Capítulo XVIII: Misiones y anomalías.
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Bajo el cielo falso que se alzaba sobre en el verde césped que alfombraba el grandioso jardín de la mansión se podía disfrutar del olor a rocío de la mañana. El artificial clima prometía un agradable día para aquellos que decidieran gozarlo al aire libre. El cantar de los pájaros posadas sobre las frondosas ramas cubiertas de follaje y coloreadas por un par de flores, combinado con la calma brisa fresca era un deleite para el alma. No podía desear un mejor ambiente para meditar e iniciar su camino en el arte del senjutsu.
El bello jardín presentaba las perfectas condiciones para volverse uno con la naturaleza y compartir secretos con ella, cosa requerida por el arte. Esto no era una tarea fácil, existía una razón por la que los maestros de senjutsu eran raros, así que a menos que tuvieses una predisposición natural como Shirone (incluso si dicho talento fue manchado por el trauma), lo más probable es que necesites años de meditación para tan solo comenzar a notar la energía vital de todo lo que te rodeaba.
Sentado sobre el verde con sus piernas cruzadas y ojos cerrados Riser intentó su acomodar su propia respiración al ritmo con el que bailaba la brisa. Inspirando y exhalando de manera lenta y tranquila sin pensar en nada, solo sintiendo en calma.
Solo había un pequeño problema con eso: NO PODÍA SENTIR UNA MIERDA.
Llamas salían de su nariz con cada respiración. Todavía no entendía cómo Saraiorg fue capaz de aprender a usar Toki, una de las ramas del senjutsu. Para hacer las cosas peores, el muchacho en cuestión tampoco lo sabía, cuando le preguntó su respuesta fue que entrenó hasta que empezó a brillar y siguió de entrenando de todas formas. Aquello lo estresaba casi tanto como pensar en esa triste excusa de ¨Ranting game¨ de hace unos días. El mero recuerdo de una longinus desperdiciada en una persona tan inútil era molesto. El chico ni siquiera sabía cómo lanzar un puño de manera correcta. Uno pensaría que le darían unas breves lecciones de cómo cubrirse y atacar para que se acostumbre a utilizar su fuerza multiplicada en un combate real, pero no, al parecer todo lo hizo fue mucho entrenamiento físico y sparring…con un espadachín.
Apostaría cualquier cosa a que Rias lo sometió a un entrenamiento que vio en un anime, esa clase de ejercicios que solo servían para ganar resistencia y quizás algo de musculo. No que fuese completamente inútil, pero dos semanas de ejercicio y aprender algo de magia no servían de nada en contra de oponentes decentes, mucho menos contra demonios como Riser y su nobiliario. Por esto no supo si reírse o enfadarse cuando la lagartija lo desafió en un uno contra uno.
El combate había consistido en Riser golpeándolo repetidamente mientras danzaba a su alrededor usando su juego de pies, que, de ser honesto, no era la gran cosa. Fue básicamente el equivalente a golpear una bolsa de arena suavemente por unos minutos hasta que cayera inconsistente.
Lo que pasó a continuación le molestaba todavía más. El chico lagarto se levantó del suelo como si hubiese despertado de un sueño muy largo, sus ojos apagados estaban llenos de algo que no podía identificar. Un destello se originó de su brazo derecho y un material rojo comenzó a reptar por todo su cuerpo hasta que fue completamente cubierto por una armadura carmesí de una apariencia tan extraña que Riser no estaba seguro de que si se trataba de placas metálicas o de escamas de gran tamaño.
A partir de aquí punto la pelea dejó de ser tan monótona. La lagartija comenzó a moverse mucho más rápido que antes, y no solo eso, ahora parecía que si sabía lo que hacía y cómo usar su fuerza. La diferencia era tan clara como el día y la noche, recordándole a Riser acerca de lo que pasaba cuando Gasper perdía el control en un sparring.
Su oponente había dejado de ser el nuevo usuario del Booster Gear, quien en ese momento estaba luchando era la mismísima longinus.
Patético, patético, patético. Este chico era tan débil como para dejarse controlar por un fantasma, el damphiro al menos intentaba resistirse con una voluntad envidiable, pero este Issei aceptaba ese poder ajeno como si perteneciera, sin darse cuenta de que ya ni siquiera él quien estaba luchando.
Entonces tomó una decisión. Dejó de esquivar y simplemente se paró firmemente para recibir los golpes del fantasma del dragón celestial. Los golpes de Sairaorg eran cien veces más dolorosos. No había emoción, peligro o gloria en el enfrentamiento, esto era solo una pérdida de tiempo.
Un golpe en el estómago de la marioneta del fantasma fue suficiente para poner fin a ese chiste. El resto del Rating Game terminó poco después con una victoria casi perfecta.
Y esos recuerdos solo eran la segunda o tercera cosa que más le molestaban en estos momentos. Lo que se llevaba el primer puesto más le molestaba estaba ocurriendo justo en frente suyo.
Shirone se encontraba sentada a unos cuantos metros suyos haciendo algo que difícilmente podía ser llamado meditación. Personalmente, consideraba que ¨mantener tus ojos cerrados mientras una serie de explosiones espirituales/metafísicas ocurren a tu alrededor¨ era una mejor descripción.
Incluso un novicio en el arte de la energía natural sabía que lo que la gatita estaba siendo no era contraproducente. Por eso mismo, como el adulto responsable que era, fue traer paz a la minina de la mejor manera que conocía…agarrándola desde debajo de sus axilas y sosteniéndola sobre el estanque amenazando con soltarla si se resistía.
-Cálmate y explica en 30 palabras o menos porque estas tan estresada.
-Estoy bien. – casi gruñó la chica de una forma que era imposible tomar en serio cuando sus orejas y su cola se encontraban erizadas.
El joven Phenex llegó a la conclusión de que no le pagaban lo suficiente para esta clase de cosas, es más, era él quien les estaba pagando a ellos. Bajarles su salario como castigo sonaba tentador ¿Cuánto les estaba pagando? Lo único que veía a su nobiliario comprar eran dulces, tela, carne y artículos de cocina.
Antes de pensar en eso, debería de tratar con la situación delante suyo de manera considerada y digna de una persona de su pedigrí, es decir, acercar a la gatita al agua hasta que comience a hablar.
-Perdí. – dijo Shirone a regañadientes y tardó unos segundos en continuar – Fui la única de nosotros en ser eliminada el otro día, sigo siendo la más débil del grupo. Eso no es justo, soy la reina, debería ser la líder, la más fuerte y ayudarte.
Lo que le faltaba, otro problema emocional en uno de sus pares. Era gracioso que el más mentalmente estable entre ellos, excluyéndolo a él obviamente, fuese el chico alto que a veces le gruñía al cartero.
Dejando escapar un profundo suspiro, sonrió dulcemente a la niña antes de aplicar un poco de terapia…terapia de choque.
-AAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaa. -gritaba la gatita luego de ser lanzada al cielo.
Eso fue ciertamente terapéutico…para él. Los gritos fueron una exageración en su opinión, ni siquiera la había lanzado tan alto como para romper su record, aquel honor le pertenecía a Valerie luego de que esta reemplazara toda su ropa interior por lencería masculina hecha a mano en el día de los inocentes.
Una vez que la gravedad hizo lo suyo, la atrapó teniendo cuidado de que no causarle molestias.
-Shirone, tienes 15 años y perdiste contra el hijo más talentoso de un rey dragón, y ni siquiera por mucho. Eres la más nueva y joven de nosotros, si fueses más fuerte que alguno de nosotros tendría que castigar a dicha persona por saltarse su entrenamiento. ¿Crees que me equivoco? – en este punto la niña abrió su boca su boca para refutarlo, pero una buena sacudida fuese suficiente argumento para que no hiciese – Me alegra que estés de acuerdo conmigo, ya eres casi tan fuerte como Gasper y has entrenado por menos tiempo que él, no me sorprendería que en el futuro te vuelvas la segunda más fuerte de nosotros, después de mí obviamente; me importa poco quien de ustedes sea el segundo al mando, usualmente le dejo ese tipo de cosas a Valerie por comodidad, pero no te preocupes por eso; si quieres ayudarme entrena, come más verduras, menos caramelos y por el amor a todo lo bueno, medita en silencio, estoy a punto de comenzar a sentir la energía de la naturaleza o alguna mierda como esa.
La gatita parecía debatirse entre aceptar sus palabras o seguir lamentando su debilidad, pero una amable sonrisa y la pequeña amenaza de dejarla caer en el agua fue suficiente para que se decidiría asentir.
-Gracias - en su cara estaba una sonrisa que casi nunca usaba, una que era bella quizás por su rareza – ¿Dónde está el resto?
-Los mandé a que negociaran los detalles de la nueva misión. Al parecer unos caídos robaron unas espadas de la iglesia y fue a esconderse en el territorio de Rias.- explicó.
Hubiese sido más adecuado que él mismo tomase parte de tales discusiones, pero su última platica con Rias terminó con ella disculpándose por la bofetada y unos segundos de silencio en los que trató de romper el hielo hablándole en detalle de los efectos de algunos venenos paralizantes…no fue la mejor de las ideas.
Inteligentemente decidió que el mejor curso sería mandar a sus confiables pares a hacer esos pequeños trabajes para que ganaran un poco de experiencia. Lo hizo solo por eso y nada más. Solo por eso.
- Mandaste a Hagen a una discusión pacifica…con la iglesia. – el horror en su voz era aparente mientras repetía eso palabra por palabra.
¨Oh Dios, mandé a Hagen a una discusión pacifica con la iglesia. Maldito sea el estrés, maldita sea la lagartija roja¨ pensó con algo de pánico mientras exteriormente sonreía confiado.
- Todo esto estuvo fríamente calculado. Hagen debe afrontar esto en algún momento, y considero que este será un excelente examen para determinar de qué manera actúa bajo presión. – mintió casualmente - ¿En verdad crees que haría semejante cosa por accidente?
La respuesta inmediata de la niña fue asentir sin un atavismo de duda.
Su reacción inmediata fue tomar la madura decisión de dejarla caer en el estanque.
...
Odio.
Esa palabra resumía perfectamente todo lo que la espada Hagen Sellzen sentía con respecto a aquellas dos intrusas que no tenían lugar. Estaban ahora acompañando a Rias Gremory y parte de su nobiliario en una reunión con dos criaturas a las que preferiría no darles ni la hora. Casi sonrió al ver que la calidad de los exorcistas había bajado hasta tal punto luego de su retiro, pero el que tuviera que estar en la misma habitación que ellas evitaron que tal cosa sucediera.
Una cosa que había aprendido con los años era que la iglesia acostumbraba a mandar a negociaciones a gente tan estúpida que comparar su intelecto con un ladrillo sería un insulto a los materiales de construcción. No había otra explicación que justifique el que mandaran a dos chicas adolescentes a una misión para evitar una guerra. No, quizás ellos deseaban que se desate un conflicto y por eso las eligieron.
Esos malditos besadores de cruces.
Por el otro lado, le pareció sorprendente que la chica Gremory tratara la situación con una buena cantidad de profesionalidad, ciertamente no era así de educada cuando trataba con su señor. Aunque incluso sus mejores esfuerzos palidecían ante la forma en que la señorita Tepes manejaba a estos animales de corral.
La exorcista teñida, porque se negaba a creer que alguien pudiese tener un pelo verde y azul de forma natural, continuó diciendo estupideces sobre brujas esto y demonios aquello hasta que sus ojos se posaron en él.
Sin decir nada movió su mano al pomo de su espada, cortar y estar en contacto con algo afilado siempre lo ayudaba a calmarse. Pudo ver a Loup colocarse sutilmente entre ellos con el objetivo de frenarlo de ser necesario. Como si fuese a defraudar a su señor matando a niños ineptos.
- Preferiríamos tener rienda suelta para la recuperación de los fragmentos de excalibur, esto es un asunto de la iglesia por lo la interferencia de los demonios está de más, especialmente la un traidor. – dijo la exorcista intentando parecer amenazadora – Venderles tu alma a los demonios y huir con una reliquia. Lo menos que podrías hacer es devolver la espalda Gram a la iglesia y rogar al Padre por tu alma.
- Tranquila Xenovia. No comiences una pelea con los demonios, ya sabes que ellos no pueden evitar cometer ese tipo de actos. – el tono de condescendencia en la otra puta con las coletas lo hicieron apretar con todavía más fuerza el pomo.
En vez de desvainar, una cruel sonrisa se asomó entre sus labios.
- No le veo el punto a rogar a un ser que est-
- Es verdad que hay cosas inevitables para todos los individuos. –interrumpió la señorita Tepes calmadamente - La participación de los Phenex fue sugerida por los arcángeles, es inevitable que sigamos su buen consejo y formemos parte de la operación.
- Y la administración del territorio está en manos de los Gremory, simplemente no hay manera de que podamos evitar involucrarnos. A los mucho podemos repartir las áreas de búsqueda, pero la comunicación entre todos es necesaria. – agregó Rias Gremory con cierta satisfacción.
El mensaje de su señora era claro, no citar a Nietzsche ni revelar que el dios de la biblia estaba muerto. Se preguntó si la intervención de Gremory daba a entender que ella también conocía este hecho o solo quería echarles en cara a las exorcistas que ellas no tenían verdadera autoridad en este lugar. Lo que sea, no era su problema.
Apretando el pomo de su espada se dispuso a pensar en otras maneras de causar daño a las perras de la iglesia. Cualquier forma de violencia verbal o física estaba descartada porque eso reflejaría pobremente en su rey, tampoco podía burlarse de ellas por ser ¨huérfanas¨.
- Entiendo. Haré mi mejor esfuerzo para asegurar la supervivencia de nuestras invitadas. - una sonrisa educada se formó en su rostro, dejarles en claro lo inútiles que eran si estaba permitido.
- No necesitamos la protección de nadie, mucho menos la tuya. – dijo la peliazul de forma desafiante.
Colocando una expresión tan dulcemente inocente como la que todas las criaturas atribuyen a sus niños, se mostró confuso ante semejante agresión.
- Discúlpeme es solo que ustedes dos son demasiado débiles para dejarlas sin guardaespaldas. Incluso la persona más débil de esta habitación sería capaz de vencerlas a las dos al mismo tiempo. – explicó manteniendo sus ojos en Issei Hyoudou.
Fue gratificante ver a dos de las tres personas en cuestión mostrarse furiosas por una simple verdad, aunque la tercera no notó como fue insultado.
Todo lo que dijo fue cierto, él mismo presenció esas degradantes prácticas en las que las exorcistas hicieron gala de su ineptitud con la espada contra el dragón rojo y Yuuto Kiba. La peliazul parecía un toro desnutrido con una espada pegada a sus brazos, era fácil de ver que nunca peleó contra un oponente que la superara físicamente; mientras que la chica de las coletas era incluso peor, un simple mono haciendo acrobacias que nunca funcionarían con nadie medio decente.
- Les avisaremos que rutas elegimos por teléfono. – dijo la chica de las coletas con una falsa sonrisa.
La situación no escaló más que eso, quizás porque se sentían asqueadas de permanecer más tiempo entre demonios o por algún otro estúpido motivo, lo importante es que luego de eso salieron por la puerta.
Se quedaron un rato más para repartir las zonas de búsquedas, equipos, horarios, etc. Cuanto antes eliminara a los enemigos de su rey, mejor.
...
Los días pasaron y el patrullaje continuaba. Habían logrado capturar a unos cuantos seguidores de una de las cabecillas del robo, Valper Galilei, y a un par de caídos de bajo rango, pero ninguno ofreció información con la que ya no contaran. Desde que les ofrecieron este trabajo ya estaban enterados que el principal sospechoso se trataba de Kokabiel, un antiguo líder de Grigori que se había desertado luego de un desacuerdo mayor con el Azazel, cabeza de la organización.
Grigori en verdad quería dejar en claro que el robo no tenía nada ver con ellos, por lo que les había dado información detallada sobre varios de los caídos sospechosos de participar en el crimen bajo la condición de que estos no debían ejecutados, sino encerrados siempre y cuando la situación lo permitiese.
Y eso llevó a patrullajes diarios en zonas en que se sospechaba que se encontraban estos personajes. Noche tras noche se separaban en pequeños grupos para buscar pistas. Riser hubiese preferido hacer esto solo, no había punto en agruparlo con nadie ya que era el más fuerte entre todos, pero Valerie insistió que eran los demás quienes necesitaban su protección por lo que era natural que los acompañara. No era tan estúpido como para no darse cuenta de que lo estaban manipulando, pero eso seguía siendo cierto, así que lo dejó pasar.
Todos los equipos recorrían las calles a altas horas de las noches en busca de cualquier movimiento sospechoso, pero a menos que uno supiera lo que estaba haciendo, como era el caso de Hagen y Loup, era cuestión de suerte. Es por eso que, por esta noche, su grupo no podía hacer otra cosa salvo recorrer la ciudad y esperar a que algún idiota intentará emboscarlos
Todo eso lo llevó a pasearse por las afueras de la ciudad a mitad de la noche llevando ropas casuales, para no llamar tanto la atención, con Rias y Gasper.
La situación fue mucho menos incomoda de lo que había esperado gracias ninguno de ellos intentó tocar el tema del otro día.
- Y por eso la idea tras ¨el sueño americano¨ y su versión en el inframundo apoyada por Zekram Bael es pura mierda. – concluyó tras una larga exposición.
- No entendí muy bien la parte de las superestructuras, jefe.
- La noción de que el principal problema del capitalismo sea que se trata de un sistema cuyo objetivo no es el bien de la gente, sino el de automantenerse da bastante que pensar. Pero ¿No es un tanto hipócrita que digas a pesar de pertenecer a la familia más adinerada del inframundo? – comentó Rias aún reflexionando sobre el contenido de la conversación.
- Que mi familia sepa aprovecharse del sistema no lo hace que este deje de tener problemas. – dijo encogiéndose de hombros - Si te interesa el tema, Sairaorg lo maneja mucho que yo, aunque sus ideas son bastante más extremas que las mías.
Quien diría que una conversación sobre economía y política sería la mejor forma de traer paz entre ellos.
- Y mi dulce princesa del valle de las rosas rojas, me sorprende que estuvimos 30 minutos conversando sin hacer una sola referencia al anime o algo japonés. – dijo con una sonrisa.
Esto causó un pequeño rubor en la muchacha quien hizo su mejor esfuerzo para defenderse de la acusación.
- Tengo otros pasatiempos aparte del anime y Japón. Y tú lograste incluir una crítica a la industria musical mientras hablabas de macroeconomía. – señaló creyéndose triunfante.
Hubiese sido fácil refutar ese argumento, pero su sentido común le advirtió que callarse y disfrutar de la calma era una mejor idea.
Dejando de lado esa conversación, caminaron en casi completo silencio pasando tan desapercibidos como les fuese posible. De vez en cuando podía notar a la pelirroja con una pregunta en su garganta que nunca se daba a conocer, una pregunta que él quizás hubiese preferido no responder y que Gasper hubiese elegido ignorar.
Fue un regalo del cielo, o quizás del infierno, que oyó un chillido comparable a aquel sonido que nadie desea emitir jamás en vida. Ahora tenía una exc- una razón necesaria para no tener una molesta conversación.
Tras indicar al resto que se quedaran allí, en caso de que se tratara de una trampa, fue corriendo al origen del sonido hasta encontrarse en una pequeña, y algo descuidada, plaza temática. Unas farolas cubiertas de polvo iluminaban el lugar y pudo ver entre los toboganes despintados, cubiertos de una fina capa de óxido y los columpios que chirriaban suavemente al ser movidos por el viento nocturno, la espalda de una niña con unos largos cabellos de un oscuro color carbón que le recordaba a las manchas que eran dejadas en la mayoría de las cosas que quemaba con su fuego.
