Capítulo XV: Bael vs Phenex
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Pelear es molesto. No solo dolía, sino que también requería una inmensa cantidad de entrenamiento si querías hacerlo de forma decente, años de preparación para una actividad que solo duraría a lo mucho 30 minutos. Sin embargo, era una condición innegable para su raza, si no eras lo suficiente fuerte para luchar, no tenías lugar en el inframundo. Una verdad que daba la forma al mundo.
Él era fuerte, por eso debía ser el primero en luchar. Pero seguía odiándolo.
Detestaba luchar contra personas más fuertes que él, como lo eran Tannin, Anteo o Mephisto. Terminaba mordiendo el polvo cada vez que lo hacían y su cuerpo le gritaba que se rinda.
Pelear contra alguien más débil era algo deplorable. El gigante no debería pisotear al pequeño, sino buscar más grandeza.
Quizás era por eso que no le desagradaba la idea de pelear con Sairaorg, incluso lo emocionaba un poco. Estaba seguro de ser algo más fuerte que el león, pero una vocecilla en su cabeza murmuraba una cosa con la que estaba de acuerdo.
Será una pelea difícil.
Eso era de esperarse de un amigo suyo. Incluso sin el poder de la destrucción, no podía en ver a Sairaorg siendo débil. Desde sus sueños y su convicción por ganar poder, hasta el carisma que en más de una ocasión hizo gala, todas esas eran señales de alguien fuerte.
Hoy finalmente era el día de la batalla prometida, lo que había estado esperando durante años. Y por más que le hubiese gustado prepararse mentalmente mientras sus compañeros estaban en los vestuarios, los pequeños inconvenientes surgían.
- Es el Barón Von Fénix.
- No permitiremos que te salgas con la tuya.
Un buen número de niños estaban rodeándolo y diciendo como esas.
Cuando uno hace un evento público y gratuito tiene que estar al tanto de que toda clase de personas asistirían. Especialmente cuando uno se encontraba en las gradas públicas.
Es cierto que la nobleza tenía un espacio VIP reservado para ellos, pero si debía seguir escuchando a otro demonio felicitarlo por su victoria por adelantado, iba a termina golpeando a alguien. Esas personas estaban al tanto de que el león no poseía su poder de destrucción y no veían esto como una pelea, sino como la exhibición del aclamado inmortal. Prefería mil veces lidiar con estos niños, que debían tener un pésimo gusto si estaban diciendo como esas en lugar de pedir su autógrafo.
-JAJAJA, No se preocupen. ¿No saben que los villanos solo hacen cosas malas de lunes a viernes? – habló una persona que no estaba allí antes.
Sairaorg se acercaba a ellos y como siempre, su alta e intimidante figura, incluso más alta que la suya, contrastaba con esa sonrisa en su rostro.
Varios niños le preguntaron quién era, y señalándose a sí mismo con suma confianza dijo:
- ¿Yo? Soy el infame ¨Capitán León – proclamó haciendo una pose extraña levantando una de sus piernas y poniendo sus brazos en forma de V – Y hoy me vengaré del Barón Von Fénix por …ehmmm.
Ignorando la mala improvisación, agradecía que la atención de los niños ya no estuviera dirigida a él. Estos pequeños eran mucho más molestos que aquellos con los que él estaba acostumbrado a tratar, pero no los culpaba, era demasiado pedir que ellos sean tan increíbles como aquellos relacionados con los Phenex.
- No mientas, capitán león. Tú sabes que lo que pasó en monte Carlos fue culpa tuya, si no hubieses intentado quedarte con todo el dinero, nada hubiera pasado. Pero si quieres pelea, la tendrás. – dijo Riser con el mismo tono malvado que uso durante la filmación con Serafall.
- Niños, van a ver la mejor batalla entre malvados archienemigos de la historia. Vayan con sus padres y cuéntenles sobre el malvado capitán león.
Cuando los dejaron solos, lo primero que hicieron fue reírse de lo que hicieron. Lo más probable es que ambos vayan a agregar una o dos referencias a esto cuanto digan sus discursos ante el público.
Hablaron de nimiedades, de cómo iba el entrenamiento, de sus familias y otras cosas, pero en ningún hablaron del enfrentamiento. No había nada que decir, o por lo menos nada que quisieran decir. Pelearían y luego comerían en una fiesta de celebración o algo parecido.
Cuando se les acabaron los temas de conversación se separaron, cada uno dirigiéndose con sus equipos.
- No voy a contenerme.
Ahora era difícil de recordar quien de los dos fue el que dijo eso y quien solo asintió en respuesta.
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El sol artificial estaba brillando con sus colores rojos en el cielo violeta, Riser le había contado eso fue un intento de los demonios por recrear la imagen del amanecer. Todavía recordaba su risa cuando le contó que no le veía el parecido, esa vez le dio toda la razón diciendo que a lo mucho era una pobre copia.
Rias tenía muchas memorias como esa. A pesar de no parecer muy inteligente que digamos, él siempre terminaba lanzando uno de esos datos o corrigiendo a las personas aun cuando nadie se lo había pedido.
También recordaba cómo él utilizaba la palabra increíble todo el tiempo hasta el punto de que ya no tenía del todo claro qué quería decir con eso. Parte de ella sospechaba que la única condición para Riser llamase a alguien increíble era que debían caerle bien.
Pero si eso era cierto, significaba que la única persona de su nobiliario que él efectivamente veía en buena luz era a Gasper. Bueno, no era como si ella se llevará particularmente bien con el nobiliario de Riser tampoco. La única con la que tenía una buena relación era con Shirone-chan, y eso requirió un gran soborno compuesto de postres.
Y aquí ella estaba acercándose al vestidor con su único acompañante , Gasper, quien estaba impaciente por ver a su ´jefe´ pelear y algo preocupado por su amiga. Decidó que sería mejor si no traía a los demás para evitar peleas innecesarias (que casi seguro eran comenzadas por Riser).
Cuando llegaron, fueron cordialmente recibidos por Valerie, o mejor dicho, ella fue cordialmente recibida mientras que a su alfil le arreglaban el pelo mientras que la chica tarareaba una canción.
No estaba acostumbrada a ser ignorada y hubiera dicho algo sobre eso, sino fuera por el hecho de que le tenía algo de miedo a la hermosa muchacha.
En ocasiones, aquellos ojos escarlatas la miraban de una forma que le hacía helar la sangre, sin malicia, ni calidez en ellos, solo ese indiferente rojo tan distinto a los de sus propios cabellos o los ojos de Grayfia y Millicas. Por más educada que fuera la chica, por dulce que sea a la vista, nunca se sentía del todo cómoda estando en la misma habitación que ella.
Y gracias a todos lo infiernos, no tuvo que esperar mucho antes de que alguien viniera.
- Mi adorada rosa silvestre, ¿Viniste a desearme suerte? Con tu apoyo no hay tormenta en el mar que evite mi regreso triunfal. – habló una voz animada.
Riser había crecido bastante desde que alcanzó la pubertad y ahora existía una gran diferencia de estatura entre ellos, su voz se agravó y sus músculos crecieron, pero siempre la recibía con palabras como esas. Es gracioso pensar en lo molestas que le parecían en un principio, pero ahora estaría mintiendo si dijera que no le agradaban.
No, siempre le parecieron agradables y era justamente por eso que le molestaban oírlas. No tenía idea de si eran sinceras o eran algo que el muchacho simplemente debía hacer, con todo lo que hablaba de su deber Phenex.
Después de todo, él no era tímido para admitir que solo había empezado a entrenar a Gasper porque sentía que era su deber mantener una promesa.
- En realidad, vine a pedirte un favor.
- No te preocupes, tengo planeadas algunas sorpresas durante la pelea que disfrutaras. Y sí, también incluirá referencias a Jojo, incluyendo poses.
Le gustaba como sonaba eso. Siempre había querido ver a alguien posando de esa manera, y que sucediera en una batalla entre rivales sonaba extremadamente tentador.
- No era eso. Yo quería que…
El tono de su había bajado hasta volverse apenas audible, mas el muchacho esperaba con una sonrisa en sus labios a que terminara.
- Cuando luches contra mi primo… sé que es mucho pedir, pero intenta no lastimarlo.
No tenía nada en contra de la pelea, si hay una cosa que el anime le había enseñado es que los puños eran una ventana al corazón. Luego de eso, seguramente tendrían un lazo todavía más fuerte que antes. El problema estaba en que no parecía muy equilibrado. Sabía que Sairaorg solía entrenar con Riser, pero eso no quitaba el hecho de que uno era alabado como un genio y el otro no podía usar sus poderes demoníacos.
