Hola mi querido público. Sé que he tardado en subir este capítulo. Pero me he visto a extenderlo un poco. Nunca se tiene una perspectiva perfecta al escribir una historia. Así también las ideas que surgen y este capítulo es una de ellas. No lo puedo hacer muy simple al parecer, tengo que explicar cada detalle.
Bueno en fin. Los dejare leer en paz.
Obstáculos
Gardevoir Pov
Pasaron tres días más. Estuvimos caminando. Era un hermoso día en que estaba todo tranquilo, no llovía, pasamos sin mucho esfuerzo la Ciudad Arborada, al parecer todos estaban tranquilos, no había tantos carteles como en Malvalona. De hecho hasta disfrutaste pasar por aquella ciudad Carlos.
Decías que era muy tranquila y de hecho así lo era, me sacaste a mí y pude presentir aquella tranquilidad que se sentía bien respirar aquel aire. Recuerdo que dijiste que hasta sería un buen lugar para vivir. Sería muy bonito imaginármelo eso de en verdad. Vivir juntos en paz y en tranquilidad.
Pero. Las circunstancias no nos permiten hacerlo, tenemos tiempo limitado y huir de esta región es difícil. Nada está asegurado hasta estar en el barco.
Pero por lo mientras, eso no quiere decir que estemos juntos cruzando el camino, estamos los tres juntos caminando. Tú, yo y Trapich. Estabas tan tranquilo Carlos, tanto que hasta leías un periódico.
-Pon atención al camino.- Te decía.- Te vas a caer.
Pero me ignorabas. Hasta que paso lo que tenía que pasar. Te caíste y el periódico que leías se cayó a un pequeño charco.
-Te lo dije.- Te dije algo molesta, pero la verdad te lo advertí.
-¡Mi periódico!- Y lamentabas lo de tu periódico.- Ya no podre saber más.
-Eso te paso por no fijarte.
-Trapich.- Y Trapich me daba razón.
Y no podías comprar más, por el hecho de que ahorita estamos en medio de la nada. Tu inconformidad y molestia estaba presentes.
-Si me hubieras hecho caso, seguirías leyendo.
-Sí, pero estuvo interesante lo que leía.
-¿Qué leías que era tan importante de ver el camino?- Esta vez sonreía. No cabe duda Carlos que sigues siendo un niño aun, aun te llamaba algunas cosas y les prestabas toda tu atención.
-Encontraron una placa extraña en el Monte Plateado y en idioma Unown, pero nada más creo los nombres.
-¿Una placa?- Dije extrañada.
-Sí y unos dibujos representativos.
-¿Que eran?
-No lo sé. Por eso estaba leyendo, aunque se sabía poco.- Me dijiste, encorvado, estabas desmotivado.
-Extraño.- Eso respondí.
-Si.- Pero sonreíste a pesar de todo.- La exhibición estará en el museo de Ciudad Plateada en Kanto. Espero verla.- Dijiste con gusto.
Por un momento pensé en ello. Pero en fin. Seguimos avanzando. Ya casi llegábamos a Ciudad Calagua. Faltaba poco, pero algo no me dejaba tranquila. Desde aquella tormenta de hace días, algo presentía que me incomodaba. Pensaba que eran nervios, tal vez lo eran, estamos tan cerca de salir de esta región y las cosas se habían puesto difíciles para nosotros.
No quería separarme de ti esta vez, no hasta ver que estuvieras a salvo.
-Sabes. Siento nervios.- Me mencionabas.
-¿Por dejar esta región?
-Si.- Me dijiste, pude percibir algo nostálgia y tristeza.- Bien o mal no puedo evitar sentirme así.
-Tranquilo.- Te motivaba.- Entiendo si no estás seguro. Entenderé también si quieres regresar.- Yo te daba mi apoyo incondicional.
-No.- respondiste algo molesto.- Quiero explorar cada región del mundo. Y nada mejor que empezar por Kanto.
-¡Trapich!
-Sí, así es, iremos asía allá.- Y sonreías y reías.
Estaba hecho. Ir asía aquella región. Estoy ansiosa, pero también algo nerviosa por saber que nos ocurrirá. Y que haremos cuando lleguemos… Bueno es un hecho que iremos al museo de Ciudad Plateada. Pero tal vez retes a un líder de gimnasio, yo que sé. Estaremos y viviremos juntos.
