Capítulo XXIV: El mundo sigue girando
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Para alguien que usaba la desoxigenación y los golpes calor como una de sus tácticas de combate predilecta, era una toda una experiencia el sentirse como si el aire hubiese sido reemplazado por un denso líquido que difícilmente podía ingresar a sus pulmones. Delante suyo tenía a una criatura que podía matarlo a él y a toda forma de vida en más kilómetros a redonda de los que tenía tiempo de contar, aunque, si era positivo, dicha criatura todavía no matado a nadie aquí…y estaba usando ropa
El chico inhaló de forma profunda y se preguntó en qué se había equivocado para que el universo lo castigase de dicha manera, solo para concluir que era perfectamente inocente y que el universo simplemente estaba siendo un hijo de perra.
-Shirone.- llamó con demasiado cansancio en su voz.
Apenas pronunció el nombre, la gatita le hizo entrega de una cada una de las golosinas y masas dulces que tenía escondida entre su ropa. Nunca dejaba de sorprenderlo la aparente adicción de la nekomata por este tipo de cosas, pero al menos estaba seguro de que ella seguía el resto del plan dietario que le habían entregado. Solía preguntarse cómo era que no tenía caries, pero supuso que la energía otorgada por el senjutsu tenía un afecto en las bacterias que causa…y debía dejar de distraerse cada vez que estaba nervioso.
*Munch* *Munch*
Desde la perspectiva de un extraño, la imagen de un buen número de personas mirando nerviosamente a una niña comiendo de forma descuidada podría resultar graciosa, pero para todos los presentes era comparable a la sensación de una presa estando en presencia de un depredador del que no podría escapar. Esa cosa no era una niña, era un desastre natural esperando a pasar, pero eso no era lo que asustaba a Riser.
*Crunch*
Ophis se tomaba su tiempo devorando las golosinas, disfrutando de cada mordisco que su pequeña boca realizaba.
Riser veía a una niña comiendo una golosina y notó algo. Ophis no estaba respirando.
Ophis no sabe cómo respirar.
-Ophis, es bueno verte de nuevo. – el primer valiente en hablar fue el recién recuperado Azazel, quien apenas podía mantenerse en pie - Esta nueva forma te queda como anillo al dedo. Hasta-
- Silencio. Estoy comiendo.
Ophis prefiriere comer en ausencia de todo.
A su crédito, el caído no perdió la sonrisa de su rostro y solo retrocedió de forma talvez algo sumisa tras recibir la orden.
La criatura ignoró al cuervo y continuó comiendo.
*Munch*
Silencio.
*Crunch*
Los presentes no paraban de intercambiar miradas entre ellos e intentar moverse solo para ser detenidos por otros.
*Munch*
Cuando la última golosina desapareció en la pequeña boca de la criatura, Riser pudo, o por lo menos creyó, ver variadas emociones en ella.
Ophis mostró decepción por quedarse sin caramelos y una gran concentración al intentar recordar los sabores que recién pasaron por su boquilla.
Riser sintió un escalofrío.
- Más. –Dijo la criatura.
El Phenex se decidió a hacer la cosa más valerosa que podía.
- Eso era todo. Y no es bueno para que comas tantas golosinas, te quedaras sin hambre para la cena.
Decirle la verdad a Ophis.
A pesar de sus mejores esfuerzos, a pesar de saber que era una existencia más antigua que el concepto de tiempo, a pesar de saber que su vida podía terminar con un chasquido de sus dedos, no podía ver a Ophis como otra cosa que un niño.
Ophis asintió satisfecha. El público exhaló aliviado, nadie había muerto todavía.
- Saben bien. Me gustan. - el comentario fue recibido con un silencio que confundió un poco a Ophis, quien inclinó su cabeza en confusión hasta que luego de unos de segundos abrió del todo sus ojos en una forma que podía descrita como el sabio que encuentra la respuesta a la pregunta que había olvidado hacerse. – Gracias por la camisa, es cómoda…y también por los caramelos.
Las palabras de un niño que trataba ser educado, palabras inocentes y hasta bien intencionadas, pero palabras que los asustaron porque confirmaron sus temores.
- Todo regalo que doy es un reflejo mío, por lo que es lógico que lo que te di fuese comparable Al néctar con el que sueñan los héroes y envidian los dioses. Tú, mi comensal, alégrate conmigo y recuerda que en mi mesa siempre se ofrecerá pan nuevo y vino bueno
Casi inmediatamente se arrepintió de lo salió de su boca, sus discursos dramáticos ya podían ser considerados un tic nervioso a estas alturas y esta ciertamente era una buena ocasión para estar nervioso.
Ophis se le quedó mirando pensativa.
Ojos de color…no, los ojos de Ophis tenían demasiados colores.
No, los ojos de la criatura carecían de color.
Ambas cosas eran ciertas, pero menos ciertas que el hecho de que lo estaban mirando.
