Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, yo solo juego a ser Atsushi Ohkubo, su legítimo dueño, y escribo historias solo por diversión
¡Espero que lo disfruten!
No sabía cómo había llegado a esa situación.
Ahí estaba yo. Sentado en el espacio debajo de la escalera del tercer piso escondiéndome de quien sabe qué. Quería golpearme a mí mismo por ser tan idiota.
¿Por qué agarré a Maka y salí corriendo?
Y ahí estaba ella, sentada a mi lado leyendo pacíficamente sin hacerme caso, concentrada en lo suyo, lo cual me permitió mirarla un rato sin entender en lo más mínimo el porqué de sus acciones.
-Maka… ¿qué es lo que está mal contigo?-le pregunté levantando la ceja.
-¿A qué te refieres?- dijo ella levantando la mirada de su libro.
-Un chico te raptó a la fuerza prácticamente y tú ahí tan tranquila.
-No me raptaste, te seguí porque quise-dijo mirando hacia otro lado.
-¿Eh?-dije con la mandíbula desencajada, como un idiota.
-Escuché todo lo que dijeron-se sonrojó-la verdad es que me sucedía algo parecido en mi anterior escuela y nunca supe cómo reaccionar a eso-me miró a los ojos-pero al menos esta vez no estaba sola.
-Eso suena raro, ¿acaso no tenías amigos?
-No, nunca tuve ninguno.
-Pero eso es imposible, siempre estás rodeada de gente.
-A ver, Evans, te lo explicaré poniéndote de ejemplo-dijo cerrando el libro y dejándolo en su falda-todas esas chicas que siempre te persiguen matarían por ser tu novia ¿no?
-De parte de esas locas…lo creo absolutamente.
-Pero a ellas no les gustas por ser quien eres o por tu forma de ser, solo lo hacen porque eres guapo-me explicó-no se interesan en ti de una forma profunda y eso me sucedía a mí. Yo llamaba la atención, pero superficialmente. Nadie quería conocerme en realidad y yo no quise acercarme a personas que se mostraban tan poco sinceras conmigo.
-Entiendo, con gente así es mejor permanecer solo-dije pensativo-yo tengo un grupo de amigos que son como mi familia, porque me joden todo el tiempo pero también me quieren y me cuidan.
-Qué bonito, tienes mucha suerte.
-De hecho, cuando mi amiga Liz les contó sobre lo mucho que me desprecias, quisieron conocerte de inmediato. Un claro ejemplo de cuando quieren molestarme.
-¿Ah?, ¿eso fue lo que les llamó la atención de mí?-preguntó sorprendida.
-Si les da igual lo cool que soy, ¿por qué se interesarían en tu apariencia?-la miré de arriba a abajo-que bueno…no es gran cosa tampoco.
-Sí que sabes cómo hacer sentir bien a una chica-dijo mirándome con odio.
-Créeme, sé hacerlo muy bien-sonreí pícaramente dedicándole una mirada sensual que pareció avergonzarla.
-Y-ya cállate, pervertido-dijo y dio vuelta el rostro-no puedo creer que siempre digas cosas como esas así sin más.
-Curiosamente es algo que solo me pasa contigo-dije sin pensar.
Ella volvió a mirarme tímidamente.
-No juegues conmigo, por favor- dijo nerviosa, bajando la mirada.
Sentí como si me hubiesen dado un puñetazo y me hubiesen lanzado lejos al ver esa expresión tan increíblemente adorable en su rostro y súbitamente empecé a sentir una extraña presión en mi pecho que me quitaba el aliento.
Entré en una especie de trance y sin dejar de mirarla estiré mi brazo hasta tocar su mejilla con mi mano. Ella se sorprendió y me miró directamente a los ojos sin decir ni una palabra.
Estábamos muy cerca…
Y entonces le pellizqué la cara.
-Toooonta-le dije con burla-¿para qué te sonrojas?
