Desde el capitulo tres, este es uno de mis capítulos que ya tenía escrito desde los inicios de este fic. Como lo antes dicho yo ya tengo el final de este fic, desde hacia tiempo, pero como tengo huecos gigantes que necesito tapar tengo que inventar mas capítulos. Y este es un punto que ya había escrito hace tiempo. Es hora de ponerlo.

El titulo es confuso en sí, espero que entiendan este capítulo. Porque a diferencia de los que he escrito, este tiene mi toque personal. ¡Jejeje!


Lo real de lo irreal

Carlos Pov

Estoy en un hermoso jardín, está decorado para la ocasión. Me siento feliz de estar aquí, una paz llega conmigo y me acompaña, pero… ¿Por qué estoy aquí?, no entiendo.

Veo a mi alrededor veo flores hermosas de todos los colores y tamaños en los floreros, también sobre mí, veo mesas acomodadas de color blanco y adornadas también, lo que sea en que estoy debe ser especial y lo es.

A mi frente veo invitados, pero al parecer pocos. No distingo bien sus rostros. Pero reconozco los esenciales. Veo a mis padres, mi madre llorando al parecer muy triste, no veo su cara mi padre, está demasiado serio y con una mirada muy fría.

Veo a mis abuelos, ellos me sonríen, mi abuela llora de felicidad, aunque también de tristeza, pero mi abuelo no, de hecho el tiene sus ojos cerrados, debe de estar durmiendo, ya es un hombre muy cansado.

¡Ya recuerdo!... Se el por qué estoy aquí.

Hoy es el día más significativo de mi vida.

Doy vuelta y veo a mi lado y veo a mi maravillosa esposa.

Y lo importante es que esta aquí. Pero…

Ella está llorando y se el por qué lo hace.

Le quito su velo blanco, siendo lo único que puede usar y no viene consigo, la veo, esta triste. Tiene ese traje negro, sus lágrimas siguen brotando hasta sus mejillas sin parar.

-Mi Luna no estés triste.- La trato de consolar, pero no puedo, sigue llorando por su apariencia de su Mega-Evolución. A pesar de que se ve más hermosa, lo está y lo es.

No la juzgo, la sigo viendo. La agarro de sus manos. Sonríe un poco al menos y me ve con esa carita que siempre porta desde que la conocí.

-Te vez hermoso mi amor.- Ella me dice, acariciando mis mejillas, siento como me sonrojo.

Yo visto un traje negro también, un traje de novio, no creí que me quedara la verdad, o que hubiese de mi tamaño, pero me queda bien, mis zapatos bien pulidos, me aseguro de todo, hasta me da ganas de asegurarme si mi boca huele bien, pero creo que es demasiado y no al frente de todos.

-Tu también te vez hermosa.- Le digo, un poco apenado, siempre lo he estado con ella. Pero esta vez sí se veía hermosa, no me importa si es así su especie. Yo veo la diferencia entre ella ¡Y ella es la única entre las demás, ella es única para mí!

-Tú también eres único.- Me leyó la mente.

Eso me deja callado y sorprendido, pero feliz también.

No me importa si mi me gano el odio de mis padres, no me importa si mi madre está llorando por eso. Me alegra que mis abuelos estén aquí y que me vean, yo la escojo a ella y solo a ella.

Me alegra que no esté aquí mi hermano, ni siquiera lo he visto.

-"¡Ohh Hermano!"-

Pero tan solo de recordarlo y mencionarlo en mi mente oigo su voz. Luna baja su sonrisa, veo que gime y gruñe, muestra los dientes. Ella presiente el peligro, tira lágrimas y esta vez de furia y odio.

-"Hermano"-

Siento miedo, mucho miedo de repente, siento que mis lagrimas salen y escurren… ¡¿Por qué siento esto?!

Volteo asía atrás y a todos lados no veo nada, sigo oyendo su voz y me siento cada vez más indefenso, me siento sofocado. Como si yo fuese la presa.

Volteo al frente y veo a mi esposa… ¡¿Pero qué?!

