Capítulo XI: Cumpliendo promesas

...


Tras unas cuantas discusiones sobre su estado de salud se acordó que Riser, muy a su disgusto, pasaría tres tres días recuperándose antes de visitar a los Gremory con su nobiliario. Durante la espera debería someterse a unos cuantos tratamientos menores y dejar a su alfil usar su longinus en su herida. Cualquier protesta del muchacho en contra de permitirle a la niña utilizar el cáliz murió cuando ella le explicó que Mephisto le había aconsejado intentar usarlo de manera diaria por treinta minutos al día a modo de que su cuerpo se adaptara poco a poco.

Le molestaba que el anciano no le hubiese informado de eso en persona, desde que volvió de Rumanía no había hablado con él salvo a través de terceros. Hasta los hijos de Tannin vinieron a visitarlo (aunque eso se debía al interés que ellos tenían en su pelea contra el lagarto malvado), pero su maestro no.

Por lo menos los días pasaran rápido y que ahora se encontraba en la mansión de los Gremory con sus compañeros jugando al Póker mientras esperaban a Rias. Ya llevaban esperando casi tres horas, lo cual no sería un problema sino fuera porque al otro lado de la habitación estaban dos personas con las que ninguno de los tres se llevaba bien.

El lugar era una bomba de tiempo esperando a estallar. Mientras la partida continuaba Hagen no perdía ocasión para agradecerle por sus tres nuevas armas bendecidas (tenía prohibido el siquiera sostener a Gram a menos que recibiera un permiso explicito para eso), haciendo que el caballero de su prometida, un chico de 10 años llamado Kiba o algo así, apretara furiosamente sus dientes mientras miraba las espadas. Y Valerie cada tanto lanzaba miradas enojadas a la reina cuervo quien solo le devolvía una sonrisa de lo más forzada.

No sabía que había pasado exactamente cuando sus nobiliarios se conocieron hace cosa de tres días, solo que no fue una reunión muy amistosa que digamos. Cuando les preguntó que pasó las respuestas que recibió fueron un ´eran irrespetuosos, mi señor´ y un simple ´ellos comenzaron´ de la damphira.

- Mmmmh, paso.

- Miren esto, escalera de color.

- Jijiji, no tan rápido, escalera real – dijo la niña ganándose un gruñido de su rey, esta ya era su sexta victoria seguida - ¿Tenemos que seguir esperando?

Debido a que quería conservar la sorpresa, no le había contando a la damphira el motivo de la visita. Desde su punto de vista ellos simplemente estaban aquí para hacer sociales con gente con quienes no tenían la mejor relación.

- ¿Podemos ver una película con Ravel-sama después de esto? ¿Tengo que agregarle el ´sama´ al final? Se siente raro usar el ´sama´ con alguien tan tierna, quizás debería decirle señorita Ravel como hace Hagen.

Una vez que se enterara seguro que se olvidaría de cualquier otro plan.

- Usa el sama cuando estén en público, en privado puedes llamarla solo Ravel, creo que eso le gustaría, pero igual recuerda ser educada cuando estés con ella, sigue siendo mi hermana.

Y así jugaron otras siete partidas, de las cuales Valerie volvió a ganar casi en su totalidad, ella de seguro estaba haciendo trampa, pero él no tenía pruebas y a Hagen no le importaba demasiado.

Antes de que pudiera acusarla de nada, la puerta se abrió y Rias ingresó a la habitación con una mezcla de emoción, nerviosismo y expectación. Sabiendo que ya era hora de empezar la función se puso de pie.

- Mi luna fausta de verano, levántate y sonríe, porque el fénix y la princesa de las rosas te traen un regalo. –dijo ofreciendo su mano a Valerie.

Aceptando su mano con un algo de confusión y algo de risa, pues encontraba esto gracioso, la damphira se paró y educadamente dijo:

- Mi señor del fuego, ¿Qué podría yo querer que no me hayas dado o prometido ya? Que tu princesa de rojo me permita caminar en su jardín ya es más que cualquier cosa que soy digna de pedir. Tu amistad y tu canto ya valen más que cualquier pieza de oro.

- Podrías exigir promesas pasadas y yo estaría obligado a cumplirlas. Y es eso lo que te ofrezco.

´Eso se ve divertido´ susurró Rias a la reina cuervo. No negaría que ella tenía un buen ojo para el arte.

- ¿Qué promesas? – preguntó saliendo momentáneamente de personaje – Ejem… si mi rey alado lo ofrece, incluso el carbón vale más que el diamante. Honrada me siento por tu regalo y el de la bella princesa carmesí.

La niña de pelos rubios dio una ligera reverencia en dirección a la pelirroja que estaba más que feliz de poder participar.

- Heredera de Caín yo….

- PfffJAJAJAJAJAJA.

El joven Phenex se doblegaba de la risa mientras que la damphira se sonrojaba mirando al piso avergonzada. Esto hizo que la princesa se enojase un poco por ser interrumpida durante su turno de ´jugar a actuar´. Tras tomar aire por unos momentos, el muchacho se disculpó y le pidió que prosiga.

- Yo soy la hija de la destrucción y en nombre de mi amistad con tu señor y a causa de mis propias promesas te traigo un regalo. Grayfia por favor entra.

La reina plateada cruzó la puerta con una expresión totalmente neutral, pero ella no era ni tan solo la co-estrella del show, ese puesto le correspondía a quien tímidamente la seguía por detrás.

¨Pequeño¨

Fue la primera cosa que pensó Riser al verlo. La figura no era huesuda ni tenía lucía poco saludable, pero sus pequeños miembros esbeltos y temblantes complementados con su complexión pálida como la leche le daban aire de delicadeza absoluta. Sus cabellos de plata rubia, similares a los de su propio alfil sin ese toque de haber sido besados por la noche, estaban cortados en forma de tazón y dejaban traslucir sus grandes ojos de un rosa intenso.

