Disclaimer: Soul Eater y sus personajes son obra y propiedad de Atsushi Ohkubo. Yo solo soy una fan que se divierte escribiendo historias sobre ellos.

¡Espero que les guste!


Afortunadamente, dos cosas retrasaron la excursión a la cabaña de la familia Evans.

Número uno, la fiesta que mi madre iba a celebrar se canceló por una lluvia torrencial que no paró durante días y no le permitió usar el jardín (el cual por lo visto era indispensable) así que ya no era necesario que Wes nos acompañara.

Número dos, Maka se encargó de recordarnos cordialmente que estábamos a mitad de Diciembre, lo cual significaba una cosa...

Exámenes parciales.

También el receso de invierno, pero los exámenes apremiaban porque entre una y otra cosa no había estudiado nada.

Al menos me daba la excusa perfecta para retirar mi supuesta petición de usar la maldita cabaña, así que si mi madre reorganizaba la fiesta a Wes no le quedaría otra que asistir de todas formas y no podría obligarme para ayudarlo a escaparse.

Aun así, la excursión era inevitable, ya que por más que luché, no pude sacarles la idea de la cabeza a mis amigos, así que estaba en mi destino ver a mi hermano y ser presa de su "amor filial" (o sea, de sus ganas de joder)

-Y así es como se resuelve este problema.

-¡Oh!, ahora lo entiendo.

Levanté mi rostro, Maka estaba mirándome de forma extraña.

-No puedo creerlo-dijo simplemente, sonaba desconcertada-no puedo creer que llegaría el día en que tú pudieras explicarme algo relacionado con los estudios.

Yo me removí en mi sitio, algo incómodo.

-Para tu información, antes de que llegaras yo era el mejor de la clase en matemáticas-dije con una extraña mezcla de bochorno y odio ante la mirada brillante y asombrada de mi novia.

-Estoy muy orgullosa de ti-dijo sonriendo, y seguía demostrando esa sorpresa que cualquiera tendría si viera un unicornio en una granja.

-Deja de mirarme como si fuese un fenómeno-le dije, fulminándola con la mirada-o si no, no tocaré nada hoy.

Eso la sobresaltó y de inmediato bajó la mirada a su cuaderno, tratando de concentrarse en el siguiente ejercicio mientras yo sonreía de forma triunfal.

Cuando hablaba de "tocar", no me refería a nada pervertido (ya me gustaría a mí) si no que a tocar la guitarra. Desde que se enteró de mi posible talento como músico, Maka demostró un excesivo interés por escucharme y me molestó insistentemente hasta que me convenció, o quizás me pilló volando bajo porque cuando me lo preguntó se acercó mucho a mi usando una falda muy corta… ¡pero ese no es el punto!, la cosa es que cuando accedí quedó extrañamente fascinada y desde entonces entre mis deberes está el tocar la guitarra.

Lo malo es que lo exige mucho. Lo bueno es que me sirve de amenaza para extorsionarla cuando soy yo el que quiere algo.

Bueno, tampoco es que lo consiga todo, porque aunque me ha preparado todas las hamburguesas y las tartas que he pedido, aun no me ha dejado intercambiar mi tele por la suya.

Seguimos estudiando durante un rato hasta que el celular de Maka empezó a sonar. Cuando lo tomó para contestar noté que puso una expresión de desconcierto muy rara.

-¿Qué sucede?-pregunté.

-Es mi papá-respondió y eso también me extrañó-¿qué demonios querrá ahora?-luego contestó la llamada-¿Hola? ¿Papá?...no, solo estaba estudiando, ¿pasó algo?

Se levantó e hizo un gesto con la mano para indicarme que se iba a la cocina, yo asentí.

Mientras caminaba siguió hablando.

-¿Eh?... ¿en serio? Pues… me alegro, supongo-seguía sonando desconcertada-no, está bien, lo entiendo.

Cuando llegó a la cocina lo único que pude escuchar fueron murmullos, así que volví a tratar de resolver ese ejercicio que nos estaba dando problemas.

-¿¡Que hiciste QUÉ!?

Eso me hizo saltar y miré asustado a la puerta abierta de la cocina.

-¿En qué estabas pensando? ¡No puedo creer que seas tan irresponsable!, siempre haces estupideces… ¡pero esta vez te pasaste de la raya!

Durante el tiempo en que he conocido a Maka la he visto furiosa muchas veces, incluso al grado de golpear a alguien, pero jamás la había escuchado gritar de esa manera. Algo realmente grave estaba pasando.

-¿Qué…? ¡No! ¿Cómo se te ocurrió que aceptaría irme contigo después de todo lo que acabas de decir?

Ok, esto empezaba a ponerse alarmante.

-No, no quiero verte y no vuelvas a llamarme-su voz sonaba dolida y con mucho resentimiento, supuse que colgó pues todo se quedó en silencio.

Y luego empecé a sentir unos sollozos.

Me levanté rápidamente y cuando llegué a la cocina la vi llorando mientras se tapaba la cara con las manos.

-Maka…-le dije mientras la tomaba delicadamente de las muñecas para verle la cara-¿Qué sucedió?

Me dirigió una mirada llorosa y luego ocultó su rostro en mi pecho y se aferró a mí como la noche de la tormenta. No dudé en abrazarla con fuerza.

Nos quedamos así un rato mientras yo moría de preocupación por no saber qué le pasaba.

-Mi padre acaba de casarse-dijo finalmente, con una voz ahogada.

Abrí muchísimo los ojos, completamente atónito.

-Espera…-dije, separándome un poco de ella para mirarla-¿Qué?

-Dijo que se casó ayer con una chica que conoció cuando fue a dar esa conferencia en Las Vegas-dijo entre sollozos.

-Pero si eso fue hace menos de un mes-dije y Maka me quedó mirando mientras seguían saliéndole lágrimas de los ojos-espera, eso quiere decir que cuando tu madre tuvo el accidente y tú estabas sola en el hospital, ¿él andaba de fiesta por Las Vegas con una desconocida?

Maka asintió y empecé a enfurecerme.

-Y ni siquiera se dio la molestia de contarte sobre su novia o presentártela, ni tampoco de preguntarte qué opinabas al respecto, solo se limitó a avisarte cuando ya estaba todo hecho.

-Es un idiota, nunca piensa bien las cosas antes de hacerlas-dijo ella, aunque parecía que le costaba hablar por el llanto- y me invitó de viaje a Hawaii con su es…esposa para las fiestas-se secó los ojos con la manga de su suéter-yo quería ir a Nueva York para verlo porque quería mejorar un poco nuestra relación pero… no, no puedo, no ahora al menos.

-Es comprensible-dije mientras volvía a estrecharla y le acariciaba el cabello- ¿Entonces irás donde tu madre?

-No puedo-dijo negando con la cabeza-no sé dónde está ahora.

-¿Pero cómo…?-pregunté sorprendido.

-Tuvo que viajar por su trabajo, pero no me dijo a dónde iba-explicó.

Sus padres son increíbles, en el mal sentido de la palabra.

-¿Qué harás entonces?

-Tendré que quedarme aquí-suspiró, mirando el suelo.

-¿Qué? ¡No!, no voy a dejar que pases la navidad sola-reclamé y ella me miró con curiosidad.

-¿Y qué piensas hacer?

-Obviamente voy a quedarme contigo, tonta-dije, pellizcándole la mejilla.

-Pero tú ibas a visitar a tu familia ¿cierto?-estaba tan sorprendida que había parado de llorar.

-Sí, pero da igual. La última vez que fui, Wes y yo nos quedamos solos porque mis queridos padres nos ignoraron por completo y se fueron de vacaciones a Bali-dije sin darle importancia, aunque Maka me miraba con los ojos muy abiertos por la sorpresa y articuló la palabra "Bali" con sus labios-no creo que se den cuenta si no voy este año.

-¿Cómo es eso posible?-preguntó escandalizándose-al menos mi padre se da el trabajo de echarme a perder las fiestas.

Solté una carcajada y le revolví el cabello enérgicamente.

-Nuestras familias son un asco-declaré con una sonrisa.

-Si, por eso nos necesitamos el uno al otro, ¿no?-apoyó sus manos en sus caderas-los dos contra el mundo.

-Tienes razón, yo soy el cerebro y tú la fuerza bruta-dije y me dio un golpe en el codo-¡hey!

-¿No se supone que debería ser al revés?-se enojó-yo debería ser la inteligente y tú el bruto.

-Sería muy irónico, pues el que es el "bruto" se toma el tiempo de pensar antes de meterse en problemas mientras que la "inteligente" se lanza a atacar de inmediato-le dije muy serio y cuando bufó exasperada volví a reír-¡y sabes que tengo razón!

-Cállate, idiota-dijo, aún enfadada.

-Bueno, al menos dejaste de llorar-ella se pasó la mano por los ojos, ya secos y me miró de esa forma inocente que siempre me pone nervioso y para rematarme me dio una de sus sonrisas dulces.

-Gracias por animarme siempre que me pongo a lloriquear-dijo, avergonzándose un poco.

-No es nada, ya sabes que siempre estaré aquí para ti-dije abrazándola-y… ¿Qué tal si vamos a planear el menú para la cena de navidad?

Se rio un poco, negando con la cabeza.

-No tienes remedio, Soul Evans.

Y volví a darle una de mis sonrisas torcidas.

-Pues claro que no, ¿con quién crees que estás hablando?


Luego de estudiar, nos trasladamos a mi casa, ya que aunque Maka se sentía mejor, aún estaba decaída y preferí no dejarla sola, así que la invité a quedarse esa noche.

-¿Qué estás haciendo?-me preguntó cuando vio que no le prestaba atención al fascinante documental de la fauna marina australiana que había elegido.

