Capítulo XIII: Negociando con dioses y demonios.


Cuando Damira Phenex vio a su amadísima hija, su corazón se paró por unos instantes, la pequeña estaba al borde de las lágrimas mientras miraba al nobiliario de su pequeño hijo. La gatita blanca estaba prácticamente catatónica mientras que la dahmphira la sujetaba en un suave abrazo, el resto de ellos simplemente observaban la escena con falsa neutralidad.

Por más que le gustaría mimar un poco a su pichoncita, tenía trabajo de control de daños que realizar. Poniendo la sonrisa más cálida y amable que era capaz de usar se acercó a a la gata a una distancia en donde reconozcan su cercanía, pero lo suficientemente lejos como para que la niña no se sienta intimidada por su presencia.

- Valerie, Hagen, Loup, me alegro de verlos de nuevo. – con un movimiento de manos los detuvo antes de que pudiesen saludarla – Y tú debes ser Shirone, mi Riser me contó muchas cosas sobre ti.

La nekomata en cuestión no dijo nada, simplemente la miró con unos ojos vacíos que se parecían más a los de un pez muerto que lo de un gato. Pero de todas maneras era mejor que lo que la señora de la mansión esperaba, al menos la niña reconocía su existencia y escuchaba sus palabras. Podía trabajar con eso.

- Pobrecita, has pasado, por tanto – su voz era dulce melodía, suave como el algodón y amable cual la brisa - No te preocupes, mi hijo no dejará que nadie te toque un pelo.

No era la más sutil o emocional de sus actuaciones, pero serviría por el momento. Ayudaba bastante el hecho de que en verdad sentía un poco de lastima por la criatura, abandonada a morir o algo por el estilo...mmh se aseguraría de mencionar ese pequeño más adelante. Ahora solo faltaba que alguien continué el hilo de la conversación.

- ¿A qué se refiere, Damira-sama? ¿Quién quiere lastimar a Shirone? - preguntó la damphira pescando sus intenciones.

Era por cosas como esta que la joven Valerie era su favorita entre los sirvientes de su hijo, la chica era competente. Poniendo una expresión incomoda y preocupada la mujer continuó.

- Luego de que las noticias del ¨incidente¨ se hiciesen públicas, nos llegó una orden desde el Ars goetia. Ellos quieren...- pequeña pausa de denotar algo de miedo para continuar - Ellos quieren que les entreguemos a Shirone para ejecutarla por su parentesco con la diabla errante Kuroka. Riser está haciendo todo lo posible para oponerse, pero seguimos siendo una simple familia de marqueses en contra de la totalidad del Ars Goetia.

Las reacciones fueron variadas y hasta sorpresivas en algunos casos. La gata se congeló en terror, lo cual era normal en vista de que le dijo a una niña que muy probablemente iba a morir. El licántropo miró con compasión a la niña, pero no hizo nada más, no había punto en arriesgar a la jauría por un solo miembro.

El ex exorcista apretó la empuñadura de su espada, pero la soltó casi inmediatamente. Sus manos inseguras dudaban si tomar su arma o no. Eso era raro, ella creía que el muchacho iba ser el primero en rechazar a la gata por considerarla una amenaza. Cada día se aprende algo nuevo.

Pero en su opinión la reacción más interesante fue la de la damphira quien continuó acariciando los cabellos de la pequeña como si no hubiese escuchado nada importante. Su hijo seguramente ya le había informado de la situación de antemano.

- Eso es estúpido, sé que hay antecedentes sobre decisiones similares, pero ellos no ganan nada haciendo eso. Onii-sama no va a dejar que nada le pase a Shirone-chan, ¿Verdad? - preguntó agitadamente su dulce Ravel.

- Todo va a estar bien, estamos hablando de Riser, él venció a un dragón malvado con sus propias manos. Estoy segura de que puede convencer a unos cuantos tontos de no hacer algo estúpido. - dijo Valerie sonriendo de manera reconfortante.

Resultaba interesante ver a la muchacha decir eso con semejante tranquilidad, incluso Damira no estaba segura si ella efectivamente tenía una confianza absoluta en su hijo o simplemente no le preocupaba demasiado el destino de la gata.

La señora de los Phenex se pasó un rato diciendo palabras reconfortantes a su hija y a la gata, no olvidando hacer mención al hecho de que Riser sería quien arreglaría el problema y la protegería.

-Querida niña, tengo que hablar contigo en privado.

Ya que su hijo realizó algunos movimientos controversiales, se aseguraría que los resultados valieran la pena.