A pesar de que supuestamente tenían la misma edad, le costaba creer que la este ser tuviese la misma que Ravel, su diminuto cuerpo parecía incluso más femenino que el de su hermana (Por supuesto que su hermana era mucho más bella, pero ese no era el punto). No hubiera imaginado que se trataba de un hombre sino lo hubiese sabido de antemano.

La pequeña criatura los miraba nerviosamente hasta que sus ojos se congelaron en la otra co-estrella del día.

- Valerie – dijo Gasper en su pequeña voz aguda.

La damphira no emitió sonido alguno, y se le quedó mirando como si estuviese viendo un fantasma. No, la niña estaba acostumbrada a los fantasmas, pero no se esperaba ver esto. Abrió su boca para decir algo, pero la cerró instantáneamente y corrió en dirección de la pequeña criatura.

- GASPER.

Gritó ella a la vez que cubría a su más querido amigo en un abrazo.

- Gasper, Gasper, Gasper, Gasper,Gasper.

Los dos damphiros lloraban mientras se sostenían en brazos dando lugar a una hermosa escena que él no sospechó que vería en la vida real. La niña lunar exprimía la vida de su amigo con una fuerza que él jamás sospechó que ella tuviese.

Un fuego cálido se encendió en su pecho, ¿Por qué no podían ser todos los fuegos como este? Pensó en una bella canción para este momento ¿Debería ser un canción que hablara de un reunión o una con una letra que cuente una historia a felicidad y paz? Pero por ahora se conformaría con mirar con una sonrisa.

Su caballo, por alguna razón, le entregó un pañuelo. El no estaba llorando ni nada parecido, pero de seguro sus alergias estaban haciendo efecto, era esa época del año, por lo que necesitar uno, dos o nueve pañuelos para limpiarse la cara era algo perfectamente lógico. Pero sus ojos húmedos no evitaron que apreciara la escena delante suyo.

Por lo visto, no era el único que disfrutaba el espectáculo. La pelirroja saltaba feliz mientras intentaba quemar la escena en sus retinas, la reina cuervo y el caballo Kiba también sonreían, incluso la reina plateada levantó las comisuras de su boca por un momento. Hagen por su parte…intentaba sonreír, pero el resultado no parecía demasiado natural.

En silencio hizo unas señas a su espada y a Rias para abandonar la habitación. Este momento pertenecía a la luna y a la estrella nocturna.


- Me hubiera gustado sacar fotos. - se quejó niña pelirroja.

Todo el grupo, salvo los damphiros y Grayfia, habían abandonado la habitación y ahora se encontraban en la sala de principal dándoles a los damphiros algo de privasidad en su reunión.

- Puedes sacarlas más tarde, por ahora déjalos llorar y ponerse un poco al día.

¨Debí haber traído más pañuelos¨

Había dejado dos de las tres cajas de pañuelos descartables que trajo junto a Valerie para que los usen, pero viendo el torrencial lagrimal que tenía lugar allí dentro, ciertamente no eran suficientes.

- Ara, ara, ¿Quién hubiera pensado que Phenex-sama era capaz de tener tacto?

La reina cuervo había crecido bastante en los últimos años, llegando a ser más alta que su prometida, pero lo que más creció de ella fue el filo de su lengua. Era una lastima que una mujer de tan lacia melena negra quien innegablemente crecerá para ser atractiva fuese tan molesta. Nunca pudo convencerla de utilizar su luz sagrada, para hacer las cosas peores, ella formó una especie camaradería con ese tal Kiba quien por su parte se negaba a hacer uso de cualquier arma relacionada mínimamente con la iglesia. Un grupo que solo servía para lamerse sus heridas entre ellos, pero que no se molestaban en limpiarlas.

La única cosa positiva que podía decir con respecto a ellos era que ahora rara vez peleaban (más por hacerle un favor a su rey que por falta de ganas).

- Soy capaz de muchas cosas, ¿Qué quieres hacer mientras esperamos? – preguntó mirando a su pequeña Gremory que solo se encogió de hombros en respuesta.

Usualmente simplemente se pondrían a ver televisión o alguna película, pero ninguno de ellos quería alejarse demasiado del cuarto donde estaba teniendo lugar una telenovela en vivo y en directo.

- Por cierto, ¿Por qué tardaste tanto en volver con el niño?

- Para saber si que era seguro hacerlo y otro rato más convenciéndolo de salir de allí sin arruinar la sorpresa por completo.

- ¿Por qué sería peligroso ? El niño tiene 8 años y es incluso más pequeño que Ravel.

Tan solo segundos después de verlo llegó a la conclusión de que un chihuahua era más peligroso, al menos esas cosas ladraban. No imaginaba cómo algo tan pequeño podía llegar a ser considerado peligroso por nadie a menos de que tuviera un…Ooooooh.

- Gasper tiene un equipo sagrado no puede controlar, cada vez que se siente amenazado se activa solo. Puede detener el tiempo por unos segundos y manipular sombras o algo parecido. Nos atacó después de que lo revivimos, no fue su culpa, estaba asustado y confundido, pero esas sombras hubiesen sido peligrosas si Oniichan no hubiese estado allí. Estoy muy feliz de saber que tiene una amiga como Valerie, odiaba verlo solo encerrado en esa habitación mágica, nunca quise sell…

Al parecer sus tímpanos seguían un tanto dañados por su ultima pelea, por un segundo pensó escuchar una barbaridad.

- Rias ¿Qué hiciste? – preguntó el Phenex.

- Como dije, era muy peligroso para todos, no quería hacerlo, pero no sabíamos que otra cosa podía hacer. – dijo ella rápidamente como si temiera que no la dejaran terminar.

