Disclaimer: Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, yo solo soy una fan que se divierte escribiendo historias sobre ellos
¡Espero que les guste!
Me quedé paralizado, como idiota mirando la esquina por donde se perdió aquel auto y recién reaccioné cuando sentí unos pasos a mis espaldas.
-¡Soul! ¿qué sucedió?-exclamó Black Star-vimos a un tipo llevándose a Maka.
Me di vuelta para mirarlo y no sé qué expresión habré puesto porque los demás parecían preocupados.
-No lo sé -dije, aún sin poder creérmelo.
-¿Es que acaso no dijo nada?-preguntó Liz-¿quién era ese tipo?
-Era Justin.
-¿Y quién mierda es Justin?
-Ni idea, pero parece que él y Maka se conocen bien-dije, empezando a enojarme-dijo algo de que la había estado buscando, que una tal Kami tuvo un accidente, que se la llevaba a Nueva York…
-¿¡Nueva York!?-exclamaron todos.
-¿Pero qué demonios…?-dijo Kid.
-¿Pudiste decirle algo, Soul?-preguntó Tsubaki suavemente. Nos miramos y me entendió de inmediato, aunque los demás parecían totalmente perdidos-¿qué te respondió?
-Nada, ese imbécil se la llevó antes de que pudiera decir algo-en ese momento la furia me invadió y le di una patada a uno de los adornos de la entrada-voy a buscarla.
-¿Qué? ¿a dónde irás?-preguntó Tsubaki, asustándose un poco.
-Debe haber ido al aeropuerto, ¿no?-dijo Black Star y luego puso su mano en mi hombro-vamos, iré contigo.
-Eso no es seguro-dijo Liz- puede que haya tomado la interestatal si iban en auto.
Temblaba de rabia ante lo sucedido. Se me acababan las opciones y el tiempo así que me alejé de ellos rápidamente e intenté dirigirme al estacionamiento, pero Kid y Black Star me habían seguido y me agarraron de los brazos antes de que siguiera mi camino.
-¡Espera Soul!-dijo Kid, enojado-¿a dónde crees que vas?
-¿Qué no me escuchaste?, voy a buscarla-gruñí.
-Déjate de tonterías y tranquilízate-me regañó-no vas a encontrar a Maka si no piensas un poco antes las cosas.
-¿De qué estás hablando?-pregunté.
-Para empezar, no tienes idea de dónde ir a buscarla e incluso si partieras ahora mismo a Nueva York, como sospecho que eres capaz de hacer, te perderías por completo-dijo él, muy serio-y por lo visto, algo muy grave debe de haberle sucedido a alguien cercano a ella, seguramente a un miembro de su familia, así que, en el caso poco probable de que lograras dar con ella, solo le estorbarías.
Me quedé mirándolo por unos segundos, procesando el hecho de que él tenía toda la razón. ¿Cómo iba a encontrarla?, en realidad no sabía casi nada de la vida que Maka tenía antes de mudarse a Death City, ni siquiera sabía quién era Kami y no podía hacerme una idea aproximada tampoco de quien pudiera ser.
-Solo esperemos a que se comunique con nosotros-dijo Kid-no es el tipo de persona que nos dejaría preocupados así sin más.
Asentí, con mi mirada pegada al suelo y me soltaron lentamente.
-Me voy a casa-dije sin mirarlos-no tiene caso quedarme aquí.
-¿Quieres que te acompañemos?-preguntó Black Star.
-No hace falta, no quiero echarles a perder la noche-luego le sonreí tristemente-porque al final Tsubaki aceptó venir al baile contigo, ¿no?
Mis dos amigos se sorprendieron. Kid miró a Black Star como pidiéndole explicaciones pero él se echó a reír.
-Me descubriste, ¿eh?-dijo, cruzándose de brazos- ¿Pero cómo?
-Nada increíble, solo me fijé que el ramillete de Tsubaki tenía una estrella.
Luego les di la espalda y me fui levantando la mano como despedida.
Iba a ser una larga noche.
¿Una larga noche?, fueron DOS días, dos largos y penosos días en los que no supimos nada de Maka.