Le mostré el catálogo de colores que estaba ojeando.

-Las paredes del pasillo están hechas un desastre y pensaba que ya era hora de pintarlas de nuevo-contesté y volví a mirar el catálogo.

-Me gusta ese-dijo ella, señalando una muestra de un color rojo oscuro.

-Está cool, pero preferiría algo como esto-dije yo, mostrándole un verde olivo.

-¿Desde cuándo te gusta el verde?, ni siquiera tienes una camiseta de ese color.

-Voy a colgar unos posters y creo que con ese color destacarían más en la pared-expliqué.

-Es más bonito el rojo-declaró con ferocidad.

-El verde es más sofisticado-repuse con altanería, haciéndola reír.

-¿Qué tal si pintas una pared roja y la otra verde?

-Sería muy navideño.

-¡Pero ya casi es navidad!

-Eso es solo por un día.

-Pero si lo hicieras sería navidad todo el año.

¿Por qué estoy discutiendo esto con Maka?

-¿Puedo ver los posters?-preguntó ella y yo señalé un rincón, donde ya se encontraban enmarcados.

Los examinó durante un rato y luego dio su veredicto con mucha seriedad.

-Tienes razón, quedaría mejor el color verde.

-Qué bueno que estamos de acuerdo-dije con sarcasmo, luego me levanté y dejé el catálogo en el sillón-bueno, ahora que solucionamos esto, voy a darme una ducha.

-¿Qué quieres que prepare por mientras?-preguntó.

-No es necesario que te encierres en la cocina, podemos pedir algo-le dije. Por supuesto que me encanta su comida, pero prefería que estuviese tranquila por el momento.

-Soul, estás gastando demasiado en pedidos a domicilio-me regañó, aunque parecía preocupada-ahorraríamos más si yo cocinara.

-Tengo dinero suficiente y no es como si me la pasara despilfarrándolo.

-Bueno, es cierto-aceptó ella y claro que era verdad. Recibía una generosa mensualidad de parte de mis padres con la que pagaba el alquiler y las cuentas, y aparte de eso, mis gastos se reducían a mi moto (combustible y mantenimiento) y a algún disco que quisiera añadir a mi colección. Aunque ahora a la lista se le había sumado la comida y no me refería a la pizza que siempre pedimos, si no que a alguna que se pueda cocinar casa. Ya era normal ir juntos al supermercado para hacer compras generales y Maka no me permitía meter fideos instantáneos en el carro.

-Además así puedes terminar de ver el documental-agregué y su expresión confundida me hizo sonreír, ya que sabía que no podía negarse a eso-vuelvo al rato.

La ducha es mi momento de relajo máximo, cuando puedo desconectar mi mente por completo (algo que según mi cariñosa novia, no me es muy difícil) así que me quedé quieto durante un rato disfrutando como el agua tibia recorría mi cuerpo y luego busqué mi shampoo para lavarme el cabello.

Cuando finalmente lo encontré, me percaté que justo al lado había un envase desconocido y lo tomé para investigar qué era. Por supuesto que era otro shampoo, pero no recordaba haberlo comprado y no conocía la marca.

Entonces abrí la tapa y un fragante olor a menta llenó la ducha.

Ese aroma me era familiar. Demasiado familiar.

¿Por qué demonios estaba el shampoo de Maka en mi baño?

Bueno, ya le preguntaría después.

Una vez listo y vestido (porque si salía usando solo una toalla Maka me golpearía llamándome pervertido…por tercera vez) Pasé por la sala y vi que ella se hallaba leyendo completamente enfrascada en su libro, así que seguí mi camino hasta la cocina a revisar los imanes de restaurantes que tenía en el refrigerador para ver qué íbamos a cenar.

Luego de decidirme por comida china y hacer la llamada correspondiente, fui a sacar una taza para prepararme un café, pero me quedé viendo, extrañado, la repisa del mueble de cocina donde las guardaba, ya que justo en medio había una que resaltaba demasiado entre las pocas tazas unicolores que tenía, pues era rosa y tenía unos conejitos blancos dibujados.

-Esto le ha quitado mil puntos a mi masculinidad-dije, para luego tomar una de color blanco.

Pero cuando abrí la repisa de al lado donde estaba mi infaltable tarro de café quedé confundido por completo.

¿Qué hacían ahí esos paquetes de galletas?, yo nunca compro esas cosas, pues las de Maka son mucho mejores. Más bien es ella la que las come cuando…

De pronto me llegó un golpe de entendimiento y fui hasta a la sala con rapidez.

Maka seguía con su libro y al lado tenía un plato con galletas.

Las que come cuando lee…

-Maka-la llamé en voz alta y cuando me dirigió la mirada, levanté el paquete de galletas-¿qué es esto?

-Lo dice en el envase-dijo ella, mirándome como si fuese idiota-¿acaso olvidaste cómo leer por tanto estudiar matemáticas?

-Claro que sé lo que son. Lo que quiero saber es por qué están en mi despensa si yo nunca como estas cosas.

-Oh…-dijo ella y frunció un poco el ceño, como si intentara recordar algo-creo que las compré la última vez que fuimos al supermercado.

-Pero si eso fue el fin de semana pasado, ¿no deberían estar ya en tu cocina?-dije.

-Si hay en mi cocina, pero dejé unas acá porque me quedé todo el fin de semana, ¿te acuerdas?

-¿Por eso también está tu shampoo en mi baño?

-Bueno, sí. Estuve de acuerdo contigo con que era más práctico dejar uno aquí debido al tiempo que pasaba en tu casa.

-¿De qué estás hablando?-pregunté. No estaba entendiendo nada.

-También tengo el tuyo en mi baño, y tu gel para el cabello-respondió, luego fue ella la extrañada-¿cuándo los dejaste? No recuerdo haberte visto.

-La semana ante pasada, cuando se estropeó mi ducha y me quedé en tu departamento por unos días-le dije-y como me hospedaste de nuevo al lunes siguiente, decidí comprar unos nuevos para mi humilde hogar y dejé los otros por si volvía a suceder.

-¿Fue cuando los chicos vinieron a jugar y se apoderaron de mi televisión?

-Eh, sí.

-Eso explica las cervezas en mi refrigerador-dijo con la voz grave de un detective que analiza las pistas.

-Diablos, había olvidado las cervezas-dije, golpeándome la frente.

-Supongo que querrás que te las devuelva-dijo ella.

-¿Podría dejarlas en tu cocina?, es que compré más y no creo que quepan en mi refrigerador.

Ella asintió y nos quedamos mirando, aún sin entender del todo aquella cadena de objetos intercambiados.

-Oye, Maka…-dije, un poco dudoso.

-¿Qué?

-¿Estamos viviendo juntos?

Abrió mucho los ojos, luego arrugó un poco el rostro, mirando las galletas.

-Eso parece-respondió.

Sentí un poco de horror y unas ganas de reír inmensas.

-¿Cómo es posible que vivamos juntos en dos departamentos?-pregunté.

-De seguro Kid diría que es porque somos idiotas-respondió ella.

Miré hacia la cocina, cruzado de brazos.

-Eso significa que si derribáramos el muro de la cocina estaríamos oficialmente teniendo nuestra casa.

-Sería un departamento fantástico-declaró sonriendo.

Me reí un poco.

-Voy a preguntarle a la casera si podemos hacerlo.

-¿Estás loco? Es imposible. Sería mejor que uno de nosotros se mudara.

Eso era algo más sensato.

-Entonces deberíamos quedarnos en el mío-dijimos los dos al mismo tiempo.

Nos quedamos mirando.

-¿Por qué en el tuyo?-pregunté-el mío es más grande.

-Porque aunque sea más pequeño tengo pocas cosas, me sobra espacio y está más ordenado-dijo ella- Y mi habitación es más grande que la tuya, así que tu cama cabría perfectamente y podríamos caminar alrededor de ella para variar, cosa que es imposible aquí.

-Si hablamos de espacio, entonces tengo que recordarte que te la pasas apoderándote de mi cocina, que es más amplia y podrías poner todos esos aparatos raros que no entran en tus cajones. Además tú siempre dices que mi horno es mejor.

-Mi ducha nunca se ha echado a perder.

-Llevas menos de un año usándola ¿y has visto la ampolleta del techo?, ese cableado parece peligroso para un sitio tan húmedo-repuse y ella abrió la boca para contestarme, pero la interrumpí- y mi cuarto es más cómodo para dormir porque es más oscuro.

-Pues ponemos unas cortinas en el mío y ya está.

-Basta, vayamos a derrumbar el muro-dije, dándole la espalda para dirigirme a la cocina.

Maka se levantó rápidamente y me sujetó del brazo antes de que intentara hacer mi cometido, cosa imposible, ya que ninguna de mis cucharas igualaba en peso a un mazo.

-Déjate de tonterías-dijo, haciendo que me diera vuelta para mirarla-dejémoslo así y si en unos meses continuamos de esta forma, quizás podríamos mudarnos a un departamento que se acomode a los dos.

Le sonreí de la forma que siempre la hace sonrojar y la observé detenidamente. Ella me sostuvo la mirada, como preparándose.

-¿Me estás proponiendo una vida juntos, Albarn?-pregunté seductoramente.

Logré hacer que se sonrojara, pero contraatacó de inmediato.

-Ahora me estás entendiendo, Evans-respondió con una voz traviesa y me guiñó el ojo de forma pícara que me hizo temblar de anticipación.

Esta chica será mi muerte.


Estuve recorriendo las calles del centro, examinando cada escaparate de las tiendas en detalle pero mientras más miraba, más me confundía.

Ya estaba completamente decidido que Maka y yo pasaríamos la navidad juntos, aunque en realidad no teníamos ningún plan en concreto para ese día y eso me preocupaba un poco. Quería que fuese especial y le ayudara a olvidarse de los malos ratos que había pasado durante los últimos meses, pero no se me ocurría nada divertido.

-¿Soul?-escuché una voz femenina a mis espaldas y sentí un escalofrío ante las posibilidades de quien pudiese estar llamándome.

Y estas podían ser…

Número uno, Maka, quien me interrogaría para saber por qué me adentré en territorio desconocido (y del cual he declarado muchas veces que no pondría nunca un pie ahí).

Número dos, Liz… y no es necesario añadir nada más a su nombre.

Pero cuando me di vuelta, suspiré de alivio.

Tsubaki y Patty se encontraban frente a mí, sujetando varias bolsas de papel y me miraban con curiosidad.

-¿Qué estás haciendo? Es raro verte por aquí-dijo Tsubaki, sonriendo.

-Es algo complicado-respondí, revolviéndome el cabello.

-Claro que no, estabas eligiendo un regalo para Maka, ¿cierto?-me interrogó Patty.

De seguro puse una cara rara, porque las dos empezaron a reír.

-Jamás pensé que vería a Soul enamorado-sentenció Patty-que divertido.

-Sí, sí, muy gracioso-gruñí.

-Yo tampoco, pero me alegra porque te ves muy contento-dijo Tsubaki, luego su expresión cambió un poco-aunque ahora pareces algo preocupado, ¿sucedió algo?

-Muchísimas cosas y no muy buenas, no para Maka al menos-respondí- por suerte las cosas han ido mejorando y ella está más animada, lo cual me alivia y me da la oportunidad para preocuparme por cosas pequeñas como por ejemplo, que no sé qué darle a mi novia ahora que pasaremos nuestra primera navidad juntos

-¿Navidad?, creí que visitarían a sus familias-dijo Tsubaki con extrañeza.

-Ese era el plan hasta que al estúpido padre de Maka se le ocurrió entrar en acción.

Ellas me miraron algo preocupadas y ante su insistencia por una respuesta rápida, les conté lo sucedido. Las dos se quedaron horrorizadas.

-Eso es terrible, ¿cómo pudo hacer algo así?...pobre Maka-se lamentó Patty.

-Por lo que Maka me había contado sobre él pensaba que quizás era un poco tonto, pero un buen padre-comentó Tsubaki.

-No sé qué tan bueno puede llegar a ser un tipo así, pero es bastante mejor que su madre porque, por dios ¡no ha llamado a Maka en semanas y ella ni siquiera sabe dónde se encuentra!-volví a enojarme-realmente creí que después del accidente cambiaría.

-Es una suerte que Maka se haya mudado a Death City, ¿te imaginas por lo que estaría pasando si siguiera en Nueva York?

-También había pensado en eso y me alegra poder estar ahí para apoyarla-respondí.

-¿Hay algo que podamos hacer?-preguntó Tsubaki y yo la miré un poco confundido-también quisiera ayudarla.

-Ni siquiera yo sé muy bien qué hacer, hasta ahora solo hemos hablado de cenar algo, pero no me parece suficiente-dije y nos quedamos pensativos hasta que la voz de Patty interrumpió nuestra batalla mental.

-¡Se me ocurrió algo!, aunque quizás no te guste mucho-dijo ella alegremente.

-Créeme, estoy lo suficientemente desesperado como para escuchar tus ideas ridículas.

Patty hizo un puchero, pero la mirada que Tsubaki le dirigió hizo que siguiera hablando.

-Mientras más acompañada esté Maka, mejor, ¿cierto?-dijo y yo asentí sin entender a dónde iba-entonces, ¿por qué hacemos algo divertido y nos vamos todos a tu cabaña para pasar la navidad ahí?

-¿La cabaña…?

-Íbamos a ir de todos modos, ¿no?-dijo Patty.

-Estaba luchando con todas mis fuerzas para que eso no sucediera-repuse gruñendo.

-Somos tus amigos, ¿por qué no quieres pasar tiempo con nosotros?-se ofendió ella.

-No es eso-dije, mirándola fijamente-lo que no me gusta del asunto es que mis padres no me prestarían las llaves de la cabaña si fuéramos nosotros solos, tendríamos que ser obligatoriamente vigilados por…

-Wes…-gruñó Patty, casi quedándose sin aliento.

A diferencia de Liz, Patty no sentía un gran aprecio por mi hermano. No conozco muy bien las razones, pero creo que se limitan a que cuando se conocieron, él se rió de sus jirafas y Liz no la defendió.

-Pero conocer un lugar nuevo puede ser una buena distracción y creo que Maka aceptará-dijo Tsubaki, tratando de despejar las nubes que se cernían sobre nosotros-además así podrás pasar las fiestas con alguien de tu familia.

Bueno, ciertamente si hablamos sobre eso, Wes es el único al que podría considerar como familiar mío. El resto no se molestó mucho en estudiar su papel.

-Voy a comentárselo cuando vuelva a casa-dije, para luego volver a mirar los escaparates-ahora tengo otro pequeño problema…

-El regalo, ¿no?-dijo Tsubaki, cruzándose de brazos-ya sabes que le encantan los libros.

-Pero sus libreros están llenos… ¿y si le compro uno y resulta que ya lo tiene?

-Tienes razón-aceptó ella y volvió a angustiarse-¿qué podría ser entonces?

-Maka siempre se queda mirando la tienda de la esquina cuando salimos de compras-dijo Patty señalando una pequeña vitrina que pasaba casi inadvertida entre las demás-aunque nunca ha entrado ni comprado nada ahí.

-Echemos un vistazo-dijo Tsubaki y luego me sonrió-te ayudaremos a elegir algo.

Patty empezó a soltar pequeños gritos de alegría, demostrando su apoyo y yo sonreí, agradeciendo de nuevo el tener a estos locos por amigos.


-¿Qué están esperando?, apúrense-les dije a mis amigos cuando sacamos las maletas del auto y en vez de dirigirse a la puerta, se quedaron mirando todo el lugar, pasmados y con cara de tontos-hace demasiado frío para quedarnos afuera mucho rato.

-Soul…-dijo Maka agarrando la manga de mi chaqueta-dijiste que veníamos a una cabaña.

-Sí, ¿cuál es el problema?-pregunté sin entender su preocupación.

-¡Esto no es una cabaña, es una mansión!

Todos asintieron y yo me crucé de brazos, tomando una pose casual.

-Lo había olvidado-dije y todos me miraron fijamente-mis padres siempre le han llamado "cabaña" porque para ellos es una casa pequeña y nosotros nos acostumbramos a eso también.

-Malditos ricos, ¿cómo es eso posible?-preguntó Black.

-Bueno, a ellos les gustan las casas lo suficientemente grandes como para alojar a un asesino serial durante semanas sin darse cuenta-expliqué-creo que si vieran mi departamento se ahogarían.

-Ya entremos, está empezado a nevar-dijo Tsubaki y a ella si le hicieron caso, no al anfitrión.

Una vez entramos y dejamos nuestros abrigos y maletas en el recibidor, todos se dedicaron a examinar el interior de la casa, volviendo a sus expresiones de asombro.

-Es realmente bonito, solo había visto algo así en revistas de decoración-comentó Patty.

-Creí que todos conocían este lugar-dijo Maka, aún sorprendida-ninguno de ustedes pestañeó siquiera cuando Soul nos dijo que íbamos a Aspen y tampoco cuando nos llevó hasta el avión privado.

-Teníamos que disimular-explicó Liz-no podíamos quedar como idiotas por algo así, sería vergonzoso.

-Sin embargo casi se desmayaron por solo ver una casa-dije.

-¿Qué demonios entiendes tú por casa?

Me encogí de hombros y de repente se escuchó un horroroso y agudo ladrido capaz de destrozar los tímpanos de cualquiera y que me hizo revivir aquellas pesadillas de las cual escapé hace cuatro años.

De pronto, una bola rojiza salió disparada desde el pasillo y de un solo salto me golpeó en el estómago, haciendo que perdiera el aire y casi cayera de rodillas.

Todos bajaron la mirada al minúsculo monstruo peludo que había intentado asesinarme.

-Perro endemoniado, te juro que te romperé el cuello-gruñí, tratando de recordar como respirar, mientras él movía la cola, muy orgulloso de sí mismo.

-¡No trates así a tu sobrino, Soul!

Todos nos dimos vuelta y entonces vimos entrar al autor intelectual de todo este circo. Mi hermano y aspirante a emperador del mal, Wes Evans.

-Hola chicos, ¿cómo estuvo el viaje?-saludó con esa gracia de la nobleza que mi madre siempre ha tratado de inculcarnos y que por lo general mi hermano usa para burlarse de ella. Por mi parte jamás he podido adquirir esa maldición, gracias a dios.

-¿Qué hace ese engendro aquí?-pregunté.

-Oni te echaba muchísimo de menos y quería verte-respondió con un aura feliz que desapareció rápidamente-pero no le llames así, herirás sus sentimientos.

-El único sentimiento que tiene esa cosa es asesino-apunté al perro, quien parecía muy inocente con la lengua al lado, pero tenía un brillo criminal en sus ojos-saltó hacia mí como una bala de cañón para sacarme todo el aire de los pulmones de un solo golpe.

-Mentira, él nunca haría eso-declaró Wes, completamente ofendido mientras mis amigos se miraban entre sí hasta que Liz levantó la mano pidiendo la palabra.

-En realidad…eso fue exactamente lo que sucedió-dijo ella.

-¿En serio?-se asombró él y luego le dirigió una mirada severa a Oni-¡perro malo!, ¡estás castigado sin postre!

-¿Por qué le creíste a Liz y no a mí?-pregunté.

-Porque es Liz… ¿necesito alguna otra razón?

-Déjame pensar…-dije, como si estuviera reflexionando, luego fruncí el ceño-¿quizás porque yo soy tu hermano?

-La familia no siempre lo es todo-dijo él, como si estuviese dándome una íntegra lección moral.

-¡Dijiste que era tu hermano favorito!

-No seas ridículo, Soul. Eres mi único hermano.

Estaba a punto de ahorcarlo pero Kid y Liz se interpusieron, previniendo la catástrofe.

-Esto... quizás sea mejor desempacar-dijo Tsubaki con la voz que usa para calmarnos cuando empezamos a pelear-¿dónde están las habitaciones, Wes?

-Oh, sí-volvió a su modo de felicidad irritante-suban por la escalera que está al fondo del pasillo. Tenemos bastantes cuartos así que pueden usar el que quieran.

Luego se dio vuelta para volver a mirarnos mientras tomábamos nuestras maletas.

-Excepto usted, jovencita-dijo con voz autoritaria, señalando a Maka.

-¿Qué…?-dijo ella, confundida.

-Maka Albarn, ¿cierto?-preguntó y ella asintió sin comprender qué es lo que quería. Yo compartía su duda-vamos a la sala, tenemos mucho de qué hablar.

Maka me miró y yo solo le hice un gesto de exasperación como diciendo "síguele la corriente o no te va a dejar en paz", y al final seguimos a mi hermano hasta la habitación contigua.

Cuando íbamos entrando, Wes se detuvo de repente haciendo que casi chocáramos contra él, luego se agachó para mirar a Maka de cerca. Eso la puso nerviosa y a mí en guardia por si él hacía alguna estupidez o ella le daba un puñetazo.

-Es muy, muy bonita y tiene unos ojos preciosos-dijo mientras la inspeccionaba y eso nos descolocó a ambos-pero es demasiado pequeña Soul, y ya sabes lo que dicen de las chicas bajitas.

Abrí la boca para reclamar, pero Maka fue más rápida.

-¿Por qué todos piensan que por ser más pequeña debería ser alguna especie de demonio rabioso?, soy bastante más amable de lo que crees-dijo con tranquilidad, haciendo que Wes fijara completamente su atención en ella y luego me señaló-es mi amigo, el alto de allá, el que es más parecido a satán.

Wes quedó con la boca abierta y yo estallé en risas sin poder evitarlo.

Definitivamente esta es la manera en la que quería presentar mi novia a mi familia.

-Una chica con carácter-logró decir cuando se recuperó de la impresión y luego sonrió de forma burlona-siéntate Maka, tenemos mucho de qué hablar.

Le señaló uno de los sillones y ella fue a sentarse sin reclamar. Él se ubicó frente a ella y yo me quedé en medio, algo inquieto por lo que el lunático de mi hermano pudiese decir.

Durante un momento se generó un silencio algo tenso, en el cual Maka y Wes se miraban fijamente, como si pelearan de forma telepática y eso me hacía perder la paciencia.

-Entonces, Maka…-empezó a decir Wes, completamente serio-¿qué intenciones tienes con mi niño?

¿¡AH!?

-Que tu ni-¿QUÉ?-exclamé girando la cabeza bruscamente.

-Completamente honorables-respondió Maka, sin inmutarse ni un poco ante semejante pregunta y yo la miré sin poder creer que siguiera naturalmente la locura de mi hermano.

-No es que quiera convertirme en tu peor enemigo ni nada de eso-aclaró Wes-Soul ha tenido muchas novias antes con las que no tuvo nada serio, a varias ni siquiera alcancé a conocerlas-contó mientras Maka le escuchaba atentamente y yo me preguntaba a qué demonios quería llegar- pero a diferencia de ellas tú pareces ser importante para él y no quisiera confiarle a mi hermano a cualquier persona.

-Es entendible-dijo Maka.

-¿Qué parte de esto es entendible?, ¿no se supone que debería ser yo el que tenga este tipo de charla con tu padre?-reclamé.

Ninguno me hizo caso, por supuesto.

-Entonces, ¿qué te hace tan especial?-preguntó Wes, cruzándose de brazos-¿serías capaz de dejarlo ante cualquier problema que pudiesen tener?

-No sé si soy especial, eso es algo que solo Soul podría responder-dijo Maka mientras se incorporaba y tomaba una postura firme-Pero no. Yo nunca lo dejaría.

Eso nos sorprendió a ambos.

-¿Por qué estás tan segura?-volvió a preguntar mi hermano.

-Porque para mí él también es importante y especial-respondió ella-yo soy muy diferente a él, nunca salí con nadie ni quise hacerlo ya que por experiencia propia llegué a la conclusión de que los hombres eran de lo peor y era mejor estar sola a darle el derecho a alguno para herirme-luego su tono de voz se suavizó-pero Soul logró hacer que confiara en él. No sé cómo lo hizo pues parecía ser justamente el tipo de chico al cual yo no quería acercarme y puedo jurar que hizo todo lo posible para destrozarme los nervios.

Empecé a sentirme como cuando escuché a Liz interrogando a Maka en la biblioteca. Esto era algo importante, pues Maka estaba haciendo algo inusual en ella, hablar profundamente de las cosas que sentía.

Solo había compartido dos momentos así con ella, por lo cual supe que realmente quería que Wes la aceptara.

Estúpida, eso no es necesario. Mi hermano no es tan ciego como para no ver lo valiosa que eres.

-Eso suena divertido-dijo Wes, sonriendo levemente-entonces, ¿podrías decirme qué te gusta de Soul?

Maka abrió la boca para hablar pero la cerró inmediatamente y luego empezó a meditar, cruzándose de brazos.

Parecía inexplicablemente confundida.

-¿Qué será?-preguntó.

Volví a quedar atónito.

-¡Maka!, ¿¡Es en serio!?-le reproché con ganas de tomarla por los hombros y sacudirla con fuerza- ¿¡qué acaso nunca lo habías pensado!?

-Es que fue tan natural…-se defendió, cayendo presa del pánico al verme tan furioso-¡solo empezaste a gustarme y no tenía por qué analizarlo!

-Eso es lo más extrañamente dulce que he escuchado en mi vida-comentó Wes.

-¡Pero aunque no me creas si sé por qué me gustas!-me dijo, aún agitada y sostuvimos una feroz guerra de miradas que fue interrumpida por Wes.

-Eso significa que sí puedes contestar mi pregunta-dijo y Maka volvió a mirarlo.

-Sí, bueno…-dijo ella, tranquilizándose un poco-Soul es sarcástico, perezoso, tiene una rara idea sobre lo que es ser cool, no sabe cómo tratar con el resto y a veces creo que solo sabe hablar a gruñidos.

-Se supone que deberías decir algo bueno sobre mí-le dije enojándome aún más, mientras Maka trataba de ignorarme de nuevo, con poco éxito.

-Sí, puede ser increíblemente irritante a veces-suspiró mi hermano y yo le dirigí una mirada asesina.

-Pero es interesante-dijo Maka con rapidez-porque tiene facetas completamente inesperadas.

-¿En serio?-Wes empezó a sonreír de a poco, como adivinando lo que ella iba a decir-¿cómo cuáles?

-Es cierto que es gruñón y poco sociable, pero se preocupa por los demás y hace lo posible para ayudarlos cuando lo necesitan-contestó y aunque intenté decir algo me hizo callar rápidamente cuando siguió hablando-es fácil creer que es un amargado por lo mucho que se queja, pero en realidad es muy gracioso, le gusta hacerme reír y animarme-empecé a sentir como empezaba arderme la cara y aumentaban mis nervios, pero por suerte Wes estaba concentrado en Maka-a primera vista parece un idiota pero es sumamente inteligente aunque no quiera demostrarlo, también es leal, sincero y …

Wes hizo un gesto enérgico con la mano y Maka se calló. Noté que apretaba los puños contra su regazo.

-Lo he entendido-declaró sonriendo-conoces a Soul verdaderamente, has llegado a él.

Maka se sonrojó como usualmente hace y yo le di un golpe en la nuca a mi hermano.

-¡Siempre tienes que andar montando un espectáculo para todo!-exclamé y Wes me miró con expresión afligida.

-Era completamente necesario, no quería que terminaras enganchado con alguna tonta como las chicas con las que salías antes-se quejó-debía asegurarme que tu futura esposa fuera buena para ti y mis sobrinos.

-¿Esposa…?-balbuceó Maka, aún más sonrojada.

-¡Apenas empezamos a salir!-reclamé, también avergonzado.

-Pues yo ya tendría listo el anillo por una chica como Maka-dijo Wes y luego se dirigió a ella con mucho interés mientras yo gruñía entre dientes-¿no tendrás alguna hermana o prima que me presentes?

-Solo chicos, pero puedo darte sus números, algunos siguen solteros-respondió ella.

-Por ahora paso, pero te avisaré si me interesa-dijo alegremente y luego le guiñó un ojo, haciéndola reír.

Escuchamos unos golpes a nuestras espaldas y al darnos vuelta vimos a Liz y Kid asomándose por la puerta.

-¿Wes y Soul siguen vivos?-preguntó Liz.

-¿A qué te refieres con eso?-preguntó Maka-¿acaso creían que iba a matarlos?

-Bueno, pensamos que sus peleas te pondrían furiosa y cortarías sus cabezas-dijo Kid, alegremente.

-Ya, como si esta cosa pequeñita pudiese alcanzarme-dijo Wes poniéndose las manos en la nuca mientras Maka le dirigió una rápida mirada de odio.

-No la subestimes, es más peligrosa de lo que parece-le dije para prevenirlo y entonces fui yo quien recibió la mirada furiosa de mi novia.

-Te recomiendo lo mismo-asintió Liz.

-Claro…-dijo, mirándonos con una expresión incrédula-entonces ¿ya se instalaron?-le preguntó a Liz y Kid.

-Completamente-respondió Kid-ya cada uno eligió su habitación.

-Les reservamos una a ustedes dos-nos dijo Liz sonriendo.

-Espera, ¿los dos juntos?-preguntó Maka-¿por qué somos los únicos que deben compartir habitación?

-Es que no hay suficientes-respondió Liz con voz inocente.

-¡Y una mierda!-dije mientras la fulminaba con la mirada-¡estoy completamente seguro que habían nueve habitaciones!

-Oni tiene la suya-avisó Wes.

-¿AH?-exclamé, furioso y Maka lo miró, impactada.

-Y no voy a permitir que ocupemos más de ocho habitaciones-dijo Kid, utilizando ese tono tenebroso con el que impone respeto-simetría ante todo.

Debí hacer algo muy estúpido en mi vida pasada como para merecer esto.

-¿Tan terrible es quedarte con tu linda novia durante unos días?-se burló Wes.

-No es eso…-traté de decir pero Liz me interrumpió.

-Ya dejen de quejarse, si ya dormían juntos en su departamento incluso antes de empezar a salir.

-¡Liz!-dijimos Maka y yo, mientras nuestra amiga nos sacaba la lengua. Muy madura.

Yo me quedé muy quieto, con ganas de ahorcarlos y sentí como unas ondas malignas provenientes mi hermano me hacían cosquillas en la espalda.

-¡De acuerdo!-exclamé, para evitar que Liz y Kid siguieran hablando-¡nos quedaremos con la jodida habitación!

-¡Perfecto!-aplaudió Liz, luego se dirigió a Maka-Espero que no te moleste pero quería asegurarme de que trajeras lo que compramos el otro día y abrí tu maleta. Me alegra que empacaras las negras de encaj-¡AU!

Maka le pegó un codazo en las costillas antes de que revelara algo que sonaba bastante interesante.

-Nosotras nos vamos-dijo Maka, sin mostrarse lo más mínimamente afectada mientras Liz sollozaba y se quejaba-avísennos cuando sea hora de comer.

-Claro que lo haremos-dijo Wes-ve a ponerte cómoda, Soul te alcanzará de inmediato.

Sentencia de muerte.


-¡No pienso responder eso!

-Solo tengo curiosidad-dijo mi hermano, mientras se me pegaba de forma muy desagradable y posaba su cabeza en mi hombro.

-¿En serio crees que te daré motivos para que te burles de mí y de Maka?-gruñí-además es algo privado.

-No te hagas el caballero ahora-dijo Wes, empujándome de pronto-antes siempre me lo contabas todo.

-No va a soltar nada, Wes-dijo Kid para tratar de tranquilizarlo-apenas si me ha mencionado algo.

-Vale, eso es raro-aceptó Wes y Kid asintió.

Era una situación absolutamente molesta y desesperante y agradecí enormemente que Black Star no estuviera presente.

-No tengo por qué decirles nada sobre lo que hacemos Maka y yo a solas-dije con fastidio-y mucho menos con los detalles que ustedes quieren.

-Entonces le preguntaré a Maka-dijo Wes-de seguro le encantará responder todas mis dudas.

-¡NO!-exclamé, agarrándolo de la camisa-no te atrevas a decirle nada o te mato.

-¿Ahora estás dispuesto a confesar?-preguntó, sonriendo de forma irritante-solo te hice una simple pregunta.

Creo que últimamente repito demasiado esto pero…

Mierda.

-Ugh… de acuerdo-gruñí y ellos me miraron expectantes-no, no hemos hecho nada.

-¿Nada?, ¿qué significa eso?-preguntó Kid extrañado.

-¿Debo pedirle su diccionario a Maka y estampártelo en la cara para que entiendas?-pregunté a mi vez.

-No puedo creerlo-dijo Wes con voz triste –Hermano mayor está muy decepcionado… ¿es que acaso has perdido tu toque?

-Deja de hablar en tercera persona, me das escalofríos.

-Pero es que es raro que mantengas las manos quietas, Soul-dijo Kid-teniendo en cuenta tu historial…

-¿Pero qué tipo de bestia creen que soy?-pregunté enojado y sus expresiones me dieron todas las respuestas-¿es en serio?

-Tu reputación de mujeriego es legendaria-dijo Kid, cauteloso.

-Pensaba que honrabas el apellido Evans-lloriqueó Wes.

-Serán imbéciles-gruñí-para empezar, esa fama que Kid menciona es completamente exagerada. Por poco van y dicen que he salido con la mitad de las chicas de Death City.

-Bueno, eres popular y a la gente le gusta echar a volar su imaginación-dijo Kid.

-De todas formas, aunque así fuera, no es nada cool obligar a una chica a hacer algo que no quiere-dije con seriedad-es algo que nunca haría y mucho menos a Maka.

-Entiendo, es mejor ser cortés con las damas-aceptó Wes-¿pero no será un problema para ti?

-Claro que no, bueno, si sucede estaría muy bien-dije cruzándome de brazos-pero si Maka no se siente lista está bien también, lo importante es lo que ella quiera.

Kid sonreía mientras Wes entrecerraba los ojos, como meditando mis palabas.

-Has madurado Soul, se nota que quieres mucho a Maka-dijo sorprendiéndome y luego sonrió también-esa chica debe haber dado vuelta tu mundo por completo.

Yo y Kid soltamos una carcajada.

-No tienes ni idea.


Durante la semana que nos quedamos en la cabaña antes de las fiestas nevó bastante en Aspen, pero eso no evitó que saliéramos a divertirnos. Había centros de esquí excelentes, además de bares y tiendas que nos dedicamos a recorrer, y si no teníamos ganas de salir siempre podíamos quedarnos en casa jugando a algo y comiendo algo que el trío gastronómico (Maka, Tsubaki y Black Star) prepararan para nosotros. A Wes se le ocurrió la ridícula idea de que podía unirse a ellos, pero perdió contra Maka, ya que sus famosas galletas lo dejaron babeando (y con mucha envidia también)

Gracias a mis amigos teníamos muchos planes para navidad. Haríamos una fiesta y cena, además que como éramos muchos preferimos organizar un Santa Secreto, pero lo mejor de todo era que Maka prepararía un pastel, algo que todos esperábamos con ansias.

Aunque también tuve ciertos desafíos con respecto a nuestra repostera profesional.

Por culpa de mis amigos y el perro, tuvimos que compartir habitación. No era algo terrible porque ya pasábamos mucho tiempo juntos en Death City, pero no el suficiente como para que yo estuviera familiarizado con lo que es vivir con una chica en realidad. Nunca me había quedado más de dos días en el departamento de Maka y si necesitaba algo siempre iba al mío y lo mismo pasaba con ella.

El problema de Maka era mi desorden. No le gustaba ver mi ropa por todo el suelo de la habitación o el que dejara mis cosas desperdigadas en los lugares más raros.

-¿Por qué tu desodorante está entre mis libros?-preguntó mientras me mostraba la lata.

-No tengo la menor idea-contesté, sintiéndome como una ardilla ante las luces de un camión-solo lo lancé dentro de uno de los cajones.

-¿¡Qué hubiese pasado si explotaba!?

-No seas dramática Maka, si hubiese explotado no habrías vivido para leerlos.

Y claro, los libros tenían prioridad sobre mi salud cerebral.

Por mi parte, fue un problema el descubrir algo particular de Maka que ya había presenciado antes, pero que no sabía que era habitual para ella y que lo hacía sin darse cuenta.

Al día siguiente de nuestra llegada, yo estaba acostado en la cama jugando con mi 3DS cuando Maka entró al cuarto de pronto y sin hacerme ningún caso fue hasta el armario y se quitó la camiseta, con el sujetador incluido.

El deja vu me dejó atónito mientras ella se vestía de nuevo y cuando se dio vuelta me preguntó con total inocencia.

-¿Qué sucede?

Mi amada novia, la cual se quejaba de que yo era un pervertido y se alteraba por completo si me veía sin camiseta no tenía ningún problema en quitarse la suya en frente mío, o en su defecto, andar con poca ropa, lo cual suponía un problema para una parte de mi anatomía y el conservar mi vida si llegaba a notarlo.

Por suerte logré sobrevivir.

En fin, la gran celebración llegó y empezó la fiesta. Durante la nochebuena nadie quiso cocinar, así que como siempre pedimos pizza y luego hicimos un torneo de Smash (le dimos unas vacaciones al Mortal Kombat). Al final Wes, Maka, Tsubaki y Kid se fueron a la cama temprano mientras que nosotros nos quedamos un rato más.

Cuando por fin logré despertar y dejar la cama no sospechaba lo que me esperaba a partir de la mañana del veinticinco de diciembre. Al llegar a la sala me encontré a Patty durmiendo en el sillón y a Kid ordenando el desorden que dejamos en la noche. Luego fui hasta la cocina y ahí estaban Tsubaki y Wes conversando alegremente (solo ella tiene la paciencia necesaria para aguantar el carácter dramático de mi hermano) Liz los acompañaba pero solo en cuerpo, pues se hallaba medio dormida encima del mesón mientras esperaba el café.

Ni rastro de Maka o Black Star.

-Buenos días-me saludó Tsubaki cuando se percató de mi presencia.

-Buenas…-dije bostezando y me senté al lado de Liz, quien apenas se movió- ¿dónde está el dúo de súper-poderosos?

-Black salió, no sé a dónde-respondió Wes-y Maka está con Oni.

-¿Con esa bestia?-pregunté extrañado-¿por qué?

-Dijo que le tenía un regalo, ¿no es dulce?-respondió sonriendo y lo miré como el bicho raro que es-por cierto, yo también tengo uno para ti.

-No tenías que comprarme nada-dije sin saber muy bien qué pensar sobre eso-vamos a tener el Santa Secreto en la noche.

-Lo sé, pero sentía que debía darte algo especial-dijo mientras me servía café-lo dejé en tu velador mientras dormías.

Pues ni lo vi cuando desperté.

La puerta de la cocina que daba al patio de atrás se abrió y vimos entrar a Black Star, quien usaba shorts, zapatillas y solo una sudadera como abrigo.

-¿Qué demonios estabas haciendo?- pregunté algo horrorizado.

-Fui a correr-respondió enérgicamente mientras sacudía la nieve que tenía en los hombros-ya sabes, mi rutina matutina. Si me quedo quieto me volveré loco.

Tenía muchas objeciones sobre eso, pero preferí no hablar.

-Me levanté a las seis así que iré a descansar un rato-dijo mientras salía de la cocina-llámenme cuando esté listo el desayuno.

-Podríamos terminar antes si nos ayudaras- se quejó Wes, pero no sirvió de nada, se fue sin hacerle caso.

Después de un rato en el que me obligaron a intentar hacer panqueques (con pobres resultados) escuchamos ese ladrido sónico que me persigue en pesadillas y luego vimos entrar a Maka con Oni en brazos.

Al verlo, Wes soltó un sonido que parecía un grito ahogado y corrió a ver a Oni mientras yo ponía mala cara y Tsubaki los miraba divertida.

-¿Qué es eso que trae esa bestia?-pregunté.

-Es un disfraz de reno, ¿qué acaso no lo ves?-dijo Maka.

-No, en serio, ¿qué es?

-Es perfecto…-lloriqueó Wes y luego tomó a Oni de los brazos de Maka-gracias Maka, es el mejor reno del mundo.

-Ya dejen de bromear, ¿de qué demonios está vestido el perro?

Después de que lográramos reunir a todo el mundo para desayunar, nos pusimos manos en la obra y empezamos a preparar todo para la noche. La casa ya estaba decorada pero no fue suficiente para nuestro espíritu navideño (alias Patty Thompson) y empezamos a poner y cambiar adornos siendo comandados por Kid, quien no quería que los dejáramos disparejos.

Mientras nosotros acomodábamos los muebles para que la sala quedara más cómoda (y simétrica) nuestros cocineros preparaban lo que parecía ser la comida para un batallón. Cuando pasé por ahí vi infinidad de ensaladas y salsas envasadas que Maka iba metiendo al refrigerador como si jugara al tetris. Tsubaki por su parte estaba ocupada con el pavo y me sorprendí al ver que Liz la estaba ayudando.

-No pienso romperme una uña-nos avisó cuando Kid y yo nos la quedamos mirando extrañados-Ya le dije a Black que él tenía más fuerza para mover los sillones y que luego podía venir y cocinar la carne.

-Bueno, tienes razón. Él es más útil que tú-dije en tono casual mientras ella me fulminaba con la mirada y Kid se reía junto con Maka y Tsubaki.

Cuando por fin terminamos, nos tomamos un descanso y comimos unos nutritivos sándwiches, ya que cuando le preguntamos por el almuerzo al equipo cocinero nos lanzaron una cacerola y un par de cuchillos.

-Bien, ya solo falta que se cocine el pavo y hacer el pastel-dijo Tsubaki y nosotros nos atrevimos a asomar nuestras narices por el mesón de la cocina.

-Ya tengo todo listo para mezclar y hornear-dijo a su vez Maka, luego se dirigió a nosotros-hey chicos, ¿por qué no empezamos a arreglarnos?

-¡Sí!-exclamó Liz levantando la mano-iré a darme una ducha, la necesito.

-Pero si tú no has hecho nada-se quejó Black Star-nosotros somos los que estamos molidos.

-¡Hasta luego Black!-le dijo mientras se iba.

Como había 3 baños tuvimos que ir por turnos y fue aún más lento porque Liz se tardó una barbaridad y mis duchas no duran menos de treinta minutos, por lo cual recibimos un montón de insultos.

Cuando estuve listo, bajé y me quedé en la sala conversando con Kid, Tsubaki y Wes. Solo faltaban Black Star, Maka y Patty, además de Liz, quien aún no salía de su habitación.

-Pon un poco de música, Soul-me dijo Wes-tenemos que empezar a crear el ambiente.

-No sé dónde pueden estar esos discos-me excusé mirando hacia otro lado.

-Eso quiere decir que los escondió arriba-dijo Kid-sabemos que odias la música feliz.

-Ya deja de gruñir y ve a buscarlos-me ordenó Wes, ante lo cual me levanté de mala gana.

Fui hasta la escalera y vi que Maka iba justo bajando. Primero me la quedé viendo como idiota (tengo que conversar en serio con ella sobre esa falda en particular) sin percatarme quien venía detrás de ella.

Todo sucedió muy rápido. Lo único que pude ver fue una endemoniada bola de pelo roja pasando a llevar a Maka, haciendo que tropezara y cayera unos cuantos escalones. Me asusté y prácticamente corrí a verla.

-¡Maka! ¿Estás bien?

-Creo que sí… ¡Ah!-soltó un quejido cuando intentó levantarse.

Todos los que se hallaban en la sala aparecieron rápidamente alertados por el ruido y tuvieron la misma reacción que yo.

-¿Qué pasó?-preguntó Kid.

-Esa bestia desgraciada la hizo tropezar-gruñí, mientras me agachaba para verla mejor.

-Mmmh… duele-dijo Maka tocando su tobillo derecho, provocando que me preocupara mortalmente de inmediato.

-No creo que pueda pararse, llévala a la sala Soul-me ordenó Tsubaki-iré a buscar mi botiquín.

-Tsu tiene un botiquín mágico-le expliqué a Wes, quien se le quedó mirando cuando ella nos esquivó y subió para ir a su habitación-estoy seguro que tiene los implementos necesarios para hacer una cirugía-luego me di vuelta hacia Maka-Bien, vamos.

Ella me miró un poco confundida.

-¿Eh? Qué… ¡Ah!

Tomé a Maka en mis brazos al estilo princesa, lo cual la hizo sonrojar intensamente y luego la llevé hasta uno de los sillones donde la recosté lentamente. Tsubaki llegó al rato y revisó su pie.

-Pues sí, evidentemente se ha torcido el tobillo-declaró ella-no parece ser tan grave pero creo que sería mejor llevarte al hospital.

-Voy a buscar el auto-dijo Wes, buscando las llaves en sus bolsillos.

-¡No!-exclamó Maka y todos la miramos, haciendo que se cohibiera un poco-no es necesario.

-Por supuesto que sí, estás lastimada y necesitas que te traten-le dije, enojándome.

-Estaré bien si descanso aquí, no quiero estropear la fiesta-dijo y luego me agarró la chaqueta, mirándome con ojos tristes -además he pasado demasiado tiempo en el hospital últimamente. No tengo prisas por volver.

Todos nos pusimos tensos de inmediato y nos miramos sin saber qué hacer.

-Si así lo prefieres puedo llamar a un doctor para que venga mañana-dijo Wes.

-Sí por favor-le dijo Maka, sonriendo con agradecimiento.

-Entonces te instalarás aquí durante la tarde-dijo Tsubaki, luego nos miró-Kid, ¿podrías traer una bolsa con hielo? Y Soul, busca cojines para acomodar a Maka, debemos dejar su pie levantado.

Mientras obedecíamos sus órdenes, aparecieron los demás. Black fue a preparar la carne, mientras Patty le traía bocadillos a Maka y Liz le hacía compañía.

-Por cierto-dijo Patty cuando apareció con una bandeja-¿qué va a pasar con el pastel?

Silencio absoluto.

-No puedo levantarme-dijo Maka, angustiada-no podré prepararlo.

-Y las tiendas están cerradas-dijo Kid.

-Pues ni modo, nos quedamos sin pastel-suspiré abatido y el resto me acompañó en el sentimiento.

-No se preocupen-dijo Liz, levantándose mientras alzaba el mentón con confianza-yo lo haré.

Nos quedamos estupefactos sin poder creer lo que habíamos escuchado por parte de nuestra aspirante a diseñadora de alta costura.

-¿Tú?-preguntó Patty. Fue extraño ver como dudaba de su hermana-pero si en casa apenas si aderezas la ensalada.

-Mis talentos culinarios sobrepasan las cosas simples como esas-respondió Liz con suficiencia-he aprendido mucho de pastelería viendo a cocineros profesionales.

-Ver Cupcake Wars no cuenta, Liz-le dije, pero ella no me hizo caso.

-Maka, sólo dime qué hacer-le dijo sentándose a su lado-si hay alguien que sabe cómo seguir pasos de un tutorial esa soy yo.

-Definitivamente no es lo mismo que un tutorial de maquillaje-volví a intervenir.

-Bueno, no puede quedar peor que el arroz con huevo de Soul-dijo Maka.

-¡Hey!

-Decidido, voy a preparar el pastel-dijo Liz, entusiasmada.

Liz se fue a la cocina después de anotar la receta y nosotros la seguimos disimuladamente. Kid incluso sacó su celular para grabarla y mostrárselo luego a Maka, quién tampoco quería perderse del espectáculo.

-Así vemos como se desenvuelve la "Estilus Top Modelus" en un ambiente hostil y desconocido, muy distinto de su hábitat natural-narró Kid mientras la enfocaba revolviendo algo en un bol.

-Ya cállense y largo de aquí-nos gruñó con ferocidad.

-Liz lo está haciendo muy bien, dejen de molestarla-nos regañó Tsubaki-deberían quedarse con Maka en vez de estar haciendo tonterías.

Ya había mencionado una vez que Tsubaki da miedo cuando se enfada, ¿verdad?, así que simplemente obedecimos y volvimos a la sala.

Nos quedamos jugando y conversando. Después de unas horas se nos unieron los cocineros.

-Por si alguno se quiere seguir burlando, la masa no estaba salada y ahora está horneándose-avisó Liz, frunciendo el ceño mientras se sentaba al lado de Wes.

-Me alegra que pudieras distinguir la sal del azúcar, estoy orgulloso de ti-le dije y ella abrió la boca para responderme, pero fue interrumpida por Wes.

-Liz es asombrosa, ¿verdad?-dijo pasándole un brazo por los hombros de forma amistosa, haciendo que ella se pusiera como un tomate-Puede tratar contigo, cocinar y diseñar un vestido a la perfección.

-¿Qué significa eso de "tratar conmigo"?-pregunté.

-Wes tiene razón-dijo Kid de forma casual mientras se cruzaba de brazos-aunque nosotros ya lo sabíamos.

-Es verdad, mi hermana es increíble-declaró Patty, luego se dirigió a Wes-y tú no te la mereces.

-¡Patty!-exclamó Liz, horrorizada.

-¿A qué te refieres, Patty?-preguntó Wes y noté como agarraba a Liz con un poco más de fuerza.

-Eres pesado, raro y no te gustan las jirafas, así que no te apruebo-respondió Patty.

-No es algo que realmente me importe, quien me debe aprobar es Liz, no tú-dijo Wes, frunciendo el ceño.

Esto se estaba poniendo feo.

Miré al resto, Maka y Tsubaki estaban confundidas, Black Star parecía divertirse y se notaba que Kid estaba enojado, de seguro no le estaba gustando como Wes trataba a Patty.

-Hey, es navidad-les llamé la atención y eso los distrajo de la pelea- las películas dicen que deberíamos ser una gran familia feliz y unida en estas fechas, así que cierren la boca. Especialmente tú, Wes.

-¿Por qué? ¡Yo no fui quien empezó!

-Porque eres mi hermano y me caes mal-creo que empezó a quejarse pero no le presté atención- Hagamos algo divertido antes de que el cabello se me ponga negro de aburrimiento.

Después no nos aburrimos. Para nada. De hecho, creo que exageramos un poco con la diversión.

Una catástrofe, algo típico de nosotros.

Madre mía…


-¡Wes! ¡Ponte la camiseta ahora mismo, joder!-rugí con ganas de matarlo.

-¡No seas aburridooo!

Pero claro, ¿por qué iba a hacerme caso?

Cuando dije que hiciéramos algo esperaba que fuera algo que no incluyera alcohol, o al menos no en las cantidades que robaron del bar de mi padre y tampoco que fuera administrado con un juego de cartas.

Ahora sé qué efectos tiene el vodka y la cerveza en mi hermano, el elegante catador de vinos y champaña.

Maka estaba completamente avergonzada y no sabía a donde mirar. Luego noté que Wes se estaba desabrochando los pantalones y me lancé a taparle los ojos.

-¿¡Dónde está Kid!?-exclamé mirando alrededor. Por lo general él es quien detiene estos escándalos, pero había desaparecido-¡Black!, ¡golpea a Wes o lo que sea, pero haz que se detenga!

-Estamos celebrando viejo, no te sulfures-me respondió riendo.

-¿Acaso quieres que tu dulce Tsubaki vea el trasero desnudo de mi hermano?-gruñí y eso detuvo sus risas.

Black Star se levantó y se arremangó las mangas de la chaqueta. Wes se puso en guardia al notar que iba a por él.

-Bien Wes, ya es hora de calmarse-dijo Black mientras se acercaba para bajarlo de la mesa de centro.

-No le hagas caso a Alma, Estrella Negra-balbuceó Wes imitando al traductor de google y poniéndose a la defensiva.

Black no le dio tiempo para pensar, pues lo tacleó y lo botó de la mesa, haciendo mucho ruido. Yo solté a Maka y me acerqué rápidamente mientras mi amigo lo inmovilizaba, así aproveché de ponerle de nuevo la camiseta.

-Estamos bien por ahora-suspiré pasándome el brazo por la frente y luego me dirigí a Black- ¿Podrías tenerlo así por un momento?, se tranquilizará pronto y pasará a la fase del "borracho deprimido"

-Ningún problema-aceptó mi amigo. Se veía que disfrutaba aplastando a Wes, usándolo como un sillón.

-Soul, ¿podrías hacerme un favor?-dijo Maka cuando todo se calmó un poco y yo asentí- Clay dijo que me llamaría, pero olvidé mi celular en el cuarto, ¿irías a buscarlo por mí?

-Sí claro-dije levantándome-¿quieres que te traiga algo más?

-Eh… si… los chocolates que están entre mis chalecos…

-¡Sabía que tenías unos escondidos!

Dejé la sala para dirigirme al pasillo, dejando a Maka al cuidado de Tsubaki y Patty. Cuando iba caminando vislumbré la escalera al final gracias a que la luz de la segunda sala en donde se encontraba el comedor se hallaba prendida y vi que justo debajo del marco de la puerta estaban dos personas.

Bueno, evidentemente eran Kid y Liz, pues eran los únicos que faltaban, pero lo que vi no era algo que evidentemente sucedería.

La última cosa que hubiera esperado de ellos dos era verlos tan cerca.

Besándose.

Me quedé mirándolos como idiota, con la boca abierta y un trauma similar al saber que tus padres no te pidieron a la cigüeña.

Liz se percató de mi presencia y se separó rápidamente de Kid mirándome con horror. Kid estaba muy serio y lo único que hizo fue señalar el marco de la puerta.

-Muérdago-fue lo único que dijo y no pareció afectado por mi expresión de desconcierto.

-Bueno, debieron pasar por cada ramo de muérdago existente en la cabaña como para desaparecer más de una hora-dije con burla, mientras Liz se sonrojaba nuclearmente y Kid se encogía de hombros.

-Yo… iré a ver el pastel-dijo Liz antes de escapar dejándome solo con Kid.

Iba a empezar a interrogarlo cuando escuchamos un grito. No lo pensamos ni un segundo y fuimos desesperadamente rápido al sitio desde donde se escuchó.

La cocina.

Y todo estaba lleno de humo.

-¿¡Qué mierda está pasando!?-exclamé y vi a Liz, quien agitaba los brazos completamente histérica.

-¡El pastel se está incendiando!-respondió ella a gritos. Justo en ese momento salió una llamarada del horno y ella saltó hacia atrás soltando un chillido. Kid corrió hacia ella antes de que cayera el suelo y la alejó del fuego.

-¡Soul! ¡Trae el extintor!-me ordenó él.

-¿Extintor? ¿Qué extintor?-pregunté.

-¡El que debería haber en una casa de madera! ¿¡Es que acaso no tienen uno!?

-¡No tengo ni puta idea!

Sonó un estallido y una cosa que parecía ser un trozo del pastel, salió volando fuera, completamente en llamas.

Kid soltó unos cuantos insultos muy impropios de un caballero como él y tomó uno de los paños de cocina para agitarlo frente al fuego, tratando de apaciguarlo mientras yo buscaba desesperadamente el jodido extintor.

-¡Apártense mortales!-escuché a mis espaldas y al darme vuelta tuve dos segundos y medio para ver aparecer a Black Star con una pose de superhéroe mientras sostenía una manguera en sus manos. Luego caí al suelo cuando el agua me cegó.

El rápido acto heroico de Black consistió en apagar el horno con la cantidad de agua necesaria para llenar una piscina, dejando la cocina inundada.

-El pastel se preparaba pero todo cambió cuando la nación del fuego atacó-narró Black Star con tono solemne cuando bajó la manguera que seguía chorreando el piso.

-Tengo unas ganas enormes de darte un puñetazo-gruñí mientras tosía.

-Acabo de salvarte la vida viejo, deberías darme las gracias.

Iba a responder, pero escuchamos un pitido proveniente del techo y justo empezaron a salir chorros de agua.

-Oh, perfecto, lo que nos faltaba-volví a gruñir.

-Por eso no había un extintor-dijo Kid mientras retiraba el cabello mojado que tapaba sus ojos.

Patty y Tsubaki aparecieron con toallas luego de que los extintores del techo se apagaran. Kid, Liz y yo estábamos empapados y temblábamos de frío así que agradecimos la ayuda.

Después de tranquilizar a Maka, quien estaba sola y asustada en la sala (bueno, Wes estaba con ella pero su presencia no contaba porque se encontraba en estado bulto) fui a darme una ducha de nuevo y a cambiarme de ropa para bajar y ayudar a los chicos a limpiar el desastre.

No nos atrevimos a burlarnos de Liz, pues seguía algo impactada y Maka la estaba regañando severamente por irse dejando el horno al máximo y sin vigilancia.

-Voy a pedir comida a domicilio por el resto de mi vida-dijo Liz, haciéndonos reír y aligerando el ambiente.

Por suerte lo único que perdimos fue el pastel y al final no lo lamentamos tanto. La cena que Tsubaki, Maka y Black Star prepararon estaba fenomenal e incluso revivió a Wes, así que pasamos un buen rato charlando y riéndonos ya superado el trauma por el incendio.

Luego de que volviera a acomodar a Maka en el sillón y laváramos los platos, Black Star apareció vestido de Santa llevando un saco al hombro.