El anochecer: 10. Pm
Todo estaba listo para pasar la noche. Estamos casi cerca de Ciudad Calagua, falta poco. Mientras comemos y escuchamos la música de la radio. Estabas muy feliz y ansioso. Aunque llegamos con anticipo, falta al menos cuatro días. Tres si contamos que falta un día más de camino. Todo estaba bien.
-"Interrumpimos la transmisión para traerles la noticias de la ultima hora"-
Empezaban a decir las noticias, entre ellas las noticias de aquella placa extraña encontrada en el Monte Plateado, ahí hasta te acercaste para oír, pero solo dijeron que estaría su exhibición en Kanto. Pero después y entre más noticias rápidas escuchaste algo ingrato.
-"Las autoridades aun no han podido encontrar muchos indicios sobre Carlos. Hijo de los magnates Empresarios Javier y Lucia. La última noticia que aclaran los testigos es ver al joven en las cercanías de Ciudad Arborada, con su Gardevoir shiny. En entrevistas al padre del desaparecido, asegura tomar medidas a propia mano, ante la insuficiencia de las autoridades al tratar de encontrar al joven"-
-Esto fue una advertencia.- Dijiste de forma severa. No me gusto.- Quiere que regrese. Pero no lo hare.
Apagaste la radio y la guardaste. ¿Cómo se dieron cuenta de que estábamos ahí?, pero recuerdo lo que oí también, esa vez que me sacaste y soy demasiado obvia, se dieron cuenta por mí.
-Hay que dormir, nos espera un día muy largo.- Dijiste aun molesto.
Lo siento mucho mi amado, por mi apariencia se dieron cuenta. No podía evitar sentirme triste por mi apariencia. Si fuera una Gardevoir normal, ni siquiera nos hubieran puesto atención.
Dormimos después de cenar. Habías perdido aquella alegría al escuchar esa noticia, eso más me entristecía al verte de esa manera furiosa. Podías emanar la misma amargura de tus padres, algo que no era muy típico de ti. Pero estoy segura de que no te convertirás en ellos. De eso me encargare yo.
Al día siguiente: Medio día.
Seguimos nuestro curso, estábamos cerca de Ciudad Calagua, se podía ver desde lejos. Empezamos a correr, de por fin estar cerca de aquella ciudad. Solo faltaba poco, tan poco…
El sol estaba en medio, dando como un brillo de esperanza en llegar aquel lugar, nuestro destino tan cerca.
Pero al cabo de unos minutos tan solo estar cerca, nuestro último obstáculo apareció. Me puse en shock al ver eso, los tres nos pusimos en shock. No creímos ver lo que estaba al frente de nosotros.
-¿A dónde crees que vas?… Hijo.
Narrado Pov
Un hombre de cuarenta años estaba presente, su altura casi de dos metros, piel levemente bronceada, cabello negro, bigote y barba de candado, con algunas canas visibles en ellos. Ojos cafés, pero profundos. Vestía elegantemente, pantalón negro de vestir, corbata y un saco negro. Pero dicho saco lo tenía como capa, dejando ver el chaleco café y camisa blanca del traje. También dejando ver sus brazos que estaban cruzados.
-¡P-p-padre!- Carlos no cree lo que ve, ve a su padre, al frente. Estaba en shock, solo bastaba ver el rostro del niño para saber que era cierto.
El señor se le queda viendo a su hijo, pero con una mirada fría y amenazante, nada expresaba aquella mirada, más que la molestia. Como cualquier padre que está molesto con su hijo. Pero de forma potenciada.
-Carlos.- Dice el hombre con voz severa (Y esta era verdadera).- Tengo que decir que me has dejado impresionado con tu actitud rebelde, me recuerdas a mi.- El hombre después esboza una leve sonrisa, que en algo se distinguía una cierta alegría sincera en ella.- Solo que has llegado demasiado lejos.
El joven no dice nada al respecto. Pero cambia de cara, a una molesta también.
-Ahora vas a regresar conmigo.- Dice Javier, el padre de Carlos.
-¡No!- Carlos exclama, molesto.- No quiero regresar a la misma vida de miseria a la que me están atando, no aguanto más. Quiero sentir libertad, quiero ser feliz por un momento. Yo no quiero la vida que tú me propones, que me mata poco a poco.
-¿Quieres libertad?- Pregunta el señor, algo extrañado.- ¿Sabes que tanto cuesta ganársela?, ¿Sabes lo duro que se tiene que trabajar para sobrevivir allá afuera, que entrenadores preparados empiezan desde cero?... Tu no empezaste desde cero, tu usaste mi dinero para sobrevivir y sin ningún esfuerzo. Todo lo tuviste sin esforzarte.
Un golpe le llega a Carlos con esas palabras, era cierto, utilizo los recursos de su padre para prepararse, no había empezado como los demás chicos que se esfuerzan.
-Tienes razón.- El niño baja la mirada, triste, tenia esas ganas de sacar aquella tristeza al saberlo. Pero no lo hace y se lo traga y con furia ve a su padre.- Por eso, me iré lejos de ustedes. A empezar desde cero. Como se debe y sobreviviré con lo que se.
Javier se queda en silencio por aquella respuesta de su hijo. Pero sigue sin inmutarse.- No lo harás.- Dice el hombre seriamente.- He cancelado aquel barco que te llevara a Kanto.
Carlos y sus Pokemon abren más sus ojos al saber eso. Carlos no sabe que sentir al respecto. El padre poderoso, mueve influencias y contactos. Y en este caso para poder atrapar a su hijo. El niño siente como la presión lo domina, la ira e impotencia se incrementa al ver que no es libre, llenando su ser de colera.
-Así que vendrás conmigo.- El padre endulza su voz, esta vez, cambiando un poco su rostro a lo que Carlos ve extrañado.- No eres aun fuerte hijo mío. Yo te enseñare a ser fuerte. Lo prometo.
El niño baja su mirada, después ve a su Trapich y este lo voltea a ver, lo ve triste, pero a pesar de todo a su lado. Después ve a su Gardevoir, a su compañera que la acompañado por más tiempo, aquella que sin importa la miseria que él llevaba estaba con él, aquella que lo ama sin darse cuenta de ello. Luna lo ve de la misma forma, pero a pesar de todo ella estará ahí para él, sin importar la situación. Gardevoir y Trapich lo muestran con su mirada.
-No lo hare.- Carlos saca fuerza al ver a sus Pokemon.- No solo lo hago por mí. Así que déjame ir.
El padre solo suspira y cambia de nuevo su rostro a aquella mirada intimidadora.- Veo que tendré que jalarte de la mano, como a un niño pequeño, ¿No es así?- Pregunta.
Y al terminar aquellas palabras de ese hombre. Luna se interpone en su camino. Y no solo ella, el pequeño Trapich que se pone después de ella. El joven esta vez no se sorprende, se pone feliz, de que ellos le sean leales. Pero no se deja esta vez dominar por ese sentimiento por completo, debido de la situacion.
-Me alegra que lo sigan cuidando.- Dice el padre, algo feliz.- Sobre todo tu Luna. Pero ustedes están fuera de esto.
El hombre saca una pokeball y la lanza. De ella sale aquel dragón de tres cabezas, un Hydreigon que ruje.
-Vamos Carlos.- Dice el hombre que se pone a lado de su Pokemon.- Ambos sabemos que no vas a poder ganar. Este Pokemon es para tu Trapich… No me obligues a sacar al Pokemon que es capaz de vencer a Luna, tu Gardevoir.
Esta vez Carlos se ve aprisionado. Hay tres Pokemon del equipo de su padre que pueden vencer Luna, su Gardevoir. Carlos se pone a pensar, no sabe qué hacer. Pero el niño se relaja, piensa con claridad.
-No.- Dice aun así.- No me iré contigo padre… ¡Trapich, usa mordisco!
El pequeño Pokemon se abalanza asía el dragón siniestro y lo muerde en una de sus piernas y se queda pegado a él. Pero eventualmente el Hydreigon se lo quita, aventándolo asía el lado del joven entrenador.
-Como quieras.- Dice el padre molesto.- ¡Hydreigon usa…
-¡Luna, fuerza lunar!- Lo que Carlos hiso fue una distracción, para realmente atacar.
