Disclaimer: Soul Eater y sus personajes son obra de Atsushi Ohkubo y no me pertenecen, solo soy una fan que se divierte escribiendo historias sobre ellos
¡Espero que lo disfruten!
¿Y ahora qué diablos iba a hacer?
No solo tenía que ver a Albarn en la escuela y sentarme junto a ella en clase. Ahora también era mi vecina y no podría descansar de los desprecios de ese energúmeno.
Pobre de mí.
Y pobre de ella porque me iba a vengar por esa patada. No pensaba dejarla en paz.
Solo tenía que averiguar su punto débil. Apenas la había conocido el día de ayer pero ya sabía que no sería fácil. Cualquiera de las chicas del Shibusen se habría desmayado de solo escuchar mi voz sensual, pero ella no solo aguantó si no que pudo responderme sin una pizca de debilidad. Definitivamente su defensa era sólida como una roca.
No sé por qué la trato como un castillo.
En fin, a la mañana siguiente, cuando me había levantado, me encontraba con una frustración gigante.
Estaba frustrado porque me moría de hambre, pero ese mes me dio flojera ir al supermercado y ahora no tenía nada para comer. Ya había agotado mis provisiones de emergencia y solo me quedaba un tarro de café y un envase de ketchup.
Fue entonces que se me vino a la cabeza una brillante idea. Me puse una camiseta y salí de mi departamento hasta el de al lado. Toqué el timbre tres veces y esperé mientras escuchaba unos pasos detrás de la puerta.
Maka se se asomó sonriendo cuando abrió la puerta, pero su expresión cambió rápidamente al verme.
-¿Qué quieres tan temprano, Evans?-me preguntó.
-Permiso-dije empujándola y entrando a su departamento-¿qué hay para desayunar?
-¿AH?
Su cara de estupefacción era muy divertida pero traté de no reírme.
-Te pregunté que qué había de desayuno, me muero de hambre.
-Desayuno… ¡Ah! ¡el desayuno!- exclamó y corrió a la cocina.
La seguí, no solo para seguir molestándola, sino que porque sentía un aroma delicioso que me llamaba. Me quedé parado en la puerta mientras la veía manejar la sartén habilidosamente para cocinar unos huevos revueltos que se veían apetitosos y no pude evitar que mi estómago resonara.
-Así que también sabes cocinar, ¿por qué eres tan perfecta?-le dije.
Me dedicó una mirada ensombrecida y llena de furia que me descolocó un poco.
-Para empezar, no soy perfecta, son cosas que tienes que aprender cuando te vas a vivir solo y segundo, ¿¡qué demonios haces en mi casa!?- dijo enojada, obviamente tenía ganas de darme una patada de nuevo, pero no podía echarme todavía porque estaba ocupada con los huevos.
-Ya te lo dije, tengo hambre.
-Esa no es excusa para invadir propiedad privada, especialmente la de una chica.
-Tranquilízate Albarn, no voy a atacarte, definitivamente no eres mi tipo-suspiré- aunque debo decir que si te ves bastante sexy con el cabello suelto.
Y por una vez decía la verdad sin querer molestarla. Mientras que yo ni siquiera había mirado mi uniforme, ella ya estaba completamente arreglada, exceptuando por su cabello, que caía suelto y despeinado por sus hombros. Era increíble como podía cambiar su apariencia con solo atarse el cabello.
Volvió a mirarme molesta, pero ahora se había sonrojado un poco.
-Te devolvería tu intento de cumplido, pero te ves terrible, ¿de verdad crees que no voy a pensar que me acosas si entras a mi casa en pijama?
-Hey, agradece que me puse una camiseta.
-¡No debería agradecer nada!, ¡vete de aquí!
-Oh, estás desilusionada-dije con voz apenada-la próxima vez la dejaré en casa.
-¿Qué puedo hacer para que me dejes en paz?
-Darme de comer, con eso me quedo satisfecho…literalmente.
Entrecerró los ojos, mirándome con odio, pero suspiró.
-Bien, pero solo porque me das pena-apagó la estufa y sacó un plato para poner los huevos-agradece que soy amable y caritativa.
Sacó otro par de huevos de la nevera y empezó a preparar más.
-¿Qué haces?-le pregunté intrigado-ya terminaste de cocinar.
