Capítulo XXV: Explicaciones, teorías y opiniones


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El muchacho movió su torre a la posición A10 sin pensarlo demasiado, era la mejor estrategia en la que podía pensar en estos momentos, aun si podía ser considerada riesgosa. Era por jugadas como esa que su hermana le decía que no era demasiado increíble que digamos en el ajedrez, siempre comenzaba de manera segura pero conforme avanzaba el juego perdía la paciencia y se decantaba por movimientos de algo riesgo y alta recompensa. Avanzar sin dudar un segundo, así debería vivir algo tan bendecido como él.

- Las batallas no siempre son ganadas por el más fuerte, hay una gran cantidad de factores que influyen en ellas que pueden ser manipulados desde mucho antes de que mismo encuentro dé inicio. –dijo el viejo Mephisto concentrándose en el tablero antes sonreír de oreja a oreja y devorar la torre de Riser con su propio alfil. – Y en mi opinión nada te hace más fuerte que la experiencia, incluso un niño genio se convierte en otra persona más si no es correctamente moldeado por trabajo duro y experiencia real. Algo de lo que un mocoso como tú obviamente carece parcialmente.

- Jaque mate anciano. – respondió Riser con un ligero gesto que incluía el dedo entre el anular y el índice, gesto que se ganó un bastonazo en la cabeza.

Los siguientes diez minutos fueron llenados de insultos, maldiciones y unos golpes que, si bien hubieran sido letales en un humano promedio, a lo mucho causarían una ligera comezón en demonios de su nivel. No era extraño que cada una de sus lecciones incluyera una pelea o una competición de insultos. De hecho, esto ya era un espectáculo tan habitual que los sirvientes solían realizar apuestas para decidir quién limpiaría el desastre resultante luego de eso.

Aunque ninguno de ellos lo admitiera, pues la terquedad era probablemente la cosa que estos dos más tenían en común, estos momentos los llenaban de emociones que iban desde la nostalgia hasta la calma. Emociones que jamás se contarían entre ellos y de lo que talvez se arrepintiesen en los siglos siguientes.

- Tengo que ser más fuerte. – proclamó el demonio más joven.

- Idiota, ¿No escuchaste lo que acabo de explicarte?

- Si quiero romperle el culo a una lagartija a un nivel similar a la de los lagartos celestiales, necesito ser el demonio más grande de todo el infierno. Alguien como yo no aceptaría nada salvo una victoria absoluta.

Para su sorpresa, el anciano no lo insultó inmediatamente, a pesar de que sus palabras ignoraban casi completamente la lección que le acababa de dar, sino que se mantuvo pensativo unos segundos.

- Actualmente tienes la fuerza suficiente como para retar un a satán y salir victorioso. Tus habilidades pueden afectar de manera indirecta a Asmodeus haciendo de su contrataque algo inútil; tus llamas y la magia helada de Leviathan se cancelarían entre ellas, por no hablar de que tu uso de ondas sónicas arruinaría cualquier ataque basado en agua o cambios bruscos de temperatura que intentara usar contra ti, y todavía tendrías la ventaja de tu aerokinesis y regeneración en una pelea cuerpo a cuerpo. Personalmente pienso que sigues siendo ligeramente más débil que esos dos en cuestión de cantidad bruta de poder, pero tus habilidades contrarrestan a las suyas perfectamente, y debido a mis lecciones no les falta calidad..

- Eso no es suficiente. Yo apunto al nombre de Lucifer, algo más débil que eso no me serviría a la hora de pelear contra el lagarto.

El sonido de un bastón chocando contra el suelo se esparció como el eco en la cima del mundo que ninguna criatura oyó jamás, tan artificial, pero indudablemente natural (esa era la una de las contradicciones de la magia). Un signo de que la lección continuaba y debía ser oída.

- 3798 años. –el murmuro el hombre de ojos dispares se hizo presente en todo el lugar. - Ese es el tiempo que los actuales satanes han estado luchando en conflictos bélicos que involucraban al inframundo. Dos de ellos, el Lucifer y el maldi…

Mephisto se interrumpió a sí mismo, algo extraño, pero no impensable para cuando se refería a esa persona. Necesitó una gran bocanada de aire antes de continuar, al parecer esto era demasiado importante como para divagar.

- El Lucifer y Beelzebub no pueden ser llamados otra cosa que genios. Los únicos demonios de tu generación con un talento para el combate similar al de ellos son tú, Vali Lucifer, y quizás Sairaorg Bael si ignoras su incapacidad para el uso de magia.