A los pies de la pequeña sus estaban tiradas plumas que pudo identificar como pertenecientes a un caído, pero un breve vistazo confirmó que ella no se tratase de uno. Tampoco podía tratarse de un demonio, un ángel o siquiera una criatura sobrenatural ya que Riser era incapaz de sentir el más mínimo poder en ella. Ella era simplemente una niña humana que se encontraba allí por coincidencia, cosa que era preocupante porque estaba usando un vestido estilo lolita a medianoche, en un parque vacío a las afueras de la ciudad.
Cuando la niña se volteó un pensamiento se le vino a la cabeza.
¨Por cosas como esta es que odio Japón¨
La parte frontal de su vestido era prácticamente inexistente, también lo era su ropa interior. Lo único que la cubría en aquel sector eran unas tiras de cinta adhesiva pegada.
- Discúlpame señorita, ¿Puedo preguntar que hace aquí a mitad de la noche sin compañía? – preguntó preocupado.
La niña se le quedó mirando un par de segundos con sus ojos grises y un rostro que no revelaba emoción alguna.
- Esperando. Dijeron que me darían caramelos si venía... No tenían caramelos. – agregó luego de mirar a las plumas.
Esto hizo disminuir su ya baja opinión de los japoneses, esos jodidos racistas depravados sexuales. Nunca terminaría de entender cómo es que Rias soportaba vivir aquí.
No, primero la policía, luego enumerar sus problemas con la cultura japonesa.
- Es peligroso para alguien tan joven estar sola a esta hora ¿Por qué no te colocas esto encima y me acompañas un momento con los señores policías? –dijo mientras le ofrecía su campera con capucha para que se cubriera.
- No. Ruidosos. Quiero caramelos.
Exasperado sacó de sus bolsillos unos cuantos caramelos frutales que le había confiscado a Shirone hace cosa de unas horas. No le pagaban lo suficiente para esto.
- Aquí tienes caramelos. Ahora vístete y toma mi mano. – dijo sin prestar atención lo mal que sonaba eso fuera de contexto.
Sin decir nada, la niña se colocó la campera, que le quedaba estúpidamente grande, y lanzó un caramelo de limón a su boca.
Lo único positivo de la situación era que no había resistencia de la pequeña mientras la guiaba tranquilamente por las oscuras calles de vuelta con el grupo.
A mitad de camino se encontró con que sus compañeros habían decido seguirlo. La pelirroja estuvo bastante sorprendida al verlo sosteniendo de la mano fue a una niña pequeña, pero nada más. El problema fue cuando pidió que le explique la situación.
- Dijo que me daría caramelos si lo seguía. - dijo la niña antes de que tuviese oportunidad de defenderse.
- Ya veo. – la nueva expresión de Rias era simplemente dolorosa de ver. – Riser, necesitamos tener una seria discusión.
- La encontré sola y usando algo similar a lencería en medio de un parque esperando a alguien que le prometió caramelos. Planeaba llevarla a la policía.
Fue tortuoso para el muchacho tener que defenderse de la implícita acusación, especialmente el tener que censurar todos los insultos que guardaba en su corazón.
Pero su cabeza estaba demasiado preocupada por otras cosas como ser afectada por la vergüenza. Él vio las plumas en el parque, y parecían recientes ¿Dónde estaba el caído? ¿Se había escondido? ¿Tenía algo que ver con la niña?
En tanto, la niña en cuestión se concentraba solo en sus caramelos, ignorando todo lo que pasaba a su alrededor, podría arrastrarla hasta Canadá y dudaba que ella reaccionara salvo para exigir más golosinas. Se sintió insultado era considerada de menor importancias que esferas con sabor a frutilla, pensó en quitárselos solo para dejar en claro un punto, pero cuando vio esos ojos grises en los que nada se reflejaba instintivamente la dejó tranquila.
Era absurdo, no podía sentir ninguna clase de poder en la pequeña criatura, incluso un humano promedio tenía más presencia que ella, por lo que debía ser extremadamente débil. ¿Quizás fuese que era demasiado en los niños? Sí, seguramente era eso, era demasiado magnánimo para su propio bien.
