Muy bien, ya llegue con otro capitulo mas. Espero que sea de su agrado. Y que disfruten en leerlo.


Victorias y derrotas

Narrador Pov

Al día siguiente

El día empezaba. El gran astro rey empezaba asomar su gran mirada llena de energía, dando con sus recientes rayos del alba el mar azul. Y que a su vez, dentro del mar, en su interior estaba un gran barco de carga que lo cruzaba, llevando su pedido asía otra región.

El barco era grande, demasiado grande; De color azul metálico en gran parte, solo dejando un aparte blanca en el superior.

En el interior del barco y en uno de los botes salvavidas estaba un joven entrenador, descansando tranquilamente. Sobre de él estaba su Pokemon. Una Gardevoir que lo abrazaba y estaba durmiendo en su pecho, poniendo su cabeza y una parte de su cuerpo sobre el niño.

Mientras el barco que por fin llegaba a un puerto se detiene. El bote salvavidas se mueve un poco, moviendo a ambos, ellos gimen un poco.

-Abuelita, aun es temprano.- Decía Carlos dormido.

-Gardevoir.- Y Luna también soñaba.- Amor, no quiero regresar a la pokeball.- Eso decía

Pero de repente el barco suena su gran silbato.

Gardevoir Pov

Estábamos aun durmiendo tranquilamente. Pero somos levantados de golpe. El silbato del barco suena, nos levantamos. Y al poco tiempo el barco se detiene. El bote salvavidas se sacude un poco y nos mueve.

Saltamos del susto y caemos. Yo primero, me pego en la madera del bote. Después tu Carlos, si bien no caíste esta vez en mi pico, me pegaste sobre mi cabeza.

¡AY –AY- AY- AY!

¡GAAARDEVOIR!

Y vaya que dolió. Por suerte el barco aun seguía sonando en eso, nadie nos pudo escuchar.

-¡Hemos llegado!- Dijiste.

El silbato vuelve a sonar.

Todos los marineros empezaban a salir, con sus Pokemon tipo lucha. Tuvimos que esperar que el movimiento se despejara y eso tardo, escuchamos al principio gritos, después muchas voces, no podíamos salir porque todos iban y venían.


Una hora después.

Esperamos el momento, en que se calmaran las cosas. Cuando la mayoría estuviera afuera. Una vez hecho bajamos del bote salvavidas y nos movimos con sigilo, había esta vez pocos marineros, la mayor parte estaban afuera.

Te volví a cargar y esta vez no te quejaste de eso. Me gusta cargarte, pero espero que no te acostumbres tampoco por que no estoy dispuesta hacerlo todo el tiempo solo para estos casos.

En fin. Llegamos a la entrada, teníamos que bajar para poder ocultarnos en los bloques que estaban en aquel puerto, esta vez era más difícil porque era de día. Pero estábamos, eran como las siete de la mañana, aun era un poco oscuro. Por suerte todos los marineros estaban ocupados en sus asuntos. Bajamos rápidamente del barco. Pero al terminar de bajar la escalera del barco…

-¡Vaya vaya!- Alguien estaba ahí desde antes y nos miraba, estaba esperando.- Así que es verdad lo que estos viejos oídos podían oír en las noches.

Narrador Pov

Un hombre de cincuenta y cinco años estaba debajo de su barco. El hombre tenía una piel bronceada, su cabello era completamente blanco, tenía algunas arrugas en su rostro y en sus ojos algunas arrugas. Pero su complexión no era lo que aparentaba su edad, era corpulento, su torso estaba desnudo; dejando ver sus brazos gruesos, su pecho y abdomen marcado y definido, tenía algunas cicatrices en su cuerpo, una línea vertical en su brazo izquierdo, una herida de una bala en su pectoral derecho y entre otras, también tenia un cadena dorada con un medallon en su pecho. El hombre tenía unos pantalones negros de vestir, su saco azul marino que usaba como capa y su gorro blanco también, dando a entender su rango, era el capitán del barco.

-Miren que nos han traído el mar.- Dice el Capitán fingiendo estar sorprendido, dando una sonrisa.- Nada más y nada menos que un niño.

Carlos y Luna se quedan en shock, no esperaban que alguien se enterara de su presencia, ni menos el capitán del barco. La Gardevoir baja a su maestro y este se pone al frente de ella.

-No te espantes.- Dice el hombre.- La verdad es gracioso que un niño con su Gardevoir haya burlado a un grupo de hombres.

Los marineros, tripulantes del barco, se empiezan a reunir asía donde está su capitán.

-¡Ven! Por eso les digo que verifiquen todo, mientras navegamos.- El capitán empieza a regañar a sus hombres, estos se quedan callados, apenados, desviando la mirada, otros observando a Carlos molestos.- Que vergüenza da a esta tripulación… ¿Acaso yo soy el único que pone atención?- Y les pregunta.

-Pero capitán…- Un hombre se trata de justificar.

-Nada de peros… Qué pena, siendo humillados por un niño.- Después el Capitán, ve su gran barco.- Ahora que cara le pondré después al Sr. Javier, si se enterara de esto… ¡Je!- Sonríe.

-Lo siento.- Dice Carlos apenado, lo estaba de en verdad.

-No importa, ya estas afuera, que te puedo decir.- Dice el Capitán sin bajar su sonrisa.- No eres más que un niño que solo buscaba ir a otras región, ¿Cierto?- Y le pregunta.

Carlos asiente.

-Me cuesta trabajo creer aun esto.- Dice el hombre.- Nosotros que tenemos reputación de defendernos exitosamente contra piratas y el Equipo Aqua. Los más bravos de los siete mares que siempre entregamos los pedidos a tiempo y en forma exitosamente.

El Capitán vuelve a reírse. Al parecer le gustaba y disfrutaba la mayor parte de esto. La Gardevoir y su maestro se desconciertan, así también la tripulación, nunca habían visto a su capitán tan feliz.

-¿Cuál es tu nombre jovencito?- Le pregunta el Capitán.

Carlos iba a responder, pero…

-Sabes que, aun no me lo digas.- Pero después el viejo marinero quita su sonrisa.- Pero estoy aun a tiempo de salvar mi reputación y la de mi tripulación que no son más que unos buenos para nada.- Mientras mete la mano en su saco, buscando algo.- Dime niño… ¿Vienes de Hoenn o nos has seguido más tiempo?

-V- vengo de Hoenn.- Responde el niño con timidez.

-Supongo que tú tiraste aquel bloque de esa noche.

Carlos no dice nada.

-Ingenioso.- Dice el Capitán, aun serio.- Hasta te aseguraste de no maltratar el paquete, solo que hiciera ruido y utilizando a tu Pokemon para eso y que te metiera rápidamente a nuestro barco… Se ve que eres muy capaz.

El hombre saca una pokeball normal, entre su saco.