El vestido de Luna está dañado, sucio y poco roto, sangra de un labio y sangra de algunas partes de su cuerpo, su cara eta también sucia de algunas partes, ella sigue llorando ¡¿Por qué esta así?!, pero sigue igual llora de rabia y odio, sigue gruñendo.

-¡LARGATE!

Grito a los cuatro vientos, pero no veo a nadie, todo sigue igual, mis padres, los desconocidos, creo ver a alguien conocido, ¿Ellos?, no oigo la voz de mi hermano… ¡El le hiso este mal, la daño, LO ODIO, LO ODIO CON TODA MI FUERZA!

Mi padre toma un largo suspiro y cierra sus ojos. Mi madre, Lucia sigue llorando, mi abuela también, pero su cara cambia veo miedo y tristeza... ¡¿Qué está pasando?!

-Carlos.- Oigo la voz de mi esposa, no me gusta su manera de hablar.

Luna aprieta mis manos, volteo a verla, me ve con tristeza y con preocupación.

-Tranquila.- Le decía, la verdad no sabía que mas decirle, normalmente ella se tranquiliza con mi voz, pese a como suene.- No temas.- Tengo miedo.

-Hermano, Carlos.- Luna vuelve a gruñir, y alza mas su mirada, viendo esta vez a alguien.

Siento un gran escalofrió en mi espina torzal… El… El, el… esta de tras de mí.

-¿Que modales son estos de no invitarme a tu boda, a mí que soy tu hermano?... ¡Jejeje!

-Sebastián.- El nombre de mi cazador, de mi hermano.

-Que hermosa se ve tu novia asqueroso enfermo.

L-l-l-la voz de mi hermano no es la misma, suena combinada, oigo la voz de una mujer también, junto con la suya. Sus manos me tocan, siento sus uñas en mi hombros. Siento las garras del demonio que me toman, el mal me asecha. Mi esposa me agarra más fuerte de mis manos. Empiezo a llorar y hacer pucheros.

Siempre quise saber el por qué mi hermano usa guantes toda la vida. Cuando supe que oculta de bajos de estos. Dejo ver parte de su monstruosidad, volteo una parte de mi cara y veo las mismas manos de la maldad, uñas largas y de forma de punta, color de barniz negro, pero como si fuese su color natural. Se lo que vendrá, pero veo a mi Luna y no me importa si es necesario pasar sobre él.

La mano izquierda de mi hermano emana un brillo rojo, me deja ver la verdad debajo de su carne, veo una mano de mujer y una de hombre en mis hombros, esto es horroroso y horrible.

Pero de algo estoy seguro, entre lágrimas sonrió, me parece una ironía, una cruel broma del destino, algo chistoso. Solo la mano cambio, de eso estoy seguro. Sé que su rostro y el resto de su cuerpo no, no cambian, pero merece una maldita apariencia de demonio y lo peor de todo es que ese mismo rostro es…

-Dije que me vengaría algún día.

La voz de Sebastián cambio totalmente, oigo la voz de una mujer y está detrás de mi espalda. Esto me aterra mas, ¿Qué es esto?, No conozco a nadie, más que a mi Luna, no conozco a esta mujer… ¡E-e-e esto es una maldita pesadilla, por que pasa en el día de mi boda!

-¡Ohh! Hermano, te dije que te iba a quitar todo.- La voz normal de Sebastián vuelve.- Les dije que volvería.- Ahora su voz esta combinada.

Luna sigue gruñendo, no me gusta cómo se torna esto.

-Tu estúpido mocoso, como me estorbas. El asunto no es nada tuyo, pero aun así intervienes, eres una maldita piedra mas en mi camino.- Me dice Sebastián que para estas alturas me hace pensar si es o no es el… ¡¿Por qué tiene la voz así?!

-¡GRUAAAAARRRHHGGTTT!

Esas horribles uñas se entierran en mis hombros, aprieto a mi Luna y esta se aferra también mi. No sé que signifique esto, no sé que quiera decirme esto.