Unas cuantas palabras duras, medio verdades y secretos, y la pequeña probablemente se aferraría a su pichoncito, su salvador, la persona que la protegió cuando incluso su hermana le había dado la espalda, con uñas y dientes, ofreciéndole una lealtad ciega.

En el raro caso de que la ejecutaran de todas formas, ya tenía en mente un posible reemplazo, una maga con afinidad por las explosiones.

Personalmente deseaba que la gata sobreviviera a la ordenanza; su pichoncita se había encariñado bastante su nueva compañera de juegos.

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El señor de la casa estudiaba al menor de sus varones con una opresiva y severa expresión en su rostro. O por lo menos así lo sentía Riser quien estaba sometido a dicha mirada, en realidad, él no se atrevía a levantar su cabeza y ver la cara de su padre por lo que la expresión de este era un misterio cuya respuesta no quería conocer.

Incluso tras pelear contra un rey dragón al menos dos veces por semana, la mera idea de enfrentarse a su padre, aun de forma oral, lo aterraba. Algo ridículo, en vista de que su padre jamás lo lastimaría de forma intencional, pero cada vez que se encontraba a solas se sentía pequeño, como un niño que tenía que iba a ser castigado por hacer algo malo.

- Discutiremos sobre lo que hiciste. - ordenó su padre con calma.

- Desde que ella aceptó ser mi reina, la niña que era mi responsabilidad, no podía simplemente entregarla. Somos Phenex, esa clase de cosas están por debajo de nosotros. Tú fuiste quien me dijo que el fénix tiene prioridad por encima del inframundo, la gata es de los nuestros. - sus ojos tímidos se mantenían a la altura de su la cabeza de los Phenex.

Su voz, llena de determinación y furia, disfrazaba el temor que sentía al estar diciendo algo como eso. Su padre era sabio y fuerte, si se descuidada un segundo, perdería la discusión.

- Tú eres el fénix, Riser, no tus sirvientes. Ellos no tienen nuestra sangre, no es agradable de escuchar, pero ni siquiera tu madre fue un fénix hasta que estuvo embazada con Ruval. Puedes querer a la nekomata pero... - su padre se detuvo con una expresión algo asustada - Por favor, dime que no te acostaste la nekomata o su hermana, o aunque sea dime que usaste protección, esa especie es ridículamente fértil.

Bien, no se iba a dignar a contestar eso. Por todos los demonios, podía entender que preguntara acerca de la gata negra, pero la menor solo tenía 10 años. Pero de nuevo, las reglas morales que había aprendido de su maestro eran extremadamente radicales cuando se las comparaba a las del resto de los demonios. Su especie siempre fue bastante abierta a cuestiones relacionadas con el sexo; técnicamente la edad de consentimiento es una idea que tenía solo siglos a los mucho, y la edad de la mayoría de los demonios se contaban por milenios.

No, no debía distraerse ahora, era su deber continuar con sus argumentos.

- Mephisto es un idealista quien jamás pudo perdonar a Ajuka Beelzebub por someterse a las decisiones del Ars Goetia; si entregamos a Shirone, nos abandonará y guardará rencor por ver esto como una traición. Lo perderemos a él y por consiguiente a Tannin y sus dragones. Lo que hice nos aseguró su amistad.

Deshacerse de aliados como eso era un precio demasiado grande a pagar para contentar a un congreso de payasos. Su padre seguro de lo vería de esa manera.

- No lo hubiera hecho. Si yo cumpliera con la ordenanza, quitaríamos a la gata de tus manos obviamente en contra de tu voluntad. Tú serías la víctima en esta situación, toda ira que esto les despierte estará dirigida al Ars Goetia y hacia mí. Tu maestro te aprecia demasiado como para abandonarte solo por eso y le caes bien al rey dragón.

Y la habitación quedó en silencio como si esperaran a un tercero que nunca llegaría. El poco tiempo que tuvo para prepararse esos fueron las únicas excusas decentes para justificar lo que hizo. Que patético era eso, le estaban dando la oportunidad de defenderse a sí mismo y sin embargo no se le ocurría nada más que agregar.

No.

Él no había nada malo. No existía ninguna razón para sentirse culpable y ambos ya sabían lo que había hecho, mejor simplemente decirlo y dejarse de perder el tiempo.

- Antes de venir aquí envié un mensaje a la primera cabeza de los Bael a través de Sairaorg negando aceptar la ordenanza. Obtuve el respaldo los satanes luego amenazarlos con no participar de las negociaciones con los dioses nórdicos a menos que declararán a Shirone inocente de los crimines cometidos por su hermana. Incluso contamos con el apoyo de casas nobles como los Abaddon y Mammón.