Gardevoir, acatando ordenes concentra emana energía y la concentra en su centro, una energía rosa y una vez lista la lanza, echando también un rayo, junto con un grito. Aquel ataque le pega al Pokemon enemigo y mucho humo se presenta al chocar.
-¡Hydreigon!- Exclama Javier.
Y una vez que se disipa el humo se ve al dragón debilitado.
-Estas bien.- Pregunta el señor preocupado. El Pokemon gruñe en señal de que estaba bien.- ¡Regresa!
Cuando el humo se disipa no se ve nada. No se ve a Carlos, ni Gardevoir, ni Trapich. No había nadie. Se habían marchado. El señor se queda completamente molesto y saca al resto de sus Pokemon.
¡Búsquenlo!- Les ordena.
*****Mientras tanto*****
Pero Carlos llevaba la ventaja y eso era debido a que Luna actuó mucho antes que su entrenador, sostenía a Carlos de la cintura con su brazo y mano derecha, y a Trapich en su mano izquierda.
-¡Luna bájame!- Pide el niño.
-¡Garde!- Luna se desconcierta mientras sigue moviéndose.- ¡¿Estás loco?!
Los tres se movían muy rápido. Luna se movía con sigilo y en casi en silencio, llevando a su amado y a su amigo Pokemon a una velocidad impresionante, esquivando y saltando lo que se le pusiera en frente.
Carlos Pov
No creí que mi padre llegara hasta aquí para buscarme. Tuve que pensar rápido que hacer. Y conociéndolo sé que no se rendirá así de fácil, de seguro mandara al resto. Por suerte, aun tengo perfume. Pero…
No podemos dar marcha asía atrás, no podemos retroceder. Y eso Luna lo sabe, se esta dirigiendo rápidamente asía a Ciudad Calagua, estamos casi cerca, ella es muy rápida. Pero sabe lo que voy hacer… Estoy preparándome.
-¡No te atrevas!- Ella me habla con mucho enojo.- ¡Quiero estar contigo, No podremos esca…!
-Lo siento mi Luna. Pero tengo que.- La verdad si me duele hacerte esto. Pero si no lo hago tú me entorpecerás y delataras.
Saco ambas pokeball y los regreso a los dos. Y debido a eso me caigo y ruedo, boto. Pero me paro, me duele mi brazo derecho, creo que me raspe, pero aun así, sigo. Tengo que correr.
Corro y sigo corriendo. He entrado a la Ciudad. Pero no estoy a salvo. Tengo que encontrar un nuevo lugar para esconderme. Pero no se qué hacer, ya no se qué hacer. No quiero volver.
¡Ya se!
Me dirigo rápido a un callejón y saco a Trapich.
-¡Trapich excavar!
Rápidamente lo hace, cava un agujero, le ordeno que sea suficientemente grande. Y lo hace.
Una vez ya hecho lo meto y saco a mi Luna, ella me ve molesta.
-¡No hay tiempo!- Le digo.- ¡Ven y usa tus poderes, mueve ese contenedor!- Le ordeno.
No me dice nada y obedece, se mete conmigo al agujero y después mueve con sus poderes psíquicos el contenedor de basura y tapa aquel agujero con él.
Quién diría. Esto es un poco profundo, caí de sentón, después gateo un poco y me acomodo, también Luna lo hace, pero estamos apretados.
-Sabes…- Soy interrumpido.
-Entiendo, hazlo.- Esta vez suena ella comprensiva.- Solo libérame, cuando sea necesario. Cuando vayas a salir.
Y la devuelvo. Sé que no le gusta estar adentro de la pokeball. Ni a mí me gusta verla así. Me he acostumbrado mucho a su presencia.
Horas después: anochecer. 9. Pm
Pasaron horas críticas para mí. Estuve muchas horas enroscado. Tuve muchos nervios, Arcanines's pasaron por el callejón, no me descubrieron, y no se limitaron a buscar mucho, pero fue muy seguido. Sacaba a Luna, cuando tenía que respirar un poco y llenar el agujero de aire, era también lo peor cuando estaba adentro, tenía que oler la basura que luego se llenaba, pero el perfume ayudo en eso.
