Capítulo IX: Preparación
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Mansión Phenex: Estudio privado de Mephisto.
La puerta del laboratorio se abrió de golpe y el ruido de madera chocando contra una pared de piedra pulida resonó fuertemente por todo el estudio causando que el viejo abandonara su trabajo y mirara con poca emoción a su visitante.
- ¿Qué haces aquí? - dijo el malhumorado.
Que Ruval Phenex de entre todas las personas viniera a molestarlo fue inesperado y odiaba eso, ser interrumpido siempre le pareció fastidioso y su edad solo había empeorado esto. Para colmo se encontraba trabajando en un proyecto bastante especial que necesitaba toda su concentración.
- Queríamos pasarte cierta información de manera persona y yo era el único inmediatamente disponible. Riser fue atacado por la antigua facción en conjunto con magos y transportado quien sabe dónde. - respondió el joven de pelos anaranjados con la mayor calma que le era posible.
El barbas grises se mostró sorprendido por ese montón sinsentido, que una panda de incompetentes como esos pelmazos de los viejos satanes tuviese éxito en una emboscada era impensable, y rápidamente se vio obligado a conectar puntos en su cabeza.
- Esos racistas no trabajarían con magos, ellos odian a los humanos y el sentimiento es mutuo. Es imposible que trabajen juntos a menos que… ambos estén trabajando conectados un tercero mayor.
- Oh, entonces no te sorprende que haya sido atacado por la antigua facción. – comentó Ruval con una calma algo forzada.
Silencio. La acusación fue recibida sin ningún intento del viejo de defenderse. Hacerlo sería desperdiciar el tiempo, ambos sabían que era cierto.
- Padre está organizando equipos de búsqueda y rescate por toda Rumanía, yo mismo me uniré a ellos después de esto; madre está buscando datos sobre ese posible tercero, y Revido se hace cargo de toda la parte política, no vaya a ser que esos vampiros traten de aprovecharse de la situación diciendo que intentamos matar a la hija del rey, niña que prácticamente nos regalaron.
Y en anciano siguió guardando silencio, cosa que Ruval tomó como un permiso para continuar.
- Escucha Mephisto, no somos idiotas. Sabemos muy bien que la única razón por la que aceptaste este puesto de trabajo era aprovechar nuestros de espías para poder controlar los movimientos de tus enemigos o alguna estupidez así, no entiendo mucho de esa clase de cosas, mi madre y Revido son quienes están en ese campo, pero déjame advertirte que si mi pierdo a mi hermano por esto, te mataré.
El joven varón pronunció esa última parte ardiendo en ira…literalmente, sus llamas azules, símbolo de orgullo tanto para él como para su familia, amenazaban con reducir todo a cenizas y continuar creciendo. Pero su amenaza fue dirigida a un demonio que había visto más guerras que conciertos.
- ¿Y qué haces aquí perdiendo el tiempo? Ve a unirte tú también a los equipos de búsqueda. De cualquier manera, estoy seguro de que Riser está bien, mi estudiante es decentemente fuerte y tiene algo de cabeza sobre sus hombros.
Esto , por alguna razón, pareció calmar ligeramente al joven adulto, quien dejó morir el fuego de lo cubría y ahora solo parecía módicamente furioso.
- A mi también me gustaría creer eso, pero mi hermano pequeño siempre fue más emocional que lógico, predispuesto al pánico y estúpidamente testarudo.
- A él le gusta Pink Floyd.
El primer varón de los Phenex no dijo nada. No entendía que tenían que ver los gustos musicales de su hermano con la situación actual.
-No hay manera de que un aprendiz mio con tan buen gusto muera en manos de unos idiotas racistas.
Todo saldría bien se decía el anciano a sí mismo, lo más seguro es que su estudiante estuviese trazando un plan para mantenerse a él y a la damphira a salvo.
Él no había educado a ningún idiota.
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- Por última vez, no voy a abofetear al exorcista para despertarlo.
- Funcionaba con Gasper cuando se desmayaba luego de que lo convencía de tomar sol para broncearnos.
- Y después hablaremos de todos los problemas que hay con lo que acabas de decir.
Afortunadamente, el escándalo producido por esta interesante conversación fue suficiente para hacer que el exorcista en cuestión abriera sus ojos y mirara en dirección a sus salvadores.
¨Respirar profundamente, sacar pecho, sonreír con gran confianza¨ repasó mentalmente el joven Phenex preparándose para convencer al muchacho para que los acompañara en la cacería definitiva de la dependían sus vidas y orgullos.
- Escúchame, vástago de Adán, los hilos del destino entrecruzan nuestros caminos nuev…- unas manos agitando su brazo cortaron su discurso y lo hizo voltear hacia la niña.
- No está escuchando. – señaló la observante Valerie.
Volviéndose a mirar al exorcista, Riser pudo notar que efectivamente el joven de ojos rubíes estaba perdido en su propio mundo murmurando algo de forma desesperada.
- Miente, miente, miente, miente, el dragón miente, mientes, o son ellos quienes mienten…
La salud mental que mostraba el espadachín en esos momentos era ciertamente preocupándote, más preocupante cuando uno pensaba que casi toda estrategia para vencer al lagarto sobrecrecido debería incluir el uso de la más letal espada mata-dragones de la historia y tristemente la esgrima nunca fue uno de sus múltiples talentos.
Intentó agitar sus hombros, pero no importaba con cuanta fuerza lo hiciera el joven seguía hundido en su trance auto impuesto. También trató de ordenarle que parase con resultados similarmente inexistentes.
No le gustaba lo que veía, un individuo que él mismo reconoció como decentemente fuerte estaba sufriendo un ataque de pánico después de algo tan banal como la revelación de que todo aquello en lo que basaste tu vida pudiera ser un engaño muy elaborado… en retrospectiva, quizás no se tratara de un asunto tan banal, pero seguía siendo molesto de ver. Debía de haber alguna manera para que el espadachín vuelva en sí.
*Slap* *Slap*
Se llevaría esta pequeña acción a la tumba y si Valerie se atrevía contárselo a alguien, él lo negaría con cada fibra de su ser.
Ignorando una feliz expresión de ´te lo dije´, pudo apreciar que su táctica había funcionado. Ojos rubíes lo miraban suplicantes, toda esa ferocidad que el exorcista mostró en sus peleas pareció jamás haber existido, todo cuanto quedaba en ellos era suplica y temor. Con una voz que se correspondía con dicha emociones el muchacho habló.
- ¿Tengo un señor?
La pregunta hizo eco en los pasillos de la pequeña casa en que habían tomado refugio.
Algo con una respuesta extremadamente simple, pero que irónicamente resultaba muy difícil de responder.
¿Debería mentir para tranquilizarlo? No, al ser un fénix esa clase de acciones están por debajo de él.
¿Es una buena idea darle todos los detalles que hacían creíble la revelación del dragón? Tampoco, si bien podría ofrecerle varios datos estadísticos que eso, él tenía entendido que los miembros de la iglesia consideraban al dios de la biblia como su padre y ¿Qué clase de persona te daría un explicación científica para decirte ´probablemente eres huérfano´?
- Tengo 13 años por lo que a pesar de ser un miembro de los pilares del inframundo hay muchas cosas que todavía no me dijeron.- respondió con deliberada vaguedad.
Los ojos enjoyados ni siquiera parpadearon y siguieron mirando atentamente a Riser enfrentado azul contra rojo.
- ¿Crees que el dragón estaba mintiendo?
El joven Phenex respiró profundamente, ambos sabían ya respuesta, pero le estaba pidiendo que sea él quien la diga en voz alta. Y eso hizo.
- La bestia inmunda trae caos y muerte al mundo…pero creo que estaba diciendo la verdad.