-He pisado todos los puertos importantes de todas las regiones de este mundo.- El Capitán mientras saca una sonrisa de malicia y retadora.- Amo el mar, naci en el mar y moriré en el mar. Pero de en vez en cuando salgo de la rutina y cuando tengo un poco de tiempo, veo a los entrenadores y vaya que han sido muy débiles, fáciles de vencer, tanto que me retire de ello… He buscado a alguien que me dé pelea. Y veo que lo que te diferencia de ellos es que se ve que eres astuto, llegándote a ocultar días de nosotros. Algo que no tenían ellos, que solo peleaban sin pensar. Espero no equivocarme.

-¿Usted quiere…- El niño es interrumpido

-¡Sí!... yo el Capitán Rafael…

-"¡Rafael!"- Carlos entra en shock.

-Capitán de la fiera del mar. Te desafío a una batalla Pokemon.

El niño recuerda ese nombre. Su padre, Javier y algunos rumores de él lo han mencionado antes. El Capitán Rafael es conocido también como la "Bestia del mar", es un viejo marinero que a pesar de su edad es conocido por defenderse ante todo aquel que se atreviese a invadir su barco "La Fiera Del Mar", con él y su tripulación de bravos marineros, fuertes. Pero nadie como su capitán. Es también conocido por ser el más caro de todos los barcos tripulantes, y eso se debe por siempre entregar los paquetes con éxito. El Sr. Javier le ha confiado personalmente pedidos que entregar al Capitán Rafael y al parecer este fue uno de estos.

-¿Aceptas?- Pregunta la Bestia del mar.- No te obligare que lo aceptes. Entenderé si ya te quieres ir.

Carlos se pone a pensar. Tenía muchos nervios en aquel momento.


Una hora después

Sentados en el extremo del puente del puerto de concreto. El niño y su Gardevoir miraban el inmenso mar, con más claridad, dejando que el olor y la brisa del mar los tocaran, mientras un Trapich estaba con ellos, durmiendo esta vez atrás de ellos. Al menos Luna veía el mar, mientras Carlos le quitaba la banda de su brazo derecho, cuya herida estaba por una quemadura. Aparte descansaban un poco de su viaje, siendo encerrados en un bote salvavidas, necesitaban aire. El Capitán Rafael les dio una hora para que pensara el niño.

-Desapareció.- Dice el niño feliz.- Estas bien ahora.

-Te lo dije.- Dice ella mirando al niño, sonriendo.

-Muy bien. Entonces… ¿Estás segura?- Pregunta Carlos, con una cara indecisa.

-No lo sé.- Dice ella poniendo una cara indecisa.- ¿Tu estas seguro?- Pregunta.

-La verdad. Se lo debemos. Después de todo nos perdono el viaje gratis y eso que no sabe de la comida y algunas frutas.- Pero Carlos sonríe.- Pero esta vez se ve que no será fácil esta vez.

-Cierto, se lo debemos.- Dice ella con una sonrisa.- Pero tienes razón, tal vez yo no sepa nada de él, pero por lo que cuentan ahorita se ve que es muy fuerte.

-Trapich.

-Si Trapich, peleare esta vez con alguien fuerte.- Dice Luna con su lenguaje Pokemon.

Carlos, Luna y Trapich se paran. Empiezan a caminar asía donde está el capitán, mientras los marineros empiezan a observar al niño que se acercaba.

-¡Mejor vete y vuelve con mama!

-¡Regrésate a Hoenn!

-¿Enserio un enclenque retara a nuestro capitán?

Eso y más se escuchaban entre los marineros que se burlaban del niño. Pero el infante no prestaba atención. Y una vez que él se acerca asía donde estaba el capitán que supervisaba el paquete, viendo como bajaban los bloques.

-Capitán Rafael.- El infante llama su atención.- He venido a informarle que acepto su desafío.

El capitán no voltea, pero sonríe al respecto.- Muy bien. Que no se diga mas.- Dice a espaldas.


Cinco minutos después

Todos se reúnen en una parte despejada del puerto y a lado del mar, en caso de que alguien utilice Pokemon tipo agua, ya sea su capitán (Que si tiene) o su rival. Muy amplia para pelear. Los marineros y sus Pokemon estaban presentes y los de los demás barcos también, todos querían ver la pelea de la Bestia Del Mar, ya que no se veía eso muy seguido, ni menos los que había escuchado sus proezas y nunca las habían visto en persona.

Pero a la vez se desmotivaban, al ver que solo era un niño que iba a pelear contra aquel viejo marinero.

-¿Lista Luna?- Pregunta el niño a su Pokemon.

-¡Gar!- Ella asiente.

-¿Así que mandaras a tu Gardevoir?- Dice el Capitán.- Y no tienes una Mega-Piedra. Entonces no será necesario que use un Pokemon que pueda mega evolucionar… ¿Tienes más Pokemon?

-Solo dos. También tengo un trapich.- Dice el niño.

Pero antes de decir cualquier cosa.

-¡Uyy!, que miedo un Trapich… ¡Ja!- El publico ríe, los marineros se burlaban. Trapich se desmotiva, mientras su entrenador lo acaricia para que no se sintiera mal.

-¡Callense!- Exclama furioso el capitán.- ¡¿El que nunca haya empezado a entrenar desde lo más bajo, que levante la mano?!

Todos se quedan callados y nadie levanto la mano.

-Sé que mi Trapich aun no es fuerte, pero pronto lo será.- Dice el niño, Trapich se pone feliz.

-Así debe ser, no te preocupes.- El Capitán Rafael sonríe maliciosamente.- Aunque tengo un Pokemon que puede mega-evolucionar, eso no quiere decir que tenga a uno que ha vencido a los que si pueden hacerlo. Aparte que es mi Pokemon favorito y el más fuerte que tengo. Solamente quería equilibrar la balanza y veo que no puedo.

-Sacara a la fiera del mar.- Dice uno de los marineros impresionado.

El Capitán lanza su pokeball y de esta sale un Slaking.

El gran Slaking ruge una vez que sale.

Debajo del pelaje la apariencia de ese Pokemon era diferente, su cuerpo tenia cicatrices, su brazo derecho tenia la marca de unos dientes, debido a los mordeduras de otro Pokemon, su costado derecho y abdomen que se podía ver estaba una marca de lo que alguna vez fue el roce de un Hyperrayo y su rostro era la única cicatriz visible, tenía una cicatriz en línea vertical en su ojo izquierdo, pero a pesar de eso el ojos estaba en buen y perfecto estado, podía ver. Ya de por si ese Pokemon es demasiado temible por lo que es, ahora por su apariencia lo es mas. Esas marcas les quedarosn al no tener un Centro Pokemon cerca, eran los riesgos del trabajo en el mar, defendiendo los pedidos y sus vidas.

