Capítulo XXIII: Murphy tenía razón
La música es vida y celebración, hasta los ritmos más melancólicos y deprimentes no son salvo una celebración de la tristeza y el dolor. Lo mismo pasa con la poesía y cualquiera otra forma de arte, los artistas se regocijan en aquello que les daña a sabiendas que esto inspirará sus próximas obras. Una idea tan pretensiosa como divertida de explorar, pero una que incluso los seres más crueles apoyaban puesto que convertía sus viles diversiones en una forma de arte y celebración...o eso fue lo que le dijo el jefe la última vez que se emborrachó.
Sombras cual espinas brotaron del suelo amenazando con empalar todo lo que se cruzara por su camino y todo alrededor del muchacho se cubrió de negro.
Qué hermoso era eso.
Memorias de tiempos pasados llenaron al pequeño damphiro de una nostalgia que no entendía del todo y se dijo a sí mismo que hoy era su día y solo suyo. Fue por eso que interrumpió de tal manera las palabras del fénix, si el jefe hablaba seguramente acapararía toda la atención y brillaría más que él, eso era algo que no debería pasar hoy. Sabía que estaba siendo egoísta y caprichoso por no darle tiempo de decir nada, hasta se sentía mal por eso, pero su jefe era tan increíble que, si lo dejaba hacerlo, todos se olvidarían de él.
Las lanzas negras crecían y cortaban en busca de una víctima, pues si la magia de los demonios era deseo dado forma, entonces el deseo del niño era herir lo que más que pudiera a la persona que más admiraba. No esperaba que siquiera un número infinito de lanzas y fechas vencieran al jefe, pero al menos quería provocarle tanto daño y tanto dolor como le fuese posible. Si hacía eso de seguro los asombraría.
El joven heredero del nombre Phenex esquivaba antes los ojos damphiro con la misma gracia de una majestuosa ave en pleno vuelo (aunque otros observadores más neutrales lo compararían a un pingüino corriendo por su vida). Cada minuto las espinas negras se acercaban más a su objetivo causando rasgadoras en su ropa y pequeños rasguños que desaparecían inmediatamente. Una de sus sombras en particular logró cortar parte del traje del Phenex, dejando vislumbrar una única cicatriz en el pecho del muchacho.
-Visión prohibida de Balar. – vociferó el damphiro con impaciencia.
No era justo. Incluso con todo su nuevo poder la única cicatriz en el cuerpo de su jefe provenía de una tonta espada. Él también quería causarle una cicatriz y demostrar que era mejor que cualquier estúpido cuchillo para cocodrilos.
Los ojos lo miraron con sus rojos
llenos de tal enojo
Que por dar a su vida ya cerrojo
Crecieron en manojos
.
Y cientos de videntes en su sombra
lo maldicen con mala
intención por su gala
Sin embargo, el reto los asombra.
Un sin número de ojos se posaron sobre el Phenex paralizándolo donde estaba parado, pero cuando sus sombras intentaron atravesarlo, el demonio soltó un soplido lo hizo parpadear. Un ligero picor se hizo sentir en sus globos haciendo cada vez más evidente hasta convertirse en un gran ardor.
¨Tonto, tonto¨
Por supuesto que el jefe usaría aire caliente para neutralizar su vista, siempre hacía algo parecido en prácticamente todos sus combates. Era un milagro que no hubiese prendido el campo entero en llamas para tener la ventaja...¿Todavía estaba siendo subestimando? Bueno, técnicamente no era subestimar si uno consideraba que el jefe era invencible, pero eso no lo hacía sentir mejor. Casi lo hizo sonreír cuando sintió sus costillas crujir por un puño que apenas y consiguió bloquear con sus sombras.
*Crunch*
Por reflejó creó una mandíbula con oscuridad para morder a su agresor. Sus ojos lastimados no pudieron decirle lo que estaba pasando, pero entonces saboreó el más jugoso néctar bajo el cielo a través del nexo que lo unía a ellas. Todo esto mientras largas espinas crecían para empalar al mundo.
Con una dulzura propia de un padre, pues nadie salvo él merecía el título de ¨el padre de todos¨, acarició a la sombra que mordió su oponente antes de tragársela como si de un espagueti se tratara, cuidando de saborearla como era debido. Sangre, sangre, moneda que compra la vida, y que sanó sus heridas haciendo sentir más vivo que nunca. Qué bonita vista le dio el rojo, un ave de bermellón volando por sobre él brillando como un segundo sol.