Riser prácticamente chasqueó su lengua al escuchar la última parte. A pesar de los años mantenía su opinión de que ninguna clase de poder mágico podía llegarle hasta los talones a la de los de Phenex. ¿Por qué debería importar su un demonio podía lanzar luces de colores de sus manos o no? Peor aún estaba la insinuación de que incluso que si él tenía un talento similar (aunque obviamente mayor), no podría vencerlos porque la diferencia de experiencia y tiempo de entrenamiento. Eran casi 4000 años contra menos de 20.

Casi se levantó de su asiento para objetar contra eso.

- Actualmente tu nivel es similar al de estos dos luego de un milenio de guerras y calculo que en 60 o 70 años podrías vencer a alguien como el dios Indra, de quien se dice que podría luchar contra los cuatros al mismo tiempo.

Solo para estas palabras lo detuvieran en seco.

Eso era de esperarse de alguien tan increíble como él. No tenía una jodida gota de sentido, pero él era tan increíble que incluso que el sentido y las leyes de la lógica se arrodillaba ante su presencia.

- ¿Algo más? – preguntó tratando de no parecer muy curioso.

- En las últimas décadas han nacido más demonios que en el todo el milenio anterior junto. No solo eso, la cantidad de jóvenes talentosos es algo nunca antes visto en nuestra historia.

La voz de aquel que fue llamado el sabio errante se alzaba y su cuerpo comenzaba a llenarse de una energía impropia de su edad.

- El Ars Goetia anda diciendo que esto es una prueba de la evolución natural de los demonios como la especie superior, una estupidez en vista de que esto está pasando en todo el maldito mundo. Varios panteones han producido jóvenes que ,con apenas 50 o 80 años, ya son más poderosos que algunos veteranos con varios siglos bajo sus cinturones. Mierda, todos los actuales usuarios de las longinus que pude ubicar no se llevan más de una década en edad. Por si esto no fuera suficiente muestra de que algo está sucediendo, también está el hecho de cualquier tipo de entrenamiento está ofreciendo cada vez más resultados. Cuando comencé tu educación decidí volverme a poner en forma y esta última década de practica con mi magia me brindó ganancias similares a siglos de entrenamientos previos.

Una sonrisa demencial acompañaba cada palabra, y una pasión similar a sus llamas ardía en el antiguo demonio. Una llama digna de ser maestro del demonio que controla las flamas.

-No hay una razón lógica por la que esto suceda, por lo que debe ser una metafísica relacionada con la magia y el mundo conceptual. Mi teoría nace de una comparación con la última vez que un suceso de esta clase tuvo lugar, algo que sucedió hace tanto tiempo que la mayoría de registros que se tienen de aquel entonces son meras conjeturas con poca validez científica. Si estoy en lo correcto, eso no solo explicaría este fenómeno, sino también que sería la causa del nacimiento de dos criaturas más allá del sentido común, el Gran Rojo y Ophis.

No fue hasta este momento que una pausa para respirar tuvo lugar, un momento de pausa que molestó a más no poder al anciano que no deseaba ser detenido.

- Se acerca el fin de una era y un gran cambio es necesario para asegurar el correcto de fin de esta y el comienzo de una nueva. Sí, básicamente estoy diciendo que la era marcada por el rojo y los sueños se acabará, solo para ser reemplazada por otra.

Y con un profundo suspiro, finalmente se había tranquilizado.

- Todo esto son solo conjeturas lógicas que guardan algo de sentido si tenemos en cuenta la poca información disponible. - el anciano se encogió de hombros – No lo tomes como una verdad absoluta ni nada similar.

Se necesitaron unos momentos para el Riser pudiese digerir todo eso. Aunque como era de esperar, la primera cosa que hizo luego de calmarse fue asentir con seguridad.

- Básicamente estás diciendo que puedo superarlos en unas pocas décadas. Pero la lagartija no esperará tanto. ¿Cómo hago ese salto en menos de un año?

El viejo pareció enfadarse unos momentos por la sobre simplificación, pero no de todas formas se dispuso a contestar la dichosa pregunta de manera seria.

- Niño, ¿Qué hace diferente a Lucifer y a Beelzebub de los otros dos satanes?

- ¿Podrías dejar de hacerme preguntas cuando planeas darme la respuesta al momento siguiente? – preguntó Riser, no era como verdaderamente pensara que perdería, pero se sentía un poco impaciente en ese momento - Sí no quieres hablar, préstame algunos de tus cuadernos con la información, tienes prácticamente cientos de esos.

-Estúpido mocoso eso es…una decente manera para ahorrar tiempo. - admitió el anciano - Como sea, son demonios definitivos, o súper demonios (odio ese nombre) que se traduce como demonios que alcanzaron la divinidad por englobar un concepto, ya sea destrucción, la matemática, etc. No aumenta la cantidad de poder que tienes, pero sí su calidad. Y no, no tengo una jodida idea de cómo lograrlo, de otra manera lo hubiese hecho hace siglos. Luego te daré un pendrive con la información, recuerda destruirlo y también la laptop luego de usarlos.

Incluso si la información le fue dada de forma tan informal, en ella estaba la respuesta a lo que había estado buscando desde hace tanto. El poder era lo principal, y con poder podías asegurarte de que las cosas sucedieran de forma digna, tal y como deberían de haber sido en primer lugar. Con poder uno no ni siquiera necesita pelear.

- Riser ¿Sabes por qué sigo enseñándote luego de casi 20 años?

-No soy tan idiota como dar no darme cuenta de que quieres que reemplace a Beelzebub como uno de los 4.

La idea todavía le molestaba, pero supuso que hacerle un favor al vejete luego de todo lo que hizo por él era simplemente lo correcto. Riser no se imaginaba tomando un nombre que fuese el de Lucifer, pero eso no significaba que no estuviera dispuesto a patearle el culo a otro satán y sacarlo de su asiento.

- No eres un reemplazo, eres mi estudiante. Lo hago creo que crecerás más de lo que nadie hubiese imaginado.

Su pecho se sintió cálido. No era el ardor apasionado que más de una noche sintió en el lecho compartido, ni la vergüenza sentida por fallar en cumplir sus propias expectativas a las que sin saberlo se encadenó desde tierna edad. No le era un calor desconocido, sino uno que sentía prácticamente a diario, un fuego tan amable que no entendía del todo.

Quizás era por el exceso de calor que su maestro estaba algo borroso, eso explicaría las gotas de sudor que le resbalando por la cara.

- Y por eso lamento decirte que dudo que puedas el estatuto de demonio definitivo por la misma razón que tus habilidades regenerativas no pueden aplicarse a nadie salvo a ti y que no puedes aprender senjutsu. - dijo el demonio de los ojos dispares, pero igualmente resignados - Pensé que con acceso al cáliz podría encontrar alguna forma de reparar la condición de tu alma y darte la oportunidad de hacerlo, pero fallé y por eso me disculpó.

Por primera vez, el anciano verdaderamente lucía viejo ante los ojos del demonio joven. Era un vista patética.

Los ojos fríos de Riser se secaron ver eso. No era justo, no era correcto. Las palabras del viejo quedaron en segundo plano ante la frágil figura de quien tanto había llegado a respetar. Mephisto no debía ser patético, su maestro era por mucho el demonio más sabio de todos, verlo de esta manera era simplemente incorrecto. El sabio errante debería ser un viejo gruñón que siempre trataba de tener la última palabra en todas las conversaciones, un vejete cuya sonrisa debería considerarse un mal augurio para sus enemigos y cuyas palabras debían guardarse en la memoria. La imagen delante suya estaba en contra de cómo el mundo debería ser…no le gustaba.

Ignorando todo lo que había escuchado, la mayoría de las cosas que sentía y las debilidades que no deseaba admitir siquiera a sí mismo, Riser hizo la única cosa que sintió correcta en el mundo.

Sonrió.

-¿Te pusiste senil de repente y olvidaste con quien estás hablando? Eres mi maestro, ya deberías saber que soy el demonio más increíble demonio que existe, uno que va a rostizar iguanas para su cena. Ya soy perfecto, por lo que estúpido pensar que podías hacer algo para mejorar eso, pero supongo que la edad les llega hasta a las grandes mentes.

Una sonrisa fue también lo que recibió.

-¿El mismo mocoso olvidaba borrar el historial cuando le prestaba mi laptop? ¿O estamos hablando del que recibió una bofetada de aquella sirena luego que le preguntó acerca de cómo tenía sexo? Tuvieron que enyesar la mano de la pobre chica.

Una pequeña bola de fuego, más molesta que dañina, chocó contra el rostro del viejo quien en respuesta le lanzó una de hielo solido a la suya. Así debería ser el mundo. Un lugar con lógica en donde la gente cumple con su deber. Quizás debería comenzar obteniendo el título de emperador, eso sonaba como una buena manera de mostrarles a todo que nada podía detenerlo.

Más tarde, los sirvientes jugarían una partida de cartas para decidir quién limpiaría la habitación y reemplazaría los muebles dañados.

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Una de las sirvientas en la habitación estaba recogiendo los pálidos cabellos de claro de luz de luna con la misma delicadeza con la que se trabaja la seda fina mientras las demás preparaban atentamente el vestido de noche sin dejar de prestar atención al chismerío. Hubiera preferido arreglarse ella misma, pero entendía que había una razón para que estuvieran allí. Además, ella también disfrutaba del chismerío.

- ¿Qué pasó luego Valerie-sama?

- No hace falta que seas tan formal Betty, ambas somos empleadas de los Phenex después de todo. - una de las sirvientas lanzó una carcajada seca resumiendo la opinión de las demás con respecto a eso - ¿Se lo vas a contar a Damira-sama? Porque si es así quizá deba censurar algunas partes.

No era extraño que la señora de los Phenex la espiara a través del resto de los empleados en la mansión, de hecho se lo había admitido de forma causal en una de sus lecciones de canto hace algunos años. No que esto molestara a Valerie, el espionaje no la afectaba en nada y Damira-sama incluso le había regalado unos bombones de chocolate como disculpa por hacerlo de forma tan obvia. Extrañaba esos bombones, especialmente porque fueron Shirone y Ravel las que terminaron comiendo la mayoría de ellos. Después compraría algunos, no era como si estuviera engordando después de todo ¿Verdad?

Con el ejercicio que realizaba sería raro que aumentara de peso, ero estaba tomando mucha sangre últimamente y sus pantalones favoritos comenzaban a sentirse algo incomodos.

- Por favor, estoy segura que Damira-sama ya conoce hasta las posiciones que usaron la noche anterior. Nada se le escapa a nuestra señora.

- Jijiji, no puedo negar eso. –admitió con un risilla- Lo que pasó fue lo siguiente:

Estaba probándome un par de vestidos para la dichosa reunión de demonios en celebración por la paz.( La mayoría de ellos eran algunos que me fueron regalados y a los que terminé haciendo un par de modificaciones, pero todos era muy bonitos) Estaba pensando en uno color pastel, pero teniendo en cuenta que no había manera de una fiesta que incluyera a Riser y a Sairaorg terminara sin ninguna clase de desastre y cosas rotas, terminé eligiendo una color azul frío en el que las manchas de polvo y ceniza no se notaran tanto.

Cuando le pregunté a Riser que le parecía mi vestido, se me quedó en silencio con la misma expresión que siempre pone cuando intenta pensar en algo para decir que suene genial y esas cosas.

Al final me ofreció un cordial saludo y besó mi mano diciendo ¨Mis disculpas, querida reina de claro de luz de luna, mi silencio fue fruto de la triste inexistencia de palabras que basten para describir el regalo que mis ojos han dado a mi espíritu. Si aun así me exigieras una descripción en base a la exactitud de las leyes de la matemática que rigen el universo, me vería forzado a decir que de entre una escala del 1 al 10, eres mínimamente un 11¨

Estoy segura que tenía preparado ese pequeño discurso desde hace rato y que solo estaba esperando la oportunidad de decirlas. No que eso las haya hecho menos dulces de escuchar, es más, siempre me pareció tierno que preparara de antemano sus discursos en un cuaderno.

¨¿Solo un 11? Ahora me apena la idea de pedirle una danza a mi señor del sol sin ser al menos un 12.¨

Esto lo hizo reír bastante, así que aproveché para hacer un chiste sobre lo caliente que era y crema bronceadora, cosa que lo hizo dejar de reír por alguna razón…sigo pensando que fue un buen chiste. El resto de lo que pasó esa noche fueron un montón de cursilerías y chistes que nos gustaban a ambos y algunas escenas no aptas para niños.

- ¿Nos vas a dejar aquí colgadas? Ya sabes que esas dichosas cursilerías y escenas son justamente lo que lo nosotras amamos escuchar. – se quejó alegremente Beatriz.

- Es un poco vergonzoso

- Yo te conté acerca de mi última cita con mi novio hasta el último detalle cuando me preguntaste. - agregó una sirvienta uniéndose a la protesta.

La protesta fue aumentando de tamaño por las quejas de varias otras que habían compartido sus momentos íntimos con ella. Las palabras siguieron un rato y pudo enterarse de otras historias jugosas en las que recordaría indagar en otra ocasión.

- Bueno, bueno, chicas. No debemos seguir avergonzando a la futura esposa de un satán. Eso no va a terminar bien para nosotras. – dijo Beatriz poniendo algo de orden a la situación.

Su elección de palabras era una obvia maniobra para ganar puntos con ellas, cosa que normalmente hasta alentaría pues amaba esa clase de trato de las personas de la mansión (le encantaba cuando los cocineros ponían una porción extra de tomates en su comida para satisfacer sus gustos), pero esta vez la sirvienta había tocado un tema que no era el favorito de Valerie.

