda, incluso sus mejores esfuerzos fueron insuficientes para ganarse el mero reconocimiento de su existencia. Tenía frío, ese lugar estaba demasiado helado para cualquier ser vivo, por eso extendió sus alas de fuego, que ya no danzaban, sino que simplemente ardían alimentándose del oxígeno a su alrededor.
Sus ojos azules se posaron en el pequeño cuerpo de Valerie, con su piel de blanca porcelana fría, sus cabellos que imitaban a la luna y sus ojos de un color... y a pesar de su fuego en ese momento volvió a sentir frío. La niña miraba al suelo de la misma manera en lo hizo cuando la vio por primera vez, no se atrevía a mirarlo en cara.
Humillación.
¿Tenía miedo de la lagartija a pesar de sus palabras? ¿Intentaba protegerlo a pesar de ser ella tan débil? Sea cual fuese la razón, eso no lo hacía menos humillante. Alguien débil no debería intentar proteger a alguien fuerte, no tenía sentido y era patético. Qué molesto era todo eso, y el frío no paraba.
Una llama que podía reconocer le susurraba, pero no identificar. Un fuego que ardía con fuerza alejada de todas las demás, sus colores eran crueles pero reales. Por instantes dudó si usarla, pero cualquier cosa era mejor que el frío. Y al abrigarse con su calor, el mundo fue rojo.
El maldito lagarto lo consideraba una peste, la chica Tepes se atrevía a mostrarle piedad a pesar de ser tan débil, él mismo fue responsable de esta situación por bajar la guardia después de haber matado a las tres moscas, la facción de los antiguos satanes que pensaban con sus culos y no con sus cabezas soltaron a un dragón malvado tras él, Y Mephisto, estaba seguro que su maestro sabía que algo como esto pasaría y aun así permitió esta ridícula aventura con solamente dos guardaespaldas, que independientemente de lo fuerte que eran, seguían siendo solo dos personas.
Sus dedos apretaron con más fuerza el brazo de la niña, y su cuerpo comenzó a emitir una especie de vapor caliente. Iba a matar a la lagartija, quemaría sus ojos, rompería sus huesos, arrancaría sus escamas, cortaría sus...
- Duele. - susurró una dulce voz adolorida.
El muchacho volvió a mirar a la niña, y vio que la estaba lastimando. Sus pequeño brazos estaban siendo prácticamente aplastado por sus manos, esos dejaría algunos moretones, y sus alas de fuego habían infligido una pequeña pero notable quemadura en una de sus mejillas, rojo contrastando con blanco. Esta vez fue Riser quien sintió miedo de mirar los ojos de la niña, pero no tenía excusa para no hacerlo, no después de esto. Y al mirar el escarlata de aquellos ojos una emoción más dolorosa que las anteriores se hizo presente en el joven.
Vergüenza.
Los ojos de la niña no le mostraban temor, o por lo menos no de él, ni enojo por lo que hizo, todo cuanto podía ver allí era preocupación. Qué vergüenza, qué vergüenza. Era como la ceremonia de las lágrimas otra vez. No había mejorado lo suficiente, seguía siendo igual de débil y a pesar de tener una gran cantidad de talento, recursos, y demás ventajas, él falló. Y ahora un niña debilucha estaba más preocupada por él que por su jodido secuestro.
Si fuese más fuerte todo hubiera sido mejor. Era su culpa por ser débil.
No.
No era débil, no podía serlo, es su deber ser fuerte. No serlo significaba que Valerie sería secuestrada y eso no era algo que pudiera permitir. Si llegaba a dejar que eso sucediera ¿Qué dejaría que ocurra en el futuro? Un fracaso aquí solo terminaría en más fracasos en el futuro. Estaba obligado a ser fuerte, incluso si dolía.
Pensó en su amigo, no exactamente en Sairaorg sino en su sueño, el cambiar el significado de la palabra fuerte. Un sueño que en opinión del Phenex era confuso y estúpido, pero por algún motivo no quería describirlo con otra palabra que no fuese increíble.
Recordaba aquella tarde en la que su amigo le había confiado una historia secreta que era tanto su orgullo como su humillación. En la historia Misla Bael comete un acto que solo podía ser descrito como patético, todo a fin de asegurarse de que Sairaorg tuviese una oportunidad justa de recuperar su título como heredero de la familia. Todavía estaba clara memoria de las lágrimas en la cara de su amigo al finalizar su relato y también sus las alabanzas acerca de cómo su madre era la persona más fuerte de todo el inframundo. Aunque de Riser reconocía a lady Bael como alguien increíble, eso no significaba que no siguiese siendo débil, pero después de ser testigo de la seguridad con la que el león se aferraba a esa idea, jamás se atrevió a contradecirlo.
