Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, yo solo juego a ser Atsushi Ohkubo, su verdadero dueño, para escribir historias sobre ellos

¡Espero que les guste!


-¡Por favor, Maka!

-¡Suéltame!

-¡No puedes hacerme esto!, ¡creí que lo nuestro era especial!

-Por favor, no hagas esto más difícil, tienes que entender que…

-¡No!, ¡me niego!

-¡YA PARA EL JODIDO ESCÁNDALO LIZ!, ¡Ahora suelta a Maka y déjala ir!

Era viernes, el día anterior del famoso baile de invierno y llevábamos veinte minutos tratando de cruzar dos malditos pasillos para salir de la escuela por culpa de Liz. Al salir de clase se agarró de la pierna de Maka, sollozando, y ésta tuvo que llevarla arrastrando para abandonar el salón e intentar dirigirse a la salida.

¿La razón del desequilibrio mental de nuestra aspirante a estilista?, Maka iba a comprarse zapatos sin ella.

-¡De seguro elegirás unos zapatos bajos!-exclamó Liz.

-Claro que no. El código de vestimenta de un evento como un baile exige tacones-dijo Maka, muy seria.

Espera, ¿qué estoy escuchando? ¿Maka hablando el mismo idioma de Liz?

-¿Y el color…?-empezó a preguntar Liz, algo más repuesta.

-Tomaré en cuenta el color del vestido, y si no encuentro unos que combinen con la misma gama de colores compraré unos neutros.

Vale, eso fue demasiado para mí y aproveché de escapar ahora que Liz estaba distraída.

Ya iba llegando al estacionamiento cuando sentí que alguien corría detrás de mí y al voltearme recibí un librazo en la cara.

Ante eso tuve la ligera sospecha de que Maka se había enojado.

-¿Por qué me dejaste sola con Liz, traidor?-preguntó.

-¿Nunca has visto una película de zombies?, siempre hay uno que se sacrifica para que el resto sobreviva-le dije completamente serio como si mi razonamiento fuera lo lógico y ella fuese la loca.

-Dijiste que me llevarías al centro comercial de camino a casa-dijo, frunciendo el ceño.

-¿Sabes qué?, desde que te traje a la escuela en moto te has vuelto muy cómoda y quieres que te lleve a todos lados-dije y luego le sonreí-¿o es solo que buscas una excusa para ir abrazada a mí?

-C-cállate-dijo, mirando hacia otro lado como siempre hace cuando se siente muy avergonzada y no quiere que la vea sonrojada.

Esperen… ¿ACERTÉ?

Joder, ahora agradezco que no me esté mirando porque también me sonrojé de una manera muy poco cool.

-Ya súbete, antes de que Liz aparezca de nuevo-le dije volteándome.

Obedeció de inmediato y partimos rápidamente hacia el famoso centro comercial. Rara vez he entrado al santuario de Liz, así que no recordaba muy bien dónde quedaba y Maka tuvo que darme indicaciones, pero logramos llegar sin problemas.

Cuando estacioné y Maka se bajó, me aseguré de mirarla con cuidado, pues la última vez que me pilló mirándole las piernas me dio el librazo de mi vida.

-¿Vengo a buscarte más tarde?-le pregunté cuando tomaba su mochila.

-No hace falta. Luego iré a la casa de Tsubaki-me respondió.

-Ah, vale...-le dije, un poco distraído.

Pero en mi interior bullía un intenso sentimiento que provocaba en mí las más grandes dudas y no pude aguantar más. Tenía que preguntarle…

-¿Y qué cenaremos hoy?

Silencio.

Maka se me quedó mirando como si yo fuese estúpido.

-¿Qué no me escuchaste?-dijo, bajando un poco los párpados con expresión exasperada-te dije que voy a la casa de Tsubaki. Pasaré ahí la noche.

-¿¡Ehhh!?-exclamé, disgustado-¿por qué?

-Últimamente me la paso en tu casa, necesito una noche de chicas y organizamos una-respondió, poniendo sus manos en sus caderas-además Liz quiere llevarnos a un salón de belleza para prepararnos para el baile así que estarás libre de mí hasta mañana en la tarde.

-¿Tampoco tendré almuerzo?

-¡Deja de verme como un refrigerador!

Solté un bufido de fastidio mientras ella sacaba su celular para ver la hora.