-¡Imbécil!-exclamó enfurecida y me golpeó en la cabeza con su libro de forma brutal-¡deja de burlarte de mí!
Parecía echar chispas de enojo y suspiré aliviado aunque me dolía horrorosamente la cabeza debido al golpe. Menos mal que me había dado cuenta de lo que estaba haciendo o si no quizás qué hubiese sucedido si me acercaba más a ella.
Joder, ¿qué me está pasando?
-Está a punto de terminar la clase-dije sobándome la cabeza-Ya deberíamos volver.
-¿Y ahora a dónde me quieres raptar?-dijo molesta.
-Vas a conocer a un grupo de locos que de seguro te amarán-le dije, sonriendo de lado.
Se calmó de inmediato y pareció emocionarse, pues me sonrió de vuelta.
"Oh no, no de nuevo" me lamenté sintiendo de nuevo esa presión rara
"No la mires, Soul, mira que interesante está el techo, eso, solo mira el techo ¿ok?"
Tocó el timbre señalando el inicio del descanso, nos paramos y fuimos caminando hasta donde me encontraba siempre con mis amigos.
-Por cierto Albarn, sobre lo que dijiste antes acerca de las fans y toda esa gente falsa…
-¿Qué tiene?
-¿De verdad crees que soy guapo?-le sonreí seductoramente.
-¿¡Qué!?- exclamó sorprendida, poniéndose como un tomate-¡Claro que no!
-Jajajaja.
-¡Te voy a matar, Evans!
Mi diversión duró poco, pues no me esperaba lo que sucedería cuando les presentara a Maka a mis amigos… no sé cómo fui tan estúpido para no verlo venir.
-Por dios, nuestro Soul ha crecido tanto…-dijo Liz emocionada, mientras se secaba unas lágrimas imaginarias.
-¿Ah?-dije confundido.
-No puedo creer que ya haya traído una chica a casa, como ha pasado el tiempo-lloró Kid.
-¿Pero qué mierda les pasa?-dije con mi delicadeza habitual.
-Tienen nuestra bendición-dijo Black Star poniendo sus manos en nuestros hombros.
-Bienvenida a la familia, Maka-dijo Tsubaki sonriendo.
-¡YA DEJEN DE JODER!- exclamé.
Maka nos miraba y se reía. Parecía realmente feliz y solo por eso no les pegué un puñetazo a mis "queridos" amigos.
-Bien, Maka, te los presentaré-dije tapándome la cara, ya me dolía la cabeza-la señorita "me creo supermodelo" de allá es Elizabeth, alias Liz y la que está a su lado es su hermana Patty.
-¡Hola!-saludó Patty alegremente.
-El mono azul con delirios de grandeza es Black Star. Ignóralo todo lo que puedas.
-¡No hables así de tu dios!-exclamó el aludido.
-¿Ves a lo que me refiero?- le dije a Maka y ella soltó una risita- a continuación te presento a Tsubaki, la única persona buena y amable de este grupo de idiotas.
-Mucho gusto-dijo Tsubaki sonriendo.
-Y el tipo neurótico con las tres rayitas asimétricas es Kid.
Por una vez en la vida, Kid ignoró la referencia a su cabello y ante mi sorpresa, tomó la mano de Maka para llevarla a sus labios.
-Los rumores sobre tu belleza se quedan cortos-dijo al levantar la mirada-es un placer conocerte, Maka.
Ella se quedó sin palabras y solo se limitó a reír de forma nerviosa. No pude evitar mirar con odio a Kid y él se dio cuenta de mi ceño fruncido.
-Era una broma Soul-dijo riéndose-no tienes por qué ponerte celoso.
-No me jodas Kid, nunca me pondría celoso por una pecho-plano rabiosa como Albarn-gruñí, rodando los ojos.
Un dolor imposible de describir invadió mi cabeza después de decir eso y al darme vuelta vi a Maka con su libro levantado.
-¿Eres idiota o qué?-exclamó sorprendiéndolos a todos- ¡no me vuelvas a llamar así!