-Quiso decir que se alegra de que te hayan gustado los caramelos. – dijo Valerie desde donde estaba haciendo su mejor esfuerzo para no tener un ataque de pánico.
Fue ciertamente una experiencia humillante para él el haber cedido a sus nervios, pero tendría tiempo para lamentarse por su orgullo herido luego de asegurarse de que no serían exterminados por una existencia con un proceso de pensamiento era incomprensible para ellos,
¨Piensa en ella como un niño¨ Un consejo que de ser honesto le daba piel de gallina ¿Qué punto había en la moralidad y pragmatismo cuando la persona en cuestión era incapaz de entender ninguno de dichos conceptos?
A Ophis no le importó la crisis mental en la cabeza del demonio de ojos azules.
La criatura se dirigió al demonio de cabellos rubios.
-Entiendo. Te visitaré por más dulces otro día. Ayúdame a deshacerme del estúpido rojo.
Hubo silencio.
La criatura no quería silencio en ese momento.
- Ophis…-comenzó a decir pensando en palabras que la criatura pudiera entender - nos encantaría ayudarte, pero estamos ocupados practicando para deshacernos de otro dragón que está intentando colarse en nuestra casa. De seguro entiendes lo molesto que es eso.
Y si su expresión de asco era de alguna indicación, la respuesta había logrado funcionar. No era ninguna improvisación, sino algo que estuvo practicando mentalmente desde que le dijeron que el dragón del infinito quería verlo.
- Pero…no es justo. Quiero que me ayudes. – la voz neutra de la chiquilla hacía difícil saber si lo estaba amenazando o simplemente actuando como una niña malcriada.
Riser elogió ser valiente de nuevo, quizás simplemente no pensó antes de hablar.
- Sin peros, nosotros también tenemos cosas que hacer.
- Pero…- la monotonía de la voz continuaba asustándolo, pero ya había decidido en un curso de acción e iba a completarlo.
- Si sigues con eso no vamos a comprar flan para cuando nos visites.
Eso fue una idea, no era como que una criatura como Ophis necesitara pensar mucho en primer lugar.
Y la tierra crujió.
La diminuta figura de la criatura se mantuvo inmóvil mientras una notable grieta crecía bajo sus pies. Ningún tipo de energía e hizo sentir en la criatura señalando que eso fue una proeza de simple y llana fuerza física.
Muchos pensarían que esta era una demostración de poder de la criatura para amenazarlo y obligarlo a que se retractara. Él también hubiese pensado lo mismo de no haber visto una curiosa expresión, la única expresión, en el rostro de Ophis…sorpresa. Un niño sorprendido al enterarse de la posibilidad de que su programa favorito en televisión fuera cancelado.
La grieta no fue más que una reacción natural del mundo ante la criatura más peligrosa que en este habita.
- Yo ¿Lo siento? – la sorpresa reemplazada por duda y confusión - ¿Es esa la palabra? Me dijeron que la usara.
Ophis no entendía lo que significaban esas palabras.
- ¿Y quién te dijo eso?
Y su pregunta fue ignorada por la criatura que giró su cabeza en dirección al damphiro que parecía estar temblando bajo sus pies. Ophis comenzaba respirar de forma extraña. Riser tardó unos segundo en que eso no era respirar, sino olfatear.
- Hueles a mí. No recuerdo darte nada mío.
- Oh, no no no no no. Otra persona me dio esto cuando no quería. NO ES NADA, TE LO DEVOLVERÉ EN UN MOMENTO, ESTOY TRATANDO DE QUITARMELA.
Ophis continuó mirando en silencio sin decir nada.
El viento soplaba y varios aromas que siempre acompañan a la guerra se dejaban oler en ese silencio, ya sea el metálico de la sangra derramada, el quemado de la ceniza, o el hedor de los desechos naturales.
Ophis no respiraba, su concepto de aroma era diferente.
Y a pesar de todo nadie habló, ni intentó moverse mientras la pequeña criatura pensaba en silencio. Nadie sabría decir si pasaron segundos, minutos u horas hasta que Ophis estiró su mano en espera de recibir algo.
- Es-ssto. No puedo quitármela. Quiero hacerlo, pero no puedo. Te prometo devolvértela apenas pueda.
- Ya veo – dijo monótonamente sin separar sus ojos de los suyos- ¿No la quieres?
- NO, POR ESO MISMO TE LA DEVOLVERÉ APENAS PUEDA.
Ophis solo asintió y se quedó quieta como si estuviera permitiéndoles tomar un respiro, noción que resultaba completamente errada cuando uno consideraba que ella probablemente no entendiera el concepto de respiración.
Y antes de que nadie pensara en lo sucedido, ya fue demasiado tarde.
