Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, yo solo juego a ser Atsushi Ohkubo, su legítimo dueño, y escribo historias solo por diversión

¡Espero que lo disfruten!


Maka se encontraba en la sala cuando salí de mi habitación para avisarle que le prepararía un baño.

Ella me daba la espada y no alcancé a decir nada, pues lo que hizo logró que me quedara paralizado.

No podía creer lo que estaba viendo.

Ahí estaba ella, muy tranquila en medio de mi departamento…sin camisa.

No se dio cuenta de mi presencia. Supongo que creía que me tardaría un montón en ordenar mi cuarto y aprovechó de cambiarse, pero la pregunta es…

¿¡POR QUÉ NO LO HIZO EN EL BAÑO!?

Eso sería lo normal, ¿no?, o sea, se la pasa diciendo que soy un pervertido y lo primero que hace al alojarse en mi casa es quitarse la ropa sin pudor alguno. Al menos yo me pongo una camiseta cuando voy a su casa.

Tomó una de las toalla y empezó a secarse el cabello distraídamente (quizás en qué diablos estaba pensando) mientras que yo seguía ahí, mirándola como un idiota.

Es que no pude evitarlo, había descubierto que Maka ocultaba mucho debajo de la ropa ancha que siempre usaba.

Lo acepto, siempre la molestaba con que era plana y realmente nunca pensé que tuviera algún otro atributo que sus piernas, pero creo que ahora tendré que tragarme mis palabras porque ciertamente la figura esbelta y femenina que veía frente a mí era…atractiva.

"Mierda…" pensé.

Repasé con la mirada sus delicados hombros, la piel de su espalda, la curva que se formaba en su estrecha cintura y sus caderas…

Hasta que vi, con horror, como llevaba su manos hasta su espalda para desabrochar su sujetador.

MIERDA, MIERDA, MIERDA

Antes que se diera vuelta para tomar la camiseta que estaba colgada en la silla detrás de ella, prácticamente me lancé dentro de mi habitación y caí sobre el velador, partiéndome la espalda y haciendo mucho ruido.

-¿Soul?-escuché-¿pasó algo?

-N-no, nada, solo me tropecé-respondí con la voz temblorosa por los nervios y el dolor horroroso que sentía en la espalda.

-¿Estás segu-?-preguntó asomándose por la puerta, vestida gracias a dios- ¡¿qué sucedió!?

-Nada-gruñí, intentando levantarme.

-¡Pero si estás sangrando!

-¿Eh?

Me llevé la mano a la cara y me di cuenta con horror que ¡me estaba sangrando la nariz!

Y no, no le tengo miedo a la sangre, me horroricé por algo…difícil de explicar.

Sucede que cuando era más joven y me veía frente alguna situación, ejem... sexual, esta me sobrepasaba por completo y me sangraba la nariz.

¡Pero eso era cuando tenía trece años…! con el tiempo (y la experiencia, ya me entiendes) ya lo había superado y hacía mucho que no me sucedía.

-¿Estás bien?-Maka parecía preocupada.

-Sí, sí, yo…creo que me golpee con algo-mentí rápidamente-pero no es nada, en serio.

Ella estiró su mano hacia mí y la miré, un poco confundido, por unos segundos, pero la tomé y me ayudó a levantarme.

-Debes tener más cuidado, casi me muero del susto.

-¿Es que acaso temiste que me sucediera algo, Albarn?-me burlé, en un intento de olvidar mi ataque de pánico.

-¡Claro que no!-negó de inmediato y además se sonrojó violentamente- es solo que yo… ¡bah! ¡olvídalo!-dijo saliendo de la habitación.

¿Y ahora qué le pasa?

Suspiré y pasé mi mano por mi cabello, pensativo. Recogí el velador y las cosas del suelo (por suerte no eran muchas) y seguí con el orden de la habitación.

-Por cierto, Soul-escuché desde la sala-¿dónde está el baño?

-Al fondo del pasillo-respondí-¿es que acaso no sabías donde estaba? si tu departamento es igual al mío.

-No es cierto, el mío es más pequeño y está distribuido de otra forma-dijo ella con voz enojada mientras sentía que se acercaba nuevamente-se me olvidó preguntártelo antes y tenía tanto frío que tuve que cambiarme en la sala.

Otra vez me paralicé, y al mirarla intenté disimular, porque si no lo hacía y se daba cuenta de que la había visto, de seguro me mataría.

-¿Ah sí?-dije despreocupadamente, aunque al parecer no lo logré porque puso una expresión de duda.

-¿Hay algún problema?-dijo, ladeando la cabeza.

-No, ninguno-respondí con mi sonrisa torcida-al fin y al cabo no es la primera vez que hay una chica semi desnuda en mi sala.

-Ya me lo había imaginado-dijo, entrecerrando sus ojos con… ¿enojo?

¿Y ahora por qué se enfadaba?, joder, es que no la entiendo.