-¡Este es mi Slaking!- Exclama el Capitán feliz.- Es el Pokemon que me ha acompañado, gran parte de mi vida desde que era solo un huevo, desde que me convertí capitán de este barco ya hace tiempo. Pero es igual que yo. Es terco, testarudo, algo flojo (por su naturaleza), pero sobre todo muy fuerte.

El Slaking ruge de nuevo, después se sienta y se rasca la pansa.

-Ese Pokemon es un tipo normal.- Se dice a si Carlos, esta vez se pone muy serio ante ese Pokemon. No se tenía que confiar, aunque Luna está en una clara desventaja ante ese Pokemon, lo supera casi en todos los sentidos.

El Capitán Rafael tiene mucha experiencia. Pero Carlos apenas lleva más de cuatro años con su Pokemon. Si bien un Pokemon crece y evoluciona más rápido si se entrena. La experiencia también viene atreves del conocimiento y eso es lo que tiene tanto Carlos como Luna.

Mientras se oía burlas también sobre la Gardevoir, a excepción de sus Pokemon que se quedaban embobados por su belleza. Para el Capitán que conoce y tiene experiencia a diferencia de su tripulación que tienen las cabezas huecas. El Pokemon del niño es también de cuidado, esa especie tienen mucha fama de tener una fuerza psíquica muy peligrosa. Es muy peligrosa para su Slaking, que puede, en el peor de los casos, incluso noquearlo con un golpe de ese tipo.

-Hora si dame tu nombre muchacho.- Pide el Capitan Rafael.

-Mi nombre es Carlos.- Se presenta el niño.- Y vengo de Ciudad Petalia.

Un marinero actúa como árbitro y da las indicaciones. Mientras el Capitán piensa un poco.

-La batalla será de un solo Pokemon entre El Capitán Rafael de Ciudad Ferrica contra Carlos de Ciudad Petalia.- Dice el marinero arbitro

La Gardevoir y el Slaking se preparan.

-¡Comienzen!

La batalla inicia ante la señal.

-¡Slaking retrocede, rápido!- EL primero en dar indicaciones es el capitán Rafael.

El inmenso Pokemon retrocede a una velocidad impresionante, saltando asía atrás.

-"¿Qué intenta hacer?"- Se pregunta Carlos, desconcertado.- ¡Luna usa fuerza lunar!

-¡Garde!- Luna asiente y carga su rayo entre sus manos y la lanza asía el enemigo.

-¡Esquívalo!- Exclama el viejo marinero a su Pokemon.

El Pokemon enemigo lo esquiva. Carlos y Luna no creen esto, sobre todo el niño, no era de extrañarse de la velocidad de su contrincante, pero que lo esquivara sin dificultad, aun ese Pokemon.

-"¡Por eso pidió que retrocediera!"- Se dio cuenta el infante.- ¡Luna sigue usando fuerza lunar!

La Gardevoir empieza a atacar con más con ese ataque, salían. Pero el Slaking estaba demasiado lejos para que inclusive Luna le pudiese dar.

-¡Rayos!- Se decía Carlos, molesto.- ¿¡Acércate y usa fuerza psíquica!?

Luna sale disparada asía su rival.

-"Caíste"- El Capitan Rafael rie maliciosamente.- ¡Ahora Slaking, usa Megapatada!

-¡¿Qué?!- EL niño entra en shock- ¡Esquívalo!

El Slaking sale también disparado, mientras prepara su ataque con su pierna derecha. Luna apenas y preparaba su ataque, pensando ella y su maestro dispararlos una vez cerca. Pero el Pokemon ya casi lo tenía listo.

Pero Luna cancelando el ataque y a la vez tratando de esquivar, lo que le venía.

-¡GARDEVOIIRRR!- Ella grita al sentirlo.

¡Slaking golpea a la Gardevoir en su brazo derecho, pero apenas y ella esquivando parte del ataque lo recibió en esa parte!

Luna sale completamente disparada varios metros, muy lejos, hasta caer y botar rodando, parando cerca del agua.

-¡LUNAAA!- El niño exclama al ver como es agredida su Pokemon.

-¡Ghaarr- garde!- Luna apenas y se trataba de poner de pie, poniendo su brazo en el suelo primero, se cae y trata de nuevo poner de pie, esquivo ataque del ataque, pero aun así fue peligroso y el daño fue demasiado.- "¿Así, que así se siente una verdadera pelea Pokemon?"- Se preguntaba a sí misma, sintiendo eso por primera vez.

-¿Eso es todo lo que puedes dar?- El Slaking bufe molesto al no tener una buena pelea, apenas y su fémina rival lo escuchaba.- No porque mi maestro los perdone por ser polisones, no quiere decir que nos contengamos.

El Pokemon enemigo, se acuesta y se rasca la panza y esta vez estaba sin preocuparse. Mientras la Gardevoir lastimada aun se trataba de poner pie. Ese ataque era demasiado, si lo hubiera recibido directamente, la hubiera noqueado a la primera.

-¡Slaking remata con Hyperrayo!- el Capitán ordena lo último.

El inmenso Pokemon carga poder luminoso blanco que se acumula en su boca.

-¡Luna, Luna!- Carlos llamaba a su fémina Pokemon, pero esta aun no se reponía del ataque, lo hacía poco a poco.

-¡GRRRRRRRRR!

El Pokemon enemigo dispara su poderoso ataque de su hocico, mientras ruje.

¡BOOOOOMMM!

El ataque salió disparado, un sonido solo se escucha, dejando ver humo, donde se supone que debería estar la Gadevoir. El viejo capitán suspira mientras ve la pantalla de humo, después ve al niño, pero lo desconcierta, el no parece triste.

-Mi Luna.- Dice tiernamente Carlos.

Carlos, estaba sereno al ver el humo, soltando una leve sonrisa, pero el sonreía tiernamente, viendo algo más dentro de aquel humo.

-¡No!- EL Capitán se queda en shock, el conoce perfectamente el lazo de los Pokemon y humano, ha sido testigo de ello en sus años.

-¡Gar-gar-gar!- Se oye algo, pero al parecer esta tosiendo.

El humo se disipa y deja ver a la Gardevoir de pie, titubeando y tosiendo por el humo y agarrando su brazo derecho herido con su mano izquierda, pero de pie. Los marineros no creen lo que ven. El Hyperrayo fallo. Apenas y Luna al estar demasiado lejos esquivo, parándose y moviéndose rápidamente y sin que nadie viera desde el punto de vista en aquella parte donde estaba el mar. Todos pensaban que habían acabado, todos menos su entrenador.

-¡Muy bien enseñémosle que es lo que podemos hacer!- Exclama Carlos, dando una sonrisa maliciosa, mientras su Luna asiente dando una sonrisa a su maestro.- ¡Luna acércate y usa fuerza psíquica!