Todos estaban inquietos por ella, pero yo me encontraba al borde de la desesperación por razones obvias. El lunes fue peor, pues tuve que ir a la escuela y ver durante todo el día el puesto vacío a mi lado, recordándome su ausencia.
Cuando llegué a casa aquella tarde, lancé la mochila como siempre pero cambié un poco mi rutina cuando luego le di una patada a una de las sillas para descargar mi frustración y controlar un poco mis ganas de ir a golpear a Kid por haberme detenido.
Creo que luego tomé algo y lo arrojé contra la pared, pero no me acuerdo que era, solo escuché que se rompía.
Y hubiera seguido destrozando mi departamento de no ser porque mi celular empezó a sonar y me apuré a tomarlo, para luego desilusionarme.
-¿Qué sucede Liz?-dije, de mala manera.
-¡Soul! ¿Hablaste con Maka?-dijo mi amiga, parecía entusiasmada.
-Por supuesto que no-gruñí.
-¿Ah?-dijo Liz, sonaba desconcertada- ¡Pero si me llamó hace apenas media hora!
Abrí los ojos, sorprendido y mi corazón se me aceleró como loco.
-¿¡Qué!?-exclamé.
-Estaba segura que te llamaría de inmediato…
-¿Qué fue lo que te dijo?
-Bueno, para empezar, le exigí que me aclarara lo sucedido-empezó a contar-lo que ocurrió fue que durante la noche del jueves, su madre tuvo un accidente de auto cuando volvía a Nueva York por la autopista-luego cambió su tono de voz a uno más furioso-al parecer, se topó con un tipo ebrio que la chocó e hizo que su auto se volcara. Se salvó de milagro.
Quise decir algo pero no pude hablar. Me quedé completamente estático por la impresión y sentí como el terror empezó a invadirme.
Sabía que algo malo había sucedido, pero no a esa magnitud y mucho menos a una persona tan importante para Maka.
-Quedó hospitalizada de gravedad e intentaron contactar a Maka pero fue imposible-siguió contando Liz-eso alarmó a su familia y su primo Justin se impacientó y decidió venir a buscarla.
-Decir que estaba "impaciente" es poco-dije con amargura-por poco le arranca el brazo a Maka de tanto arrastrarla.
-Bueno, creo que es de esperarse puesto que estuvo un día y medio en Death City sin poder encontrarla-dijo Liz-aunque Maka me dijo que de seguro lo hizo también con ganas de joderle la vida pues nunca se han llevado bien.
Bueno, en realidad no me sorprende pues no parecía muy feliz de verla.
-Y su madre… ¿cómo se encuentra?-pregunté, temeroso.
-Aún no despierta.
Oh no…
El silencio reinó entre nosotros. Estábamos angustiados y no sabíamos qué hacer. Ni siquiera podíamos ir y acompañar a Maka, a tratar de consolarla, darle un abrazo… ¡nada!
Me sentí culpable y como un completo idiota. Mientras yo me enfurecía porque ella se había ido de pronto y me ponía a dar patadas a las sillas, ella estaba en un hospital esperando a que su madre reaccionara.
-¿Me darías su número?, quisiera llamarla-le pedí.
-No puedo, me dijo que estaba usando el celular de uno de sus tíos-dijo Liz, disculpándose-pero me aseguró que volvería a llamarme en cuanto consiguiera uno nuevo.
-De acuerdo-dije, suspirando-si sabes algo más, avísame.
-Por supuesto-dijo ella-entonces nos vemos mañana en la escuela.
La escuela…no me entusiasmaba para nada.
-Sí, nos vemos-me despedí y luego cortó.
Me quedé mirando el estropicio que dejé y luego tomé las llaves de la moto. Si me quedaba un momento más me iba a volver loco así que preferí ir a dar una vuelta para despejarme.
¿Qué más podía hacer?, al fin y al cabo no me quedaba otra que esperar.
Sentí que tocaban el timbre, pero lo ignoré y seguí mirando el techo con expresión ausente.
No tenía ganas de pararme, era un esfuerzo demasiado grande y preferí cerrar los ojos para intentar dormir de nuevo.
Tocaron otra vez.
Me di vuelta, sin hacer caso.