Conseguir el apoyo de los satanes fue mucho más sencillo de lo esperado. Una pequeña llamada a su prometida y el Lucifer estaba más que dispuesto a brindarle su ayuda. Leviathan le gustaba la idea de ejecutar niñas, su supuesta amenaza fue más una excusa para ella para contradecir al Ars Goetia. Fue Mephisto quien habló con Beelzebub en privado. Y finalmente Asmodeus simplemente aceptó cuando le dijeron que el resto de los satanes también lo habían hecho.

En tanto, fue Valerie la que se encargó de contactar a Sairaorg y cuantas casas nobles como le era posible. Como era de esperar, la mayoría de las que formaban parte del Ars Goetia se negaron, salvo algunas excepciones como los Vapula, quienes se sentían en deuda con ellos luego de que la damphira curara la extraña enfermedad de Misla Bael.

Hizo todo esto a espaldas de sus padres.

- Foras y Raum. - dijo lentamente su padre - Sus casas sufrieron ´accidentes´ luego de oponerse a las políticas implementadas al Ars Goetia tras los finales de la guerra civil. No sería impensable que alguno de nuestros miembros sufra esto.

Al escuchar los nombres de casa extintas, se le puso la piel de gallina. Al escuchar que alguien de su familia podría estar en peligro sintió ganas de vomitar. ¿Cometió un error?

NO. Ellos eran el error, no era su culpa que los otros demonios fuesen unos cobardes debiluchos.

- Eres mi hijo, si en verdad estabas tan firme en tu decisión de salvar a la gata podría haberte ayudado. Podríamos haber falsificado su muerte, sobornado a varias personas o llegar a un acuerdo con el congreso. Algo mucho más seguro que solo antagonizarlos. ¿Por qué no nos dijiste nada?

¨Porque tenía miedo de que dijeras que no.¨ Fue lo que pensó, pero no se atrevió a decir en voz alta.

Su padre ni siquiera sonaba furioso, solo un tanto triste.

- Hiciste lo mismo con la damphira y con exorcista. Sé que estás dispuesto a ser un estúpido y ponerte en peligro por lo que crees que deberías hacer, pero quiero que entiendas que cada vez que hiciste eso no solo te pusiste en peligro a ti sino a tu familia. Eres talentoso y en unos años serás capaz de protegerte a ti mismo, pero ¿Y Ravel, tu madre o Revido? ¿Qué haremos si deciden ir tras ellos?

¿En verdad puso a su familia en tantos problemas solo por una gata que conoció hace una semana? Lo que hizo con Valerie y Hagen era similar en cuanto a las consecuencias.

¿Por qué había hecho eso? Porque era lo que de lo que debía hacer. Porque él era más increíble que esos peligros.

-Padre, yo...lo siento.

Había logrado lo que quería y sin embargo esto se sintió como una derrota en su pecho. Estaban en pleno primavera y sin embargo el aire que respiraba era incómodamente frío.

Él hizo lo que un Phenex debería haber hecho y sin duda era fuerte. Eran los otros los que estaban equivocados, su padre estaba confundido. No que lo culpara, el hombre estaba preocupado por los que unos payasos podrían intentar y fallar. Pero ellos eran fuertes, nada pasaría.

-Ya hablaremos de tu castigo cuando vuelvas, por ahora ve a prepararte para representar a los ángeles.

Nada pasaría y él se aseguraría de ello. Después de todo, bastaba con más ser fuerte que el resto. Debía serlo.

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A pesar de que se encontraban afuera en el área de ejercicios, el ambiente era tan asfixiante que parecían estar apretujados como ratas en una cañería pequeña. Valerie no sabía lo que Damira-sama le dijo a Shirone, pero ahora, en lugar de estar paralizada en miedo e incredulidad, estaba golpeando los postes de entrenamiento con una tremenda cantidad de ansiedad y enojo, como una chihuahua versión felina. Lo que sea que le haya dicho tuvo un gran efecto como para causar eso.

En cuanto a la gata negra, no le importaba que Hagen simpatizara con su situación, ella seguía siendo una tonta y una pésima hermana mayor por abandonar a su hermanita. Valerie estaba segura de ser una hermana mayor mil veces mejor, si alguien preguntaba Gasper lo confirmaría sin rechistar.

Sus compañeros hacían poco más que corregir la técnica y postura de la gatita de vez en cuando mientras ella curaba sus manos que se lastimaban por la fuerza de sus propios puñetazos. Hubiera preferido que la niña se desahogara de una manera menos autodestructiva, pero suponía que era preferible al estado en que estaba antes.