Soltando al brazo de la chica, el muchacho caminó hasta estar en frente al dragón e hizo la que quizás fue la acción más patética que había hecho nunca. Imitando la acción de Misla Bael durante la historia se arrodilló en el suelo y colando su frente contra la calles de piedra, suplicó.
- Por favor, no te lleves a Valerie.
Incluso si era solo algo temporal, mostrarse tan débil era, era...NO, tenía que hacer esto.
Ninguna respuesta le fue dada.
- Si quieres algún tesoro, prometo dártelo, fama, dinero, autoridad. Pero déjanos solos.
No era capaz de ver la expresión de Crom, pero tomó su silencio como una invitación a seguir hablando.
- Si nada de eso es suficiente, por favor dame una oportunidad y lucha contra mi. Incluso si tu poder es extremadamente mayor al mio, te suplicó que no te la lleves.
El dragón malvado cerró sus ojos y con suspiró cansadamente antes de decir:
- Tienen tres días para descansar y prepararse para el enfrentamiento. Tienen prohibido abandonar el pueblo y si intentan huir simplemente me llevaré a la damphira.
Sin decir nada más, desplegó sus alas negras que se confundían con la noche y elevándose en el aire abandonó la plaza. No le cabía a duda al Phenex de que el dragón simplemente fue a reposar en un lugar donde pudiera asegurarse de que no intentarían escapar. Sin dudarlo se levantó de un salto, no deseaba volver a eso en lo que le quedara de vida.
Ahora que la adrenalina dejó de surtir efecto respirar dolía un poco, cosa que no tenía mucho sentido en vista de que su regeneración lo había dejado como nuevo. Debía alguna de las molestas reglas metafísicas de la magia, una de las razones por las su maestro se negaba rotundamente a reconocer a la magia como un sistema.
Estúpida metafísica, arruinó la física.
-Gracias.
Una voz suave como la seda teñida de una ligera melancolía llegó a sus oídos y sintió el peso casi inexistente de un cuerpo apoyándose sobre su espalda. Dedos esqueléticos trepaban de él como si se trataran de ganchos, haciendo que pensara que en verdad la niña debía comer más. No debería haber recibido ningún agradecimiento, esto fue solo él cumpliendo con su deber natural, luego de haber fracasado estrepitosamente. Tomando la misma botella de lágrimas que uso para sanar, salpicó su mejilla quemada con una parte del contenido. Cualquiera diría que era un derroche de recursos, y tenían razón, pero nadie les preguntó.
- Tch, simplemente no menciones nada de lo que viste, eso no fue algo muy digno de un fénix.
A pesar de sus palabras comenzó a despeinar los cabellos de la niña. Estaba cansado y hambriento, con algo de suerte encontraría algo de pollo, y frutas en alguna de las casas abandonadas, estaba de humor para comer algo dulce.
Sin ninguna advertencia, Valerie empujó su mano y alejándose de él le dijo.
- Deberías irte. No podemos ganar…te van a matar y yo no estoy preparada para revivir a alguien usando el cáliz.
El muchacho solo la miró nada sorprendido. Ella todavía no confiaba verdaderamente en él.
- Quiero que te vayas, quiero estar sola. – mintió la niña.
Y el muchacho continuó mirando a la débil idiota.
- De estoy segura que de todas formas nos volveremos a ver, así que vete.
- Alabado sea Dios.- respondió automáticamente.
- AUCH, estaba siendo seria. No quiero que otro amigo corra peligro por mi culpa otra vez, si es así, estoy bien estando sola por un tiempo. - se quejó tristemente la niña tras haberse recuperado del dolor de cabeza.
Un murciélago preocupado de que un fénix estuviera en peligro, sería gracioso sino fuera por el hecho de que dejaba un pésimo sabor de boca. El joven demonio simplemente hizo oídos sordos a sus quejas mientras la miraba con un rostro que sugería que estaba viendo a la persona más estúpida en todo el planeta.
-Hay tantas cosas erróneas en lo acabas de decir que no sé por dónde comenzar. Primero: no le des órdenes a un Phenex, seremos amigos pero sigo siendo tu jefe. Segundo: no estoy en peligro, soy un inmortal, no te atrevas a subestimarme ¿Entendido?
La damphira pareció querer decir algo con respecto a eso, pero una silenciosa advertencia de Riser la convenció de seguir escuchando aunque como protesta mantuvo una expresión que indicaba que no estaba feliz de hacerlo.
- En tercer lugar, nadie está haciendo nada por ti, todo esto lo hago por mí. El mundo debe saber que un fénix es superior a un simple dragón. Además, estaría avergonzando el nombre de mi familia si fallara en cumplir mi parte del contrato, es mi deber como miembro un Phenex, como tu amigo, y como futuro satán.