-¡Soul!-escuché y me sobresalté al reconocer la voz de Black Star-¡si no abres la puerta la echaré abajo!
Gruñí y me levanté del sillón, desperezándome lentamente y me dirigí a abrir la puerta para encontrarme con Tsubaki y Black Star. La primera me miraba con una sincera preocupación mientras que mi amigo lo hacía con un aún más sincero cabreo.
-¿Y ahora qué pasa?-pregunté.
-¿Que qué pasa?-dijo Black Star, casi gritando-¡eso debería estar preguntándolo yo a ti!
-Soul, ¿por qué no viniste a la escuela hoy?-preguntó Tsubaki.
-Porque ese lugar es jodidamente insoportable-respondí, poniendo una mueca.
No mentía, pues los días siguientes a la primera llamada de Maka fueron un infierno y no solo porque ella no estuviera aquí sino que porque se corrió la voz de que me había dejado plantado en el baile y eso hizo renacer cual ave fénix a todas las chicas que siempre me perseguían. El acoso empeoró y con ello mi malhumor, tanto que llegué a empujar bruscamente a una chica que insistía interponerse en mi camino y no me dejaba ir hasta mi moto y al final terminé en la oficina del director recibiendo un buen sermón (aunque a la chica en cuestión no pareció importarle mucho, de hecho, estaba estúpidamente contenta)
Pero lo que me hizo enfurecer y frustrarme en serio fue el hecho de que al final, Maka se había comprado un celular nuevo y había llamado a todo el mundo luego de eso…menos a mí.
Y todos aquellos molestos especímenes a los que llamo amigos se negaron a darme su nuevo número cuando se los pedí.
-Lo siento, Soul-se disculpó Liz cuando le reclamé-pero Maka me pidió que no te lo dijera.
-A mí igual-exclamó Black Star en esa ocasión-¡y un dios nunca rompe una promesa!
Ya le rompería la nariz yo.
En fin.
-¿Es que acaso sigues molesto con Maka?-preguntó Tsubaki.
-¿Molesto?, ¿Por qué debería estarlo?-dije con una falsa voz amable y luego exploté-Ah claro, ¡quizás porque esa idiota puede llamar a Black para darle clases de álgebra pero no es capaz de llamarme a mí para decirme un simple NO!
Tsubaki retrocedió un poco y Black Star me dio un puñetazo en la cara. En menos de un segundo ya lo había agarrado de la camisa con ganas de pelea.
-¡Soul!-exclamó Tsubaki, agarrándome del brazo para separarme de Black.
-¡Contrólate, viejo!-dijo él-no te servirá de nada desquitarte con nosotros, aunque por cómo te pones, Maka tiene toda la razón al no querer llamarte.
-Tú…bastardo…-dije, poniendo mi mejor cara de asesino en serie.
-¡Ya basta!-rugió Tsubaki.
Solté a Black Star de inmediato y este se escondió detrás de mí, temblando.
Si Maka da miedo cuando va a darte un librazo, Tsubaki inspira terror puro cuando se enoja.
-¡Ya fue suficiente!-declaró ella, apretando sus puños-¡no vinimos a pelear!
-Es cierto-suspiró Black, emergiendo de su escondite.
-Entonces, ¿qué hacen aquí?-dije, más calmado.
-Queríamos saber si estabas bien-dijo Tsubaki-también veníamos a preguntarte qué querías hacer el domingo.
-¿El domingo?-pregunté, frunciendo el ceño, confundido-¿qué pasa con ese día?
-¿Qué no te acuerdas?-preguntó Tsubaki, incrédula.
-No puedo creer que te olvidaras de tu propio cumpleaños-dijo Black.
Ah
Es verdad.
Sí, se me había olvidado.
-Todos los años armamos una juerga, no podemos romper la tradición-dijo mi amigo.
-No estoy de ánimo para celebrar nada-gruñí.
-Vamos Soul, no seas así-dijo Tsubaki-necesitas distraerte un poco.
-Sí, vayamos al bar ese día o por último nos juntamos en tu casa y hacemos algo más pequeño-dijo Black.
-No quiero-dije tercamente.
-Vas a cumplir dieciocho ¿y no quieres celebrarlo?