De ser sincera, esperaba que el pedido lo ofendiera. El muchacho tenía un gran orgullo en su fuerza y no era un secreto que había esperado este día desde hace años, la presentación de hace unos meses fue solo un ejemplo más.
Por suerte, todo lo que hizo fue suspirar de forma cansada antes de volver a sonreírle.
-Rias. – dijo con el mismo tono que uno usa explicarle cosas a un niño – Entiendo que Sairaorg sea tu familia y que te preocupes por él, siempre fuiste así de amable, pero recuerda esto:
´El león es fuerte´
Tanta firmeza y seguridad en unas pocas palabras.
Quería creerle, en verdad quería hacerlo, pero no podía. Su primo siempre fue una gran persona que se merecía el poder de la destrucción, quizás más que ella, y sin embargo había nacido sin el talento para usar ninguna clase de magia.
- ¿Crees que pueda ganar?
En retrospectiva, preguntarle eso a otro competidor no era la mejor de las ideas, pero sus palabras solo sacaron una carcajada de Riser.
- Si me contengo, es la cosa más probable. Por eso voy a luchar con todas mis fuerzas y ganar. Simple e increíble.
Lo increíble era lo arrogante que sonaba cuando intentaba ser humilde. Y aun así, se le escapó una risa a ella también.
Incluso cuando no muchacho un solo pelo en los años que lo conocía, las interacciones entre ellos se volvieron bastante más relajadas y divertidas. ¿Fue ella la que cambió? También podría ser que se acostumbró a su personalidad por el constante contacto, de la misma forma en que uno se acostumbraba a comer un plato de verduras que antes odiaba.
Incluso si nada había cambiado, todavía quedaba algo que quería decirle. Algo no tan importante como lo anterior, pero algo que deseaba sacarse del pecho.
- Jefe, jefe. Buena suerte en la pelea y también a Sairaorg-san, pero sobretodo a usted.
- Jaja, No es neces…Valerie ¿Por qué Gasper está usando trenzas con forma de corazón? Estoy impresionado por la velocidad con que las hiciste, pero ¿Por qué?
La muchacha se encogió de hombros como si no hubiese nada del otro mundo y los tres comenzaron una animada conversación en la que de vez en cuando era incluida.
Y sintió envidia. No estaba acostumbrada a ser la que quedara apartada en las discusiones, y por notorios que fuesen los intentos de Gasper, Riser o hasta de Valerie para incluirla, era ella quien se sentía la extraña.
Su alfil era más cercano a su supuesto prometido que a ella. Y por mejor que ella se llevara ahora con Riser, la forma de hablar este era mucho más natural cuando hablaba con ellos.
Al rato, los dos fueron de nuevo a las gradas con el resto de su familia. Y Rias no tuvo la oportunidad de decir lo que deseaba.
Ella también quería desearle buena suerte.
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En una habitación solitaria un joven había mantenido cientos de batallas, tomado miles de heridas que matarían a cualquier hombre y sufrido derrotas que recordaría por siempre. Cada combate era distinto del anterior, pero todos terminaban de la misma manera, con él mordiendo el polvo.
Si comenzara con un jab, seguido de una finta de derecha para terminar en una rápida tacleada…eso no funcionaría, su oponente tenía predilección por el muay thai y lo recibiría con una rodilla.
Si tomara la rodilla y llevara la lucha al suelo…tampoco, un contacto físico muy prolongado resultaría en graves quemaduras.
Si…
- ¿Sairaorg-san? Qué sorpresa, me perdí recorriendo el estadio y vi una puerta abierta, por lo que decidí parar y salu…Disculpa, no sabía que estabas escuchando música.
Este lugar estaba en uno de los rincones más alejados de estadio, no había manera en que alguien simplemente se perdiera y termine aquí, pero no preguntó cómo hizo para encontrarlo, seguramente le había pedido ayuda a Kuisha. Antes de venir aquí le dijo a su reina que estaría solo con sus nervios, pero no era como si le hubiese ordenado que lo dejaran solo.
La persona que ingresó a la habitación no era otra que Ravel, que llevaba su cabello dorado en una cola de caballo ondulada. No había un día en que no estuviera impresionado por el parecido que tenía con su hermano, desde el color de sus ojos y piel, hasta en la costumbre que tenían por tratar de justificar cualquier cosa amable que hacían.
Si no se equivocaba, Rias había descrito a esta clase de acciones como tsunderas o algo similar.
-No pasa nada. – la tranquilizó mostrando que sus auriculares estaban desconectados – Es solo que tenerlos en mis oídos me ayuda a calmarme.
Le gustaba entrenar escuchando música, pero era frecuente que la batería de su reproductor se acabara y terminara sus sesiones con los auriculares aún puestos, escuchando nada más que el silencio y su propia respiración entrecortada. El sonido del aire entrando a sus pulmones era terapéutico.
- ¿Estás bien? - el tono de la chiquilla ya indicaba que creía que la respuesta era un no.
Pensaba que lo estaba, pero de nuevo, estar solo en una habitación con unos auriculares desconectados repasando cada posible movimiento que podría usar en la pelea, cada técnica, cada contraataque, y cosas por el estilo, hacía eso difícil de creer.
Pelear debería ser divertido. Poner su cuerpo al límite enfrentándose a la adversidad y dejando que a la adrenalina fluir con locura. Dar un golpe, recibir un golpe, devolver un golpe, esas eran las cosas que disfrutaba.
Sin embargo, ¿Por qué estaba en una habitación a solas en lugar de planear las cosas con su nobiliario y darles ánimos?
Le gustaba pelear, y eso y entrenar eran prácticamente las únicas cosas que en verdad sabía hacer. ¿Por qué estaba aquí?
-Estoy asustado. – sus palabras eran más para sí mismo que para Ravel – Estoy asustado de no ser no lo suficientemente fuerte.
Sí, eso sonaba correcto.
Debía tanto a tantas personas.
Su madre se culpaba de no haberle dado poderes demoníacos, pero eso era una completa estupidez, fue ella quien le dio su cuerpo, un cuerpo que hasta un idiota podía notar que crecía a una velocidad impensable para el demonio promedio. Más importante que eso, ella le dio algo más poderoso que cualquier poder de la destrucción, el regalo de su madre fue amarlo siempre y sacrificarse por él.
Fueron los Gremory quienes los trataron como familia cuando eran odiados en su propio castillo.
Los miembros de su nobiliario creyeron en su sueño, y juraron brindarle sus fuerzas para verlo hecho una realidad.
Debía también a los Phenex tantas otras cosas, no cualquier demonio puede entrenar con un gigante que peleó contra el mismísimo Heracles, recibir sellos de entrenamiento de la prodigiosa mente de Mephisto Pheles, utilizar un equipo de entrenamiento avanzado, e incluso lágrimas de fénix cuando un sparring se salía de control.
Fue la chica Valerie quien curó a su madre cuando está cayó gravemente enferma.
Fue Riser quien lo sacó a la fuerza de esa mentalidad de sentir lastima por sí mismo y le ofreció su amistad. Fue él no lo miró con pena, sino que lo desafío a que se volviera su igual. Alguien que creía que en verdad podía ser fuerte.
Él en verdad fue bendecido por tantas personas.
Su fuerza fue el resultado de la amabilidad de otros. Y ahora estaba asustado de ser demasiado débil para devolverles el favor a todas esas personas que lo bendijeron. De seguir estando en deuda por el resto de su vida.
-Tú hermano es fuerte…yo no estoy seguro de serlo.
Recordó los días en que entrenaba con Riser en las afueras de la ciudad, rodeados por la naturaleza. Ravel los acompañaba de vez en cuando, pero tras caminar un rato se quejaba de que le dolían las piernas por lo que uno de los dos debía cargarlo caballito hasta que se dignara a bajarse (cosa que a veces podía tardar horas).
Sentía nostalgia por esas carreras que hacían hasta la cima de aquellas montañas empinadas, esos valles escarpados y riscos tan altos que tocaban las nubes. Jugaban y competían por el título del rey de la montaña.
Y recordaba que hasta ahora, nunca había sido el primero en alcanzar la cima.
Entonces se daba cuanta que envidiaba a su amigo. Él también quería ser llamado un genio por sus poderes demoníacos, respetado por otros, admirado por las nuevas generaciones. Y luego se arrepentía por sentir eso por aquella persona que le decía que no tenía nada que envidiarle.
-Pues entonces se fuerte. – fue la conclusión lógica de la niña – Onii-sama siempre dice que no quieres ser débil, no lo seas. Y él también dice que tú eres fuerte, entonces lo eres.
Ningún atavismo de duda, ni siquiera sonaba reconfortante, eran más acusatorias, como si estuviera llamándolo estúpido por no saber que el agua está mojada.
