Notan algo XD. Lo sabrán pronto. Aquí empiezo como realmente es, en parte este fic.
Traumas
Anochecer: 1:30 am
A fueras de la Cuidad Plateada en Kanto, en medio de la ruta 3 y en una casa de campaña estaba aquella pareja humano-Pokemon. Un joven y una Gardevoir que dormían. Aunque eso hacia la fémina Pokemon. El niño seguía aun despierto. No podía dormir de hecho.
Desde hacía horas que su amada estaba dormida.
Pero el. El simple hecho de que en su anterior día mientras dormía fue atacado por un Pokemon con un ataque nada agradable y con el nombre de "Pesadilla" haciendo alusión a dicho título, sufriendo sus crueles consecuencias.
Carlos se paraba, se aseguraba de no despertar a Luna y salía de su casa de campaña y oía el sonido de la noche, mientras también sentía la humedad del roció que se esparcía en esas horas.
Se iba y sentaba sobre una piedra en el camino y se quedaba horas en ese lugar, hasta que le ganase el sueño y volver a dormir.
Horas después: 9:00 am
Obviamente. Luna alegremente lo despertaba, le daba los buenos días a su forma. Pero Carlos se levantaba sin energías y mientras desayunaban.
-¿Te sientes bien?- Pregunta la Gardevoir, mostrando algo de preocupación.
-Sí, solo que no tuve una buena noche.- Le respondía el niño, algo serio, pero con una sonrisa para tranquilizarla, tal cosa que funciono.
Luna simplemente sonreía, no sentía que fuese para tanto, ella sabía que venía de un ataque de un Pokemon, obviamente era normal que no conciliase el sueño.
-Ahora que le ganamos a Brock, nuestro siguiente destino es ganarle a Misty, la líder del gimnasio del tipo agua.- Comenta Luna felizmente.
-Tenemos un camino largo esta vez que recorrer.- Decia el niño somnoliento.- Ciudad Celeste, queda algo lejos.
El paso de ambos no fue el mismo, Carlos se quedaba atrás mientras caminaba. Luna lo comprendía de su estado. Eso provoco que se alentaran.
Anochecer: 3:00 am
-"¡Eres un maldito enfermo!"-
Una risa maligna se escucha de hombre en la mente del niño.
-¡AHHH!
Carlos se levanta de golpe, el ve a todas partes, era de noche.
-No me puede estar pasando esto.
El se agarra la cara y se tapa con sus manos. Pero sin despertar a Luna se salía de nuevo y se iba a otra parte, a divagar para calmar su cabeza mientras pensaba en su pesadilla.
Pese a ser reciente era lo mismo de ayer y antier. El en la boda, se casaba y un ente maligno llega arruinárselo, para la desgracia era un familiar. Haciendo cosas horribles.
Posterior noche: 2:00 am.
Carlos estaba sintiendo arder su brazo derecho, mientras gritaba y agonizaba de dolor.
-"Eres solo una piedra mas en mi camino"-
El niño escuchaba una voz de mujer en su cabeza.
Carlos no grita, solo abre sus ojos. Ve a su amada esposa a su lado, dormida. El niño vuelve a salir y despejarse. Y mientras está afuera piensa en ese sueño que se va haciendo repetitivo y horrible para él.
-¡¿Por qué no me lo saco?!
Carlos empieza a llorar en silencio por su pesadilla, era muy horrible y lo peor aun es que no se iba.
10:00 am
Ya estamos justamente aquí.- Comentaba el niño.- La cueva del Mt. Moon.
El sacaba una lámpara. Mientras Trapich y Luna estaban afuera. Y mientras el entrenador sacaba y verificaba sus cosas, como pociones y antídotos.
-Estas bien.- Pregunta Luna.
-¿Por qué me preguntas eso?- Pregunta Carlos desconcertado.- Si. ¿Por qué?
-Po que siento que no lo estas.
-¿Me vez mal?
Luna se queda callada al respecto, veía el estado de su amado al responder, parecía normal, pero algo en ella le decía lo contrario. Carlos disimulaba su cansancio, no lo consideraba importante a decir verdad para él. Pero Luna no le toma mucha importancia después al ver a su maestro bien.