-¿A que es una buena idea?
Él soltó un bufido mientras se cruzaba de brazos y me miraba de forma burlona.
-Vaya, sí que estás deprimido.
Gruñí de nuevo y Tsubaki suspiró, tapándose la cara con su mano.
-Soul, ¿quieres seguir preocupándonos?-preguntó ella, poniendo una cara triste que me hizo sentir culpable.
-No…-murmuré.
-Entonces déjanos hacer algo por ti-pidió- creo que salir con nosotros podría animarte un poco, ¿por qué no vamos a comer pizza mañana?, abrieron un local nuevo en el centro.
-Pero Tsubaki…-dije, intentando negarme.
-Si lo haces, te prometo que intentaré convencer a Maka para que te llame.
No sabía que Tsubaki tuviera tal poder de persuasión y me quedé pensando unos segundos, ya que tenía que aceptar que la propuesta era tentadora…
-De acuerdo-acepté y su rostro se iluminó-pero no pienso ir a clases mañana, paso de aguantar a las estúpidas de Shibusen hasta que se tranquilicen un poco.
-Bueno, ya-aceptó, algo resignada-entonces vendremos a buscarte mañana.
Nos despedimos y cuando cerré la puerta me sentí extrañamente aliviado e incluso un poco menos miserable. Hacía varios días que no comía algo delicioso así que realmente me atraía la idea.
Total, ¿qué puede salir mal?
A la tarde siguiente, todo el grupo vino a mi casa a buscarme y salimos de mi departamento con rumbo desconocido. Por lo visto, además de ir a comer pizza, habían planeado toda una tarde de increíble diversión y empecé a sospechar que algo se tenían entre manos, especialmente porque Tsubaki parecía extremadamente nerviosa, así que empecé a temer por mi vida.
Fuimos a la tienda de discos que me gusta, pasamos a jugar al local de videojuegos y nos quedamos un rato en el parque a tomar un helado.
Sí, definitivamente estaban tramando algo.
O quizás yo soy demasiado paranoico, pero el haber tenido que tratar tres años con estos locos te hace desconfiar cuando son demasiado amables.
-¿Cuándo iremos a comer? Me muero de hambre-me quejé.
-Sí, creo que ya es hora-dijo Liz.
-¡Vamos!-exclamó Patty y empezó a empujarme.
La verdad es que no puse mucha atención en el camino pues mis pensamientos estaban llenos de pizza de distintos tamaños y sabores, así que cuando nos detuvimos abruptamente frente a ese extraño local no pude evitar fruncir el ceño.
"Hair Salon" decía el cartel…un nombre muy extraño para una pizzería.
-¿Qué hacemos aquí?-pregunté.
Mis amigos se quedaron en silencio, mirando el horizonte.
-Lo siento Soul-dijo Black Star agarrándome del brazo.
-Es por tu bien-dijo Kid a su vez, agarrándome del otro.
Entonces lo comprendí y me sorprendí de mi propia estupidez.
-¿¡Pero qué están haciendo, imbéciles!?-exclamé, mientras me arrastraban y yo intentaba resistirme.
-Obedecemos a la reina- respondió Black Star.
Di vuelta mi cabeza para mirar a Liz, quien sonreía con suficiencia.
-Esto si es cool-dijo ella.
Los voy a matar, juro que los mataré.
Entramos al lugar armando un alboroto y todo el mundo nos quedó mirando. Intenté golpear a mis dos mejores "amigos" pero me sujetaban con fuerza y me inmovilizaron en una silla, incluso sentí algo en las muñecas.
-¿¡Acaban de amarrarme!?
-No me lo agradezcas-dijo Black Star, con esa sonrisa insoportable que siempre hace que te den ganas de darle un golpe.
-¿Agradecértelo?-dije, poniendo una cara de feroz incredulidad- ¡tú vas a tener que estar agradecido si no te aniquilo cuando me suelten!
-Tranquilo, Soul, tranquiiilo-dijo Liz, hablándome como si yo fuese un perro-solo queremos ayudarte.
-¿Y qué tipo de ayuda requiere amarrarme a una silla en un salón de belleza?-gruñí.