-¿Qué? solo dije la verdad-me enojé.
-¿Qué acaso quieres morir?-dijo levantando su libro.
-¿Y hacer que pierdas la luz de tu existencia? ¡claro que no!- me burlé.
-¿Alguien trae palomitas? esto es fascinante- escuché decir a Liz.
Todos asintieron, completamente de acuerdo con ella, mientras Maka y yo nos sonrojábamos sin saber por qué.
-¡Dejen de mirarnos!-exclamamos los dos al mismo tiempo.
-Aww, que lindos-suspiró Tsubaki.
-Que sincronía más perfectamente simétrica-se maravilló Kid.
-Por fin encontraste tu alma gemela, viejo-dijo Black Star golpeándome en la espalda, emocionado-te felicito.
-¡CÁLLENSE!-les grité y ellos se echaron a reír.
En medio de las risas y los comentarios que se hacían unos a los otros, miré a Maka y le dije sonriendo:
-¿Ahora entiendes a lo que me refería con que son mi familia?
-Absolutamente-respondió con alegría.
Así fue como Maka se unió a nuestro grupo y al poco tiempo parecía que siempre había estado con nosotros. Salía con las chicas de compras (aunque sabía que no era exactamente lo que más le gustaba) conversaba con Kid sobre libros e incluso llegó a golpear a Black Star, pero también a ayudarlo cuando le iba mal en los estudios.
Pasaron tres meses… muchas cosas cambiaron para mí y la gran mayoría se relacionaban con Maka. Empecé a pasar mucho tiempo con ella y no era raro vernos juntos por los pasillos de la escuela.
Por supuesto, peleábamos mucho y nos burlábamos el uno del otro cuando el momento lo ameritaba, pero también teníamos buenas conversaciones que hacían que me interesara más por ella.
Descubrí que realmente le gustaba cocinar, pues volví a meterme a su departamento varias veces para desayunar. Eso sí, no se limitaba a lo tradicional. A veces desayunamos pasta, ensalada o helado, todo hecho con sus propias manos y con sus propias recetas. Pero siempre dejaba un plato aparte para hacer huevos revueltos, pues sabía que me encantaban.
También supe que por lo general se iba caminando a la escuela, pero cuando se atrasaba era ella la que invadía mi departamento para exigirme que la llevara en mi moto.
Me dí cuenta rápidamente que tiene un pésimo gusto musical (bueno, en realidad no sabe mucho sobre eso), que no le gusta compartir sus galletas (especialmente cuando está leyendo). También que le gustaba dibujar para relajarse, que las películas la emocionaban de sobremanera, que puede ser extremadamente competitiva cuando jugamos videojuegos y que le gusta coleccionar tazas y llaveros. Otra cosa es que tiene faldas de todos los tipos, casi todas cortas, pero claro, eso lo noté porque tiene razón y sí soy un pervertido.
¿Qué? , no pude evitar mirar, no me juzguen.
Pero hay cosas que nunca cambian y aún seguía poniéndome de malhumor y gruñía a menudo. Mis amigos no paraban de burlarse de mí y las chicas aún me acosaban, pero eso había disminuido gracias a Maka. Todos creían que en verdad salíamos y supongo que ella las intimidaba.
Aunque eso no era de extrañar, para ellos seguía siendo Maka Albarn, la hermosa chica perfecta, pero yo, que cada vez la conocía mejor, solo podía reírme entre dientes sobre su ingenuidad.
Todo iba bien hasta que llegó un día que marcó un antes y un después en mi relación con Maka.
Fue un día viernes en que una lluvia torrencial nos tomó por sorpresa después de clase. Por supuesto, ninguno de los dos tenía paraguas y evidentemente nos íbamos a mojar de camino a casa.
-Hey, Maka, ¿quieres que te lleve?-le pregunté-digo, así llegaremos más rápido y nos mojaremos un poco menos.