Y así, entre las horas que pasaron, el trió se metió a la cueva. Carlos iba con una linterna en la mano. Desgraciadamente entre los ataques de Pokemon salvajes (Que eran comunes), el cansancio del niño se notaria después de un rato aparte de la oscuridad de la cueva y pese a la linterna que tenia a la mano, Carlos casi caía a cada rato a tal grado de una vez hacerlo. La oscuridad de la cueva era casi un símil a la hora de cerrar los ojos. Y mientras él estaba en esa condición de entre sueños. Su esposa harto de verlo así, decidió cargarlo pese a su voluntad.
Y una vez que habían acabado de cruzar la cueva.
-Ya bájame, no.- Pedía Carlos molesto por eso.
Luna baja a su esposo. Carlos la veía molesto, pero esa cara se disiparía al ver a su Pokemon dándole esa misma cara, solo que más molesta todavía, lo demostraba a simple vista. El niño no dice nada y solo sigue caminando. Eso hace aún más a molestar a Luna.
Carlos decidió acampar, puesto siendo el MT. Moon muy agotadora. A ocultas y para no hacer mas sospechar a Luna, descansaría un poco también, eso la dejaría en paz. Puesto que algo que no pensaba él, puede ser un problema ahora.
Anochecer: 3:00 am
Misma pesadilla. Misma pelea.
Carlos no grita ya. Pero a la hora de levantarse, ve a su esposa abrazándolo. Su cara dormida mostraba, una preocupación. Ella dormía encima de él. El tristemente sonreía, pero la abraza también y vuelve a cerrar sus ojos.
Eso lo ayudo a dormir el resto de la noche.
Medio día.
Luna se había levantado primero, pero Carlos no, de hecho se había levantado muy tarde, casi medio día. Carlos al salir y ver muy seria a Luna, tal cosa que ignoro se dispuso a comer y seguir su camino.
Pero uno no desquita la falta de sueño en un día. El niño aun seguía cansado y esta vez no podía ocultarlo, no a los ojos de su amada, que podía presentir a esas alturas que algo andaba mal con él.
-¿Estás bien?- Luna sigue preguntando, quería probar algo.
-Sí, me siento bien.- Eso era mentira, que se ocultaba bajo una sonrisa que daba su esposo.- Listo para seguir.
Pero Luna, siendo una Gardevoir podía presentir lo negativo, no dice nada y se dispone a seguir con él.
Anochecer
Carlos se vuelve a parar de noche. Se sale de casa de campar y camina un poco, solo para después sentarse y llorar en silencio, sin contener para nada su rostro. Se agarraba la cara y se sobaba como desesperado.
-¡¿Por qué, por qué?!
Pero esta vez y desde una distancia considerable la Gardevoir Shiny veía a su maestro dolido y llorando, eso la ponía triste, ella quería estar ahora a su lado y consolarlo. Pero a la vez Luna está molesta, puesto que Carlos no hacia algo, el no aprendía una lección. Ella esta vez intervendría al respecto, ya sea que él quiera o no.
Al día siguiente
El trió por fin estaba en Ciudad Celeste, apenas y llegaban. Carlos se alegraba de por fin llegar. Pero antes de seguir caminando. Luna propone algo, antes de luchar comer. Carlos sintiendo hambre, acepta.
Y mientras comían y terminaba de comer. El niño sentía algo, su Pokemon no dejaba de verlo, la mirada de Luna era extraña, no paraba de hacerlo. Carlos se sentía hostigado.
-¿Qué tienes?- Pregunta el niño con un poco de nervios.- Tengo algo en la cara.- Pregunta con una leve sonrisa.
Si algo tenía en la cara, ojeras.
-Nada.- Luna sonríe, pero vacíamente.- ¿Y tú tienes algo?- Pregunta ella.
Esa pregunta pone de nervios a Carlos. El no responde, ni se anima, ni quiere.
-Trapich- El pequeñín avisa a su forma que ya acabo.
-Muy bien Trapich.- Carlos pone atención a él, acercándose.- Ahora vámonos.
-No iras a ninguna parte.- Luna interrumpe el momento, se oía molesta.- No iras al gimnasio.- Dice muy seriamente.
Carlos voltea a verla. Y Trapich, se le queda viendo.
El niño siente más nervios, pero pone otro rostro, esta vez no estaba nada alegre, estaba serio. Carlos saca la pokeball de Trapich y lo mete ahí, el ya sabe que ya no puede engañarla, piensa que le llamara la atención.
-Bien, si no hare nada. Dormiré.- Dice el seriamente, quiere evitarla.
-Tampoco harás eso, no aun.- Luna endulza su voz.- Ven aquí.
Carlos traga saliva, no es tanto que platique, si no a que orillara esto, pero tratara de impedirlo. El se acerca y se pone a cierta distancia de su Pokemon y se sienta.
-¿Por qué?- Pregunta Luna un poco triste.- ¿Qué tienes?
-Sueño.- Contesta Carlos serio y triste a su vez.
-¿Que sueñas?
-Pesadillas
-Qué clase de pesadillas.
-Son confusas y sin sentido.
-Para ti no.
-¿Cómo puedes saberlo?
-¿Por qué no me cuentas?- Ella mueve sus cejas, mostrando su tristeza hacia él.
-¿Por qué debería de hacerlo?- Pregunta el, estando muy serio.
-¡Por qué soy tu pareja!- Ella exclama molesta por esa actitud, recordándole a su vez algo.- Una pareja tiene comunicación y se ayuda entre sí. Y tú, no platicas y te quedas callado… ¿Por qué me ocultas las cosas?
Carlos se queda callado por eso. Pero después.- Solo es una pesadilla.- Comenta, sin perder compostura en su estado.
-Sí lo es ¿Por qué no me cuentas?- Pregunta ella cambiando su tono.- ¿Que es a lo que le temes?
El niño no responde. No importaba si le decía una mentira, Gardevoir sabría que estaría mintiendo. Simplemente se queda callado.
-¿Por qué te interesas tanto?
-Eres mi esposo.- Luna se cansa de las tonterías de Carlos.- ¿Por qué te levantas en las noches?
Carlos siente como quieren hacerse gotas de sudor. El silencio sigue por un minuto, ese minuto fue eterno. El niño estaba ruborizado por aquellas palabras. Pensaba si era bueno que tuvieran esa relación ahora, aunque su amada no quiere hacerle daño, al contrario. Pero para el si era demasiado, debido a la situación que carga.
-No me dejas de otra amor.- Le dice ella tristemente, al sentir la negación de Carlos, dicha negación lo lastimaba a él, sentía ese dolor ahora y por ende a ella.- ¿Por qué no me quieres decir, si es una pesadilla?
-No lo entiendes.
-Por eso quiero, que me platiques, para así entender y ayudarte.- Dice ella tristemente, mientras su amado no le responde.- Sabes que puedo leer tu mente si yo quiero y cuando yo quiera, pero te respeto y no lo hago, no es debido que yo haga esto. Pero no me dejas de otra.
-Si sabes eso, ¿Por qué lo haces?
-¡Porque te amo, y no me dejas otra opción!- Exclama furiosa.- ¡La falta de sueño te está afectando!
Luna empieza con sus poderes a tratar de leer la mente de su amado. Pero ve miles y miles de recuerdos, Carlos tapa su mente con tantas cosas.
Pero el niño no se quedaría atrás, sabía que eso pasaría. Lo que no quiere Carlos, es que Luna no vea su Mega-Evolución, no quiere eso.
"¡Yo también te amo, así que tu tampoco me dejas otra opción!"
Luna se queda desconcertada en un momento de distracción es provocado por eso, Carlos saca rápidamente su pokeball y la lanza, esta se abre y el rayo rojo toca a la Gardevoir, esta es absorbida, mientras grita y es silenciada por la bola que cae al suelo.
-Lo siento mucho mi Luna.- Le dice seriamente el niño.
Carlos sabe que es solo cuestión de tiempo para que su esposa se libere de la pokeball. Así que se mueve rápidamente, se mete a la Ciudad y rápidamente se va al Centro Pokemon, una vez adentro le entrega las pokeball a la enfermera y esta se las lleva. Eso detendría a Luna… Por ahora.
Carlos sintiéndose muy cansado decide dormirse en la sala de espera para recuperar energías.
Una hora después
En esa hora Carlos durmió lo más que pudo, hubiese dormido más, pero la enfermera lo había despertado para entregarle las pokeball.
-Tus Pokemon están en buen estado.- Comenta la enfermera.- No entiendo el por qué los trajiste.
-Solo para cerciorarme.- Responde el niño con una sonrisa.
-Eres un buen entrenador.- La enfermera sonríe, al ver eso.- Tanto que tuve problemas.
Carlos se queda desconcertado.
-Tu Gardevoir al poco tiempo que me la entregaste salió de su pokeball. Estaba muy desconcertada y al parecer te buscaba, por que se quería salir del lugar. No cabe duda que te quiere mucho.
-¿Y qué paso?
-Le hice entender que tú la habías dejado conmigo y que solo haría lo mío. Le dije que una hora estaría contigo.
-¡¿Le dijo eso?!- Pregunta el niño espantado.
-Sí. ¿Por?
Ya va cumplirse ese lapso.
-Muchas gracias enfermera.- Carlos corre de nuevo
-Sí, de nada- Ella se despide desconcertada por tan repentina actitud.
El niño corre y vuelve a correr. Guarda su pokeball normal donde tiene a Trapich. Mientras la Lujoball la tenía apretando en sus manos. A medio camino, Carlos siente algo, baja un poco la mirada. La Lujoball empieza a brillar, el niño la aprieta para que ella no salga, pero la fuerza es increíble.
-Ya casi llego.
Carlos se mete a un edificio. Luna sale de repente.
-¡Llegue!
La Gardevoir veía furiosa a su amado maestro. Pero al ver en donde están.
-No se permiten Pokemon dentro del hotel.- Dice un señor, que vio como su Pokemon salio de su pokeball.
-Perdón, ahorita la meto.- Se disculpa el niño.
Carlos saca de nuevo su Lujoball. Pero a la hora de hacerlo.
-Gardevoir.- Luna le mostraba su cara, ella lloraba y veía furiosa a su esposo, por hacerle esto.
Carlos se entristece al verla así. Solo baja la mirada y el rayo rojo absorbe a su Pokemon. Luna no puede salir, ni menos en el día si él está en un hotel. Carlos por ende renta un cuarto y duerme lo que puede en el día.
Horas después: 7:00 pm.
Tal vez la Gardevoir no podía salir en el día, pero si en la noche. Ella sale y no ve a su maestro por los alrededores del cuarto. Ella se sienta en la cama y decide esperarlo.
-¿Por qué lo haces, si es solo un tonto sueño, que me ocultas?
Luna llora aun, no entiende por qué Carlos se comporta así, de esa manera y lo peor de todo es que la falta de sueño le afecta.
Horas después 11:00 pm
El niño no venia. La Pokemon se harta de esperarlo, sabe que el la quiere evitar. Luna se concentra, se tranquiliza. Se para y camina hacia la puerta, camuflajeada para los humanos, con ropas que antes Carlos había traído.
Se mueve a paso lento, empezando a caminar, para no hacer sospechar en las cámaras. Se deja guiar por instinto, buscando a su amado hacia donde se ocultaba. El no estaba afuera del hotel, estaba adentro y ya sabe dónde está. Ella sube por las escaleras y sigue haciéndolo. Luna se hartaba de subir y subir, hubiese subido por el ascensor, pero las sospechas, eran seis pisos al menos. Cuando llega al último sube un poco más hacia la azotea, afuera.
Una vez afuera lo ve a él, cerca de un barandal, de espaldas, viendo al cielo, la Luna llena que se presenta de nuevo, iluminando con su poderosa mirada toda la ciudad. El niño da un suspiro feliz al verla, pero a la vez triste.
-Me encontraste.- Dice Carlos, que no voltea a verla, sabe que esta de tras de él. El llora por su pesadilla y porque ella está ahí.- Creí poder engañarte.- Dice sonriendo entre sollozos.
-Subestimas nuestro lazo. Sabes bien como es esto.- Luna estaba seria, molesta.- Daba igual si te ibas a fuera.
-¿Desde cuando tenemos esa clase de lazo?, dime.- Pregunta el, mientras alza la mirada y ve al astro blanco.- ¿Desde cuándo?
-Carlos.- Menciona ella con algo de tristeza.- Independiente de mi naturaleza en estar contigo. Después de nuestra batalla contra el Capitán Rafael y su Slaking.- Se lo recordaba
Carlos baja la mirada y está en silencio.
-Después cuando dijiste que aceptabas el compromiso hace poco, en ese árbol.- Menciona.- ¿Eso no significa un lazo para ti?- Pregunta sintiendo algo, una punzada.
-Es una bendición y una maldición.- Menciona el niño, alzando la mirada asía la poderosa luna, sonriendo y llorando aun, y a la vez respondiendo.- Tú nunca te separaras de mí.
-Así de tu de mi.- A completa Luna.-Dudas, ¿Por qué?
Carlos no responde.
-Se que no es por eso.- Luna empieza a llorar, sabe que no es la típica presión del compromiso.- Es tu pesadilla.
-No sabes nada, se me ha hecho muy pesado esto.
-Déjame ayudarte.
Carlos le pega un golpe fuerte a su amada, por su estado de ánimo.
-Que quieres que no vea en tu cabeza.
El niño no responde.
-No sé qué decirte.- Dice el rendido.- ¿Leerás mi mente o te quedaras parada?- Pregunta molesto.
-No, no lo hare.- Responde ella, negándose.- Quiero que me cuentes, te doy la oportunidad de hacerlo. Quiero que te liberes, si no lo haces, no podrás nunca sacar. Sé que no es fácil hacerlo.
-No lo es.- El niño hace pucheros.
-Pero intenta por partes, se que ayudara.- Ella le rogaba.
Carlos se pone a pensar mucho, voltea y la ve, ve los hermosos ojos de Luna. El no quiere contar la parte del traje, ese traje maldito que porta en su sueño y si lo hace de esa forma Luna se sentirá más que destrozada.
-No me meteré a tu cabeza si no quieres. Pero quiero que intentes y a tu forma.- Le dice ella.
La Gardevoir se acerca a su amado y se pone cerca de él. Esta vez no dejándolo escapar. El niño traga saliva.
-Yo sueño.- Carlos empieza poco a poco.- Yo sueño con nosotros. Sueño que hay un monstruo aterrador asechando entre las penumbras, vestido con su traje.
-Sebastián.
-S-si.- El llora con más fuerza.- ¿Por qué me odia tanto mi hermano?
-No lo sé.- Dice ella, preocupándose por eso.- No llores por ese monstruo, estamos muy lejos de él.
-No es el, si no lo que provoca, me entierra sus garras y me jala hacia él, nos perjudica. Es horrible. Yo salgo mal y tú también.
Luna calla ante eso, solo se pone a lado de Carlos y lo agarra de la mano izquierda.
-Mi pequeño.- Luna lo trata de consentir.- Mírame, no dejare que él te haga daño. Lo prometo.
Carlos la ve y ella le sonríe. El niño baja la mirada y sigue llorando de impotencia, de miedo.
-¿Qué mas soñaste?- Pregunta Luna.
El ya no responde.
-No te presionare, se que será a su momento.- Le dice ella acercándose y acariciando su cabeza, mientras tristemente sonreía.- Se que esto al menos te dejara dormir.
Carlos sigue llorando y no para de hacerlo, Luna lo consentía ahora y le daba un hombro en donde llorar.
Dos horas después
Esta vez la pareja dormía. Carlos esta vez, estaba dormido y abrazando a Luna, no la soltaba de hecho y se acurrucaba en su vientre. Luna lo acariciaba en su cabeza y para la desgracia de ella, esta vez no puede dormir.
-Sigues siendo un niño pequeño.- Le decía ella tristemente con una sonrisa, comparándolo como un niño pequeño que le teme a las pesadillas y que llora al despertar.-Me cuesta trabajo inclusive yo, creer que aceptes un compromiso.
Carlos emana lo mismo que ella siente por él, lo puede presentir, siendo ella capaz de sentir los sentimientos de los demás.
-Eso me hace estar segura.- Luna deja acariciar y pone su mano en la cabeza de Carlos.- Como quisiera ver todo lo que me ocultas.- Le responde.
La Gardevoir solo da un suspiro y sigue acariciando. Mientras Carlos saca un pequeño ronquido, sacando a su vez parte de tanto llorar y de sueño.
-Pero no lo hare.- Le dice con desdén, ella ha decidido respetarlo.- Sebastián.- Dice con enojo.
Ella bufe mientras recuerda eso.
-Y pensar que… No pensare eso.
Luna solo bufe molesta y se acomoda para dormir. Pero no puede cerrar sus ojos, después de lo que Carlos le conto.
-Parece que será una noche larga.
Luna pone una cara triste mientras recuerda cosas del pasado respecto a su amado.
Y así la fémina Pokemon como consecuencia se queda despierta, mientras su esposo yace abrazándola esta vez. Convirtiendo su pesadilla de él, en la de ella.
Cuando la Gardevoir era un Ralts y recordaba el horror de ver a su maestro tocar el piano, podía sentir su odio en cada tecla. Su maestro que era exigente a tal grado de gritarle al pobre niño que lo hiciera una y otra y otra vez hasta que saliera perfecta la canción. Carlos lloraba, estaba harto de su vida, harto de recibir humillaciones, harto de no recibir amor y mientras tocaba una canción maldita y dejaba rastro de su sangre en las teclas, sus dedos se rompían, las uñas por tanto tocar sin parar. Toco la canción corrida y de forma perfecta, a la hora que el cruel maestro le iba agradecer, su cara de ese señor se convierte en miedo y horror al ver el piano.
-"¿Así quiere que toque?"- Pregunta el infante volteando a ver a su maestro.
Carlos vio a su maestro con una cara seria, triste en su semblante y aparentemente vacía y neutra. Perturbadora que solo ocultaba el inmenso dolor del niño, mientras su cara estaba adornaba por tiernas lágrimas.
Desde ese entonces Luna sabe que su esposo sabe tocar el piano perfectamente y lo peor de todo sin olvidar nada.
No solo fue eso, fueron varios traumas inclusive para Luna que sabe cuáles son, las burlas de sus amigos por ella, siendo débiles en aquel tiempo. Eso entristecía a su maestro. Su maestro siempre estuvo envuelto de dolor, su madre no le prestaba nada de atención y en cierto y lo maltrataba haciéndolo menos a lado de su hijo mayor, su padre tampoco le prestaba atención y lo sometía a esos constantes estudios. No había nadie que estuviese con él. Y su hermano, siempre emana algo oscuro y siniestro, concentra su odio hacia Carlos y solo a él, desde golpes y abusos.
Luna siempre temía que Carlos pensara otra cosas, aun siendo un niño era muy fuerte su vida, ella temía que en un momento de desesperación, el decidiese ya no estar con quienes lo rodean, ya no estar con ella y poder descansar. Siempre se imaginaba ese horror y no se separaba de su amado, lo consentía y le daba ese amor que él quería, aunque este fuera por parte de un Pokemon, al menos en aquel tiempo le sacaba ese ánimo de seguir. Para ella era muy injusto que él le diera ese amor y se lo devolvía. Así forjaron ambos su lazo, teniéndose el uno al otro nada más.
A pesar de ello Carlos no olvida sus traumas.
Hace aproximadamente una semana y media
Mientras cruzaban la Ciudad Verde. Mientras el trió estaba ahí, felices de poder ser libres. Pero eso no era del todo cierto para Carlos, puesto que…
-Carlos.- Luna llamaba al niño, al no verlo más caminar.
Pero al voltear ella se lleva un susto, lo veía quieto, con una mirada baja, solo brotaban sus lagrimas, mientras tenía sus ojos muy abiertos. La Gardevoir sabía que tenía.
-Carlos.- Ella menciona el nombre de forma triste y comprensiva.
El niño no se movía, ni decía nada. Estaban de lado de una casa, adentro estaba un hombre tocando el piano, la misma canción que Carlos tocaba ese cruel día. Para él era un gran trauma que no podía sacar, cada vez que oía esa canción se quedaba como piedra.
Luna agarraba su mano y da un suspiro.
-Carlos, despierta.- Lo llamaba de forma cariñosa y de forma alegre, metiéndose en la cabeza de su amado para hacerlo entrar en sí.
Luna jalaba despacito a Carlos para alejarlo de esa música maldita.
Había traumas que no lo dejarían nunca.
Media semana después de eso
-Sientes eso. Acostúmbrate a ello, ya que en la vida está lleno de eso también.- Dice el joven aun mirando al patán en el suelo.- En la vida siempre habrán oponentes más fuertes que tu. Pero eso no quiere decir que dichos oponentes te den una lección. Y esta fue una para ti. Personas como tu merecen esto. Personas que las humillen para que aprendan que se siente. Tu solo eres un patético, débil, que no vale la pena que yo pierda mi tiempo, ni que mis Pokemon se desgasten con personas como tu… Lárgate si no me vas a dar nada, abusivo.- Dice con odio y rabia en su voz, pero atravez de una voz serena, pero era más severa que nada.
Eso fue para aquel Bully, Carlos por un momento no había sido el mismo, dejando ver un lado completamente distinto. Un lado sumamente fuerte y de carácter duro, eso no era malo si se trataba alguien como Jonathan.
-¿Sabes por qué el Haunter se espanto?- Pregunta el niño a su Pokemon.- Por que te vio afuera.- Y concentra aquella mirada antes dicha ahora sobre su amada.
Pero una cosa era Jonathan y otra era Luna ese día que estaba en el hospital. Concentrando la mirada fría e intimidadora de su padre, sobre ella, su amada, mostrando la furia hacia ella. Ni siquiera Javier nunca había mirado de esa forma típica a Luna, ni siquiera se molestaba en verla, solo en ocasiones y eso sin razones, solo por casualidad cuando andaba a lado de su hijo.
Actualidad: 4:00 am
Ahora las pesadillas. Lo antes dicho Luna temía que Carlos hiciese una estupidez por su dolor. En parte ella a pesar de conocer bien a su amado, cuando estaban en la azotea, ella lo pensó por un momento eso. En cierto modo Carlos necesitaba de ciertos cuidados, su carácter varía dependiendo de su estado de humor y suele caer en profunda depresión al recordar su pasado, hasta hubo un tiempo que si llego a la idea de ya no querer sufrir más dolor, pero su juicio le decía que lo contrario y Luna lo consentía y le daba ese amor. Es triste lo que pasa con él, pero a pesar de ello se mantiene fiel hacia sus ideales y su forma de ser.
Lo que le paso con el Haunter, hiso que no olvidase de donde viene él y como son las cosas.
Luna seguía despierta, recordando lo que han pasado, el dolor que han cargado, en especial más Carlos que lo ha hecho sobre sus espaldas, cargando inclusive a ella a la hora de adoptarla. Porque desde los inicios, hasta el iba a soportar una bola sombra por ella, cubriéndola a ella con su cuerpo en ese otro día que su familia sabia de la existencia de la Kirlia.
Dejar algunas veces el pasado, no es fácil para algunos y este es un caso.
La Gardevoir empieza a bostezar y entrecerrar sus ojos.
-Mi pequeño esposo.- Luna hace lo mismo que hace Carlos con ella, lo besa en su frente.- Como aun cargas tu dolor a pesar de estar muy lejos. Qué bueno que nos fuimos de ese lugar. Ahora nos queda ser felices y sé que aun no llega ese momento, pero algún día llegaremos.
Luna cierra sus ojos y se duerme por fin el resto de lo que le queda de noche. Mientras en los sueños de ambos yace el día en que esperan ser felices sin nadie que los detenga, ni siquiera los fantasmas del pasado.
Aquí acaba otro de mis capítulos. Tengo que decir que también muestro mi forma triste a la hora de escribir.
Aquí cuento los traumas de Carlos, lo que nunca ha podido sacar en sí y como era inclusive antes su vida, antes de la llegada de Luna. Y que ahora a pesar de estar lejos es imposible aun para el sacarlos de su cabeza. Y como Luna teme lo peor puesto que lo ha presentido y visto.
Agradezco sus comentarios a James anderson, LinkAnd0606, Twilight-Minish y a dragon titanico.
Y a todos los que leen este fic y no se animan a comentar, ni a decirme hola.
Eso y sé que también los trauma mi forma de escribir. Pero así es la tragedia.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.