- Rias, ¿QUÉ HICISTE?

La niña parecía algo asustada de algo, no tanto de él como de su pregunta. !Qué estupidez! Todo lo que él quería era que ella aclarara el malentendido que tenía en la cabeza, después de todo no había forma de que la princesa carmesí hiciese algo tan estúpido.

Cuanto antes aclararan esto, antes podrían hacer otras cosas como hablar de anime, música, intentar coquetear o alguna otra estupidez.

¿Por qué parecía asustada?

-Él tenía miedo de estar afuera, así que decidimos que lo mejor sería que se quedara encerrado en una habitación con sellos mágicos. Traté de hacerlo salir un par de veces cuando me acompañaba Grayfia o Kojiro, pero no pude.

Ridículo.

- Lo encerraste en lo que es básicamente una jaula mágica.

Ella era la hermana del satán rojo, incluso si era no había forma de que fuera tan…

- Él quería estar encerrado, yo no quería hacerlo.

- POR SUPUESTO QUE VA A QUERER ENCERRARSE SOLO EN LA MALDITA HABITACIÓN. Si sus experiencias se parecen a las mi alfil no me cabe duda que está asustado, no, es aún peor porque el niño tiene solo 8 JODIDOS AÑOS E INTENTARON MATARLO con relativo éxito. Pero eso no significaba que debías hacerlo caso y enjaularlo.

-¿Qué esperabas que hiciera? - preguntó ella algo desesperada.

Por amor a Dio..

¨Aaauch¨

Por todos los demonios, algo tan estúpido no podía estar pasando ahora.

- Oh no sé, tal vez intentar hablar con él, hacerle algo de compañía, darle un poco de espacio de ser necesario, contratar un psicólogo en el mundo humano o alguien que le enseñara a utilizar su equipo sagrado.

Cualquier miembro de su familia ya hubiese encontrado una solución efectiva a los cinco minutos. Tal vez no una perfecta debido a la naturaleza del problema y a todas sus implicaciones, pero sí una decente.

- No era tan simple, TÚ NO ENTIENDES.

- NO, EN VERDAD NO ENTIENDO EN QUÉ ESTABAS PENSANDO CUANDO DECIDISTE QUE ESO ERA UNA BUENA IDEA. INCLUSO SI TENÍAS BUENAS INTENCIONES, ESTO ES EL COLMO DE LA INCOMPETENCIA.

La niña de pelos rojos no respondió, todo lo que hizo fue bajar la cabeza y mirar al suelo. El tal Kiba avanzó posiblemente con la idea de atacar al demonio de pelos rubios, pero la niña lo detuvo sin separar su cara del piso.

*Snif* *Snif*

Estaba llorando, él la había hecho llorar y no podía entender el por qué. ¿Por qué pasaba esto?

Ellos se conocían ya hace tiempo, y él hasta disfrutaba pasar tiempo con ella. Era divertido explicar un montón de cosas sobre la música y la guitarra a alguien que que no era su familia o su maestro. Charlaban de aquello que les gustaba y aveces presumía mostrando todas las formas que podía dar a sus flamas, la favorita de la niña era cuando les dio forma de un rosal. Sus peleas hace rato que no pasaban de un intercambio de comentarios sarcásticos y regaños de la niña.

La pelirroja no era estúpida ¿Por qué hacía cosas como esta?

No era solo este caso en particular, lo mismo pasaba con su reina y su caballo. Pero ellos no eran su problema, Gasper sí lo era parcialmente.

Su mirada se posó en la niña que aun llorosa podría ser descrita como la belleza de una triste canción, el carmesí era su color, pero su atención se centró en los ojos azules de la niña. Un azul suave que recordaba al cielo del mundo humano, un color que te daba la bienvenida, un color similar a los suyos pero muy distintos.

¨La niña es amable¨

Aquello era algo que él ya sabía, Rias Gremory era una persona amable que amaba su nobiliario como si fueran familia, alguien mucho más amable de lo que él podría llegar a ser.

¨Demasiado amable¨

Fue la conclusión a la que llegó. Ella temía lastimar a quienes amaba, temía cualquier clase de dolor para ellos hasta el punto de dejar una herida infectarse de pus por no atreverse a abrirla para limpiarla.

A pesar del tiempo que pasaban juntos, ella no había crecido. Seguía siendo la débil criatura del jardín que conoció años atrás.

-Yo…lo siento. No debí gritarte. – dijo con un evidente arrepentimiento.

La niña no dijo nada.

-Discúlpame, fue inmaduro de mi parte. - dijo inclinándose mientras le ofrecía un pañuelo.

Se inclinó más de lo que le hubiera gustado, pero era su responsabilidad disculparse de manera correcta.

Esta vez Rias levantó su cara manchada de mocos y lágrimas para verlo. Tomando el pañuelo de entre sus manos se limpió.

-Te perdono, Gasper es amigo de tu alfil, puedo entender que estuvieras algo enojado.- lo disculpó casi en un susurro.

El muchacho de los pelos rubios se sentía mal por lo que pasó, pero eso no evitó que volviera a hablar:

- También tengo que pedirte otra cosa, dámelo.

- ¿Qué? – preguntó ella confundida.

- Entrégame la pieza en un intercambio, no estoy dispuesto a ofrecerte miembros mi nobiliario, pero te prometo conseguirte un poderoso individuo que esté dispuesto a seguirte. Entiendo que Gasper posee un poderoso equipo sagrado, pero con mis conexiones creo que incluso podría conseguir que alguno de los hijos de Tannin se sometan a ti, también había un licántropo que estaba pensando en reclutar, pero estoy más dispuesto a convencerlo de que se te una, y si te preocupa que usaste alguna pieza mutada para revivirlo, también te haré entrega de mis dos peones mutados.