-Por cierto, tampoco puedes llamarme-me advirtió.

-Oye, ¿qué te hice como para que no quieras saber nada de mí?-pregunté, levantando una ceja.

-No es eso, es que esta cosa no quiere prender-respondió ella, mostrándome su celular con la pantalla apagada.

-Vaya, que oportuno-dije, con sarcasmo-¿ahora cómo sabré cuando estés lista mañana?

-Solo ven antes de las siete. Me aseguraré de estar a esa hora en casa-me contestó.

-De acuerdo, de acuerdo-acepté de mala gana, mientras acomodaba la moto para partir-nos vemos luego entonces.

Como no dijo nada me voltee y vi que me miraba de una forma extraña.

-¿Qué sucede?-le pregunté.

-Nada-respondió-es solo que ya quiero que sea mañana.

Luego se dio vuelta y se alejó rápidamente antes de que pudiera decir algo.

No sé qué cara habrá puesto como para querer escapar así, pero al menos la mía ardía como no te imaginas.

¿¡Por qué tiene que ser tan linda!?

Tuve que darme un golpe a mí mismo para reaccionar y poder irme a casa. Estaba un poco exaltado así que exageré con la velocidad y llegué muy pronto.

Entré y lancé mi mochila a un lado, como siempre. Luego miré el departamento, en silencio.

¿Y ahora qué demonios hago?

Es que generalmente, después de clases invado la casa de Maka para robarle comida y acaparar la tele, ya que la suya es mejor que la mía y puedo ver el programa de las motos que dan a esa hora más cómodamente. Después de que termina, suele echarme para hacer sus tareas, pero al menos me mantengo entretenido durante ese tiempo.

Bueno, ya pensaré en algo…

Aunque en realidad no tuve mucho tiempo para hacerlo, pues un rato después sentí que tocaban el timbre y cuando fui a abrir me encontré con el dúo dinámico.

Black Star y Kid, por supuesto.

-¿Qué hacen aquí?-pregunté, temiendo lo peor.

-¡Vine a alegrar tu miserable existencia!-exclamó Black Star lanzándome una pesada bolsa directo al pecho mientras entraba.

-Trajimos bebidas y pizza-avisó Kid antes de seguir a Black Star, también empujándome.

-¿Esas son sus explicaciones? ¿en serio?-pregunté, exasperado.

-Viejo, desde que Maka te robó que no venimos a tu casa a jugar play tranquilamente-dijo Black Star, echado en mi sillón.

-Y como nos enteramos que las chicas se juntaron, quisimos hacer un poco de ruido también-comentó Kid.

Suspiré y cerré la puerta, al menos estos idiotas se asegurarían de mantenerme ocupado.

Nos pasamos la tarde jugando, molestándonos entre nosotros y tomando cerveza. Al final me di cuenta que tenían razón y había echado de menos pasar un rato solo con ellos.

Y más tarde, Black Star me lanzó el control a la cara cuando volví a ganarle en el Mortal Kombat.

-¡Joder, Soul! ¿cuándo te volviste tan bueno?, antes siempre te machacaba-reclamó.

-He tenido que entrenar para no perder patéticamente contra Maka-respondí-si crees que yo soy bueno tendrías que verla a ella. Es un monstruo.

-¿Maka juega al Mortal Kombat?- preguntó Kid, divertido.

-Antes de mudarse acá nunca había jugado, pero bastó que practicara unas tardes para que aprendiera y me pateara el trasero-les conté-no sé cómo lo hace, repito, es un monstruo.

-Bueno, cuando se obsesiona con aprender algo no para ante nada…-dijo Kid.

-Es una forma bonita de decir que es una nerd loca-dijo Black Star, haciéndonos reír.

-Bueno, será una nerd loca, pero es cool que sea así-dije.

-Por cierto, mañana es el gran día, ¿eh?-dijo Black Star, comenzando una nueva partida.

-No sabía que fueras tan romántico como para declararte en un baile-comentó Kid-es como en las películas que siempre ven Liz y Patty.

-Es una inversión a futuro-expliqué con seriedad-cuando le cuente a mis hijos como comencé a salir con su madre sonará mejor decirles que sucedió en el baile de invierno que en una tarde comiendo papas frente a la tele.

-¿Ya te estás casando con Maka?-preguntó Kid, burlón.