- Su prometida sigue siendo Rias Gremory, la princesa carmesí. Además un satán solo puede tener una esposa.– dijo de manera neutral

- Tu pájaro puede cambiar esa regla cuando llegue al poder y no es como que el orden numérico de las esposas importara. Mi Conrad es la torre de la cabeza de los Sitri, y aunque soy técnicamente solo la tercera esposa, soy por mucho la más favorecida y nadie con cerebro negaría que soy la verdadera señora de la casa. El secreto es que fui la única que le dio hijos, hablaba bien de las cosas que a él le gustaban y sabía mejor que nadie cómo trabajar en la cama. – afirmó con una seguridad estremecedora – Estuve a cargo de ti desde que te trajeron y estoy segura que puedes mostrarle a una mocosa pelirroja su lugar en la cadena alimenticia. Para una experta en venenos como tú sería fácil asegurarse de ser la única que le dé descendientes, incluso una novata como yo fue capaz de eso.

Esto pareció animar a otras de las chicas quienes prácticamente aplaudieron estás palabras con una mezcla de admiración, respeto y quizás un poco de celos. No todas las personas podían presumir de cometer crímenes con tanto éxito.

- Valerie es literalmente una princesa de un país lejano recatada de las garras de un malvado dragón por un príncipe. Eso es mucho más romántico que un matrimonio arreglado. Ella tiene mi apoyo a pesar de no querer contarme cuál es su posición favorita.

- Si Jonnhy fuese así de romántico, pero el idiota sigue pensado que traer a sus amigos a nuestras citas es una buena idea.

- ¿Sigues saliendo con él? Te digo que el portero, Cartman, tiene sus ojos en ti. Si no lo quieres, me lo agarro yo.

Las sirvientas siguieron con sus chismeríos mientras trabajaban. Todavía le parecía sorpréndete que tuviesen tiempo para hablar con lo rápido que estaban moviendo sus manos y pies, aunque supuso que uno tenía que tener un cierto grado de habilidad para ser contratado por los Phenex.

Una sonrisa se asomó en el rostro de la damphira al ver el apoyo que recibía. No estaba del todo segura de cuanto se debía a los intereses de las sirvientas por obtener una posición más prestigiosa en algún futuro, cuanto a un genuino agrado por ella, cuanto por envidia a la posición social de Rias Gremory, y cuanto a un simple disfrute por las historias románticas que tantos temas dan para el chismerío. Pero eso no importaba tanto como el hecho de que la hacía un poco feliz escuchar esas cosas.

Le gustaba este lugar, le gustaba la comida que comían aquí, las personas que aquí trabajaban y vivían, y las cosas que podía hacer.

Riser solía llamarla reina de la noche.

´La primera cosa que haga cuando tome el titulo de Lucifer, será declararte la reina de los vampiros. Ningún titulo por debajo de ese sería digno de ti.´

Todavía recordaba las veces que él le había dicho tales palabras, y todavía recordaba que en cada una de esas ocasiones pensó que el demonio de ojos azules era algo estúpido.

No quería volver. Le gustaba como eran las cosas aquí y ahora; no quería volver a esas arruinadas tierras heladas. No le gustaba que lo antiguos satanes y su ´familia´ también quisieran sacarla de aquí; no le gustaba la idea de que una gata negra pudiera quitarle a Shirone; no le gustaba la chica Gremory, quien era una estúpida y le causaba daño a Gasper; no le gustaba que Chrom Crouch viniera a ARRUINAR TODO lo que tenía.

Valerie no entendía la emoción conocida como odio.

Su infancia, exceptuando sus contactos con Gasper, careció de experiencias positivas que pudieran contraponerse a las negativas. No hubo celos, decepciones o indignación que abatieran su mente, la cual estaba más preocupada por su propia supervivencia que por emociones que no tendrían un fin practico para ella. Incluso ahora, todo lo que sentía no era salvo un gran desagrado y preocupación por los problemas que todas aquellas personas traerían para ella.

Dentro de unos pocos días la muchacha despertaría los primeros rastros de dicha emoción por primera vez en su vida. Dentro de unos pocos meses la sentiría de una tal forma que desgarraría su pecho con tal de que desaparezca y lamentaría ese día.


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En las salas de un castillo flotante cuyo nombre ya nadie recordaba porque había sido cambiado tantas veces a capricho de su gobernante, se alzaba un trono, que a pesar de sus múltiples almohadones resultaba incómodo, que estaba allí solo para hacer alarde frente a las visitas que lo mirarían por un segundo antes de decidir centrar su atención en aquel sentado allí.