Silencio. Su respuesta fue totalmente inútil porque la misma pregunta fue innecesaria. Y la ausencia de toda voz y todo ruido llenaron la rustica sala en la que estaban.
Las manos del exorcista se acercaron tiritantes a la funda negra de su malvada espada y por unos momentos no se atrevió a tocarla, como si temiera ser quemado por esta. Ese breve momento que se sintió tan largo fue cortado por una decisión y apretando fuertemente el pomo de su arma los temblores de manos del muchacho murieron junto a su miedo y dieron paso a la ira ardiente hasta enfriarse dejando a ceniza fría que llenaba de melancolía a quien sea que lo viera.
Deprimente era una buena palabra para describir tal apariencia, verlo con ese estado de ánimo le recordaba al personaje de un libro que a su hermano le gustaba, no recordaba de que trataba, ni ningún otro dato del personaje salvo uno que uno de sus apodos era el caballero de la triste figura. Si no fuese por el hecho de que no sentía cómodo plagiando una obra famosa, no hubiese dudado en referirse mentalmente al pelos plateados de esa forma.
- El dragón volverá en tres noches a pelear, así que dale a tu enojo una causa y ayúdanos a vencerlo. Creo que tu señor hubiese estado de acuerdo con eso. – dijo en una firme para ocultar todo rastro de compasión.
A pesar de lo manipulativo que sonaba, no era para nada una mentira, el dios de la biblia siempre mantuvo un mala relación con dragones y serpientes.
Lo que el exorcista hizo a continuación incomodó al resto de los presentes.
- FffffffJAJAJAJAJAJA.
Las carcajadas hicieron eco en toda la sala, el muchacho estaba riendo como si le hubiesen contado el mejor chiste del mundo. La risa llegó a intimidar a Valerie quien se ocultó tras su rey, si bien no era algo que él aprobara, podía entenderla, ese sonido demencial y sin forma resultaba bastante tétrico hasta para su persona.
- ¿Mi señor? El dios cristiano ha muerto mucho antes de mi nacimiento, Él nunca fue mi señor. – dijo con una ligera sonrisa tras haber reído unos minutos.
Su tono era una bizarra mezcla de tristeza, rencor y un poco de…¿sosiego?
A continuación, el caballero de la bizarra figura desenvainó a Gram e hincó una de sus rodillas al suelo. Sosteniendo la espada con ambas manos se la ofreció al joven Phenex en un acto solemne.
- Tres veces has salvado mi vida en tan solo un día. No tengo nada que ofrecerte salvo mi espada y mis servicios, señálame a un enemigo y lo cortaré.
La situación le recordaba a uno de los consejos amorosos de Revido, su hermano le había enseñado que era bastante simple conquistar a alguien después de que estos hayan sufrido una mala ruptura o se encuentren en un estado similarmente frágil. Dichas personas tenían mayores posibilidades de aceptar avances amorosos ya sea para intentar escapar del dolor o en un intento de escupirle a alguien en la cara. Tal vez estuviera pensándolo excesivamente pero lo estaba pasando ahora era incómodamente similar a dicha explicación.
El sentido común le decía que aceptara, después de todo el exorcista era ligeramente increíble por lo que no es como si tuviera algo en contra de tenerlo como uno de sus pares, pero no se sentía correcto. Sería penoso usar el dolor de una persona para convencerlo de seguirlo.
- Levanta tus piernas descendiente del mata-dragones, no aceptaré una lealtad basada en el dolor. Imagino que esto puede ser difícil de entender pero mis razones son…
- Riser ¿Podemos hablar un momento? – interrumpió la damphira con cierto apuro.
- Espera un momento, estoy a punto de explicar porque no puedo aceptarlo como uno de mis pares.
Y a pesar de sus palabras, la niña volvió a insistir con mayor ahínco.
- Como tu alfil y la primera entre los miembros de tu nobiliario te pido que me lo expliques a mí antes que nadie.
No le gustaba el tono de Valerie, se parecía demasiado al de su madre cuando él intentaba practicar un movimiento suicida. Pero la verdad es que era su deber escuchar la opinión de sus pares para esta clase de cosas, el contrato que había preparado para los miembros de su nobiliario así lo exigía (aunque la niña no se hubiese molestado en escucharlo). Por lo que decidió susurrarle sus razones al oído asegurándose de que el exorcista no lo escuchara.
Para cuando terminó la niña lucía confusa y exasperada en igual medida.
- Estamos por luchar contra uno de los dragones más poderosos de la historia, y tú rechazas convertir en un demonio y por tanto hacer más fuerte al descendiente de un famoso mata-dragones armado con una letal espada mata-dragones porque se siente como si estuvieras tratando de llevarte a una chica a la cama aprovechándote de su rencor hacia su expareja. – dijo sin preocuparse de que el exorcista la escuchara.
- Por supuesto que sonará estúpido si lo dices así. Pero mis razones son psicológica y emocionalmente complejas.
Antes de la Valerie opinara sobre sus ´razones´, el exorcista intervino.
- No estoy tomando esta decisión solo por despacho, sino que en verdad creo que volverme un demonio sería ventajoso para mí. Me queda a lo mucho una década más de vida y tengo entendido que existen demonios con 15000 años de edad. Entrar al servicio de la persona a quien debo tres veces mi vida no solo me permitiría vivir más tiempo, sino que me daría una causa para dar sentido a esa nueva vida. Estaría más que feliz de esclavizar mi alma a ti.
Su particular elección de palabras significaba que lo hacía parcialmente por despecho, lo cual no era una buena razón, pero el resto de sus argumentos eran convincentes y el bono de poder sería de gran ayuda dentro de unos días. Resultaba un poco extraño que dijera que le quedaban pocos años con lo saludable que parecía ¿Una enfermedad? Nada que un tratamiento médico pagado por su familia no pudiese arreglar. Solo había un pequeño detalle que aclarar.
-Mis piezas demoníacas en particular no hacen más que convertirte en un demonio, nuestra relación estará basada en palabras, juramentos y poco más. No tengo ni tendré ningún poder sobre tu alma.
El descendiente de Siegfried asintió rápidamente como si no hubiera dicho nada significativo. Era preocupante que a nadie en la sala pareciese importarle lo que les pasara a sus almas, pero no era momento de pensar en eso, se había quedado sin razones lógicas para rechazar al muchacho era hora de oficiar una ceremonia.
-Me ofreciste tu hoja, pero deberás saber que mi sueño es volverme el satán más grande de toda la historia. Si crees que serás capaz de digno de participar en tales sueños, ofréceme tu nombre junto con tus sueños y a cambio prometo ayudarte en hacer estos una realidad.
Un sueño por un sueño, un acuerdo justo para todos los involucrados.
- Siegfried es el título que gané por haber sido el único entre mis...´hermanos´ que fue aceptado por Gram, mientras sea el maestro de Gram tengo el derecho a ser llamado Siegfried, mi apellido es Sellz-,no, en realidad no tengo ninguno, y mi sueño es vivir y servir a mi señor.
La idea de no tener un nombre era alienígena para el joven Phenex. Un nombre no era un título, incluso si la gente llamaba a su hermano el ave azul, Ruval era siempre Ruval, un nombre no era un premio sino el estúpido primer regalo que uno recibía al nacer, y estos pedazos de mierda ni siquiera fueron capaces de hacer eso cuando incluso otros pedazos de mierda como rey de Tepes nombraron a Valerie. O quizás si tuviera un nombre, después de todo el exorcista había querido compartir su apellido, pero como si estuviera escapando de las pisadas que sus propias huellas dejaron en la arena, lo calló. Esa clase de cosa desentonaba con la visión de cómo debería ser el mundo que su familia le había enseñado. No era correcto, todos deberían tener un nombre, especialmente alguien fuerte como el exorcista, quien opinara otra cosa estaba equivocado. Nadie debería rechazar su nombre, incluso si quienes te lo dieron dejaban mucho que desear, era tu responsabilidad llevarlo. El pelos plateados era un pobre idiota.