-No seas inocente Kid, Soul se está imaginando haciendo cosas con ella-dijo Black Star, riéndose.

-Bueno, sería raro si no lo hiciera-dije, avergonzándome un poco.

-De todas formas ya era hora-dijo Black Star, concentrándose en el juego-creía que ibas a ser un cobarde y nunca te ibas a confesar.

Kid y yo nos miramos en silencio. Sabía que ninguno de los dos nos cuadraba lo que había dicho.

-¿De qué estás hablando?, tú eres el cobarde-declaró Kid.

-Sí, es verdad. Llevas años detrás de Tsubaki y jamás le has dicho nada-concordé yo, cruzándome de brazos.

Cuando dijimos eso, a Black Star se le cayó el control y se puso totalmente rojo, lo cual fue increíblemente divertido.

Ahora entiendo lo que se siente ser Liz y es maléficamente satisfactorio.

-Si no te apresuras te la van a quitar-dijo Kid y Black Star lo miró con extrañeza.

-Maka me contó que ella no fue la única en recibir un montón de invitaciones-le dije y entonces fui yo quien recibió una mirada de espanto-Tsubaki también tuvo muchas. Incluso el capitán del equipo de rugby le preguntó si quería ir con él, aunque no sé si aceptó.

-¡Mierda!-exclamó Black Star mientras se levantaba de golpe.

Nosotros lo miramos sorprendidos cuando pasó como un huracán a tomar su chaqueta e ir hasta la puerta.

-¿Se puede saber a dónde vas?-pregunté.

-Voy a pedirle a Tsubaki que vaya al baile conmigo-respondió él, frunciendo el ceño.

-¿Qué? ¿Ahora?-dijo Kid, sorprendido.

-Por supuesto, ¿cuándo si no?.

-No sé, ¿hace dos semanas?

-¡Me voy!-exclamó y luego se dio vuelta para mirarnos-Y no me deseen suerte. Un dios no la necesita.

Nos quedamos viendo la puerta después de que saliera como loco y di un sorbo a mi cerveza.

-Si la va a necesitar-dije.

-Pienso lo mismo-concordó Kid.

Luego nos encogimos de hombros y pusimos nuestra atención en cosas más importantes, como continuar con el juego y acabar la pizza.

Ya nos enteraríamos luego como terminaría ese asunto.


El que lograra abrir los ojos no fue más que una inesperada casualidad. La verdad es que estaba muerto y podría haber seguido durmiendo si no hubiera sentido que algo importante tenía que hacer hoy…

Ah, es verdad. El baile.

Gruñí un poco y estiré el brazo buscando mi celular perdido quien sabe dónde entre las frazadas de mi cama. ¿Qué hora es?, ni idea.

Anoche quise acostarme temprano, pero después de que Black Star volviera (y no nos contara nada) los chicos no quisieron irse e incluso invitaron a más de nuestros amigos a MI casa, lo cual se transformó en un auténtico descontrol, ya que se organizó una pelea masiva de videojuegos en mi sala y trajeron más alcohol y comida.

Recién a las seis de la mañana algunos parecían estar cansados y yo había tomado bastante, así que me largué a dormir, ¡es que no aguantaba más! y al fin y al cabo ya no debía estar vigilándolos, pues confiaba completamente en mis amigos en dos cosas:

Uno, destrozarían mi casa de todas formas.

Dos, que Kid no sería capaz de dejar un desastre asimétrico, así que iba a limpiar.

Solo esperaba no salir de mi habitación y encontrarme con uno desmayado en la sala o en el baño.

Ah, por fin lo encontré.

Son las siete y media, ¿tan poco dormí?

Mm, no, dice PM…

Siete y media de la tarde…

¡MIERDA!

Me levanté de golpe, enredándome con las mantas y me pegué en la cabeza con un estante.

¿¡Cómo es posible que durmiera tanto!? ¡Fueron más de diez horas!

Maka va a matarme.

Salí corriendo al baño y me di la ducha más rápida de la historia de las duchas rápidas para luego volver a correr a mi cuarto.

El traje, el traje.

Mientras me vestía y trataba de no abrochar mi camisa a lo Black Star, escuché que mi celular sonaba y contesté ubicándolo en mi hombro pegado a mi oído.

-¿Y ahora qué?-exclamé.

-Me encanta como contestas el teléfono. Hace que recupere mi fe en la humanidad.