Empiezo a sentir un dolor inmenso, siento mi brazo derecho arder, como si se quemara… ¡Un dolor horrible!, siento punzadas en diferentes partes, pero más en mi corazón que se quiebra, sigo llorando. Un lado Sebastián me jala el otro Luna lo hace, pelean por mí, siento que mi cuerpo se parte, pero no lo hace.

La cosa es simple. Todo o nada. Él quien gane se queda conmigo.

Pero me aterro de la fuerza de mi hermano, como puede medirse contra un Pokemon y más uno Mega-Evolucionado, siendo Luna muy fuerte e inclusive con poderes psíquicos muy poderosos. Eso quiere decir que ella pelea contra una maldad muy poderosa.

No es de sorprenderme de mi hermano, no necesita ser un Pokemon salvaje, ya sea como un Salamence o un Hydreigon. El es peor, se lo que hace y a estas alturas comprendo que ha cobrado la vida de varias personas, es prácticamente como un pacto maligno el que hiso por poder. Pero en realidad el nivel de sus pecados y maldad es la fuerza con la que él me jala y me quiere llevar.

Pero a pesar de ello, me sorprende la fuerza de mi esposa, me jala con la misma fuerza que el. Y yo no estoy para aquí para quedarme quieto, ni menos con el dolor que siento en mi cuerpo.

Si esto también me da a escoger. Es obvia mi decisión.

Me aferro más a los brazos de Luna y la ayudo, me acerco poco a poco a ella.

Pero siento algo mas, en mi espalda algo me jala, siento algo frio. Sebastián no viene solo. Lo que siento es un Pokemon.

Ambos me jalan. Me alejo mas de mi esposa… ¡No es justo!

No dejare que eso pase. Me aferro más a ella y ella de mí. Yo no la dejare, ni ella a mí. Si Sebastián quiere una pelea, se la daré, no me rendiré ante él. Me vuelvo acercar más asía el lado que quiero y amo.

Siento el dolor, siento como me parto a la mitad, pero lo antes dicho es todo o nada. Estamos equilibrados. No sé qué quiere mi hermano de mí. Que represento para él, si soy nada, porque me quiere quitar del camino, si nunca le hecho nada.

Sea lo que sea no se lo daré, no de mí y no acosta de la felicidad de mi Luna.

Siento el sabor metálico de la sangre en mi paladar, siento las ganas de escupirlo. Pero cierro mi boca, no quiero que salga. Me acerco poco a poco a ella. Pero ellos no se rinden. Mis demonios personales me siguen clamando.

La balanza está equilibrada. Yo empiezo a gritar. Me siento triste, miro al cielo, quiero la respuesta de esto. Miro a mi Luna, siento dolor incomparable al verla, mi mano derecha se está debilitando y sufro demasiado. Un último esfuerzo me aferro más a ella y ella de mí.

-¡Carlos, Carlos, Carlos!- Ella me llama desesperada.

Aun tengo el dolor, en mi cuerpo, en mi corazón, si me rindo no la volveré a ver. Me siento como estúpido al no aceptarla antes, me siento estúpido por lastimarla más de cinco años. Sin ella seré un monstruo mas, sin ella caeré en las garras de la maldad. Con una vida vacía en mí ser, estando casado con alguien que empiezo también a odiar.

Empiezo a comprender. Siento el mismo odio que esos monstruos tienen. Pero ese odio que tengo es asía ellos.

-¡CARLOS!


Narrador Pov

-¡LUNA!

El niño se levanta de golpe, ve a todos lados erráticamente, ve a su alrededor, ve su cuerpo, y lo toca de todas partes. Se inquieta más. El empieza a ver que no está en el cuarto del hotel.

-¡¿Dónde estoy?!

El se pregunta eso, está en un cuarto cerrado y en una cama con sabanas blancas. En eso entra una Enfermera Joy.

-Ya despertaste.- Menciona ella al llegar.

-¡¿Dónde estoy?!- Pregunta Carlos, muy espantado y desconcertado de su situación.