- No me insultes descendiente del mata-dragones, te pedí un nombre, elige uno y desde ahora ese siempre ha sido tu verdadera identidad, y en cuanto a tu apellido, si planeas seguirme, no te permitiré que niegues ni una parte de ti, si no puedes siquiera ofrecerme eso, no tienes derecho a pararte frente a mí. Y estás garantizado a vivir una vida larga si aceptas mis piezas, así que cuéntame un sueño del que puedas mostrarte orgulloso.
El muchacho pensó en silencio unos segundos antes de que sonriera de una manera que uno normalmente asociaría a un demonio.
- Hagen, mi nombre será Hagen. Y si tuviese que desear otra cosa sería que los sueños que dieron lugar a mi nacimiento fracasen, y que el nombre de mi ancestro caiga en el olvido tras el mío. – respondió intentado contener su risa.
La respuesta fue demasiado rápida como para no haber sido pensada desde ya hace un tiempo, tanto su nombre como su sueño eran un insulto premeditado hacia su ancestro y la iglesia. Pero aún faltaba una parte de su respuesta, ojos rojos como joyas se enfrentaron a la tundra azul y el muchacho tragó su saliva antes de responder con una expresión algo lúgubre.
- Mi apellido es Sellzen.
Un apellido que no encajaba con el resentimiento mostrado hasta el momento, era divertido pensar que su apellido, que podía traducirse como corazón gentil, no se trataba de una descripción sino de una promesa. Eso suena como algo inteligente y profundo para decir, trataría de recordar eso más tarde para cuando necesitase tener una discusión importante con él, sonará tan genial cuando lo diga en voz alta.
- Antes de entregarte mi pieza tienes que saber que tus acciones reflejarán las mías y que existe un contrato que deberás aceptar antes de ser considerado un miembro de mi nobiliario.
- Acepto.
¨No, por amor a todo, no otra vez.¨
Estuvo trabajando en ese endemoniado contrato durante tres jodidas semanas. ¿Por qué nadie quería escucharlo?
- ¿Estás seguro de que no quieres revisar el contrato? Podría estar manipulándote para que te conviertas en mi sirviente.
Los demonios tenían la mala fama de hacer esa clase de cosas y pelos plateados era un exorcista hasta hace unos minutos atrás por lo que debería desconfiar un poco más de alguien quien quería cambiarle la especie.
- Salvaste mi vida tres seguidas y estoy a bordo con la idea de ser tu sirviente. Dudo que me estés ocultando algo y aunque lo hicieses, estoy bien con eso.
- Estás a punto de cometer lo que tu religión considera el mayor pecado posible y no quieres que te recite un contrato que te explicará todo lo que eso implica. Ni siquiera te interesa conocer la parte de las vacaciones pagas. – resumió Riser sin ninguna sola emoción en su cara.
- Te acepto como mi único señor en esta tierra, mientras viva estaré a tu servicio.
Ignorando su propia exasperación y la risa de una niña a sus espaldas, pidió a la damphira que le devuelva su traje, y hurgando uno de los bolsillos extrajo dos piezas de color negro decoradas con motivos anaranjados, cálidos como el beso del amanecer.
- Levántate hijo del hombre porque ahora eres un compañero mío y tu dignidad es también mi dignidad. Es hora de la investidura, esta pieza ofrece gran poder y resistencia, mientras que esta otra te otorgará velocidad, reflejos y un poco de coordinación. Elige.
El muchacho de pelos plateados miró ambas piezas por unos momentos antes de tomar la que tenía la forma de un caballo entre sus manos. La figurina se diluyó en su piel como si se tratase de agua y en la habitación comenzó a sentirse un poco de calor.
La espada malvada Gram cayó al suelo rebotando contra el piso de madera y los demonios observaban como su nuevo compañero se encontraba empapado de sudor.
Una pequeña criatura salió desde detrás de su espalda se acercó al exhausto caballero. Siendo sinceros, acercarse era una palabra fuerte para describir a Valerie manteniéndose a un rango que ella consideraba seguro como si temiera ser mordida por el muchacho.
- Emmmmmh, ¿Estás bien? – preguntó dudosa.
El ex-exorcista asintió su cabeza en respuesta.
- De acuerdo, aunque me gustaría dar un discurso y todo eso. Dentro de tres noches pelearemos contra alguien que podría ser considerado la onceaba criatura más fuerte del mundo, y para poder formar una estrategia necesitamos conocer nuestras habilidades y debilidades. Preséntenlas en cuarenta palabras o menos. – dijo señalando a Valerie.
Era lógico la primera de entre sus actuales pares sea quien dé inicio a esto.
- Usando el cáliz del Sefirot puedo sanar heridas o hacer que alguien recupere sus energías, pero esto último cansa mucho y no creo poder hacerlo más de dos veces seguidas. Soy físicamente débil y tengo habilidades vampíricas reducidas.
Dicha explicación necesitó algunos segundos de cuentas con los dedos para completarse, pero luego de terminar la damphira sonreía orgullosa de sí misma, aunque Riser no estaba seguro si era por sus habilidades o por haber sido capaz de decirlas en menos de 40 palabras.
Mientras tanto, su caballero se encontraba muy concentrado contando con en voz baja.
- Puedes usar más de 40 palabras.- dijo Riser aliviándolo notablemente.
- Como saben soy un espadachín que actualmente cuenta con dos espadas, una de ellas se trata de la espada malvada Gram que no solo es considerada la espada más afilada y cruel creada por la humanidad, si no que también es considerada la hoja matadragones definitiva. Además cuento con un equipamiento sagrado, una variante del twice critical, que me permite hacer crecer dos brazos draconianos de mi espalda que cuentan con el doble y el cuádruple de mi fuerza normal respectivamente.
En este punto, el ahora llamado Hagen tomó un pequeña para respirar antes de proseguir.
-Respecto a mis debilidades, Gram es un espada que odia y lo hace en exceso, por lo que maldice y corrompe todo lo que corta, pero hay una cosa que Gram aborrece por encima de todo y eso son los dragones. Como una espada que fue maldecida por Fafnir, cada vez que hay un dragón en las cercanías, ella pide su sangre y por eso no puedo sostenerla usando mi equipo sagrado. Esto es especialmente un problema porque dudo ser capaz de atravesar las escamas de este dragón en particular con sin la fuerza de twice critical. Oh, y cada que la uso mi expectativa de vida se reduce.
El que haya nombrado la última parte como fuese algo insignificante resultaba bastante preocupante para el joven Phenex. Y el hecho de que su alfil no haya demostrado ninguna reacción al escuchar eso tampoco era bueno.
Para colmo, lo más cercano que el caballero tenía a una familia le había entregado un arma que lo mataría. Si los ángeles se atrevían a llamarse puros luego de esto, él mismo se aseguraría de patear la cara del arcángel Miguel cuando lo viera. Últimamente su lista de personas a golpear se estaba haciendo ridículamente larga.
- Desde ahora tienes prohibido utilizar esa espada sin mi permiso explícito.