-No has comido nada desde anoche, ¿no?-me sorprendí al escuchar eso-ya puedo imaginarme tu cocina vacía.
Luego se concentró en los huevos mientras yo me quedaba mirándola como idiota desde la puerta.
-Ve a sentarte, terminaré en un rato.
Le obedecí sin saber qué decirle.
Mientras ella preparaba más comida, me dispuse a observar su departamento. Estaba un poco desordenado pero era obvio pues acababa de mudarse. Era un espacio luminoso y los únicos muebles eran la mesa con las sillas, un sillón rojo y dos libreros repletos de libros, rodeados de cajas con más libros.
-Listo-dijo, apareciendo con una bandeja enorme que iba repleta y parecía pesada pero que ella llevaba como si nada.
Y con una rapidez sombrosa, se dispuso a servir los huevos, pan tostado, mantequilla y mermelada. También puso una tetera y una pequeña jarra con leche, además de tazas y un envase de café.
Todo se veía increíble y quedé sin habla.
-¿Y ahora qué te pasa?-preguntó ella frunciendo el ceño.
-Eh, nada-dije levantando el rostro para mirarla-es que hace tiempo que no desayuno de verdad y todo esto se ve genial.
Ladeó la cabeza y se rió. Era la primera vez que la escuchaba reír y me pareció un sonido maravilloso, espera, ¿qué dije?
-Me lo imaginaba, no pareces ser de los que se esfuerzan mucho en la cocina.
Se sentó frente a mí y se sirvió leche. Yo tomé un pan y le puse huevo. Le había quedado tan bien que me emocioné.
-Diablos, esto está delicioso-dije y luego la miré de frente-creo que eres mi chica ideal, Maka Albarn.
-¿No que no era tu tipo?-volvió a reírse-ya decídete.
-Cásate conmigo.
-No.
Volví a comer, sonriendo. Esta chica siempre me sorprende.
-¿Y qué haces en Death City?, ¿viniste por el buen clima?-le pregunté.
-Me fui de casa-respondió mientras se servía un pan con mermelada-mis padres se divorciaron y después de eso tuve muchos problemas con ellos, especialmente con mi padre y ya no lo aguantaba más, así que pensé que era mejor alejarme de todo eso y empezar una nueva vida aquí.
-Oh…- fue lo único que pude decir- que raro, yo hice lo mismo.
-¿Tu familia también te fastidia?
-Sí…algo así. Tampoco pude aguantar estar cerca de ellos y me fui.
-Suele suceder.
Nos quedamos en silencio mientras comíamos, pero no lo aguanté por mucho.
-Sí que eras plana, ¿no?-dije al darme cuenta de una foto enmarcada que estaba colgada en la pared-¿sigues siéndolo o ya creciste?
-¿¡Pero qué estás diciendo, pervertido!?
-¿Es por eso que usas ese chaleco tan ancho?, no deberías avergonzarte, le pasa a muchas chicas.
-No estoy avergonzada de mi cuerpo-dijo, cruzándose de brazos- no es necesario tener pechos grandes para ser atractiva.
-Es lo que siempre dicen las planas-me lanzó un pan y yo me reí.
-¿Por qué te gusta molestarme, Evans?, yo no te he hecho nada como para que te metas conmigo.
-Sí que lo hiciste, me provocaste un daño irreparable ayer-dije, fingiendo tristeza.
-¿Es por la patada o porque te ignoré?
-¿Eh?
-Lo sabía, herí tu ego-sonrió.
-Claro que no, ¿por qué me tendría que importar una chica enojona y plana como tú?
-No estás acostumbrado a que las chicas no te hagan caso-dijo meditativa-ayer me hablaron todo el día sobre el chico más popular de la escuela, un tal Evans, al cual todas adoraban, pero él no salía con nadie. Nunca las miraba.
-No saldría nunca con esas locas-mascullé.
-Y resulta que aquel mismo chico, que era tan indiferente con todos, de repente empieza a hablarme insistentemente, ¿no es extraño?-me miró pensativa- ¿qué habría hecho yo para que lo hiciera? Y claro, ahora me doy cuenta. Llamé tu atención por eso.
-Pobre chica, tú sí que tienes un ego gigante como para pensar que te haría caso por una cosa tan ridícula. No soy tan infantil.