-Tranquilo. Estas en el Centro Pokemon.- Responde ella.- Fuiste víctima de un ataque de un Pokemon Fantasma.

-¡¿Qué?!

-Sí, no es que lo recuerdes, estabas vulnerable y dormido.

-M-m- mis Pokemon… ¡¿Dónde están?!

-Ellos están bien. Tu Gardevoir fue la que te defendió.

Carlos se queda pensando mucho, que le había sucedido, parte de esa respuesta fue el ataque de un Pokemon.


Minutos después.

Un niño entra, junto con el encargado del hotel que había tocado la noche anterior. Lo primero que hacen al llegar.

-Perdón.- Pide disculpas el entrenador.- Discúlpame, me siento culpable que mi Haunter te haya atacado. Es que es de naturaleza miedosa y se espanto al irse la luz en toda la Ciudad.- Responde.

Carlos esta en silencio, no dice nada.

-Fue una suerte que no le haya pasado nada.- Dice el señor.- Por suerte su Pokemon estaba para protegerle.

Las pokeball de Carlos estaban a su lado, la enfermera se las había traído.

-Me ataco con pesadilla.- Comenta el joven muy molesto, puesto que si soñó eso y se da cuenta de ello.

-Perdón.- El entrenador, baja la mirada más que apenado.

Carlos toma un gran y fuerte suspiro, parecía que bufaba como un Tauros muy molesto.

-No sé como remediar mi error.

-Vete de aquí.- Dice el joven muy molesto, furioso, con un semblante muy serio.- No entrenes Pokemon si no sabes hacerlo.

-Si.- El entrenador de ese Haunter se va con lágrimas en su rostro por esas palabras, mientras sale.

Después de que ese entrenador se va de el cuarto.

-No cree que eso fue muy cruel.- Menciona el encargado del hotel.

El niño no dice nada, estaba de malas por su pesadilla.

-Sabe que se siente tener una pesadilla.- Pregunta Carlos muy furioso aun.- Sabe que se siente ver monstruos mientras sueña y que estos lo persigan.

-Es normal tener pesadillas.- Responde el señor.

-Cierto, pero no es normal que estas sean provocadas.

-Como dijo ese niño su Haunter es de naturaleza miedosa, el no se espanto al verlo. Se espanto al ver a su Gardevoir fuera, ¿Qué hacia ella afuera?- Pregunta el señor ahora, se empezaba a molestar.- Es sabido que no se permiten Pokemon adentro del hotel, ¿Qué hacía con su Pokemon usted?

Carlos no responde. Mientras el señor se empieza a imaginar algo, algo oscuro respecto al tema que acaba de tocar.

-Nada.- Responde el joven.- Aparte. Lo que haga con ella no le interesa a usted.

-Tiene razón no me interesa a mi… Pero de seguro si a los oficiales.

Carlos gruñe en voz baja, su ira y rabia se incrementan. Para esos momentos es cuando algo pasa. La lujoball se empieza a iluminar y de esta sale su Pokemon antes mencionado. Eso espanta al señor.

-Garde.- Luna sale y ve a todos lados, ve a su maestro y rápidamente se acerca a él.- Perdón, Creí que estabas…

-"Es oportuno que salgas"- Comenta telequineticamente Carlos a Luna.

La fémina Pokemon se queda algo desconcertada al ver a su amado.

-Eso responde a su pregunta.- Comenta el niño que sonríe con malicia asía el señor.- Mi Gardevoir es capaz de salir de la Pokeball.

-Pero eso no quiere decir a la vez nada. La ataco con pesadilla, eso quiere decir que ella estaba dormida.

-Haga lo que quiera, no me importa el que nada debe nada teme. Yo no me moveré de aquí.- Responde el niño de forma sínica.

El señor se le queda viendo al Pokemon. Solo da un suspiro.- Discúlpeme.- Pide disculpas al final de todo, al ver a los ojos a Carlos.- Puedo ver que si es cierto.

