Disclaimer: Soul Eater y sus personajes son obra de Atsushi Ohkubo y no me pertenecen, lo único que hago es divertirme escribiendo sobre ellos echando a volar mi imaginación

¡Espero que lo disfruten!


Después del encuentro con Maka Albarn en la escalera, tuve que esperar un rato para poder levantarme, pues la caída también me había dolido bastante aunque no se acercaba ni un poco al ardor que sentía en mi cara por la patada recibida.

-Joder, como duele-maldije gruñendo mientras me paraba.

Lo que necesitaba era ponerme algo frío en la mejilla golpeada, así que me dirigí a mi casillero en busca de alguna toalla o algo que mojar para intentar calmar el dolor. Mientras iba por el pasillo divisé a Black Star, Kid, Liz y Tsubaki. Al verme se sorprendieron y se acercaron a mí rápidamente.

-¿Quién intentó mejorarte la cara, Soul?- me preguntó Liz, intentado bromear. Yo solo le dirigí una mirada asesina.

-Mierda, pareciera como si te hubiesen dado con un bate-dijo Black Star poniendo cara de dolor- ¿estuviste peleando?

-Eh, si- mentí, intentado sonar cool y despreocupado. Ni muerto les contaría que una chica me había dejado K.O de una patada. Eso dañaría mi imagen.

-¡Debiste haberme llamado! ¡Yo los hubiera mandado a volar como el dios que soy!

-No es necesario que vayas evangelizando a golpes, Black Star-le dijo Kid.

-Al menos no le habrían dado una paliza a este idiota- respondió al regaño.

-¡Hey!, ¿por qué das por sentado que yo perdí? ¡También sé pelear!- dije enojado.

-Ya paren-nos detuvo Tsubaki- Soul, quédate aquí. Tengo un botiquín en mi casillero así que traeré algo para curarte la cara.

-Gracias-le dije y me sonrió antes de irse- ¿ven?, ella si es una verdadera amiga. No como ustedes, desgraciados.

-Es que te queremos mucho, por eso no podemos dejarte en paz-dijo Liz sonriendo.

Tsubaki no tardó en llegar con el botiquín, me limpió la cara y me puso un parche frío como los que se usan para la fiebre- Eso me hizo suspirar de alivio.

-Gracias Tsubaki- le dije mientras ella cerraba el botiquín. Los demás ya no nos prestaban atención pues no era muy interesante ver cómo me curaba y se dedicaron a conversar entre ellos.

-No es nada-se me quedó mirando unos segundos- ¿estás bien?

-Sí, mi orgullo sigue un tanto herido pero sobreviviré-respondí pasando mi mano por mi cabello.

-Me refería a si te seguía doliendo la mejilla por la pelea-dijo y luego sonrió-¿o es acaso por la chica nueva?

La miré sorprendido y hasta temblé un poco. A veces Tsubaki es tan perceptiva que da miedo.

-Sea lo que sea que te dijo Liz, olvídalo-gruñí- me da igual que me ignore.

-Oh, perdona. Creí que te había llamado la atención porque se comportaba de forma extraña.

-¿A qué te refieres?

-Su casillero está junto al mío- explicó- la vi guardando sus libros después de clase y la rodeaban muchas personas. Creo que intentaba ser amable con ellos pero en realidad quería que la dejaran tranquila y estaba perdiendo la paciencia.

-Creo que en eso la entiendo, me pasaba mucho cuando llegué aquí.

Entonces me di cuenta que seguramente subía las escaleras corriendo porque se estaba escapando. De seguro había tenido que soportar a un montón de personas entrometidas durante todo el día y quería un rato a solas sin preguntas insistentes y comentarios de todo lo que ella hacía. Al menos yo tengo amigos con los que juntarme y disfrutar de algo de paz sin complicaciones como esas (cuando no me estaban jodiendo, claro)

Esperen, ¿por qué la estoy compadeciendo?