- Mi señor, no hacer uso de mi mejor arma disminuirá mi eficiencia a la hora de servirle. Si le preocupa que muera antes de que pueda ayudarlo a convertirse en satán, con la extendida vida de un demonio estoy seguro de que sobreviviré por lo menos 500 años, un tiempo más que suficiente para…
- ¿Vas a superar a tu ancestro dependiendo de un arma que te matará? - preguntó Riser con crudo sarcasmo - Si crees que eres demasiado débil para servirme sin usar esa estúpida espada negra, entonces no eres digno de seguirme. Mi primera orden para ti es que vivas, si crees que no puedes seguir dicho mandato, no tienes lugar en mi nobiliario.
El espadachín miró a su señor y pensó algo que ninguno los presentes sabría hasta mucho más adelante en el futuro, pero que por ahora sería su secreto.
- Si es el deseo de mi señor, así será.
Esto era su nobiliario, una niña algo débil pero no tanto, tímida y con una aparente apatía ante quienes no eran Gasper o posiblemente él. Por el otro lado estaba un caballero algo resentido sin ninguna consideración por su propia vida.
Un cansado suspiro salió de su boca, como la única persona cuerda del grupo era su responsabilidad poner todo en orden, aunque por el momento se conformaría con explicar lo maravillosas que eran sus habilidades.
- Soy un miembro de los Phenex, el clan del ave fénix, y como tal cuento con pyrokinesia, aerokinesia y regeneración. Aparte de su uso básico, también utilizo combinaciones como ´second sun´ que es una bola de aire caliente comprimido que explota con gran potencia. Debido a mi personalidad prefiero el combate cercano y es por eso tengo un técnica llamada ¨One hot minute¨ en la que genero fuego dentro de mi cuerpo como si se tratase de un horno para aumentar mis habilidades físicas aprovechando la energía térmica producida, no me pregunten como funciona, es física real combinada con metafísica mágica. La técnica tiene un total de tres estadios, cada uno más poderoso que el anterior, pero también disminuye el tiempo que puedo mantenerlos, y necesito acumular calor en un estadio antes de pasar al otro.
- Como era de esperarse de mi señor.- dijo Hagen.
Fue raro ver una mirada de admiración en alguien que no fuese su hermanita, pero en vista de que él era el mejor, ver esta clase de reacciones de otras personas debería ser lo más normal del mundo.
- ¿Por qué yo fui la única que tuvo que usar menos de 40 palabras? - se quejó Valerie quien, en la mente de Riser, estaba ocultando su admiración por sus habilidades.
De cualquiera manera tenían cosas más importantes en las que pensar en estos momentos. Entre ellas tendrían que idear un plan para que tres asombrosos jóvenes que todavía estaban pasando por la pubertad vencieran a un dragón malvado que por fortuna no se tomaría el enfrentamiento seriamente (cosa injuriante, pero que lo favorecía). Pero básicamente todo lo que tenían que hacer era apuñalarlo con Gram, eso no podía ser tan difícil.
¨Ufff, esto no es para nada divertido¨ pensó Valerie mientras cargaba otro cuerpo a la carretilla.
El trabajo físico no era su idea de ´una actividad para formar lazos con una persona con la que te tocará trabaja por los próximos quién sabe cuántos años´ tal y cómo lo expuso Riser, especialmente cuando dicha persona era alguien quien formaba parte de una organización que cazaba a los de su especie hasta hace tan solo unas horas atrás, era capaz de entender que necesitaban toda la ayuda en su pelea contra el dragón y fue ella quien tuvo que convencer a su amigo de que lo aceptará dentro del grupo, pero eso no quería decir que se sintiera cómoda estando cerca de un extraño que intentó matarlos. Todavía no se atrevía a siquiera pararse a menos de 2 metros del chico.
Y por si fuera poco, su trabajo en estos momentos era la preparación de ritos funerarios para los muertos. Algo totalmente innecesario ya que a los muertos no les importan ese tipo de cosas, la mayoría de ellos ni siquiera saben que están muertos , y los cadáveres solo estaban para ser usados como comida o ser enterrados para evitar enfermedades, eran simples recipiente vacíos hechos de carne, el alma ya no estaba allí (el poder ver las almas de los fallecidos y hablar con ellas mientras duermes te hacía una experta en este tipo de cosas). Pero Riser insistió en que era necesario hacer esta clase de actividades, ya que al ahora estar emparentados al clan Phenex debían ser mostrar su grandeza y dignidad al mundo o cosas así.
Gasper la hubiera escuchado, él siempre prestaba atención a la voz de sabiduría proveniente de su hermana mayor, o sea ella. Pero no, ahora debía recolectar cuerpos con el exorcista mientras Riser preparaba las piras funerarias.
No es que fuera difícil, con su nueva fuerza de demonio incluso alguien tan debatiblemente menos grande que el resto podía mover cadáveres sin problemas. Y trabajar la ayudaba a no pensar en…eso.
-Discúlpeme, sé que somos camaradas al servicio de nuestro señor, pero en vista de que desconozco la posición que guarda en este grupo, no estoy seguro de como referirme a usted.
La pregunta del cazador la hizo saltar del susto. Era la primera vez que le dirigía la palabra desde que despertó.
Debía calmarse, Riser le había asegurado que él no la atacaría. Bueno, en realidad le dijo que no lloriquee y que intente llevarse bien con él porque ella técnicamente era su ´senpai´ que en palabras de su amigo/jefe significaba que estaba ligeramente por encima en la cadena de mando al haber ingresado al nobiliario un día antes.
Aspirando profundamente para tranquilizarse, se dispuso a responder al extraño que debido a un contrato estaba temporalmente de su lado. Y mientras miraba al piso, comenzó.
- Bueno, fui un demonio por más tiempo que tú y no solo trabajo para Riser sino que soy su amiga, por lo que podría decir que estoy jerárquicamente un escalón más arriba. – solo por aproximadamente 24 horas, pero eso eran detalles – Oh, y legalmente soy su concubina.
Casi se olvidaba de esa parte. Si bien eso solo un título vacío que sirvió de engaño para conseguir que la vendieran a cambio de algunos derecho sobre rutas comerciales, su padre y ella habían firmado varios documentos oficiales en donde estipulaba eso mismo. Todavía le dolía la muñeca al recordar todas esas montañas de papeles en las que tuvo que escribir su nombre.
-Mis disculpas por mi desgraciado comportamiento, fue una gran ofensa de mi parte el haber dejado que mi señora realizara trabajos tan vulgares. Permítame hacerme cargo del resto de los cadáveres. – dijo el cazador mientras se inclinaba reverentemente.
Esto era un malentendido, pero las opciones de Valerie en este momento eran corregirlo y evitar futuras complicaciones o no hacer nada y dejar que el muchacho trabajara en su lugar, no era como si un mísero ejercicio extra la vaya a volver fuerte en menos de tres días.
La decisión fue extremadamente simple y así fue como la niña pasó una hora sentada en la sombra mientras veía al cazador cargar cuerpos en la carretilla usando todos sus cuatro brazos.
Tal vez el cazador no fuese tan malo como ella creía. Era verdad que seguía siendo peligroso, vengativo y todo eso, pero era muy educado. ¿Debería llamarlo por su nombre? Después de todo, Riser les había dicho que trataran de llevarse bien y suponía que esa era una buena manera de comenzar.
- Entonces…tu nuevo nombre es Hagen.
- Efectivamente, me pareció un nombre adecuado.
- Eso es bueno, ¿Qué significa?
- Fue una figura del folclore nórdico bastante polémica quien por lealtad asesinó a Siegfried apuñalándolo por la espalda, robó su espada Gram y escondió todo el tesoro de los nibelungos para que nadie sea capaz de encontrarlo jamás. Y casi mata a un sacerdote golpeándole en la cabeza con un remo mientras este se estaba ahogando en un lago. – el cazador dijo esa última riendo de forma poco confortante.
