Bueno mi gente aquí les traigo otro capítulo más. Me alegro que estemos creciendo y que esta historia tenga aceptación. No mucho que decir, estoy algo seco después de publicar otro capítulo de otro fic. Espero que sea de su agrado.
Primeros días de libertad
El día se asomaba en la región de Hoenn, una luz cálida abrazaba poco a poco la tierra. Un niño caminaba entre las penumbras oscuras de neblina y su mirada alcanzaba a ver una ciudad. Esa era la Ciudad Ferrica.
La Lujo Ball del chico empieza a iluminarse y de ella sale su Pokemon.
-Me toca.- Dice la fémina Pokemon al salir.
-Espera.- Pero el joven entrenador la interrumpe.- Mira.
Luna se voltea y ve la ciudad.- Llegamos a Ciudad Ferrica.
Pero por lo mientras en que la Gardevoir andaba distraída. El niño para de caminar y saca de su mochila una botella de perfume. Y si más que decir…
-¡¿Oye, que haces?!- Pregunta ella molesta, que trago un poco de perfume, mientras tocia diciendo parte del nombre de su especie Pokemon.
-Es para camuflajear tu olor. En caso de que vengan con Growlithe y Arcanine.- responde Carlos que vuelve a guardar la botella.
-Por lo menos avisa.- Dice ella aun molesta.
-Te tengo que meter a tu pokeball.
-¿Por qué?- Luna se pone aun más molesta.
-Digamos por tu color.- Pero el niño le sonríe.
-…-La Gardevoir se queda estática, recibió un golpe intangible al saber lo obvio.
-As que… ¡Regresa!
El rayo rojo absorbe de nuevo a su Pokemon para meterla en aquel pequeño espacio solitario.
Gardevoir Pov
No tuviste de otra más que regresarme. Cuando entramos a Ciudad Ferrica, lo primero que hiciste fue comprar una pequeña radio, ya que si hubiera sido una pokenav, se pudiera rastrear. Mas al cabo de una hora estando caminando en el interior de la ciudad. Tus suposiciones fueron correctas varios oficiales sacaron a su Pokemon y te estuvieron buscando, tuviste que andar con demasiado sigilo para no ser descubierto, disimulando entre los entrenadores, sacando a Trapich para entrenarlo, aprovechando un poco la situación.
Las horas siguieron su curso, cuando saliste de la Ciudad era atardecer. Después me sacaste de mi pokeball.
-Ya era hora.- Te dije molesta.
-No creí que costara tanto trabajo.- Estabas serio, creo que enojado por ello.- Perdimos casi un día en pasar esta ciudad.
-Quieres tomar relevo.- Te pregunte.
-No.- Me dijiste de una forma como si estuvieras casi molesto conmigo.- Seria raro si alguien me viera que tú me cargas.
-¿Qué haremos?
-Bueno a ti no te gusta estar en tu pokeball.- Pero nunca creí Carlos, que resolverías también eso.- Por eso te traje esto.- Sacaste un abrigo grueso y un sombrero rosa largo y ovalado, teniendo un flor en la parte alta y unos lentes oscuros.- Ten. Póntelos.
Yo algo dudosa lo acepte, no creía que estuvieras tan preparado para tu viaje.
-Así no te quejaras que te deje dentro de tu pokeball.
Yo me veía diferente, teniendo al menos un poco de ropa, se siente raro. El sombrero me gusta. Pero el abrigo esta horroroso y da picazón.
-Ese abrigo era de mi madre. Que lo dejo de usar y no creo que note que le quite alguna de sus cosas.
Y con razón. Me quería quitar y quemar ese abrigo.
-Pero el sombrero lo compre apenas.
El sombrero aun olía a nuevo. Aparte era un detalle tuyo y me gustaba aquella flor naranja, parecía una rosa que estaba en la parte alta.
-Te vez casi como una humana.- Me dijiste con una leve carcajada.
-¿E-enserio opinas eso?- Te pregunte nerviosa, me empezaban a ganar las ansias.