-la necesaria para elegir un buen corte de cabello-respondió alegremente.
Quedé con la boca abierta… ¿corte de cabello? No, no, no, no, ¡eso sí que no!
-No te atrevas, Liz-advertí.
-¿Y qué vas a hacerme ahí amarrado?-dijo, burlona.
Me moví de una forma brusca, botando la silla al suelo y haciendo que todos se alejaran de un salto, menos Liz, que me hizo frente. Lo siguiente me dejó sorprendido, pues sacó una tijera de no sé dónde y con un movimiento rápido me cortó un mechón enorme en un sitio muy visible antes de que pudiera salir corriendo.
Yo y mis amigos nos quedamos petrificados mirando el mechón en el suelo, completamente en silencio y luego vi mi expresión de horror reflejada en el espejo.
-Ahora sí que no puedes escapar, Evans-dijo Liz, sonriendo de forma maléfica-a menos que quieras lucir ese corte tan poco cool por la calle.
Todos los chicos, menos ella se alejaron un poco más al ver la sonrisa maniática y la mirada asesina que le dirigí.
-Te juro que me las pagarás, Liz-dije, entre dientes.
-Cuando quieras-me retó y luego se dio vuelta-¡Christie! ¡Necesito tu ayuda acá!
Una chica rubia se acercó con expresión divertida y me sonrió.
-No te preocupes, arreglaré este desastre-me aseguró.
Lo único que pude hacer fue gruñir y maldecir mientras ella se ponía manos a la obra, ya iban a ver lo que les esperaba cuando me soltaran.
Y sí que me vengué. Patty y Tsubaki alcanzaron a correr pero Black Star terminó con un moretón en la cara, Kid quedó en el suelo medio ahogado por la patada que le di en el estómago y Liz también tuvo que cortarse el cabello, ya que se descuidó y dejó las tijeras a mi alcance.
Cuando entré a mi departamento, lancé mi chaqueta al sillón y fui al baño a lavarme la cara.
Me miré en el espejo durante un rato, sin saber si debía devolverme a matar a Liz o perdonarla, pues en realidad el corte había quedado inesperadamente bien… aunque me sentía muy extraño, pues hacía muchos años que no lo llevaba tan corto.
Empecé a dejármelo crecer más o menos a los trece. La razón principal fue fastidiar a mi madre, la cual se horrorizaba y decía que me veía como un delincuente. Yo me lo tomé como un cumplido, totalmente contento por haber conseguido lo que buscaba.
Me tomé un mechón que caía por el costado de mi cara. Por suerte seguía teniendo el estilo desordenado que me gusta y no parecía un niño bueno y de alta sociedad como Wes.
El sonido de mi celular interrumpió mis pensamientos y abandoné el baño para ir a contestar. Ya planeaba los insultos que iba a echar si era alguno de mis "amigos".
Pero no conocía el número que salía en la pantalla, así que contesté un poco dubitativo.
-¿Hola?
-Hola Soul.
Al reconocer su voz casi se me cayó el teléfono e inmediatamente me sobresalté.
-¿Maka?-pregunté, sorprendido.
-Sí soy yo-dijo ella, tímidamente.
-¿Qué pasó, Maka?, ¿Por qué no te has dignado a llamarme en todos estos días?
-No podía hacerlo.
-¿Por qué?-le pregunté, frunciendo el ceño.
-Porque quería hablar contigo-respondió suavemente.
-¡Eso no tiene sentido!-dije, enojándome.
-Déjame explicarte, por favor-me pidió -te juro que tengo una buena razón…
-Pues dímela-gruñí.
-Es por lo que me dijiste el sábado…-empezó a decir y yo comencé a asustarme.
-¿Es que acaso hice mal en decírtelo?-le interrumpí.
-Claro que no-me aseguró con voz firme-pero debo darte una respuesta y lo justo es decírtela de frente como hiciste tú-se quedó callada unos segundos, como dudando-preferí no llamarte porque creí que si lo hacía no aguantaría y terminaría soltándolo todo.
-¿Y por qué decidiste hacerlo ahora?-pregunté, algo descolocado.
-Tsubaki me convenció que lo hiciera-contestó-dijo que si no te llamaba, te enojarías tanto conmigo que no me escucharías cuando volviera.
-Y tenía toda la razón-dije.
-Lo siento, ya ves que yo también puedo ser una tonta.
Eso me entristeció un poco, no quería que pensara eso.
-No lo eres, solo te han sucedido muchas cosas estos días.
-Sí, tal vez…
Nos quedamos en silencio un rato y durante ese momento ya podía imaginármela sentada en algún lado, algo sonrojada y nerviosa, como suele ponerse en situaciones así.
-Por cierto-dijo de pronto-después de haberme llevado, le rompí la nariz a Justin y le obligué a comprarme un celular nuevo por habernos interrumpido.
En ese momento tuve una extraña mezcla de emociones, pues sentí miedo, también pena por el pobre Justin y me dieron unas enormes ganas de reír.
-¿Por qué eres tan violenta?-pregunté.
-Bueno, soy la única chica entre un montón de primos hombres-me explicó-tenía que aprender a defenderme de alguna manera, especialmente cuando esos idiotas se unían contra mí.
Eso era algo que no sabía, pero explicaba muchas cosas. Como el que pudiera enfrentarse al chico enorme que habló mal de mí o lograra atemorizar a cualquiera que osara molestarla.
- Además, no es la primera vez que lo hago, así que no importa realmente-agregó como si fuera lo más normal del mundo-y también, por una vez en la vida, mis otros primos estuvieron de acuerdo conmigo-soltó un bufido- dijeron algo de que no debió haber echado a perder el momento porque finalmente un idiota se atrevía a hacerme frente y entre todos se lo llevaron a comprarme el celular.
Ahí no pude aguantar las risas. Si los primos de Maka se parecían a ella, ya veía como un grupo de tipos acorralaba a Justin para intimidarlo. Era una visión gratificante.
Entonces me acordé de algo importante.
-¿Cómo está tu madre?-pregunté.
-Mucho mejor-me respondió, algo más contenta-despertó anteayer, totalmente lúcida.
-¿De verdad?-pregunté, alegrándome sinceramente.
-Sí. Estábamos asustados porque no respondía y nadie se explica por qué estuvo inconsciente durante tantos días, pero está bien y no tiene ninguna lesión grave en la cabeza, aunque aún tiene que quedarse un tiempo en el hospital por las fracturas que sufrió.
-Entiendo...-dije y dudé en preguntárselo pero lo hice de todas formas-¿Y tú cuándo volverás?
-Yo creo que el lunes-respondió-a mi madre no le hizo mucha gracia saber que no he ido a la escuela durante toda la semana, pero de todas formas quiere que me quede con ella un poco más-luego sonó un poco desconcertada- es algo muy extraño.
A mí también me pareció raro. Maka me había contado algunas cosas sobre su madre antes y no siempre eran cosas buenas. Los dos coincidíamos en que no se ganaría el premio a la madre del año y por eso me sorprendía su repentina insistencia por quedarse con ella.
-Bueno, tuvo un accidente grave en el que pudo haber muerto…-dije, algo inseguro-puede que eso le haya abierto los ojos.
-Es posible-dijo Maka- y esto…Soul…
-¿Sí?
-Siento no poder estar contigo en tu cumpleaños-dijo ella, algo triste.
-¿Cómo lo supiste?-pregunté sorprendido. No recordaba habérselo mencionado alguna vez.
-Tsubaki me lo dijo-explicó-también me dijo que no querías hacer nada ni estar con nadie.
-Bueno…
-Deberías salir con los chicos, Soul. No es un día cualquiera y ellos quieren celebrarlo.
-No me hables de esos imbéciles-gruñí-hoy me raptaron y me obligaron a cortarme el cabello.
-¿¡Qué hicieron qué!?-exclamó, sorprendida.
-Lo que escuchaste, aún me veo cool pero está demasiado corto…
-Fue Liz, ¿verdad?, la voy a matar.
-¿Ah?-dije, extrañado-¿por qué?
-¡Me gustaba tu cabello largo!
-Espera, espera-dije, con una sonrisa-¿qué acabas de decir, Albarn?
-Nada.
-¡Repítelo!
-¡No dije nada!, ¡idiota!