Ophis…no hizo nada. No se movió de donde estaba; no hizo uso de su inmensamente basto poder; no hizo uso de ningún hechizo o herramienta milenaria. Sin embargo, los resultados estaban delante de sus ojos, una serpiente que a veces era blanca, a veces negra, y en ocasiones ambas cosas al mismo tiempo, se retorcía entre los pequeños dedos del dragón del infinito mientras Gasper se retumbó sobre el hombro de Riser con un agujero en su pecho del que no salpicaba una sola gota de sangre.
Y el mundo en silencio se acabó.
El joven Phenex se olvidó de todo su plan. Con un firme mordisco se arrancó un par de dedos y prácticamente obligó al damphiro a beber de su mano sangrante. Se dejó oír un coro gritos de distintos volúmenes, de distintas personas, con distintos fines, todos ocurriendo al mismo tiempo. Era cierto que algunos actuaron en forma más calmada y no perdieron de vista a la criatura que podría exterminarlos a todos por hacer demasiado ruido, pero estos resultaron ser la minoría en estos momentos.
No había mucho que ver de todas formas, Ophis solo miró confundida el espectáculo que tenía lugar delante de sus ojos, ojos sin edad que guardaban la inocencia de un recién nacido que veía el fin de los tiempos, ojos que no entendían al mundo. El infinito movió sus diminutos labios y si alguna palabra fue dicha por ella aquella noche, nadie la escuchó antes de que ella desapareciera caminando ante la vista de todos quienes se hubieran molestado en mirarla.
Era por eso que Riser Phenex temía a la criatura. Esa fue Ophis intentando ser amable.
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Estaba lloviendo afuera. El frío y la humedad le hacía sentir comezón en sus heridas debajo de sus vendajes, o quizás fuesen los vendajes mismos los que le causa aquel picor. Era la primera vez desde que despertó su equipo sagrado que necesitó de tales cuidados, por lo que se trataba de una nueva experiencia para él.
Vali Lucifer miró su maltrecho cuerpo y suspiró cansado, a este ritmo le tomaría al menos una semana sanarse del todo. Técnicamente, Kuroka le había dicho que necesitaba unas tres semanas de reposo, pero no había manera de que una simple apuñalada lo retuviera tanto tiempo -moriría de aburrimiento antes de eso.
No tardó mucho en intentar ponerse de pie solo para que el dolor lo obligase a recostarse nuevamente.
¨Por todos los infiernos Vali. QUEDATE QUIETO. Esta ya es la tercera vez que reabres nuestras heridas. ¨ Se quejó Albion de mal humor.
Podía entenderlo hasta cierta medida. Las heridas causadas por la espada maldita Gram eran extremadamente difíciles de sanar por medio del senjutsu, pociones o ningún medio que no fuese una recuperación natural. Lo que podías hacer era purificar la energía que infectaba los cortes antes de tan solo pensar en curar nada, pero si la victima resultaba ser un dragón…solo digamos que tardarían décadas en volver a crecer el ala que perdió.
En verdad tuvo suerte de haber recibido un solo corte importante de esa arma.
No podía decir lo mismo acerca de Arthur Pendragon quien perdió su brazo, y en vista que su familia era conocida por tener una ascendía dracónica, se quedaría así por un tiempo. Aunque ese ya no era su problema, cuando escaparon de allí a través de uno de los portales de Kuroka aprovechando la distracción causada por Ophis. Le Fay hizo evidente su disgusto con la situación antes de anunciar de que ni ella ni su hermano seguirían formando parte de la pandilla.
Y así fue cómo el gran emperador dragón blanco quedó reducido a ser un fugitivo escondiéndose de las facciones bíblicas dentro de una fría cueva mientras se recuperaba de heridas que tardarían años en sanarse del todo, ni hablar de que uno podía argumentar que ahora era bastante más débil que antes al ser incapaz de volar.
Sin desearlo pensó en su infancia y un recuerdo brotó de ella. Se vio a sí mismo volando lo cielos por primera vez, levantándose y cayéndose al suelo repetidamente. Recordó también otra cosa que jamás olvidó, el viento chocando contra su cara mientras ascendía más allá de cualquier edificio que los mortales pudiesen llegar a crear, más allá de las montañas y los árboles que lo rodeaban. Allí arriba el mundo le pareció un lugar tan pequeño que sintió que se rompería si apoyaba descuidadamente sus manos sobre él, y allí arriba pensó por primera vez en su vida que quizás él no era tan pequeño, ni el mundo tan aterrador.
¨No puedo ver esa vista sin mis alas¨
Había muchas cosas que no podría ver mientras se escondía de las facciones bíblicas. Si no tenía cuidado sería inmediatamente capturado al poner un solo pie fuera de su escondite. Lo mejor que podía hacer era mantener un perfil bajo en lugares por fuera del dominio de las facciones bíblicas, aunque ni eso garantizaba que los caídos no lo perseguirían hasta allí, especialmente considerando lo que le hizo a su pad…al líder de estos.