-Espera un poco, te prepararé un baño-le dije sin mirarla, mientras tomaba un montón de ropa.

-Bueno, gracias-dijo y se alejó nuevamente.

Mientras ella se bañaba, yo me quedé viendo televisión. Estaba dando un programa divertido y me quedé ensimismado hasta que Maka regresó, ya vestida y con el cabello seco.

-¿Qué estás viendo?-preguntó mientras se sentaba a mi lado.

-Un programa sobre motos-respondí, sonriendo.

-Oh…-se asombró y clavó su mirada en la televisión, parecía interesada.

-¿Ahora te gustan las motos?-le pregunté.

-Leí algunos libros después que me llevaras a la escuela la primera vez-me contestó, inocentemente.

-Eres muy divertida, Maka, ¿para qué leer un libro si puedes andar en una?-no pude evitar reír.

-¿Te olvidas que no sé conducir?-preguntó, mirando hacia otro lado, un poco avergonzada.

-Si quieres, puedo enseñarte-le propuse con una sonrisa.

-Gracias, pero no quiero destrozar tu moto-dijo riéndose suavemente-me gusta más ir contigo.

Maka no solía decir cosas tan dulces como esas, pero cada ves que lo hacía, yo empezaba a sentir esa presión rara en el pecho, la misma de cuando nos escondimos bajo la escalera. Para mí era una sensación bastante rara y un poco incómoda, pero extrañamente agradable.

Me distraje de la televisión y empecé a mirarla disimuladamente, aunque no era necesario, pues no me prestaba atención ya que tenía la misma expresión de concentración extrema que siempre ponía en clases.

En ese momento fui realmente consciente de la situación en la que me encontraba. Era una tarde fría y lluviosa en la que yo me encontraba en mi departamento junto a una chica sumamente linda, completamente solos.

Sin mencionar que la chica en cuestión al parecer no llevaba nada debajo de la camiseta que le había prestado, la cual le quedaba grande y suelta en la parte de arriba dejando a la vista la suave piel de su cuello y uno de sus hombros casi al descubierto.

Estaba completamente seguro que la mitad de los chicos de Shibusen mataría por estar en mi lugar y la otra mitad me daría una paliza si no aprovechaba el momento.

Y a decir verdad, no podía evitar sentirme tentado.

Pero en este caso no estamos hablando de cualquier chica. Era Maka, una amiga con la que tengo una relación rara pero especial y divertida.

No quería complicaciones ni enredos por seguir absurdos impulsos del momento.

El programa terminó y Maka se levantó de inmediato.

-¿Tienes hambre?-me preguntó ante lo que yo asentí-bien, iré a preparar algo.

No tenía ganas de seguir viendo la tele, así que la seguí a la cocina y me reí al verla tan confundida.

-¿Y ahora en qué dilema estás?-le pregunté.

-Me dijiste que fuiste al supermercado ayer pero lo único que tienes es comida instantánea y enlatados-me acusó.

-También hay cerveza en el refrigerador-dije cruzando mis brazos, orgulloso de mi mismo-lo básico y necesario para la vida de un chico cool como yo.

-Idiota querrás decir-dijo levantando una ceja-ahora entiendo por qué te la pasas en mi comedor, si hasta que yo llegué no conocías la comida de verdad.

-Tuve mucha suerte, ¿no?

Cuando la vi sonrojarse como solía hacer siempre y reírse, me di cuenta que yo tenía razón y mucha.

Por segunda vez me quedé mirándola como idiota mientras ella se ataba el cabello en un rodete desordenado y volvía a poner su expresión de concentración.

-No tengo mucho con lo que trabajar pero haré todo lo que pueda-dijo, motivada.

-¡Vamos Maka! ¡tú puedes!-la animé levantando el puño-¿eh? ¿qué haces?-dije mientras me empujaba fuera de la cocina.

-¡Eres muy ruidoso!, no podré hacer nada tranquila si sigues acá gritando.

-Maka, sé que te pongo nerviosa y te distraigo, pero no es necesario que seas tan bruta-me quejé, suspirando.

-Siempre eres tan engreído-se enojó-¡por dios, solo espera un poco!

-¡Es mi cocina!

-Si no sales, también será tu tumba-dijo, señalando el libro que había dejado en la mesa.

Sentí un escalofrío y la miré horrorizado.

-Quizás sea una buena idea que vayas a darte un baño-dijo entrecerrando los ojos.

-Sí señora-dije y escapé.

Le hice caso y me metí al baño a darme una larga ducha. El agua caliente me ayudó a relajarme y tranquilizar mis pensamientos caóticos. Cuando terminé sentí un delicioso aroma y no lo pensé mucho al seguirlo.

Vi ir a Maka de un lado para otro llevando platos a la mesa, ordenando y dejando la comida perfectamente servida. Eso era algo que ya había presenciado antes, pero siempre me sorprendía su rapidez y precisión a la hora de poner un montón de platos a la vez. Una vez me contó que para comprarse sus propios libros había trabajado de mesera en un café y se había acostumbrado a eso.