El problema ya estaba prácticamente resuelto, pero el resto todavía no lo sabía. Quizás deberían haberle contado al cazador, pero él nunca fue demasiado bueno en situaciones que no involucraran cortar o planear cómo cortar a alguien.

Aun sin saber eso, ellos no deberían estar tan preocupados. Su amigo a veces podía llegar a ser un tanto tonto, distraído, arrogante, maleducado, gritón, impaciente, sin aprecio por la moda, pero seguía siendo la persona más confiable que conocía. No es como si conociera a muchas personas, pero eso no lo hacía menos confiable. Incluso Gasper estaba más tranquilo cuando le explicó por teléfono que Riser y ella manejaron la situación; o por lo menos se tranquilizó tras llorar por un rato, pero ese no era el punto.

Cuando Riser llegó lo primero que hizo fue caminar hacia Shirone. La bonita niña de ojos claros se enderezó como una tierna soldadita ante un general.

- ¿Por qué rayos tienes esa cara? Todo está bien, lo peor que va a pasar es que vas a necesitar un baño, no te vas a salvar esta vez. - dijo el demonio de los cabellos soleados riéndose de su propio chiste

Su tono era el falso buen humor que ponía cuando se cada vez que perdían una de pelea contra Tannin, no era uno que a ella le gustase oír. Ella siempre solía colarse a su habitación a jugar a las cartas cuando estaba con ese ánimo, incluso cuando no lo admitía, sabía que apreciaba él el gesto.

- Quiero...quiero hablar con Kuroka-nee. Quiero saber por qué me abandonó, por qué no me llevó con ella. Era mi familia, no es justo, no es justo ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Ese doloroso torrente de preguntas de la gatita fue prontamente acallado por un fuerte abrazo de Riser.

-No entiendo cómo te sientes y no intentaré hacerlo. No voy a decir de pienses en nosotros en nosotros como familia porque no lo somos. No considero a ninguno de ustedes mi familia. - pausó durante unos segundos antes de continuar, conociendo al demonio, lo hacía por dramatismo - Pero son importantes para mí. Sean fuertes y vivan. Soy el mejor y ya que los elegí, ustedes son lo mejor que el mundo tiene para ofrecer. Si ese mundo intenta hacerle algo a cualquier de nosotros ¿Qué mierda van a hacer unos debiluchos ante el grupo más increíble de la historia?

Su amigo siguió hablando mientras aplastaba a la Shirone, quien estaba llorando a cantaros, entre sus brazos. La escena sacada prácticamente de uno película le sacó una sonrisa, todo lo que faltaba era una lluvia con música de fondo y estaría completo.

Había partes de su discurso que le parecían que sobraban, por ejemplo, la parte de familia, para ella esa palabra nunca fue más que una palabra con tres silabas y siete letras, carente de todo sentimiento. La parte del poder también estuvo de más, no le importaba mucho ser fuerte, es decir, entrenaría todo lo posible para ayudarlo con sus metas y poder curar a cualquier persona que ella quisiera, pero aparte de eso, no le importaba mucho el poder o la autoridad (y seriamente dudaba que a Shirone le importara demasiado).

El abrazo fue la mejor parte, eso fue muy tierno de su parte. Y la partecita de que ellos eran importantes…él también era importante para ellos.

- Y por eso únanse al abrazo como mis compañeros en armas y espíritu. Es una orden.

Quizás él necesitaba un abrazo y le daba vergüenza pedirlo de otra forma, una bonita teoría. No por nada la llamaban la mejor hermana mayor y secretaria del universo, solo pregúntenle a Gasper. Y la gatita también necesitaba cuantos abrazos pudiese recibir.

Y pegando un salto se colgó de la espalda del demonio rubio quien estaba haciendo su mejor esfuerzo para cubrir tanto al lobo como al cazador con un solo brazo mientras estrujaba a Shirone con el otro.

- Pequeña nekotama, proclamo que mientras eres una de nosotros. – dijo el demonio rubio con una amable firmeza.

- Se dice nekomata. – corrigió la gatita quien seguía lloriqueando.

- Cállate y déjame reconfortarte.

- Jijiji, Shirone, esta noche vamos a una película, los 101 dálmatas o mejor aún, vemos los aristogatos, voy a aprovechar y probarte unos cuantos moñitos mientras la vemos. - tras decir esto se acercó al oído del muchacho para dedicarle un suave susurro - Y tranquilo todo va a estar bien, la princesa de la noche te lo promete.

El llanto de la gatita hacía difícil estar segura, pero creía haber escuchado un ´gracias´ de su amigo, y se sintió cálida, cosa rara para un no-muerto. No importaba, la calidez era bonita y ella siempre había odiado el frío.