Estas palabras lo paralizaron un momento. Ahora estaba convencido de que todos los Phenex son horribles a la hora de animar a la gente con palabras suaves.
-JAJAJAJAJAJAjajajaaaa – necesitó de un gran esfuerzo para frenar su risa – Si lo dices así, no me queda de otra que hacerle caso.
Qué simple parecía ahora todo.
¿Qué importaban ahora sus pensamientos? Ya tendría tiempo de pensar en cosas complicadas cuando esto termine. Todo lo que tenía que hacer era luchar.
- Síp. Onii-sama puede ser un tonto de vez en cuando, pero siempre tiene la razón. Él mismo dijo que ustedes se volverían satanes.
Ahhh, ahora que lo pensaba, cuando se conocieron él también quería volverse un satán, pero luego pensó que, si lo hacía, debería de renunciar al nombre de Bael. Su madre había sacrificado mucho para permitirle llevar ese nombre. Abandonarlo sería dar la espalda a ese sacrificio. Aún cambiaría el inframundo, pero lo haría desde la posición e cabeza de los Bael.
No será una tarea fácil, pero esa era una montaña que necesita sobrepasar.
-Oh mira la hora, me tengo que ir.– se apresuró la niña en decir sin mirar el reloj en la pared – Y por cierto...
Más rápido que la velocidad de un tren bala, la pequeña se inclinó hacía y le dio un pequeño beso tímido y seco en la mejilla. En realidad, más que un beso, ella simplemente chocó su boca contra su mejilla antes de salir corriendo mientras le deseaba buena suerte.
Bueno…eso pasó.
Con un poco de suerte, Riser no lo mataría antes de que comience la pelea. Con mucha suerte, no se enteraría.
Pero se preocuparía por eso en alguna otra ocasión.
Esta vez él sería el primero en llegar a la cima.
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Damas y caballeros, les damos la bienvenida al estadio ¨Here be dragons¨ en el este del inframundo. En esta ocasión les traemos un Rating Game muy especial entre dos caras nuevas para estos eventos, pero que aun así son conocidas por todo el inframundo.
No era un lugar ostentoso, sino que su diseño era simple y directo al grano. Las paredes de concreto blanco no presentaban ninguna clase de adorno, pero aun así era capaces de dejar a sombrados a quienes posaran sus ojos en ellas por solo su tamaño.
Colosal era la primera palabra que en la uno pensaba cuando veía el estadio, cientos de gradas albergando a miles de espectadores de diversas especies y orígenes, todos atentos al ingreso de los combatientes.
Dos gigantescas puertas de gris metálico, una en cada lado del estadio, comenzaron a brillar revelando el blasón de los Bael en una y el de los Phenex en la otra.
Pronto se abrieron arrastrando lentamente el innecesario peso que tenían dejando pasar a los competidores.
En una esquina tenemos a Sairaorg Bael de 16 años. Unos pocos meses atras derrotó a su hermano en una batalla privada y se proclamó el indisputable heredero del clan Bael. Nadie sabe que pod…oh esperen, mis superiores me informan que si no uso el título que me dieron para el chico, estaré despedido. Recibamos con un aplauso a nuestro futuro gran rey, Sairaorg Bael, el león negro.
El alto muchacho de melena oscura entró encabezando un grupo de siete personas mientras saludaba a los espectadores con notaria alegría. La mayor parte de los aplausos que recibía provenían de un rincón de las gradas destinado a los grupos sociales más bajos que vivían en el territorio de los Bael.
En la otra esquina, tenemos a alguien quien no necesita presentación. Incluso si es nuevo en el ámbito de los Rating Games, tendrías que vivir bajo una roca para no haber oído de este joven de apenas 15 años y estoy seguro que muchos de ustedes solo vinieron para ver si su fuerza hace justicia a su fama. Lo llaman el genio de esta generación, el joven más fuerte, la perdición de dragones, el amado por los cielos, el ave inmortal. Demos la bienvenida al gran Riser Phenex.
La entrada del demonio de pelos dorados fue un tanto más espectacular, apenas estuvo a la vista, dos grandes alas de fuego que brillaban con varios tonos cálidos se desplegaron a la vista de todos y la figura de las llamas danzantes simulo ser solida mientras sus aletos lo levantaban del suelo. Él su grupo de apenas cuatro personas arribaron a la arena volando velozmente.
Ya quiero ver que nos traen estos jóvenes, pero antes, unos anuncios de nuestros patrocinadores…
Los comerciales arruinaron ligeramente la tensión que se formaba, pero era entendible. Fueron los Phenex quienes organizaron la mayor parte del evento, y uno no se volvía la familia más adinerada del inframundo sin aprovechar cada oportunidad de negocios presente, por ejemplo, ellos eran quienes manejaban todos los puestos de comida.
- No dijeron nada de los nobiliarios. – señaló Valerie aprovechando la pequeña pausa que tuvieron.
- Ambos sabemos el por qué.
Uno debía ser cuidadoso con la información que daba, especialmente cuando esta era transmitida por todo el inframundo y gran parte de las facciones del sobrenatural.
Y a pesar de los peligros, este era el día en que ellos se darían a conocer al mundo.
Ayudaba que su familia era la que estaba a cargo del evento y por tanto podían controlar la salida de información. Cuanto menos ellos supieran de su pequeña reina, mejor. Las heridas provocadas por la extinción de los Naberius estaban demasiado frescas. Luego de esto circularían rumores de la relación de ambas entre la muchedumbre, pero eso sería controlable.
Cuando los anuncios finalmente terminaron, los dos equipos se miraron el uno otro desde sus esquinas, saludándose casualmente o analizando a sus rivales, mientras que los capitanes se acercaron al centro de la arena.
Por un acuerdo establecido por los capitanes usaremos unas reglas especiales. El rating game consistirá en combates cortos entre miembros de los nobiliarios de ambos equipos. Los capitanes deberán lanzar dos dados y elegir a los participantes de las peleas basados en los resultados que obtengan.
Cada integrante del nobiliario tendrá un valor asignado de acuerdo a las piezas usadas en este:
Peón: 1
Reina: 9
Rey: 1-12 (por ser la primera que ellos participan en los Rating games, se decidió que tendrán el valor de 1)
Torre: 3
Alfil: 3
Caballo: 3
Los reyes podrán elegir a cuantos participantes quieran siempre y cuando la suma total de sus números sea igual o menor al resultado de los dados.
El juego seguirá hasta que uno de los reyes sea eliminado.
Sin más que decir, demos por comienzo A. LOS. RATING GAMES.
Ambos lanzaron los dados al mismo tiempo con diferentes niveles de nervios. Apenas se detuvieron, el resultado fue directamente expuesto en unas varias pantallas a través de todo el estadio. El joven Phenex encontraba un poco ridícula que la gente gritara al ver los números, pero no se quejaba, eso significaba que estaban emocionados.
Riser: 7.
Sairaorg: 4.
Si tenía que ser honesto, la única pelea que importaba al final era la suya contra el león, el resto estaba aquí solo para ganar un poco de experiencia. Y no importaba a quien eligiese, dudaba seriamente de que perdería, sus compañeros estaban acostumbrados a entrenar con él después de todo.
- LUOP, TE TOCA. – gritó él.
El joven lobo se acercó arrastrando las piernas de mala gana. Típico, le pedía que hiciese algo en el nombre del arte y ponía esta actitud.
- Ya sabes lo que tienes que hacer.
- GRRrr.
- Sí, tienes que decirlo. Ensayamos durante horas para que esto saliera bien. - Todavía no entendía que significaban los gruñidos de su torre, pero el contexto hacía obvio que se trataba de una queja.
El lobo podría quejarse, pero al final siempre cumplía las órdenes dadas. Es por eso que caminó con notable resignación hacía el círculo mágico y sin decir nada, se teletransportó al primer campo de batalla.
Sairaorg había seleccionado a ese chico que nunca se sacaba la armadura y que mantenía una extraña relación con su caballo, cosa que al parecer era normal para los miembros del clan Furcas. Si no recordaba mal, su nombre era Beruka.
Todo lo que podía hacer ahora era mirar la pelea a través de una pantalla.
- Entonces...¿Algún miembro de tu familia te contó algo interesante antes de venir aquí? – preguntó sospechosamente el león.
- No. Las últimas personas con las que hable antes de venir aquí eran Rias y Gasper. ¿Pasó algo?
- Nada, nada. Miremos la pelea.
Por el momento ignoraría a su amigo quien intentaba ocultar algo con poco éxito, tenía una pelea que ver.