-Sí, claro. Tu pareces casi una humana de por si por tu apariencia.- Me decías.- El abrigo es demasiado grande y grueso, mas el hecho que oculta bien el pico rojo de tu pecho. Y tu vestido blanco ayuda un poco.
Seguimos avanzando, mientras mi curiosidad me empezaba a dominar. En verdad casi me tomas como una humana, pero algo impide que tú me aceptes como una amante.
-Te puedo preguntar algo.- Te empezaba a decir un poco dudosa de lo que iba hacer.
-Dime.
-¿Que es lo que llaman más la atención las chicas humanas?- Eso pregunte.
Te quedaste desconcertado ante mi pregunta, pero respondiste.- Que son mujeres.- Contestaste.
-Aparte, ¿Qué es lo que les caracteriza?- Quería saber cómo llamar tu atención.
-Bueno… ¿Cómo decirlo?- Tu te ponías nervioso.- Bueno en primer lugar es su apariencia.
Bueno tengo casi una apariencia de una chica humana, siempre lo he oído que eso distingue a mi especie. A diferencia de Gallade que es más como un hombre humano, perfecto para ellos. Pero no estaba conforme.
-¿Qué más?- Seguí preguntando, curiosa.
Te seguías poniendo más nervioso, tus mejillas se sonrojaban, de hecho sentía que te avergonzabas.- Bueno… Su cuerpo.
-¿Su cuerpo?- Me quede desconcertada.- ¿Por qué?
-¿A qué viene tanta pregunta?- Me preguntaste molesto.
Ahora los nervios me empezaban a ganarme, no pensé que te incomodaría demasiado, ni tan rápido.- Nada… Solo quiero saber actuar como humana. Y así camuflajearme mejor.
-Perdón.- Te disculpaste conmigo, fue un alivio que lo creyeras.- Tienes razón, pero tampoco es necesario que me lo preguntes. Sabes sé que soy muy inteligente y lo sé. Pero sigo siendo un niño aun… No me quiero traumatizar tan pronto.
-¿Por qué te traumatizaras?- La verdad eso si no lo entiendo de ti.
-Por favor, no más preguntas.
La verdad no soy inocente. Sé que les llama la atención a los hombres humanos, sus tentaciones asía las humanas. Y algunas veces pueden ser tan "oscuros", tanto que afectan a nosotros los Pokemon. No quería tampoco llamar tu atención de esa forma carnal, no aun, ni siquiera quería tocar ese tema. Eso será cuando tú mi amado, me aceptes. Pero tampoco quería que te molestaras conmigo. Sentías algo de lujuria en ti Carlos, lo presentía, pero asía las demás chicas, pero lo normal, lo que tiene un niño a tu edad, una curiosidad. Pero dicha curiosidad se te pasaba al poco tiempo. Pero a la vez anormal y eso se debio por la educación que te dieron tus padres, (En especial tu padre) asía las mujeres, asía que aquella tentación se disipara al mismo tiempo que venía.
-Se que no dijiste que más preguntas. Pero prometo que será la última.- Te dije mientras me empezaba a poner muy nerviosa por lo que iba a decirte.- ¿Tu me verías como una humana?- Te pregunte mientras vi voz telepática casi se fue por eso.
Te detuviste de golpe ante eso, casi caías por esa pregunta. Te quedaste en silencio por un momento, sentí como un pulso en mi pecho se atravesó al verte así, ya que puedo sentir los sentimientos.
-Luna. Yo casi te trato como una humana. Sé que no es bueno que te encierren en una bola todo el tiempo y comprendo bien lo que sienten ustedes. La respuesta seria entonces sí. Aunque hay algunos Pokemon que si son salvajes, pero hay excepciones en la que se demuestra que parte de los Pokemon están a nuestro par y merecen vivir como nosotros. Y tú eres una de ellas.
-No es cierto.- Te dije casi en susurro, de forma triste.
-Se que no te sientes de esta forma, pero también entiende que tenemos diferencias cada ser de este planeta, algo que nos separa de los demás. Pero eso no nos impide aceptar dicha diferencia. Yo la verdad te acepto como si fueses una humana, aunque eres un Pokemon.
A pesar de que esas palabras eran sinceras, yo no podía estar tan triste. ¿Si me aceptas Carlos, porque no me aceptas como tu compañera sentimental?, Quería ser a única para ti. Una dama y tu mi caballero, ya que a pesar de tu edad lo demostrabas asía las demás personas y Pokemon ese título.
De repente te detuviste de nuevo.
-¿Estás bien?-Me preguntaste, desconcertado.
No lo estaba.- Si estoy bien.- Pero te mentía.
-No es cierto.- Te volteaste y me viste.
Después te acercaste a mí y viste mi rostro. Me quitaste los lentes que ocupaba y viste mis ojos, me tocaste con el dorso de tus delicados dedos y secaste una lágrima que me salía, se había escapado al tratar de contenerme.
-No te pongas triste.- Me dijiste con voz dulce y triste a su vez al yo estar de esta manera, mientras veías mi rostro que tenía ganas de desahogarse.- Si algo demuestra lo que dije. Es lo que tú dijiste antes, nuestro lazo que tenemos tú y yo, lo que nos permite comunicarnos telepáticamente.
Después me tomaste de la mano derecha y me jalabas para caminar (En este caso yo levitar) contigo.
-A pesar de nuestras diferencias, eso no quita el hecho de superarlas, es como tú, me vez como si yo fuese un Pokemon mas. Lo sé por la forma en que me tratas y por consecuencia en la forma en que te trato. Tú no eres diferente ante mí, ni yo ante ti.
Esas palabras me alegraron mucho, apreté más tu mano. Pese a ser diferentes, encontraste la forma de enlazarlas, como si yo fuese una humana o como si tu fueses un Pokemon. Tu si me quieres demasiado, pero aun como yo quiero. Me sonrojaba al sentir eso, si esto fuera así, sería tu novia o esposa. Quisiera eso último, quiero estar para siempre contigo mi pequeño
Horas después: anochecer
Pasaron horas, tú aun sostenías mi mano, la noche se asomaba.
-Esta vez no caminaremos esta noche.
-¿Por qué?- Te pregunte desconcertada.
-Porque, aunque seas un Pokemon y resistas más que yo, eso no quiere decir que te canses, no hemos tenido descanso desde que salimos de casa.
Yo te apretaba mas esa, mano, mientras me sonrojaba aun más, por suerte ese sombrero que me trajiste y la oscuridad de la noche, ocultaba mi rostro.
-Luna.- Tu voz se iba mi amado, mientras yo sonreía.- Aunque estés muy feliz conmigo por eso… No es justificación para torturar mi mano.
Podía sentir como sufrías de dolor
-¡Perdón!- Te solté de inmediato, espantada.- ¡¿Estás bien?!
Te sobabas esa mano, pero a pesar de tu dolor.- Si lo estoy, solo me la apretaste de más.
-Perdón.- Me seguía disculpando
Tú no bajabas esa sonrisa.- Tranquila. Aparte, es aquí donde acamparemos.- Te detuviste.
Empezamos a preparar todo para acampar, traía leña y preparabas la tienda de campaña. Fue muy chistoso verte intentar como la tratabas de armar. Tardaste media hora hasta que terminaste, mientras yo mantenía el fuego de la leña y mantenía una pequeña olla de comida.
-¡Listo!- Dijiste exhausto.- Por fin, termine.
Y tan solo terminaste tus palabras, la casa se deshizo.
-¡¿Enserio?!- Y te empezabas a enfurecer.
Yo reía mientras te veía. Después use mis poderes y la volví a armar, solo la extendí y clave los clavos con más fuerza y ya eso fue todo.
-Gracias.- Me decías, al menos sonabas un poco feliz.
Después sacaste a Trapich de su pokeball.
-¡Trapich!- Estaba feliz al parecer.
Le diste alimento, un poco mas y un pokelito extra.
-Esto es por dar tu mejor esfuerzo.- Le felicitabas, mientras lo acariciabas.
El Trapich, solo comía feliz, era muy tierno y cabezón. Mientras tú te acercabas asía la fogata, para comer.
-Es la primera vez que acampo.- Empezaste a hablar.- Vaya que si es cansado.