Eso no era una mentira. Lo estaba haciendo solamente por sí mismo, no quería volver a sentir vergüenza. Lo siguiente que estaba por decir podía ser considerado una mentira, pero lo convertiría en una verdad en menos de una semana por lo que no estaría mintiendo.
- Finalmente, esto no tu culpa. Si alguien quiere causar problema en el nido de un fénix, es lógico que decidamos quemarlo, incluso si se trata de un dios dragón. Por cierto si te largas a llorar ahora voy a rezar un ¨Padre nuestro¨ delante de ti.
A crédito de la damphira, esta no pareció intimidada y quedó sumida en sus propios pensamientos. Transcurridos unos segundos que hubiesen podido haber sido hora, en sus ojos escarlata brillaba una resolución que contrastaba con el lenguaje corporal que prácticamente gritaba miedo e inseguridad. Era esta clase de cosas que causaba que el demonio no pudiera decidir si la niña era una cobarde o no, ser parte de su nobiliario ya era prueba suficiente de que era increíble por lo que eso no estaba en duda, pero eso no evitaba que se sintiera confuso por esas muestras esporádicas de valor.
- Déjame luchar. – exigió la muchacha.
Y por más que en otras ocasiones esa mera frase mereciese un aplauso suyo, esta no era la ocasión correcta.
- Eres débil, demasiado débil en estos momentos.
Y a pesar de ser la absoluta verdad, los ojos escarlata se enfrentaron al invierno de sus ojos azules. Sin ceder Valerie susurró otra verdad que Riser deseaba que fuera una mentira.
- Tú, tú también eres más débil que el dragón en estos momentos.
La temperatura en el ambiente aumentó bajo las órdenes de las emociones del demonio quien trataba de calmarse.
- Te acabo de decir que no me subestimes.
- Eres..eres un mentiroso, me prometiste que podría luchar a tu lado. Y antes de que digas algo, yo…yo lo haré por mí misma, porque en verdad no quiero perder a un ami…no quiero decir humillante, sí, sería humillante para una hija de la luna, y futura asesina de dioses no vencer a un dragón.
Se conocían por menos de 48 horas y era la segunda vez que niña intentaba de manipularlo haciendo uso de algo que había dicho previamente. Por otro lado, no le faltaba razón, sería humillante para ambos no vencer a la bestia.
Viendo que no obtenía una respuesta la niña siguió con sus suplicas.
- Por favor, déjame luchar.
Y en un intento de imitar lo que había visto hace cosa de unos minutos, tiró sus rodillas al piso, pero antes de que alcanzara a agachar su cabeza unas firmes manos la tomaron de los brazos y la levantaron. Un azul cálido se enfrentó a un escarlata rebosante de vida.
- No hagas eso jamás en mi presencia, ni en la de nadie. Es un acto patético y propio de los débiles, te prohíbo hacerlo porque tú no eres tan débil. - dijo en el oído de Valerie.
Tomando un poco de distancia, comenzó a sacudir el polvo en el vestido de muchacha mientras decía con una suave sonrisa:
- Está bien, haré justicia a mis promesas hija de la luna. Si es tu deseo dar fin a la inmunda bestia vestida de noche, no seré yo quien te lo prohíba. Sígueme al campo de batalla y te mostraré una absoluta victoria.
- Puedo limpiarme yo sola - se quejó ella en voz baja.
Esto no duró demasiado, pues enseguida se le escapó una pequeña risita, y levantando ligeramente su vestido la niña ofreció una cordial inclinación.
- Te estoy agradecida ,ave inmortal, de que aceptases mi compañía para este baile, y mi agradecimiento será recordar al dragón que ni los dioses escapan del ciclo de la vida y la muerte del cual yo soy aprendiz hoy y maestra mañana.
A estas alturas no le cabía duda de que la niña estaba aprendiendo bastante, sin duda su influencia sería beneficiaria para ella, es decir, solo mírenla, esa elegante manera de hablar era un gran avance. La bestia inmundo no tenía ninguna oportunidad contra ellos.
- Nada mal, solo recuerda usar el lenguaje dramático de forma moderada, en caso contrario pierde su gracia. ¿Y dónde está el exorcista? No creo que la lagartija le permita irse, así que le permitiré participar de nuestro combate contra la bestia.
- Está por allí tirado. Usaste demasiada fuerza para sacarlo del camino y quedó inconsciente. ¿Olvidaste que los humanos tenían un cuerpo delicado? – preguntó la niña con curiosidad.
- No, no. Dejarlo inconsciente fue mi intención desde el principio porque...eh, ah sí, con su estado mental alterado, no cabe duda de que hubiese tirado su vida en un vano intento de matar a la bestia. Un gran líder como yo debe siempre fijarse en esos detalles.
