XXVI: El gato le comió la lengua a Satán.
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Había una vez una pequeña gata de un pelaje tan blanco como la nieve de invierno que recubre el gris de la tundra y unos ojos amarrillos que recordaban al sol que salía a saludar cada tanto tiempo aquellas tierras heladas. La llamaban de muchas formas; la reina blanca, la reina pequeña, etc; aunque algunas malas lenguas le decían la reina falsa, la reina débil, la puta de blanco y otra multitud de cosas que raramente llegaban a los oídos de su gente, pues cuando eso pasaba esas voces solían acallar por un motivo o por otro.
Y allí estaba la reina blanca, alejada de un castillo que no era suyo y siguiendo un rastro cual migas de pan que la llevaba a un bosque encantado. Para ser honestos, se trataba de un bosque que llevaba muerto más tiempo que el que la mayoría de las criaturas llevan vivas hasta el punto de que los fantasmas que allí habitaban se habían aburrido y se fueron de allí, o por lo menos eso le habían contado. Un gran manto de niebla, que cubría los troncos secos, se alzaba hasta las puntiagudas copas desprovista de verdes, su espesor hacía difícil ver más allá de unos cuantos metros por delante de uno, pero esto no presentó un obstáculo para la gata de blanco que no era guiada por su vista, su oído, ni su olfato, sino por algo mucho más extraño, pero quizás mucho más simple y puro.
Un llamado, un augurio, instinto, una corazonada, un mensaje, una parte del destino, una criatura atrayendo a su presa. Era difícil decidir cuál de todas estas era la mejor manera de explicar por qué estaba allí, aunque quizás uno debería sencillamente decir que tenía que ver con el senjutsu.
La gata caminó por un largo sendero, y caminó, y caminó, y caminó, y caminó…y dejó de caminar. Sus alrededores seguían estando cubiertos por una niebla tan espesa que daba la sensación de que ni el espacio ni el tiempo hubiesen podido hallar su rumbo en aquel bosque, pero ella sabía muy bien que estaba donde tenía que estar.
- Oh, llegaste antes de lo que pensabanya, no me diste ni tiempo de despezarme del todo. – dijo una voz sin cuerpo dejando escapar un bostezo. – Perdona por la niebla, solo quería estar segura de que llevabas la práctica de senjutsu al día.
La niebla se despejó, no, sería mejor decir que desapareció sin dejar ningún rastro de haber existido de la misma manera que sucede con los espejismos, y quizás esa era la mejor manera de describirla, un espejismo que no llegaba a ser una técnica ilusoria propiamente dicha. Y sobre las ramas de unos los arboles ahora podía verse a una gata negra como la noche de verano con ojos amarrillos cual estrellas brillantes del firmamento. Su oscura cola se balanceaba perezosamente mientras la miraba con una gran sonrisa en sus labios apoyando su cabeza en sus manos. La gata blanca no pudo evitar pensar en su parecido con cierto gato de una película animada, aunque no estaría del todo sorprendida si el parecido fuese algo intencional, era una buena película después de todo.
- En verdad creciste mucho Shirone - dijo la gata negra con un aire de nostalgia – Nya, todavía recuerdo cuando eras así de pequeña y-
-Kuroka. – interrumpió Shirone, ganándose la atención momentánea de la gata negra. -Gracias por todo lo que hiciste por mí.
La cola de la gata negra paró en seco, pero no dijo nada prefiriendo mirarla con una extraña expresión que no decía nada de ella ni de nadie.
- Te perdono.
- ¿Qué estás-
- Todo lo que hiciste…te perdonó.
Prontamente, la gata negra bajó del árbol con su corazón lleno de entusiasmo ¿Cómo no sentirlo? Su hermana la había aceptado, y para colmo de manera tan sencilla. Todo sus temores y las defensas que planeaba decir resultaron innecesarias.
-Shirone, gracias. Ahora tenemos que irnos rápidamente, puedo sentir dos presencias siguiéndonos. – dijo de forma tan animada que olvidó agregar un ´Nya´ – Tengo un círculo mágico listo con dirección a nuestra base. No tiene muchas cosas, pero estaremos seguras hasta que encontremos otro lugar más adecuado donde asentarnos. Sé de algunos yokai que estarían felices de recibirnos como refugiadas.
Con esa alegraría y apuro se acercó a la gata blanca y tomó su mano para que pudiesen estar juntas de nuevo.
Pero la gata blanca no se movió.
- ¿Shirone? Apúrate, no tenemos tiempo.
- Nee..Kuroka. ¿Recuerdas a Veronica?
- Mmmh no, no recuerdo a nadie en particular con ese nombre. Después podemos ponernos a discutir sobre eso, por ahora vámonos rápido.
- ¿Y a Richard?
- Shirone, tenemos que…
- ¿Anand? ¿Shui? ¿Jessy? ¿Thabit?
- ¡No es el momento para esto! - exclamó la gata negra.
Pero la gata blanca no la escuchó y continuó enumerando nombre tras nombre mientras Kuroka se le quedó viendo. La gatita que tenía en frente se parecía mucho a la que había dejado atrás con la esperanza de salvar, su pelaje era mismo, su altura similar, y su voz no había dejado de ser tan aguda como la recordaba.
No entendía lo que ella estaba haciendo y esperaba a que algún punto se largarse a llorar como tantas veces lo había hecho cuando niña, pero Shirone continuó nombrando personas que no reconocía mirándola con algo de desesperación y otra emoción similar que tantas veces había visto.
La gata blanca soltó su mano.
- ¿En verdad no sabes quiénes son? –preguntó su hermanita ya más calmada, pero la segunda emoción se hizo más evidente hasta el punto que finalmente la reconoció.
No hubo respuesta.
- Esas eran las personas que fueron ejecutadas por Ars Goetia o que se transformaron en errantes luego de que mataras a ese condenado gordo. – ojos brillosos sobre un rostro blanco se enfocaron en la gata negra sin mirarla – Riser y los demás cazaron a una buena parte de estos como parte de las condiciones para que me quedara con ellos.
- Esa nunca fue intención Shirone, yo justamente te dejé con ellos para que no trataran de cazarte como a mí. En todo caso los demonios tienen la culpa de eso, yo solo quería protegerte. Nunca pensé…
- ESE ES EL PROBLEMA, NO PENSASTE. No pensaste en que talvez vez podrías simplemente haber huido conmigo de allí, decirme lo que estaba pasando, buscar asilo en uno de los muchos grupos Yokai que estarían más que encantados de recibir al último par de nekomatas; hacer un plan que no involucrará abandonarme sin decirme nada a mi suerte, plan que solo funcionó porque terminé con uno de los prácticamente inexistentes demonios amables en el inframundo. Además, acabo de enterarme de lo horribles que eran nuestros padres y ciertamente hubiera preferido escucharlo de ti, sé que eso en particular no es tu culpa, pero en verdad nunca me dices nada, siempre me dejas esperando.
En ese instante la gata negra no pudo evitar pensar en lo mucho que desconocía a la gatita frente a ella y se la quedó viendo como si fuera la primera vez en su vida que lo hacía. Y quizás lo fuera, la gata que tenía adelante era una felina mucho más crecida, mucho más decidida, firme y fuerte que la gatita que había dejado atrás hace años.
-Yo…te perdono, pero no quiero irme contigo. Ya no quiero seguir esperándote.
La gata negra miró por ultima a la gata blanca antes de voltearse y caminar al círculo dibujado en el suelo como si estuviese huyendo de algo. Sin darse la vuelta dio habló con una voz suave que la gata blanca reconocía.
-Cuídate y asegúrate de lavarte bien los dientes, todavía recuerdo cuanto te gustan las cosas dulces.
Con su desaparición la niebla volvió a arropar el bosque encantado del que ninguna historia se había contado, en el que nunca se había usado magia ni tuvo lugar una batalla. Sola en un bosque ya fallecido estaba una gata blanca con sus ojos cerrados, pues ahora sentía que por primera vez en su vida podía ver. Ya nada pesaba sobre los parpados de la gatita y por eso pudo ver cosas que pocas criaturas en este mundo podían. Por instantes se preguntó si era esto lo que veía la gata negra y concluyó que la respuesta era un sí.
Estirando sus brazos y el mundo fue parte de ella y ella fue el mundo, ella ya no era ella sino parte, pero seguía sin ser el otro, aunque este también era parte a pesar de desconocer esto. Qué sencillo resultaba eso ahora, como si siempre lo hubiera sabido y probablemente siempre lo supo, pero decidió ignorarlo.
La niebla dejó de ser y ella caminó hasta hallarse con unos otros con los que formaba una gran parte.
A su lado ya estaban Hagen Sellzen, que dependiendo a quien le preguntes podía llamado la espada leal o la espada traidora, y Loup Garou, el cerbero encadenado. Ninguno de ellos dijo nada inmediatamente pues el motivo de sus presencias era obvio en el contexto en que estaban, pero la gata blanca no pudo evitar agradecer que no hayan interrumpido su reunión con la gata negra.
Aunque quizás esa calma y agradecimiento que sentía no había llegado a su rostro si la conversación que siguió era de alguna indicación.
- Di algo para animarla.
- Grrrr. (¿Por qué yo?)
- Nuestro rey, quien es el experto en esto, no está disponible ¿En verdad esperas que yo animé a alguien?
- ¿Yo?.
- Solo hazlo. Tú eres mejor que yo con las palabras.
Loup no pudo evitar mirar a su compañero como si fuera un estúpido, cosa que tal vez fuera si en verdad creía en lo que acababa de decir. Con una notable resignación, el lobo tomó a Shirone de los hombros y antes de que ninguno de los presentes pudiese preguntar que planeaba hacer, lamió su rostro repetidamente.
- Asqueroso, pegajoso, pervertido.
Una gran cantidad de saliva se escurría de su cara, que mantenía una expresión de asco, y ahora podía oler la última comida del lobo. Tendría que recurrir a su peor enemigo para solucionar esto…un baño.
- Estimado ¿Podrías hacer el favor de decirme qué estás haciendo? - Preguntó Hagen separándolos y forzándose a sí mismo a sonreír educadamente en un intento no sufrir una aneurisma producto de la estupidez.
- Costumbre en la manada de mi padre. Los caninos licántropos lamen la cara de los cachorros, los hace sentir mejor.
- Entiendo, pero hay unos problemas con tu lógica. Primero, no estamos en la manda de tu padre; segundo, dudo que Shirone cuente como un cachorro a los 16 años de edad; y tercero, ELLA ES UN FELINO.
El licántropo miró a Shirone, luego al espadachín y luego a Shirone de nuevo.
- ¿Disculpas?
- Solo…solo volvamos. Necesito un trago. – dijo antes de mirar a Shirone por un instante – Un trabajo aceptable de todas formas.
La gata se preguntó que parte de todo eso contaba como aceptable. Ahora ella cubierta de saliva, Hagen parecía resignado a ahogar sus frustraciones en alcohol y Loup, por alguna razón, la estaba mirando con una pequeña mueca casi imperceptible que solo pudo notar por haberlo conocido ya desde hace años.
¨¿Por qué tiene esa cara de idiota?¨ Solo entonces la gata se dio cuenta de que ella estaba sonriendo.
- Sigues siendo un pervertido.
- Justo. – aceptó Loup encogiéndose de hombros.
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Era gracioso lo positivo que fueron estas nuevas alianzas para las familias dedicadas al comercio de productos, puesto que ahora tenían una nueva demográfica a la cual vender sus productos. Entre los más las familias más beneficiadas estuvieron los Phenex por ser los únicos productores de lágrimas de fénix, la medicina milagrosa que varios panteones habían intentado conseguir solo para chocarse con la muralla del previo asolamiento que caracterizó a los demonios por milenios (el que ellos manejaran una buena parte de la industria farmacéutica también era un factor importante). Por eso ahora su hermano mayor, Ruval, estaba rodeado de una buena cantidad de dioses que se creían estar dándole un honor al hablar con él y a los que no podía golpear durante el transcurso de esta fiesta. Nada sorprendente, pero continuaba siendo molesto.
Las sorpresas ocurrieron en otros momentos de la noche. Dionisio, el dios griego del teatro, el renacimiento, la locura, el desenfreno, el vino, etc (los dioses griegos tenían demasiados dominios en su opinión) prácticamente los trató como parientes y hasta le ofreció a una de sus hijas a Revido quien hubiera aceptado el regalo si el dios no hubiese estado completamente borracho. De todas maneras, le hubiese encantado preguntarle al dios acerca de sus experiencias con sus poderes divinos, pero Revido, como aguafiestas, le pidió que ´Hermanito querido, no molestes demasiado a nuestro estimado invitado que jamás debe encontrase sobrio mientras esté a menos de mil kilómetros de nosotros´.
La otra sorpresa fue Rias aceptando su invitación a bailar, cosa que lo dejó en una situación un tanto incomoda porque en verdad tenía planeado ser rechazado como de costumbre y bailar con Valerie como había prometido.
- Hey Riser, ese día la firma del acuerdo de paz. Si Onii-sama no hubiese estado allí ¿Me hubieras salvado de ese ataque? – preguntó ella en medio de un vals.
Sus ojos del color del mar contrastaban con su vestido elegido. Unas telas rojas oscuras, que combinaban con su cabello pelirrojo, danzaban al compás de sus pasos que a la vez seguían las bellas sugerencias de los instrumentos de la orquesta selecta. Era una pena la música no se hallase tratado de una salsa o un tango, pues en ese caso Riser hubiera podido compararla con una llama saltando siguiendo el viento que sopla.
- Obviamente. Una vez que te venza en nuestro próximo Rating Game, seré oficialmente tu prometido. Es mi deber salvarte del peligro.
- Porque soy tu prometida es tu deber…-repitió ella lentamente, olvidándose de sentirse ofendida por el comentario sobre su derrota - ¿Podrías prometerme una cosa? Si en alguna ocasión yo y otra persona estamos en peligro, sálvame a mí primero.
Las implicaciones de su pedido no se le pasaron por alto, y por momentos creyó que su maestro estuvo en lo ciertos cuando los describió como un montón de jóvenes con las hormonas alborotadas. Porque sus debían ser seguramente la razón por la que estuviera dudando en contestar una pregunta tan obvia.
Su familia había dado su palabra de honor y como el más increíble de los Phenex, era su deber ver cumplirla. Por eso dejó de pensar y contestó.
- Lo prometo por el aire que respiro y los nombres que solo yo conozco. Nunca estarás en segundo lugar.
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¿Escucharon? El señor de la horca viene a firmar por la paz, y fue el primer caído quién negoció con él.
¿Quién crees que engañó a quién?
Escuché al padre de todos maldecir y al cuervo suspirar.
¡Qué idiotas! ¡Qué tontos! se timaron el uno al otro.
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Hallaron un cadáver de alguien que fue torturado hasta ya no tener forma.
¿A quién le importa? Eso es cosa de todos los días.
Pero fue el de Diodora Astaroth.
¿No me mientes?
Lo hago todo el tiempo, pero está vez es cierto. Lo juro por todas mis amantes incluyendo a tu hermana y a tu madre.
Bah, la tienes tan chica que seguro siguen vírgenes. Pero qué alegría ¿Crees que sufrió?
Mucho y mucho. Tenía su cosa cortada y colocada bien profunda en su garganta desgarrada.
Se lo merecía, siempre presumiendo de sus conquistas con las monjas.
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¿Han oído? Han venido del panteón griego.
¿Es Zeus, quien acapara el fuego?
No, peor, es el dios del vino y el desenfreno.
Qué horror, ¿Nos quieres ver muertos?
No te preocupes, dicen que Hades está tan ocupado que cerró sus puertas.
Idiota, ese lugar es para humanos. Nosotros no vamos allí.
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He oído de un rumor de los hindú
¿Esos lame vacas?
Están armando ejércitos para guerrearse entre ellos.
¡Qué bien!
¡Qué alegría!
Ojalá se maten entre ellos
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¿Sabían? El león negro venció fácilmente al dragón rojo
¿Te sorprende? Uno es de pura sangre, el otro un sucio humano mestizo como la puta de los Ph…
Calla, insensato, que si te escuchan estamos muertos.
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El padre de monstruos se acerca
Que rastrero
Y dice que quiere contar un chiste
Ojalá sea de humor negro.
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Los rumores y difamaciones fueron y seguirían siendo una parte esencial de cualquier reunión que involucrara a dos o más demonios (A veces bastaba con uno. Nunca nadie dijo que los demonios estuvieran del todo bien de la cabeza). Esta era una de las innumerables razones por las que Sairaorg odiaba este tipo de fiestas. Uno pensaría que el hecho de que ahora los rumores sobre él eran positivos y que contaba con amigos y compañeros con los que celebrar haría de esto una actividad más llevadera, pero no, sus años como un inadaptado lo hicieron odiar a los lame botas y no poder evitar ver miedo, desprecio y burla en aquellos con quienes hablaba, incluso si no estaban dirigidos a él. En su opinión, las mejores formas de sociabilizar eran ejercicios al aire libre o pelear.
Ignorando los rastros del cinismo que marcó su infancia, debía admitir que existían ciertas ventajas en presentarse a esta clase de cosas. Su sparring con Issei fue parte de eso, incluso si terminó decepcionante rápido. El chico no era tan malo, sus golpes tenían una buena cantidad de potencia, aun si eran incapaces de dañarlo. Siendo justos, no habían muchos demonios por debajo de la clase definitiva que pudiesen superar su defensa y aquellos que podían hacerlo luego de que se colocara a Regulus se contaban con los dedos.
Cuando se vio obligado a regresar a la reunión tuvo que mantener un buen conversaciones cordiales de personas que intentaban entrar en el círculo social de la casa noble Bael, es decir, lamebotas. Sairaorg ni siquiera tenía la opción ignorarlos o dejar en claro que no tenía intenciones de mantener ninguna clase de relaciones con ellos como lo hacía Riser puesto que él era el heredero aparente de su familia, y por más divertido que hubiera sido hacerles una suplex, esa no era la clase de cosas que pudiese hacer a menos que sean lo suficientemente idiotas como para darle una buena excusa para eso.
Así que se pasó el resto de la noche manteniendo horrendas conversaciones con otros demonios y hasta con algunos dioses invitados (no importable lo inofensivo que Odín intentara aparecer, todos sus instintos le gritaban que se cuide de aquel a quien llamaban el señor de la horca), mientras que su rival se relajaba bailando. No que esto le molestara, el chico parecía necesitar algo para despejar su cabeza. Cuando le señaló que la mitad de su sequito había salido del edificio, Riser se había puesto un poco a la defensiva y dicho.
- Shirone no es una esclava, si quiere irse es libre de hacerlo. Además, ella es mi reina por lo que obvio que es más que capaz de defenderse sola si alguien intenta llevarse en contra de su voluntad.
El joven Bael Sairaorg, en su sabiduría, evitó recordarle que en ningún momento había nombrado específicamente a Shirone.
Conforme a la noche avanzaba y el número de personas con las que estaba obligado a mostrar cordialidad disminuía, pudo ver la rara escena de su rival bailando con Rias. Riser invitando a su prima de forma algo empalagosa y ser consecuentemente rechazado por ella antes que se conformaran con simplemente hablar de cualquiera cosa y quizás uno que otro abrazo cuando la chica creía que nadie los veía, era una ocurrencia tan común que hasta había empezado a volverse irritante de ver.
Por unos momentos no pudo evitar estar de acuerdo con aquella opinión que Ravel compartió con él durante una de esas salidas de las que Riser nunca debía enterarse si quería conversar su hombría:
¨Tengan sexo de una maldita vez o no lo tengan y terminen esta mala parodia de comedia romántica. Quiero lo mejor para Onii-sama, pero por Satán que es indeciso para cualquier decisión que lo involucre sus gustos y a su idea de deber. ¿Sabías que tuvimos que pasar cuatro horas en una tienda de capas antes de que decidiera que no debía usar una antes de volverse un satán? ¨
De cualquier forma, por cansino que fuese de ver, no era algo en lo que debería meterse. Si su rival quería hablar de eso durante sus sparring y días de entrenamiento compartido, no tendría ningún problema en hablar con él o algo similar.
Por ahora su interés estaba ubicado en las curiosas acciones de su amigo. El joven de ojos fríos y cabello soleado se colocó en medio de la pista de baile sosteniendo un micrófono que solo él sabía de donde lo había sacado.
-Damas, caballeros, hermafroditas y criaturas carentes de órganos reproductivos. Me complace informales que tienen la buena fortuna de ser testigos de mi próximo anuncio. Algo que los dejará tan mudos que la próxima vez bailen parecerá una muDANZA.
La última parte fue dolorosa de escuchar y nadie saltó siquiera una pequeña risa. Excepto Dionisio, quien comenzó a reír como un loco, pero eso fue talvez un producto de su borrachera.
Un par de guardias de algún panteón extranjero intentaron acercarse para detener a su rival, pero Sairaorg los detuvo e indicó que no hiciesen nada y disfrutasen del espectáculo. No tardó en buscar un buen asiento para observar la función, los discursos de Riser siempre eran una buena forma de quitarse el aburrimiento.
- Esto es totalmente una mala idea, pero no me escuchó. – dijo Valerie Tepes sorprendiendo bastante al Bael, quien no se había percatado de que estaba sentada en la misma mesa que él. - Bueno, al menos aceptó las sugerencias que hice para su discurso. Eso fue tierno de su parte.
¨Eso explica el ´chiste´ al final. ¨ Pensó el león para sus adentros tratando de ignorar su deseo de pararse y alejarse allí lo más rápido posible.
No es que tuviera algo en contra de la damphira, puesto que ella siempre fue una persona de confianza y fue la persona que curó a su madre de su enfermedad, era solo que la chica lo aterraba. Su temor había nacido luego de su primer Rating Games contra Riser, cuando la chica lo amenazó con hacerlo sentir un dolor similar a parir octillizos, pero reemplazando a los bebes con garrapatas, si él y Riser volvían a pelear hasta terminar así de lastimados. Ahora se le ponían los pelos de puntas cada vez que la veía acariciar a sus sanguijuelas y garrapatas.
¨No te preocupes, tan solo inicia una conversación normal. ¨¨
- Escuché que a Gasper le están por dar luz verde para reintegrase al grupo. Eso es genial, no puedo esperar a luchar contra la catorceava longinus. ¿Y quién sabe? Quizás él, Riser y yo podamos tener unos cuantos sparrings entre los tres, estoy seguro que no podremos movernos luego de eso.
La joven asintió su cabeza y sonrió su cabeza sin decir nada. En ese momento los instintos de Sairaorg le gritaron que intentara cambiar.
- Por cierto ¿Te encuentras bien de salud? Es un tanto raro que no te haya visto bailar con Riser. Usualmente, ustedes son de los primeros en hacerlo.
Al parecer esta no fue la mejor cosa que decir. Ahora la chica lo estaba mirando detenidamente con una aterradora sonrisa en su pálido rostro.
-*Ahem* No veo a Shirone por ninguna parte.
La damphira sonrió incluso más exhibiendo sus colmillos.
- Voy…a callarme.
Por suerte el silencio no duró mucho y la presentación continuó, esta vez acompañada por juego de luces tenues producidas por una coloridas, pero discretas llamas ardiendo a los pies de su rival.
Muchos de ustedes me conocerán como el ave inmortal, título que me fue otorgado en consideración a las habilidades que caracterizan a toda mi familia; otros habrán escuchado que soy el huevo de oro de entre los demonios de esta generación por mi inmensa cantidad de talento y logros; y finalmente algunos sabrán mi nombre por haber el chico de trece que sobrevivió a su encuentro con Crom Cruach. Debó decir que se equivocan, no soy un huevo de oro ni un gran talento de entre mi generación.
Yo soy Riser Phenex, del clan del ave de fuego, y soy el demonio más increíble que ha pisado el inframundo. No voy a explayarme en todos mis dotes, logros y buenas cualidades puesto que no terminaría de enumerarlas, aunque pasemos aquí toda la noche, por lo que seré breve.