Ahora mismo vuelvo a sacar a Luna y que mueva el contenedor. El movimiento, disminuyo mucho y es de noche, es mas fácil. Una vez que lo hace vuelvo a salir. Pero al hacerlo, me inclino, siento dolor, dejar correr mi sangre por todo mi cuerpo, mis pies, no los siento y me duelen.
Luna ve mi estado y me carga otra vez. Me impresiona su fuerza, me puede cargar con un solo brazo y sin dificultad. También no cabe duda que se preocupa mucho por mí. Ella después verifica ambos lados y se mueve velozmente, conmigo de carga. Repite el mismo movimiento una y otra vez, avanzamos y esta vez sin rumbo, por la ciudad.
Es sorprendente de que no haya nadie, pero hay vigilancia, ya no mucha por suerte. Mi Pokemon, se mueve como el viento. Le pido que me lleve a aquel callejón. Una vez adentro le pido que me suelte, ya me puedo mover.
Subimos unas escaleras que había. Subimos sobre un pequeño edificio de dos pisos, cuidadosamente, para no despertar a los demás. Una vez en el techo vemos parte de Calagua. El centro comercial muy detrás de nosotros. Y los demás que podemos ver. Mientras me cambio de camisa y de suéter rápidamente, para despistar un poco más.
-¿Qué haremos?- Ella me pregunta.- Ahora que tu santo padre nos quito el barco.- Y vaya que se notaba feliz de verlo, la comprendo, siento lo mismo ahora. Que mi padre me quite la oportunidad de ser libre.
No respondo y sigo viendo. No sé qué hacer, la verdad. Mi única salida era por barco. Pero hablando de barco. Oigo su gran silbato desde lejos, volteo y veo a muchos barcos. Pero todos de carga en el puerto.
-¡Ahí es a donde vamos!- Dije señalando asía los barcos. A lo cual, ella sonríe.
Pero antes de hacer otra cosa…
-¡No lo harás!- Me dice molesta. Eso me espanto.
No creí lo que mi Pokemon hiso… ¡Luna me quito su pokeball!
Después me sonríe algo maliciosa, pero a la vez inocente.- Esta vez no.- La lujokeball, vuela y ella la atrapa con su mano izquierda.- ¿Qué ibas a hacer?- Me pregunta molesta se podrirá decir, seguía sonriendo, esta vez le bajo un poco a su tono.
-Queria ocultarte.- Le dije.- Así será más fácil.
-No.- Ella niega con la cabeza.- Tú eres el más obvio Carlos. Eres al que mas buscan.
-Pero…
-Escucha. Si alguien te ve, es obvio que su Pokemon ya está afuera, tienes que hacer lo mismo.- Cambio su rostro a uno serio.
Me gano con eso, es verdad. Todos los que me buscan, ya tienen sus Pokemon afuera. Tenía que hacer lo mismo y en este caso con ella, ya que era la más fuerte. Y sin más que decir, bajamos de aquel lugar, asía el callejón.
-Y eres demasiado lento.- Escucho esa voz burlona en mi cabeza.
Ya sabía que haría después, solo puse una cara de disgusto. Levito contra mi voluntad y me acerco a mi Pokemon y ella me sostiene, esta vez de la cintura, me alza un poco. Ella es un poco más alta que yo, mas por el hecho que levita. Mientras con la mano izquierda sostiene la mochila.
-Disfrutas esto, ¿No es así?- Le pregunto molesto.
-Si.- Y ella me responde a secas, con una sonrisa y tono feliz.- Eres mi bebe.- Lo dice por la otra vez que me dije de esa manera, cuando me había sostenido aquella vez.
-Que un Pokemon lo diga es raro.- Tengo que decir que no le tome importancia a eso.
-No me refiero a esa definición a la que piensas.
Eso último me desconcertó y empecé a sentir raro. Pero no tuve que pensar en ello. Ella arranco de repente y sin avisar. Aun me sigo impresionando por aquella velocidad que tiene, se mueve ahora más rápido.
Minutos después
Y en tan solo minutos llegamos al puerto.
Pero…
Cuando Luna me bajo para cruzarme con sus poderes, cuando estaba del otro lado de una cerca. Un Arcanine que nos había detectado desde lo lejos, nos encontró. Vino desde aquí y envistió a mi Pokemon.