-¿Qué quieres ahora Liz?-pregunté, exasperado.

-Nada terrible. Maka me pidió que te avisara que está un poco atrasada. El maldito salón estaba lleno y la atendieron al último-dijo ella-te llamé varias veces pero no contestabas.

-Acabo de despertarme-gruñí.

-Oh, sí que tienes el sueño pesado-comentó, divertida.

-Mira, ahora tengo que vestirme y no puedo hacerlo si me estás molestando-le dije, cortando sus ganas de joder-nos vemos más tarde y gracias por el aviso.

No sé si se despidió, porque le corté rápido y procedí a ponerme los pantalones, algo más calmado ante la posibilidad de que Maka no me asesinara si ella también llegaba tarde.

Ya vestido, pasé a tratar de peinarme un poco. Por suerte, el susto y la ducha fría hicieron que perdiera cualquier rastro de posible cansancio/resaca y no me veía tan terrible, de hecho, creo que estoy cool.

Es en estos momentos en que Maka reclama que soy un engreído, pero bueno.

Cuando estuve listo, me dirigí a la puerta, aunque apenas toqué el picaporte me acordé de algo importante y me di vuelta para buscarlo. No podía irme sin eso.

Salí precipitadamente al pasillo e intenté cerrar la puerta, pero la estúpida llave se atascó en la cerradura y no pude más que maldecir entre dientes.

-No es necesario enojarse tanto.

En ese momento me di cuenta que no era el único ahí y al voltearme juro que se me detuvo el corazón, el tiempo y el mundo entero en un segundo.

Maka estaba apoyada contra la pared con una sonrisa y se veía… no sé cómo describirlo, pues decir que estaba "hermosa" no es suficiente. Simplemente era una aparición.

Llevaba su cabello suelto, peinado hacia la derecha cayendo por su hombro en una cascada rubio ceniza y se había maquillado de una forma hábil y sutil, destacando sus ojos verdes y sus labios, pintados de color rojo.

Y por fin se resolvía el misterio del vestido y debo decir que ni en mis sueños más locos pensé que vería a Maka usando algo así.

El vestido era de un color rojo profundo, de espalda descubierta, sin mangas y corto hasta las rodillas, que se ceñía a su cuerpo remarcando su esbelta figura, la cual había podido vislumbrar aquella memorable tarde lluviosa en la sala de mi casa y que ahora podía admirar con total libertad confirmando lo atractiva que era. También tenía un detalle bastante peculiar y es que una delgada cadena dorada pendía sobre sus omóplatos uniendo los tirantes.

Además estaba usando tacones dorados, que combinaban con la cadena y llevaba un abrigo blanco en sus manos.

Sí, me había impactado por completo, pero ni loco lo iba a demostrar y esperaba que el leve sonrojo que iba extendiéndose por mi cara no fuese muy notorio.

-¿Esperaste mucho?-pregunté, felicitándome a mí mismo al conseguir que no me temblara la voz.

-No, la verdad es que acabo de salir-contestó-perdón por llegar tarde, el salón…

-Estaba lleno, lo sé. Liz me llamó-dije, completando lo que iba a decir-pero no te preocupes, yo estaba vuelto loco también ya que me quedé dormido.

-Vaya par de idiotas estamos hechos-dijo ella, riendo suavemente-¿es por eso que llevas mal puesta la corbata?

Eh... no lo había notado, y yo que pensaba que estaba decente.

-Deja que la arregle-dijo sonriendo y se acercó a mí, llevando sus manos a mi cuello para enderezar el nudo. No pude evitar quedarme estático mientras lo hacía y aún más cuando levantó su rostro sonriente-listo.

-Gracias…-dije, medio idiotizado por su cercanía.

-Se ve que estudiaste bien el catálogo de trajes, te queda bien-dijo ella.

-¿Maka Albarn elogiándome?-dije, burlón-el mundo se va a acabar.

-Oh, pero es que son tan pocas veces las que te las mereces que sería malo callarme-dijo ella, suspirando exageradamente.

-De seguro las merezco muchas más veces de las que quieres aceptar-sonreí.

Puso una cara de enfado tan adorable que sonreí aún más.

-Vamos, no podemos privarlos de la pareja más increíblemente atractiva de Shibusen-dije, presumiendo y haciendo que Maka soltara una pequeña risa.