Frente a un gobernante vestido de gris y blanco, colores que adoraba puesto que eran difíciles de lavar del todo cuando se manchaban y esto daba un gran dolor de cabeza a sus siervos y una excusa a él para castigarlos (no que la necesitara o siquiera la usura, pero se sentía bien echarles algo en cara mientras los maltrataba), se paraba un joven de una armadura verde con varias moscas volando a su alrededor a pesar de que su peste se debía al uso excesivo de perfumes y no al hedor personal.

- Tú sabías que eso pasaría. - acusó el joven que usaba armadura a pesar de no ser un caballero.

- ¿Más o menos? Me lastimas Bel-chan, no fue más que un pequeño experimento que se me fue un poquitillo de las manos. No es para tanto. – se defendió el noble y justo gobernante, ya que la calumnia lo había herido más que cualquier batalla que hubo combatido en vida.

- DEJA DE NARRAR LO QUE ESTÁ PASANDO Y PRESTA ATENCIÓN. HEMOS PERDIDO A CREUSEREY Y A KATAREA ANTES DE NUESTRO GRAN GOLPE. – los gritos iracundos de Shalba Beelzebub hicieron eco en los largos pasillos del castillo, – Todo, todo por un estúpido experimento.

Con una muy mal fingida vergüenza el amo del castillo se inclinó en el respaldo de su asiento y luego de hacer cuenta que estaba buscando las palabras adecuadas para decir, habló.

-Siiiiiiiii. Hablando de ese ataque. – comenzó Lucifer mientras se hurgaba las orejas con su meñique – Está cancelado. Ya me encargué de eliminar a los cabos sueltos, por lo que podemos disfrutar tranquilamente de un poco de vino. Aunque debo decir que tienes que el chico que contrataste era un marica, pero ´No me mates´ ´Haré lo que sea´ ´Por favor, Lucifer-sama, no me obligue a comer mis propios intestinos '– el demonio suspiró mirando a Shalba- Se meó encima cuando lo dejé indefenso a merced de esas muñecas que estaba intentando romper. Niños de hoy día, en mis tiempos no éramos tan sensibles.

Esto al parecer fue la gota que derramó el vaso Beelzebub quien dio un paso adelante. Su postura erecta junto al cada vez más ruidoso zumbido de moscas por debajo de su capa , intentaban mostrarse imponentes ante el viejo Lucifer,

La otra persona allí presente, Euclid Lucifuge, no dio de tener la intención de intervenir. Gesto que Shalba tomó por cobardía y temor por su poder.

Cuida tu lengua Rizemvin y responde a esto – su tono reflejaba la impaciencia que sentía en aquel momento - ¿Tan poco significa esto para ti? Esta es nuestra oportunidad para hacer de nuestro deseo, no, nuestro deber una realidad. Hacer realidad el sueño de nuestros ancestros y asumir nuestra responsabilidad como los líderes de los demonios ¿Por insistes en no tomarte esto enserio?

Los aburridos ojos de Lucifer pasaron por alto al orador para concentrarse en el sirviente que no parecía para nada preocupado.

- Euclid, ¿Por qué me sigues? No es como si yo pensara en darte nada por tu trabajo. – dijo haciendo caso omiso al enojo de Shalba por ser ignorado.

- Seguir la voluntad de Lucifer ha sido la misión de mi familia por generaciones. Es un honor para mí ser capaz de cumplir con mi deber asignado desde mi nacimiento.

- Como lo pensé. Ambos me dan asco. – concluyó el demonio de pelo gris – Tan dispuesto a ponerse cadenas a ustedes a ustedes mismos como esclavos estúpidos.

El demonio en verde no pudo soportarlo más. Un sinnúmero de enfermizas moscas negras nació desde debajo de su capa rodeando su cuerpo casi por completo. El sonido de sus pasos del incesante zumbido de tan golosos insectos fue su poema de combate cuando dio el primer paso para su colisión con Lucifer.

- TE ATREVES A-

Shalba Beelzebub no dio otro paso. Su ejército de moscas comenzó a canibalizarse mutuamente con una ferocidad más propia de los dragones que de insectos, hasta que aquel zumbido se detuvo y solo restos muertos cubrieron el en suelo. El demonio en verde no pudo gritar o pedir una explicación de lo que estaba pasando antes de caer sobre sus rodillas mientras un líquido negro que debería de ser sangre, goteaba poco a poco de todos sus orificios.