Fechas de negro cubrían el cielo solo para desviadas por una ráfaga de viento o quemadas por un fuego que prontamente era devorado por criaturas de negro que rodeaban al ave solo para perecer en llamas y explosiones. Pero tras una larga espera, una de las fechas finalmente perforó el hígado de su objetivo haciendo que por un segundo el Phenex detuviera su vuelo e invitara un mar de negro a que lo derribara al suelo. Bestias y formas amorfas lo rodearon gritando canciones en lenguas que el mundo olvidó tras sus muertes y se quedaron mirándolo como como idiotas.
Por supuesto que temían acercársele, los guerreros de Balar eran locos pero no estúpidos y sabían que estar a menos de cinco metros de tal oponente era básicamente una condena a muerte. Al final Gasper tuvo que pedirle amablemente a una pobrecilla hidra de más de 20 metros hecha de oscuridad que intentara morder al jefe mientras que el resto seguían disparándole flechas y lanzas desde una distancia segura. Luego que el desgraciado reptil perdiera unas cuantas docenas de cabezas, una de ellas finalmente logró arrancarle una pierna de un mordisco mandándolo al suelo. Fue un genial golpe de suerte que el jefe subestimara al reptil, de no haber sido por eso jamás le hubiera causado tanto daño de una sola vez. Aunque ahora su estómago se sentía raro, el estómago de la hidra para ser más exactos, y no tuvo ni tiempo para saborear la sangre que había conseguido antes de que la bestia estallara en mil pedazos.
Por supuesto que alguien como el jefe solo se había dejado golpear para hacer que baje la guardia. Ahora ninguna de sus sombras se atrevía a pararse cerca del demonio y se conformaban con intentar atravesarlos con sus armas. Le hubiera gustado decir algo emocionante sobre lo que siguió, pero fue una tarea básicamente tediosa en donde a veces unas armas herían al jefe quien ni se había molestado en esquivarlas para mostrar dominancia. Alrededor del Phenex se alzaban columnas de fuegos que intentaran reducir un mar negro a cenizas, el viento rugía furioso desviando la mayor parte de los proyectiles lanzados y el aire se volvía cada vez más cálido.
No sabía cuánto tiempo ya llevaban jugando a eso, pero minuto a minuto gotas de rojo goteaban y todo el negro celebraba por el regalo del hidromiel divino. El rubio que cubría la cabeza del demonio se tiñó de carmesí, pero eso no era suficiente. Esa euforia no bastaba, quería comer más, quería causarle una cicatriz al jefe, quería más, más.
- Jefe, tu sangre es la... - comenzó a decir antes de caer de rodillas sin motivo aparente.
Su cabeza se sentía liviana y el sudor lo empapaba a pesar de prácticamente no haberse movido durante todo el encuentro. Confuso levantó la vista al cielo y vio un segundo sol brillando en lo alto espantando a su ejército que por naturaleza le temía.
- Vas a estar tan jodidamente castigado luego de esto. – dijo una voz revestida de llamas que luchaba contra un ejército.
La pelea contra el bajo ángel había llegado a un punto muerto. Su superior herencia combinada con el poder que obtuvo de Ophis lo hacían bastamente superior en fuerza y velocidad, pero no importaba lo que hiciera, era incapaz de atinar un solo golpe. Seguramente se trataba de otro de esos bajos trucos a los que las palomas estaban acostumbradas, pero eso no lo detendría.
Creuserey comenzó a reunir su basto poder mágico para mostrarle al arcángel lo que significaba ser un verdadero demonio y no uno de esos de clase baja con los que estaba acostumbrado a tratar. Fue en aquel momento que Miguel dejó ver el brillo de su legendaria arma con la que tantas batallas había participado.
Esa fue la última cosa que Creuserey vio antes de que su cabeza cayera rodando al suelo.
Hagen concordaba con quienes decían que la cocina podía llegar a ser una actividad terapéutica, pero hasta él debía admitir que esta palidecía en comparación a la oportunidad de cortar un dragón que se había atrevido a desafiar a su rey, y esta vez hasta tenía permiso implícito de desmembrarlo (su rey no dijo nada al respecto, por lo que no estaba prohibido).
No esperó antes de desvainar sus tres armas favoritas. Una hoja de filo tan brillante que parecería ser capaz de cortar la luz, Ascalon, la santa espada que heredó el despreció del dios de la biblia por las serpientes y dragones; una espada gris sin adornos ni nombre, su hierro frío era el terror de la magia y el fin de la fantasía; y Gram...la espada que odia.