No se aprovecharía de la niña negociando, tales cosas estaban por debajo de él. Además, ofrecer poca cosa implicaría que el amigo de la damphira valía poco, algo simplemente inaceptable en vista de que tenía la intención de que le uniera.

Pero Rias no pareció apreciar sus buenas intenciones, porque su expresión prometía mucho dolor para él.

- Riser Phenex, no pienso vender a Gasper. – su voz se llenó un poder que el demonio rubio no podía explicar.

- Si aceptas, te ofrezco una promesa. Todos los años hasta el día de nuestra boda nos enfrentaremos en un Rating Game, si llegase a perder tan solo uno de ellos prometo anular nuestro compromiso a como dé lugar. Podrás…ser libre.

Esto era una mala idea, pero no le ocurría que otra cosa podría desear la niña, de haber estado más calmado seguro hubiese pensado en algo mejor pero ella lo confundía mucho. No tenía tiempo para esto.

La niña titubeo ligeramente antes de ponerse más firme que antes.

- Mi familia no está a la venta. – fue su ultimátum.

Rias Gremory era una criatura tan confusa. Era definitivamente tan débil como una frágil flor de primavera que se secaría en verano, incompetente como un flamenco con una sola pata y sin embargo a veces era fuerte como un bosque que sobrevivió el invierno. Una naturaleza tan contradictoria como su habilidad para crear destrucción. ¿Quizás fuera algo típico en los Gremory? No, eso sería una sobresimplificación. Rias era Rias, independientemente de lo que eso significase.

- Valerie es fuerte y asombrosa, pero tengo miedo de que se rompa si interactúa demasiado con un niño roto, no quiero volver a ver algo como eso. Rias, te doy mi palabra de que el niño estará a salvo conmigo, estará bajo el mismo que su amiga, se sentará mi mesa y entrenará junto a mí, Mephisto ideará un plan para que aprenda a usar su equipo sagrado. Prometo que crecerá fuerte.

En los ojos de la niña brilló una emoción que el muchacho no podía identificar, pero sabía que no era una muy agradable, una gota de melancolía y finalmente aceptación.

- No puedo venderte a Gasper, él es mi familia…pero si quieres preguntarle si quiere ir contigo yo no voy a oponerme. No pienses en ofrecerme nada por esto, la decisión es suya y solo suya.

Ciertamente era extraña. Suave como la espuma de mar y firme como el concreto que nace de la la arena. Solo él y Rias se dirigieron al encuentro con los hijos de la noche. En silencio acordaron que sus nobiliarios se quedarían dónde estaban y con algo de suerte ellos no empezarían una pelea que Hagen obviamente ganaría.

El muchacho de pelos rubios fue recibido con una fría mirada de la reina plateada, no era impensable que haya podido escuchar su conversación desde aquí. No por nada era considerada la segunda mujer más poderosa del inframundo.

Mas su segunda recepción fue tan animada que lo hizo olvidarse del hecho de que le caía mal a una persona que podría matarlo con un solo brazo. La damphira saltó al verlo arrastrando de la mano a su diminuto amigo.

- Gasper, como te conté, este es Riser. Puede parecer un poco aterrador, pero en el fondo es muy simpático. Nos hicimos amigos hace poco, aunque sigue siendo mi jefe. – explicó antes de adoptar una pose pensante – Y supongo técnicamente soy su concubina.

Esto se ganó una ceja levantada de la reina de plata, y una expresión algo sorprendida de la pelirroja. La peor parte era que no estaba seguro si la damphira dijo eso ultima para dejarlo en un situación incómoda o simplemente fue un accidente.

Bueno…lo que tenía que hacer era obvio.

- Ahiiiii ¿Por qué hiciste eso? –se quejó ella tras recibir un coscorrón del muchacho.

- Porque olvidaste contar el el contexto frente a mi prometida, ya sabes, cosas como que eso fue una artimaña legal para que los Tepes te vendi… te permitieran formar parte de mi nobiliario. Cambiando de tema, tú debes ser Gasper.- dijo mirando a la pequeña criatura.

El niño en cuestión asintió débilmente.

-Looooo ssssoy. Gracias por ayudar a Valerie.

- Ella se ayudó con su propia fuerza. Alégrate tú que naciste de la noche y las estrellas porque te traigo buenas nuevas. En mi sabiduría he decido darte una oportunidad de volar más allá del horizonte y…

- Riser, por favor habla normal, no creo que te esté entendiendo.- pidió la damphira.

- Bueno…en resumen, eres como un bulto, miedoso cual ratón y débil como una lechuga por lo que decidí que voy a entrenarte. Comenzaremos con un poco de ejercicio físico, no hay caso en que domines tu equipo sagrado si una brisa puede derrumbarte, aparte de eso…¿en verdad tienes que usar faldas? Quiero pensar que no tendré que sobornarte para no usarlas durante los entrenamientos como a otras personas en la habitación.

´Solo pedí que me dejaras vestir a Ravel de vez en cuando´ murmuró cierta persona que no entendía lo imprácticas que eran esas cosas.

-Pepeero, nonn quiero laastimar a nadie poor accidente.

Sin decir una sola palabra, convocó su fuego cubriendo su mano derecha. Las llamas rogaban con unos gritos, que solo él conocía, que alguien las alimente. Pero como sus siervas, estas solo comerían cuando él lo permitiese, así que ordenándolas tomar la forma de una cuchilla cortó su mano izquierda con un fino movimiento horrorizando a los jóvenes presentes.

Para cuando las cenizas tocaron el suelo una nueva mano nació de esas crudas llamas.

- Como si pudieras lastimarme.

- ¿Estás bien? ¿Por qué hiciste eso? No vuelvas a hacer eso ¿En qué estabas pensado? Mucho menos frente a Gasper. En realidad, simplemente no lo hagas.

- Tengo regeneración.- dijo como si fuese obvio.

- Y yo técnicamente puedo revivir a los muertos y no me ves poniéndolo a prueba. Se lo voy a decir a Damira-sama.

- Por favor no lo hagas y nos estamos desviando del tema. Gasper, no hay forma en que puedas dañarme incluso si lo intentas, no subestimes a quien no perdió siquiera ante el peor de las dragones malvados.

- ¿Crom Cruach?

El nombre debía ser más famoso de lo que pensaba si el niño podía reconocerlo, o tal vez se tratara de una coincidencia, después de todo incluso Hagen no sabía el nombre de la bestia cuando lo conocieron. Se prometió contarle todo sobre la pelea al niño al mismo tiempo que asentía en respuesta, claro que omitiría algunos detalles poco importantes o poco halagadores, lo que importaba era que él supiese todo el daño que habían infligido en la bestia.

-No quiero lastimar a nadie, no quiero usar este poder. -dijo que el niño sacándolo de sus pensamientos.

¿Era mucho pedir que aunque sea un miembro del nobiliario de su prometida no tuviese miedo de hacer uso de todas sus capacidades?

Todos bajo el mandato de Rias temían partes de ellos mismos. Esto era más evidente en la pequeña criatura de la noche, con esos ojos que se parecían tanto a los de su alfil, estaban llenos de temor. Un niño más joven que su hermanita, casi le hubiera gustado decir que estaba en su derecho de tener miedo, pero no podía, el inframundo no funcionaba así.

Él damphiro no podía ser débil, nadie podía serlo.

- Escuché sobre tu intento de escape con Valerie. Fueron débiles y fallaron. ¿Si alguien viniese aquí y tratara de lastimarla serías capaz de hacer algo o simplemente mirarías cómo se la llevan de nuevo? – le susurró al oído lo suficiente bajo para que nadie, salvo posiblemente Grayfia, lo escuchara. - La matarán y lo único que podrás hacer es culpar a tu debilidad.

Su voz había tenido mucho más veneno de lo que le hubiera gustado, pero no pudo evitarlo. Si Rias insiste en esa amabilidad suya, el tomaría el papel de ser lo suficiente cruel para ayudar al damphiro.

Por lo menos sus palabras parecieron tener gran efecto .

Un escalofrió recorrió su espalda y la sensación de algo reptando su pecho se hizo presente.

*Crunch*

Su regeneración se activó de forma automática y el orgulloso demonio de pelos rubios cayó repentinamente en una de sus rodillas alarmando a los presentes. Y desde su nueva posición vio a la sombra de un niño reírse con crueldad.

La reina plateada fue la primera en reaccionar y se colocó delante de Riser mirando con cuidadosamente los ojos cambiantes del pequeño damphiro.

Valerie miraba entre él y Gasper sin entender que estaba pasando, mientras que la pelirroja lucía preocupada. Pero la peor expresión correspondía al pequeño damphiro quien estaba a punto de sufrir un ataque de pánico.

-Es la tercera vez que tengo que regenerar mi corazón esta semana. – se quejó Riser poniéndose de pie y simulando que estaba en perfecto estado – Tengo otros órganos, pero no, todos tienen que apuntar al corazón.

- ¿Corazón? ¿Qué acaba de pasar? ¿Están bien?

-Perdón, perdón, no quise hacer nada, no quise lastimar a nadie, no quise…

- Estoy perfectamente ,Valerie, no hay necesidad de informar a mi madre de esto.- con algo de suerte ella seguiría esta orden, aunque no contaba con eso - Y Gasper, te callas, el ataque fue decente, pero te daré un 4/10 por la falta de control y originalidad. Una vez que comencemos el entrenamiento vas a aprender a usar este poder.

Un 6/10 si debía ser honesto, pero eso fue solo porque lo tomó por sorpresa así que no contaba.

-En realidad todavía no entiendo tus habilidades,¿Puedes detener el tiempo o congelar el espacio por un X cantidad de tiempo? Son dos cosas totalmente distintas ¿Es selectivo o un ataque en área? Personalmente creo que tendrías más suerte si simplemente intentaras congelar mi corazón causándome un paro cardíaco, no me mataría pero admito que por ahora me dejaría fuera de combate por unos minutos si funciona.

El niño no respondió nada y se quedó mirando de forma extraña, como si hubiese dicho algo inaudito. La misma cara que puso su hermanita cuando le contó que técnicamente lo sobrenatural no existe a que si existiera formaría parte de la naturaleza (incluso si fuese por medios artificiales) y por tanto se consideraría natural.

Creyendo que ya no sufriría otro ataque de esa sombra, el volvió a acercarsele para susurrar algo en su oído.

-Este es tu poder y solo tuyo, somételo y úsalo para proteger a tu…familia.

Riser no estaba seguro si ellos en verdad podían ser considerados una familia, pero esa palabra hizo click en el niño quien pareció crecer unos centímetros en aquel momento.

-¿Puedeees...puedes ayudarme?

-Después de unas cuantas sparrings conmigo esas sombras se volverán perros a tu servicios. Ey, no pongas esa cara, no podrías lastimarme aunque lo intentaras. Así que, ¿Qué me dices de venir con nosotros y formar parte de mi nobiliario?

Apenas terminó de decir su oferta Valerie, ignorante de las palabras intercambiadas por ellos, no cabía en sí de la emoción saltando como loca alrededor de ellos.

- SIII, vamos Gasper, será divertido, como los viejos tiempos pero mil veces mejor. Nos quedaremos viendo películas hasta tarde, iremos a conocer el mar y otros lugares divertidos, convenceremos a Hagen de sonreír de en cuando, probaremos nuevos vestidos en ti y Ravel, tendremos pijamadas en la habitación de Riser y…

*Cough*

El joven Phenex se limpió la garganta de forma poco disimulada llamando la atención de la muchacha.

- Y por supuesto que estudiaremos el material académico que nos brinden para no ser unos ignorantes, seremos muy educados con su familia, colaboraremos en algunas tareas en la mansión y entrenaremos de forma segura y eficiente a fin poder controlar nuestras habilidades para ayudar Riser a volverse un satán. Pero también podremos jugar a hacer poesía, tomar lecciones de canto con Damira-sama y puedes hacer que Riser te enseñe a tocar un instrumento.

El diminuto damphiro lucía encantado con lo que le contaba su amiga. Todo iría de maravilla, o eso parecía hasta que la criatura habló.

-¿Y…tengo que abandonar a Rias-sama?

La persona más impactada por la pregunta fue sin lugar Valerie, quien dejó de moverse.

-No te preocupes Gasper, aún puedes visitarnos siempre que quieres.- dijo Rias con una triste sonrisa.

Pero no esto no fue suficiente, pues el damphiro estiró su fino cuello para ver al demonio de los pelos rubios a los ojos y a pesar de de encontrarse obviamente incomodo, no apartó la mirada cuando le hablaba.

- Yo…lo siento, pero no puedo hacer eso. Rias-sama salvó mi vida y quiero ayudarla para devolverle el favor. Perdón, pero ¿Me entrenarías de todas formas? No...no quiero volver a dejar que eso pasé otra vez. - sus suplicas guardaban un atavismo de resolución en ellas.

-Gaspy.

Una sonrisa suave como un sueño ligero en un día caluroso se plantó en los labios del Phenex, estaba feliz de ver que el niño tenía tanto potencial como esperaba, si bien un tanto ofendido por el rechazo. O por lo menos creía estar feliz a causa de eso, era un tanto difícil de decir a pesar de lo sencillo que le resultaba ese sentimiento.

- ¿Rechazas mi oferta y me pides un favor? - el damphiro apartó la vista abochornado pensando quizás que estaba pidiendo demasiado - !Qué molesto! Te esperó mañana en mi mansión para comenzar tu entrenamiento, llegas a pensar en faltar te arrastré yo mismo, dije que iba a entrenarte y nadie hará de mí un mentiroso. ¿Ningún problema con eso, mi rosa roja?

La niña pelirroja solo asintió la cabeza notablemente confundida por la resolución a la que habían llegado.

-Pero…- intentó decir Gasper.

-Te callas, recuerda traer ropa deportiva, nada de faldas. Y como no seré tu rey, me llamarás simplemente jefe. Te volveré, con diferencia, la persona más fuerte en el nobiliario de Rias. ¿Entendiste?

Siempre había querido que alguien le llamase jefe. ´Mi señor´ o ´mi rey´ tampoco eran malas formas de ser llamados, pero la palabra jefe tenía ese toque de autoridad callejera ganada mediante la fuerza bruta...

Tal vez debería de ver anime con Rias, eso ciertamente estaba contaminando su mente, o tal vez la culpa estuviera en las lecciones de Revido. No iba a culpar al pobre William, era gracias a él que ya no sentía nada al ver miembros mutilados, algo muy necesario cuando una de tus mayores ventajas en una pelea era que tu regeneración. Por ahora culparía a Revido, era bastante más fácil perdonarlo a él que a los demás.

- Siiiii - dijo nerviosamente antes de ser corregido con una mirada del Phenex - Sí, jefe.

- Ya que no eres uno de mis pares no puedo hacerte formar parte de nuestras actividades recreativas, pero supongo que no hay problema si yo invitara a Rias a unas vacaciones al Caribe la semana entrante y ella decidiera traer a su nobiliario.

Esto se ganó una gran sonrisa en la pelirroja quien procedió a usar la milenaria técnica de los ojos de cachorrito en Grayfia. La reina de plata no pudo hacer otra cosa que suspirar cansada y admitir su completa derrota.

-No puedo hablar en lugar de Lucifer-sama pero creería que Lord Gremory estaría más que dispuesto a aprobar dicho arreglo.

-Perfecto. También tendremos de discutir la fecha del enfrentamiento para decidir nuestro acuerdo matrimonial.

-Te dije que esto no era un ningún negocio.- dijo la pelirroja quien por alguna razón se ofendió con sus palabras.

Probablemente se trataba de orgullo, podía entender eso. Él también odiaría que alguien se atraviese a darle algo en bandeja de plata tras haber fallado en conseguirlo por sus propios medios. No era poco lo que despreciaba a la lagartija negra por tal humillación.

Por suerte en esta ocasión se trataba de un simple malentendido sin importancia.

-No es un precio a pagar, es agradecimiento. Te daré lo mismo que tú me diste a mí, una oportunidad.

La niña aceptó sus palabras con cierta incomodidad , pero supuso que ella seguía pensando en su regalo como un acto de caridad y no como una forma de estar a mano. Eso o estaba pensando en como lo vencería cuando a simplemente vista era el equipo Phenex eran mucho más fuerte.

¨No tiene chance vencerme¨ pensaba para sus adentros. Acababa de decir algo genial, en verdad no deseaba arruinarlo recalcando obviedades.

Los cuatro pasaron horas hablando de trivialidades como programas de televisión, comiendo y explicando al niño todo acerca del Rock and Roll. Hasta logró convencerlo aprender a tocar el bajo.

Llegada la noche los dhamphiros se despidieron de forma innecesariamente emotiva prometiendo hablarse pronto.

.


- Estás enojada. – fue lo primero que dijo cuando regresaron.

- No lo estoy. – el tono Valerie no era tan convincente.

- Hagen, ¿Crees que está enojada?

- Yo diría que sí mi señor.

Viéndose superada en un dos contra uno, la pequeña damphira suspiró cansada.

-Gasper es un tonto, todo hubiese sido mejor si simplemente venía con nosotros. - Se quejó.