Estaba acostumbrada a escuchar historias de apuñalamientos por lealtad, cuando tu padre era un rey esa clase de conversaciones se volvían cosa de todos los días, de hecho eran acciones dignas de alabanzas. La parte del remo y el lago fue completamente innecesaria aunque ciertamente interesante, algún día a ella también quería poder nadar como ese sacerdote, solamente que sin la parte de ahogarse.
El muchacho todavía le parecía aterrador, pero Riser tenía razón, si iban a luchar juntos deberían de llevarse bien. Es por eso que haciendo su mejor esfuerzo para mirarlo a la cara y preguntó:
- ¿Quieres…quieres que seamos amigos?
-No. Disculpe la rudeza mi señora, si bien le estoy agradecido por semejante oferta, mi señor y por extensión a usted están por encima de tal condición, haciendo que una relación de amistad sea innecesaria entre nosotros.
Oh, eso fue dol…no, no importa. Todo lo que eso significaba era que el cazador era un extraño que trabajaba para Riser junto a ella, exactamente como los sirvientes del castillo aunque con la pequeña diferencia de que este sería amable y educado con ella.
Ella tenía dos amigos, eso era más que suficiente por ahora, mientras a ninguno de ellos le pasara nada todo estaría bien, el resto de los desconocidos no eran tan importantes. Con tal de que al final del día tuviera un compañero de juegos, todo estaba bien. Si Riser quería se se llevara bien con…Sellzen, está bien, trataría de tener una buena relación laboral con el cazador.
- No dejes que nadie le pase a Riser, protégelo del dragón, incluso si eso te mata.
No estaba acostumbrada a dar órdenes y no sabía si lo hizo bien, pero su amigo siempre hablaba con este tono de voz cuanto las daba por lo que probablemente no lo haya hecho tan mal. Riser le había prohibido al cazador morir, pero eso era estúpido, el cazador era un desconocido, no era tan importante como un amigo.
- Nada le pasará a mi señor, me aseguraré de eso, incluso a costa de mi vida.
No dijeron nada más, ella no estaba de humor para iniciar ninguna conversación y el muchacho prefería trabajar en silencio.
Intentó recordar la letra de la canción que Riser estaba cantando antes de que todo se arruinara, no se acordaba de la letra pero al menos era capaz de tararear la melodía. Qué pena, en verdad quería cantarla, Gasper le había dicho que tenía una dulce voz y ella estaba inclinada a creerle. Y así se la pasó tarareando mientras veía al cazador cargar los últimos cuerpos a la carretilla, fue un trabajo largo e inútil pero al menos habían terminado.
Cuando volvieron a la plaza Riser les indicó que colocaran los cuerpos de forma ordenada sobre la gran pila de madera que se levantaba allí. Ella se preguntaba de donde había sacado tanta madera, pero la actitud solemne de su jefe la hizo callarse.
Los vampiros no tenían ritos funerarios tan complicados, a ellos les bastaba un cuerpo, una caja y un lugar donde ponerlos, la mera idea de quemar un cuerpo resultaba rara para ella. Pero su amigo le había contado una historia, un pequeño cuento que los Phenex siempre contaban a sus niños.
Hace mucho tiempo, en los tiempos en que los dioses todavía caminaban en la tierra, mucho antes de la rebelión de portador de la luz, un fénix cantaba dulces melodías al sol de la mañana que lo había visto nacer, eran canciones de amor y pena, pues el ave bermellón se apiadaba de la pequeña estrella en el cielo porque algún día esta moriría mientras que él seguiría viviendo hasta que no existiera nada más que pudiese ser quemado.
Esta fue la rutina de diaria del pájaro inmortal por años sin ninguna clase de interrupción. Dioses nacían, morían, revivían y caían en el olvido, y su canto seguía una constante.
Un cierto día el fénix se había quedado dormido y cuando despertó el sol ya se estaba ocultando en el horizonte. Orgulloso como era, ordenó a quien en ese momento era el dios a cargo del sol devolver la esfera al cielo para que esta pudiera escuchar su bella voz.
El dios, cuyo nombre ya fue olvidado, temiendo la ira del inmortal explicó que eso era imposible porque eso sería ir en contra de su naturaleza cosa que ningún dios es capaz de hacer sin gravísimas consecuencias. Y en un intento de calmar al ave, ofreció buscar a alguien que escuchara su cantar en lugar del sol.
Entendiendo que estaba pidiendo lo imposible, el fénix aceptó la oferta y esperó a su audiencia. El dios del sol, rápidamente visitó la villa más cercana y habló con uno de los niños que estaba a punto de irse de dormir diciéndole:
¨Tu eres mortal y yo un dios. Yo te traigo el regalo de la luz y por eso me habrás de obedecer. Ve corriendo a lo alto del monte tan rápido como te lo permitan tus piernas, no temas porque ninguna bestia ni peligro estorbará tu camino¨
Cuando el niño alcanzó la cima, su premio fue una hermosa canción que ningún mortal hoy en día puede jactarse de conocer y maravillado por esta, él también comenzó a cantar. Esto fue una grata sorpresa para el fénix que estaba acostumbrado a cantar por sí mismo y juntos cantaron hasta la garganta del niño se secó. El gran inmortal ,decepcionado de que su diversión hubiese terminado tan pronto, ordenó al niño que suba el monte todas las mañanas a cantar junto a él, cosa que este estuvo feliz de aceptar.
Y pasaron las estaciones, cada mañana el sol era recibido con un dueto musical. Tantas virtuosas melodías sonaban en ese monte y tantos fueron poemas dichos.
Pero un día el niño no apareció. El fénix esperó, y esperó, pero su compañero no subió el monte. Enfadado visitó la villa de los mortales y exigió que le muestren la casa de su otra voz. Cuando ingresó a la casa allí solo estaba una pequeña niña llorando y cuando le preguntó dónde estaba su niño, secándose sus ojos ella señaló a una cama con un anciano marchito y fue entonces cuando el ave comprendió lo que había sucedido. El niño fue joven, adulto y anciano, y después no fue nada.
Adolorido, ordenó a la niña salir de la casa. Y cuando estuvo solo junto al muerto comenzó a llorar e incluso el sonido de su llanto era tan hermoso como una canción, pero ahora estaba cantando solo. Extendiendo sus llamas cubrió el cuerpo de su niño con la esperanza de que este al igual que un fénix resurgiera de sus cenizas, pero esto fue vano, el polvo negro siguió siendo polvo.
En su dolor continuó llorando con más fuerza que antes. Sus lágrimas regaron las negras cenizas y para cuando sus ojos finalmente se secaron pudo ver que la niña estaba llorando junto a él. Humillado por haber sido visto llorando, pensó en castigar a la pequeña mortal, pero antes de que pudiese hacer nada, esta le dijo:
¨Gracias por llorar a mi abuelo¨
Al escuchar esto, el Fénix abandonó la villa mientras cantaba una triste canción. Lo que pasó luego de esto no importa demasiado.
Cuando le preguntó si era una historia verdadera, él le respondió que era tan real como Drácula pero seguía siendo la explicación de los ritos funerales de los Phenex.
Y eso los llevó a donde estaban ahora, parados en silencio detrás de Riser, esperando a que este comenzara con su vano espectáculo.
El demonio de ojos azules se paró frente a la gran torre fúnebre y extendió sus alas de fuego que se agitaban de forma irregular como si estuvieran jugando a algo cuando hubieran preferido seguir durmiendo.
Las llamas prendieron la gran pira funeraria y una fogata mucho más grande de lo que Valerie nunca antes había vislumbrado comenzó a arder. No hubo oraciones (eran demonios después de todo) ni tampoco palabras. Su amigo llamó al viento este respondió su llamada avivando las llamas y protegiéndolos del humo o el olor a carne quemada.