-¡Luna!
Ella se para rápidamente.
-¡Luna usa fuerza psíquica!
Y lo hace, usa fuerza psíquica, sacando una onda y aventándosela al Arcanine. Pero este se volvió a parar y ataca con un Lanzallamas.
-¡Esquívalo!
El lanzallamas cubrió mi vista. Pensé por un momento que ella no lo esquivo. Pero fue un alivio, lo esquivo. Después le ordeno que hiciera otro ataque psíquico. Y esta vez levanta al Arcanine y lo avienta, el ya no se para de nuevo, se debilito.
Pero es solo cuestión de tiempo para que se den cuenta de que estamos aquí. Deben estar siguiéndolo. Luna cruza rápido la cerca y seguimos corriendo.
Cruzamos la cerca y estamos adentro. Pero… ¿Como meternos al barco? No me importa si me lleva a Kanto o a Johto o a cualquier región. Quiero salir de aquí ya. Avanzamos cuidadosamente. Y nos ocultamos entre los bloques de carga.
-Hay que hacer una distracción.- Indique.
Después nos seguimos acercando más y esperamos. Un gancho carga un bloque y eso me da una idea. Esperamos otra vez hasta que baje aquel gancho. Y una vez hecho, ordeno a Luna usar sus poderes psíquicos, el gancho sube cinco metros y después cae, debido al ataque.
El sonido es muy fuerte que llama la atención de los que estaban, todos verifican lo que paso. Eso nos da una oportunidad. Nos metemos rápidamente al barco. Y subimos. Vaya que es muy diferente que los de turista, está lleno de bloques, muchos de ellos.
Seguimos despacio esta vez, vamos a lo recóndito, de este lugar. Pasamos cuidadosamente a los guardias. Veo a mi alrededor y memorizo. Este es un barco que transporta alimentos enlatados de todo tipo, algunas (Pocos) bloques de importaciones mecánicas, pero he de suponer que para el mismo barco. Pero entre otras cosas los alimentos.
Vaya suerte. Pero a la vez ni me complace. Este barco les trabaja a la empresa de mi padre y lo sé por el logo que está en los alimentos. Solo me perturba el verlo. Y lo que faltar es que el estuviera aquí.
Sigo caminando, buscando aquel lugar.
-Garde.- La escucho, ella casi susurra no me gusto como sonó.
Volteo a verla, veo su brazo derecho… Sangra. No esquivo del todo el lanzallamas del Arcanine.
La empiezo a jalar un poco de su brazo izquierdo y la llevo, sigo buscando más rápido. Espero encontrar un lugar. Y después de un pequeño rato lo encuentro. Un bote salvavidas y en un lugar oscuro y sin nadie quien pase.
Nos metemos ahí, ella gime mas de dolor, le arde mucho, oigo como aguanta, al sentir el rose de la lona del bote en su brazo.
-Resiste.- Le digo susurrando.
Nos metemos al bote. Y una vez adentro no pierdo el tiempo. Saco lo que tengo en mi mochila, una lámpara para alumbrar un poco, antiquemar, una poción y me concentro en su herida.
-¡Garde!- Ella grita un poco, se quemo demasiado el brazo.
-Muerde esto.- Le doy mi suéter, para que lo muerda en lo que prosigo.
Y sigo...
Cure la herida, le pongo algo de pomada y una banda. Y sin más que decir me acuesto. Estoy acabado. Saco una manta y me tapo. Pero no sin antes.
-Toma.- Ella me da su pokeball.
No digo nada, me siento molesto.- ¿Por qué no me dijiste?- Le pregunto.
-No quería decírtelo.- Me dice apenada, bajando su mirada.- Quería que no te preocuparas.
-Como no me voy a preocupar.- Le decía aun más molesto por la respuesta.- Te atendí y ya estás bien. Eso es lo más importante.
Me acomodo más para poder dormir.
-¿No me meterás?- Me pregunta, aun triste por el regañó.
-¿Quieres que te meta?- Le pregunto. Me siento aun molesto con ella. Pero no quería meterla tampoco.
Pero ella no me contesta. Pero no creí que haría…
-¡Gracias!