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- Te repito que no lo hice a propósito ¿Cómo se supone que supiera que mi estofado te provocaría un caso de intoxicación?

- Grrrrr.

- No me vengas con eso, nuestra señora señorita Tepes sí puede comer ajo, pensé que al ser solo mitad hombre lobo tú también podrías comer cebollas.

- Mmmh.

- No te atrevas a comparar a nuestro señor con un ave tan vulgar, ni siquiera en un chiste.

Uno pensaría que un viaje con los dos miembros más callados de su nobiliario sería más tranquilo que esto. No que le molestara, en realidad encontraba la conversación graciosa y se había puesto como meta el descubrir cómo hacía el espadachín para entender los ruidos del lobo. Los misterios de aquella amalgama amorfa de sonidos no deberían estar fuera de su alcance. Esa fue una buena forma de pasar el tiempo mientras esperaban a los anfitriones.

Para esta misión solo eligió al Hagen, quien estaba emocionado por tener permiso de llevar a Gram durante la misión, y a Loup. Todavía no consideraba que la gatita estuviese lo suficientemente estable, por lo que dejarla con Valerie y su hermanita parecía una buena idea, y una gran excusa para no exhibir una usuaria de longinus a unos dioses que posiblemente se darían cuenta instantáneamente.

-Ustedes deben ser los demonios. Pasen, pasen, los estamos esperando para las negociaciones.

El joven no pensaba que ¨negociar¨ fuera la palabra correcta para describir lo que harían. Demandar la devolución de la trompeta e interrogarlo eran términos mucho más adecuados. Pero no era tan estúpido como para decírselo en la cara.

Era la primera vez que el Phenex veía un dios en persona, y ciertamente lo que vio no lo impresionaba, pero admitiría que la voz del dios de apariencia tan joven le resultó incomoda. Desde su mirada hasta los manierismos daba la sensación de que la deidad estaba jugando. Costaba creer que alguien así fuese un ser milenario. Además, El padre de bestias, Loki, por alguna razón tenía uno de sus brazos enyesados de tal manera que parecía estar exhibiéndolo en lugar de intentar disimular su herida.

Su única compañía era un cuervo que giraba su cuello con aparente impaciencia mientras se paraba sobre su hombro.

- No se acerquen hasta que les ofrezca pan y agua. Ni siquiera esta serpiente puede ir en contra de las normas de hospitalidad. –advirtió el ave.

- Munin, me ofendes, yo jamás haría nada que dañara la reputación del panteón nórdico, le di mi palabra de honor a mi padre.

Solo con ver al cuervo uno podía adivinar que las palabras del dios eran una falsedad absoluta. No había otra explicación para esa expresión repleta de odio que lanzaba.

- Odín habrá olvidado, pero yo jamás. Deberían haberte dejado encadenado allí abajo. Ahora guarda tu lengua antes de que te la arranque.

Eso no simulaba ser una amenaza vacía, pero todo lo que logró fue hacer reír a la deidad. Un sonido que él pagaría por olvidar si las leyes de las leyes de universo lo permitirán. Se planteó usar magia para mandar a la mierda a la lógica y la física, pero eso eran cosas para más adelante.

Tras haber comido el pan y bebido de la copa que les sirvieron, los llevaron a una mesa donde se sentaban personas de diversas razas, entre las que podía identificar a unas valquirias cuya dura impresión hacia justicia a su fama de guerras, enanos fornidos que estaban más interesados en hablar sobre metales que en el evento que tendría lugar y varios tipos de duendes cuyas especies no era capaz de identificar.

La atención de todos se centraba en ellos, puesto que fueron los últimos en llegar, o quizás solo estuvieran impresionados por lo que veían. Muchos envidiarían su apariencia, habilidades o talento musical. O estaban furiosos con él por llegar relativamente tarde.

Detalles, no era su culpa que los hiciesen esperar tanto antes de dejarlos entrar.

Aunque eso no quitaba que el ambiente era tenso y las miradas paseaban entre Loki y los demonios. Cualquier intento del embaucador de iniciar una conversación era silenciado por los picotazos del cuervo, quien se tomaba su trabajo con una gran pasión y algo de placer. Luego de repetir esta acción un par de veces, Munin señaló a un apuesto joven constataba con los mitos nórdicos, un adolescente prácticamente sacado de un cuento chino.

- Gracias por tenerme, estoy aquí para actuar como testigo para está negociación en lugar del panteón hindú. Debido a algunos asuntos que requerían atención urgente, Lord Indra vio conveniente delegarme la tarea a mí. Mi nombre es Cao Cao y soy un humano. Puedo entender que muchos estén en desacuerdo con esto, pero les aseguro fui especialmente elegido en base mis habilidades.

Los presentes saltaron de sus asientos al ver a al muchacho asiático invocar una lanza entre sus manos. El arma en sí no era nada impresionantes, penosa en realidad, una lanza hecha de madera algo añejada que terminaba en una punta metálica a medio oxidar. Un arma que a primera vista no podría atravesar gelatina acalló a todos.

Los enanos y valquirias la miraban con admiración propia de guerreros y artesanos, los duendes y las hadas con curiosidad como si estuvieran leyendo un cuento de hadas que no conocían.

Una longinus, por alguna razón lo sabía y la recordaba a pesar de verla por primera vez. Mirar esa cosa era un deja vu.

Sus compañeros si bien eran curiosos, no hicieron tanto escándalo al ya estar acostumbrados a ver el cáliz de Sephirot en acción.

Cuanto más miraba Riser a esa arma, más crecía dentro suyo un sentimiento que aprendió a odiar, culpa. Cada vez que sus ojos se posaban en el arma deseaba arrepentirse de un crimen que no recordaba.

Arrogante. La culpa se volvió enojo y el mundo se helaba. ¡Qué arma más arrogante era esa!, tratando de manipularlo y tener un efecto en su psique, de no haber estado en medio de una negociación se hubiese sentido inclinado a atacar a ese tal Cao Cao.

-Como verán. Soy el actual usuario de la verdadera longinus, O Longinus para acortar. Uno de los motivos por el que fui elegido es la habilidad que tiene esta de detectar mentiras, cualquier falsedad la hará sangrar. Algo adecuado para esta clase de cosas. Si lo desean, pueden ponerla a prueba.

-Los cuernos en el casco de mi hermano Thor son meramente un adorno y no tienen nada que ver con su esposa. – dijo el padre de monstruos con una seriedad rara en él.

Un poco de sangre empezó a gotear de la punta de Longinus, dejando a todos los videntes pasmados y a Loki con una engreída mueca de victoria dibujada en su rostro.

Si las miradas pudiesen matar, Munin habría asesinado a la deidad un millar de veces. O si sus picotazos hiciesen más que solo irritarle la piel como actualmente estaban haciendo

-Soy la persona más atractiva de la habitación. – exclamó Riser para verificar el correcto funcionamiento del arma

Eso obviamente era cierto, y la lanza estaba de acuerdo con él pues apenas dijo eso, esta paró de escurrir sangre.

La gente de gente en la mesa comenzó a mirarlo de forma rara, excepto Hagen, él probablemente también concordaba.

- *Cough* Cabe aclarar que, si la persona en cuestión cree estar diciendo la verdad, el sangrado no se activará, tal y como comprobó el señor Phenex aquí presente. – explicó Cao Cao ignorando lo que dijo Loki.

¨Aguafiestas¨ se quejó Riser para sus adentros.

Afortunadamente, los efectos fueron notables, el ambiente en la habitación se había aligerado y las conversaciones se volvieron mucho más animosas que antes. La gente intentó poner en duda su verdad absoluta, argumentando que la belleza debe ser femenina, que solo un macho con barba debería contar como atractivo, y otras cosas amenas.

- SUFICIENTE, explica tus crímenes y devuelve la trompeta. No quiero verte a ti ni a esa lanza maldita por un segundo más. – gritó el impaciente cuervo mirando a Loki.

- Tch, actúas como si hubiese matado a alguien con un muérdago.

La frase debía tener cierto contexto pues prácticamente todos allí comenzaron a murmurar insultos y comentarios, y algunos simplemente los gritaron.

Pero la deidad ignoró esto y continúo hablando.

- Esta es la trompeta que me dio Eris a cambio de algunos de mis tesoros. Estaba un poco celoso de Heimdal y decidí que también quería un cuerno que marcara el fin de los tiempos. Está como nueva, no hice nada salvo mirarla y jugar un poco con ella.

- ¿Guardas alguien tipo de relación con la antigua facción de satanes? - preguntó Riser haciendo caso de la lista de preguntas que los satanes le ordenaron hacer.

En opinión del demonio, la lista dejaba mucho que desear en cuestión de sutileza, pero no podía hacer caso omiso de esta en vista de que había sido preparada personalmente por Lucifer. Aunque su futuro cuñado era más famoso por su desempeño en el campo de batalla que por sus habilidades manipuladoras, para dar un ejemplo, no había que ser un genio para notar que su relación con este había mejorado luego de que Riser le había dado a Rias una salida fuera de su contrato matrimonial.

-No estoy trabajando con ellos y ciertamente no siento camaradería por ninguno de sus miembros. Y no te preocupes tanto, no odio a las facciones bíblicas más que la mayoría de los dioses.

El demonio no tenía idea si estaba siendo manipulado o no. Incluso un genio como el suyo solo rivalizado por las más grandes mentes de su generación como su hermana pequeña… o la hermana menor de Leviathan (esa niña vivía para los juegos de mesa), o el hermano menor de Sairaorg si contaba los conocimientos en botánica.

En retrospectiva, había muchos hermanos menores que lo rivalizan en genio.

- ¿Estás planeando el Ragnarok? ¿Piensas usar esa trompeta? – fue el turno del cuervo para preguntar y lo hizo con veneno en su voz.

- Obviamente estoy planeando el ragnarok. – respondió prestando más atención a sus uñas que a Munin - Está escrito en el tejido de las Nornas y nadie puede cambiar eso. Odín, Thor y yo moriremos en batalla juntos a mis niños. Pero no por ahora, y no con esa trompeta. ¿Alguna pregunta más?

-Explica esa escayola. – el ave apenas y podía contenerse en este punto.

-Consecuencia de una travesura mía. No me mires así, nadie, salvo yo, salió lastimado.

La interrogación siguió por unas cuantas agotadoras horas más. La lengua del padre de serpientes hacia honor a su nombre y resultaba extremadamente resbaladiza. No pasaba un momento en que la lluvia de preguntas no se volviera una conversación casual por acción de esa deidad. Muy para su humillación, no era él quien notaba esto, sino el cuervo quien rápidamente amenazaba al dios para que este respondiera las preguntas.

Al final de todo, terminó con la trompeta en sus manos. El instrumento en cuestión era una pieza blanca, hecha de marfil o los huesos de algún animal. No tenía demasiada presencia, pero era de esperarse dado que se trataba de un objeto con un valor meramente simbólico, no era como si el apocalipsis iba a ocurrir si alguien la tocaba. Era probablemente por la falta de valor practico que los ángeles permitieron que él los representara en primer lugar, el objeto ni siquiera lo quemaba a pesar de ser una reliquia sagrada.

Un banquete de celebración más tarde, uno que se sintió como una eternidad considerando lo goloso que resultó ser el dios de los engaños, todos estaban preparados para irse, pero la deidad los llamó a ellos y al joven chino aparte. Con algo de suerte no intentaría matarlos o maldecirlos, ya saben cosas que uno podría esperar de un dios considerado malvado y caótico por todo el mundo.

No sería fácil vencer a una deidad con un poder comparable al de un satán, pero en vista de que estaba herido, escapar se volvía una opción viable. Después de eso todo lo que tendría que hacer era agregarlo a la lista de personas para golpear en un futuro y en unos pocos años quemarle el culo.

Tal vez eso no fuese una buena idea, no es como si quisiera crear más enemigos para su familia. Pero en unos años se volvería más fuerte que nadie por lo que no debería haber consecuencias si lo hiciera, nadie quería a Loki de todas formas.

Pero esa línea de pensamientos no lo preparó para encontrarse con un Loki sin ninguna sonrisa en su rostro. Incluso con solo un brazo, su mera presencia irradiaba un peligro mortal.

- Ya era hora. Los hice venir en privado porque hay algo que me molestó durante toda la reunión y la mera idea de un dios como yo teniendo que soportar tales molestias es un insulto a mi derecho divino.

Su voz neutra, carente de emociones, no hacía más que amplificar la inminente amenaza que se acercaba. Y para dejar esto aún más en claro, su presencia inundó el lugar como una tormenta impactando en una costa tranquila. Haya sido magia, sed se sangre, poder divino, o simple poder en toda su pureza; el joven demonio de pelos rubios recordó lo que sintió ya hace tantos años cuando el lucifer hizo gala de la destrucción frente suyo.

Los cuatro jóvenes se prepararon para la batalla, el joven llamado Cao Cao con su lanza en manos y Hagen sosteniendo a Gram con resolución. Incluso así, podía notar sus piernas ligeramente temblando, y los cabellos de Loup parados. Personalmente no quería saber cómo él mismo se veía en este instante.

-Y esa molestia tiene que ver con ustedes. No hay manera de que mi orgullo me permita dejarlos ir hasta que esta emoción en mi pecho sea saciada. Escuchen esto pues están a punto de ser testigos del poder de un dios. Prepárense para recibir…

El espadachín fue el primero en avanzar, parándose frente a ellos con intención de ser la vanguardia. Un noble sentimiento, pero estúpido en vista de que era Riser quien tenía las mejores chances de sobrevivir a un ataque.