Mientras las corrientes de aire aullaban algo que ella no podía entender, el muchacho lanzó lo que quedaba del vial de lágrimas de fénix a la hoguera, lo cual era un enorme desperdicio de medicina milagrosa incluso si aún tenía otros dos a mano. Una vez esto hecho el viento callo e hizo luto junto a ellos y todo lo que hicieron fue mirar el fuego en silencio hasta que nada quedaba allí salvo cenizas que prontamente fueron arrastradas por el viento.
Más tarde la muchacha le preguntó por qué había tirado ese vial, él le dijo que era un tradición que un Phenex derramara sus lágrimas sobre la pira ardiente. Cuando ella sugirió que él mismo podría haber llorado y ahorrarse medicina instantánea, Riser le dijo en voz baja.
- Las mías no sirven.
Respuesta confusa que no justificaba que el chico haya desperdiciado algo tan valioso. Pero su amigo sonaba un poco triste por lo que en lugar de seguir con el tema, le pidió vuelva a cantar esa canción sobre la luna. Eso lo animaría un poco.
Los días antes del enfrentamiento:
Los tres estaban sentados alrededor de una mesa en el comedor, el interior decorado con figuras de patitos amarillos no encajaba con la seriedad de la discusión que estaba ocurriendo.
-¿Qué les parece mi parece mi plan? – preguntó Riser con confianza.
A veces se impresionaba a sí mismo. Durante la cremación fue golpeado por la inspiración e ideó un plan infalible que en su humilde opinión garantizaba que vencerían a la lagartija.
- Es estúpido.- respondió Valerie sin ninguna expresión en su rostro.
- Mi señor, deberá perdonarme pero creo que mi señora guarda algo de razón.
- ¿Por qué te está llamando ´mi señora´? – susurró Riser a la niña.
- Por favor no cambies el tema. Esto es muy peligroso, estoy segura de que puedes pensar en algo más seguro.
Parte de él pensaba que era ella quien estaba intentando cambiar el tema, pero por ahora tenía que defender su brillante plan.
- Vamos a ponerlo de esta forma. Somos tres personas, de las cuales solo 2 saben pelear, y en cerca de 60 horas, tiempo que no es suficiente para que verdaderamente entrenemos juntos, pelearemos contra alguien que si se pusiera serio nos mataría usando solo un brazo. ¿Alguno tiene una mejor idea?
Hagen levantó su mano.
-Una idea que no involucre sacrificar tu vida.
Hagen bajó su mano.
Valerie abrió su boca para decir algo, pero la cerró enseguida.
Dejando de lado la posibilidad de que el espadachín tuviera algunas tendencias suicidas, cosa que tendría que revisar cuando volvieran a la mansión, el tema estaba oficialmente zanjado. Solo quedaba un pequeño e importante detalle que debían discutir.
-Ya que estaremos aquí por unos días, ¿Alguno sabe cocinar?
Luego de una intensiva deliberación se decidió que Hagen sería el cocinero, cosa que no debería sorprender a nadie en vista de que ni el demonio rubio ni la damphira sabían siquiera como freír un huevo. En su defensa, ese era el trabajo de los sirvientes en la mansión, él tenía cosas más importantes que hacer.
- Esto es un estofado nutritivo que solíamos comer durante las misiones. – dijo el cocinero.
Dentro de la olla se dejaba ver un líquido grisáceo en el que flotaban algunas masas sin formas que Riser no se atrevía a clasificar. Armándose de valor, llevó una cucharada de la extraña sustancia a su boca y tragó. Inmediatamente sintió deseos de vaciar todo el contenido de su estómago en el acto, pero su fuerza de voluntad fue suficiente para evitarlo.
Ojeando a su alrededor vio como sus dos compañeros comían esa cosa sin ninguna problema. ¿Estaba siendo delicado? Si ellos no tenían problemas con esta cosa, él, un Phenex, debería ser capaz de devorar la olla entera sin ningún problema. Y siguiendo esa extraña lógica terminó comiendo dos platos de la asquerosa sustancia.
Después lavaría su lengua con algo de agua, o con jabón.
- ¿Que les pareció la comida?
- Sellzen, no quiero ofenderte ni nada y agradezco que hayas cocinado para todo en el grupo, pero literalmente he comido ratas enfermas con mejor sabor que esto.- dijo Valerie con la mayor delicadeza posible.
Gracias a Satán que no era el único que tenía problemas con la comida.
- Lo lamento mi señora, es solo que es un tanto difícil cocinar desde que perdí mi sentido del gusto en un experimento. Pero les aseguro que la comida sigue siendo sana y nutritiva.
- Espera ¿Experimentos?
¿Habían…habían experimentado en su caballo? Pero lo dijo de forma tan casual, tal vez no era la gran cosa y él solamente estaba pensado lo peor sin conocer toda la situación.
- Mi señor, pido su permiso para no tocar el tema, no me siento demasiado cómodo con eso.
Pedido que era una señal de que si era la gran cosa. Esto…esto era simplemente…no. Más adelante tendría que discutir esto con el espadachín, y quizás con Mephisto, él seguro sabría sobre esta clase de cosas. Por ahora:
- Permiso…permiso concedido. Temporalmente.
Con un tema incómodo y controversial dejado de lado, era momento de pasar a un tema simplemente vergonzoso.
- Y Valerie, luego de esto beberás algo de mi sangre. Sigo pensando que eres demasiado débil y pequeña para tu edad.
La damphira se sonrojó un poco un poco al escuchar esto, o tal vez se sonrojó mucho. Su pálida piel de porcelana hacía del contraste de color algo extremadamente evidente.
- Deeee acuerdo…mmmh pero que hacemos con ressspecto a ya sabes…
- Primero, desde ahora está prohibido volver a mencionar ese episodio de nuevo; segundo tengo una idea, todo lo que necesitamos es que Hagen use un cuchillo de carnicero para cortar mi brazo y luego..
*Cough*Cough*
-Mi señor, en verdad no me siento cómodo con la idea de mutilarlo. – dijo Hagen en un tono suplicante.
Por su parte, Valerie parecía horrorizada con la idea. ¿Olvidaron que tenía regeneración casi instantánea?
Los ojos llenos de temor y preocupación en la niña parecían decir que sí. Qué mirada más molesta era esa, como si un simple corte fuese a causarle daño.
- Por favor, nada de cortes, amputaciones ni heridas. Ni siquiera tengo hambre, el estofado ya me dejó llena.
La forma en que su nobiliario lo miraba, lo hizo replantear su plan a regañadientes.
- De acuerdo, plan B, regularé la cantidad de poder demoníaco que hago fluir en mi sangre a un punto en el que no sucedan efectos secundario. Y no me importa si no tienes hambre, eres pura piel y huesos por lo que vas a comer.
Al final su idea funcionó. Valerie ya no emitió ningún sonido raro esta vez y si bien tenía las mejillas pintadas como pétalos de rosa, ya no resultaban para nada sugestivas. Opinión que Hagen no compartió ya que salió de la habitación disculpándose por interrumpir lo que sea que estaba pasando.
La próxima vez se cortaría el brazo él mismo si era necesario.
Todo era tan tranquilo, Hagen estaba afilando su espada bendecida en una esquina de la habitación mientras Riser leía un libro sobre Vladimir el empalador que había encontrado en la humilde biblioteca de la casa.
El estado de calma del ambiente era prácticamente palpable.
- Encontré un paquete de cartas, juguemos a algo.