Intentó decapitar al dragón blanco mientras se encontraba monologando sobre su destino y blablablá -Quizás estaba demasiado acostumbrado a los discursos de su rey y por eso este le pareció demasiado insípido en comparación- Casi tuvo ganas de darle un cumplido al usuario del Divine Dividing por solo recibir un pequeño corte al intentar bloquear la hoja de hierro.
- ¿No escuchaste cuando dije que mataría a sus padres si nuestro duelo era interrumpido? – gruñó el dragón blanco señalando al usuario del Booster Gear.
Eso explicaba por qué la señorita Gremory y Akeno se encontraban mirando la batalla como idiotas. Una simple situación de rehenes con una simple respuesta. Su misión era detener al traidor, nada más.
-¿QUÉ HACES?- gritó el dragón rojo al verlo moverse.
Deshaciéndose de toda idea de defensa, intentó asestar un corte con Gram mientras sus otras dos hojas bloqueaban sus rutas de escape.
- No dejes que esa espada nos corte. – advirtió una voz.
Divide, divide, divide.
El dragón blanco se lanzó en dirección a la espada de hierro logrando evitar su derrota a cambio de unos cortes en sus palmas. Hagen se sorprendió al ver a su oponente bloquear la hoja sin perder sus manos, aunque rápidamente razonó que esto se debió a la habilidad de su longinus. Quiso continuar con el asalto, pero fue empujado por una poderosa patada, que afortunadamente alcanzó a bloquear con Ascalon.
- Vali, deberíamos retirarnos. Este es uno de los peores oponentes para nosotros en este momento. No podremos terminar la batalla antes de que el satán vuelva.
- Es justamente por eso que deberíamos quedarnos a luchar. Tú eres el que siempre dice que no existen caminos fáciles para alcanzar nuestro sueño.
Era interesante saber que la longinus podía hablar, más aún saber que esos dos tenían una buena relación y casi sintió envidia de verlos ponerse de acuerdo mientras que él tenía escuchar las quejas de los Gremory por ¨Poner la vida de los padres de Issei en peligro¨, como si fuera su problema. Oh, si no fuese por el hecho de que era la prometida de su rey.
Tras disculparse educadamente por su apresurada intervención, giró en dirección a su presa y con una sonrisa comenzó a decir.
- Mis disculpas por atacarte sin presentarme. Soy Hagen Sellzen, servidor del más increíble demonio en la historia, Riser Phenex, y antes de empezar me gustaría hacerte una pregunta.
Su cambio de actitud no pareció sorprender a su oponente, quien seguramente había escuchado de algunas de las peculiaridades de su famoso rey.
- ¿Cómo se sintió traicionar a la única persona en el mundo que consideraba a tu vida como algo más valioso que la mierda de perro? La cara que puso cuando destruiste su corazón fue simplemente fenomenal, casi me arrepentí de no haber traído una cámara conmigo. Supongo que fue su culpa ¿Verdad? Después de todo, debió haber existido una razón para la que fueras abandonado por tus padres. O quizás están muertos. De haber dado vida una criatura como tú yo también me hubiera suicidado.
La cara del dragón cuando intentó envestirlo como un toro borracho fue ciertamente terapéutica. Su oponente no tardó mucho en calmarse, pero era difícil recuperarse de un mal inicio, especialmente cuando uno se veía superado en número. Mientras Booster gear lo distraía con ataques patéticamente obvios, o cuando las chicas finalmente acertaban un endemoniado ataque mágico, él asestaba espadazo superficial (No se atrevía a sobre extenderse y arriesgarse a que sus fuerzas se dividan luego de ser tocado por Divine dividing.)
Había algo simplemente mágico en ver a un oponente desgastarse poco a poco tras ser cortado por ti. Incluso la energía que robaba del usuario del Booster Gear no era suficiente para compensar el debilitamiento que ser cortado por Ascalon y Gram le causaban, ambas armas eran prácticamente veneno para un adversario como este.
Finalmente uno de los rayos de la reina de Gremory dio de lleno y el espadachín vio una ventana para un buen golpe. El dragón albino fue capaz de esquivar la apuñada a su garganta y bloquear el corte a su hígado, pero su reacción fue demasiado lenta como para evitar que Gram cercenara una de esas alas que arrogantemente se extendían en su espalda. Cuando el descolorido dragón cayó al suelo, Hagen sonrió. El cielo le pertenecía solo a su rey, todos los demás eran simples intrusos en su dominio.