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En medio de un campo llano cuyo verde se extiende hasta el lejano horizonte que los ojos pueden vislumbrar, aparecieron dos muchachos de la nada.
Uno de ellos montado en un corcel que por el color de su pelo parecía enfermo, estaba cubierto de pies a cabeza en una pesada armadura que hacía parecer ligera a la metálica lanza en su brazo derecho.
El otro usaba ropa negra cuya única protección aparente eran unas piezas de acero sobre sus codos y rodillas.
El caballero de brillante armadura, se quitó el yelmo dejando ver un rostro nada llamativo y con un tono neutro dijo.
- Tengamos un enfrentamiento honorable, ser Loup. Mi nombre es Beruka Furcas y este es mi compañero Tristan. Juntos le traeremos victoria a mi rey. –dijo antes de volver a colocarse su yelmo.
El joven lobo se quedó en silencio unos segundos antes de suspirar cansado. Dando un profundo suspiro de resignación, colocó un puño sobre su pecho y vociferó.
- Loup Garou, guerrero del lobo, luchando salvajemente.
Tras unos segundos de espera para ver si la presentación del muchacho continuaba, dio por comenzada a la contienda.
El caballero cargó con una velocidad imposible para un caballo normal con la intención de perforar a Loup con su lanza.
Con una rápida reacción, joven lobo evitó el golpe lanzándose a un costado, pero antes de que tuviera tiempo para retomar su equilibrio otra lanza apareció frente a él, la inmensa maniobrabilidad del caballo le permitió al caballero cargar de forma sucesiva sin dejar tiempo a que el muchacho se pusiera de pie.
Con la punta metálica tan cercana a su pecho, esquivar estaba más allá de sus capacidades.
Por eso no intentó moverse.
En lugar de apartarse del camino, el muchacho se lanzó al suelo en cuatro patas, permitiendo que la lanza le pasará por arriba y con un fluido movimiento golpeó una de las rodillas de la bestia con una patada de burro que resonó con fuerza en sus sensibles oídos.
Pero el equino no se detuvo, sino que lo atropelló con su pesado cuerpo, dejándolo tirado como si un automóvil le hubiese pasado por arriba.
- Ir por mi caballo no es una actitud muy caballerosa. – se quejó Beruka al ver a Loup levantándose adolorido del suelo.
El muchacho solo gruñó en respuesta manteniendo sus ojos en la bestia, quien tenía problemas al apoyar su pata que antes era un fugaz galope, ahora era una cuidadosa caminata. Otro enviste con el caballo en esa condición estaba fuera de discusión.
- No quería usar en la primera ronda, pero no puedo arriesgar la salud de mi compañero. Reduplicación.
Y lo que era un caballero solitario, se transformó en una caballería con decenas de hombres, cada uno una copia a carbón del que tenía al lado.
Sin que se dijera nada, los hombres se colocaron en una simple formación esperando a comenzar la carga final.
- Mi reduplicación me permite hacer réplicas exactas de mí y Tristán. Tienen nuestras mismas habilidades, no hay forma de que descubras quién de nosotros es el verdadero. Ríndete. –hablaron decenas de voces al mismo tiempo.
El sonido del coro irritaba las orejas del joven lobo, pero este no parecía temeroso. Con calma se quitó sus rodilleras y coderas revelando el blasón Phenex junto a unos extraños diseños que recordaban al caballero de los tatuajes de su rey. Pero incluso si ahora era duplicaba sus fuerzas sin esas cargas, él era decenas de veces más poderoso con sus réplicas.
El lobo apoyó sus manos en el suelo, adoptando una postura similar a la de un cuadrúpedo.
-El cerbero de la ceniza es mi nombre, devorando mis propias llamas para domarme.
La ropa del muchacho comenzó a partirse dejando crecer un largo pelaje gris que recordaba al color de las cenizas luego de incendio. La musculatura del muchac…de la criatura incrementó notablemente volviendo casi tan grande como el caballo delante suyo. Su rostro de alargó tomando la forma de un hocico que dejaba ver una afilada hilera de dientes amarillos.
- AAAAUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUH.
Un largo aullido marcó el fin de la grotesca transformación. Un licántropo, una bestia carnívora que se alimentaba de otras bestias solo conocidas en la fantasía.
Esta criatura golpeó el suelo con sus patas (o quizás manos) delanteras, prendiendo cinco aros de fuego en su cuerpo, uno rodeando su cuello y los demás sus extremidades.
Posó sus ojos amarillos sobre el equino, no viendo un rival, sino una presa. Su mirada ya no destellaba racionalidad, sino otro tipo de inteligencia. La criatura ya no era hombre, ni demonio, sino bestia.
Lamiendo sus labios y se lanzó en carrera…en la dirección equivocada.
Cuando la caballería salió de su asombro, galoparon en su persecución. Si bien usualmente sería fácil para alguien con una pieza de caballo atrapar a una torre, había factores a tener en cuenta como el hecho que el equino tuviese una de sus patas dañadas y que el licántropo fuese naturalmente veloz. Para hacer las cosas peores, sus aros de fuego quemaban los pastizales por donde pasaban, dificultando la visión de las tropas. Por lo que el caballero separó a sus réplicas en pequeños pelotones con el fin de acorralar al licántropo.
Loup no parecía tener intención de pelear y solamente siguió huyendo ganándose un contante abucheo de los espectadores que querían ver algo de acción. Todo lo que veían era un juego de caza donde las réplicas del caballero hincaban con sus lanzas a la bestia antes de que esta se escondiera entre el humo y volviera a escapar.
Pero tras treinta largos minutos de persecución, la velocidad de la bestia comenzó a disminuir.
Beruka Furcas, quien estaba comenzando a sentir el cansancio tanto por mantener a los clones, la persecución y el estar respirando una gran cantidad de humo, vio esto como su oportunidad de por fin atrapar a su oponente y sin dudarlo un momento combinó a todos los clones en una sola carga final.
El licántropo que cada vez se movía vas lentamente giro su cuello e hizo algo que Beruka después describiera de esta manera:
¨Nunca pensé que ver un lobo intentar sonreír como un humano o demonio fuese algo tan perturbador¨
Cuando la caballería estuvo lo suficiente cerca, la bestia, aprovechando los incendios que había causado, conjuró una nube de humo para cubrirse dejando prácticamente ciego a sus perseguidores quienes intentaban reagruparse en una formación defensiva.
*SNIFF* *Sniff*
Fue el sonido que Beruka oyó antes de ver a una masa de furia feral saltar hacia él. Con el mejor de sus esfuerzos, intentó levantar su lanza para defenderse, pero esas afiladas garras partieron su arma como si se tratara de una rama seca antes de golear de lleno en el pecho derivándolo de su caballo.
Los clones desaparecieron, Tristán estaba derrumbado a uno metros suyos, su arma rota, su yelmo perdido y su armadura abollada de tal forma que hacía que respirar fuese difícil, pero a pesar de todo eso, lo único que tenía en su cabeza era la imagen de unos ojos amarillos llenos de inteligencia animal acercarse paso a paso.
Ya se sabía el perdedor y su único deseo a estar alturas era ser vencido de pie conservando su dignidad.
Pero luego sintió la respiración del monstruo sobre su rostro, sus piernas le fallaron tirándolo nuevamente al suelo. Cuando vio las fauces abiertas llenas de afilados dientes acercarse a su cuello, la ilusión de dignidad se borró.
El caballero gritó.
La bestia desapareció dejándolo solo en un campo a medio quemar.
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En un inesperado giro de eventos, Riser Phenex decide retirar a su torre del combate. El ganador del primer combate es el equipo de los Bael.
Su torre se quedó mirando al suelo inmóvil. Era raro a Loup arrepentido o avergonzado por algo, pero cuando sucedía era extremadamente obvio para cualquiera viéndolo.
Riser colocó una mano sobre los hombres del muchacho, había escuchado que un poco de contacto físico de alguien de confianza podía tranquilizar a los perros cuando estaban nerviosos. Lobo, perros, licántropos, el lenguaje corporal era similar.
-Está es responsabilidad mía, no tuya. Fui imprudente al pensar que solo porque ya no atacabas a tus aliados cuando te transformas, tendrías suficiente control como para usarla en un combate amistoso. – una sonrisa se formó en el rostro del Phenex – Ahora anímate, la pelea estuvo bien y te ganaste un plato de hígado cuando esto termine. Por ahora, ponte una camisa nueva.
Los licántropos eran famosos por su salvajismo y brutalidad a la hora de pelear, más aún luego de que transformaban. Ya era increíble que uno tan joven como lo era Loup pudiese transformarse y mantener suficiente control de sí como para formular una estrategia en lugar de simplemente intentar despedazar a quien tuviese por delante.
Resultaba molesto de admitir, pero aún tenía mucho que aprender como para ser tan buen líder como sus hermanos mayores. Era su responsabilidad como un rey estar al tanto de las limitaciones de sus seguidores.
Loup emitió uno suave lloriqueo en respuesta, lo suficientemente bajo para que solo él los escuchara.
- Sí, te prometo que no será Hagen quien los cocine. – dijo esforzandose en mantener su sonrisa.
El lobo podía ser incluso más alto que él y pensar que muchas de las ordenes que le daba que le daba eran infantiles, pero seguía siendo tan infantil como Shirone cuando se deprimía.
Sabiendo que tan solo era la primera pelea y uno de sus miembros casi mata a alguien, el Phenex se dio la vuelta para disculparse con su rival. Este solo agitó su mano para tranquilizarlo.
- Sé que fue un accidente y dudo que Beruka le guarde rencor – dijo con una reconfortante sonrisa – De hecho, creo que estaría más interesado en saber cómo fue que descubrió al original. Mi caballo estaba bastante orgulloso de esa técnica.
- Era el único que olía a sudor. - fueron las palabras de Loup antes de volver con el grupo.
Su torre necesitaba aprender a hablar más, no todos los demonios se tomarían bien esa clase de respuestas tan cortas.
No era el lugar adecuado para pensar eso, pero le quitaba de su cabeza los abucheos del público. Los pedazos de mierda estaban decepcionados por no haber visto sangre al final del enfrentamiento.
¡Qué poca clase tenían la mayoría de los demonios!
Eso no parecía molestar al león, o mejor dicho, el león era mejor ocultando su desagrado que él.
Con una eliminación en cada equipo, Belugas no podía seguir combatiendo con su caballo herido, los jóvenes volvieron a lanzar los dados.
Riser: 5
Sairaorg: 9
Con menos miembros se hacía mucho más fácil elegir al siguiente competidor, no que tuviera que pensarlo mucho en primer lugar.
-Hage…
-Ya estoy aquí, mi señor. - Interrumpió Hagen, quien de alguna forma estaba parado a su lado.
Eso fue eficiente, no que esperara menos de su espada. En su cadera colgaban tres espadas ´normales´ que seguían siendo de una calidad exquisita.
No traía consigo las dos espadas benditas a las que estaba acostumbrado a usar con su equipo sagrado. Esto era una competición amistosa, no había razón para utilizar armas específicamente diseñadas para matar demonios.
Obviamente tampoco tenía consigo a la espada Gram, cosa que hizo renegar mucho al espadachín que insistía que con ella tendría en mejor desempeño en una pelea tan importante para su rey.
La obsesión que parecía tener con la espada demoníaca resultaba incomprensible para Riser. La mejor conclusión que pudo sacar era que era los efectos de ser una reencarnación y cosas por el estilo, es decir, no le busques el sentido a la magia.
- No se preocupe, le traeré victoria…y diré mis líneas.
- No te pongas en peligro, si resultas herido no continúes la pela. - dijo recordando la ausencia de miedo de su espada a la hora de pelear contra otros.
-*Cough* Apreciaría si usted recodara su propio consejo. *Cough*
Nada era un ataque suicida cuando tenías una regeneración que literalmente podía hacerte crecer otra cabeza luego de una decapitación. Pero como siempre, recibía quejas de su nobiliario con respecto a su forma de luchar.
Antes de que pudiera contradecir a su espada, esta fue transportada al campo de batalla.
En ese momento, el nuevo combate dio comienzo. Desde la pantalla vio que esta vez no estaban en un campo llano, sino de lo que parecía tratarse del interior de unas ruinas con sus oponentes escondidos de su vista.
Tras un breve vistazo a sus alrededores, el ex-exorcista comenzó en correr en busca de sus oponentes. Dudar nunca había una costumbre en su espada, quien estaba más que dispuesto a saltar al peligro sin pestañear.
Ya al principio de la carrera, activó su equipo sagrado, usando sus brazos extras para ayudar a desplazarse en un terreno tan inestable como aquel, mientras que sus manos sujetaban una de sus espadas con firmeza.
En tanto, otra pantalla mostraba las dos piezas elegidas por Sairaorg, un hombre flaco y alto acompañado por una hermosa mujer de cabellos rubio trigo. No conocía a estos particularmente bien, pero estaba al tanto de que se trataban de una torre y un alfil.
El heredero de los Bael lucía frustrado por la escena delante suyo, no que lo culpara. Sus dos piezas estaban discutiendo entre ellos en medio del encuentro e incluso sin poder escuchar lo que decían, los competidores no tenían acceso al audio de los combates, era fácil deducir por sus gestos que estaban gritando.
Apostaría que su espada escuchó el griterío, porque momentos después se encontraba atacando por sorpresa a la mujer. A crédito de estos, el hombre alto bloqueó el primer corte con una de sus hombreras antes de ser derrumbarse bajo su propio peso por una apuñalada rápida a su pierna.
La mujer se recompuso y atacó a Hagen con lo que parecían ser lanzas de hielo. El ataque no parecía muy fuerte, pero fue suficiente para hacer retroceder a la espada por unos momentos.
Pero en lugar de volver a atacar, se sacudió el polvo de su ropa y con una ligera reverencia se presentó. A él le tocaba decir algo como:
´Soy el corazón de mi espada. Acero es mi cuerpo, fuego mi sangre. De mí han nacido mil espadas y por ellas seré invicto en batalla. ´
Admitía que practicar presentaciones para esta clase de eventos era un poco ridículo, pero Rias lo disfrutaría y era simplemente lógico que hiciese esta clase de cosas para ella de vez en cuando. Además, la damphira y la gatita estaban emocionadas por decir sus líneas, así que no era tan malo.
Otra lanza de hielo fue disparada en su camino, pero esta vez, en vez de moverse, bloqueó el golpe con una de sus espadas. Lento pero seguro avanzaba repeliendo cada estaca helada con sus hojas, hasta que se acercó lo suficiente como para clavar una de ellas profundo en uno de los hombros de la muchacha.
Y justo antes de diese el golpe de gracia, una muscular masa de escamas golpeó mandándolo a volar contra una pared.
Donde antes estaba el hombre herido, ahora se alzaba un gran dragón de color verde oscuro que apenas y cabía entre los escombros del escenario.
- Ese es un miembro de la extinta casa Bune. Famosos por domar y convertirse en dragones.
Eso no fue una pregunta. Riser simplemente afirmó lo que estaba viendo.
- Sí, su personalidad es un tanto arrogante, pero no le falta fuerza para respaldarla.
El rostro del Phenex se llenó de preocupación conforme miraba a su espada esquivar los pesados del lagarto gigante y su aliento de fuego usando las paredes semidestruidas como escudo y atacar sus puntos ciegos en cada oportunidad que tenía.
- Mi caballo es el descendiente de Siegfried y antes de esto fue un exorcista. Además, tiene un fuerte desagrado por los dragones.
- ¿Y qué pasa con eso? – preguntó Sairaorg curioso por saber a dónde iba su rival con eso.
- Pusiste a un demonio/dragón a luchar contra un natural asesino de dragones que fue entrenado desde la infancia para matar demonios.
La explicación hizo que su amigo abriese sus ojos de la manera en que uno los ponía cuando se daba cuenta que la cagó.
Ya estaba claro que u espada gozaría de una victoria aplastante, lo que le preocupaba era el estado en que quedarían sus oponentes luego de esto.
El gran tamaño de la torre dificultaba su movimiento entre las inestables ruinas y el alfil ya había sido eliminada por la pérdida de sangre. Todo lo que quedaba era ver a Hagen dañar al gigante con una clásica estrategia de golpear y esconderse.
Al cabo de unos minutos, el dragón perdió una de sus alas y fue cortado en varias zonas de sus cuerpos, por lo que el león simplemente retiró a su pieza del combate, no había punto en continuar esa batalla perdida.
El equipo se los Phenex se alza con la victoria en un 1 vs 2. Si este es solo el caballo, no puedo esperar a ver lo que será el rey.
Por suerte, todas las heridas en el falso dragón resultaron ser fácilmente curables con un poco de medicina y algo de descanso. Su espada se controló a sí mismo.
Hagen respiraba pesadamente, pero aparte de su ropa algo quemada, no había ningún daño aparente en él. Nada que Valerie no pudiese solucionar con movimiento de manos, pero las curaciones fuera de los combates estaban prohibidas a menos que ya pieza en cuestión ya haya sido eliminada.
- Tu caballo sigue tan fuerte como siempre, quizá debería ser yo quien luche contra él.