-Parece que tuvieron un buen día tu y Trapich.- Te decía, mientras levemente sonreía.
-Así es ganamos algunas batallas.- Me contabas alegremente.- Al parecer mis abuelos los entrenaron antes de dármelo, es fuerte.
-Debes sentirte tan feliz.- Eso era obvio, solo bastaba verte.
-Sí pero…- Tu rostro bajo, tu tierna sonrisa se desvaneció.- No puedo evitar sentirme raro.
Empezaba a sentir lo que causaba eso.- Dar un paso significativo, suele ser difícil.- Te decía, estando más seria.
-Sí, pero dejar mi casa. A mi familia.
Yo sentía que les tenias cariño, a pesar de lo que te hicieron pasar.- ¿Enserio te sientes así?- Te pregunte extrañada.
-Son mis padres.- Me decía mientras mirabas el cielo.- Bien o mal. Sé que mi madre no ha sido buena conmigo. Mi padre a pesar de como es, me enseño mis primeras lecciones, distinguir entre el bien y el mal, saber que es correcto y que no. Es algo que yo no olvido. La lástima es que mi hermano no aprendió nada de eso.
Tu hermano mayor. Nunca me ha caído bien, alguien que se que no voy a olvidar así de fácil. Podía presentir algo en el, algo que nunca he sentido y que a la vez es lo opuesto a ti mi Carlitos. Lo único que sé es que lo odio más que a tu madre, cada vez que el estaba a tu lado de ti, cosas malas te pasaban. Cuando evolucione a Gardevoir, me sentí también lo suficientemente fuerte para estar a tu lado y protegerte.
-Tuviste suerte al menos con eso.- Después te dije con algo de tristeza.- Yo no pude conocer bien a mis padres. Mi madre era una Gardevoir y mi padre un Gallade, no los recuerdo mucho. Y recuerdo a mis hermanos y hermanas. Recuerdo que se burlaban de mi color.
-Pero a pesar de ello. Te querían, ¿No?
Yo asentí.
-Debe ser lindo cuando un hermano te quiere.- Dijiste mientras veía el fuego de la fogata, tristemente mientras este crujía con la leña, quemándola.- Lo siento.
-¿Por qué?- Pregunte desconcertada.
-Por recordártelos.
-No lo sientas.- Te dije con una leve sonrisa.- Yo fui la que lo menciono.
Y me demostrabas las razones por la que te amo, te acercaste a mí, poco a poco y me abrasaste. Era un poco irónico, yo suelo abrasarte cuando estas triste, para alegrarte, ahora tú me regresabas un abrazo a mí, recargabas tu cabeza en mi hombro izquierdo y me encerrabas en tus brazos de forma delicada. Tu sentías que estaba triste... ¿Así de fuerte es nuestro lazo?, me alegra mucho saber eso, yo lo acepte sin dudarlo, recargando mi cabeza sobre la tuya. Pero yo no te sentía de esa manera y eso era porque ya era tu costumbre saber lo de tu familia.
-Quiero que sepas que tu eres una parte de mi también, mi Luna. Eres como mi familia.- Me decías tiernamente.- Y como toda familia. Eres mi corazón.
Mi corazón latía más y más rápido por eso, ¿Significo tanto para ti?, es una pregunta muy tonta. Estamos sincronizados el uno del otro. Cada vez que tú sentías dolor, yo siempre salía a consolarte, ahora tú me demuestras eso. Si yo siento dolor, tú estarás para mí, mi pequeño amado.
-Tú también eres mi corazón.- Te dije mientras ponía una mano en tu espalda.- Eres también mi familia y como toda familia, te protegeré.
Podía sentir afecto, un afecto como el que yo te doy, amor. Siempre he sabido que me amas, pero está muy profundo, algo te impide y que no te das cuenta de ese sentimiento y que lo transforma en algo que no quiero, aparte que solo lo expresas por poco tiempo y después lo olvidas. Como no confesarte lo que ahora siento, pero tengo… miedo de hacerlo.