-Bueno-aceptó, mirando el cielo preocupada sin que yo supiera el por qué… algo que descubriría más tarde.
Salimos casi corriendo y nos montamos rápido en mi moto para irnos. No pude acelerar como quería ya que era peligroso por la lluvia, pero aun así no tardamos tanto.
Eso sí, me equivoqué en algo. Llegamos completamente empapados y muertos de frío. Me moría por darme una ducha y meterme a mi cama pronto y Maka temblaba a mi lado deseando lo mismo.
-¿Quieres que te lleve algo de comer más tarde?-me preguntó sorprendiéndome mientras subíamos las escaleras-sé que de nuevo no fuiste al supermercado y por eso viniste más a menudo a mi casa esta semana.
-No es verdad. Ayer fui y ahora estoy completamente equipado.
-Entonces deja de meterte en mi casa para desayunar-dijo entrecerrando los ojos.
-Eso nunca, cocinas demasiado bien como para dejarte ir-sonreí mientras conseguía hacerla sonrojar de nuevo, algo que me encantaba.
Llegamos a nuestro pasillo y cada uno se fue hasta la puerta de su respectivo departamento.
-Entonces ¿nos vemos más tarde?
-Sí, luego iré a verte-dijo sin prestarme mucha atención mientras buscaba en sus bolsillos-… ¿eh?
-¿Qué sucede?-pregunté asomándome por mi puerta.
-No están mis llaves-respondió frunciendo el ceño. Se agachó para buscarlas en su mochila y nada, no aparecían-diablos, ¿y ahora qué hago?
-Vayamos a buscar a la casera. De seguro tiene un duplicado-le propuse.
-¿No te acuerdas que en la mañana nos saludó y nos contó que se iba de viaje?
Era verdad. La casera, una señora muy amable que siempre nos trataba como una pareja de recién casados, se había ido para volver el domingo, lo cual significaba que Maka se quedaría desamparada si no hacía algo…
-Quédate en mi casa-le dije sin pensarlo.
-¿Eh?
-Es mejor que quedarte en el pasillo, ¿no?
Se lo pensó un momento, indecisa, pero acabó por ceder, poco convencida.
Entramos a mi departamento y dejamos nuestras mochilas en un rincón. Como siempre, Maka examinó detenidamente el lugar.
-¿Cuándo vas a ordenar?-preguntó.
-El día que se me ocurra tener novia, o sea, nunca.
Me miró y no sé por qué parecía algo molesta, pero no me preocupé. Fui hasta mi habitación y saqué una camiseta y un pantalón de pijama para llevárselos junto con unas toallas.
-Toma, para que te seques-le dije mientras se los entregaba-si no, te resfriarás.
-Gracias-dijo al tomarlas.
-Yo me iré a hacer la cama-dije mirando hacia la ventana-como supongo que te tendrás que quedar hasta el domingo dejaré que duermas en mi cuarto y yo me quedaré en la sala.
-Bueno-agradeció nuevamente y se soltó el cabello para secarlo con la toalla.
-Vuelvo al rato.
Cumplí mi palabra e hice la cama. También, en contra de todos mis principios y de mis palabras anteriores, ordené un poco el cuarto. No iba a dejar que Maka se quedara ahí teniendo un montón de ropa tirada en el suelo o platos y vasos desperdigados por ahí y por allá.
Entonces me dí cuenta que lo mejor era que se diera un baño y salí al pasillo para decírselo cuando vi algo que me dejó helado.
No puede ser…
¡Hola, hola! *leer con voz de Shinigami-sama*
Logré sacar un capítulo nuevo rápidamente, pero no les aseguro que sea así siempre, es solo que la historia me tiene entusiasmada
Bien, ¡este capítulo fue muy difícil de escribir D:! me costó mucho la parte del inicio y la verdad es que estaba sin ideas...
Pero lo conseguí e incluso me salió más largo que los demás xD
En fin, espero que les haya gustado
¡Reviews :3!
¡Y nos vemos luego!