Y la calma se marchó y se fue a vivir a Brasil. La pequeña bola de energía conocida como Valerie no paraba de hablar o en invitarlo a hacer algo, pero no podía enfadarse con ella por eso, ya que fue él quien le dijo que debía intentar llevarse bien con Hagen. El pequeño problema era que parecía tener miedo de invitarlo directamente.
- ¿Póker te parece bien?
- ¿Qué es Póker?
Esta era la clase de cosa que justificaba su opinión de que el aislamiento de los vampiros era simplemente idiota, que una especie que literalmente viviese al lado de la humanidad no estuviera al tanto de algo tan simple era un sinsentido. Otra posibilidad era que los vampiros si conocieran sobre el póker pero la niña no estuviera enterada debido a sus…circunstancias.
Pensamientos para otra ocasión.
- Oi, Hagen, ven a jugar cartas con nosotros.
- Mi señor, no conozco ningún juego.
Al menos no un fue un no.
-¿Qué hacían para divertirse en la iglesia?
Estaba seguro que no tenían televisión en los monasterios, ¿O sí tenían? Pensándolo bien tampoco sabía a ciencia cierta si el lugar en donde Hagen vivía era un monasterio, todo lo que sabía era que se trataba de un sitio alejado de las sedes principales.
- ¿Entrenar? Nos mandaban a misiones todo el tiempo, y cuando no lo hacían monitoreaban nuestro progreso y crecimiento. Aunque un vez por mes la hermana Griselda nos hacía participar de un coro.
- Entonces te gusta cantar.
Eso era bueno, un hobby con el que fácilmente podría integrarse al su nuevo ambiente en la mansión Phenex, y ayudaría a su estado emocional o alguna mierda por el estilo. Ya le bastaba y sobraba con tener una llorona, no quería soportar a un depresivo vengativo.
- No, en realidad lo odio.
Por amor a todos los infiernos.
- ¿Y….que te gusta, Sellzen? – preguntó Valerie uniéndose nerviosamente a la conversación.
- Supongo que disfruto cortando cosas.
- Yaaa veo.
Eran su nobiliario por lo que sin lugar a dudas eran infinitamente mejores que la mayoría de la población universal, pero ¿Por qué tenía que ser él la única persona cuerda en esta habitación?
- Cuando volvamos a mi mansión, vas a tener que buscarte un hobby.
- ¿Es una orden?
¨No puedo creer que voy a tener que decir esto.¨
- Sí, es una orden. Por ahora, a menos que tengas algo mejor que hacer, siéntate y juguemos. - dijo en un tono firme que no dejaba lugar para más discusión.
- Juguemos colmillos y o puedes mostrarnos cómo jugar al piker.
- Póker. Y es importante que ambos recuerden que la primera cosa que debes saber es…
Esta iba a ser la última comida que compartirían antes del enfrentamiento, un estofado extremadamente nutritivo. Por suerte, Hagen se había esforzado en mejorar sus habilidades culinarias, y mientras seguía sin tener un buen sabor, al menos ya no inducía el vómito, lo cual era un gran progreso en la opinión del demonio rubio.
Él y su caballero ya estaban sentados en la mesa manteniendo una conversación sobre como estaba organizada la iglesia y explicaciones acerca de técnicas con espadas , aunque las respuestas vagas de Hagen siempre se volvían vagas cuando le preguntaba algo más personal. Por otra parte, el que dijera ´mi señor´ cada vez que abría la boca se estaba tornando molesto, el muchacho se negaba a llamarlo por su nombre, argumentando que sería una falta de respeto, cuando le explicó que podía usar el honorifico ´-sama´, el pelos plateados simplemente dijo que no era japonés y educadamente se rehusó a hacerlo.
Afortunadamente para su salud mental, la damphira entró corriendo al comedor.
- Miren lo que encontré.
Con una sonrisa algo traviesa colocó un paquete de latas de cerveza sobre la mesa.
Riser no estaba sorprendido por esto, él ya había visto el paquete al fondo del refrigerador la noche anterior, pero no le dio importancia.
Lo que sí llamó su atención fue como Hagen miraba a las latas, era la primera vez que lo veía tan interesado en algo, lo cual podría parecer poco ya que se conocían por solo unos pocos días, pero podía asegurar que el pelos plateados no había mostrado tanto interés cuando discutieron el destino que le esperaba a su alma si aceptaba seguirlo. Se sentiría insultado si la situación no fuese tan absurda.
- ¿Podemos tomarlas?
Era extraño ver a ambos miembros de su nobiliario mirarlo con ojos de cachorrito. Valerie al menos se parecía mucho a Ravel cuando hacía eso, Hagen por el otro lado…era simplemente una imagen extraña de ver.
No era como si tuviera pensado decir que no en primer lugar. Además, él también tenía curiosidad por el sabor de la cerveza, todo lo que había probado hasta el momento era algo de vino tinto durante las fiestas.
- Un brindis por nuestra victoria. – exclamó abriendo una de las latas.
- ¿Este es el momento para hablar gracioso? Si es así, el dragón hediendo será cegado por la luz que los dioses temen, herido por el acero de un héroe y quemado por el fuego de una leyenda. – dijo Valerie uniéndose al brindis.
¨Dramático, se llama ser dramático y elegante, pero fue un discurso decente. Se nota que está aprendiendo del mejor .¨ pensó Riser para sus adentros.
-Mi señor, mi señora, en muestra de mi fidelidad me aseguraré de hacer honor al título de mata-dragones de Gram.
La bebida era un tanto más amarga de lo que pensaba pero terminaron las latas sin problemas. Hagen fue bastante entusiasta a la hora de beber, cosa curiosa en vista de que no supuestamente no podía saborear nada. Por su parte, Valerie casi deja su lata sin terminar quejándose de que no era tan deliciosa como había imaginado, pero unas cuantas burlas de Riser diciéndole que solo los hermanos mayores eran capaces de disfrutar de semejante elixir la motivaron a terminar.
Pasaron un rato más hablando de su futura victoria, y todo lo que harían cuando ganaran y volvieran a la mansión de los Phenex. Incluso Hagen participó activamente de la conversación.
Ninguno mencionó la posibilidad de perder, ninguno quería hacerlo.
Valerie no podía dormir, se sentía demasiado inquieta para eso. En menos de doce horas pelearían contra un dragón al que Riser había descrito como uno de los más fuertes de la historia, ella no estaba segura de que tan fuerte era eso, pero por lo que había visto hace cosa de unos días, era muy fuerte.
Pelearían a causa suya, incluso si su amigo lo negaba continuamente. Ella tuvo la opción de evitar todo esto, le hubiese bastado con irse con el dragón aquella noche, pero no lo hizo.
Es cierto que su amigo no quería se fuera, pero eso era solo porque él era demasiado amable para eso. Solo conociéndolo por unos pocos días ya podía decir que él era la clase de persona que intentaba animar a una damphira como ella, curaba a extraños como el cazador, y amaba a toda su familia.
Ella no era tan amable. Si fuese amable se hubiese ido con el dragón para que Riser estuviera seguro. Si fuera amable no le hubiera ordenado al cazador sacrificar su vida de ser necesario. Si fuese amable no hubiese deseado que Gasper estuviera muerto para poder reunirse con él.
No eran cosas en las que le gustara pensar, posiblemente por eso fue a visitar la habitación de su amigo que debía de estar durmiendo.
Estaba un poco celosa de lo pacifico que lucía allí acostado con sus ojos cerrados.
*Poke**poke*
- ¿Estás despierto? – preguntó suavemente mientras hincaba los cachetes del chico con sus finos dedos.
- ¿Valerie? Arrrgh vete a dormir, esta noche tenemos que pelear contra la lagartija.
Era por eso que ella estaba aquí, no, porque ella estaba aquí tendrían que hacer eso.