Me la imaginé vistiendo un traje corto como uniforme y no sé por qué, pero sentí que mi cara ardía.

-Ya casi termino, puedes sentarte-me dijo asomándose por la puerta de la cocina.

-¿Cuál es el menú de hoy?-pregunté mirando todo, sin descifrar que era lo que había frente a mí.

-El de hoy se llama "come y calla"-dijo, apareciendo con un plato con una salsa desconocida.

No discutí y me serví un poco de todo. Por supuesto, todo le había quedado perfecto y sabía aún mejor cuando le puse la salsa que había preparado. Pronto me lo terminé todo y me dispuse a servirme una segunda ración más generosa.

-Tranquilo, Eater, deja un poco para mí-dijo Maka, sonriendo.

-¿Qué es eso de Eater?-pregunté frunciendo el ceño.

-No sé, se me acaba de ocurrir al verte comer tanto y disfrutar la comida-respondió.

-Soul Eater-dije, pensativo-la verdad es que suena cool, quizás debería cambiarme el nombre.

-Estaba bromeando.

-Pero lo dejo a tu elección, al fin y al cabo será tu apellido también.

-Siempre que te preparo algo empiezas a organizar la boda.

-Y siempre terminas rompiéndome el corazón-dije, fingiendo tristeza.

-Pero te recuperas rápido-dijo, ladeando la cabeza-al fin y al cabo yo no soy tu tipo.

Cierto, era algo que le había dicho varias veces cuando la conocí, pero hacía tiempo que se me había olvidado. Lo que me sorprendía es que ella lo recordara.

Entonces me di cuenta que ella andaba con total naturalidad por mi casa pues creía que yo no estaba ni lo más mínimamente interesado en ella.

Después que me amenazara de nuevo con el libro para que lavara los platos, terminé con mi tarea y la pillé mirando por la ventana.

-¿Y ahora a quién espías, pervertida?-le dije, imitándola.

-Me voy a dormir-dijo, muy seria.

-¿Qué?, pero si apenas son las ocho…

-Hasta mañana-se despidió y desapareció por el pasillo.

De nuevo me dejó solo y preguntándome qué demonios le sucedía, pero no le di demasiada importancia y me quedé mirando televisión echado en lo que sería mi cama durante el fin de semana. No estaba dando nada interesante y eso junto a que había comido demasiado, hizo que me quedara dormido a la hora después.

Pero empecé a sentir unos ruidos extraños y abrí los ojos. Me encontré a oscuras (por lo visto, se había cortado la luz) y busqué mi celular para ver la hora. Eran las dos de la mañana.

Ya iba a empezar a gruñir cuando volví a escuchar el ruido. No lograba identificar qué era, pero venía del pasillo.

En ese momento sonó un trueno con fuerza y el ruido desapareció para dejar lugar a un pequeño grito. No tardé en reaccionar y corrí hasta la habitación.

-¡Maka!-exclamé al entrar-¿¡estás bien!?

Ahí se encontraba ella, abrazando una de mis almohadas y suspiré de alivio al ver que no le había sucedido nada hasta que levantó la mirada y vi sus ojos llenos de lágrimas.

Estaba muy sorprendido, pero me acerqué a ella y la abracé. Se agarró desesperadamente de mí mientras temblaba y escondía su rostro en mi pecho.

-¿Qué sucede, Maka?- le pregunté mientras acariciaba su cabello.

-Los truenos…me aterran-sollozó-me vine a acostar temprano para ver si podía quedarme dormida antes…pero no lo conseguí.

Volvió a caer otro trueno y volvió a aferrarse a mí. Era difícil imaginarse el que Maka Albarn, la chica del carácter fuerte e indestructible, tuviera ese tipo de miedos.

Pero ahí estaba, entre mis brazos y no iba a dejar que estuviera ahí sufriendo.

-Tranquila, no te dejaré sola ¿de acuerdo?

Levantó la cara para mirarme con una tímida sonrisa.

-Lo sé, siempre estás conmigo, Soul.

Le sonreí de vuelta y sin siquiera pensarlo, le di un beso en la frente.

"Ten por seguro que siempre será así"


Ahh, hola a todos *cae rendida pero vuelve a revivir*

Definitivamente tengo una relación de amor-odio con este capítulo, luché mucho con él porque realmente no tenía muchas ideas aparte de la escena de la sala (espero que les haya gustado a todas aquellas a las que les intrigaba qué era lo que había visto Soul 8D y por cierto, gracias por sus lindos reviews, me motivan mucho a seguir)

El capítulo iba a ser más largo, pero decidí dejar unas cuantas cosas dulces para el próximo, si se les ocurre algo para el próximo agradeceré cualquier idea

Deséenme suerte para no tener que pelear tanto con el próximo y sacarlo pronto

Y como siempre...¡reviews :3!

¡Nos vemos!