No esperaba que las cosas terminaran como lo hicieron. Su rival destinado resultó ser un completó debilucho y solo en aquel lugar había por lo menos tres personas de su edad más que podían vencerlo, especialmente ahora que no podía volar.
De seguro lucía patético en estos momentos. A merced de la caridad de sus compañeros que solo lo seguían por motivos de aburrimiento. Un hombre sabio entendería que su solo prometía dolor y muerte, y terminaría admitiendo que rendirse y vivir sencillamente era la opción más sensata y coherente.
Vali rio. Él no era un hombre sabio ni pretendía serlo.
¿Qué importaba si era más débil que antes? ¿Por qué debería entristecerse de que existan personas de su edad que podían matarlo si peleaba con ellos? ¿Acaso los motivos por lo que sus compañeros estaban con él eran su problema? ¿Por qué debería dudar?
Si alguien era más fuerte que él, solo tenía vencerlo la próxima vez.
Sí se volvía más débil, solo debería crecer el doble de rápido para compensar el tiempo perdido.
Si el camino que eligió estaba destinado a traerle muerte, él desafiaría a ese destino.
Él era el dragón emperador blanco, conquistar toda cima que existiera en este mundo y desafiar al destino eran una parte esencial de su naturaleza. Esperaría con ansias su revancha contra el espadachín de las tres espadas, y sí tenía que esperar demasiado, él mismo lo buscaría para saldar cuentas. Victoria y conquista.
- Albion, lo he decidido. No voy a esconderme, saldré de aquí y mostraré al mundo lo que significa ser un verdadero dragón – proclamó el muchacho levantándose repleto de emoción – Incluso si tengo que vender mi alma al diablo, cosa que quizá vaya a hacer en unos días.
¨Esa es una buena actitud, Vali, y tienes todo mi apoyo. Ahora quédate quieto y deja que nuestras heridas sanen de una maldita vez. ¨
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No era común para Cao Cao sentirse irritado, pero si estos alguien le dijera que ser el líder de una facción repleta de héroes era un trabajo emocionante, se vería tentado a meterles la Longinus por donde el sol no brilla. Era la cuarta vez en el día en que se le acababa la tinta mientras firmaba un par de documentos y por lo menos la sexta botella de Redbull que tomaba esa noche para poder mantenerse despierto y seguir leyendo las distintas cartas e informes que le llegaban. Incluso con la ayuda de 3 de sus comandantes, los únicos a quienes se atrevía a confiar cualquier tipo de papeleo, necesitarían por lo menos otro día y medio antes de terminar con todo.
Usualmente no era como esto, un día normal consistiría en leer y firmar algunos papeles; un poco de entrenamiento privado; ayudar al resto de los miembros con sus entrenamientos; comer con el resto de los miembros; hacer una llamada a Indra; idear algún plan ridículo para apaciguar a Ophis; y planear los futuros movimientos de la incorrectamente llamada facción heroica (en verdad odiaba ese nombre). Pero la ola de cambios provocada por la alianza entre las facciones bíblicas era algo que cambió completamente el balance del mundo sobrenatural, y aun cuando ya venía preparándose desde antes de que se volviera oficial, el tamaño de las montañas de papeles delante suyo seguía siendo enormes (porque la mayoría del mundo sobrenatural se negaba a usar una maldita computadora).
Todo esto trajo consigo al mayor enemigo que jamás enfrentó, logística y cuentas. Con Fausto siendo el administrador no oficial de las finanzas de la facción, Perseo a cargo de recursos humanos (y no tan humanos), y Jeanne a cargo de la imagen pública del grupo, tenía confianza de que saldrían triunfantes de semejante contienda.
Volviendo al equilibrio de las facciones, se atrevería a apostar que la alianza bíblica era el grupo más poderoso en estos momentos si uno descontaba al panteón hindú - era difícil superar a un grupo con un dios como Shiva en él. Esto causó un gran revuelto y el nacimiento de muchas nuevas alianzas, armisticios y conflictos, hasta había rumores de que Odín había sido visto hablando con Azazel y que de Hades estaba haciendo…cosas- el ultimo rumor no era muy claro y traía consigo más dudas que respuestas. Finalmente, el que un grupo de demonios terroristas aliados con el tercer dragón vivos más poderoso, estuviesen atacando panteones a diestra y siniestra no ayudaba para nada a traer estabilidad.
Era en ocasiones como esta que agradecía ser la reencarnación de un famoso estratega y no de un guerrero, aunque, si lo pensaba detenidamente, eso no tenía mucho que ver. Heracles en los mitos era un héroe astuto que daba tanta importancia a la preparación como a la fuerza física, cosa que no podía decir de su Heracles.
- Hey, Cao Cao, nos llegó carta de Indra. Tiene un par de reclutas nuevos para que conozcamos.
- Ponla entre los papeles urgentes, la leeré apenas pueda.