Sin embargo, justo antes de que ellos se lanzaran al ataque, la presión desapareció.

-…mis regalos. ¿Qué clase de anfitrión sería si no les diera algún regalo de despedida?

Riser jamás estaría orgulloso de lo que dijo a continuación, pues su intención era simplemente pensarlo en lugar de decirlo. En una meras cuatro palabras, él fue capaz de resumir las emociones de todas los presentes

- ¡Qué hijo de p…

.

.

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Extra: baño.

-Sé que los nombres de tus técnicas suenan bien, pero todo lo que yo puedo hacer es patear y golpear muy fuerte. No puedo gritar *golpe de leo* antes de cada puño, eso sería demasiado telegráfico. –dijo Sairaorg mientras bebía una bebida deportiva.

Como de costumbres, los dos se encontraban descansando juntos tras una sesión especial de entrenamiento con el gigante. Nada fuera de lugar.

SHIRONE, SI NO REGRESAS EN ESTE MISMO INSTANTE, JURO POR MIS ANCESTROS QUE TE PERSEGUIRÉ HASTA EL FIN DEL MUNDO Y DE REGRESO.

-Creo que tu alfil está gritando a tu torre. –señaló el Bael con un tono nada impresionado.

-Sí, lo está haciendo. – replicó el Phenex de igual forma.

NO ME HAGAS IR HASTA ALLÁ Y NI PIENSES EN CORRER. YA SABES CÓMO TERMINÓ ESO LA ULTIMA VEZ.

- ¿Es eso común?

-La nekomata odia el agua, y dado que la mayoría de nuestros sirvientes son incapaces de contenerla, es Valerie la que se encarga de bañarla. – explicó Riser antes de continuar con su bebida, las de frutos rojos eran sus favoritas.

Como dije antes, nada fuera de lugar. Solo dos amigos tomando un descanso mientras veían pasar a una niña con orejas de gato corriendo delante de ellos en un vano intento por escapar.

-Es bastante rápida, será una gran guerra algún día. ¿Crees que deberíamos ayudar a atraparla?

Tras la gata le seguía Valerie quien estaba empapada en… ¿sudor? ¿Agua con jabón? De cualquier manera, desvió su mirada a Riser, quien tranquilamente señaló la dirección en que la fugitiva había escapado, antes de volver a la carrera.

-Na, Valerie tiene más estamina que la gatita, la atrapará enseguida. Además ¿En verdad quieres meterte en un baño con una niña de 10 con la que no tienes ninguna relación de parentesco?

-Oh… buen punto.

NO ME OBLIGUES A QUITARTE TUS PRIVILEGIOS DE POSTRE, PORQUE LO VOY A HACER.

Ignorando estos accidentes cotidianos, el demonio rubio retomó la conversación anterior.

- ¿Qué te parece decir algo como ¨restricción nivel cero¨ o ¨gran despertar¨ cuando te quitas tus tatuajes restrictivos?

-Eso suena genial. Voy a tener que probarlo la próxima vez que pelee.

...

...

...


Notas:

-Heimdal : dios guardián en la mitología nórdica, con su cuerno anunciará la batalla en los dioses y los gigantes.

-En los mitos, Loki causa la muerte del amadísimo dios Balder haciendo que el hermano ciego de este, disparara un dardo hecho de un muérdago (la única cosa capaz de dañarlo debido a ciertas circunstancias) contra el dios.

-Munin es uno de los dos cuervos que acompañan a Odin. Munin en particular representa la memoria.

Si...dije que habría algunos personajes algo cambiados, Loki es un ejemplo de eso. Hay cambios en la personalidad de Loki para hacerlo más similar a la figura del dios de los engaños de los mitos. Entiendo que el Loki en DxD, se parece más al sexy Loki de marvel con todo eso de ser hijo de Odín (en los mitos era su hermano en armas), pero meh, amo demasiado la mitología como no hacerlo. Loki es manipulador y caótico.

Lo digo y lo repito, cuando inventas armas capaces de asesinar a los dioses, el resto de los panteones tiene una buena razón para temerte y odiarte. Es el equivalente que un país desarrolle armas nucleares, nadie se lo tomaría bien y estarían muy mal vistas.

Para dar un ejemplo extremo, el equipo sagrado de Gasper (que es cercano a ser considerado una longinus) literalmente está hecha con el cadáver de un dios.

Esas cosas deberían tener una pésima fama.