Me eché a reír y aún más cuando me imaginé su cara.
-De alguna forma, siempre te las arreglas para quitarme el malhumor-dije, volviendo a sonreír.
-Es un placer servirte-dijo ella con voz burlona-bueno, tengo que dejarte, ahora debo volver al hospital.
-De acuerdo-acepté, aunque quería seguir hablando con ella-saluda a tu madre de mi parte.
-Claro, lo haré-me dijo con ese tono de voz cálido que tanto me gusta-nos veremos el lunes.
-Hasta pronto entonces.
-Adiós.
Luego de que cortó empecé a marcar varios números.
Tenía que llamar a unos idiotas que tenían una forma extraña de demostrar su cariño para organizar mi cumpleaños.
Ya era el domingo, a las ocho de la mañana cuando empecé a despertar y entonces…
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
-¡AH!
Me vi rodeado por todos mis amigos, quienes me lanzaron serpentinas y sujetaban una torta enorme. Estoy completamente seguro que la cara de sorpresa que puse fue lo menos cool de la vida y agradecí que no hubiesen traído una cámara.
-Tenemos que repetir esto-dijo Patty, orgullosa.
-¿Qué están haciendo aquí tan temprano?-dije y otra duda me asaltó-¿¡y cómo entraron!?
-Primero, queríamos sorprenderte y segundo, Kid tiene una navaja suiza-respondió Black Star.
Los quedé mirando unos segundos con los ojos entrecerrados, pero luego me eché a reír.
-Casi me mataron del susto-dije- están completamente locos, ¿sabían?
-Pero aun así nos quieres-dijo Liz sonriendo y yo negué con el cabeza, divertido-vamos, que no tenemos todo el día.
Y empezaron a cantar la canción del feliz cumpleaños. Era una atrocidad para el oído, especialmente por culpa de Black Star, pero me hicieron sonreír de todas maneras.
-Ahora pide tus deseos y sopla las velas-dijo Patty, acercando aún más la torta.
Me lo pensé unos segundos y procedí a soplar las velas, ante lo cual los demás aplaudieron y dieron gritos de alegría (los vecinos me van a matar)
-¿Qué pediste?-preguntó Black Star.
-¿Qué te importa? Se supone que son secretos-dije. Ni loco se los contaría o me vería aún menos cool.
-Bueno, vístete, que tenemos todo un día de increíble diversión planeado-dijo Liz alegremente.
Me la quedé mirando con el ceño fruncido y entendió al punto.
-Te juro que hoy no te tendremos una emboscada-me aseguró-no quiero temer por mi vida…
-¿Qué?
-Nada, nada, ya te contaré luego.
Quise sonsacarle información porque eso sonaba interesantemente sospechoso, pero todos empezaron a abandonar la habitación, así que no me quedó otra que obedecer a Liz.
Creo que nunca había hecho tantas cosas en solo un día en toda mi vida pero me divertí mucho. Fuimos a todos los lugares en que pudiera conseguir algo gratis o me cantaran de nuevo el cumpleaños feliz de forma estridente y que me avergonzara de sobremanera.
Al final estábamos tan cansados que decidimos desistir de ir al bar en la noche como planeábamos al principio y compramos más comida para quedarnos en mi casa a conversar y jugar a la play.
Mientras Patty y Black Star se enfrentaban en algún juego de lucha (no les presté atención) volví a hablar con Liz para que me aclarara un par de dudas, algo que no había tenido oportunidad de hacer durante todo el día.
-Oye Liz-le llamé y ella se volteó-¿podrías explicarme por qué demonios me obligaste a cortarme el cabello?
-Para empezar creí que sería divertido, pero también porque una vez escuché que cuando tienes una desilusión amorosa es bueno hacer eso para hacer un cambio y bueno, tú estabas demasiado deprimido…-luego ladeó la cabeza-¿en serio te molestó tanto?
-Hubiera preferido que me lo explicaras antes de hacerlo-dije.
-Bueno, tuve mi merecido ¿no?-dijo, señalando su cabello que ahora le llegaba a los hombros-pero estuvo bien, los dos terminamos aún más guapos de lo que éramos.