Perseo miró varias montañas amontonadas de papeles con cierta incertidumbre antes de finalmente colocar la carta en la cima de una de los amontonamientos más altos. Era trágico la cantidad de informes que podían clasificarse como urgentes en estos momentos.
No fue hasta una séptima lata de redbull y dos horas después que un par papeles en particular llamaron su atención. En ellos estaban la respuesta a sus rezos para que su grupo no fuera engullido en este oleaje de cambios, alianzas. De haber tenido energías para saltar lo hubiera hecho, pero en su lugar se conformó con levantar la mirada y sonreír de forma burlona.
- Fausto, Perseo. – los llamó haciendo que ambos se separan momentáneamente de sus informes- Ustedes siguen solteros ¿Verdad?
Todo sea por el futuro de la humanidad.
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- ¿Dónde quiere que ponga esta planta de flores rosas?
- Colócalas junto a las macetas de estramonio mutado. Ten cuidado de no tocarlas o de sacarte la máscara, son extremadamente venenosas.
Xenovia no pudo evitar pensar que aquello era como decir que el agua está mojada. Todo dentro de este lugar era letal en dosis adecuadas, y había un par de arbustos que podían matarte por solo mirarlos directamente – todavía no entendía cómo funciona eso y no estaba del todo segura de querer hacerlo.
El palacio de cristal llamado invernadero se encontraba pragmáticamente dividido en secciones de acuerdo tanto a las necesidades de cada especie de plantes, como a la letalidad y tipo de veneno que producían. Si uno se adentraba hasta el fondo del lugar podía hallar una sección apartada donde se criaban mutaciones de garrapatas, sanguijuelas, moscas, arañas, murciélagos, y otras criaturas a las que uno no tocaría ni con palo luego de saber lo peligrosas que eran. Era aquí donde al parecer se producían todos los venenos que los Phenex utilizaban, ya sea para la elaboración de medicinas, ingredientes para pociones y otros usos que no compartieron con ella.
Ayudar a Valerie con el cuidado y mantenimiento del lugar no era una tarea justamente sencilla o segura de hacer, pero no podía quejarse dado que fue ella la que se ofreció para la tarea. Todos los demás miembros del nobiliario tenían un trabajo no oficial dentro de la mansión: Hagen era básicamente el aprendiz del chef cabeza y su comida era bastante buena (no entendía por qué los demás probaban sus platillos con miedo), Loup era básicamente el perro guardián de la mansión, habiendo capturado un decente número de intrusos y espías desde que comenzó a trabajar; Shirone podía ser considera la mucama personal de Ravel; y Valerie estaba a cargo de la producción de veneno y confeccionar la ropa de los sirvientes.
La idea de ser la única que vivía allí y no hacía nada salvo entrenar la hacía sentir incomoda, y si bien su trabajo ideal hubiese ayudar las mucamas a limpiar la mansión- ella ya tenía experiencia haciendo eso en el convento y además le gustaba el uniforme - ayudar con el invernadero fue su elección final. Eso le dio una excusa para hacerle algo de compañía a Valerie.
Xenovia se consideraba mucho más despierta e inteligente de lo que la gente le daba crédito. Era cierto que era socialmente inepta, pero solo porque tenía problemas para trasladar sus pensamientos en palabras y gestos. Ella era bastante buena leyendo a las personas.
No le fue difícil notar que la mansión se había convertido en una caldera a presión. Ser visitados el dragón del infinito dos veces por semana durante los últimos dos meses los tenía a todos con los pelos en punta, los empleados casi ya no hablaban entre ellos y hasta el chismerío típico de las mucamas (de los cuales ella disfrutaba porque la dejaban unirse) se acaballaban los días en que el dragón estaba allí.
Afortunadamente la mayoría de los que vivían y trabajan aquí estaban aprendiendo como tratar con Ophis de manera segura. Si uno ignoraba que era la segunda criatura más peligrosa del planeta, no era difícil imaginarla como una niña malcriada.
El problema residía en aquellos que simplemente no podían acostumbrarse. Un buen número de empleados tuvieron que ser relegados a otros sitios bajo la jurisdicción de la familia Phenex o simplemente renunciaron.
Aunque si tenía que ser honesta, la persona más estresada en estos momentos era probablemente Valerie. No que hiciese falta ser buena leyendo gente para darse cuenta de que la damphira no estaba del todo bien después de lo que le pasó a Gasper. El chico no sufría de ningún daño físico (la herida provocada por Ophis fue mucho más sencilla de curar de lo que todo el mundo hubiera imaginado), pero lo mismo no podía decirse de su estado mental. Al principio creían que el repentino incremento de poder causó una sensación de euforia en el damphiro haciendo actuar como si estuviese bajo el efecto de una droga, pero luego descubrieron que las cosas no eran tan simples. Gasper era completamente incapaz de separar las memorias de Balar de las suyas propias y ahora se encontraba en tratamiento psiquiátrico. Las visitas estaban prohibidas por el momento haciendo que la muchacha no pudiese hacer nada salvo esperar nuevas noticias y rezar (en sentido figurativo obviamente, aunque Xenovia lo hacía por ellas de todas formas).