Y con una velocidad impresionante la Gardevoir se acerca rápidamente, antes que el enemigo pusiese reaccionar, debido a que se reponía de su Hyperrayo.

¡Luna usa fuerza psíquica, sacando unas ondas intangibles y el Slaking es sacudido, su imagen se distorsionada un poco por las ondas y es mandado a volar varios metros!

El imponente Pokemon cae de la misma forma que la Gardevoir, bota y rueda, solo que más fuerte por su peso.

-¿Eso era lo que querías?- Pregunta esta vez Luna a su enemigo, pero de forma cansada.

-¡Slaking!- El Capitán queda esta vez en shock.

Los marineros no creían lo que veían, alguien le daba guerra a su capitán, siendo el más fuerte de toda la tripulación, juzgando mal al niño y su Gardevoir.

Pero la batalla aun no acababa. Slaking se vuelve a poner de pie, titubeando, pero de pie también.

-Eso es mi muchacho.- Decía el Capitán feliz, confiando también en su Pokemon que se pararía.- Esta vez encontramos a alguien fuerte.- Y en cierto modo alagando también a sus rivales.

Carlos y Luna nunca se confiaron que ese Pokemon se levantaría de nuevo. Se hubieran ido a rematar, pero Luna estaba exhausta por los acontecimientos anteriores, por lo fuerte que es su rival.

-¡Es nuestra oportunidad!- Exclama el infante.- ¡Acércate y usa fuerza psíquica otra vez!

La Gardevoir vuelve hacer lo mismo se acerca y vuelve a cargar su ataque.

-¡No esta vez!- El Capitán Rafael se pone furioso.- ¡Usa rayo de hielo!

El temible Pokemon empieza a emanar un brillo azul en su boca mientras gruñe, partículas luminosas brotaban de él, pero congelantes.

Ambos expulsan sus poderes. Slaking, sacaba su rayo de hielo, mientras que por el otro lado Gardevoir saca aquellas ondas psíquicas.

Se veía una escena impresionante la parte del medio del campo de batalla se veía completamente iluminado, mientras otra parte no y eso era debido al ataque psíquico. Ambos ataque mantenían sus poderes. Pero al poco tiempo una explosión sale y ambos Pokemon salen del humo disparados a los lados contrarios.

-¡Luna!

-¡Slaking!

Ambos entrenadores estaban más que estupefactos. Ambos Pokemon chocan de nuevo contra el suelo. Un silencio se escucha. Pasan unos momentos algo largos y ambos se vuelven a poner de pie con esfuerzos.

Ambos Pokemon se veían fijamente, como fieras asechándose.

-¡¿Tuviste suficiente?!- Pregunta Luna esta vez.

-¡Mientras siga de pie nada es suficiente!- Y el orgulloso Pokemon responde.

Lo mismo asían los entrenadores, viéndose el uno al otro, viendo quien se descuidaba de ambos lados y en todos los sentidos.

-¿Cuánto tiempo estas con tu Pokemon?- Pregunta el Capitán Rafael, dando una sonrisa.

-Cinco años y un meses.- Responde Carlos, seriamente, pero feliz de que alguien le preguntase eso.

Luna se queda desconcertada, ella tiene registrado cuatro años y siete meses. Pero Carlos estaba contando los seis meses que ella no estaba en su casa, cuando estaba ella sin adoptar y jugaban, cuando el niño jugaba con ella cada vez que terminaba sus estudios. Ella contaba mal, contaba desde que el la adopto y la llevo a su casa. Luna sonríe, porque su amado cuenta ese tiempo que han pasado juntos.

-¿Cuánto tiempo tiene que evoluciono a Gardevoir?- Pregunta el Capitán.

-Siete meses.- Responde el niño mientras su sonrisa se alarga.- Justamente evoluciono en mi cumpleaños número trece. La conocí a los ocho años y medio y la recogí cuando tenía justamente nueve años.

-Ya veo.- El Capitán está satisfecho.- Te diré algo. Es bueno que tengas a un Pokemon que crezca a su ritmo y que tú la entrenes de una forma pareja a ella, por así decirlo. Y veo que este es tu caso ya sea por "X" causa, así aprenden mucho más ambos, en lugar que la entrenes obsesivamente, como lo que pasa actualmente que entrenadores se dedican demasiado sin que el Pokemon aprenda por su cuenta, es cierto que se vuelven fuertes rápidamente, pero el Pokemon no aprende nada por su propia experiencia. Puede ser lento, pero el resultado vale la pena. Esa Gardevoir es fuerte por ser crecer así. Los Pokemon verdaderamente fuertes se forman de esa manera y bajo la tutela de sus entrenadores.

-Gracias.- Dice el niño agradecido por el dato.

Y era cierto su Gardevoir era demasiado fuerte a pesar de que él no lo entrenaba todos los días, solamente teniendo tres sesiones a la semana. Pero su Pokemon aprovechaba y absorbía más conocimientos y experiencia por cada fase, aprovechando al máximo sus habilidades. Luna a pesar de que su maestro no la entrenaba mucho todos los días, ella siempre se entrenaba cada vez que el instinto se lo pedía, como cualquier Pokemon salvaje, inclusive cuando su maestro estaba presente y cada vez que ella se sentía mal o insuficiente por un error, Carlos entraba en esa parte y en caso de que se equivocase, la guiaba para ser aun mejor. Carlos decidió entrenarla por dos partes, ella entrenándose y el viendo, solo interviniendo cuando se sentía mal para guiarla y la otra cuando él la entrenaba. Cuando el niño decidía entrenarla también poniendo su parte, su Pokemon captaba y aprendía para después ella hacerlo sola después, aun sin supervisión de su maestro y sin que este la presionara, pero recordando lo que le enseño. Cuando Luna era una pequeña Ratls siempre le tuvo mucha paciencia y la motivaba, mas no la presionaba, aun si pasaron días o semanas, hasta que ella aprendió confusión por su cuenta y a partir de ahí Carlos la guiaba un poco mas y a su ritmo, pero respetando a su Pokemon también si ella quería o no (Pero Luna siempre estuvo motivada por su maestro), a pesar de que tardo en evolucionar, cuando se convirtió en Kirlia el resultado fue favorable, siendo más fuerte que una Kirlia común, por todo lo aprendido todo lo que de su anterior evolución y llevando mas rápidos sus conocimientos después por sí misma, ahora que es una Gardevoir se volvió aun mas, su mente, capacidad y fuerza creció aun más que cualquier Gardevoir. Ambos pusieron de su parte, combinando las experiencias del uno del otro, Luna aprendía por sí misma, pero a la vez recordando lo de su maestro. Y Carlos aprendía de Luna y de sí mismo, para ser un buen entrenador. Donde la paciencia y la compresión fueron la clave.