-¿Eso significa que yo también me veo bien?-me sonrió de vuelta, mientras caminábamos por el pasillo.

-Claro que no-dije, frunciendo el ceño.

Me miró con cara de pocos amigos, aunque pareció confundirse ante la repentina sonrisa que le dirigí.

-La palabra "bien" no es suficiente para describirte-dije-porque estás más que hermosa esta noche.

Eso pareció dejarla sin palabras, pues bajó la mirada rápidamente, sonrojada. No supe interpretar muy bien su expresión así que supuse que no sabía qué decir.

Antes de salir del edificio se puso el abrigo y la detuve cuando vi que iba a ir al garaje, ante lo que me miró confundida.

-Sígueme-le dije, tomándola de la mano y nos dirigimos al estacionamiento.

Cuando llegamos abrió muchísimo los ojos al ver que lo que nos esperaba no era mi moto.

-¿De dónde robaste este auto?-preguntó, mirándome.

-Lo alquilé-dije, mostrando las llaves-¿en serio creías que te llevaría en moto al baile?

-Bueno, me lo esperaba más que el que nos fuéramos en un porsche-dijo ella, aún sonaba desconcertada.

Me reí y procedí a abrir la puerta del copiloto, luego ella se subió y me apuré en seguirla para irnos. Ya íbamos atrasados, aunque en mi opinión, llegar justo a la hora no es cool, pero Maka no piensa lo mismo.

Durante el camino ella me contó sobre su experiencia en el salón con las chicas (algo tan nuevo para ella como el baile) y yo sobre la noche que tuve con la invasión de mis amigos a mi casa.

Cuando íbamos llegando a Shibusen, Maka parecía asombrada y era de esperarse, pues nuestra prestigiosa escuela se transformaba por completo para el baile de invierno, ya que era el evento más importante del año.

-Cuantas luces, ¡y hasta hay alfombra roja!

-El director es un poco excéntrico y le gusta hacer las cosas en grande-comenté.

-Ya quiero ver como decoraron por dentro-dijo ella, sonriendo.

-Bueno, teniendo en cuenta que es el padre de Kid, podemos esperar alguna exageración simétrica-dije, mientras buscaba donde estacionar.

Sí, es algo inesperado, pero Kid es el hijo del director de Shibusen. Cuando Black y yo lo conocimos me pareció raro que fuera tan solitario, pero le sucedía algo muy parecido a lo de Maka en su antigua escuela y no tenía amigos. De todas formas, a nosotros nos cayó bien y nos daba totalmente igual que su padre fuera el director, así que lo invitamos a jugar básquet y así se unió a nuestro grupo.

Maka miraba por la ventana mientras ubicaba el auto y se percató de algo que le llamó la atención.

-¿Qué es lo que están usando las chicas?-preguntó.

-¿Qué?-dije, luego vi a lo que señalaba y me fijé en las flores sus muñecas-ah, ¿eso?, son corsages.

-Que bonitos…-dijo, mirándolos con los ojos brillantes como suele hacer cuando ve un cachorro o un pastel de fresas-¿por qué los usan?

-¿Cómo es que no lo sabes?-pregunté con ganas de molestarla.

-Ya te dije que nunca fui a un baile-contestó ella, apenada.

-De acuerdo, de acuerdo-dije, sonriéndole-los corsages son accesorios que las chicas usan en fiestas como bodas y bailes y al menos para estos últimos son sus parejas las que se los regalan. Digamos que es una tradición.

Ella asintió, aunque luego me miró con cara de fastidio.

-Supongo que no debería esperar uno de tu parte, ¿o no?

-Supones bien, porque te tengo algo mejor que un corsage.

Maka me miró, confundida, mientras yo sacaba una pequeña caja azul con un lazo blanco de mi bolsillo y se la ofrecí con una sonrisa.

-¿Qué es esto?-preguntó ella al tomarlo entre sus manos.

-Un regalo para ti-respondí sin dejar de sonreírle-espero que te guste.

Me miraba a mí y luego a la cajita sin saber qué hacer, hasta que se decidió a abrirla. Su reacción al sacar la tapa fue adorable, pues se quedó con la boca abierta, realmente sorprendida. Luego levantó su rostro, pidiéndome explicaciones con la mirada.

Tomé la cajita nuevamente y saqué lo que había dentro revelando así su contenido.

Una pulsera.