Su victoria se sintió corta al sentir uno de sus brazos de carne partirse bajo el peso de un gran cilindro de metal que lo mandó a volar unos cuantos metros. A partir de este punto actuó bajo puro instinto, apenas sus pies golpearon el suelo saltó en dirección a su atacante ignorando que uno de sus brazos colgaba flácido.
Un joven bastante alto de pelo marrón levantó su bastón, que ahora era mucho más pequeño que antes, para bloquear dos sablazos que intentaban cortarlo de la cabeza a los pies.
- Entiendo que todavía te quedan 5 brazos, pero ¿en verdad vas a continuar luchando así? – preguntó aparentemente ofendido.
Sin dignarse a responder, usó su brazo sano para apuñalarlo en el vientre con Gram mientras sus manos estaban ocupadas. Pero su golpe fue desviado fácilmente por una espada. Sin verle la cara a su nuevo oponente, le asestó una patada al hígado antes de tener que retroceder por una sorpresiva bola de fuego lanzada hacia él.
-Deberíamos retirarnos. Aunque admito que es poco triste no poder a prueba mi arma contra alguien que maneja dos famosas armas matadragones, la situación solo se volverá más precaria a medida que el tiempo pase. - dijo un atractivo muchacho rubio de ojos azules.
Prontamente una mujer que lucía bastante similar al joven descendió del cielo montando casualmente... una escoba y el que vistiera de la misma que el estereotipo que los humanos tenían de las brujas solo hizo que el espadachín se sintiera más enfurecido por haber sido interrumpido. Hagen juró en su corazón cortar uno de sus miembros...o por lo menos esa ridícula escoba.
Esos dos eran copias baratas de su señor y la señorita Ravel, no podía permitir algo como esto delante suyo.
-Bikou-sama, estoy de acuerdo con Arthur. Esos monstruos de sombra me ponen la piel de gallina.
-Tch, intenten decirle eso a Vali.- dijo exasperado el joven alto señalando al dragón blanco riendo desaforadamente mientras luchaba tenazmente en un tres contra uno.- Solo tratemos de resistir unos minutos más hasta que ella nos abra un portal de vuelta.
Hablaba mucho de las diferencias de fuerzas el que el dragón blanco estuviese llevando la delantera en una pelea en esas ridículas condiciones, pero supuso que uno nunca debe subestimar la incompetencia de sus aliados.
El que su brazo roto estuviese poniéndose morado no lo distrajo de hacer uso de la pequeña pausa para analizar la situación en la estaba y sin pestañear, lanzó su espada de hierro en dirección a la bruja. Su hermano, o quizás primo, bloqueó el lanzamiento y le dedicó una mirada llena de odio ante la cual él ofreció una sonrisa.
Una larga y blanca cola peluda se enrolló en el cuello del usuario del bastón y lo levantó unos antes de estrellarlo fuertemente contra el suelo repetidamente. Los otros dos intentaron reaccionar, pero ya era algo tarde para eso. La bruja trató de ejecutar un hechizo, pero ciertamente no esperaba ver un círculo mágico contrarrestándolo, mucho menos que ese círculo mágico hubiese sido dibujado por un licántropo a punto de saltar hacia ella.
El otro espadachín no pudo defender a su familia, pues se vio obligado a bloquear un ataque de Xenovia, cosa que lo distrajo lo suficiente como para permitirle a Hagen rajar crudamente una de sus piernas antes de que pudiese hacer nada.
Sí, las cacerías siempre son terapéuticas.
Era muy difícil para el joven damphiro luchar bajo el sol , incluso si era falso... aunque teniendo en cuenta que fue algo creado por su jefe, era probable que fuese mejor que el original.
No quería perder.
El calor se hacía insoportable, los de su especie no estaban diseñados para luchar en estas condiciones. Estaba desesperándose y siguiendo esa desesperación sus sombras, debilitadas por la luz, se abalanzaban de a cientos sobre el demonio de fuego arrancando pedazos de su cuerpo, que se regeneraban rápidamente, solo para ser quemados completamente o explotar poco después. Era inútil, inútil, inútil.
Tenía miedo de perder.
El demonio se acerba a paso lento, pero firme. Gasper quiso moverse, escapar de allí, pero sus piernas se temblaban demasiado para pararse. El jefe estaba enojado, no debió haberlo molestado para luchar en un día tan ocupado este, no debió atacar a Rias y Valerie...ATACÓ A RIAS Y A VALERIE. ¿POR QUÉ HIZO ALGO CÓMO ESO?
Esto iba a doler.