Solo necesitaron un Mt y eso fue cuando Luna se convirtió en Gardevoir.

-Pero llevo más años que tu. Eso no quiere decir que disfrute esto, realmente me presionas. Me recuerdas que el conocimiento y la experiencia y viene en diferentes tamaños y formas.- la bestia del mar se muestra complacida.- Pero esto aun no acaba.- Después pone una cara seria.

-Lo mismo digo.- Carlos se pone serio, mientras en sincronía Luna se ponía en guardia.

Y lo que el niño y su Gardevoir contaban también era una sincronía.

Pero Luna estaba herida, su brazo derecho, casi no lo podía alzar. Pero ella no se preocupa, confía en su amado maestro, ella sabe que Carlos ya tiene algo en mente ahora mismo.

-¡Luna, bola sombra!

Luna acumula un poder oscuro en su mano izquierda, salta un poco y lo lanza. El Capitán se queda desconcertado, ante eso, los marineros también. Ese ataque no afecta a Slaking al ser un tipo normal y el ataque tipo fantasma. No sabía que trataba de hacer.

El ataque traspasa al Pokemon enemigo y cae justamente debajo de sus pies y eso provoca mucho humo.

-¡Ahora, acércate y usa fuerza psíquica!

-¡¿Qué?!- El capitán exclama.- ¡Slaking Megapatada!

El imponente Pokemon sale del humo y debido a su velocidad, ya tiene listo su ataque, pero la Gardevoir también.

¡Ambos se pegan al mismo tiempo, Luna sacaba sus ondas psíquicas y el Slaking le pega la Megapatada a su estomago!

La fémina Pokemon es lanzada de nuevo, solo que esta vez menos lejos y Slaking cae y de la misma forma. Ambos se vuelven a parar. Luna con mucho esfuerzo, mientras Slaking con un dolor de cabeza, no recibieron por completo ambos ataque, ni la mitad de ellos.

Retrocede.- El Capitán vuelve a tomar medidas, aun si ve que aquella Gardevoir, está cansada, no se confía esta vez.

El gran Pokemon retrocede, con mucho esfuerzo, a pesar de que se siente bien físicamente, titubea demasiado, los ataques han sido mentalmente. Luna retrocede también, pero también con esfuerzo. A diferencia del Slaking, la Gardevoir estaba débil físicamente.

-"Esto es grave"- A Carlos le brotaban gotas de sudor.- "Es obvio que el esquivara ahora todo lo que le lance, mientras Luna no puede esquivar"

-¡Slaking rayo de hielo!- la bestia del mar exclama.

-¡Repélelo con fuerza psíquica!- Y el niño se defiende.

La fuerza psíquica manda el rayo de hielo al cielo desviándolo.

Desgraciadamente, la ventaja la sigue llevando el Capitán Rafael, puesto que físicamente se encuentras mejor que Luna.

-¡Usa bola sombra!- El niño trata de contraatacar.

La bola sombra pega de nuevo al suelo provocando humo.

-¿Crees que esto de nuevo funcionara?- Pregunta el viejo marinero.- Slaking sigue usando rayo de hielo.

-¡Agáchate!- Exclama espantado el niño

Y Luna se agacha esta vez, esquivando el ataque, mucho más rápido que haciéndose de lado.

-"¡Demonios!"- El Capitan se impresiono por eso.- "No te volverá a funcionar otra vez"

La batalla a distancia sigue, esta vez él Slaking y la Gardevoir no paraba de usar sus poderes psíquicos para protegerse y contraatacar, sin éxito en eso ultimo para su desgracia. Pero solo era cuestión de tiempo para que Luna se debilitara mentalmente, sin poder usar más sus ataques psíquicos.

"Lo tengo que obligar a salir"- A Carlos se le ocurre algo, tarde.- ¡Luna, concéntrate y usa paz mental!

Luna cierra sus ojos y se concentra y un brillo violeta lo rodea, se concentra mientras eleva su poder y defensa psíquica, se tranquilizaba.

-"¡No eso no!"- El capitán se espanta de lo que escucha.

Pero Slaking no puede actuar, se canso de atacar y necesita un breve descanso.

La fémina Pokemon sigue concentrándose y usando su poder. Pero es interrumpida el imponente Pokemon se recupera y contraataca con un rayo de hielo. Y Luna vuelve a usar fuerza psíquica.

-"Rayos, ya fueron diez veces"- Carlos sabe la capacidad que tiene Luna en cada uno de sus ataques, por sus entrenamientos.- ¡Luna fuerza lunar!... Pero… Si puedes hacerlo.

Y la Gardevoir usa esta vez ese ataque, pero desgraciadamente con un brazo, debido al otro lastimado, encerrando el poder y lanzándolo, esta vez mas tardado por eso. Pero su oponente esquiva.

-"Ya no tiene ataque psíquicos"- Y el Capitán se da cuenta, mientras una leve sonrisa de malicia le cubría su rostro.- "Pero Slaking prono no podrá, seguir esquivando.- Pero también ve el estado de su Pokemon, estaba muy agitado, sus fuerzas físicas se iban ya, aun con el descanso no era suficiente.

-"¡No puede estar pasando esto!"- El niño se desespera.- "Luna ya no puede seguir mas, no con un brazo lastimado"

El niño ve a su Gardevoir, está muy cansada y a simple vista se notaba. Luna sostenía su brazo derecho herido, su respiración era más constante y larga, se veía como se inflaba y exhalaba, su mirada expresaba todo eso.

-Luna- susurrra Carlos. El siente algo, la ve y las ganas que tiene de seguir, con tan solo ver su rostro ella lo expresa, están ambos sincronizados tanto en mente como en alma.- "Entiendo tu orgullo pero…"

-No te rindas- Una voz lo llama de su cabeza, alguien empieza hablar.- Yo quiero continuar.

Que a pesar de que su Pokemon puede hablar con él, no esperaba que ella lo hiciera ahora.- "Pero estas débil ya, no puedes mover un brazo"- Dice el con preocupación.

-¿Ahora dudas de mi?- Pregunta ella enojada.- ¿Tu lo haces ahora?

-"No dudo, solo que…"

-Entiéndeme por favor.

Carlos se pone a pensar, solo él se preocupa por ella. La entiende, ella defiende su orgullo también, pero.

-¿Carlos me acompañarías?- Pregunta ella, seriamente, pero con desdén.- ¿Lo harías conmigo, estarías a mi lado?

El niño se pone serio ante eso, ante esa pregunta. El corazón de Carlos palpita rápidamente y él se sonroja por esa pregunta, sintiendo algo que no comprende y se le había olvidado. El se pregunta el por qué lo siente, pero también era por alguna razón lo que él esperaba, sin saber el porqué.

-"Pero Luna tu".- Pero es ese sentimiento que no comprende el que también lo hace preocuparse.