Era una sencilla y delicada cadena plateada cuyos eslabones eran pequeños botones de rosa rojos.

-Los corsages me parecen un poco exagerados y no son muy resistentes-dije, mientras tomaba su mano y rodeaba su muñeca con la pulsera-quería darte algo que durara mucho tiempo y cuando vi esta pulsera creí que se vería bien en ti.

Terminé de abrocharla y Maka miró durante unos segundos su muñeca, luego me dirigió una sonrisa tímida.

-Nunca me habían dado algo así. Es preciosa…gracias.

-De nada- le dije, desviando la mirada para no caer en la tentación de besarla. Aún faltaba un rato para intentarlo -¿vamos?

-Sí, claro.

Después de bajarnos del auto nos dirigimos al gran salón donde se celebraría el baile, y antes de entrar, Maka me tomó del brazo sin previo aviso.

-¿Qué estás haciendo?-le pregunté.

-¿No dijiste que seríamos los más atractivos?-dijo ella, sonriendo-hay que hacer una gran entrada, ¿no?

Los dos nos reímos y procedimos a dar nuestro espectáculo. Todo el mundo se nos quedó viendo con distintos grados de estupefacción cuando aparecimos caminando por el salón, dándonos importancia.

Noté que muchos chicos me miraban con odio y envidia, ante lo cual tuve que controlarme para no reírme en su cara. Por su parte, Maka también parecía estar divirtiéndose como nunca.

Vimos a los chicos conversando a unos metros y fuimos hasta ellos. Al vernos, Black Star, Liz y Tsubaki quedaron con la boca abierta, mientras que Kid y Patty se echaron a reír.

-¿Qué es esa postura de modelo de revista que están usando?-preguntó Kid.

-¡Esto parece una película!-dijo Patty, sosteniéndose el estómago.

-¡Makaaaa!-lloriqueó Liz para luego abrazarla-te ves tan hermosa, eres una obra de arteeee…-entonces pareció darse cuenta de algo, pues detuvo su llanto-¿qué es eso?

Señaló la pulsera, ante lo que Maka pareció sonrojarse y la ocultó un poco con su otra mano.

-Luego te digo-respondió ella, con una mirada avergonzada, pero Liz comprendió al punto y me miró, burlona.

-Sí, lo que sea, dejen de mirar a este par de tontos y vayamos a divertirnos-interrumpió Black Star, empujándome en otra dirección-¡vamos, Soul! ¡a tomar!

-¿Qué? ¡no!, ¡suéltame, idiota!-exclamé.

No sirvió de nada, pues entre él y Kid me llevaron a la barra, dejando a Maka sola con las chicas.

-Toma Soul-dijo Kid, mientras me ofrecía un trago y yo le gruñí.

-No quiero. Ya tomé mucho anoche, ahora déjenme ir con Maka-dije, enojado.

-Claro que no, viejo-dijo Black Star, volviendo a empujarme cuando hice el amago de irme-ya no pasas tiempo con nosotros.

Le di una patada y él retrocedió un poco.

-¡Hey! ¿quieres pelea o qué?

-¿Qué dijiste?-murmuré rodeado de un aura demoniaca, para luego empezar a gritarles, aún más furioso-¡Ayer invadieron mi casa, se negaron a irse, armaron su propia juerga ignorándome y dejaron todo hecho un desastre con el mismo argumento!-ahora ya parecían asustados-¡además que me han jodido por semanas para que aceptara que me gusta Maka y cuando les hago caso me alejan de ella!, ¿qué les sucede?, ¡imbéciles!

-Ya, ya, perdón-dijo Black Star, al verse a punto de ser asesinado-es solo que Liz nos pidió que te alejáramos un rato porque quería inspeccionar a Maka.

-Sí, tranquilízate. Tienes toda la noche para estar con ella-dijo Kid, con cautela.

Los miré con odio y acepté la bebida solo porque si regresaba, iba a tener que escuchar el análisis de Liz sobre el atuendo de Maka, lo cual comprobé cuando les eché un vistazo y la estudiada parecía estar tremendamente fastidiada.

Pero, ¿poder pasar tiempo con Maka? ¡JA!, ¡sueña Soul!

Al parecer, esa noche todo el mundo se acordó de nuestra existencia y nos abordaron de distintas maneras sin dejarnos solos ni un momento o separándonos a cada rato.