Sacudí la cabeza y Tsubaki me miró confundida, pero dirigió su vista al timbre de la escuela cuando este sonó para anunciar el inicio de la última clase del día. Recordé que me tocaba con el profesor Stein y rápidamente me levanté para volver corriendo al salón.

El llegar tarde a la clase de ese sádico no era una opción, a menos que quieras convertirte en su nuevo conejillo de indias.

-Gracias de nuevo Tsubaki, nos vemos luego- dije apresuradamente antes de irme.

No alcancé a escuchar lo que me dijo pues iba con prisa y por suerte el salón no quedaba demasiado lejos, así que entré a tiempo antes de que llegara el profesor.

Y desde la puerta alcancé a ver a Maka Albarn leyendo tranquilamente en su puesto.

¡Claro!, no había caído en cuenta que me tocaba verla una vez más y que estaría muy cerca de ella. Ahora que había descubierto que no era exactamente una adorable damita podría divertirme un poco con ello.

Manos a la obra.

Estaba enfrascada en su libro y no se dio cuenta que me paré al lado de ella hasta que acerqué mi rostro al suyo.

-Hola Maka, ¿te acuerdas de mí?- le dije con mi voz más sensual.

-¡Tú!- dijo escandalizada y luego se tapó la boca al percatarse que algunos se voltearon a mirarnos- ¿qué haces aquí?

-Estudio en Shibusen y por si no te has dado cuenta, he estado sentado al lado tuyo durante todo el día.

-¿En serio?, perdón, no fue mi intención, he estado muy distraída hoy…-dijo con voz preocupada, pero de repente pareció reaccionar y volvió a enojarse- Bueno, ¿y qué quieres?

-¿Por qué tan hostil? solo quería conocerte un poco mejor- luego sonreí de forma torcida- aunque creo que hoy vi más de ti que cualquier otro en la escuela.

Se sonrojó violentamente y no pude evitar reírme por lo bajo, me estaba gustando fastidiarla.

-Vete de aquí-me ordenó de forma feroz.

-Hey, ustedes dos, los de al fondo-escuchamos decir al profesor-siéntense o los diseccionaré lenta y dolorosamente.

-¿Ves?, no puedo alejarme de ti, es el destino- le susurré cuando me senté a su lado y ella desvió la vista a la ventana, molesta.

Durante el resto de la clase noté que Maka intentaba concentrarse en lo que decía el profesor, pero no lo conseguía y parecía incómoda porque yo no dejaba de mirarla. Su sonrojo iba en aumento al igual que mi diversión.

-Deja de mirarme-susurró, avergonzada.

-¿Por qué soy el único que no te puede mirar?-le pregunté, también en susurros.

-Porque tú lo haces de forma rara y me da escalofríos. Además, estás demasiado cerca.

-Oh, entonces te pongo nerviosa, que linda-dije sin dejar de sonreír- ¿es por lo increíblemente atractivo que soy?

-Pero que engreído- dijo ella, sorprendiéndose.

-No te preocupes, tú también eres guapa así que no desentonamos-luego apoyé mi codo sobre la mesa-¿Qué te parece si salimos alguna vez?, conozco un par de sitios bastante cómodos en los que podríamos divertirnos.

-También eres atrevido, ¿no se te ha ocurrido que yo no quiera tener novio?

-¿Y quién te dijo que quiero ser tu novio?

Cuando entendió mi indirecta volvió a sonrojarse y abrió la boca dispuesta a insultarme, pero la interrumpió el timbre que daba final a las clases. Se levantó de súbito tomando sus cosas y se fue rápidamente. Yo hice lo mismo para ir al estacionamiento, solo que no esperaba encontrármela luego en el pasillo.

Se fue caminando y dobló en una esquina al igual que yo. Siguió derecho, volvió a doblar y yo también. Pasó por otro pasillo y yo iba detrás de ella y cuando iba llegando a la salida se detuvo y se dio vuelta a mirarme enfurecida.