-¿Me abandonarías ahora?- Pregunta ella tristemente.

-"No es que te abandone"- Dice el niño, de forma triste.- "Solamente me preocupo por ti"

-¡Je!- Luna sonríe al sentir algo, algo que ella quiere de él.- Eso es lo que me hace seguir, ese sentimiento que se asoma ahora mismo ante ti, solo que con más fuerza y sé que tu mi pequeño, ahora no comprendes. Tú me has dado todo Carlos, me toca a mi darlo todo por ti, nunca lo he hecho, siempre me ha sido insuficiente.

-¿De qué hablas?- Pregunta el desconcertado.- Tu no necesitas probarme nada. Tú has estado a mi lado, tú me has dado todo y yo no te he dado nada. Yo me siento insuficiente ante ti.

-Pero has estado conmigo.- Dice ella.

-"Y tú conmigo"

-¿Lo comprendes ahora?, juntos lo haremos, como siempre.

Luna mueve su brazo lastimado, con esfuerzo y dolor, lo mueve a su centro, concentrando energía.

-"Tienes razón"- El sonríe al recordar ese significado.- "Todo lo hemos hecho juntos, desde que nos conocimos… Como si fuéramos un par de humanos o como un par de Pokemon"... ¡Jajajajaja!...

Carlos rio. La gente se desconcierta al ver eso, tal vez es porque alguien le dio pelea.

O…

-"¡Siento algo alegre dentro de mí!"- El niño siente mucha alegría en su ser.- "¡Me hace cosquillas por alguna razón, mi corazón late de alegría!"

Luna saca una leve carcajada, siente con más fuerza lo que se apodera de Carlos atraves de ese síntoma que siente ahora mismo, mientras acumula su energía. Por aquella esa razón ella también se pone alegre, porque se deja llevar ante ese sentimiento.

-… Ya entiendo.- El viejo capitan se queda viendo aquella reacción de los dos. Tanto del niño como la de su Gardevoir que muestran una sonrisa.- ¿Quién diría de esta locura?... Soy testigo de eso. No cabe duda que ellos me dieron guerra también por eso.

-Muy bien.- Pero Carlos se pone serio.- Luna… ¡Usa fuerza…

-¡ALTO!

Todos callan ante eso, inclusive Luna deja de hacer su ataque.

-Yo… me rindo.- Esas palabras salen.

Todos los presentes su vuelcan ante eso, ante quien las dijo. Y después incredulidad ante eso. Los únicos serios ante eso, eran el mismo capitán y su Pokemon.

-El Capitán Rafael se ha rendido.- Indica el árbitro.- Por lo tanto… Gardevoir gana este encuentro.

Se oían murmullos ante eso, nadie simplemente lo creía que la Bestia Del Mar se rindiera, nunca antes había pasado.

Mientras tanto. Carlos y Trapich, se acerca asía donde estaba Luna. Cuando lo hace, ella titubea, no se puede mantener mas en el aire, levitando. El entrenador al acercarse, pone el brazo de ella sobre su cuello y la apoya a en este caso seguir de pie ya que ella no puede levitar.

Pero el Capitán y su Slaking se acercan.

-¡Vaya, vaya!- Dice el Capitán una vez que está al frente de ellos.- Ya tenía tiempo que no recibía guerra de parte de nadie.

Carlos se queda serio, viendo al capitán, son una cara indecisa en su rostro.- ¿Por qué lo hiso?- Pregunta.

El Capitán no baja su sonrisa picardía.- ¿Qué tanto te importa ella?- El responde con otra pregunta.

Carlos siente algo en su garganta, se le hace un nudo en la garganta, se sonroja. Pero responde.- Me importa mucho. Ella es mi vida.- Eso responde el.

La Gardevoir lo aprieta mas del cuello.

-Ya veo. Puedo ver que no la trataste como a un Pokemon.

-Exacto.- El niño admite eso, porque nunca lo hiso.

Después ve a la Gadevoir, ella estaba sonriendo.- Y tu eres la que empezó, ¿Cierto?- Le pregunta. Pero ella no responde.

-Fuiste tú cierto.- El Slaking pregunta esta vez en su idioma Pokemon.

-Gar.- Ella responde.- Si.

-Bueno.- El Pokemon queda satisfecho.- Te diré algo, tómalo como un consejo. Toma iniciativa. Los hombres humanos son como Numel o como en el mar lo conocemos Wailord.

-¿Por qué eso?- Pregunta ella, desconcertada.

-Es porque son tan tontos que no se enamoran y cuando lo hacen no se dan cuenta, hasta una prueba clara. Y este niño por su cara sonrojada y apenada, se parece a mi capitán cuando era mas joven. Su esposa tuvo que dar la iniciativa, aun me acuerdo cuando era un Slakoth. Y después de eso ella lo golpeo por eso.

Gardevoir asiente, entendiendo. Una vez los Pokemon terminan de platicar.

-Pero capitán.- Pero Carlos, se pone serio y pensativo.- Usted no peleo con todo, ¿Cierto?- Pregunta.

El viejo marinero solo sonríe.

-Sí. No lo hiso.- Carlos le devuelve la sonrisa, mientras Luna se queda impresionada.

-¿Enserio no lo hiciste con todo?- Le pregunta la Gardevoir impresionada al Slaking.

-Si estas sincronizada con tu maestro, ¿Por qué me preguntas eso?, ya deberías saber esa respuesta- El imponente Pokemon pregunta maliciosamente.

-Si no lo hicieron.- Dijo Carlos.- Nunca usaron su cuarta técnica.

Si bien los Pokemon siempre dan todo a la hora de pelear. Cuando ellos no dan todo es atraves de sus técnicas, siendo ellos que pueden aprender cuatro. El Capitán Rafael, solo uso tres de su Slaking. Dando a entender que no peleo con su máxima capacidad. A diferencia de Carlos y Luna, que hasta usaron bola sombra contra ese temible Pokemon.

-Simplemente no quería acabar esa pelea rápidamente. Aparte aun no había contraatacado. Tu Pokemon no hubiera aguantado.- Dice el Capitán respondiendo eso.

-Solo hubiera bastado con Hyperrayo.- Dice el niño de forma seria.

Si Luna hubiera lanzado su fuerza lunar contra su rival. El Slaking hubiera lanzado un Hyperrayo. La Gardevoir no hubiese aguantado ese golpe, ni menos con un brazo lastimado.

Lo que Carlos y Luna sienten ahora mismo, no es una victoria, si no una derrota. Pero a pesar de ello se sienten felices los dos, satisfechos. No podían tenían probabilidades de ganar ante unos rivales tan fuertes que ni siquiera tuvieron la necesidad de pelear con todo. Pero eso les enseñara también ser más fuertes en el futuro.

El capitán regresa a su Pokemon a su pokeball y se la da a uno de sus hombres para que se la lleve a un Centro Pokemon.