La cosa solo empeoró cuando comenzaron a circular rumores sobre una batalla entre la reina dragón Tiamat y el dragón malvado Chrom que terminó con la consecuente victoria de este último. Tiamat no había confirmado la última parte, pero le explicaron que sus heridas y el que se negara a confirmar nadan eran un buen indicio de la veracidad de los rumores.
Ni hablar de las visitas de los Gremory. Xenovia estaba bastante sorprendida de que nadie pareciese notar de que a Valerie le costara cada vez más tan solo permanecer en la misma habitación que Rias Gremory. Admitía que la molestia en la damphira no era tan obvia, pero estaba allí para quienes supieran donde buscar. Era en momentos como estos en que sospechaba ser la única persona cuerda en la mansión.
Fue por todo eso que se propuso aliviar la carga de la chica tanto como pudiera, aunque no estaba tan segura de donde comenzar. Al final se decidió por hacerle compañía y hablarle, pero no demasiado, tampoco quería ser una molestia por hablar demasiado. En los últimos dos meses dio su mejor esfuerzo para encontrar un equilibrio entre hablar y no hablar; entre ser cercana y darle un poco de espacio. En más de una ocasión se vio obligado a llamar a Irina para pedirle consejos sobre interacciones sociales (ella fue siempre la que se encargaba de esa parte durante sus misiones).
No que fuese un gran sacrificio tampoco. Valerie era una persona muy agradable si le caías bien, y siempre era relajante escucharla cuando les cantaba a sus plantas o a sus mascotas favoritas, era como ver a una princesa de Disney en la vida real, solo que con más garrapatas y sanguijuelas.
- ¿Cuál es el nombre de la canción? – preguntó ella en un intento de hacer una conversación amigable, casual y relajante.
- ¨Cantando bajo la lluvia¨, es una canción que siempre me anima en estos horribles días lluviosos. Podré ser mitad vampira, pero prefiero mil veces un día soleado a esta porquería.
-En el convento nos decían que la lluvia ocurría cuando la virgen María lloraba por nosotros desde el cielo. - dijo en un ataque de nostalgia, cosa de la se arrepintió instantáneamente al ver a la otra chica fruncir el ceño.
-Tch, ambas sabemos que ella…perdona, no dije nada. Esa es una bonita forma de ver la lluvia, casi tan botina como tu cintura. Recuérdame pasarte un vestido que resalte tus caderas para la proxima vez que debamos ir a algún evento.
¨Ella está muerta¨ fueron las cosas no dichas, pero incluso la mera idea de esas palabras lastimaba un poco el pecho de Xenovia. Aunque dolía, fue lindo ver que la damphira se disculpara y cambiara el tema al darse cuenta de que era algo hiriente. Era fácil lastimar a otros con palabras, ella lo hacía todo el tiempo de manera inintencionada. Por eso, pensó y pensó en qué decir.
- Yo lloraré por ti. Si algo mala pasa, yo lloraré por ustedes incluso si el día está soleado, o nublado o algún otro clima no lluvioso, o también lluvioso.
Su voz era firme y segura, su expresión seria como la de un comandante en su carga final contra un ejército enemigo, y su postura mucho más tiesa de lo que debería haber estado. Mientras tanto, la expresión de la otra chica fue ciertamente extraña, y más extraño aun fue el hecho de que sacara su teléfono del su bolsillo y comenzara a filmar.
- Por favor dilo de nuevo. – dijo la damphira completamente seria.
- Disculpe ¿Qué?
- Xenovia, eso fue tan adorable como la vez que encontré a Hagen y a Loup durmiendo abrazados luego de una de sus sesiones de sparring. No hay forma de que no vaya a tener un video con este momento también.
- Oh – las mejillas de la espadachín se pintaron de rosa y su postura perdió esa previa gallardía reemplazándola por un poco de timidez y curiosidad - ¿Puedo ver el video?
Estuvieron cerca de 30 minutos repitiendo la escena hasta que fue satisfactorio para ambas y no tardaron mucho en ponerse a ver algunas de las fotos y videos que la damphira tenía guardados en su celular. Xenovia era incapaz de recordar la última vez que había se reído de esa manera y aunque el abrazo exprimidor que le siguió fue sorpresivo, no fue mal bienvenido.
- Y yo me aseguraré de que ninguna de ustedes tenga una razón para llorar. Eres una de los nuestros.
El tono de voz usado en las últimas dos oraciones era un tanto aterrador, pero en estos momentos se sentía demasiado orgullosa de sí misma por haber elegido las palabras correctas como para importarle.