- Jiji, si tú lo dices. - comentó Valerie con algo que seguramente no era sarcasmo ni nada similar.
Confiando que aquello se trataba solamente de un cumplido, el demonio levantó al exorcista del cuello de su saco, y luego de cerciorarse que no tuviese ningún hueso roto dio la orden de que descansarían en una de las casas vacías, preferentemente una alejada de todos los cadáveres, ya hablarían con el pelos plateados cuando este despertara.
Y dentro de tres días deberían vencer a una lagartija que ni siquiera fueron de rasguñar. No que existiese el riesgo de fallar, ellos eran fuertes después de todo.
..
...
Extra: Pokémon favorito.
Hace un par de semanas en el castillo de los Gremory:
Dos niños estaban cómodamente sentados en un sofá mirando un show en televisión, en él se mostraban diversas criaturas luchando entre ellas siguiendo las direcciones de unos humanos llamados entrenadores.
- Ey, Riser.
- Mi princesa carmesí ¿Qué pasa?
Rias, quien ya estaba ligeramente inmunizada a los nombre a los apodos del muchacho, señaló a la pantalla.
- ¿Cuál es tu pokémon favorito? Los míos son Latias y Scizor.
- ¿Porque son rojos? – preguntó con una pequeña sonrisa en sus labios.
- Sí, quiero decir no ¿En parte? Me gustan sus diseños, se ven geniales y son ultra fuertes. ¿Cuál es el tuyo?
- Emmm…¿Qué te parece si vemos el nuevo episodio de One piece?
El titubeo del joven solo logró interesar más a la niña.
- No cambies el tema ¿Es Moltres? Apuesto a que es Moltres o tal vez Ho-oh.
- No exactamente.
- Entonces es Blaziken, el gallo de fuego. No es una mala elección, pero personalmente prefiero a Charizard.
- Es pr… -susurró el niño tan bajo como le era posible.
- Habla más fuerte, no puedo escucharte.
- Es Primarina.
La niña del cabello carmesí se le quedo mirando confusa.
-Primarina, ¿Te refieres al pokémon sirena?
Él asintió desviando su mirada hacia cualquier otra parte.
-JAJAJAJAJA. Bueno es una opción un JAJA tanto tierna.
-No te rías, es el pokémon con los mejores efectos de sonido, un buen diseño y una gran voz. El único pokémon que se le compara es Lugia, y solamente por la canción de la película.
-Para resumir, eres un miembro del clan del ave de fuego y tus pokemones favoritos son una sirena musical y el guardián del océano.
-Vas a largarte a reír, ¿Verdad?
-No te sientas mal, también me gustan bastante, en especial Lugia. Es solo que es un tanto irónico.
-¿Entonces no vas a reírte? – preguntó esperanzado.
-JAJAJAJAJAJAJAJA.
La carcajada continuó hasta que el nuevo episodio de One piece comenzó.
...
...
Y Riser ganó su primera pelea en este fic (y perdió inmediatamente después). De todas formas, a este mini-arco le quedan entre dos o tres capítulos más (dependiendo de cómo decida separarlos).
Como dije anteriormente, mi longinus favorita es el cáliz del Sefirot, y unos de mis héroes clásicos favoritos es Hagen de ¨El cantar de los nibelungos¨. Es por eso que no pude evitar incluir a Valerie y Siegfried(¿spoiler?) en el nobiliario de Riser.
Poco se dice en el canon de la personalidad de Siegfried, con la mayor descripción siendo dada luego de su muerte donde se lo describe como el miembro más frío, rencoroso y malvado de la facción los héroes, con un gran odio hacia la iglesia. El Siegfried en este fanfic será una pequeña masa de lealtad y odio.
La mención de ¨Dios está muerto¨ fue forzada, pero ayuda a mover la historia. Si en el canon sirvió de excusa para incluir a Xenovia en el nobiliario de Rias, aquí fue la excusa para hacer que Siegfried guarde cierto rencor hacia la iglesia
Los miembros del nobiliario van a formar una parte muy importante de la historia, y sus personalidades e interacciones se desarrollarán a lo largo de toda la misma, por eso:
¿Qué piensan por ahora de Valerie? Es la primera miembro del nobiliario incluida en la historia y por tanto sería bueno saber si el tratamiento que le dí hasta la fecha (los últimos 2,5 capítulos) dejó insatisfecho a un lector. Me gustaría saberlo para mejorar esto a la hora de trabajar con los demás miembros del nobiliario.
Así que ¿Qué piensan de la Valerie Tepes que aparece en este fanfic y sus interacciones con el protagonista?