-Juro que los voy a matar a todos-gruñí, cuando volví a encontrarme con Kid.

-Si te sirve de consuelo, Maka parece tan enojada como tú-me dijo él, sonriendo.

-Bueno…si sirve de algo-dije, calmándome un poco-¿en dónde estará? hace rato que no la veo.

-La última vez que la vi creo que golpeó a un chico, como siempre-comentó Kid, como si habláramos del clima-debe estar buscándote.

-También la buscaré-dije, alejándome-y si alguien vuelve a interponerse en mi camino voy a imitarla.

Empecé a recorrer el lugar rápidamente, evadiendo a todo el mundo y enojándome de nuevo, hasta que tuve que detenerme súbitamente, pues sentí como un par de brazos me agarraban y me obligaron a parar.

Y cuando vi quiénes eran mis captores, me horroricé.

Eran tres chicas y no las conocía, pero por cómo me miraban ya podía imaginarme quiénes eran y qué querían.

-¡Soul!-dijo una con un tono tan empalagoso que me dio diabetes- te hemos estado buscando.

-¡Vamos a bailar!-dijo otra alegremente mientras apretaba mi brazo.

-¿Qué? ¡Claro que no!-exclamé, furioso-¡suéltenme!

-No seas así, Soul-rogó la tercera de forma exasperante-baila conmigo.

-¡No!, ¡conmigo!

-¡Yo voy primero!

-¡Yo!

Estaba atrapado y justo cuando iba a empujarlas a lo bruto para soltarme, escuché una tos que interrumpió la pelea de las chicas.

No, por favor no…

Levanté la mirada y vi a Maka frente a mí, con una expresión tan atemorizante que me quedé quieto en mi sitio y las chicas me soltaron de golpe.

-Vaya, es increíble-dijo ella dríamente mientras ladeaba la cabeza-las admiro chicas, son bastante valientes...

-H-hola Maka…-tartamudeó una.

-¿Si viniste con Soul…?-dijo otra-no sabíamos…

-Fuera de aquí-ordenó Maka, frunciendo el ceño, ante lo que ellas casi salieron corriendo.

Me quedé un poco perplejo pues no entendí para nada lo que acababa de suceder, hasta que vi que Maka me miraba fijamente y luego se dio la vuelta para dejarme ahí solo.

-¡Maka!, ¡espera!-exclamé, detrás de ella.

-Déjame en paz-dijo, siguiendo su camino.

La tomé del brazo y la obligué a voltearse antes de que se alejara y se perdiera entre la gente.

-¿Qué es eso de que te deje en paz?-pregunté-¿acaso hice algo que te molestara?

-No, no fuiste tú-respondió ella, suspirando-pero pareciera que todo el mundo se está esforzando en hacerme enojar y no quería echarte encima mi enfado. Prefería tranquilizarme un poco antes.

-A mí también me han hecho enojar, al fin y al cabo me han estado alejando de ti durante todo esta noche-le dije tranquilamente-ni siquiera me han dejado bailar contigo ni una sola vez.

-Entonces vamos a bailar-dijo ella, sonriendo-de seguro se nos quita el malhumor de esa forma.

-Sí, pero…-recorrí el salón con la mirada detenidamente-Aquí no. Vayamos a otro lado.

Señalé un balcón que estaba medio oculto por unos cortinajes y ella asintió, entendiendo lo que quería decir. Luego la tomé de la mano y nos fuimos hasta nuestro destino con rapidez, justo a tiempo para cuando volvieron a poner canciones lentas.

-Decididamente aquí fuera se está mucho mejor-dije, cuando entramos en el balcón.

-Sí, es más tranquilo-concordó Maka mirando el lugar-también tiene una buena vista.

-Bueno, olvida la vista, vinimos a otra cosa-dije, luego se volteó a mirarme y le sonreí, estirando mi mano hacia ella-¿me concede esta pieza mi lady?

Ella se rió, pero tomó mi mano y la acerqué hacia mí suavemente, poniendo mi otra mano en su cintura.

-No quiero decepcionarte, pero la verdad es que no sé bailar-dijo Maka, mirándome a los ojos.

-No te preocupes, yo te guiaré-le sonreí-solo déjate llevar.

-De acuerdo…

Empezamos a mecernos lentamente al son de la melodía en silencio. En ese momento las palabras sobraban y lo único que necesitaba era tenerla junto a mí, sentir su calidez y su aroma a menta.