Una semana después
Ha pasado una semana después de nuestra huida mi Carlitos. Tenias razón y cada ciudad te está buscando. Recuerdo que querías retar al líder de gimnasio en Ciudad Malvalona, pero viste carteles con tu nombre en casi todas partes, mas el hecho de todas las autoridades te buscaban, casi como si fueras un vulgar ladrón.
Pero pese a ello has estado entrenando a Trapich, que se vuelve más fuerte. Yo apenas y he salido a pelear y eso no me deja debido a mi apariencia, pero las peleas que he tenido han sido fáciles, contra oponentes de apariencia fuerte. Tú me alagabas que era muy fuerte y yo te agradecía porque tú eras el que me entrenaba, mi maestro.
Pero. Iniciamos nuestras aventuras, juntos. Estuvimos merodeando casi sin rumbo, solo dejando que el destino y el viento nos llevara, tú me dejabas a fuera y seguíamos con nuestro camino. Podía ver tu hermoso rostro sonreír, sin verte atado a la miseria a la que se podría decir "casa". Al principio nos costó trabajo adaptarnos al exterior, sentir el cansancio al caminar, subir y bajar las montañas. Los moretones que nos llevamos, las batallas contra los Pokemon salvajes y entrenadores.
Ahora estamos cerca de Ciudad Arborada. Pero estamos en una cueva debido a que una tormenta nos alcanzo. Nos tuvimos que refugiar. Ahora mismo estas dormido Carlos, tu cabeza esta recargada sobre mis muslos, mi regazo y yo acaricio tu cabello y cabeza sin parar. Estabas dormido a mi lado, compartías cobijo conmigo. Pero cuando te dormiste te acomode de esta manera, para que te sintieras mas cómodo, aunque también lo hice por mí no lo niego ¡Jejeje!
Cuando despiertes, estarás avergonzado y yo solo diré que no me di cuenta tampoco y lo trataras de olvidar. Eso es algo triste que lo hagas. Me avergüenzo algunas veces, pero no lo niego, te amo tanto que me gustaría gritártelo ahora mismo, mi dulce niño.
Pero algo interrumpe mis pensamiento de golpe y me espanta, por suerte, tú tienes audífonos puestos y no escuchaste el gran estruendo. Un relámpago cayó e ilumino todo por un momento, lo vi, veo el agua caer con más fuerza, gotas caen, es tan fuerte que entra parte en la cueva, lo detengo con mis poderes y las gotas chocan, las puedo ver.
Hay algo que no me agrada en esto. Puedo presentir que algo se acerca a nosotros. Esto no es bueno. Sea lo que sea, esperamos evitarlo. Yo te protegeré Carlos, aun si se trata de dar mi vida en ello. Mereces ser feliz y has trabajado tanto.
Pero no me tengo que precipitar, espero y sean nervios por esta tormenta. Ahorita mismo se tranquiliza, solo una brisa suave se escucha. Y el cielo se despeja un poco,dejando ver el sol naranja, dentro de una hora será el atardecer, tenemos que seguir una hora en la noche.
Sera mejor dormir un poco, para relajarme.
Narrador Pov
Mientras tanto un dragón negro con tres cabezas, negro en su pelaje en la parte superior, ojos rojos, piel azul en las partes inferiores que no les cubría el pelo, así también franjas purpuras lo cubrían, una melena en cada cabeza y la de medio era más grande. Y seis alas del mismo color, ese era un Hydreigon. Que merodeaba en los cielos y planeaba en los alrededores, cada cabeza veía diferente lado buscando algo o a alguien.
Muchas gracias a todos ustedes por sus comentarios. Quiero mandar un saludo a KevinDarious que fue descortés no mandarle saludos en el cap anterior. Y respondo que si decidi ecrbir esa clase de vida para el personaje, fue parecido en cierto modo como una novela.
Y a una de mis fieles seguidoras Twilight-Minish. De hecho fue tu culpa al decir pokefilia, me hiciste pensar cosas que puse en este capítulo, eres más cruel que yo Y_Y. La verdad no he pensado si poner Lime o no. No se siento que contar eso, si cuesta.
Y agradezco a todos sus comentarios y ustedes que empiezan a leer esta historia no olviden comentar al respecto.
Bueno me despido.
Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.