Cuando se volteó para ver a Gasper lo notó temblando como una hoja en un viento de invierno, el miedo transpirando a través de cada uno de sus poros. Parecía enfermo y que pusiera su mano sobre su boca como si intentara evitar vomitar era una gran indicación lo estaba.
Rias hasta trató de acercarse a él para cerciorarse de que estuviera bien, pero en se encontró con el chico indicándole rudamente de que se alejara. Algo andaba mal, aquello no era algo que damphiro haría en una situación normal. ¿Estaba herido? No veía ningún rasguño en él. ¿Había un enemigo cerca? No podía sentir a nadie. De todas formas, Riser se puso en guardia, no estaba de más ser cauteloso ante una posible amenaza.
- ¿Eest- essttás perdida? – preguntó Gasper a la niña con una voz apenas audible para sus oídos.
El joven fénix no entendía lo que chico estaba haciendo. Por supuesto que estaba perdida, por eso mismo la estaba llevando a la policía.
¨Quizás se conocen¨ pensó Riser, pero eso no podía ser correcto. El tono de su voz, sus gestos, sus ojos, su postura; todo indicaba que Gasper estaba aterrado de la niña en frente suyo. A pesar de todo esto no intervino, aun si odiaba que el chico estuviese haciendo algo sin explicárselo de antemano, lo permitiría en la confianza que en él guardaba.
- No. Estaba esperando, quiero los caramelos que me prometieron.
- Yy ahora tienes caramelos. ¿No significa eso que ter-terminaste de esperar?
Los ojos grises miraron al hijo de las sombras y en ellos vio algo que ninguna lengua puede o debe poner jamás en palabras. Fue la oscuridad lo único que lo mantuvo de pie en ese momento, su único consuelo ante el abismo.
La niña asintió. La niña desapareció.
La sorpresa en la cara de Riser fue acompañada por la emoción que sintió al ver el poder de la destrucción por primera vez, aquella idea que lo seguía desde que vio las llamas del dragón malvado amenazando con destruir el cielo… miedo. La niña no había utilizado magia ni ninguna habilidad parecida, solo pura velocidad, una demostración física que estaba más allá de lo que podía imaginar presentada ante él de forma tan casual.
- Ophis – dijo Gasper respondiendo la pregunta todavía no pronunciada.
´ Ophis es una criatura que juega a ser mortal, o eso diría si él/ella entendiera el concepto de juego´ Fue la manera en que su maestro le describió a la anomalía, algo que no podía ser clasificado como un dios, un dragón, mortal. Algo más cercano a un concepto que a un ser.
Y pensar que había intentado llevar de la mano a una criatura capaz de destruir al mundo en un capricho. Y pensar que fue Gasper quien manejó la situación a pesar de sus miedos. Y pensar que él estaba sintiéndose tan asustado por solo un nombre cuando hasta unos momentos estaba seguro de poder vencer fácilmente a un caído de diez alas.
¨Patético¨
Otra vez mostró temor por un dragón, otra vez su vida estuvo en manos del capricho de una bestia. Mierda, mierda, MIERDA.
-Gasper-san ¿Cómo sabías que se trataba de Ophis? – preguntó Rias tras salir de la estupefacción.
Aquella era una muy buena pregunta. Era bien sabido que Ophis podía asumir una cantidad infinita de formas, pero nadie estaba verdaderamente seguro de cuál era su disfraz actual. ¿Cómo hizo para reconocerlo?
Obviamente no fue gracias a los Gremory, de otra forma Rias también estaría enterada. Estaba ocultando algo, le estaba ocultando a ÉL. Independiente de que medios uso para obtener dicha información, el hecho de que no la compartiera con ellos era simplemente enfurecedor, podrían haber perdido la vida hace cosa de unos minutos de no ser por pura suerte. La reacción de Gasper a la pregunta hizo esto todavía peor, solo pardeó confuso haciéndose el tonto. Los había puesto en peligro y actuaba como si no fuera su culpa.