-Sabe que un Gardevoir puede sentir el peligro asía su entrenador una vez que se tenga un lazo, ¿Verdad?, si lo hiso ella, si ella salió de su pokeball y espero hasta quedarse dormida y eso nada mas pestañaba por su sueño, cerraba y abría sus ojos.- Carlos veía al señor con furia y odio.- Si, es hembra. Pero eso no quiere decir que no tenga un gran lazo con ella. Si fuese como esos asquerosos enfermos, créame que mi Gardevoir ni siquiera se hubiese asomado, aunque está este leal a su amo. Ahora si solo vino hacer falsas acusaciones sobre mí y acabo, ya puede irse.- Responde el niño fríamente.

Eso deja ahora callado al señor. Pero sin más que decir se retira del cuarto. Carlos se comporta de una forma fría, su mirada es intimidadora como Javier y en cierto punto una actitud cínica como la de Sebastián. La Gardevoir Shiny ve a su amado de esa forma y una vez el señor se va.

-¿Estás bien?- Pregunta ella espantada al verlo así y con nervios también.

Carlos voltea a verla, y la ve triste, era normal verla así, por el estado en que el sufrió.

-¿Sabes por qué el Haunter se espanto?- Pregunta el niño a su Pokemon.- Por que te vio afuera.- Y concentra aquella mirada antes dicha ahora sobre su amada.

Luna mira esa mirada, su peor miedo se vuelve realidad, siente como se quebranta, puede presentirlo.

-¡Perdón!- Luna empieza a derramar lagrimas al ver así a su amado, con tanto odio ahora mismo.

Carlos empieza a ver como su amada empezaba lloraba y como escurrían esas lagrimas por sus blancas mejillas. Eso lo hace despertar.

-¡Luna!… ¡Perdóname!- Pide disculpas al verla así.- ¡No quise, no quiero!… ¡No es tu culpa!... ¡Perdóname por favor!... Estoy cansado.

La Gardevoir sin avisar abrasa al niño. Carlos siente como las lagrimas de Luna manchan sus mejillas y como ella sigue llorando.

-Te entiendo. Desde ahora dormiré en la pokeball.- Dice ella.

-¡No!, no quiero que lo hagas.- Carlos se espanta de lo que escucha.- Te quiero a mi lado. No me dejes... Por favor.

Luna lo aprieta mas, siente que su amado es de nuevo el mismo.

-(Snif), No quiero que seas como ellos.- Dice ella entre sollozos de tristeza.- Sabes amor, no quiero que seas como tu padre, ni como tu madre. Ni menos como el monstruo de tu hermano, Sebastián.

-Sebastián.- Comenta Carlos el nombre de su hermano, bufando molesto por ello.- Perdón, es que dé en verdad es algo horrible lo que sentí.

-Lo entiendo. Eres un humano, ese ataque debió ser duro.

-Sí. Pero me alegra que sea una pesadilla.

Carlos la abraza, no le importa si la enfermera entra, la sigue abrazando. Y la quiere a su lado. Para él es la verdadera pesadilla no es que se convierta en lo que más odia, su verdadera pesadilla es no tenerla a su lado.


Saben de todas las cosas que he podido escribir. Si hay algo que en realidad me caracteriza es que escribo la crueldad a la perfección, ya se ve en este capítulo y esto solo es una pequeña parte de lo que puedo hacer, para los que me conocen saben que es cierto, aun tengo más reservado y mostrar el lado oscuro de este fic.

Aquí puse la pesadilla de Carlos, la forma en que se torna este fic, poco a poco, en este caso más sobre Sebastián, quiero dejarlos aun en suspenso, todo será contado a su momento. Y como Carlos se pone ante la situación, su actitud y como afecto a Luna.

Antes les había dicho que Carlos era en cierto punto igual a su familia este es un ejemplo.

Muy bien quiero agradecer por sus comentarios a James anderson, KRT215, Twilight-Minish (Vaya que tiene que no te veo), dragon titanico, LinkAnd0606 y a pokemaniafcrafter (Creo que esto es contenido "M", hora si)

Si más que decir me despido.

Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualización.