Ni Vocaloid ni sus personajes me pertenecen.

El amor se equivocó

Capítulo 9: Actos de amor, despertando de la locura

-¿Megurine… san?- Kaito está saliendo del trabajo y afuera le espera Luka.

-Hola – le sonríe nerviosa.

-Am… ¿Hola?- sonríe contento y confundido- No esperaba que volviera a venir.

Luka se acomoda un mechón de cabello tras la oreja – Hm, ya pasó mucho tiempo y el café de aquí realmente me gusta- habla un poco sonrojada.

Kaito le sonríe y la invita a tomar un café. Ya pasaron muchos días desde la última vez que se vieron. El peli-azul se siente contento de verla en buenas condiciones -¿Cómo ha estado?

-B-bien.

-¿Y su tesis? - Luka se sorprende, no se lo ha contado a nadie que ella conozca y sea cercano al empleado. Esto Kaito lo nota – Len me lo contó.

Luka no puede evitar sentirse un poco molesta, otra vez le hablan de algo que no recuerda. Bebe un poco de su café, respira hondo y por fin va a hablar – Me gustas.

Kaito parpadea confundido, eso no lo esperaba. Pensó que Luka iría a preguntar sobre el pasado con Rin o algo por el estilo pero esto. El joven siente su pecho estrujarse y que se le va el aliento. La persona que ama está frente a él diciéndole que le gusta. Por inercia pone su mano en el pecho y mira la mesa como buscando el punto donde debe reír por esa broma– Jaja… Ah… - voltea a ver a la pelirrosa.

-M-me gustas desde hace mucho – carraspea – e-eres atento, amable y um… - se cubre la cara sonrojada. Normalmente no es ella quien hace las confesiones, pero siente que este joven vale la pena. Está decidida a hacer de esta su última oportunidad. Ya decidió que todo lo que leyó en su móvil de aquella relación con la chica de preparatoria nunca pasó, de todas formas ni lo recuerda y seguramente jamás lo hará. En cambio, a él lo conoce de suficiente tiempo y sobre todo, está casi completamente segura de que él le debe corresponder, sabe que solo a ella la trata con cierto afecto ajeno a la acostumbrada cortesía de los empleados, sin mencionar la manera cálida en que la mira. Él definitivamente debe ser el amor que siempre soñó – s-sé que lo nuestro podría fun… -deja de hablar al notar que el joven está llorando.

-Lo siento- Kaito cubre sus ojos con una mano y en seguida la desliza sobre su cabello. Suspira pesadamente y se sonríe triste – Lo siento. Pero yo no puedo… Gracias – ahora le sonríe a ella.

-¿Qué? ¿A… A caso es por lo que pasó con aquella chica? N-no te sientas mal por eso, Shion.

-Megurine-san – vuelve a sonreír con tristeza – usted no entiende. Cuando estaba con ella, se veía tan feliz. Desde el día que se conocieron y todos los días después, usted se veía tan llena de vida. Disculpe si hablo de más o le parezco desagradable pero tiene que recordarlo.

-Por favor no hables de lo que pasó con esa chica. Me incomoda – su semblante se torna serio.

-No, por favor escuche. Lo que le quiero contar es de andes de que la conociera – Luka se sorprende, ¿acaso ella y Kaito ya se conocían? – Era el otoño de hace cinco años. Yo apenas empezaba a trabajar en el negocio familiar. En aquel tiempo el lugar era un poco más pequeño, y yo estaba aprendiendo a preparar las bebidas y los bocadillos. También en aquel tiempo una jovencita de la academia Crypton empezó a frecuentar. Siempre se le veía sola y deprimida. Mi padre decía que era nuestro deber hacer sentir cómodos y especiales a nuestros clientes, así que cuando ella venía yo solía agregar un pequeño "algo" como acompañamiento para sus bebidas – Luka se sorprende aún más-. A veces ella sonreía ligeramente cuando probaba esos postres, y ese simple gesto se volvió mi motivación. Pasaba el tiempo y ella cada vez se veía menos triste, jaja, aunque tampoco se veía feliz. Empezó a ser acompañada por otras personas – carraspea – al menos una vez cada tres meses era un sujeto diferente – Luka se sonroja y se cubre la cara -. Después de un tiempo ella dejó de venir y creí que eso habría sido todo. Cambié de actividad y ahora me dedicaba a atender a los clientes. Poco después ella regresó, ahora se veía tan diferente, seria y con un aura orgullosa. Fuera de eso me parecía la misma jovencita de antes, con esa tristeza en su mirada. La primera vez que escuché su voz pensé que era melódica. Como parte de nuestro trabajo, siempre damos ese trato amigable a nuestros clientes y eso hice. Poco a poco nuestras interacciones pasaron de ser cliente-mesero a conocidos. Ella volvió a llevar a sus acompañantes, y otra vez cambiaban rápidamente. Hm, jaja. Finalmente dejó de llegar con acompañantes y siguió así por meses, hasta que un día sin querer la escuché decir que ya se rendiría – Kaito le sonríe con cariño – y entonces llegó esa niña hasta su mesa y le habló. Megurine-san, en todo este tiempo, no la había visto tan feliz y llena de vida como en el tiempo que compartía con ella – acaricia la cabeza de Luka - ni siquiera yo, en todo el tiempo que nos hemos conocido, pude hacerla sonreír así. Por eso no entiendo por qué precisamente ahora usted me dice eso. No es que no le pueda creer. Pero no puede ser que así de fácil se pueda romper algo tan hermoso.

-Pero.

-Ya sé que no recuerda nada, ella tampoco recuerda algo de usted. Ella tampoco parece afligida por todo esto – los ojos del peli-azul vuelven a verse llorosos – pero es tan doloroso. Todo lo que ustedes eran no puede perderse así de fácil, ¿verdad? Puede llamarme terco o necio o tonto, pero por la persona que amo estoy dispuesto a no rendirme para ayudarla a recuperar su felicidad, aunque eso signifique tener que rechazarla. Luka-san, yo no podría ser feliz con usted sabiendo que no es una pelea justa.

-¿Una pelea justa?- Miku bebe una malteada - ¿En serio, no se te ocurrió algo mejor?

-Lo hago lo mejor que puedo- Gackupo está concentrado enviando todos esos diálogos a la cabeza del peli-azul.

-No es queja, en serio quiero saber.

-Estoy diciendo las cosas de acuerdo a su propia forma de pensar.

-Ah.

-Jaja, no creí que también terminarías involucrado en esto – Big Al alborota el cabello del ángel de la razón.

-¡Agh! Cállate y no me despeines.

-Pero qué gruñón estás hoy, jefe –Ia sonríe satisfecha ante los eventos.

-Así es, "jefe" – Yukari, que está agarrando la mano de Ia, también habla pero con burla.

-De ti no quiero escuchar nada. Más te vale que no huyas otra vez.

Yukari agacha la mirada y da un ligero apretón a la mano de Ia – No huiré.

El mesero y la pelirrosa terminaron de hablar, al final Luka aceptó el rechazo. Bueno, ahí iba su última oportunidad. A partir de este momento, el romance y esas cosas ya pasaron al final de su lista de prioridades en la vida.

Dos meses después.

Adentro de aquel cuarto, el médico encargado está hablando con la madre y los hermanos. Rin tiene puesta ropa para salir. Hoy es el último día encerrada en el hospital. A partir de ahora regresarán a las revisiones periódicas.

El médico ya les informó días atrás de la condición final de la joven. Es un hecho que su cuerpo seguirá deteriorándose. Cuánto tiempo le pueda quedar es un misterio, pero no augura que sea mucho. Unos años más y ya.

A diferencia de cuando era niña, Rin esta vez se lo está tomando con cierta calma, algo que podría considerarse poco común. Una noticia así suele ser devastadora. Y hay una causa para esto, hay algo que ni ella ni su hermano saben: ella ya no existe en las listas del destino.

Unos días después de que su muerte fuera pospuesta, el ángel del destino tuvo que borrar el nombre de Rin de aquel libro.

Ahora Rin vive ajena a las preocupaciones y los remordimientos. Tampoco tiene una ilusión a futuro. El ángel de la tristeza lloró mucho cuando todos sus lazos fueron borrados. Pero así son las reglas, les guste o no.

Otro día por la mañana.

-¿Cómo que tienen que irse?

-Pues sí, no podríamos quedarnos para siempre – Yukari se cubre las orejas intentando no escuchar las quejas de los hermanos.

-Ah… jaja… Como obsequio de despedida les contaré algo, Rin-chan logrará vivir hasta los veintiséis años. Su cuerpo empezará a deteriorarse de forma acelerada a partir de los veinticuatro. Creo que es tiempo suficiente para aprovechar una vida – Miku sonríe nerviosa viendo cómo Yukari pelea con el hermano menor que intenta abrazarla.

-Creí que tenías prohibido contarnos estas cosas – Len deja de jugar con Yukari y pone atención a lo que Miku dice.

-Está prohibido, sí, pero alguien ya pagó el precio por esa información – Yukari se acerca a Miku y extiende sus alas.

Ambos hermanos miran con cierto asombro y alegría, las alas siempre negras de Yukari ahora son de un blanco puro.

-Esto es muy repentino, Miku-nee, Yukari-sama – Len.

-¿Nos volveremos a ver?- Rin.

Miku sonríe un poco triste – No. Para empezar no se suponía que pudieran vernos- la peli-acua cierra los ojos y recuerda el día que Len la vio. Aquel día fue la primera vez que tocaba la tierra estando ella por su cuenta, había olvidado volverse invisible para los mortales.

Miku también extiende sus alas, que siguen siendo de aquel gris.

Pasaron unos minutos más riendo con los menores y despidiéndose. Por fin Miku y Yukari desaparecen frente a los hermanos. Ambos se agarran de las manos mientras Len termina de llorar.

-Wow, vaya. Podré vivir más tiempo del que creí, jajaja, genial – Rin intenta animar a su hermano, pero este sigue cubriendo con su brazo libre aquel llanto que no puede contener.

Las despedidas nunca han sido su fuerte.

Al medio día.

Luka termina de firmar unas hojas.

-Felicidades, Megurine – Uno de los 3 hombres frente a ella le extiende la mano.

-Gracias- sonríe y también extiende su mano. Hace lo mismo con los otros dos.

Después de unas cuantas palabras más entre ellos, Luka sale de ese cuarto. En sus manos lleva un folder con algunos papeles firmados, cosas de protocolos de titulación. Por fin sale del edificio y se dirige a las afueras del campus. Sonríe contenta al ver a Miku esperándola.

-Felicidades Luka-chan.

-Jaja, gracias, ahora solo queda esperar mis papeles oficiales- ambas están saliendo del campus.

-Yukari-chan e Ia-chan están esperando en tu departamento – le muestra una imagen en su móvil, Ia envió una foto donde se ve a Yukari cocinando y se nota el lugar decorado.

-Todavía sigo diciendo que se siente raro celebrar por algo así- Luka con gotas de sudor.

-Tonterías, se supone que estas cosas son de celebrarse, Luka-chan – Miku recuerda las cosas que los hermanos solían enseñarles.

Siguen platicando mientras toman el transporte rumbo al departamento de la pelirrosa. En cuanto llegan Ia y Yukari la felicitan con confeti y serpentinas.

-Ok, ustedes ya se pasaron, ¿saben que al final tendré que limpiar todo esto?

-No seas tan gruñona, te ayudaremos- Yukari le pone un gorrito de fiesta en la cabeza.

Luka con más gotas de sudor – en serio, sus ideas de fiesta no coinciden con su forma de ser. En especial contigo – señala a Yukari.

-¡Ja! Teme ante el poder del amor – Miku exclama con burla.

Yukari se sonroja – Ok, no lo negaré pero no lo vuelvas a decir- agarra a Miku por la cabeza y retuerce sus nudillos sobre esta.

-Luka-san, felicidades – Ia abraza a la mencionada y al instante Yukari deja de reaccionar.

-Gracias.

-¡Uuuuuuh! Qué celosa eres Yukari-chan- se burla Miku y en seguida Yukari pone más fuerza en sus nudillos -¡Ok, ok! ¡Me callo!

Aquella tarde las cuatro amigas la pasaron disfrutando de esa pequeña celebración. Al llegar la noche llegaron también las despedidas.

-Luka-san, me dio mucho gusto conocerte, de todo corazón te deseo toda la felicidad del mundo – Ia la abraza con fuerza y cariño.

Unas semanas atrás Ia fue presentada como un familiar lejano de Yukari. Aunque un poco inocente, fácilmente se hacía querer por las personas que le rodeaban, incluyendo a Luka que la veía como una hermana pequeña a la que había que proteger.

-Muy a mi pesar, admito que te extrañaré- Yukari da fuertes palmadas en el hombro de Luka.

Resultaba que Yukari debía volver con Ia a su tierra natal, muy lejos de ese lugar, Luka nunca preguntó a dónde.

-Seguro nos volveremos a ver pronto, cuídate mucho Luka-chan- Miku da suaves palmaditas en la cabeza de la mencionada.

Y resultaba que Miku debía ir a dejarlas como persona a cargo de ambas. Al menos esa fue la cuartada que usaron para su amiga mortal.

-No es que el mundo sea un lugar muy grande, ustedes también cuídense mucho.

Y resultaba que Luka planeaba mudarse de esa ciudad.

Así las tres chicas se fueron caminando y Luka se quedó en su departamento pensando que pronto debía buscar un trabajo. Y en vista de que nada la ataba a esa ciudad, ya había planeado buscar ofertas de trabajo fuera de ahí.

-Miku

-Dime, Ia-chan.

-¿Está segura que está bien que nos vayamos así?

-No te preocupes, poco a poco sus recuerdos de nosotras serán borrados.

-¿No te entristece?- Yukari camina agarrando la mano de Ia.

-Un poco, ¿creo? Jaja, puede que así se sintiera mi hermano cuando era libre.

-¿Todavía dirás que no entiendes lo que hizo?

-Hm… Creo que ya lo entiendo, despedirnos de aquellos hermanos también fue un poco ¿doloroso?

-Usted es un ángel extraño – Ia.

Las tres vuelan rumbo a su destino final.

-Mira, hasta ella lo admite – Yukari.

-Así es la vida – Miku responde cubriendo su risita.

Se hizo un juicio para condenar las acciones del demonio del odio, la existencia más impura y por lo que en lugar de ángel era referido como demonio. Se le acusó de absorber a los ángeles del nivel inferior, de atentar contra la salud del ángel del amor y de casi alterar las reglas divinas de la vida humana.

Su condena no fue algo inesperado, al contrario Yukari sintió que fue poco.

Tuvo que hacer declaraciones extra del caso en el que se vio involucrada cuando todavía era el ángel del amor, y por el mismo que ahora era el ángel del odio. Eso se llevó como un segundo juicio, donde recibió un castigo extra.

Primero tuvo que liberar a todos los que había absorbido.

Luego debía ayudar en las reparaciones de los destrozos que hizo su creación, Mayu.

Después ayudó a purificar al actual ángel del amor, Ia, para que este pudiera recuperar su equilibro en las reglas divinas.

Finalmente debía entregar su existencia entera a su creación, de esta manera todas sus acciones serían perdonadas.

Yukari e Ia entran a una habitación donde se encuentra Mayu durmiendo.

-Bien, ya estamos todos, podemos empezar – Gackupo asiente con la cabeza indicando a Yukari que es su turno.

Yukari hace aparecer una flecha en su mano, tiene su nombre grabado, cierra los ojos y su cuerpo empieza a brillar de un tenue rosa como el amor de Ia. En seguida esa flecha está brillando demasiado. La mano que sostiene la flecha empieza a temblar.

-Yukari-chan – Ia agarra la mano libre de la peli-violeta y le sonríe para animarla – yo estaré contigo – dichas esas palabras, Ia agarra también la otra mano libre de una inconciente Mayu y con su energía empieza a rodearla.

Yukari acerca la flecha al pecho de aquella criatura durmiendo y esta automáticamente se clava.

-Mayu-chan.

En medio de ese profundo sueño vacío, la locura puede escuchar esa voz angelical que siempre la calma.

-Mayu-chan, despierta.

-Onee…sama- apenas puede entreabrir los ojos para notar la silueta frente a ella. Puede sentir unas cálidas manos acariciando su rostro – onee-sama- su voz cansada gana un poco de volumen conforme va despertando más –… ¿Eres tú? – eleva un poco la mirada y por fin puede ver esa sonrisa que tanto la calma. Mayu sonríe con tanto amor, igual que sonríe Ia frente a ella.

Intenta extender sus manos para abrazar a ese ángel y solo en ese momento se da cuenta de que alguien sujeta una de esas manos. Al voltear al lado suyo encuentra a Yukari que está en un trance mientras la flecha es absorbida. Y por primera vez un nuevo pensamiento surge en ella "Ah, ya no siento el vacío", agacha la cabeza y mira su propio pecho, hay una flecha clavada en su corazón. El amor que años atrás le fue arrebatado a Yukari mediante una de sus propias flechas, ahora está siendo absorbido por Mayu.

Gackupo mira y recuerda lo que pasó años atrás, recuerda cómo por la fuerza tuvo que clavar una flecha en Yukari y así absorber su amor por Ia dejándola en un estado de shock, también recuerda cómo tuvo que manipular la memoria de Ia para que esta no pudiera recordar nada de aquel ángel que siempre la visitaba y platicaba con ella con una brillante sonrisa y por quien aquel ángel del nivel inferior inconscientemente había empezado a desear al amor. Ahora mira esa misma flecha que momentos atrás entregó a Yukari y que en este momento está siendo asimilada por el que será el nuevo contenedor del amor y el odio. También sigue pensando en eso a lo que Ia y Yukari decidieron renunciar para purificar aquel nuevo contenedor y reforzar el frágil equilibrio que apenas se mantenía. El ángel de la razón agacha la mirada y suspira resignado. Ya no queda nada que hacer.

Esto pasó antes de que Gackupo fuera a buscar a Ia al departamento de Yukari. Como cada vez que Ia desaparecía, Mayu había enloquecido y había vuelto a causar destrozos. Su poder caótico se había vuelto más peligroso en cuestión de segundos y nadie sabía el por qué.

Una vez más Gackupo intentaba detenerla pero le era imposible. Y una vez más, cuando creyó que todo estaría perdido, apareció aquel ángel de cabello aguamarina y en un movimiento veloz enterró una flecha en el pecho de Mayu. Al instante la locura dejó de moverse y se durmió. Miku dio un pesado suspiro, esa flecha no detendría a Mayu por mucho tiempo pero sería suficiente para lo que estaba planeando. Era necesario con urgencia que aquel par que provocó todo eso pudiera encontrar paz.

-¿Qué le hiciste?- Gackupo se acercó a inspeccionar el cuerpo inmóvil de aquella existencia.

-Le di un poco de amor.

Gackupo miró las letras escritas en esa flecha y miró a Miku como si fuera el ser más despiadado que jamás hubiera conocido.

-Ese amor ya no le sirve a nadie y me dijiste que podía hacer con eso lo que quisiera- Miku le sonrió como siempre.

-Ella no vendrá si se lo pido.

-Está bien, ya vendrá, pronto. Ya es hora de que las cosas se enderecen.

-Pero ya no hay manera de evitarlo, esta criatura se tendrá que convertir en el nuevo ángel.

-Es parte del ciclo, en serio, ya deja de preocuparte.

-¿Y qué hay de ti? El castigo de tu hermano es eterno.

-Estoy bien, nuestro ciclo sigue moviéndose, sin importar qué tan larga sea la eternidad, hallaremos el equilibro.

Ambos ángeles siguieron charlando mientras transportaban aquel cuerpo a una habitación especial, donde se quedaría hasta que Yukari e Ia fueran por voluntad propia para cerrar su ciclo de renovación.

Ahora mismo, la flecha que contiene el amor de Yukari está terminando de ser absorbida por Mayu. Miku no deja escapar cada acción de aquellos tres seres. Mayu se siente un poco extraña y confundida inmediatamente después de absorber por completo esa flecha, no entiende por qué pero empieza a llorar, en seguida Ia la abraza para tranquilizarla y le explica qué es lo que está sintiendo, cada palabra la dice con tanto amor y Miku por un momento recuerda a su hermano mayor hablarle así el día que ella misma fue creada. Yukari por su parte no despierta, está inmóvil en el mismo lugar, Miku mira atenta al ángel del amor que aún no se ha dado cuenta. "las emociones son algo sorprendente" piensa.

Ia sigue hablándole emocionada a Mayu -¿Verdad, Yukari-chan? ¿Yukari-chan?-Ia por fin se da cuenta, Yukari no despierta y no lo volverá a hacer. Ia siente que va a llorar en cualquier momento, y Miku siente una ligera punzada en el pecho "con que así se siente".

-¿Onee-sama?- Mayu agarra la mano de Ia, se ve preocupada.

-Ah, jaja, disculpa – Ia vuelve a sonreír – este ángel que ves aquí es Yukari-chan, la otra mitad de mi existencia. Y a partir de ahora ambas existiremos dentro de ti. Cuidaremos de ti siempre, Mayu-chan – Ia acaricia la cabeza de Mayu y besa su frente – siempre estaremos contigo, jamás te sentirás sola, jamás te sentirás perdida, jamás te sentirás vacía.

-Pe-pero, onee-sama – la locura muestra miedo en sus ojos, tristeza.

-No te preocupes – Ia se acerca a Yukari y extiende sus alas blancas, sonríe amorosamente una última vez a Mayu, abraza al ángel del odio y se encierra junto con Yukari dentro de sus alas como si fuera un capullo – en un momento dejarás de sentirte así – aquel capullo empieza a brillar demasiado forzando a los presentes a cerrar los ojos. Aquella esfera lumínica rodea a Mayu provocando que esta quede dormida en un profundo sueño que terminan siendo días.

Len da un gran bostezo y se talla los ojos – En serio, ¿teníamos que salir a esta hora?- camina arrastrando los pies, va siguiendo a Rin.

-Qué quejoso eres, te dije que podías quedarte en casa- Rin regresa por él y agarra su mano para jalarlo.

Len se sonríe, su hermana se ve más llena de vida, a pesar de que ambos saben que no vivirá mucho; esta vez, a diferencia de la vez anterior, Rin está determinada a disfrutar de la vida que tiene y arriesgar cada oportunidad que esta le arroje para experimentar cosas nuevas.

Esta mañana, seis treinta, ambos salieron a dar una caminata. Mientras la chica no se exija demasiado, no tiene por qué haber problema alguno.

-Podrías hacerlo como la gente normal y salir como a las siete u ocho cuando ya salió el sol.

-Tch, tch, tch, hermanito, le quitas lo divertido.

Len vuelve a bostezar -¿Qué hay de divertido en esto?- llegan a un terreno deportivo, ahí hay ya algunas personas trotando, otros caminan y otros juegan con sus mascotas. Otros beben algo.

-El amanecer.

Len mira el cielo –Ah, es verdad.

Ambos miran el amanecer, se sientan en la primera banca a la vista y ahí se quedan por más de una hora.

Regresan a casa y preparan el desayuno a tiempo para estar en la mesa con su madre. Las vacaciones de verano empezaron y los hermanos tienen muchos planes, uno de esos es que Rin quiere conseguir un trabajo, y bueno, Len la acompañará. Se arreglan para salir y llegan a un edificio donde se encuentra la sucursal principal del café del parque. Kaito los invitó a trabajar ahí cuando se enteró de los planes de los chicos. Les dijo a dónde ir y a qué hora presentarse para una entrevista de trabajo.

-Bienvenida.

Rin se sorprende apenas entra al cuarto donde se hará la entrevista.

-¿Kaito-nii?

-¿Kaito-nii?

-A… dis-disculpe- la menor recuerda que está en una entrevista de trabajo y se pone seria y nerviosa.

-Tome asiento, por favor- el joven peli-azul le indica y ella hace caso.

La entrevista transcurre y afuera Len espera, se pregunta qué tal le irá a su hermana. La puerta se abre y Rin sale despidiéndose respetuosamente. Apenas cierra la puerta y da un pesado suspiro – Eso fue aterrador.

-No animes… - Len se levanta arreglando su ropa– Bien, es mi turno- toca la puerta y entra.

Es sábado por el medio día, los hermanos están en el parque refunfuñando mientras Kaito ríe divertido, los hermanos tienen las mismas expresiones cuando se enojan.

-Vamos, chicos, ya lo superarán.

-Pero, es que…- los hermanos hablan al mismo tiempo.

-Eso es trampa Kaito-nii, nos hiciste estar nerviosos por nada- se queja Rin.

-Así es – Len se lleva una cucharada de frapé a la boca – ugh… la traición, hermano.

-Jajaja, lo hicieron bien. Me alegra saber que trabajarán con nosotros por un tiempo.

-Sí jefe… - responden ambos hermanos todavía con esa expresión enojada.

-¿Jefe?

-¿Prefieres que te diga Kaito-nii en las horas de trabajo?

-A… Shion será suficiente.

-Naaaah, te diremos jefe – responden en unísono.

-¡Ah! Rin ya tenemos que ir a casa, ya va a empezar tu programa.

-Ok, nos vemos el lunes, jefe – le guiña al peli-azul.

-Hasta el lunes, jefe – Len le da un golpe en el hombro.

-Gerente, le hablan en la oficina- un empleado le llama desde dentro del lugar, él en seguida entra encargando a alguien más limpiar la mesa.

A lo lejos una acostumbrada cabellera rosa se va acercando al establecimiento. Si Luka hubiera llegado unos minutos antes seguro se habría encontrado con Rin.

-¿Esa pelirrosa es Luka?- pregunta Mayu inexpresiva.

-Así es, Mayu-chan.

-Ah, puedo sentirlo, Yukari-sama y onee-sama, fufufu, ¿qué tontería estaban pensando?- Mayu sonríe cariñosa – en serio – mira el corazón de Luka y puede notar la cantidad de flechas que han pasado por este.

Rin y Len se dirigen a la salida del parque, hasta que la hermana se detiene y nota que olvidó algo – Rayos, Len espera, olvidé mi figurita de aplanadora.

-¿La cosa que ganaste en ese juego de monedas?

-Esa. Espérame, iré por ella- la rubia regresa por el objeto que sigue en la mesa. Lo agarra y lo guarda en el bolsillo de su ropa. Apenas va a girarse para regresar con su hermano cuando percibe un ligero aroma dulce que le parece agradable y voltea a esa dirección.

A unos metros frente a ella una pelirrosa se acaba de detener en cuanto Rin volteó.

-Ah…-

-Um…-

Ninguna sabe qué decir, ni si quiera sabe cómo sentirse. Aunque no recuerden lo que pasó, sienten que se deben al menos una disculpa, por lo que sea pero sienten la obligación de aclarar lo que pasó.

-Rin, ¿lo encontraste?- Len llega y encuentra a la pelirrosa de pie a unos metros frente a su hermana - … Luka-nee.

-T-tú eres Rin, ¿verdad?

-Um, sí. Ah… ajaja… - Rin se sonríe nerviosa y se rasca la cabeza - ¿Megurine-san, cierto?- no va a negar que aquella joven es hermosa pero no siente absolutamente nada. Se siente extraño pensar que en algún momento borrado de su memoria, ella y esa joven se amaron. Tampoco es que le importe mucho ahora, solo quiere disfrutar de su vida al máximo.

-… S-sí – Luka se siente extraña, ni la voz de esa chica ni su rostro le provocan algo, un recuerdo, la nostalgia, nada. Voltea a ver al hermano rubio y detrás de él se encuentra Kaito. Luka puede sentir su corazón reaccionar a la presencia del peli-azul, pero no puede evitar sentir desagrado al saber que su corazón no reacciona igual frente a esa chica que sonríe genuinamente desinteresada del tema.

-Un… disculpa – escucha la voz de la rubia que le habla-, si no te molesta, ¿podríamos reunirnos un día? Me gustaría ¿Qué me gustaría? –cruza los brazos y medita, realmente no planeaba nada respecto al tema- Bueno, me gustaría saber más de todo eso que no recuerdo y supongo que de algo servirá, ¿no? Además siento que te debo una disculpa o algo así, jaja.

-Claro, también me gustaría saber más de lo que no recuerdo- Luka se pregunta por qué dijo eso si bien había decidido que no quería saber nada más.

-Genial – Rin le extiende la mano – Mi nombre es Rin Kagamine. Ah… jaja Pero eso ya lo sabes, supongo. O tal vez igual que yo no recuerdas el nombre completo… Hm… ¡Ah! Mucho gusto wejeje – agarra la mano de Luka y le da un ligero apretón. La rubia sigue sin sentir nada.

Luka mira esa mano y luego esa sonrisa. Le molesta no quererla. Le molesta no recordarla – Mucho gusto – le sonríe.

-¿Ya decidiste qué harás?- Miku se inclina un poco para encontrar la mirada de Mayu.

-Sí- Mayu sonríe y se abraza un poco más fuerte a su oso de peluche. Sus ojos tienen un cierto brillo, y su semblante una cierta calidez que sacan una sonrisa en Miku.

Continuará…

x-x-x

N/A:

¿Creyeron que Ia y Yukari serían felices afuera? Pues casi.

Estamos en el capítulo 9 ya vienen los finales D:

Feliz inicio de febrero owo/

¬w¬/ Saludos!

Autor del mal.