-Bueno, me da igual-dijo y entonces miró su reloj-¡oh no!, ¡es muy tarde!
-Ah, es verdad. Te entretuve con el desayuno y mi estimulante conversación.
-¿Y ahora qué hago?, la casera se llevó su bicicleta, voy a llegar atrasada-dijo tapándose la cara exasperada.
-Yo te llevo.
-¿Ah?
-Es lo mínimo que puedo hacer después de que me dieras este banquete. Llegaremos muy rápido en mi moto.
-¿Banquete? solo era pan con huevo-dijo sorprendida.
-Y estuvo delicioso, gracias-le dirigí una de mis sonrisas conquistadoras y volvió a sonrojarse.
-B-bien, estaré afuera-dijo.
Fui hasta mi departamento y me vestí rápido. Por alguna razón no quería hacerla esperar mucho y apuré el paso al bajar las escaleras.
Tomé mi moto del garaje y me dirigí hasta donde Maka me esperaba. Ya estaba peinada y parecía nerviosa.
-Nunca me he subido a una moto-confesó.
-Te gustará. Al principio asusta, pero la velocidad se vuelve adictiva.
-Solo espero que no nos mates por querer seguir tu adicción.
Dejé nuestras mochilas en el compartimento de al lado y le indiqué que se subiera. Lo hizo y de inmediato rodeó mi cintura con sus brazos sin timidez alguna. Eso me sorprendió un poco y no pude evitar echar un vistazo hacia atrás, ya que no me lo esperaba de ella.
-Ya vámonos-dijo ocultando su rostro en mi espalda.
No pude hablar y solo partí mientras ella se sujetaba con fuerza de mí.
La verdad es que llevar a Maka abrazada a mí se sentía extraño. Seguramente no me creerán, pero era la primera vez que llevaba una chica en mi moto.
Lo sé, suena muy poco cool, pero si había algo que adoraba más que nada en este mundo era mi moto y nadie, pero nadie era digno de ella. Exceptuándome, claro.
"Solo la llevas por una emergencia, no porque sea especial o algo así" me decía a mí mismo. Me sentía inquieto y molesto al mismo tiempo sin saber el por qué.
Al llegar, estacioné y esperé a que Maka se bajara, pero tardó un poco en soltarme.
-¿Qué sucede?-le pregunté con ganas de molestarla.
-Nada- respondió, se veía un poco confundida-la verdad es que fue más agradable de lo que creí.
-Pues claro, andar en moto es una de las cosas más cool que existen-presumí.
-Por una vez estoy de acuerdo contigo, pero no te acostumbres.
Reí entre dientes y le pasé su mochila.
-Vamos, falta poco para que empiece la clase.
Por lo general, cada mañana escuchaba a las chicas murmurar cosas sobre mí, pero esta vez fue distinto. Sentía que todo el mundo nos miraba a Maka y a mí.
Ella había sacado un libro de su mochila e iba leyendo mientras caminaba, así que no se dio cuenta de que hablaban de nosotros, pero yo podía escuchar todo y aunque trataba de imitar a Maka, mi irritación iba en aumento a medida que avanzábamos.
-Mira, mira, Soul está junto a Maka Albarn.
-¿Estarán saliendo?
-¡Juro que vi como llegaban juntos en su moto! e iban muy abrazados.
-Pero no sé… ¿no crees que se ven bien juntos?
¿AH?
¿Pero qué mierda le pasa a esta escuela? ¡Maka llegó ayer! ¡AYER! y ya nos estaban emparejando.
Estaba tan enojado que actué sin pensar e hice algo estúpido.
Tomé a Maka de la mano y la arrastré lejos de todo el gentío. Solo pude escuchar suspiros y exclamaciones por parte del público.
Obviamente mi arrebato confundió y sorprendió a Maka, pero aun así me siguió cuando empecé a correr.
Y huimos juntos.
Y este es el tercer capítulo re-editado :)
La verdad es que este es el que tiene menos cambios, pero aún así agregué algunas cosas por ahí
Espero que les haya gustado cómo quedaron estos tres capítulos, quizás en el futuro me de el tiempo para mejorar un poco los siguientes pero por ahora esto es todo
¡Saludos a todo el mundo!