Había intentado disimular su molestia cuando escuchó a su mejor amigo decir que prefería quedarse con los Gremory por algo tan inexistente como el honor y esas cosas sin importancia.

- Deja de llorar, acordamos que vendría aquí a entrenar tres veces por semana, e incluso se quedaría la mayoría de los fines de semana. Si esto fuera un caso de custodia, diría que salimos ganando. ¿Tanto te molesta que no esté con los Gremory?

- Estoy feliz por él, en verdad lo estoy, verlo sano y actuando como un pequeño soldado honorable y valiente. Es solo...que él no hubiese dicho eso hace un año.- dijo Valerie con una melancolía que recordaba a las noches de luna nueva.

Fue demasiado optimista de su parte pensar que una vez que su alfil se reuniera con su amigo de la infancia todos sus problemas desaparecerían. Ella probablemente esperaba a un niño con el cual jugar, mimar y proteger. Pero eso ya no pasaría o por lo menos no como ella imaginaba.

- Los niños crecen. – le explicó en un tono suave.

Odiaba ver a su nobiliario así, ellos eran quienes algún día dominarían el inframundo a su lado, no deberían parecer tan débiles. Es por eso que debían entrenar más. Cuando se vuelvan fuertes, no tendrían que preocuparse por tales debilidades.

Ella era la heredera de la noche, una princesa entre los vampiros. En realidad, ella era mucho mejor que esas sanguijuelas que le temen al ajo. Cuando se convierta en satán se aseguraría de colocar a la niña en un trono. El nombre ´Valerie primera gran reina de los vampiros´ sonaba muy bien dentro de su cabeza, ahora solo debia otro gran titulo para el espadachín...quizás algo como ´el emperador espada´.

Pero para eso era necesario ganar más fuerza.

- Mañana comenzarás tu entrenamiento físico con él. Por ahora apresúrate y come, quiero irme a dormir. Hagen, deja de tratar de escabullirte, estoy cansado de decirte que esto no es nada sexual.

Su espada aceptó quedarse en la habitación….pegando su mirada la pared mientras él le ofrecía su brazo a la niña.

La niña comió en silencio por un largo rato, haciendo de esto todavía más incomodo de que usualmente era. Cuando terminó sus ojos escarlatas se cruzaron con los suyos y sin más aviso que eso, sintió dos huesudos miembros rodeando su cuello, Valerie lo estaba abrazando de una manera que le recordaba a sus propias demostraciones de afecto con su familia.

- Gracias….eres increíble.

La fría piel de papel blanco no era una mala sensación para nada, pareciéndose a las memorias de su hogar que el guardaba dentro suyo.

Con una de sus manos libres sostuvo la cabeza de la todavía frágil criatura entre sus dedos. Era gracioso pensar que algo que él de poder romper si se lo propusiera haya sido capaz de soportar los golpes de la una bestia legendaria.

Esta flaca damphira, ligeramente débil y enana no era parte de su sangre, pero aun así estaba seguro de era asombrosa. Ella y Hagen no eran su familia, pero ciertamente eran la cosa más cercana a un Phenex que uno podría encontrar.

- Por supuesto que lo soy. – rugió entre risas – Y ya que los elegí como mis pares, ustedes también lo son.

- ¿Saben que ya pueden separarse? Es por cosas como esta que odio a los jóvenes hormonales. – los sorprendió una voz a sus espaldas.

Los tres se levantaron en sorpresa y vieron al viejo cascarrabias pasar su mano por su barba con una cara de pocos amigos.

- Mephisto-sama – se presentaron rápidamente sus dos compañeros.

- Mephisto, ¿Qué mierda haces aquí?

Eso salió mucho más agresivo de lo esperado, en parte porque era la primera vez que el viejo aparecía delante suyo después de ¨eso¨ y en otra parte por el susto. Era literalmente imposible que alguien pudiera caminar sin hacer el más mínimo ruido.

El viejo debía estar usando magia para silenciar sus movimientos. ¿Está controlando las ondas de sonido? ¿Rodeándose de vacío para que el sonido no pudiese propagarse? ¿´Congelando´ las ondas sonaras? ¿Algo completamente distinto?

Más tarde debería de enseñarle a hacer eso…

- Simplemente escuché que un dragón te pateó el culo y vine a ver.

Sus palabras hicieron que los tres lo miraran con hostilidad, Hagen incluso amenazaba con desvainar.

- Pero teniendo en cuenta quien era tu oponente, hiciste un gran trabajo. – admitió en un tono al que no estaba acostumbrado.

La idea de su maestro intentando reconfortarlo le revolvía el estómago, pero al menos estaba vez no había empezado a alabar al dios de la biblia.

Y aunque desde cierto de punta de vista se puede argumentar que él fue quien ganó el enfrentamiento ya que la lagartija falló su misión, dudaba que el anciano compartiera esa opinión, ni siquiera él la compartía.

-La próxima vez que peleemos voy a ganarle.

Una victoria que nadie cuestionará, una que sea real.

-Por su supuesto que lo harás, eres mi estudiante después de todo. Toma.- dijo el anciano antes de lanzar una caja.

Dentro de ella estaban media docena de pulseras con cuencas de cristal de color bermellón, y en cada una de ellas estaba dibujado el blasón de su casa. Poco sabía de las artes plásticas y esas cosas, pero no podía negar que se veían muy bien y no lucían para nada baratas.

-Son unos brazaletes para ti y tu nobiliario, tienen los mismos efectos que esos tatuajes que usas para entrenar, pero en estos puedes ajustar el nivel de restricción y son mucho más simples de colocar y quitar. Además, les agregaré una función de rastreo para así encontrarlos incluso si son tan idiotas como para perderse en la brecha interdimensional.