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El segundo hijo de los Phenex recibió a sus invitados en su quinta oficina secreta, la que estaba reservada para esas reuniones cuyo contenido debía permanecer como un secreto, pero que no importaba demasiado si alguien descubría que hubo una reunión en primer lugar.
La habitación estaba decorada con una buena cantidad de los anuncios publicitarios, cuya creación estuvieron a cargo de su propia empresa. Nadie jamás acusaría a un Phenex de ser humilde con los logros que tenía tener, aunque lo mismo se podría decir de cualquier demonio en el inframundo, o cualquier persona en general.
- Buenos días a todos. ¿Cómo están en esta hermosa mañana de primavera? Entiendo que preferirían oír a las aves cantar en el jardín y disfrutar del aire fresco de la amable mañana. Les ofrecería té, pero temo distraerlos de sus propios proyectos más tiempo del necesario.
Se pudo escuchar a Anteo lanzar una corta y burlona risa a espaldas del Phenex quien no perdió su sonrisa.
Sus cinco invitados se quedaron sentados con una mezcla de resignación e impaciencia que, a pesar de estar camuflada, resultaba un tanto obvia para cualquiera con ojos funcionales. Los demás casi largaron un suspiro de alivio cuando vieron que fue la Valerie la que tomó la palabra por todo el grupo.
- Estimado Revido, como miembro de los Phenex y el hermano mayor favorito de Riser…
- Cosa que le echaré en cara a Ruval un día de estos.
- Entendemos que le guste no ser del todo directo, pero son las 3 de la mañana de una noche de otoño luego de que tuvimos no solo una visita de Ophis, sino también una sesión de entrenamiento con los dragones más fuertes a disposición de Tannin. Si bien apreciamos el esfuerzo por aliviar la situación, creo que hablo por todos los presentes cuando digo que sería más conveniente para nuestra salud el saber que necesita de nosotros de manera inmediata.
Estas palabras provocaron dos expresiones bien distinguidas, una de incomodidad por parte del gigante y otra de curiosidad en Revido.
-Sabes, es por cosas cómo estas que sospecho que mi hermanito sufre un terrible complejo de Edipo.
-Te aseguro que no sufre. - murmuró la chica para sí misma.
-Eso es bueno, ya tenemos suficiente sufrimiento con nuestros números problemas escamosos. – respondió con un poco más de amargura de lo que le hubiese gustado - Por supuesto, ese no es tema de discusión por ahora. Lo importante es que traje buenas y malas noticias.
Nadie intentó detener al joven hombre cuando se arrodilló frente a Shirone. Con la dulzura de una tarta de merengue, colocó sus manos en sus pequeños hombros y le dedicó una sonrisa que la hizo desviar la mirada en un intento inútil de ocultar su rostro ruborizado.
-Esta información es privada y te concierne a ti y solo a ti. No es bonita, no algo que sea indispensable que sepas y va a dolerte, mas creo que es algo que va a permitirte ser más fuerte, o al menos fallar sabiendo que hiciste todo lo que pudiste.
-¿Va a hacerme más fuerte?- preguntó ella ignorando el resto de lo que dijo.
- Será una oportunidad.
- Por favor dilo.
Con una pequeña señal indicó al gigante que se acercara, era en caso de que la noticia no fuese muy bien recibida que lo había traído como guardaespaldas en primer lugar. Incluso si era algo que moralmente debería ser dicho en privado, era preferible ser un cobarde pragmático a un honrado muerto.
- Esta es la historia de un hombre quien intentó crear dios nacido de mujer.
Revido contó una historia, un relato sobre una desdichada y estúpida mujer que amó a un hombre con una inmensa pasión pero que estaba maldecido a jamás sentir amor o empatía por otros. Narró a paso a paso la idiotez de una mujer que entregó todo lo que tenía y cosas que no le pertenecían con tal de poder recibir la ilusión de ser correspondida. Describió cómo de la lujuria nacieron dos niñas que pronto fueron objeto de la pasión del hombre por la ciencia y la búsqueda del conocimiento. Explicó experimentos y procedimientos de naturaleza irrepetible que existieron con el fin de dar lugar a un ser que superase en poder a todos a todos los demás. Relató la irónica muerte de estos progenitores a causa de locura, insensatez y pecados contra la naturaleza. Mencionó el viaje de estas hermanas al infierno solo para terminar en las manos de un demonio con el mismo pecado que el padre.
Él no escatimó un solo detalle sobre cómo la decisión de la hermana mayor de matar al demonio mientras dormía en un intento de salvarse a ella misma y a su hermana menor terminó en muerte y ruina para muchos que eran
En ningún momento Shirone interrumpió la historia, en ningún instante dijo nada. Cuando terminó de escuchar no volvió a separar la vista del suelo.
En tanto el Phenex hizo caso omiso a la mirada especialmente fría que recibió de una integrante de la reunión que no nombraremos por respeto a su anonimato.