Ustedes han olvidado. Han olvidado el temor y respeto que nos guardaron antes a nosotros, aquellos que por su poder y soberbia hasta se apiadaban del mismo sol. Me rehúso a rebajar mi dignidad e intentar ganar aquel respeto perdido. No intentaré hacer que recuerden nada pues, eso estaría por debajo de mí. No, la razón de este anunció nace de mi piedad, una mera advertencia para que no metan sus manos en las llamas por error.
He decidido enfrentar a Belial dentro de un mes y aceptar el título de emperador.
Muchos dirán que me esto es demasiado poco como para ser anunciado al mundo, y estoy de acuerdo con ustedes. Un título tan vacío como el emperador de los Rating Games es solo un minúsculo peldaño que estoy obligado a pisar a modo de decidir que finalmente estoy listo. Es por eso que la primera cosa que haré antes de deshacerme de tan ridícula corona será retar Asmodeous y Leaviathan a un combate y vencerlos. Ya sea un demonio, un dios, o un dragón, llegara el día en que no deba estirar mi cuello para mirar a nadie. Esto no es un sueño o una promesa, es simplemente un conclusión lógica e inevitable.
Asmodeous, Leviathan ¿Aceptan?
Era un poco incomodó ver a Riser hablando al vacío y señalando a la puerta de la sala en un completo silencio arruinado por los aplausos de Dionisio. Tuvieron que pasar cinco minutos de esa incómoda situación antes de que los dos satanes en cuestión entraran al salón bostezando cansadamente y tarareando una melodía alegre respectivamente.
-No recuerdo la última vez que fui desafiado de forma tan dramática, ahora todo se hace por medio de cartas formales, lista de espera y turnos de atención pedidos de manera online.- comentó mientras bostezaba - Esto me hace pensar en los viejos tiempos donde no tenía que quedarme despierto para completar el papeleo. ¿No es cierto Serafall?
Falbium Asmodeous era un demonio alto de hombros anchos que se había afeitado el pelo de su cabeza diciendo que el cuidado del cabello era una tarea muy trabajosa.
- ¿De qué hablas? Levi-tan es eternamente una jovencita de 18 con un corazón de quinceañera. Y Riser, buena presentación. No me esperaba nada menos del Varon Bon Fenix, pero quizás te estás apresurando un poco, todavía venciste a Diehauser Belial.
- Sé que no puedo desafiaros sin tener un logro de ese nivel bajo mi cintura, por eso les pido que reserven un poco de su tiempo dentro de mes y medio. Una vez que venza a Belial, es fácil formalizar este desafío. - explicó el Phenex como si fuese obvio - ¿Aceptan?
Una pequeña risa se escapó de la boca de Sairaorg, esto era justamente lo que esperaba de Riser. La idea de perder ni siquiera se le había pasado por la cabeza.
-¡Aaaah qué pereza! Pero si ganas quizás puedas sacarme este trabajo de encima. Por cierto ¿A cuál de dos estás desafiando?
- A ambos.
-Ambicioso, me gusta. Después deberíamos grabar una película contigo, quizás como el villano o el antagonista que colabora con la heroína para pelear contra un enemigo en común. Solo no te acercas a So-tan y estaremos bien. - dijo alegremente la mujer más poderosa del inframundo- ¿Y a quien desafiarás primero?
-Ambos al mismo tiempo, por eso nombré a los dos en el mismo desafío. - explicó como si estuviera hablando con un niño no muy inteligente. - Es obvio que ganaría sin problema en un uno contra uno, así que decidí que vencerlos en un dos contra uno sería una buena experiencia antes de desafiar a unos de nuestros residentes super demonios…en verdad odio eso nombre.
-Jajajaja, no me esperaba que dijeras está clase de cosa cuando prácticamente medio mundo nos está oyendo. – la risa de Asmodeous se cortó enseguida al ver la firmeza en la mirada del Phenex. – Por los infiernos, ¿está siendo serio?
-Está siendo serio. – confirmó una sorprendida Serafall.
Los satanes obviamente no conocían demasiado a Riser Phenex. Una solicitud para enfrentarse a dos satanes al mismo tiempo no era al descabellado cuando recordabas este era el joven que una vez ordenó al capitán de los guardias de su mansión que rompiera sistemáticamente sus huesos una hora al día por veinticuatro meses para hacerlos más resistentes.