-Tal vez nuestros caminos vuelvan a cruzarse.- Dice el Capitán, feliz. Extendiendo su mano.- Y cuando seas más fuerte estaré ahí para comprobarlo.

El niño le da la mano al capitán, estrechándola y sacudiéndola.

-Discúlpame tantito.- El viejo marinero da media vuelta, asía sus hombres.- ¡Espero que aprendan algo bueno de ellos bola de inútiles!… ¡Muy bien señoritas, el entretenimiento acabo, no porque me rinda en una pelea amistosa quiere decir que no siga siendo su capitán, ahora vuelvan a sacar lo que queda que nos hemos atrasado, rápido buenos para nada!

Los marineros asienten. Tenían que entregar un pedido ahora mismo. Así que todos se dispersan a completarlo.

-Esta es la despedida Carlos.- El Capitán Rafael se despide.- Esperare con ansias el día en que nuestros caminos se crucen.

-Lo mismo digo Capitan Rafael.

-Buena suerte en lo que hagas.

-¿Capitán le puedo preguntar algo?- Pregunta Carlos, apenado de lo que va a decir.- ¿Qué región es esta?

El viejo marinero se desconcierta, abriendo mas sus ojos.- ¿Qué clase de entrenador eres, si no sabes a que región vas?- Pregunta molesto.

-Alguien que busca libertad. Sin importar a donde vaya.- Dice el niño feliz.

-¡Jajaja!, te pareces a mi cuando tenía yo tu edad, solo guiándome por el mar.- Responde el Capitan feliz por la respuesta.- Estas en la región de Kanto. Y estamos en el puerto de Ciudad Carmin.

Carlos entra en shock, estaba justamente a donde quería ir.-Gracias.- Dice después, sin creer.

-Bueno. Pues ya vete. Un niño enclenque como tú no debe de estar en esta clase de lugar tan pesado.- Dice el Capitán, un poco molesto con el.- Aparte esa Gardevoir necesita atención.

-Si eso hare.- Responde el niño.- Adios y gracias por la pelea.

Después de aquella despedida. El Capitán Rafael se retira a supervisar el pedido, dejando solos al niño y su par de Pokemon.

-¡Luna, Luna quiero ser tan fuerte como tú!- Le dice Trapich feliz de ver la pelea de la Gardevoir.

-¡Awww! Muchas gracias pequeñín.- Luna se pone feliz, sintiéndose alagada.- Pero no gane.- Dice un poco triste.

-No importa quiero ser como tu.- Dice el pequeñin.

El joven entrenador, mete en la pokeball a su Trapich, después saca a la pokeball de Luna. Pero el la empieza a ver, la ve cansada, pero a pesar de todo ella le sonríe tiernamente, cerrando sus ojos, a ella no le importaba ir en la pokeball. El entrenador, hace lo mismo, le sonreía a su Pokemon. Pero.

-¡Garde!- Ella, se desconcierta.- ¡¿Qué haces?!- Le pregunta.

Él le agarra las manos de su Pokemon, de forma delicada y lenta y se las pone alrededor de su cuello, una vez hecho esto, el la agarra de sus piernas la alza, sosteniendo a la vez esa parte, haciendo que ella monte su espalda.

-¿Tu qué crees?-Carlos carga a Luna.

-Pensé que me meterías en la Pokeball.- Luna se desconcierta.

-¿Quieres que te meta?- El pregunta, sonriendo.

La Gardevoir no dice nada.

-Eso es un no.

-¿Mi pico no te molesta?- Pregunta ella, apenada por eso.

-Si me molesta, me lastima un poco.- Dice el alegremente.- Pero si lo comparo con lo que pasaste, esto se queda corto.

Carlos empieza a caminar, mientras lleva a Luna a su espalda, cargándola y llevándosela, asía la salida del puerto. La fémina Pokemon no puede evitar sentirse alegre, recarga su cabeza detrás de la de su amado. Carlos hacia un esfuerzo al cargarla, debido a la mochila, pero Luna se la quita y se la pone en su espalda, en la parte izquierda, no quería que su amo se incomodara mas, ella siente alegría y algo mas…

-Déjame cargar la mochila.- Carlos se molesta.

-No quiero.- Y Luna a secas responde, sin bajar su sonrisa.- Me siento bien en esta parte.

-Sí. Pero estas herida.- El niño solo se molesta mas.- Que clase de no…- Pero el calla de golpe.

La Gardevoir reacciona al escuchar algo.- ¿Qué dijiste?- Ella dice espantada.

Carlos no dice nada, se pone como tomate.

Luna empieza a frotar su cabeza cariñosamente detrás de la de su amado.- Dilo.- Pide ella, con una voz algo maliciosa.- Siento lo mismo que tu por si te preguntas, aun siendo Pokemon lo he sentido. Así que a completa tus palabras.

Carlos se queda en shock, no esperaba eso, que ella lo sintiera, se cuestionaba sobre eso, pero no esperaba que su Pokemon le respondiera (Ni era de esperarse como así como era ella).- Que clase de novio seria… Si dejara que mi novia se esforzara.- Dice con esfuerzos y apenado.

El joven entrenador no dice aun nada. Aun se queda callado, sonrojado de decir eso, su paso disminuye. El quiere decir algo mas, pero algo le impide hacerlo.

-Dilo.- Pero ella se da cuenta de ello, con su mano izquierda empieza a acaricia la mejilla de Carlos.- Dilo.- Pide.

Carlos empieza a recordar toda su vida con su Pokemon, desde que la crio. Cuando jugaban, cuando ella dormía con él, todo recuerdo que pasar rápidamente, como comían helado en el bosque, como él la cargaba y la llevaba a todas partes mientras ella reía.

Después cuando era Kirlia, como ella se acercaba y lo abrazaba, como el aceptaba dicho abrazo. Todo recuerda. Pero en especial algo que empieza a comprender.

Pero Luna también lo hacía, veía lo mismo que el, de la misma forma. La sincronía en ambos aun seguía presente. Ambos y al mismo tiempo veían cada recuerdo, toda su vida juntos.

-Dilo.- Luna sigue pidiendo.

Una imagen se ve, en un jardín se ven a ambos. Carlos entrenando a Luna, mientras esta aun seguía siendo una Kirlia. Ambos estaba al frente del uno del otro, Carlos estaba moviendo sus brazos, pero Luna también lo hacía, pero de forma sincronizada. Al principio el niño se quedo desconcertado por ello, al ver como su Pokemon movía los brazos de la misma forma que él lo hacía. Después el da unos pasos asía atrás y ella también lo hacía y al mismo tiempo, el camina asía un lado y ella lo hacía, como si fuese un espejo, ella imitaba todo. Carlos se impresiona, el se sienta y se pone frente a frente de Luna, el mueve su mano asía al frente y ella hiso lo mismo. Pero ambos tocándose las palmas.