Un fuego se sintió dentro suyo; no el tipo de llama cálida y reconfortante que se encendía con una calma que lo hacía sonreír; tampoco era la flama que danzaba y celebraba su pasión; este era el tipo que solo servía para quemar hasta apagarse. Al ver al chico actuando tan inocentemente lo molestaba, lo irritaba, lo asfixiaba. Por unos segundos el mundo se tiño de roj-
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Un gritó lejano retumbó en sus oídos haciéndolo olvidar de su furia. No por lo desgarrador que era, no por el hecho de que sonaba extremadamente similar al que lo hizo hacerse a Opphis, sino por la dirección de dónde provenía.
Si Ophis había decido aparecer allí algo malo pasaría.
No.
NO.
Su mente se puso en blanco. Sin decir una sola palabra extendió sus alas y voló tan rápido dejando atrás a sus dos confusos compañeros. No estaba pensando, esta fue una rápida decisión que tomó en su pánico sin reflexionar en las consecuencias.
A pesar de que nunca antes se había movido a tal velocidad, se sentía la criatura más lenta de la historia, cada instante le pesaba como si se tratara de una década. En menos de 30 segundos arribó al lugar donde el gritó se había originado, pero ni por un momento dejó de preocuparse haber llegado demasiado tarde.
Afortunadamente, no vio a Ophis por ninguna parte. Sin embargo, la escena delante suyo tampoco era una muy agradable que digamos. Valerie estaba salpicada de sangre que no era suya y miraba a Hagen, quien estaba parado al lado del cadáver decapitado de una deforme criatura con forma humanoide.
- Hagen…- llamó la damphira con una voz dulce cargada de una emoción algo rara en ella, compasión.
Su espada la ignoró y se giró para mirarlo a él, el recién llegado, con una sonrisa de oreja a oreja.
- Mis disculpas por no haber capturado al enemigo con vida. El idiota se resistió demasiado. Era un idiota, un verdadero hijo de puta sin cerebro que no sabía de lo que hablaba. FUFUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA…
Ya había pasado más de un minuto desde que la carcajada había comenzado y parecía que se extendería eternamente. Hubieran detenido...No, debieron haber detenido esto hace rato, pero la cabeza decapitada a los pies del muchacho los llenó de horror que los hizo caer en el silencio.
La risa continuó resonando en sus oídos y Riser pensó en la cantidad de años que pasaron desde la última vez que oyó reír de esa manera tan relajada, como si hubiese librado de un gran peso. Era una pena que estuviera apretando la empuñadura de Gram con tanta fuerza.
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Dato curioso sin importancia: mis palabras favoritas del español son: Banalidad y Mierda.
Unas cosillas sobre algunos cambios a la trama original que se realizarán en esta historia:
La serie original estaba organizada para ser compatible con el formato de volúmenes cortos autoconclusivos, por lo que era de esperar que eso terminara en arcos bastante independientes unos de los otros y la presencia de enemigos que serían olvidados en volúmenes posteriores.
Para esta historia mantendré casi todos los elementos originales, pero el orden algunas sagas y acontecimientos canónicos será ligeramente alterado. Algunos ¨villanos¨ tendrán acuerdos y planes en conjunto, y algunos arcos argumentales estarán fusionados, todo con el objetivo de hacer la historia más fluida (si esto funciona bien, y si fracasa al menos me servirá como experiencia). También está un poco el efecto mariposa, pero como dije antes, los elementos principales de la trama se mantienen, aunque quizás se le agreguen o cambien detalles (como la pequeña historia de Samael).
Preguntas finales a los lectores: (Si tienen ganas de responder, siéntanse totalmente libres de ser honestos y de usar la palabra mierda cuando lo consideren necesario)
*A estas alturas debo admitir que uno de mis recursos/figuras literarias favoritas son las de repetición. Estimado lector ¿Siente que las uso en exceso o que dificulta/arruina la experiencia de lectura?
*¿Qué tan cansinas encuentran las constantes descripciones de sentimientos usando fuego? ¿Y la descripción en general?
*¿Saben quién es el cadáver al final del capítulo?