- Las buenas noticias es que esto nos dio una oportunidad para solución para nuestro problema con el dragón malvado. Luego de unas largas negociaciones con Hades, cosa que fue extremadamente difícil dado que él nos odia, y hemos llegado a concluir un acuerdo por la sangre de Samael.- el joven parpadeó por un momento antes de continuar. – Curioso, incluso decir su nombre me provoca nauseas.
- ¿Qué tengo que hacer? –preguntó inmediatamente Valerie.
- Curiosamente, nada. Nosotros también nos esperábamos que nos pidiera hacer uso del cáliz, pero al parecer Hades desprecia la mera idea de revivir a los muertos o modificar almas. Lo que quiere es sangre.
Los primeros en captar el mensaje fueron Hagen y Xenovia quienes se prepararon para rebanar sus brazos y ofrecérselos al Phenex.
- UNA MUESTRA. Solo una muestra de sangre y trajimos jeringas. Entiendo que Valerie puede hacerlos crecer de nuevo, pero tengan un poco de sentido común. Y ni siquiera necesitamos de la todos ustedes, solo las Shirone, Loup y Hagen. – explicó aireado.
- Sangre de una yokai nacida de un experimento para crear una criatura destinada a convertirse en un dios.
Blood from the god
- Sangre del lobo mestizo que heredó el poder físico de su padre y el talento mágico de su madre.
Blood from the king.
-Sangre del primer humano artificial verdaderamente exitoso que ahora podía ser llamado el homúnculo perfecto.
Blood from the man.
Con las muestras tomadas, los invitó a salir, pero antes de que se fueran les dedicó unas palabras finales.
- Recuerden guardar esto como un secreto de Riser. No hay duda de que él encontraría esto como algo por debajo de la dignidad los Phenex o alguna cosa por el estilo.
Nadie disputó ese punto.
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Extra: Conversaciones.
- Y luego de no haber dormido por casi 98 horas, la chica me mira mal por haberle dado la información a la gata de manera tan directa.
- Entiendo.
- Y yo pienso: ´Esta hipócrita´. Ella hizo cosas mucho peores que eso, si no me crees solo tienes que pensar en lo raro que fue que el segundo hijo de los Sallos se hubiera suicidado una semana después que intentara manosearla en una fiesta. Las risas de mi madre cuando se enteró fueron las confirmaciones que necesitaba.
- Oh.
- Y sí, era necesario decirlo. Decirles la verdad sobre esa clase de cosas era una de las cláusulas que en los contratos que mi hermanito les hizo firmar. Y fue por una buena causa, los avances de la niña en el senjutsu son demasiado normales para alguien creado para ser un genio en eso. Supuse que esto de enfrentar sus demonios personales la ayudaría a alcanzar la paz interior o algo por el estilo. Si funciona, Riser gana una reina digna de ser temida por sus enemigos, y si no…bueno, no será demasiado difícil encontrar a alguien con quien reemplazarla.
- Mmmm.
- No digo que la matemos ni nada de eso, no soy un desalmado. Si no me deshice de la damphira, menos aún me desaceré de la gata a estas alturas, a pesar de que eso sería muchísimo más fácil y eficiente. Entiendo las ventajas de tener al cáliz del Sephirot como ficha para cualquier tipo de negociación, pero por Satán que nos trajo problemas. Y obviamente mi hermanito eligió meter su palo en el agujero más con más avispas que pudo encontrar, incluso participar en una orgia con las hermanas de los satanes hubiese sido menos problemático.
- Revido-sama. ¿En verdad tengo que quedarme a escucharlo?
- Me siento bastante estresado y hablar de esto con alguien me ayuda a desahogarme.
- ¿Eso es un sí o un no?
- Es un ´Yo soy el que firma tus cheques cuando Ruval está ocupado´.
-*Sigh*¿Puedo tomar una cerveza mientras lo escucho?
- No tengo ningún problema con eso. Como te decía, no soy un desalmado solo porque haya pensado en planes para deshacerme de individuos que viven bajo mi techo y destruir unas cuantas alianzas entre otras facciones, pero trata de explicarle eso a Ruval. Él sigue molesto conmigo desde esa vez que lo invité a una convención de furries ¿Cuál es el problema con eso? Con la infinidad de criaturas sobrenaturales antropomórficas uno pensaría que eso no debería un problema para un demonio, pero noooo…
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Intenté hacer la escena de Ophis tan incómoda de leer como fuese posible – haciendo uso de muchos puntos, oraciones cortas, puntos aparte cuando deberían de ser puntos seguidos, onomatopeyas interrumpiendo el texto, etc- porque una conversación con una criatura como Ophis jamás debería sentirse cómoda. Por más tierna e inocente que intentaron hacerla para que sea popular en la NL, es como intentar hacer a Cthulhu moe.
Si alguno tiene idea para hacer esa sección más molesta e incómoda para leer sin hacerla completamente ilegible, sería una idea muy bien recibida para futuras referencias.