-Dilo.

Ahora otro recuerdo, mientras Luna ahora era una Gardevoir. Un día en que Carlos dibujaba algo en la cima de un monte, su Pokemon al llamarle la curiosidad busca una hoja de papel y un lápiz y se pone al frente de su maestro. El niño seguía dibujando y viendo con ternura a su Pokemon que intentaba dibujar, pero motivándose en el paisaje Carlos dibuja un campo y una vez que acaba Luna le muestra el dibujo.

Pero el niño entro en shock, al ver como su Pokemon dibujo lo mismo que el, una copia idéntica con cada detalle que estaba en aquel paisaje, sin perder nada. Pero era imposible ella estaba al frente y el paisaje detrás de ella. Y Luna nunca había agarrado un papel o lápiz.

Carlos empieza a llorar, ahora que comprende más cosas de su vida. Todo recuerdo bueno y malo, siente los recuerdos de Luna también y como ella empezó a sentir ese sentimiento, al mismo tiempo que él, pero lo que le diferencia es que el estaba ciego debido a sus padres y buscando desesperadamente, nunca se había dado cuenta que lo tuvo al frente de sus ojos. Pero también haciéndole daño a su Luna en su búsqueda.

Carlos recuerda toda su vida, desde que el empezó, pero en lugar de eso, el ve otra cosa. Ve a una pequeña Ralts que jugaba en el bosque con sus hermanos y estos se burlaban de la pequeña Ratls de extraño color, ve la vida de dicha Ralts, su alegría y tristeza.

-Dilo.- Ella también empieza a llorar y al mismo tiempo que el.

Luna ya había visto toda la vida de su amado, desde hace tiempo, cuando empezó a sincronizarse con él. Pero Carlos no lo había visto hasta ahora. Son la mitad del uno y del otro. Pero sin olvidar sus diferencias.

-¡Perdón!- El niño se libera y llora con más fuerza, se inclina poniendo una sola rodilla al suelo, pero sin dejar que su Pokemon toque el piso, las lágrimas salen sin parar.- Perdóname por haber sido tan idiota, perdóname por lo que paso en el bote. Nunca te quise hacer daño mi Luna. Y lo he hecho todo estos años, nunca fue mi intención hacerlo. Perdóname por ser tan estúpido y hacerte sufrir.

-Carlos.- Ella dice su nombre de forma delicada, mientras su mano cambia de posición, la mueve asía la mano izquierda del niño que utiliza para sostenerla, poniéndola sobre este.- No es eso lo que quiero escuchar… No tengo nada que perdonar. Porque tú mi pequeño nunca me has hecho nada por hacerme daño, pensé que lo hacías también, pero no era cierto y comprendí que era una de las consecuencias al sentir ese sentimiento también. Tu solo me diste amor y no te odio por eso.

-Yo busque y busque lo que mi corazón pedía desesperadamente. Pero estaba tan ciego, nunca me di cuenta que estaba al frente de mis ojos y que ahora mismo lo tengo en mis manos.- Carlos sigue llorando, sintiendo rabia en sí mismo al no darse cuenta.- Luna… yo…yo…yo… ¡Yo te amo!- Y por fin se libera.

Luna llora con más fuerza, mientras sonríe.- No tienes idea de cuánto he esperado a que me lo dijeras… Es eso lo que quería escuchar- Por fin ella, escucha lo que tanto esperaba.- ¡Yo Carlos… yo te amo!

El niño sigue llorando, pero sonríe, empieza a sentir lo mismo y de la misma forma que su Pokemon, el siente que ella esta alegre, que no le tiene rencor, el siente el amor y alegría de la misma forma que su Gardevoir, siente los sentimientos. Carlos se pone de pie y sigue su camino, llevando a su Luna afuera, necesitaba ser atendida y ahora eso era prioridad.

Pero antes de eso y casi saliendo. El joven entrenador voltea asía el barco que se ve un poco lejos y su Pokemon también, viendo en la cima de la entrada al gran Capitán de la Fiera Del Mar.

-Algún día nos volveremos a ver.- Dice Carlos, felizmente.

-Y ese día nos volveremos más fuertes.- A completa Luna.

Mientras el Capitán Rafael seguía viendo al niño que le había dado guerra con su Gardevoir que dan media vuelta y siguen su camino. Feliz de ver esa clase de relación, en sus años había visto de todo, menos eso.

-Ese niño me recuerda a Javier.- Se decía a sí mismo el Capitán, pero tristemente recuerda.- Solo que el nunca tuvo alguien quien le quitara la venda, ni siquiera yo su mejor amigo pude quitársela, ni sus Pokemon lo pudieron salvar.


Cinco minutos después

Carlos y Luna estaban dentro de Ciudad Carmin caminando aun.

-¿Qué vamos hacer primero amor?- Pregunta cariñosamente Luna, más que feliz ahora.- Ahora que por fin estamos en Kanto.

Carlos se vuelve a sonrojar, no porque su pareja sea un Pokemon, simplemente por que nunca ha experimentado ese sentimiento. Pero con una sonrisa responde.- Primero, lo primero. Tengo que llevarte a un Centro Pokemon, para atender tus heridas.

-Mejor será que me metas en la Pokeball.- La fémina se preocupa.

-No me siento cansado.- Pero el niño se niega.- Disfruto cargarte, como tú disfrutaste hacerlo. Aparte ya tiene mucho que no te cargo. Y yo se supone que soy el que debería cargarte.

Luna más que feliz, decide tomar iniciativa. Ella le da un beso en la mejilla a su amado.

Ambos siguen su camino, mientras en el fondo Carlos se pregunta algo. No tenía nada que ver con su relación, si no con algo muy aparte. El se pone a pensar. Mientras Luna se duerme, recargando su cabeza con la de su pequeño.

La batalla contra el Capitán Rafael y su Slaking fue feroz, en la cual Carlos y Luna perdieron. Pero a pesar de su derrota, pudieron ganar, algo muy importante para ellos. Y es que sus corazones pudieron unirse finalmente, aprendiendo más del uno y del otro. Ahora tienen el camino despejado para ellos que tendrán que recorrer juntos.


Quiero mandar saludos especiales a Equinoxxx, por su comentario. Bueno se que me como letras, quien sabe por que hago esto XD. Y sobre el padre y el hermano, bueno no he acabado de decir algo de ellos, es obvio que falta mas.

Y a KRT215, que me alegra mucho saber que te guste este fic, trato de poner mi esfuerzo en el.

También agradezco mucho sus comentarios y mando saludos a LinkAnd0606, dragon titanico y a pokemaniacrafter.

y a todos aquellos que ven este fic, comenten, juro que no muerdo XD.

Muy bien. sin mas que decir me despido.

Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.