La luz en los ojos purpuras de Sairaorg era enceguecedora. No había malicia en ese comentario, tan solo el deseo de pelear contra otros.
El león era un maníaco de las peleas. El día en que se había enterado de que Riser entrenaba con uno de los reyes dragones, él decidió que sería un buen día para hacer una excursión al monte de los dragones y retar a todos los que viera. Esto violaba varios acuerdos entre demonios y dragones, pero eran dragones, ellos estuvieron más que felices de poseer un nuevo compañero de entrenamiento. Al final del día, le tocó al Phenex, quien por pura coincidencia también estaba ese día en el monte, arrastrar un adolorido, pero satisfecho león a casa.
Este solo uno de los múltiples ejemplos del amor del muchacho por pelear. Algo normalmente encomendable un demonio, sin embargo, molesto para quienes debían tratar con él.
- Ni lo pienses, acordamos que dejaríamos a nuestros nobiliarios luchar entre ellos y después nos tocaría a nosotros. – recordó el Riser al idiota.
- No era necesario que te enojes, no estaba siendo serio – mintió el idiota con una sonrisa estúpida – De todas formas, debería organizar una pelea contra él uno de estos días.
- Solo lanza los dados.
Riser:3
Sairaorg: 12
Malditos juegos de azar con sus resultados bajos. No era como si eso cambiara sus planes para el siguiente combate, pero eso no significaba que los juegos sean menos malditos. No entendía a los ludópatas, desde su punto de vista, mientras más alejado esté de cosas como dados, mejor para él.
-Val.. – intentó llamar antes de que alguien lo cortara.
- Discúlpeme por interrumpirlo, pero permítame continuar luchando. No hay necesidad de que la señorita Tepes se ensucie sus manos de forma innecesaria.
El muchacho se equivocaba, había una muy buena razón para dejarla luchar.
Pero luego de pensarlo unos momentos, asintió dándole permiso. Supuso que no existía ningún problema con permitirle volver a luchar, siempre podía esperar hasta la siguiente ronda para mostrar a su alfil o su reina.
Esto sería un buen entrenamiento para poner a prueba los límites del más fuerte de sus pares. Porque incluso los cuatro juntos eran más débiles que él…no, eso era una mentira. Si ellos lucharan juntos serían capaces de vencerlo, aunque no había forma en que decidieran enfrentarlo de manera seria, incluso en los sparrings eran bastantes reacios a dañarlo. Le tomó meses para conseguir que Hagen usara espadas bendecidas cuando entrenaran juntos.
La pantalla volvió a mostrar al muchacho de pelos plateados y la gente lo recibió de diversas formas. Algunos abucheando por su elección de vestimentas, que eran similares a su viejo uniforme de exorcista, pero sin símbolos religiosos, y otros celebrándolo por la aparente brutalidad con la que había ganado el round anterior.
Otra vez debía luchar contra dos oponentes al mismo tiempo, con la única diferencia de que en esta ocasión sus oponentes estaban a plena vista, separados por menos de 50 metros de él.
Esta hubiese sido una buena oportunidad para describir el escenario, desafortunadamente no había mucho que describir. Podría ponerme a describir el tono de gris del suelo o la ausencia de nubes en el cielo, sin embargo, estoy seguro de que los aburría. Quienes crearon esta dimensión fueron sin duda bastante perezosos.
Hagen saltó en dirección a sus oponentes para terminar esto rápido, aunque no fue el único con tal idea porque a medio camino una de sus hojas se encontró con el otro caballo del león, uno que Riser conocía, Liban Crocell.
El espadachín no se inmutó por la confrontación, sino que uso sus dos brazos extras para cortar a su enemigo. Y dos espadas se clavaron…en el suelo.
En los ojos de Crocell se dibujaron unos símbolos que recordaban al sistema de runas nórdicas y las hojas del antiguo exorcista se sintieron tan pesadas como toda el agua que hay en el mar, no solo sus hojas, su cuerpo e incluso el aire respiraba se sentían como plomo.
Obviamente se trataba de un equipo sagrado, y uno bastante efectivo contra aquellos quienes se armaban de velocidad y técnica a la hora de combatir.
Desde el otro lado de la pantalla, Riser no era capaz de saber lo que Crocell estaba diciendo en lugar de poner por terminado el combate. Lo que sí veía era a su espada sonreír antes de escupirle en el ojo, poniendo pausa a los efectos del equipo sagrado.
Aprovechando el momento en que estaba libre de su toda forma de restricción, el joven de pelos plateados ejecutó un corte ascendente, cercenando uno de sus brazos de su oponente, cortando incluso una buena parte del hombro.
Sangre en el suelo, rojo sobre gris. Mas todavía el enemigo seguía allí, arrodillado, tratando desesperadamente de parar el sangrado, pero continuaba siendo una amenaza latente.
Sin compasión, sin pena, y hasta con algo de placer, el antiguo exorcista elevaba su hoja para terminar el trabajo. Esta cayó, no sobre el cuerpo del caído, sino en el suelo a su lado.
Fue entonces cuando Riser decidió que Hagen tenía la mala costumbre de ignorar a quien no era su oponente inmediato, porque el otro chico que estaba allí, un muchachito algo enano con pelo blanco, pareció activar su propio equipo sagrado y lo inmovilizó completamente, haciéndolo soltar sus armas.
Uno pensaría que una batalla entre tres equipos debería ser colorida y movida, pero todo esto transcurrió en menos de un minuto.
El muchacho de pelos plateados luchaba contra esas ataduras invisibles mientras que su captor parecía estar haciendo lo mismo para mantenerlo en ellas.
Una batalla de voluntades, pero Hagen murmuró unas palabras que, a pesar de no poder ser oídas, su contenido era visible.
¨Balance Breaker¨
El arma secreta de Hagen, un arma incompleta que aún no era capaz por más de un minuto.
Un tercer brazo de color plateado nació de su espalda y en un ágil movimiento tomó una de las hojas tiradas en el suelo lanzándola contra su sorprendido captor.
El metal se incrustó profundo en el estómago del chico, quien estaba sufriendo mucho si esos ojos lagrimosos indicaban algo. Por suerte, ese dolor fue cortado pronto, dado que el chico se desvaneció al ser eliminado de la contienda.
El único rastro de que estuvo allí eran unas cuantas manchas de sangre sobre la piedra gris.
Le hubiera gustado decir que la pelea terminó allí mismo con la victoria del muchacho plateado, pero él estaba embriagado con la idea de su que había ganado y no se percató del mutilado Crocell acercándose con su espada y sin que lo notara dio un poderoso tajo sobre la espalda de Hagen. Y no era una herida superficial, el hueso era visible sin que necesitaran limpiar la herida.
La peor parte fue que el espadín no pareció afectado por el dolor. Simplemente intentó darse la vuelta para seguir luchando, pero antes de que completara el giro, se desvaneció del lugar.
El precio de ese último ataque se dejó mostrar. A cambio de ese corte, Crocell no tuvo tiempo de tratar su herida que goteaba y empapaba sus ropas. Su última acción fue levantar su arma en señal de victoria antes de caer desmayado.
El público celebró.
En la pantalla solo quedaban manchas de rojo en el suelo.
Aclamaban por más.
Ambos capitanes estaban demasiado ocupados tratando las heridas de sus miembros como para prestarles la mínima atención.
Esperaban la siguiente pelea.
Los muchachos respiraron en alivió cuando vieron que unas lágrimas de fénix y un disimulado uso de cáliz del Sephirot fueron suficientes para tratar heridas sin ningún problema.
- No podría haber pedido un filo mejor que el tuyo. Pero la próxima que alguien rebane tus carnes, retírate de la contienda. – dijo abrazando al muchacho que sangró por él.
Hagen solo intentó apartarse un poco antes de darse cuenta que estaba atrapado. Y por primera desde que tenía memoria, él devolvió el abrazo, sorprendiendo así al joven Phenex.
Estaba por decirle algo más cuando…
Qué emocionante. No es todos los días que podemos ver una pelea entre usuarios de equipos sagrados, mucho menos una que termine tan épicamente como esta. Ya que los capitanes están ocupados cerciorándose del estado de sus combatientes, hemos decido lanzar los dados por ellos y no se preocupen, como parte de la organización de los Rating Games, la neutralidad está garantizada.
Riser: 10
Sairaorg: 11.
Parece ser que la racha de números altos del león de Bael todavía no termina. ¿Qué nos espera ahora? Quizás finalmente veamos a las reinas en acción.
Aprovechando la distracción ofrecida por el anuncio, Hagen salió del abrazo a la vez que se disculpaba por su desempeño y volvía con el resto del grupo.
Por amor de todos los infiernos que despediría a ese comentador si pudiese, arruinó el momento. Si se lo pedía a Revido, le esperaba algo mucho que un simple despido, pero tampoco deseaba causarle sufrimientos innecesarios por estar de mal humor.
Su elección para esta pelea era obvia, y también era una que no quería realizar.
La gatita se acercó sin que la llamara, ya discutieron esto antes.
.
-No vas a luchar.
-Eso no es justo, todos los otros van a hacerlo.
Y lo harían porque eran fuertes, mucho más fuertes que ella. Sus pelos blancos estaban pintados de polvo y húmedos de esfuerzo haciendo gotearan gotas de sudor a un ritmo constante como si tratasen de apoyar su punto.
Pero lo que veía frente a él no era una guerrera hambrienta de gloria o con deseos de blandir sus armas, sino una pequeña lanzando un berrinche igual que Ravel cuando olvidaba una promesa.
Su iris amarrillo ardía como el sol que recordaba ver en el mundo humano. Un sol falso, con un ardor falso, porque si fuera real, no pertenecerían a una criatura aún tan débil.
Mas sus rechazos solo trajeron más quejas de ella.
-Tengo que luchar. Si no lucho, no voy a ser fuerte, si no soy fuerte…
Ella no fue capaz de terminar la oración.
.
Y él fue lo suficientemente idiota como aceptar esa pobre excusa de razón, todo porque esas palabras le recordaban a cosas que él mismo hizo o hubiese hecho en el pasado. Tal vez a cosas que todavía haría ahora si se dieran las circunstancias correctas (o mejor dicho, equivocadas).
Shirone de seguro aprendería algo de esta pela, tal y como él lo hizo cuando enfrentó a Lucifer.
¿Qué había aprendido?
Es cierto que la pelea le levantó el ánimo luego del desastre que fue … esa cosa, pero no recordaba ninguna lección de vida.
¿Ganó algo?
Bueno, Rias pareció abrirse un poco a él luego de eso, pero una buena conversación sobre anime o mostrarle lo que podía hacer con su guitarra hubiese tenido los mimos resultados.
Ya pelea ya había comenzado, la gatita aparentaba ser una leona. Probablemente había dicho sus líneas, pero Riser no prestó atención. Todo lo que veía era a una gatita dolorosamente débil.
Lo que antes fue un talento que solo aparecía una vez cada milenio se redujo a apenas algo por encima del promedio de la noche a la mañana. Esa ¨noche¨ verdaderamente afectó a Shirone.
Para toda técnica de senjutsu era necesaria una buena cantidad de paz interior y otras cosas hippies por el estilo. Algo que ella ya no tenía.
Habían buscado la opinión de los mejores expertos de senjutsu y los pocos pedazos de mierda que se molestaron en responder dijeron lo mismo. La gata estaba rota.
Ella estaba en el nido de los Phenex, sería vergonzoso par ellos permitir que algo roto este allí. Si en verdad estaba rota podía ser reparada, era algo simple y lógico.
Cuando pidió su opinión a su maestro, este dijo:
¨Los demonios no saben crear nada. El que es considerado el ´mejor´ de nosotros es destrucción encarda. Busca ayuda en otro lado¨
Fue su hermano quien propuso llevarla un psicológico infantil en el mundo humano. Luego de unos meses los resultados fueron…existentes.
Y era lento. Si a eso de llamaban reparar a alguien lo hacían demasiado lento. Mierda, la gatita seguía despertándose gritando a mitad de la noche de vez en cuando. Por lo menos había dejado de temblar mientras dormía.
Era molesto, era lento, era patético y no tenía una puta idea de que hacer aparte de eso.
A la mierda el senjutsu, él podría volver a la gatita la reina más fuerte de la historia sin eso.
¨Y ella seguiría rota, como la reina cuervo. Si una espada puede sanar como un hombre, también hacerlo una fiera¨ recitó una voz dentro suyo como si fuese parte de un horrible poema.
Y la reina de Bael se alza con una victoria impecable. Pero a pesar de la tremenda derrota que sufrió, quiero ver que nos preparará la pequeña reina blanca en el futuro.
Lo único que podía hacer la gatita con su senjutsu atrofiado era fortalecer un poco su cuerpo. Pero eso solo era insuficiente contra alguien como Kuisha Abaddon quien era capaz de atacar y mantener su distancia mediante el uso de portales espaciales.
Shirone todavía necesitaba aprender bien sus técnicas y apenas tenía experiencia de combate cuando se la comparaba con el resto del nobiliario.
- Soy débil. - sus palabras fueron un preludio a su lagrimas o quizás fue al revés. No sabía cuál comenzó primero.
- Lo eres. – cosas como mentir estaban por debajo suyo – Y serás fuerte, la reina más poderosa de la historia. ¿Crees que miento?
La gatita tomó una de sus manos entre sus pequeños dedos y con apretándola con fuerza la colocó entre sobre cabeza sin soltarla, sus pequeñas uñas como garras clavándose en su dura piel. Siempre mirando al piso en un vano intento de ocultar que lloraba.
¨Al menos su agarre es fuerte¨ pensó Riser mientras sonreía sin notarlo.
Luego de que la gatita finalmente lo soltara y volviera con el resto, el juego continuó.
Ya no prestó atención a lo que decían sus dados. Elegiría a Valerie siempre que fuese posible.
Antes de continuar, tenemos unos mensajes de nuestros patrocinadores.
- ¿Quieres que nos tomemos el descanso en la sala de espera? Estamos en el medio tiempo después de todo. – le preguntó el león desde el otro lado de los dados.
- Estoy bien. Solo estoy impaciente para nuestra pelea. – dijo poniendo la mejor cara de la que era capaz en ese momento.
- JAJAJA. Yo también, pero podemos esperar un último encuentro.
Sí, el último encuentro antes de la batalla prometida.
¿Quién pensaría que ver a otros luchar era tan agotador?
Dormir un rato sonaba bastante tentador en este momento y sin duda varios de sus compañeros también apreciarían una buena noche sueño.
¨Solo un poco más¨
El cansancio debía ser psicológico o alguna mierda así. Una completa ridiculez, estaba perfectamente bien, si quisiera podría hacer un millón de flexiones de brazos en este mismo instante y no sudar una gota de sudor. Seguía lleno de energía.
*Poke*
La damphira pinchó su cuello con uno de sus dedos de la nada. Y pensar que él no la notó acercarse, en verdad debía aprender a prestar más atención a sus alrededores.
- Mi señor del fuego, eh aquí la princesa de la noche brillante respondiendo a tu llamado para alzar sus armas. - una ligera reverencia acompañaba su voz.
Un llamado que todavía no hizo, pero era la única que quedaba para competir, por lo que no le faltaba razón. En otras ocasiones le respondería hablando de la misma forma teatral…pero no ahora.
- ¿Crees que me equivoqué al permitir a Shirone luchar?
- Sí, lo hiciste. Ella no aprenderá nada que no hubiese podido aprender en un sparring regular sin que millones de personas la vieran.
La muchacha no se andaba con rodeos y respondió su pregunta apenas la hoyó. La respuesta molestaba sus oídos, pero apreciaba la honestidad de su alfil. Sus ojos escarlatas lo miraban y él no era capaz de reconocer lo que veía en ellos. Se conformaría con saber que no era miedo o decepción.
Los anuncios casi terminaban y llegaba la hora de otra pelea. Valerie ganaría y con un poco de suerte, no necesitaría tratamiento médico o medicinas milagrosas. Estaba demasiado cansado para esas cosas.
- Nosotros también nos sentimos preocupados cuando te lastimas en una pelea. Espero que ahora que sabes cómo se siente eso, vas a dejar de hacerlo. – dijo la muchacha con una mueca juguetona.
¨ ¿Cómo hizo para adivinar mis pensamientos¨
- Eres bastante más expresivo de lo que crees y te conozco por años.
No. Se negaba a tener otra persona pudieses leerlo como un libro y responder a cosas antes de que siquiera pregunte. Ya tenía suficiente con Revido, no quería un Revido 2.0. Los cielos los ayuden si otro Revido existía, el orden natural de las cosas se resquebrajaría en el mejor de los casos, y eso era si estaba siendo positivo.
Volviendo al tema, casi por instinto quiso hacer mención de que tenía regeneración, pero compelido por su sentido común, decidió callar. Toda discusión que tocaba ese asunto terminaba con su retirada estratégica por verse superado en número de argumentos y aliados.
Además, había otra cosa más importante para decirle en este momento.
- Muéstrate al mundo brillando más que el mismo sol. - ordenó con la mejor sonrisa de la que era capaz en estos momentos
- Sus órdenes son mis deseos. – le respondió ella con una pequeña sonrisa antes de desvanecerse.