-Esto, esto es…

Riser no sabía que decir, este era el primer regalo que Mephisto le daba. Su pecho apretaba un poco y su respiración se volvía más corta.

¨No, no voy a emocionarme por el regalo del maldito viejo¨ se decía muchacho a sí mismo pero le era complicado poner esto en práctica.

-Te callas y te los pones. ¿Sabes lo difícil que es planear 4 rutinas de entrenamientos distintas, tres de las cuales tienen que hacerlos capaces de vencer a un candidato para el título de dragón celestial en tan solo 10 años?

-¿Mucho? –preguntó Valerie.

Dicha pregunta solo fue recibida con una mirada de incredulidad de su maestro, no que lo culpara esta vez.

-Por mi salud mental, espero que el resto de tu nobiliario tenga suficiente cerebro para reconocer una pregunta retórica.

-Solo intenté hacer un chiste. – intentó justificarse ella un tanto avergonzada.

Y el momento se arruinó. Casi estaba feliz por eso, pero el mal nos libre si esto fue un tanto decepcionante.

Su maestro no dio mucha importancia a la niña y continuó.

- Los cuatro entrenarán con Anteo y Tannin quien se ofreció a entrenarlos junto a sus hijos; todos salvo el espadachín tendrán algunas lecciones conmigo, los Phenex contrataron a un pedazo de mierda para entrenarlo; la damphira , que los de arriba nos perdonen, recibirá lecciones del nobiliario de tu madre y finalmente, tú comenzarás a entrenar con tu hermano Ruval.

Mephisto seguramente notó su cara radiar emoción ante la idea de poder entrenar con un rey dragón y su hermano porque enseguida agregó con una sonrisa algo maliciosa.

-No te alegres tanto, tu hermano dijo que su entrenamiento te hará añorar por el gigante. En cuanto a Tannin…gracias a los infiernos por tu regeneración y que uno de ustedes puede curar prácticamente cualquier herida fatal.

Esto preocupó un poco al demonio de pelos rubios, pero seguramente estaba exagerando ¿Verdad?


Extra 1: En un resort en Punta Cana.

-¿Por qué tu alfil está tirada en ese estado? – preguntó Rias señalando a la damphira.

La persona en cuestión se encontraba recostada cabeza abajo a la sombra de un gran sombrilla mientras que Gasper hacía todo lo posible para refrescarla con un abanico.

- Intentó tomar sol. No te preocupes, ya me cercioré de su estado de salud, estará perfectamente bien antes de la cena.

- ¿No deberías ponerla en un silla o algo así?

- Es parte de su castigo, le advertí varias veces que no lo hiciera porque esto pasaría, tiene suerte de que haya colocado la sombrilla.

La pelirroja parecía incomoda con la idea, pero se guardó sus comentarios.

- Estamos armando un gigantesco castillo de arena por allá ¿Es cierto que puedes volverlo de vidrio con tus llamas?

- Supongo, estoy un tanto fuera de practica pero no debería ser difícil.

- Genial. Ven y te mostraré el mejor castillo de toda la historia.

- De acuerdo, aunque después de eso tendré mi revancha en voleyball con Hagen, esta vez sus cuatro brazos no me tomarán por sorpresa. Vamos Gasper...¿En verdad tenías que usar un traje de baño femenino?

-Valerie lo eligió para mí.

El demonio rubio solo agitó su cabeza y levantando a la damphira sobre su hombro como un saco de papas comenzó a seguir a Rias.


Extra 2: Unos años más tarde en el campo de entrenamiento.

- Jefe, jefe, mira lo que puedo hacer.- gritó un todavía joven damphiro mientras agitaba un gran palo en aire.

Con una gran concentración él realizó unos delicados movimientos con el bastón convocando a las sombras danzantes y moldeándolas antes de activar su equipo sagrado para paralizarlas en donde estaban haciendo que tomen la forma de un conejo mal dibujado.

- El báculo sagrado que me diste para controlar mis poderes funciona de maravilla. Muchas gracias jefe.

- Excelente trabajo Gasper, pero la próxima dale una forma algo más imponente, tiene un gran control pero tus enemigos no temerán a un conejo. – le gritó Riser desde donde estaba.

El joven damphiro asintió fervientemente su cabeza antes de volver a jugar con las formas.

-Con el nivel de progreso que tiene el chico, me encantaría poder luchar contra él en un par de años. Pero no sabía que existiese una herramienta que te permitiera domar un equipo sagrado de esa forma, de seguro te costó una fortuna. – comentó Sairaorg.

Ambos estaban descansando después de haber completado su rutina diaria y viendo al damphiro seguir con su entrenamiento.

- ¿En verdad crees que tengo un báculo sagrado con esas habilidades?

Esa pregunta hizo que el joven león levantara una de sus cejas inquisitoriamente.

-¿Efecto placebo?

- Efecto placebo.

- Mmmmh, al menos es un palo muy bien decorado. De cualquier forma, mi mamá me dio una tarta para después de esto.

- ¿Es de duraznos? - preguntó el Phenex algo esperanzado.

- Mandarinas.

Bueno, las tartas de la señora Bael seguían siendo deliciosas.

..

..

No, Gasper no formará parte del nobiliario de Riser en ningún momento. Los otros dos miembros serán mostrados en el capítulo siguiente, el grupo será todo un zoológico.

El primer capítulo fue modificado ligeramente. Ningún cambio en la historia, solo corrección de ortografía y cambios en algunos párrafos y diálogos. También se modificó un poco el segundo, pero solo cambiaron algunas lineas en la ultima sección.

Se han revisado y corregido capítulos anteriores, ahora la palabra demoníaco está acentuada (aunque en realidad también es correcto escribirla sin acento).

Tendremos un pequeño salto temporal dos años en el futuro, el ultimo salto antes de pasar directamente al canon de la serie.