-Técnicamente no hay una sola que imposibilite este desafío en las leyes aprobadas por el Ars Goetia referentes a las obligaciones de los satanes. Es decir, podrían rechazarlo, pero no tendrían una buena excusa para hacerlo.
Una solitud de un chico que parecía tener un fetiche con los documentos legales.
-Supongamos que vences a Belial y…
- Cosa que voy a hacer.
El satán respiró profundamente masajeándose las sienes.
- Y logras vencernos en un dos contra uno ¿Cuál de nuestros títulos estarías reclamando?
Una vez que gane, pueden conservarlos. Tengo pensado tomar el nombre de Lucifer dentro de unos pocos años o meses. Como la criatura más increíble que ha pisado la tierra es simplemente lógico que tome el mejor título disponible antes de golpear a Beelzebub en la cara. Por eso les preguntó por ultimas vez, ¿Aceptan mi desafío?
La mayoría de los presentes que no eran originarios del inframundo estuvieron confusos por la parte sobre Beelzebub, razonando que se trataba de una pelea interna entre los poderes de la facción demoniaca. Los demonios por su parte ignoraron era parte, ya acostumbrados a oír la opinión del joven Phenex acerca de su actual satán de verde.
Así fue como luego de un silencio, arruinado por los silbidos y gritos de un griego dios del desenfreno, los satanes dieron su respuesta.
-Si vences a Belial, te has ganado el derecho a desafiarnos.
….
...
- Esto es mucho más divertido de lo que me esperaba. Quizás yo también deba unirme a la fiesta.
- Ni lo pienses, padre de monstruos. Sigo pensado que Odín fue demasiado indulgente contigo al dejarte venir aquí en primer lugar.
- Sí, Hugin, ya todos sabemos lo mucho que piensas. Es solo que las palabras del pequeño Phenex me inspiraron un poco y decidí que yo también debería dar un discurso.
- NO. Recuerdo todos discursos, siempre salpicas veneno con tu lengua. Recuerdo tu encuentro con el demonio, lo maldijiste a ser esclavo de su destino como nosotros. Recuerdo tu personalidad y tus deseos, vas a causar dolor y muerte a todos.
- Sí, Mugin, yo también recuerdo que tú recuerdas, no hace falta que lo repitas tanto. Y no te preocupes, prometo que mi mano no causará daño alguno a quien llamo padre y que ningún acero cortará a nuestro amadísimo Odín.
- Pienso que mientes hasta cuando dices la verdad.
- Recuerdo que tu lengua solo sirve para chiste y crueldades
- A veces no entiendo para qué me molesto en hablar con ustedes. Pero voy a hablar de todas formas, y les recomiendo pensar sobre lo que sale de mi boca y recordar cada una de mis palabras. Les aseguró que será un discurso muy informativo.
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Disfruté bastante escribiendo algunas partes del capítulo, especialmente la de Shirone y los rumores de los demonios. Kuroka tiene una historia y relacion con su hermana que me encantaría ver tratada algún día en un fic que no se centre tanto en que tener sexo con alguien fuerte, sino más en sus problemas con el abandono, jamás haber sido amada por sus padres, haber causado ruina a un montón de gente, etc. Meh, pero no soy abarcar tanto un fic como este.
Dionisio es mi dios griego favorito y es un poco triste verlo reducido a simple dios del vino en muchos medios solo por su relación con la vid. Sigue siendo un dios un dios usualmente asociado al renacimiento y al ciclo, por lo que me sirve de excusa para incluirlo. Aunque no malicioso, ni resentido como lo fueron otros dioses griegos como Hera, es un dios que no quieres como tu enemigo. (Si bien no es poderoso en este fic, nadie quiere estar cerca de un dios que puede provocar un demencial frenesí en ejércitos enteros)
autorgodz : (the sandman es una obra maravillosa) Sí, pegaste bastante cerca del clavo. Admito que muchas de las decisiones, relaciones y reacciones parecen sacadas de un telenovela como la Rosa de Guadalupe, pero en mi defensa, los jóvenes raramente toman decisiones maduras o lógicas en lo respecta a romance.