-¡Jo-jo-jo! ¡Feliz navidad!-exclamó, tratando de hacer que su voz sonara más grave.

-¿Tú le pediste que hiciera esto?-le susurré a Tsubaki.

-No tenía la menor idea y tampoco lo habría hecho-respondió ella, tan desconcertada como nosotros mientras él sacaba serpentinas del saco y las lanzaba al aire-¡Black Star, acabamos de limpiar!

Después de que Tsubaki lo controlara con un golpe en la nuca, nos sentamos en los sillones para intercambiar los regalos del Santa Secreto. Black actuó como el anfitrión de un show de televisión siendo ayudado por Patty, anunciando a los participantes e interrogándonos sobre quienes nos habían tocado.

El reloj con solo números ocho que le di a Kid lo hicieron saltar de felicidad, por mi parte recibí unas bandanas de distintos diseños por parte de Patty, lo cual era bastante irónico pues ya no tenía suficiente cabello para intentar controlarlo con una así que tendría que usarlas en el cuello. También me dio unos guantes negros de cuero muy cool para usar con la moto.

Black Star demostró tener un lado tierno oculto con el chaleco que le regaló a Maka. Era blanco y en la capucha tenía orejitas de conejo muy parecidas a sus coletas y cuando se lo puso, todos suspiramos por lo adorable que se veía.

Todos estuvieron bastante felices con sus regalos. Liz se probaba el perfume que Tsubaki le dio, Wes lloraba por lo deliciosos que estaban los bombones que Maka había hecho para él y sonrió mucho cuando Tsubaki le agradeció por el collar que él le regaló.

Patty recibió el regalo más grande por parte de Kid, un peluche de jirafa con diferentes atuendos para vestirla y por último estuvo Black Star, quien inmediatamente se probó las zapatillas deportivas que Liz le dio.

Nos hubiéramos quedado hasta mucho más tarde celebrando, pero estábamos cansados. Incluso Patty, Liz y Black Star se quedaron dormidos en la sala, en cambio Wes aprovechó que aún podía caminar y se fue a su cuarto.

Maka comenzó a cabecear y me miró suplicante, así que decidí que nos iríamos también.

-¿Podrás llevarla tú solo?-preguntó Tsubaki.

-Por supuesto, Maka no pesa nada, no sé cómo es que sus golpes tienen tanta potencia con lo pequeña que es-respondí y antes que Maka pudiese reclamar, me agaché frente a ella-Te llevaré en mi espalda, sujétate bien de mi cuello.

Debía tener muchas ganas de ir a la cama, porque me obedeció sin quejarse. Antes de irme le eché un vistazo a Liz, quien tenía apoyada su cabeza en el hombro de Kid y él la miraba atentamente.

No sabía qué pensar sobre eso y solo les di las buenas noches.

Cuando llegamos al cuarto, recosté a Maka en la cama y ella me indicó el pijama que le sería más fácil ponerse, así que se lo pasé y luego me fui al baño a lavarme los dientes.

Cuando volví me sorprendió al ver que Maka seguía despierta a pesar de lo cansada que parecía.

-¿No tenías sueño?-le pregunté y ella asintió.

-Clay me llamó y no pude contestarle así que le enviaba un mensaje-dijo ella y luego dejó el celular en su velador y me miró mientras trajinaba en mi maleta- ¿qué estás haciendo?

-Tengo algo para ti-respondí sin mirarla y cuando encontré lo que estaba buscando me levanté y fui hasta la cama para sentarme a su lado-Feliz navidad Maka.

Ella parecía confundida y me miraba a mí y al regalo alternadamente.

-Pero yo no te preparé nada-se lamentó.

-El regalo que me diste en mi cumpleaños vale lo suficiente como para Navidad, Año nuevo y San Valentín-repuse seriamente y eso la hizo reír suavemente-vamos, ábrelo.

La situación fue extremadamente parecida a la de cuando le di la pulsera en el baile. Ciertamente Maka no estaba acostumbrada a los regalos y era un poco gracioso verla tan desconcertada.

-Esto es… ¿una caja musical?-dijo al sacarla, mirándola completamente extasiada- ¿cómo sabías…?

-Patty me dijo que siempre mirabas la vitrina de una tienda y la verdad no tenía idea de qué era lo que te interesaba tanto-le conté, rascándome la cabeza-pero la caja musical me llamó la atención y pensé que sería algo que tú querrías.

-¿Y eso por qué?

Le sonreí y lo único que hice fue golpear la tapa de la caja con mi dedo índice, señalando las alas que esta tenía talladas. Eran muy bellas y con muchos detalles y las pinceladas blancas que habían hecho en las plumas les daban un toque etéreo.

-Los ángeles buscan cosas con alas y tú tienes muchas en tu departamento-le dije sin importarme cuan vergonzoso sonara eso y ella me sonrió de vuelta- pero no es lo único, hay algo más.

-¿Qué cosa?

-Solo ábrela.

Hizo lo que le dije y nos quedamos en silencio luego de que la melodía que la caja guardaba empezó a recorrer la habitación. Era tranquila, dulce y fluía grácilmente, pero al mismo tiempo tenía notas inesperadas que la hacían bastante interesante.

Como Maka.

No le había dado mucha cuerda para que no durara eternamente cuando ella la escuchara por primera vez, así que después de un momento la música paró y Maka volvió a mirarme.

-No conozco esta canción-dijo ella. Quizás Maka no sabía de música, pero tenía buena memoria y podía reconocer muchas canciones.

-Tú eres la única que la ha escuchado-le dije sonriendo-porque yo mismo la compuse para ti.

Maka estaba sorprendida, quizás demasiado porque se pronto vi como unas lágrimas empezaban a salir de sus ojos y me alarmé de inmediato.

-¿Maka? ¿Qué sucede?-pregunté acercándome a ella, rodeándola con mis brazos.

-¿Por qué eres tan bueno conmigo? no lo entiendo-dijo ella escondiendo su cara en mi pecho.

-Por dios Maka, creí que eras inteligente-dije mientras acariciaba su cabello-es obvio que es porque te amo, ¿o acaso crees que yo puedo ser así con alguien más?

Soltó un hipido, como si tratara de reír y negó con la cabeza.

-Y también te he dicho que dejaras de hacer que dijera cursilerías-gruñí-no es nada cool.

-Soul, por más que lo intentes creo que es imposible que puedas comportarte "cool" conmigo-dijo ella.

-Mejor me callo o comprobarás que tienes la razón-volvió a reírse y entonces recordé algo-por cierto, Wes me dijo que me había dejado un regalo también.

-¿Ah sí?, ¿dónde?

-En mi vela…

Miré hacia el velador y vi una caja muy pequeña de un color verde fosforescente y solo tenía un enorme lazo rojo como adorno.

Espera, ¿eso no es…?

Enfoqué más la vista y lo reconocí, era una caja de…

¡MALDITO HIJO DE PERRA!

-¡En mi maleta, la maleta!-exclamé tomándola de los hombros para que quedara de espaldas al velador y luego empecé a hablar atropelladamente-no te preocupes por eso, ya lo veremos mañana porque tienes sueño, ¿cierto?, mucho sueño.

-Eh, sí…-dijo ella extrañada.

-¡Muy bien!

Salté por encima de ella, asustándola y aproveché el movimiento para pegar un manotazo a la caja y botarla al suelo antes de que la viera.

Entonces noté que había dejado una nota debajo de la caja y la levanté disimuladamente para leerla mientras Maka se acomodaba para dormir.

"Para mi querido hermano favorito

Te dejo esta caja mágica por si esta noche de navidad tienes suerte y finalmente se cumple lo que tanto anhela tu corazón.

Diviértete y agradécemelo mañana. Estaré dispuesto a escuchar todo lo que tengas que contarme.

Con amor.

Wes."

-Sí que vas a escucharme antes de que te mate, imbécil-mascullé, arrugando la nota.

-¿Soul?, ¿sucede algo?

-No, nada- respondí rápidamente y de pronto se me vino a la cabeza algo-oye Maka, hoy vi algo extrañísimo antes del incendio.

-¿Sí? ¿qué cosa?-preguntó dándose vuelta para mirarme con evidente interés.

-Vi a Kid y a Liz…besándose-dije y Maka abrió mucho los ojos-y parecía que llevaban un rato en eso antes de que los descubriera.

-Vaya, eso sí que es inesperado-comentó.

-Completamente-asentí-pero bueno, no creo que sea nada importante, al fin y al cabo estaban debajo del muérdago y Kid ni siquiera pestañeó cuando los vi.

Noté que Maka se me quedó mirando en silencio mientras fruncía el ceño.

-¿Pero de qué estás hablando?-preguntó extrañada-a Kid siempre le ha gustado Liz.

Mi mente quedó en blanco y tardé un poco en procesar lo que dijo.

Espera… ¿qué?

Esto es lo que único nos faltaba


¡Hola! ¡tanto tiempo sin verlos!

Siento mucho la demora con este capítulo, por lo general actualizaba mes por medio y este obviamente iba a ser publicado en diciembre, pero pasaron muchas cosas y quedé con un bloqueo que no me dejó terminarlo, pero gracias a la ayuda de mi amiga Leslie y de tumblr al final pude hacerlo.

Salió extremadamente largo, por lo general no escribo más de 7000 palabras por capítulo pero en este fueron ¡11.600!, realmente tenía muchas historias que contar

Espero que les haya gustado y que me dejen largos reviews contándome sobre sus partes favoritas, porque deben aceptar que estuvo muy divertido (yo me reí mucho mientras escribía)

Ojalá nos veamos pronto, muchas gracias por leerlo, escribir reviews y agregarlo en sus favoritos, realmente lo aprecio mucho.

Saludos y hasta pronto ~