Con esto dicho, el joven demonio de los cálidos ojos helados volvió su vista a la pantalla para presenciar la batalla del preludio. Debía mirar la pelea con suma atención.
¿Cómo podría perderse de la primera de sus pares revelar su longinus al mundo?
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Valerie arribó al escenario de la pelea, la entrada de lo que parecía ser una gran mansión de lujo, y no estaba para nada impresionada con lo que veía. Estaba mal acostumbrada a la mansión de los Phenex y en comparación esta parecía pequeña, sosa y hasta algo lúgubre. Solo porque los demonios y vampiros gozasen de visión nocturna no significaba que no apreciasen una buena iluminación.
Incluso si la escenografía dejaba mucho que desear, tendría que conformarse.
Kuisha Abaddon estaba delante de ella, le gustaba el arreglo en el pelo de la chica. Ella se consideraba buena haciendo trenzas, pero tenía serios problemas a la hora de aplicárselas a ella misma. Al final se conformó con dejárselo suelto, a lo mucho una coleta para cuando entrenaba con esos dragones que podían quemar su pelo.
Oh, la chica se estaba disculpando por golpear a Shirone-chan.
Eso es raro, no era como si ella hubiese hecho nada malo. Shirone quería luchar, pelearon y fue derrotada. Incluso si no le gustaba la idea de que haya perdido de esa forma ante millones de personas, no iba a culpar a la reina de los Bael. No era como si fueran amigas en primer lugar.
Ahora que lo pensaba, le daría unos postres a la niña para animarla más tarde, y unos caramelos a Gasper y Ravel para que no se pongan celosos.
Y se estaba olvidando de algo, algo no tan importate ¿Qué era? Ah sí.
- Esperabas una referencia a Jojo, pero soy yo, Valerie. – exclamó señalándose a sí misma con su pulgar.
Kuisha la miró confundida, claramente sin entender la referencia.
Eso está bien, a ella tampoco le gustaba. Quería hacer una a su película favorita, ¨la princesa prometida¨, pero Riser le dijo que no debían mezclar temas, o eran referencias a películas o referencias al anime, no ambas.
Volviendo a la pelea, la reina delante suyo tenía habilidades divertidas y complicadas de enfrentar. Esos portales le permitían golpearte con fuerza sin dar un paso.
Bueno, ella podía hacer algo parecido.
- Kuisha, ¿El alma te parece una idea hermosa? – preguntó de la nada.
La pregunta tomó por sorpresa a la reina de los Bael, pero se recompuso enseguida y respondió con seriedad.
- Es lo que somos, la fuente de nuestra pasión, voluntad, y sentimientos. Sí, creo que es algo hermoso.
Una linda respuesta, pero un tanto común. La mayoría de las personas le respondían algo parecido, uno de los efectos de ser incapaz de ver las almas como algo físico.
Recordaba algo que vio en uno de los libros de Ravel ¨No el Corán no hay camellos¨. Le faltaba el contexto para entender la frase, pero le gustaba su interpretación vacía de la misma. Nadie prestaba atención a los camellos donde son algo de todos los días, era normal que las almas le parecieran un tema tan aburrido ahora. Esa pregunta era solo parte de un guion.
Con sus labios cerrados cantó una canción de vida y muerte, la melodía era el silencio más puro sin una sola mancha de sonido. Y era en estos momentos que entendía porque el uso excesivo del cáliz dejaba a sus usuarios como cascarrones vacíos. La esencia misma del alma en su estado más puro, tantas veces confundida con simple luz, no podía ser contaminada por la naturaleza contradictoria y terrenal de las emociones.
Una luz, muy fea en su opinión, inundó la sala en su totalidad, haciendo llorar a la reina enemiga por alguna razón. ¿Tan hermosa era la pureza para todo mundo?
Esto…señoras y señores, sino me equivoco creo que estamos en presencia de un nuevo asesino de dioses. SÍ, me acaba de llegar un informe que dice que, efectivamente, la señorita Valerie Tepes, alfil de Riser Phenex, es la actual usuaria de una de las trece longinus.
POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, UN DEMONIO ES EL DUEÑO DEL LEGENDARIO CÁLIZ DEL SEPHIROT. Considerado por muchos como el verdadero santo Grial.
El anunciador siguió repitiendo algo que obviamente estaba leyendo un papel, pero las muchachas tenían sus ojos en otra parte.
Kuisa se preparaba para atacar cuando la voz de la damphira la interrumpió.
- El cáliz no tiene habilidades curativas como muchos piensan, todo lo que puedo hacer es ver y controlar las almas que todavía no entraron en el círculo de reencarnación. ¿Sabes por qué eso sirve para sanar a las personas?
La muchacha espero a que prosiguiera, quizás también sentía curiosidad.
- Porque el cuerpo está a merced de la forma del alma, no puedes tener el alma de un árbol en un cuerpo de perro. Si modificó el alma, modificó el cuerpo. ¿Qué pasa si modifico el alma de un cuerpo sano?
Su tono era el mayor de inocencia que de alguien era capaz, y fue suficiente para hacer que a la reina de Bael se le pusiera la piel de gallina.
Cuando intentó levantar su guardia, notó que sus brazos no les respondían. En segundos, sus piernas sufrieron de la misma maldición y sus ojos se llenaron de hora.
- ¿Qué me hiciste? – susurró de manera apenas audible, tal vez asustada.
Levantando uno de sus manos frente a su rostro, Valerie le mostró la respuesta. Una pequeña criatura más pequeño que una uña se paseaba por su mano. Era difícil de ver si uno no prestaba atención.
-Jijiji, no te asustes, no destruí tu cuerpo con poderes espirituales que no tengo. Son solo unas garrapatas que modifiqué genéticamente con el cáliz para inyectar un poderoso veneno tranquilizante y absorber poder demoníaco. Se pegaron a ti cuando iluminé la sala. - hizo una pausa para acariciar delicadamente al insecto. - Antes de que preguntes, ya te las saqué y el efecto pasará en 15 minutos
Si la reina estaba enojada por ser jugada de esa forma, no dio señas de ello.
- Felicitaciones. Me rindo. –dijo con dignidad antes de dejarla sola en aquella dimensión.
Horas más tarde Valerie estaría muy orgullosa por no haberse reído al ver tanta dignidad en una chica tirada en el piso como una muñeca de trapo.
Tristemente para ella, eso tendría que esperar unas cuantas horas más. Era la hora de Riser de luchar.
Que tonto era esto, todo hubiese sido mejor si simplemente se hubieran quedado en casa.
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Extra: Garrapatas.
-Tu alfil da un poco de miedo con esos bichos.
-Mmmh ¿Por qué lo dices?
El león de Bael lo miró con incredulidad, quizás no le gustaban las garrapatas.
Cosa que sinceramente no entendía, esas pequeñas bolas de colores eran algo tiernas. Él mismo les puso nombres a algunas de ellas.
-Nada, me olvidé que te llevas bien con tu bibliotecario.
¿Qué tenía William que ver con eso? Es cierto que el hombre se emocionó bastante cuando vio a los insectos por primera, pero no veía la relación…
Oooh, debía ser eso.
-Ya entiendo. No te preocupes, esta no es la variedad que se usa para las torturas. Puedes acariciarlas sin temor a que te inyecten veneno por accidente.
Su amigo solo suspiró hondo y abandonó la conversación. En verdad que era raro a veces.
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Concerne escribiendo desde el extranjero porque no tiene mejores cosas que para hacer debido a la cuarentena (que no me preocupa mucho por no formar parte del riesgo y ser más sano que una cabra).
El capítulo más largo hasta el momento y debo admitir que terminó siendo bastante más melodramático de lo que me hubiese gustado. No puedo esperar el día en el que aprenda el que aprenda a insertar comedía de manera natural para aligerar la carga emocional de lo que escribo.
Todo este episodio estuvo centrado en las combates entre los nobiliarios para poder centrarme en la pelea entre Riser y Sairaorg en el siguiente (una pelea más larga y un poco más ¨anime¨ por así decirlo). Podría haber usado más juegos mentales o estrategias, pero en verdad no quería alargar esto aún más.
Todavía no tengo confianza escribiendo escenas de acción, pero espero que hayan resultado molestas de leer.
Hay bastantes menciones a la sangre en las escenas de Hagen/Siegfried. La razón es muy sencilla, las espadas cortan y la gente sangre.
Y con Sairaorg...en verdad estoy tratando de mostrarlo como una persona algo más compleja que solo el estereotipo del maníaco de las peleas que también es una buena persona. Alguien que sabe escribir podría hacer eso de manera sutil...pero bueno, algún día mejoraré.