No pasaba nada, era obvio que el jefe bloquearía sus ataques por lo que técnicamente no las había atacado. ESA ERA UNA PESIMA EXCUSA, ÉL LAS HABÍA ATACADO. NO, ESO NO ESTABA PARA NADA BIEN. Lo que tenía delante suyo era más urgente que cualquier tonto sentimiento de culpa que pudiese guardar en lo profundo de su corazón. NO ERA TONTO Y CIERTAMENTE NO ESTABA GUARDADO EN LO PROFUNDO DE SU CORAZON. Las sombras ya ni se molestaban en intentar detener el avance del aterrador demonio de fuego, sus ojos tenían miedo de siquiera mirarlo por lo que se quedaban cerrados mientras a paso lento se acercaba.
No otra vez, no quería perder sus ojos otra vez.
Una desesperada estaca negra salió del suelo y atravesó el pecho del demonio quien no se había molestado en esquivarla o siquiera quemarla, simplemente continuó acercándose mientras permitía que la espina negra siguiera atravesándolo sin mostrar nada en esos fríos ojos azules.
Que pare, que pare, que deje de moverse.
Gasper cerró sus ojos asustado, sus mejillas se humedecieron y se preparó para el golpe. IBA A DOLER. Iba a perder sus ojos de nuevo. SE LO MERECÍA POR ATACAR A VALERIE Y A RIAS. Y aun así tenía miedo de lo que pasaría
No.
-Auch. – dijo mientras abría los ojos y se masajeaba la cabeza.
Un coscorrón, solo un coscorrón.
Estaba...estaba vivo y todavía tenía sus ojos. Eso era una nueva experiencia y una bastante familiar al mismo tiempo. Su cabeza le dolía por el coscorrón que le dieron, pero aparte de eso se encontraba perfectamente bien. El jefe seguía mirándolo enojado como obviamente tenía el derecho de estar, el damphiro estaba seguro de que merecía el castigo que decidieran darle. Por eso hizo su mejor esfuerzo para ver al jefe mientras intentaba contener sus lágrimas.
-Perdiste heraldo de las sombr...y no, no tengo energías para hablar así. Voy a cuadriplicar tu entrenamiento luego de esto, no solo por tu pequeño ataque de locura, sino también porque es ridículo que seas incapaz de luchar cuerpo a cuerpo. Ah, y deshazte de esta maldita aguja.
Y falló en contener sus lágrimas. No era justo. ERA BUENO QUE SOBREVIVIERA, ESO ES MOTIVO DE FESTEJAR. Pero hizo algo muy malo y lo seguían tratando bien, en verdad seguía siendo un niño inmaduro. UNO MÁS FUERTE QUE ANTES. Uno que tendría que disculparse con tantas personas. Entre llanto dio su deseo y todas las sombras se desvanecieron en polvo y luego en nada.
-Dis*snif*pas, fue mi culpa, *sniff* fue mi culpa**
Otro coscorrón lo golpeó con más fuerzas que antes, pero el demonio rubio seguía sin lucir enfadado, solo extremadamente exasperado.
-Te callas. Esto es solo un rasguño y no te atrevas a llorar ahora, más tarde en nuestros sparrings te daré una buena razón para hacerlo y... - lo que el demonio estaba por decir volvió a ser interrumpido por una cascada de mucosidad y fluidos lagrimales - A estas alturas debería simplemente traer un paquete de pañuelos conmigo en todo momento. Acércate para que te limpie la cara antes de que le diga a Valerie que te grite en mi lugar.
La manga que le pasó por su rostro estaba manchada de sudor, cenizas y sangre, por lo esto solamente le ensuciara más de lo que ya estaba. En ningún momento se le ocurrió decir eso en voz alta, y solo le preocupaba como disculparse con todos luego de esto. Quizás debería cazar algo y ofrecer un banquete en honor a todos, esa clase de cosas siempre le funcionó, también podría quedarse sentado en seiza durante días sin comer a modo de mostrar arrepentimiento, pero sentía que no era suficiente. Debería...
-No ahora – susurró Riser haciendo que el damphiro lo mirara confundido. – Toda melodía tiene un ritmo que no debe ser arruinado. No sé lo que estás pensando, pero no ahora. Vamos con el resto y resolvamos está situación.