Se acuesta en mi pecho y me abraza con su brazo izquierdo. Vaya, a pesar de que su brazo derecho lo tiene lastimado, se las ingenia. Ya tenía tiempo que no la abrazaba de esa forma. Me acuerdo cuando así la traía, cuando era una Ralts. Solo suspiro y saco una leve sonrisa. No puedo creer que logremos salir por fin de esta región.
-No me vuelvas a preocupar de esa forma.- Le decía, ya tranquilo.- Prefiero estar encerrado en mi casa a perderte.- dije somnoliento.
-Te quiero.- Me abraza más fuerte. Como tiene esa costumbre cuando se alegra, pero a pesar de todo me gusta (A pesar de que luego me lastima por ello).
-Yo también te quiero.- La tapo para que no sufra de frio, antes de dormir y la sigo abrazando.
Recuerdo, también que ella se levantaba y se acostaba conmigo, cuando tenía miedo, también cuando se sentía sola. Nunca me perdonaría si algo le pasara a mi Luna. Espero ya no me vuelva hacer eso. También espero estar ahí, cuando ella este herida, cuando ella lo necesite. No quiero perderla. Ella es mi única amiga en este mundo, la mejor amiga que nunca, jamás he tenido. Estoy en deuda con ella, ella me salvo de ser un monstruo, me ayudo en este difícil camino.
Los nervios me ganan al saber eso y otras cosas. Mi padre tenía razón, yo no empecé desde cero. ¿Qué clase de entrenador soy?
-No pienses en eso.- Luna me habla, sabe lo que pienso, sabe que estoy molesto conmigo mismo.- Tal vez, no empezaste desde cero. Pero sabes que hacer, supiste que hacer para salir de aquí. Eso demuestra que eres capaz.
-Pero tú me ayudaste.- Le decía, me ayudaban un poco sus palabras, pero aun así no me convencía, tuve ayuda.
-¿Y quién me ordeno, me guio para poner en marcha esto?- Ella me pregunta un poco molesta.- Fuiste tú Carlitos... Inclusive los demás entrenadores tienen la ayuda de sus Pokemon. Y yo no soy la excepción.
-Tienes razón.- Me alegro ante sus palabras.- Pero fuimos los tres.
-Sí. Trapich ayudo.- Y ríe un poco.
Mi Luna. Siempre sabe que decirme cuando me pongo triste, me abraza cuando sabe que pasara. Desde que la recogí siempre ha hecho esto, me siento feliz cuando lo hace. Siempre he oído que los tipo hada son así, reconfortan a sus entrenadores. Pero, por alguna razón… Siento que no es tanto eso. Siento que ella, emana algo más y no sé que es. Algo que no veo aun de ella…
Pero…
¿Qué es?
-Buenas noches mi Luna.- Me despido de ella, el sueño me gana y mis parpados me pesan.- Esperamos llegar a donde quiera que nos lleve este barco.- Lo único que le puedo ofrecer, es abrazarla más fuerte, con todo mi cariño que le tengo.
-Sí. Buenas noches. Amo.
-Luna…
-Es broma... Buenas noches Carlos.
Y después de eso me quedo ya dormido. Dejo que las olas del mar me mesan y el bote sea mi cuna que me mese. Hemos tenido un día muy cansado. Solo quiero ahora estar en paz. Y también dejarme llevar por el destino que sea donde nos lleve este barco.
Bueno mi gente este fue todo mi capitulo. Este fue un poquito largo. Bueno yo estoy acostumbrado a escribir así. Pero en este, es el primero. En fin, como dije, tenía que explicar cada detalle, antes de ir con lo que ya tenía escrito desde hacia tiempo.
Quiero mandar saludos a otro fiel seguidor y amigo Master master god. Me alegra mucho que te guste este fic, que es tierno (Si para mí esa palabra es más raro y mas por lo cruel que soy XD), pero a pesar de todo es algo que se me venía poco a poco y créeme que tengo otro escrito mucho antes que este, pero este es en el todo sentido sin tragedia, es alegre. Ya lo había explicado antes.
También quiero agradecer mucho a los demás que me siguen por sus comentarios, me motivan más para seguir. Y en este caso en inventar este capítulo, que la verdad sentí que era necesario. Veo que tendré incluir más antes de sacar todo.
Bueno sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.