-Como decía. Deber, honor, obligaciones, autoridad, la grandeza de los demonios, odio, resentimiento, envidia; todo eso le importaba una mierda a mi padre, que se pudra en su tumba, quien hizo todo con sola una sola razón. Libertad. Por estúpido que suene, lo único que mi padre deseaba era ser libre de la influencia del dios de la biblia y escapar de la omnisciencia de aquel que podía leer el destino como quien relee por décima vez un libro abierto. ¡Cómo se hubiera revolcado en su tumba de haber sabido que fue una creación de ese dios, la lanza de Longinus, la primera en ser capaz de cortar el destino antes de tiempo! Él intento hallar liberación a través de poder, trató partir sus cadenas a la fuerza, pero el idiota jamás se dio cuenta que incluso si mataba al dios de la biblia, no sería verdaderamente libre y por eso continuando peleando hasta que estiró la pata. Por todos los infiernos, aun si esa persona ya no podía ver su futuro, el destino seguía allí y cualquier mentecato con una bola de cristal podría verlo. Supongamos que de alguna manera mi padre vencía al dios de la biblia, era capaz de hacerse con el arma capaz de cortar destinos, mataba a los dioses dragones y se volvía el gobernante incuestionable del mundo, aun así nada hubiese cambiado. Conocía mi padre, y él era demasiado orgullo para delegar su trabajo a nadie e incluso si solo hizo un montón de promesas de un mejor mañana para que le ayudasen a ganar la guerra, se sentiría obligado a cumplirlas y constantemente temeroso de perder su poder, no cabe duda que terminaría como un esclavo de con una silla más cómoda. Menos mal que no llegó a eso o lo hubiera matado yo mismo por asco.

Mi padre, a pesar de llamarse a sí mismo rey, siempre fue un esclavo, y sea del destino, sus miedos, su idea de deber, su moral. Yo me di cuenta de eso y hallé otra respuesta, libertad a través de depravación y malicia. No simple hedonismo, cosa que admito que disfruto bastante, sino librarme de toda moral, contaminar la idea de reglas y normativas a las que nos sometemos nosotros mismos y finalmente ser completamente de las leyes que rigen este mun…¿Desde hace cuánto está muerto? Ahora siento como que desperdicié un gran monologo.

- Murió cuando iba por la mitad, Lucifer-sama.- dijo el sirviente sin molestar en mirar el cadáver.

- Una pena, estaba divirtiéndome diciéndolo.- se lamentó - ¿Ya contactaste con Loki y le pasaste la información? Yo hubiera hecho yo mismo, pero no soporto a ese tipo.

- Todo está preparado. Si no le molesta mi pregunta ¿Qué planes tiene para el padre de monstruos?

El viejo demonio se rascó la barbilla de forma despreocupada y pensó por unos momentos antes de responder.

-Ni idea, yo solo prendí la mecha. Por ahora voy relajarme y disfrutar de los fuegos artificiales antes de ver cómo saco provecho de ese desastre. Por si las moscas ten preparados a mis agentes en la capital, quizás hasta podamos robar algo útil.

La noche terminó con Lucifer levantándose de aquella horrible silla y yéndose a cama a descansar mientras Euclid limpiaba toda la mugre que cubría el suelo. Con un poco de suerte para mayoría ya nadie podría hedor a putrefacción y mierda.

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El joven odiaba su traje. No, decir eso sería implicar que existían trajes que escapaban de su ira. Hagen ciertamente detestaba la idea de tener que usar cualquier tipo de prenda que bloqueara sus movimientos, pero su rey le había ordenado usar un ridículo traje. Su consuelo era que no fue el único en sufrir semejante humillación, la peliazul lucía tan incómoda en su vestido de gala como él. Jamás entendería el uso de tacones, aunque supuso que tenía algo que ver con el fetichismo que era tan común en humanos y demonios.

Podía entender la razón por la debía usar un traje, en verdad podía. Su típico uniforme era demasiado similar al de los exorcistas y podía traer algo de incomodidad en esta reunión que tenía como objetivo celebrar la unidad de las facciones en forma tranquila, pero eso no significaba que le gustara disfrazarse para tranquilizar a unos sucios gusanos.

Aunque quizás estaba centrándose demasiado en lo negativo, después de todo había un par de cosas de las que uno podía disfrutar de ese tipo de celebraciones La primera era el ponche con alto contenido alcohólico a su disposición, la segunda era:

- MIERDA. LLEGARON BAEL Y PHENEX.

- TODOS ESCÓNDANSE.

- ESPERO QUE ESTÉN COMPARTÁNDOSE DEBIDAMENTE, COBARDES. – gritó Riser mientras Sairaorg lo seguía riéndose agresivamente.

La avalancha de gritos de demonios huyendo despavoridos de la habitación era prácticamente música para sus oídos.

- ¿Es esto normal? – preguntó la peliazul.

- Más de lo que crees – respondió él con una ligera sonrisa – Nuestro rey, en su infinita amabilidad, siempre intenta rehabilitar a ciertos bajos individuos para volverlos miembros decentes de la sociedad demoniaca.