El damphiro asintió tratando de no mostrar las dudas que sentía y en silencio se preparó para seguir luchando. Incluso cuando estaban de lleno en la pelea contra el jefe, sus sombras alcanzaron a sentir la presencia de muchas personas, más personas de las que había cuando llegó. SI ESOS PATETICOS INTRUSOS SE ATREVIERON A LASTIMAR A SUS AMIGOS, IBA A EMPALARLOS ANTES DE DEVORARLOS VIVOS. Todavía estaba lleno de energía y tenía confianza de poder seguir luchando durante días si la situación llegaba a eso, pero no dijo nada acerca de eso, conformándose con seguir al demonio de ojos azules.
Cuando llegaron a donde estaban los demás, no los vio intentándose matarse los unos a los otros sino, en silencio absoluto.
Rias y compañía estaban alrededor del emperador dragón blanco sin mover un músculo. Shirone y el resto estaban un tanto lastimados, pero dentro de todo estaban bien (al menos el brazo recién cortado tirado por allí en el suelo no era de ninguno de ellos). Los líderes de las facciones estaban sonriendo de manera muy incómoda y Valerie ni siquiera notó que habían llegado.
Gasper no entendió la situación hasta que su vista se posó en una pequeña niña llevando una chaqueta que le quedaba demasiado grande.
- ¿Tienes más caramelos? – preguntó Ophis.
- Me cago en todo. - Murmuró el jefe.
Gasper no pudo evitar estar de acuerdo con la observación.
..
..
Extra:
-Riser-nii, tengo una pregunta. ¿Estas ocupado?
-Hey Ravel. No te preocupes, solo estoy encerando mi guitarra. Mientras no me vuelvas a pedir que te explique por qué duermo en una habitación a prueba de ruido, puedes preguntar lo que quieras.
-Después de descubrir que santa Claus era real, hice un par de investigaciones sobre los orígenes de varios personajes festivos, pero no pude hallar nada sobre el estúpido conejo de pasmmhmhmhs.- la niña quedó sorprendida cuando su hermano tapó su boca.
-SShhhhhhhhhhhh- dijo Riser ignorando que su hermanita estuviera intentando morder sus manos. – No insultes al conejo de pascuas, en realidad, ni lo menciones. Es una de las reglas no escritas del inframundo, no jodas con el conejo de pascuas.
Su orgullo dolió un poco cuando Ravel cambió su enojo por una expresión preocupada y colocó su palma en su frente para ver si tenía fiebre. No la culpaba por eso, su genial hermanita era pureza dada forma y en esa inocencia no comprendía los horrores detrás de esa criatura.
-Ravel, escúchame bien. Nadie sabe de dónde o cuando apareció por primera vez (el vaticano niega toda relación con la criatura), pero incluso el infierno aprendió a no molestarlo. Un día una de las anteriores cabezas de los Bael que intentó cazarlo, amaneció con huevos de demonios en su boca.
-Pero los demonios no ponemos huevos.
-Exacto.
Ni otra palabra fue intercambiada entre estos dos hermanos que se miraban con un poco de temor antes de abrazarse en silencio.
Por la noche la pequeña muchacha Phenex pudo jurar ver la silueta de un par de orejas desde su ventana. Aquella noche ella decidió ir a dormir con Shirone.
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Hablemos de importantes, veamos una explicación para justificar los niveles de poder de personajes ficcionales con poderes inventados...yeaaaah.
La pelea estuvo narrada desde la perspectiva de Gasper pero quisiera aclarar que, a pesar de lo que el damphiro opine, este era mucho más fuerte que Riser en aquel momento. En la NL, Gasper, quien había aprendido a usar su longinus, pudo darle pelea a Fenrir, quien recordemos que es considerado uno de los diez individuos más fuertes del mundo.
Este Gasper no tenía problemas a la hora de consumir sangre y entrenaba. Aun sin poder acceder a todos los poderes de la visión de Balar, era decentemente fuerte. Ahora sumemos una batería casi infinita otorgada por una serpiente de Ophis y el que haya destrabado las memorias de Balar. La única persona más fuerte que Gasper en este lugar son Ophis y Sirzechs.
Riser ganó solo por la mentalidad del chico. Gasper consideraba al Phenex como alguien invencible y no podía imaginarse causándole el menor daño, cosa importante teniendo en cuando el sistema mágico de la serie se basa en deseo e imaginación. A lo largo de la pelea, Riser fue aplastado, pinchado, apuñalado, etc, una cantidad ridícula de veces. Su victoria fue más por el damphiro rindiéndose debido a su miedo que por él ganando.
Vali Lucifer también es algo más fuerte que Hagen, pero, en términos de Pokémon, fue el equivalente a un poderoso Moltres vs un Rhydon. (Debilidad x4)