Lo que dijo fue tan ridículo que no pude evitar reírme y ella me sonrió amistosamente.
-Y sobre eso de que temías por tu vida, ¿a qué te referías?
-Eh…-se puso nerviosa-te lo digo mañana, ¿vale?
-¿Por qué no ahora?-pregunté, extrañado, pero luego me vino una posibilidad a la cabeza y me sorprendí-espera, ¿no será…?
Liz me miró algo asustada, pero no alcancé a completar la frase porque mi celular comenzó a sonar justo en ese momento.
-Es Maka-dije y Liz pareció emocionarse cuando contesté-¿Hola?
-Hola Soul-me saludó, sonaba agitada-Feliz cumpleaños.
-¿A estas horas me lo dices?-me reí-definitivamente no te gusta llamarme.
-Oh no, es que estuve todo el día ocupada corriendo de un lado para otro y no tuve tiempo para hacerlo-dijo ella
-Eso es algo inusual, ¿Qué estuviste haciendo?
-Solo buscaba algo…-respondió-oye Soul, si te pidiera algo raro ¿lo harías?
-Bueno, depende de qué.
-Acércate a la ventana.
-¿Eh?-dije, sin entender-¿por qué?
-¡Solo hazlo!
Estaba justo al lado, así que me estiré un poco para mirar y sentí como mi alma caía a mis pies.
Maka estaba abajo con una maleta mientras sostenía su celular y me saludaba sonriendo.
Sin siquiera pensarlo, lancé mi celular y corrí a la puerta para bajar por la escalera lo más rápido que pude.
Al llegar, Maka se dio vuelta y cuando me vio pareció sorprenderse mucho e incluso se sonrojó, aunque no me fijé mucho en eso. Lo importante es que ella estaba frente mío, por fin había vuelto y me acerqué a ella.
-No me lo esperaba pero te ves bien con el cabello corto-dijo, volviendo a sonreír.
-Creí que llegarías mañana-dije, aún sorprendido.
-Bueno, sí-aceptó ella-pero pude adelantar mi vuelo cuando convencí a mi madre de que me dejara irme antes.
-¿Cómo lo hiciste?
-Le dije que tenía que estar con el chico que amo.
Abrí muchísimo los ojos pero no alcancé a reaccionar pues Maka saltó a mi cuello rodeándolo con sus brazos y me besó.
Una felicidad explosiva me invadió de golpe y me dieron unas ganas de reír enormes. La tomé de la cintura abrazándola a mí y la levanté del suelo sin dejar de besarla para dar unas vueltas de pura alegría.
No podía creerlo, eso debía ser un sueño, pero cuando la bajé y me miró a los ojos supe que era cierto y tomé su rostro con mis manos para volver a besarla.
-¡Búsquense un cuarto!-gritó Black Star desde la ventana, acompañado de todos nuestros amigos, quienes aplaudían y daban vítores, creo que incluso Liz y Tsubaki lloraban.
Yo le mostré el dedo del medio sin dejar de besar a Maka provocando la risa de todos, pero no me importó.
Cuando tuve que volver a separar mis labios de los de ella, apoyé mi frente contra la suya.
-Bienvenida a casa-le dije y ella solo me sonrió.
Nunca me había sentido tan feliz
¿Es normal fangirlear con tu propio fanfic? jaja
Es que la escena de cuando Maka vuelve era una que tenía en mi cabeza desde hace tiempo y me emocionó mucho escribirla
También me divertí escribiendo la parte del corte de cabello de Soul. Fue una idea que tuvimos yo y mi súper asesora de fanfics Leslietendo
¡Y por cierto! si quieren ver cómo quedó el corte de Soul, solo visiten mi tumblr (nori-wings) y busquen el dibujo que hice de él en el apartado "my drawings", no se arrepentirán (?) y así aprovechan de ver mis otros dibujos de Soul Eater xD
Y también, al igual que en "Aquí estaré" ESTE NO ES EL FINAL, aún nos queda fanfic para rato :D
No me queda más que despedirme y agradecerles por sus lindos reviews
¡Abrazos y nos vemos!
PD: el próximo capítulo será un especial de la historia que espero tener listo muy pronto, solo esperen~