- ¿Crees que estaremos bien? – preguntó con la misma suavidad que te usa para contar secretos que uno teme decir.
- Sí, ahora déjame dormir.
La niña frunció el ceño, solo porque ella había interrumpido su siesta no significaba que podía ignorarla, especialmente no ahora.
- Esto es importante. No se pelear, voy a ser una carga mañana…Tengo miedo.
Miedo de muchas cosas y lo admitía. Temía perder su oportunidad de reencontrarse con Gasper, que Riser resultara herido en la pelea de esta noche, y por sobre todas las cosas temía volver a quedarse sola.
El muchacho la miró con sus ojos azules unos momentos antes de acercar su mano para despeinar su cabello. Eso seguía siendo molesto, solo porque era un poco pequeña de estatura no se suponía que debía tratarla así, ella era una muchacha muy madura para su edad.
Estaba por decir algo hasta que vio la expresión en el rostro del demonio de ojos azulados. Aquella ventisca de invierno parecía un pequeño cubito de hielo.
-Yo…yo también tengo miedo. Pelear duele, es agotador y terminas lastimado. Solo a los locos y a los idiotas les gusta pelear. Tengo miedo de luchar mañana, pero tengo más miedo de perder…no hay nada más aterrador que perder.
Lucía tan pequeño.
Era en momentos como estos en los que pensaba que sus dos amigos se parecían bastante. El muchacho parecía más tímido y débil que nunca, de haberse tratado de Gasper, le hubiera ofrecido un abrazo, pero sospechaba que Riser solo se enojaría si lo hiciese, él era un poco tonto en ese sentido.
- ¿Podrías cantar algo? - preguntó tímidamente.
Si él estaba triste y preocupado, era normal que ella intente animarlo, para eso estaban los amigos.
-¿Yo otra vez? A estas alturas deberías de saberte la letra alguna que otra canción, además tienes una buena voz…no tanto como mi madre, pero no voy a pedir imposibles.
El muchacho sonría cálidamente. ¿Estaba tratando de animarla? Si bien eso era bonito y amable de su parte, ahora era su turno de animarlo a él, no por nada Gasper le decía que ella era la mejor hermana mayor de todas.
- Vamos a turnarnos, comienzo yo y después me toca a ti. Y mi voz es muy bonita, ya verás cuando cante hijo de la luna.
- Solo asegúrate de no desafinar en el estribillo. - dijo él con una pequeña risa.
La siguiente par de horas transcurrieron entre canciones, recordando anécdotas graciosas y acalorados debates acerca de quién era más tierno, si Gasper o Ravel (la respuesta era obviamente Gasper).
Más tarde ninguno de los recordaría cuando exactamente se quedaron dormidos.
Esa noche Hagen durmió tranquilamente y por primera vez en un largo tiempo no tuvo dificultades para descansar. Soñó que intentaba a Gram del suelo, pero sus brazos eran demasiado débiles para soportar el peso de la espado y mirándolos detenidamente notó que estaban arrugados fue entonces cuando se miró en un espejo que siempre estuvo allí. Estaba sentado en un sillón, su cabello era totalmente blanco y su cuerpo se había marchitado llenándose de arrugas. En sus sueños sonrió, estaba soñando que era viejo.
El joven de pelos plateados despertó de muy buen humor, no podía recordar su sueño pero sabía que fue algo que deseaba volver a repetir.
Después de haberse divertido un rato más, tanto Valerie como Riser arribaron al país de los durmientes.
En sus sueños Valerie asistió a una fiesta. No sabía que estaban festejando pero de seguro era el cumpleaños de alguien, tal vez era el suyo, pero nadie le había regalado nada, ni siquiera su querido ratón, por lo que concluyó que debía ser el cumpleaños de otra persona. Antes de que pudiese pensar en que regalarle al yeti, comenzó a llover y la iguana Juana insistió en interrumpir la fiesta, fue entonces cuando el pájaro dodo dijo podían seguir jugando en la lluvia, idea que a Valerie y al ratón les gustó mucho. Juntos jugaron y cuando despertara recordaría juegos en los que nunca antes había pensado.
Ente los tres, Riser fue el único que no disfrutó sus sueños. Él era un pájaro gigante como siempre lo había sido y peleaba en un coliseo contra multitudes de bestias distintas. Sin saber el porqué, él luchaba contra todo lo que tuviera en frente, picoteando los ojos de las bestias, desgarrando sus cuerpos con sus afiladas garras o quemándolos con sus plumas. Sentía las mordidas y golpes de las malnacidas criaturas en su cuerpo, pero no veía ninguna herida sobre su plumaje.
En aquella tierra que solo puede verse cuando uno cierra sus ojos podía escuchar chillidos de murciélago, ladridos de perros, rugidos de leones, maullidos de gatos, aullidos de lobos, sonidos de harpas y demás multitud de bestias. Mirando a su alrededor vio un montón de esqueletos, oh cierto, casi olvidó que estaba en un cementerio, ahora todo lo que tenía que hacer era irse nadando hasta la otra orilla, pero mientras caminaba sobre el agua fue distraído por una serpiente marina que silbaba una hermosa canción que hacía bailar a las iguanas, desde las que tenían el tamaño de un pulgar hasta aquellas tan grandes como un casa, pero a él no le gustaba. Cuando volvió a la entrada del coliseo vio una figura colosal en las gradas, un gran dragón de tres alas estaba allí sentado, sus escamas eran tan rojas que parecía que el mismo color rojo nació de él, las meras palabra eran insuficientes para describir a semejante criatura. La gran bestia miró a lo que a comparación era una diminuta figura emplumada y dijo.
´No, todavía no´
Riser no recordaría nada de este sueño, pero cuando abriera sus ojos estaría cubierto de sudor.
.
Extra: Cultura del infierno:
- Mi señor, por favor corríjame si me equivoco pero los demonios ya no realizan acuerdos que involucren almas ni sacrificios humanos, pero ahora apoyan un régimen esclavista. Su cultura es una mezcla del sistema feudal europeo, las castas sociales indias, las ideas de progreso económico y el sueño americano del neocapitalismo, el equivalente a peleas de gladiadores es un deporte popular y políticamente relevante del que tomaremos parte en unos años, los acuerdos matrimoniales todavía existen, no entiendo cómo funciona su sistema político basado en 4 satanes por un lado y una especie de parlamento a cargo de la nobleza por el otro, y finalmente, por alguna razón, utilizan expresiones y honoríficos provenientes de Japón. Y me estás diciendo que estos momentos no estoy hablando alemán sino que mágicamente estoy usando una lengua demoníaca que funciona como un traductor automático universal.
- Acabas de resumir todo lo que estuve diciendo durante la última hora de manera innecesariamente expositiva, pero sí, esas son básicamente las bases.
- Sigue teniendo más sentido que lo que hacen los vampiros.- comentó Valerie.
.
Capítulo lento que existe para mostrar a los tres personajes interactuar entre ellos, no tan dramático como los anteriores (Todavía tengo problemas a la hora de equilibrar el drama con la comedia).
E introducimos un nuevo miembro a la familia. Escribir desde el punto de Hagen (sí, voy a referirme al personaje de esta manera desde ahora) en capítulos posteriores será entretenido.
Con respecto al cambio de nombre de Siegfried, podría escribir algunos párrafos justificando esto pero...no. Sí, es un capricho mio, pero esta decisión tendrá repercusiones cuando el ahora llamado Hagen interactúe con algunos personajes en el futuro.
Intenté e intentaré retratar a Riser, Valerie y Hagen como personajes un tanto egoístas en varios sentidos, y extremadamente influenciados con su propia forma de ver al mundo, con algo de suerte ninguno fue molesto de leer(o eso espero).