¿En qué momento me detuve...? No lo sé, pues cuando levantó su rostro y sus ojos se encontraron con los míos no pude evitar perderme en su mirada y me olvidé de todo, de qué día era, de dónde estábamos, de mi nombre.

Solo era consciente de que Maka estaba entre mis brazos y eso era lo único que me importaba.

Ya no había marcha atrás.

Pues sin darme cuenta había tomado su bello rostro entre mis manos y la había acercado a mí para unir nuestros labios en un beso, una dulce y suave caricia que hizo latir mi corazón con fuerza.

-Te amo-murmuré cuando nos separamos y volví a fijar mi vista en la suya.

Ella no dijo nada, parecía tan perdida como yo y me miraba de una forma que nunca había hecho antes. Como si fuese sumamente preciado para ella.

Y sin poder evitarlo, volví a besarla, rodeándola con mis brazos y acercándola aún más a mi cuerpo, sintiendo como me invadía una felicidad absoluta.

Sin embargo, al parecer algo tenía el destino en contra mía.

De pronto escuchamos un grito que destrozó el momento y nos devolvió a la realidad de golpe.

-¡Maka!

Nos dimos vuelta hacia la entrada del balcón para encontrarnos con un chico rubio de ojos azules que parecía ser unos años mayor que nosotros. Jamás en mi vida lo había visto, pero al parecer, Maka lo conocía muy bien, pues se sorprendió mucho al verlo.

-¿Justin?, ¿qué haces aquí?

-Eso es lo que yo debería preguntarte-dijo él. Sonaba muy enojado-te he estado buscando como loco desde ayer y como no te has dignado a contestar el teléfono tuve que venir a Death City. ¡incluso fui a tu casa y no abriste la puerta!

-Anoche me quedé donde una amiga y mi celular se echó a perder…-explicó ella, confundida.

-Bueno, da igual-dijo él con exasperación-Vine a traerte de vuelta. Nos vamos a Nueva York.

¿QUÉ?

-¿Pero de qué estás hablando?-dijo ella, completamente impactada.

-Kami tuvo un accidente-dijo Justin y Maka abrió muchísimo sus ojos-y está muy grave.

Ella palideció y una expresión de absoluto terror se apoderó de su rostro.

-¿Q-qué sucedió?-preguntó con voz temblorosa-¡dime, Justin!

-Te lo contaré todo en el camino-dijo él-ahora tenemos que irnos.

No tuve tiempo para reaccionar cuando el tal Justin tomó a Maka del brazo con fuerza y se la llevó arrastrando, endemoniadamente rápido.

-¡Espera!-exclamó ella-primero tengo que…

-No hay tiempo-le dijo él, enojado y sin soltarla-lo que sea que tengas que hacer vas a tener que resolverlo luego. Esto es más importante.

Se la estaba llevando y Maka parecía demasiado asustada como para oponerse.

-¡Maka!-exclamé y corrí detrás de ellos, pero fue inútil. Se perdieron entre la multitud y no pude seguirlos.

Salí desesperado hasta la entrada de la escuela y alcancé a ver un auto que iba doblando velozmente por la esquina.

Y entonces sentí que el mundo se me venía encima y casi no podía respirar. Apenas hacía un momento estaba confesándole a Maka que la amaba y en menos de un segundo me la habían arrebatado sin poder escuchar su respuesta.

¿Nueva York?, ¿Kami?... ¿un accidente?

¿Qué está sucediendo aquí?


DRAMA DRAMA DRAMA

Espero que no me maten por dejar así la confesión de Soul, es que ya saben, si algo puede salir mal, pues saldrá mal y la vida es cruel

Pero valdrá la pena, ya verán

En fin, con este capítulo me divertí mucho y sufrí un montón, porque mi querida y a veces odiada inspiración me hacía visitas esporádicas y constantemente no sabía cómo escribir lo que tenía en mente

Y al parecer, con cada capítulo voy aumentando 1000 palabras, definitivamente tengo que mejorar mi capacidad de síntesis xD

También quería agradecer a Leslietendo por sugerirme una pequeña escena que me sirvió bastante

Bueno, espero que les haya gustado, abrazos a todo el mundo y como siempre, les agradezco sus lindos reviews

Nos vemos~