-¡Deja de seguirme!

-No lo estoy haciendo, voy yendo a sacar mi moto-le dije enojado, pareció sorprenderse de nuevo.

-¿Moto? ¿A quién demonios se le ocurre ir a la escuela en moto?-preguntó, frunciendo el ceño.

-Obviamente a mí. Es un digno medio de transporte para un chico cool como yo-dije sonriendo.

-No entiendo por qué eres tan presumido… en fin, ya deja de perseguirme.

-Ya te dije que no lo estoy haciendo, me da igual a donde vayas.

-Pienso lo mismo-dijo y se dio vuelta para seguir su camino.

Y joder, iba en la misma dirección que yo.

Cuando llegamos a la parte de atrás donde se guardaba todo tipo de vehículos, vi que se dirigía a donde estaban estacionadas las bicicletas y sacaba una de color rosa con flores.

-¿No es muy de niña esa bicicleta? – me burlé.

-Supongo, no es mía. Tuve que pedirla prestada porque venía atrasada-suspiró sin prestarme mucha atención y me dio la espalda para subirse. No pude evitar que mi lado pervertido saliera a flote cuando noté que cuando se subió se le levantó un poco la falda por encima del muslo y traté de ser lo más disimulado posible para admirar esa obra de arte.

-Bien, nos vemos mañana entonces-me despedí.

-Piérdete, Evans-dijo y se fue.

Hey, sabía mi nombre.

No pude evitar sonreír cuando me subí a mi moto y aceleré rumbo a mi departamento. Me moría de ganas de darme una ducha y escuchar los nuevos discos que había comprado en una pequeña tienda que estaba en el barrio (una de las razones por las que escogí vivir ahí) e iba disfrutando de eso mentalmente mientras tarareaba subiendo las escaleras.

El problema fue que al llegar a la puerta de mi casa mis llaves no estaban en mis bolsillo y al no encontrarlas en ninguna parte me puse rápidamente de mal humor, luego me agaché para buscar dentro de mi mochila.

¿Qué acaso no me podía salir nada bien hoy?

-Día de mierda, no podría ser peor-mascullé.

-¿Qué haces aquí?- escuché.

Levanté la mirada y quedé estupefacto al ver a Maka Albarn con cara de espanto.

-¿Acaso me seguiste, pervertido?

-¿Pervertido? ¡tú eres la que anda mostrando su ropa interior!- contraataqué.

-¡Fue un accidente y no desviaste la mirada por cierto!

-¿Por qué lo haría? era una vista excelente.

-Ok, ya entendí que eres un imbécil y bien, ¿qué haces aquí si no me andas siguiendo?

-Pues vivo aquí. Obviamente-dije, sacando las llaves que al fin conseguí encontrar y abrí la puerta de mi departamento. Ella abrió mucho los ojos, sorprendida.

-No puede ser, ¿¡Por qué me suceden estas cosas a mí!?-exclamó afligida.

-¿Y ahora qué te pasa?-pregunté.

Se alejó un poco de mí. También sacó unas llaves y para mi sorpresa, abrió la puerta de al lado. Entonces recordé que en la mañana había visto ese departamento abierto, pero nunca me imaginé que quien se había mudado ahí era esa chica.

-Entonces somos vecinos-reí-¿no es una bonita coincidencia?

-Mala suerte le llamaría yo-suspiró ella-ahora me aseguraré con mayor razón de cerrar bien la puerta.

Y sin despedirse, entró a su departamento. Yo hice lo mismo y al cerrar la puerta tras de mi me lancé al sillón a taparme la cara con las manos.

Creo que estaba de acuerdo con ella esta vez, era demasiada mala suerte.

¿O no…?


¡Segundo capítulo reeditado!

Espero que les haya gustado, siempre es divertido escribir las batallas de palabras entre Maka y Soul

Saludos :)