La peliazul desvió su mirada para ver a un demonio que había intentado abusar de uno de los sirvientes ser lanzado como un muñeco de trapo por toda la sala. Quedarse mirando era una ligera falta de educación por parte de la chica, pero sería demasiado pedir buenos modales de alguien criado por la igle- …era aceptable encontrarse impresionado al ver las formas de hacer las cosas de su rey por primera vez.

Los demonios no escuchaban los discursos lógicos preparados por el tercer varón Phenex, por lo que este se vio obligado a hacerlos escuchar por el único medio que la mayoría de los demonios respetaban, la fuerza bruta. Si tan solo esos idiotas entendieran luego de la primera golpiza, su rey tendría más tiempo de disfrutar la fiesta en lugar de desperdiciarlo contra personas que no servían ni como un calentamiento.

El resto de la noche tampoco fue muy diferente de lo que solía ver, los mismos entretenimientos y las mismas molestias. Disfrutar del ponche; encargarse de cualquier pobre diablo que se atrevería a ofender a su rey mientras él estaba escuchando; recibir a los Gremory y soportarlos (cosa que se había vuelto más difícil puesto que al único que no era una molestia se encontraba en terapia).

¡Oh, qué difícil fue no cortar al dragón rojo esa noche! Al inepto se le ocurrió recriminar a su rey por ejercer justicia al dejar inconsciente de un golpe a la chica Agares luego que esta y un joven Glasya-Labolas comenzaran a causar alboroto en medio de la fiesta.

- Hey, no puedes tratar de esa forma a una chica´ Había dicho de manera tan sería.

- Y supongo que la presencia de pechos la hace estar por encima de las leyes de hospitalidad y normativas de conductas. – dijo Sellzen con la mayor cantidad de sarcasmo que uno podía transmitir todavía manteniendo una sonrisa educada.

Hagen se arrepintió casi inmediatamente de sus palabras porque lo que siguió a continuación fue una larga proclamación sobre la grandeza de los pecho y cosas similares.

Requirió de toda su fuerza de voluntad y sus compañeros sujetando sus hombros no dejar medio muerto a ese condenado estúpido. Al parecer la estupidez y la hipocresía que los Gremory trataban de hacer pasar por amabilidad (opinión que usualmente se guardaba para sí mismo por respeto a su rey) era contagiosa. Ahora entendía mejor por qué Valerie insistía en que el pequeño damphiro pasara tanto tiempo en la mansión como fuese posible, la alternativa era simplemente horrorosa y preocupante.

Por suerte había bastante ponche para ayudar un poco a calmar sus nervios, no necesariamente por su sabor ni su contenido alcohólico, sino por el hecho de beber una bebida fría era siempre una experiencia relajante.

- Capté un olor similar al tuyo. – dijo Loup lo suficientemente bajo para que solo él escuchara –Hembra, edad similar, guardando a Rafael, en proceso de abandonar la fiesta.

Hagen no paró de tomar su bebida. Para su propia sorpresa la noticia no lo afectó tanto como hubiese imaginado y su respuesta fue simplemente asentir la cabeza. Ese ya no era su problema. No se sintió aliviado, ni preocupado cuando su señora les indicó a él y a Loup buscar y traer de vuelta a la pequeña Shirone, quien al parecer había abandonado el edificio.

-Sin importar los colaterales – avisó la damphira con una suave firmeza.

Incluso sin entender bien el contenido de aquella ultima orden, estaba feliz de haber traído sus armas consigo. Apretando sus armas pensó que quizás esta noche no fuese tan aburrida como había pensado.

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Ese momento en que inventas una teoría y un poco de lore que sirva como excusa para justificar los power up de los personajes en una serie.

Sí, Diodora y Shalba están muertos ya que en verdad no quería incluir una invasión al inframundo que no aportaría nada a la trama que tengo planeada ni al desarrollo de personajes.

Rizevim está buffeado y ahora los demonios definitivos/super demonios ya no son una escala de poder sino que son aquellos que llevaron sus habilidades a un plano conceptual.

Me disculpo si sigue pareciendo que estoy haciendo ´bashing´ en contra de los Gremory, pero esto se debe más a la perspectiva de de Valerie y Sellzen. Valerie por guardar un poco de rencor por el los errores que ellos cometieron al tratar con Gasper, y Hagen simplemente insulta a todo mundo.

Gracias a quienes siguen leyendo esta historia a pesar de lo lento que avanza.

Próximo capítulo: Kuroka, un pequeño baile y bienvenidos seamos a la saga de Loki.